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Conferencia del maestro Beinsa Duno, titulada: "Las cuatro reglas"

LAS CUATRO REGLAS

“Bendice, alma mía, al Señor” – canción.

(Muy silencioso)

Secreta oración

            De todos vosotros se requiere orden, disciplina, pero no que yo os la imponga. Yo quiero que cada uno de vosotros por si mismo imponga disciplina a sus pensamientos y sentimientos. Si vosotros no podéis imponerse tal disciplina, no vengáis. Y si alguno se permite a si mismo venir sin esta disciplina, entonces yo no respondo. ¡Yo quiero una armonía Absoluta! Fuera podéis criticarme, pero aquí, el que me critica, no respondo de las consecuencias. Cuando un hombre entra en el templo de Dios, debe saber que esto es un templo; cuando viene en la escuela, debe saber que esto es una escuela. Si vosotros venís aquí para comparar vuestro conocimiento, para ver cuánto sabéis, no hay por qué venir. Vosotros queréis que seamos amigos ¿no? Y  amigos podemos ser solo cuando cumplimos la ley del Amor Absoluto, cuando cumplimos la ley de la Sabiduría, la ley de la Justicia. Estas son iguales para todos, no hay excepción para nadie, la ley ahí es absoluta. El Amor puede ser Absoluto y relativo; hay Sabiduría Absoluta y sabiduría relativa, Verdad Absoluta y verdad relativa, Justicia Absoluta y justicia relativa, Bien Absoluto y bien relativo. Nosotros andamos por lo Absoluto y no por lo relativo; lo relativo está fuera en el mundo, que nos comprendamos. Así que en lo Absoluto hay una opinión, y en lo relativo hay muchas opiniones. Y debéis saber: solo de esta manera podéis tener la cooperación del Cielo. El Cielo es un sitio de orden, un sitio de disciplina. En el Cielo no hay tales órdenes y tales guardianes como en la Tierra. Ahí leyes escritas no hay, pero cada uno lleva leyes escritas dentro – bien en su mente, bien en su corazón, bien en su Espíritu, según el nivel del desarrollo que posee la criatura.

            Ahora mi deseo es librarlos de los sufrimientos y las dificultades innecesarias. Si un alumno que va a la escuela tiene una ampolla, una escrofulosis* en su pierna, o dolores en su vientre ¿puede estudiar? Él debe ser libre. Si este alumno tiene hambre, si tres o cuatro días no ha comido ¿puede estudiar? Entonces debe tener comida, debe tener ropitas, debe tener todo lo que le es necesario. Así que, si vosotros venís con vuestras aflicciones, no tenemos necesidad de vosotros – esto no es un orfanato –, no es un hogar de salvación. Vuestra venida aquí, en el día de domingo puede considerarse como un hogar de salvación, pero aquí ahora, es una escuela – necesitamos gente sana. El que está enfermo que permanezca fuera, y el que es sano que venga. Así que todos podemos ser sanos. Si estáis enfermos, hay justificación, pero que los enfermos permanezcan fuera. En una escuela oculta, la gente por si misma se hace enferma y por si misma se hace sana. Ahora a esta pregunta yo voy a responder directamente. Cuando salisteis de Dios ¿salisteis enfermos? – Sanos. Por lo tanto, ¿cuál es la causa de que estéis enfermos? – Vosotros mismos. Cuando salisteis de Dios ¿salisteis ignorantes o prudentes? – Prudentes, y no ignorantes. Vuestra ignorancia actual se debe a esto, que lo habéis comido y bebido todo. Si lo habéis comido y bebido todo, vosotros os habéis empobrecido en el campo físico.

