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La morada del Cielo

publicado por: jorge , el dia 4 Mayo 2008 Enviar el articulo por email Imprime el articulo Separador

Por Narciso Lu茅
Image La expresi贸n completa es “La morada del Cielo y de la Tierra”, y plantea la inc贸gnita de si es el Absoluto u otra cosa el lugar donde el Cielo y la Tierra moran, suponiendo en sentido figurado que el Absoluto tenga alg煤n lugar para acogerlos. La primera exigencia apunta a saber si se est谩 hablando de la Creaci贸n o del Infinito. Saber de qu茅 Cielo y de qu茅 Tierra estamos hablando es el requisito primero para la comprensi贸n del problema. A este respecto debe decirse que lo que est谩 en la Creaci贸n proviene de lo Absoluto de forma directa o indirecta, seg煤n se trate de los elementos o de los efectos que las causas de la manifestaci贸n producen. Y siguiendo el mismo principio, aunque el Absoluto sea incausado, genera efectos a trav茅s de su voluntad creativa. Tales efectos se producen en la Creaci贸n como expresi贸n divina de la totalidad del Universo.

Si la metaf铆sica advaita ense帽a que la verdad absoluta radica en la unicidad y que la relativa en el conocimiento humano que es dual, lo que es evidente a primer golpe de vista por la captaci贸n de nuestros sentidos es la realidad relativa, sujeta a errores porque responde a los criterios de la raz贸n especulativa y procesos reflexivos de la mente, pero que es “nuestra” realidad. Las d茅biles cualidades de la realidad relativa donde hay cielo encima de nosotros y tierra bajo nuestros pies, no anulan su existencia, que es real dentro de su propio orden. Como quiera que nuestro cielo y nuestra tierra est谩n presentes a lo largo de la continuidad de nuestras vidas, existen y por existir provienen del Absoluto, aunque para tener un conocimiento verdadero de su naturaleza sea menester acudir a los pincipios de la metaf铆sica no-dual.

La objeci贸n m谩s directa al reconocimiento de que sea el Absoluto la morada del Cielo y de la Tierra surge de la frase “脡l es el puente 煤nico hacia la inmortalidad” (Mundaka Upanishad, II, 2, 5). Y la fuerza de la objeci贸n se basa en la afirmaci贸n cierta de que el Absoluto rechaza toda idea de duplicidad, habida cuenta que el puente implica la existencia de dos orillas; es decir, un lado desde el que se va hacia otro lado al que conduce dicho puente. Shankaracharya combate la objeci贸n con una cita y una explicaci贸n: la cita es de Brihad?ranyaka Upanishad, II, 4, 12, que dice, refiri茅ndose al Absoluto: “Sin fin, sin otra orilla m谩s all谩”. Y la explicaci贸n, es 茅sta: “Se帽alamos aqu铆 que la palabra puente tiene un significado af铆n a aquello de que se habla. Un puente sostiene. No hay que pensar que tiene otro lado. De ninguna manera debemos asumir que ese puente es normal, construido con arcilla y madera. Ya que la palabra setu (puente), de riva de la ra铆z si帽 que significa pegar y la idea de sujetar uniendo, estando tambi茅n implicada la idea de sostener m谩s que la de estar conectado con algo m谩s all谩” (Brahma-S?tras, Comentarios de Shankara, p. 143, ed. Trotta, Madrid 2000, a cargo de Consuelo Mart铆n).

Image La constante movilidad de la interpretaci贸n de la escritura, entre lo literal y lo esot茅rico, a lo que se debe a帽adir lo simb贸lico y el sentido figurado, complican sobremanera el prop贸sito de desentra帽ar el significado m谩s adecuado de ciertos pasajes de los textos sagrados. En esta ocasi贸n a juicio de Shankaracharya el texto ha de ser le铆do aplicando el sentido figurado o sea, que donde dice puente se debe entender sustento o sost茅n que pega o une. En otro caso, si se lee la cita con amplitud sin dejar fuera lo que le precede y lo que le sucede, se puede advertir sin temor a error que se est谩 hablando de Brahma, la divinidad creadora del universo; es decir, uno de los aspectos que asume el Dios Brahaman. En esa Upanishad, II, 4, 1, se lee: “Manifiesto, cercano, movi茅ndose en la cueva del coraz贸n, est谩 el gran Ser. En 茅l se centra todo aquello que nosotros conocemos como movimiento, respiraci贸n, parpadeo, lo que conocemos como Ser y No-Ser, lo adorable, lo mejor, lo que est谩 m谩s all谩 de la comprensi贸n de las criaturas”. Este P?dha del segundo Khanda, es su comienzo, y todo lo que luego se va explicando se referir谩 siempre al Ser Supremo, al Absoluto. No puede surgir duda alguna. Por ello hay tambi茅n comprensi贸n coherente cuando en Brahma-S?tras se dice despu茅s de la cita de Shankaracharya, que “Las cadenas del coraz贸n se rompen y todas las dudas hallan soluci贸n, todas las acciones crecen cuando uno puede contemplarle, pues 脡l es el Supremo entre los supremos” (Mundaka Upanishad, II, 2, 8). Por todo esto parece l贸gico pensar que la frase: “脡l es el 煤nico puente hacia la inmortalidad” no puede ofrecer duda alguna a quien se alude.