            Ahora vamos a dar un paso hacia la Vida positiva. Que dejemos el pasado lejano y el futuro lejano y que nos ocupemos con el presente. Cuando un autor contemporáneo decide escribir un libro en forma de narración o en forma de novela, él tiene dos objetos – un héroe y una heroína –. El héroe es hombre y la heroína es mujer, y alrededor de estos dos héroes el autor distribuye todos los demás personajes y hace su narración interesante. Ahora, yo hago la pregunta ¿por qué le son necesarios estos dos héroes? El héroe-hombre sobreentiende la heroína-mujer, y la heroína mujer sobreentiende el héroe-hombre. Si vosotros destruís uno de los héroes, el otro desaparece por sí mismo. Y el hombre tiene dos héroes en sí; ¿cuáles son ellos? Yo os lo voy a decir: el primer héroe es la mente, y el segundo héroe es el corazón. Alrededor de estos dos héroes, el autor, o sea el Espíritu, distribuye los demás personajes. El Espíritu es el autor que elije para sí los dos héroes – la mente y el corazón –, y sobre ellos él edifica su cuento, alrededor de ellos se ordenan todos los demás personajes. Ahora, este autor elije sus héroes, él determina exactamente en qué consiste el heroísmo del héroe y de la heroína, y les transmite unas ciertas cualidades morales. Por ejemplo, al héroe va a dar fuerza, valentía, decisión, para que aguante – a ella la va a poner en las tentaciones más grandes y ella las superará, le da un rol negativo. Bien, ¿cuáles deben ser entonces las cualidades de vuestra mente, cómo debe ser el héroe? Vuestra mente debe ser fuerte, valiente, decidida. Si la mente dice a sí misma: “Esto no es para mí”, ella se priva de su heroísmo. Si vuestra mente busca lo fácil en el mundo, de vosotros puede salir tan solo una estrella marina o una seta marina, nada más. Y cuando un Ángel desciende a la Tierra para observar a la gente, él conoce por la mente, qué es lo que cada cual quiere. Si un alumno, que entra en la Escuela, busca el camino más fácil, de este alumno nada va a salir. Si él llega a los deberes difíciles y los pasa de lado, o los da a otros para que se los solucionen y con un deber ajeno entra, nosotros sabemos, qué es lo que puede salir de él. Y ahora todos los dirigentes en el mundo, que están a la cabeza, han salido de tales escuelas donde solucionaban sólo deberes fáciles.

            ¿Y entonces, cuáles deben ser las cualidades del corazón? Ellos, pues, corresponden a la heroína. La mente debe ser fuerte, valiente, decidida, y el corazón debe tener plasticidad, aguante, paciencia. Estas son las cualidades que el alumno debe adquirir. Hay condiciones para esto, y debéis de adquirirlas, para que podáis comprender la gran Naturaleza. Ahora, ¿qué pensáis, si este héroe ha vacilado cinco-seis veces y ha retrocedido de su vocación, qué es lo que le espera? Él ha perdido de una vez por siempre la veneración de la heroína y la cuestión con él está terminada. Y lo contrario es cierto – cuando la heroína ha retrocedido de su principio, de su vocación, ella también ha perdido su heroísmo. No os engañéis y digáis: “¿No hay gracia?” Esta es otra cuestión. En las matemáticas, los deberes se solucionan solo de una manera, ahí no se permite ninguna excepción. – “¡Pero un 1, un error!” –. Este uno, este error en un gran número que se repite muchas veces en los cálculos, produce un gran daño.

            Así que vosotros vais a ocuparos con vuestro héroe, o sea con vuestra mente, y con vuestra heroína – el corazón. Entonces vosotros me vais a preguntar: “¿Dónde queda la voluntad humana?” La voluntad humana, según mi precepto, es un hijo de la mente y del corazón. Por lo tanto, si el hombre tiene voluntad, sobreentiendo que la mente y el corazón son productivos, que ellos han trabajado de acuerdo con la ley Divina. Si tiene voluntad, esto indica que la mente y el corazón anduvieron por el camino nuevo; si no tiene voluntad, esto indica que ellos son estériles (sin hijos), esta gente ha vivido una vida incorrecta – esta es la solución. Un hombre sin voluntad, esto es una degeneración en la vida Espiritual. Esta es la determinación en cuanto a la voluntad, pero no es como la determinación de los filósofos contemporáneos.

            Ahora, para que podáis comprender vuestra mente, para que podáis comprender vuestro corazón y vuestra voluntad, necesitáis otros cuatro elementos. Estos son los así llamados temperamentos. Hay temperamento nervioso o mental que pertenece al cerebro; hay temperamento sanguíneo que pertenece a los pulmones, al sistema respiratorio; temperamento colérico que pertenece a los sistemas óseo y muscular; y temperamento flemático que pertenece al estómago.

            Cuando el temperamento nervioso o mental es de primera calidad en la manifestación de las fuerzas que lo forman, el pensamiento fluye plástica y cadenciosamente, la mente es productiva, en ella no se observa ninguna obscuridad – ella siempre trabajará, seréis rápidos y profundos en vuestro pensamiento. Esto ocurre solo entonces, cuando el temperamento mental es de primera calidad. Todos los temperamentos pueden ser de primera calidad, de calidad media y de calidad baja. Cuando el temperamento de la mente es de una calidad baja, vosotros tendréis que trabajar largo tiempo. Puesto que en este temperamento el rol principal lo juegan el cerebro y los nervios, tendréis por tanto, que aprender a regular vuestra electricidad. El cerebro es un lugar de la electricidad. Alguna vez podemos hacer una prueba, esta región es amplia. Las diferentes zonas del cerebro acumulan, recogen diferentes tipos de energías. Incluso se podrá hacer una prueba, para que se muestre que si se quitan o se transmiten ciertas energías, vuestro estado mental inmediatamente cambiará también. Digamos que tenéis miedo de algo, no podéis vivir en casa, queréis huir. Si alguien más valiente que vosotros, pone su mano en cierta parte de vuestra cabeza, ahí donde está el centro del miedo, inmediatamente quitará la energía correspondiente y vuestro miedo desaparecerá; y lo contrario, si algún cobarde pone su mano en este sitio de la cabeza de alguien, él llegará a ser cobarde. Así que el miedo se puede transmitir, o bien se os puede quitar. Estas son corrientes dentro del cerebro; cuando llegamos a estas corrientes, ellas pueden producir en los correspondientes centros ciertos movimientos, y entonces, en la conciencia va a aparecer un removimiento acompañado con peligro. Luego, digamos que algún hombre es piadoso o compasivo; esta energía de nuevo está localizada en una cierta parte del cerebro. Si vosotros os habéis decidido a hacer un acto de caridad y viene a vosotros un hombre con cualidades negativas – un hombre que no es piadoso, y pone sus manos ahí, en el centro de la misericordia, en vosotros nacerá también el mismo deseo de no dar nada; lo contrario, si alguien no quiere dar limosna y otro que es muy piadoso pone su mano sobre este centro, en este hombre inmediatamente nacerá el deseo de dar limosna. Así que alguien dice: “Yo no tengo disposición de hacer esta cosa”. Pregunto: ¿Esto ha procedido de vuestra mente? ¿Es vuestra esta cosa? Vosotros debéis saber si un pensamiento es vuestro o es ajeno. “Yo – dice – no tengo disposición.” Sí, pero esto no es filosofía. Esta indisposición puede ser ajena y si todos los días vosotros vivís las disposiciones ajenas, ¿qué experiencia podréis tener? Ninguna. Los búlgaros dicen: “Lo ajeno siempre es ajeno, ello y en la Pascua se toma.” No, vosotros dejaréis solo esto, lo que está dentro de vosotros, solo lo vuestro, solo aquello que ha pasado por vuestra mente, que es probado por vuestro corazón y aplicado por vuestra voluntad – sobre esto se puede trabajar. Yo deseo que lo que vais a estudiar en la Escuela, pase por vuestra mente, por vuestro corazón y por vuestra voluntad. Yo no tengo como meta convencerles de esto, no, lejos está de mi este pensamiento. En esta Gran escuela oculta la prueba juega todo el rol. La comida por si misma se recomienda ¿no? Yo no la voy a recomendar, digo: “¡Probad esta comida!” Por los resultados vosotros juzgaréis sobre la comida. De esto, lo que se os enseña, quiero que vosotros mismos os hagáis una opinión, si es útil o no.

            Al primer temperamento – el mental – yo le llamo dinámico. Por lo tanto la cabeza es peligrosa, ella es una dínamo. Ella es como una porra y aquel que tiene una cabeza fuerte, si no es bueno, sobre el que ponga esta porra, puede hacerle un gran daño.