Es bastante evidente la referencia al Absoluto, pues nada puede en la cueva del coraz贸n del ser individual manifestarse cercano y moverse, tal como lo expresa la Upanishad, nadie ni nada que no sea el Absoluto pues es el coraz贸n el centro del ser individual y la residencia de las facultades apropiadas para que con auxilio de la Conciencia Pura, pueda el ser individual fundirse en el Absoluto. La actividad de la conciencia en una actitud de meditaci贸n que conduzca a la contemplaci贸n del Absoluto no puede originarse sino en el coraz贸n, residencia natural de la inteligencia y la intuici贸n intelectual, y por lo tanto, lejos de los m茅todos reflexivos o especulativos de la raz贸n residente en el cerebro.

Image Otra referencia al coraz贸n humano est谩 contenida en el Padha 8, tal y como lo transcribimos en l铆neas anteriores. “Las cadenas del coraz贸n se rompen”, dice la escritura. Romper las cadenas del coraz贸n significa romper con las ataduras morales y sensitivas que sujetan a lo m谩s noble del ser humano, con las garras de las tentaciones terrenales. Son las cadenas del coraz贸n las que deben ser destruidas para que se produzca la “uni贸n” del ser con el Ser Supremo, que se mueve en la cueva del coraz贸n. Esa ruptura se consuma cuando el ser en estado de contemplaci贸n logra sus prop贸sitos por haber conseguido el desapego total con los objetos del mundo f铆sico. Rotas las cadenas del coraz贸n, todas las dudas se disipan y todas las acciones crecen cuando el ser contempla al Supremo entre los supremos; es decir a Brahman por sobre Brahma, Vishn煤 y Shiva, el ternario hind煤 (diverso de la Trinidad cristiana), que son algunos de los aspectos, tal como lo explicamos en otro estudio, que asume el Gran Dios para regocijo de los hombres a quienes de ese modo les abre el camino libre de la religi贸n. La expresi贸n “Todas las acciones crecen” ha de ser interpretado como la optimizaci贸n de las oblaciones de los que no se dedican a contemplar al Absoluto y que, sin embargo, si llegado el caso son tentados por la contemplaci贸n tras el desapego, sus oblaciones ganan la simpat铆a del Absoluto por haber roto las cadenas de su coraz贸n que estaba dedicado de modo exclusivo a los rituales y las buenas obras.

Adem谩s de lo dicho, la cita anterior menciona al Ser y al No-Ser como quien est谩 en la cueva del coraz贸n humano, movi茅ndose cercano a 茅l. Esta cercan铆a representa la incitaci贸n del Ser para que el ser humano intente el desapego como primer paso hacia la meditaci贸n provechosa. Si la cita en su literalidad expresa que est谩 dentro del coraz贸n movi茅ndose, no puede por pura l贸gica decir a continuaci贸n que est谩 “cercano” cuando en realidad ya est谩 dentro. Esta cercan铆a ha de ser interpretada como espiritual y no f铆sica. En este caso el sentido figurado auxilia a la interpretaci贸n que no encuentra otra manera de explicar con pocas palabras un aspecto sagrado de esta metaf铆sica. Se debe tener presente que la gran dificultad que ostenta la lectura de estos textos se debe a la constante flexi贸n entre lo divino y humano; una permanente inter- referencia entre el Ser y el ser, de suerte que el Ser parece mostrarse una y otra vez a los ojos de la inteligencia del ser individual para que 茅ste reaccione frente a los perversos est铆mulos de la realidad relativa y busque el camino de la contemplaci贸n, uni茅ndose esa aparente duplicidad en lo que, sin embargo, siempre fue una unicidad.