            Al segundo temperamento – el sanguíneo – yo le llamo aéreo, él tiene la capacidad de expandirse. Y por lo tanto él es necesario, puesto que cuando el hombre tiene este temperamento sanguíneo, él da expansividad a su fuerza dinámica para que la forma de la cabeza se haga más grande. Y este temperamento se desarrolla, por eso debemos utilizar la respiración como un medio de su desarrollo. Aquellos que tienen una respiración débil, que son estrechos de tórax, en quienes los pulmones no están desarrollados, los vasos sanguíneos son débiles, en ellos este temperamento es de una calidad baja y a consecuencia de esto su sistema mental tampoco funcionará correctamente. Hay correspondencia entre los temperamentos. Y así, la primera cosa, miraréis a desarrollar vuestros pulmones en correspondencia con vuestro sistema nervioso. En el temperamento sanguíneo entran los pulmones y el sistema circulatorio, ellos lo forman.

            Después de los dos primeros, viene el temperamento flemático, o como le llaman algunos – el temperamento vital –. Yo le llamo temperamento convergente – el que condensa –. Él es el temperamento del estómago. Cuando el hombre tiene un estómago desarrollado normalmente, el proceso de alimentación ocurre correctamente – ni mucha hambre, ni comer demasiado –. Por lo tanto, este temperamento es necesario para que recolecte la energía. Y aquellos, que están privados del temperamento vital, con frecuencia se secan como las flores, ellos son sin tierrita alrededor y empiezan a volverse sequitos. Dicen: “No vale que el hombre sea gordo”, pero y cuando la barriga es muy pequeña tampoco vale. En este temperamento lo importante no es el volumen, sino la organización del estómago, y él tiene la cualidad “comer bien”. Comerás a tiempo y no vas a comer en exceso, si quieres reorganizar tu estómago.

            Y por fin viene el temperamento colérico, el temperamento de los sistemas óseo y muscular, o el temperamento del hombre físico. Yo le llamo ejecutivo. Él lleva la parte ejecutiva de la vida humana. Todo lo que debe cumplirse en el mundo, se hace siempre por este temperamento. Aquellos, en los cuales este temperamento predomina, tienen músculos elásticos, sus huesos son fuertes, un poco burditos, su lengua es un poco incontrolable, no se comunican con palabras, sino con manos y piernas.

            Ahora, cada temperamento tiene su zona de acción. Cuando el temperamento colérico predomina, entonces están desarrollados los centros correspondientes en el cerebro – alrededor de las orejas –. Porque cada centro interno tiene un representante arriba en el cerebro – ahí estas partes están fuertemente desarrolladas. En el temperamento sanguíneo está desarrollada fuertemente la parte superior – la imaginación –. En el temperamento flemático están desarrolladas las partes de las sienes, y esto indica que cuando a tal hombre le huele a comida, en él nace el deseo agradable de comer. Cuando el sistema mental predomina, entonces toda la construcción de la parte delantera de la frente tiene una forma bella.

            Vosotros debéis estudiar los temperamentos y empezar a desarrollarlos. Si no podéis edificar cierto temperamento e introducir sus cualidades correspondientes, en vosotros quedará una falta. Hombre paciente puede ser aquel que tiene temperamento vital o flemático. Incluso el hombre bien desarrollado, si pierde las cualidades del temperamento vital, no puede ser paciente. Él no puede ser rápido si el temperamento sanguíneo no está desarrollado en él. Luego, si el temperamento nervioso no está desarrollado su pensamiento no puede estar despierto para percibir rápido. Primeramente vais a ocuparos de trabajar vuestros temperamentos. Ahora, al respecto de los temperamentos hay una cierta medida, pero si yo os doy las medidas, vosotros, que no estáis familiarizados con estas leyes, podéis equivocar los preceptos. Por ejemplo, la anchura de la nariz abajo y las zonas de las sienes, mostrarán hasta qué punto está desarrollado vuestro temperamento vital, porque entre todas las partes hay una correspondencia. La anchura de las fosas nasales tiene correspondencia con la anchura de la mano y también con el rostro. Luego, según está organizado vuestro estómago así estarán organizados vuestros dedos; como están organizados vuestros pulmones así estará organizada toda vuestra mano, como también las partes blandas de los dedos que corresponden a los pulmones. El que comprende esto, cuando mire las partes de los dedos, sabrá en qué estado se encuentra su estómago, lo sabrá todo, en este aspecto no hay nada escondido y cubierto. Y vosotros, como alumnos, tenéis un trabajo muy serio por delante.