Image El Ser y el No-Ser son los dos aspectos de la Creaci贸n que se pueden identificar como la manifestaci贸n y lo no-manifestado. Es de tal inmensidad la idea que abarca a ambos aspectos, que no pueden ser el Absoluto, sino la consecuencia de su voluntad creadora. La cita de la Upanishad no dice que sea el Ser y el No-Ser, sino que “En 茅l se centra todo aquello que nosotros conocemos como movimiento, respiraci贸n, parpadeo, lo que conocemos como Ser y No-Ser”. Lo que centra al Ser y al No-Ser es la grandeza de la Creaci贸n en sus dos aspectos posibles: lo manifestado y lo no-manifestado. De un punto de vista puramente humano y sirviendo a un m谩s accesible entendimiento, Ser y No-Ser est谩n fuera del Absoluto porque son la expresi贸n de su voluntad creadora mas, desde un punto de vista de la metaf铆sica no-dual, Ser y No-Ser nunca dejan de estar en la concepci贸n de la unicidad del Absoluto. Y en esto no hay sentido figurado sino dos maneras de entender una misma cuesti贸n. Dicho de otro modo: el Ser y No-Ser est谩n en la Creaci贸n y por lo tanto fuera del Creador del que son su expresi贸n desde un punto de vista de la metaf铆sica dualista que se basa en el conocimiento. Para la no-dualista fundada en la evidencia de la Conciencia Pura, nunca han dejado de ser el propio Absoluto, 脷nico y sin segundo u otro.

En cuanto a la palabra puente, est谩 aqu铆, usada con sentido simb贸lico, que tiene un rango diferente al sentido figurado. El puente en la cita de la Upanishad es un s铆mbolo de sost茅n y pegamento, o tambi茅n podr铆a significar el camino de la “liberaci贸n” hind煤. La liberaci贸n de las contingencias del estado humano para, una vez liberado sentir o saber por el estado de la conciencia que ya se est谩 “unido” al Absoluto. Ren茅 Gu茅non explica con estas palabras el simbolismo del puente: “Las dos orillas simbolizan dos estados diferentes del ser y es evidente que la cuerda es en tal caso lo mismo que el hilo que une esos dos estados entre s铆, es decir, el s?tr?tm?” (S铆mbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada, p. 283, ed. Paid贸s, Barcelona 1995). Y m谩s adelante: “Los dos mundos presentes en las dos orillas son, en sentido m谩s general, el cielo y la tierra” (ibidem, p. 284). En el cap铆tulo siguiente Gu茅non da una explicaci贸n del puente que, cuando asume una forma abovedada similar al arco iris, simboliza la uni贸n del Cielo y de la Tierra.

De lo que no cabe duda es que el puente interpretado en clave sem谩ntica por autores renombrados, es un sustento y uni贸n, sin que sea correcto trasladar dicho s铆mbolo a la Naturaleza (Pradh?na). Un s铆mbolo o la interpretaci贸n de un s铆mbolo no puede cambiar la naturaleza de un objeto de la manifestaci贸n, y menos aun, de la no-manifestaci贸n. Si hablamos de s铆mbolos fundamentales habremos de recalar en la tradici贸n. Por ejemplo, en el icono de la Natividad de Jes煤s, el reci茅n nacido aparece flanqueado por un asno y un toro; cualquiera dir铆a que es una imagen tierna y buc贸lica, cuando en realidad es un simbolismo que representa el bien y el mal habida cuenta lo que por s铆 mismo significa cada uno de estos dos animales en la tradici贸n simb贸lica. El tema lo tenemos tratado con bastante extensi贸n en nuestro estudio El icono de la Natividad, en la web “ATRIVM-Hacia la esencia del cristianismo”, del anillo de Symbolos.

Image El Cielo y la Tierra de que hablan las escrituras antes transcritas no est谩n, en principio, en la manifestaci贸n. El Cielo manifestado es una concesi贸n del elemento Espacio a los linderos del globo terr谩queo; y en cuanto a la Tierra, es uno de los elementos de la Creaci贸n. En todo caso y teniendo presente que el Ser est谩 en un rinc贸n de la caverna del coraz贸n, tampoco resulta inadmisible el considerar que se trata de una referencia terrenal. Lo dice la escritura: “Lo que est谩 aqu铆, tambi茅n est谩 all铆; y lo que est谩 all铆, tambi茅n est谩 aqu铆. Muerte tras muerte obtiene quien ve diferencia en ello” (Katha Upanishad, II, 11). Antes, en el n潞 7, hab铆a dicho: “El fuego, escondido en los dos le帽os que se frotan para producirlo, como embri贸n bien protegido por mujeres encintas, es digno de ser venerado d铆a tras d铆a por los hombres atentos. Esto en verdad es eso”. Porque en definitiva, como se ha reiterado tantas veces, el Ser est谩 en el ser individual, limitado por la forma corporal, pero no es una parte del Ser o un residuo de 脡l, porque desintegrado el cuerpo despu茅s de la muerte, el Ser se recupera, de la misma manera que el espacio lo hace con el que estaba limitado por los bordes de una jarra de barro que, cuando se rompe, se produce la uni贸n de todo lo que estaba separado s贸lo en apariencia, como dos partes que nunca fueron tales, sino a causa del conocimiento dualista con el que el ser humano conoce lo terrenal.

De un punto de vista estrictamente metaf铆sico, el Cielo y la Tierra tienen su residencia en el Absoluto, que todo lo reabsorbe, como es reabsorbido el Universo en su compleja totalidad. El Cielo es reabsorbido como una forma de ser del elemento espacio, y la Tierra como la forma densa del elemento del mismo nombre, quinto de la Creaci贸n. Cielo y Tierra tienen su misi贸n en la Creaci贸n manifestada, y en la no-manifestada sirven de puente para que el yoghi liberado por el desapego, se re煤na en unidad con el Infinito. Hay un Cielo y una Tierra en la manifestaci贸n considerada como objetivo gn贸stico para el hombre. Y hay un Cielo y una Tierra, que capta la Conciencia Pura en la Unicidad del Ser, y nada fuera de 脡l. Y esto es as铆 porque la Posibilidad Total est谩 constantemente requerida por el Ser Universal para hacer emerger seres posibles en un mundo que admite todo lo posible porque est谩 en permanente movimiento.

Image No obstante y seg煤n lo indicamos antes brevemente, el Cielo y la Tierra tienen una importancia decisiva en la comprensi贸n del estado de manifestaci贸n como totalidad de los m煤ltiples estados que puede revestir el Ser en ella, incluyendo, obviamente, al estado humano. As铆 lo explica Ren茅 Gu茅non refiri茅ndose a la Gran Tr铆ada extremo oriental, expresando que “el Hombre aparece en ella verdaderamente como la s铆ntesis de los diez mil seres, es decir, de todo lo que est谩 contenido en la integralidad de la Existencia universal” (La Gran Tr铆ada, p. 11, Paid贸s, Barcelona 2004). El cap. III de esta misma obra comienza con una afirmaci贸n contundente: “El Cielo cubre, la Tierra soporta”, lo que constituye la descripci贸n de las dos funciones o misiones de estos dos t茅rminos de la tr铆ada, “y que define simb贸licamente sus situaciones, respectivamente superior e inferior, en relaci贸n a los diez mil seres, es decir, a todo el conjunto de la manifestaci贸n universal” (ibidem, p. 18), incluyendo al hombre, obviamente. Siendo la Tierra un soporte, act煤a tambi茅n como contenci贸n de las fuerzas o influencias que act煤an de modo descendente sobre la manifestaci贸n, y “esto puede aplicarse a un nivel cualquiera de existencia, puesto que siempre se puede considerar, en un sentido relativo, que la esencia y la sustancia, en relaci贸n a todo estado de manifestaci贸n, son, para ese estado tomado en particular, los principios que corresponden a lo que son la Esencia y la Sustancia universales para la totalidad de los estados de la manifestaci贸n” (ibidem).

En un sentido universal el hombre es el mediador entre el Cielo y la Tierra, el puente, integrando as铆 la tr铆ada esencial (el Cielo) y sustancial (la Tierra), que pese a ese car谩cter universal que es propio de toda metaf铆sica, no es sin embargo de car谩cter absoluto en la metaf铆sica no-dualista, porque al distinguirse lo esencial y lo sustancial se introduce una limitaci贸n o, si se quiere, una distinci贸n, que empa帽a cualquier posibilidad de considerarlos como una perfecci贸n absoluta, que es el car谩cter de toda unicidad. Cielo y Tierra, pues, sea como un universal no-manifestado o como un estado de la manifestaci贸n, est谩n unidos indisolublemente como dos componentes de esa tr铆ada que completa el hombre, quien act煤a como mediador entre ellas (puente que une o pega, seg煤n vimos antes), o como componente de un estado del Ser, que est谩 cubierto por el Cielo que lo cubre todo (aspecto sutil de la manifestaci贸n) y que est谩 sustentado o sostenido por la Tierra, que es el aspecto denso de lo manifestado.

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Comentarios

Una respuesta a “La morada del Cielo”

  1. visitaci贸n -- 15 Mayo 2008 12:07

    Benditos sean,siempre me sorplenden con tan majestuosas verdades reveladoras que me dejan maravillada,que perfecto es todo,cuando todo es perfecto.Mis decretos de riquezas espirituales siempre me sorplenden,por eso digo y sigo diciendo.YO SOY LA RIQUEZA DE DIOS FLUYENDO A MIS MANOS Y A MI USO O MUNDO SIN QUE NADIE LA DETENGA.GRACIAS INFINITAS POR TODO,UNA CON USTEDES,YO SOY.LA RIQUEZA SE INICIA EN EL INTERIOR DEL SER.FE DESEO,IMAGINACI脫N,PERSEVERANCIA SON LOS INGREDIENTES.LA CANTIDAD EST脕 LIMITADA SOLAMENTE POR LA PERSONA EN CUYA MENTE COMIENZA A BULLIR LA IDEA….隆LA FE SUPRIME TODA LIMITACI脫N!

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