            Ahora yo quiero determinar lo siguiente: en esta escuela, para trabajo vais a utilizar solo vuestro tiempo sobrante – este que no sabéis dónde utilizarlo. No quiero que abandonéis sus hogares. ¿Cuántas horas podéis determinar? ¿Una hora, media hora, o más? Necesitáis por lo menos una hora, y si podéis hora y media, hasta dos horas durante el día, mejor todavía, pero que no dejéis el trabajo para que ocurran escándalos, no, escándalos no quiero. Al alumno capaz poco tiempo le es necesario, y al alumno trabajador poco tiempo le es necesario. Sabéis aquella fábula donde corrían la rana y el conejo ¿no? El conejo corría muy rápido, pero dormía en muchos sitios, y la rana andaba lento, pero no descansaba, y le ganó al conejo. Así que a veces la gente rápida tarda más que la gente lenta.

            Y esto es cierto: los alumnos más capaces en la escuela, los que prometen mucho, en la Vida no dan nada. No es que no puedan dar, sino que se estropean por los elogios. Ahora, muchos dicen: “Que nos elogien”. No, el elogio es muy peligroso. Una vez al año debes elogiar a alguien y además solo en Domingo de Resurrección (Semana Santa – nota del traductor), pero elogiarle todos los días es muy peligroso. En la Tierra es muy peligroso elogiar al hombre. Es peligroso también que reprochemos, no hay por qué reprochar. Tanto como es peligroso lo uno, tanto es peligroso lo otro. Y el reproche y el elogio – los dos tienen una cuña egoísta. Nosotros elogiamos a una persona; ¿por qué? – Para sobornarle – nuestro pensamiento no es “que él es noble”, sino que queremos sobornarlo. Alguna vez decimos: “Tú eres muy malo”; con esto nosotros queremos influenciarle. Y él dice: “No soy tan malo”. En la escuela Oculta, tanto la una, como la otra manera no se utilizan – no se permite ni que os elogien, ni que os reprochen.

            Ahora, nosotros tenemos capacidades impuestas en nosotros y cada uno las tiene sobreabundantemente. Estas capacidades deben desarrollarse. En algunos hay mas condiciones para esto y en otros – menos –. En las condiciones actuales todos vosotros no podéis ser iguales y resultados iguales no podéis alcanzar. Incluso entre diez personas uno o dos de ellos son talentosos, pueden lograr muchas cosas, solo ellos son héroes y los demás son de segundo nivel. Si en esta vida no podemos lograr mucho, entonces en la otra, pero esto no debe desanimarles. Cuando venga tu turno entonces estarás listo – así debe mirar el alumno –. Él debe utilizar el presente para aquellas metas lejanas de su existencia. Un día a nosotros nos llamarán y nos dirán: “¡Cumplid vuestro rol!” Si estamos listos lo cumpliremos. Entonces llegará tu turno.

            Así que, para que podáis desarrollar vuestro temperamento mental o nervioso, sin falta debéis aprender a dominar vuestros pensamientos. Sobre el autodominio se ha hablado muchas veces. El autodominio es un arte para el alumno. Llegarán aflicciones, llegarán pruebas y estas son naturales. Llegarán, pero cuando todas estas inquietudes aparezcan y tú extraigas de ellas un bien para ti, tú habrás logrado dominar tus pensamientos. Que cada uno de vosotros sin falta tenga un cuaderno o una libretita. Si alguna vez caéis en tentación u os inquietáis, tomen nota cuántos minutos os harían falta para tranquilizarse. Si empieza la ira, di a ti mismo: “A las 10:30 h una gran tormenta ocurrió en mí y después de cinco, diez, quince minutos, media hora, una hora (vais a marcar exactamente cuándo), esta tormenta cesó”. Alguien dice: “Esta ira pasará por sí misma”. Sí, la ira por si misma pasará, pero puede llevárselo todo y entonces ella es peligrosa, y si vosotros no la ponéis a trabajar, todo se va a retener. No es malo que venga la ira, pero cuando se lo lleva todo, entonces es peligrosa. Esta energía la pondréis a trabajar. O les viene un pensamiento bueno; marcad cuanto tiempo os haría falta para realizarlo. No marquéis todos los pensamientos, sino que un pensamiento al día es suficiente. Si es negativo, vean cuanto tiempo necesitáis para transformar este estado hasta recibir una disposición agradable por dentro y que digáis: “Gracias, he aprendido la lección bien”. Esto significa que solucionéis el deber solos ¿no? Y es notable – cuando el hombre entra en el camino espiritual, inmediatamente se le crean desagradabilidades. Tomad vuestro niño que ha estado tranquilo y jugando, enviadlo a la escuela e inmediatamente los maestros le crean un infortunio. Él cuando regresa no puede jugar, empieza a pensar que sobre esta y esta asignatura tiene que estudiar, y vosotros decís: “Este niño mío estudia mucho”. Y la madre se preocupa de que su niño estudie mucho. No hay peligro del mucho estudio. Ahora, en vosotros se puede poner el pensamiento de que este es un trabajo simple. ¡No, es un trabajo básico!

            Tolstoi relata un cuento. Yo no voy a contar todo el cuento, pero solo una parte que aclara mi pensamiento. Este es el siguiente: uno quería llegar a ser clarividente y pensaba que cuando llegue a ser tal, podría utilizar la clarividencia. Y de verdad se le dio tal momento. Vio que un ladrón entra en la casa de un rico y quiere saquearlo. Y pensó hacer un bien: se fue donde el rico, le pinchó para que se levantara y que viera al ladrón; el rico se levantó y mató al criminal. Otro caso: el clarividente vio que dos jóvenes se amaban; en un momento a la muchacha se acerca otro muchacho; él se va a decir a su amado que la salve; el muchacho va rápidamente, pero los dos se pelean y se matan. El clarividente quería arreglar su vida. Tercer caso: vio en un campo que uno se va a robar las gavillas del que pertenecía el campo, pues era pobre; el clarividente se va y le dice: “¿Sabes que están robando tus gavillas?”; este va, coge al ladrón, se pelean y se matan. Esto no es ciencia. Por esto las Escrituras dicen: “Si alguno está yendo a hacer un crimen, que lo haga, y el alumno que ande en el camino”. A mí me gusta aquel ejemplo con Jean Val Jean en la novela de Víctor Hugo “Los miserables”, al que le cogen con el candelabro en la mano y le llevan al obispo. Este último dice: “Él no lo robó, yo se lo di”. ¡Este es un ejemplo noble!

            El error de todos los alumnos ocultos está ahí, que caváis en un pequeño error de los demás y decís: “¿Por qué lo hiciste?” Con errores nosotros no nos ocupamos, en una escuela oculta nunca se permite que nos ocupemos con las cualidades negativas de los demás. Si llega alguien a quejarse contigo de que le han robado, saca de tu bolsillo y págale. Di: “¿Cuánto te cogieron?” – “Quinientas levas”. – “Yo pago”. Y la cuestión se termina. De los alumnos de esta Escuela requiero que todos enderecéis de esta manera los errores de los demás. – “¡Que enderece los errores de los demás! ¿Pues cómo los voy a enderezar?” ¿Cómo? – Cuando no permitáis estas cualidades negativas en vosotros. Nunca pienses en los errores de los demás, si quieres ennoblecerte. Nunca, ¡absolutamente nunca pienses en la gente! Ahora, esto es solo para los alumnos en la Escuela, esto no es para el mundo externo. Para el mundo la regla es otra – no apliquéis esta regla en el mundo, la ley ahí es otra. Pero aquel que quiere ser alumno en la escuela de Cristo, absolutamente nunca debe detenerse en los errores de la gente. Estos llegarán, pero nunca os detengáis en ellos. Y Dios tampoco se detiene sobre nuestros pecados – Él cada día crea cosas nuevas, algo nuevo crea –. Ahora, hay mucha gente que se detiene en los errores de los demás y dice: “¿Esto es recto o no?” En el derecho Absoluto hay solo una regla y yo deseo que todos vosotros apliquéis esta regla: que introduzcáis en vosotros siempre algo nuevo, algo bueno. De golpe no llegaréis a ser alumnos perfectos, yo no quiero esto de vosotros, pero que sepáis solucionar sus deberes, que seáis precisos. Según esta regla, tanto como os dan, tanto, nunca os demoréis, nunca os retraséis. No tengáis opinión mala para vosotros, ten para ti la opinión que el Señor tiene para ti. Si dices: “Yo soy muy malo” y sobreentiendes que Dios te ha hecho así, te equivocas mucho. Pero si comprendes que eres muy perezoso, esta es otra cuestión. Di: “Yo soy capaz de hacer esto, soy capaz”.

            Y así trabajaréis sobre vuestros temperamentos: sobre el temperamento de vuestra cabeza – el nervioso –, sobre el temperamento sanguíneo, sobre el temperamento flemático y sobre el temperamento motivado (colérico). Y siempre vais a distribuir vuestras energías equitativamente. De esta manera vuestra cara empezará a adquirir una forma correcta. En aquellos en los cuales los temperamentos se tuercen aparecen asimetrías – se tuercen los dedos, las manos y los pies empiezan a torcerse, ocurre una desarmonía en la manifestación de las energías.  Así que la mente, el corazón y la voluntad tienen cuatro elementos y con ellos debéis trabajar. En cada pensamiento vais a imponer  dinamismo (electricidad), después de esto, a este pensamiento vais a dar expansión, luego densidad (peso), y por fin fuerza de movimiento, o como yo le llamo –crecimiento –. Si vuestros temperamentos funcionan de esta manera, todo lo podréis hacer. No solo debemos sembrar estas cosas, sino que ellas tendrán que crecer y dar su fruto. Algunos escritores escriben bien, puesto que han impuesto todas estas cualidades en su pensamiento.

            La mente es el héroe, el corazón es la heroína, y el hijo nacido de estos héroes es semejante al padre y a la madre. Cuando yo hablo sobre la voluntad sobreentiendo el hijo de la mente y el corazón. Yo he observado con frecuencia después de mis lecciones dominicales – después de que he predicado una buena lección – a dos personas que contienden, disputan por algo, y yo digo: ¡he aquí cómo han comprendido la lección!  El uno se ha afectado y el otro se ha afectado. Y cuando digan: “Esta es una lección excelente” y no disputen, entonces ellos la han comprendido bien. Pero cuando los dos contienden, ella no es excelente; si dos personas disputan, esta lección no es de primera calidad.

            Así que el camino por el cual andaréis es un camino de trabajo y constancia.

            Seré puntual, tengo solo cinco minutos más de tiempo. Entonces conectaréis las dos lecciones: la anterior era de dormir, de comer y de trabajar, y esta lección es para vuestra mente, para vuestro corazón, para vuestra voluntad y para los temperamentos.

            Ahora os voy a dar un deber: que cada uno de vosotros escriba diez líneas sobre el tema: ¿Cuál es la mejor mente? Que cada uno escriba lo que comprende según él. Y luego os voy a dejar a vosotros, los alumnos, que critiquéis lo suyo solos. Habrá una o dos reuniones – para que cada alumno critique lo que él mismo ha escrito. Y así el tema es: ¿Cuál es la mejor mente? o ¿Cuáles son las cualidades de la mejor mente? Esto es muy claro puesto que la mente la asemejasteis al héroe ¿verdad? Vais a describir la mente así como un autor describe las cualidades principales del héroe – la mente y el héroe son semejantes –. Ahora aquellos de vosotros que pueden escribir esto, la siguiente vez que traigan sus hojitas y de todo lo que habéis escrito sacaremos la esencia – lo que vosotros pensáis sobre la mente ­­­­– y llegaremos a algunas reglas – ¿cómo debe educarse la mente? Cada uno escribirá, sin que lea lo escrito por el otro. Escribiréis una media hoja, diez filas, sin que pongáis vuestro nombre. Leeremos lo que cada uno piensa sobre la mejor mente. Vamos a tener un ejercicio y entonces obligaremos a uno de vosotros, el más capaz, que extraiga la esencia de todos estos pensamientos y que haga una descripción común, un resumen sobre la mejor mente.

Secreta oración                 

“El Amor es fuente” (Canción)

*Escrofulosis: tuberculosis de los ganglios linfáticos de la garganta; en sentido figurado – una herida o enfermedad incurable (nota del traductor).

Tercera lección del Maestro, dada delante de la clase oculta General, el 9 de marzo de 1922, jueves, a las 1

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Sobre Rosa (Coordinadora redacción GHB)
Rosa es una de las coordinadoras de hermandadblanca.org, responsable del equipo de redacción. Es todo corazón y una incansable buscadora de la verdad.
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