El despertar del hombre

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Jamás resulta tarea fácil eliminar las emociones negativas; perder toda identificación con nuestro propio tren de vida; problemas de toda índole: negocios, deudas, pago de letras, hipotecas, teléfono, etc., etc.

Esta identificación de nuestros problemas nos hace abstraernos de nosotros mismos, andamos soñando, fascinados con nuestros problemas.

Es necesario dejar de soñar, es necesario despertar conciencia; y ese proceso del despertar debe realizarse en todo momento, en todo lugar.

El ser humano no sólo sueña cuando su cuerpo físico duerme, sino que también sueña cuando su cuerpo físico no duerme.

Cuando uno se acuerda de sí mismo, cuando trabaja sobre sí mismo, cuando no se identifica con todos los problemas y penas de la vida, de hecho va por la senda vertical.

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El trabajo sobre sí mismo es la característica fundamental de la rebeldía psicológica, de la transformación del ser humano, se ocupa de cierta transformación del momento presente en que nos encontramos.

Necesitamos aprender a vivir de instante en instante.

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Vivir en plena atención, en plena auto-observación de nosotros mismos, vivir alertas a lo que pensamos, sentimos y actuamos; es definitivo, hay que dejar de soñar, de vivir fascinados identificados con todos los problemas.

Un buen ejemplo es el caso de María que va caminando por la calle y no escucha el saludo de un amigo, en el momento preciso que ella se decía en la mente: Por la tarde le pagaré a la modista y…

En este caso María no recibió el saludo de su amigo, por la falta de conciencia en lo que hace. Pues su pensamiento está en sus problemas.

A medida que uno trabaja sobre sí mismo se va comprendiendo cada vez más y más, la necesidad de eliminar radicalmente de su naturaleza interior todo eso que nos hace tan abominables.

El sentido de la auto-observación íntima se encuentra atrofiado en todo ser humano; trabajando seriamente, auto-observándose de momento en momento. Tal sentido se desarrolla en forma progresiva.

Ante el sentido de auto-observación íntima cada uno de esos yoes que en nuestro interior habitan, asumen realmente ésta o aquella figura secretamente afín con el defecto personificado por la misma. Indubitablemente la imagen de cada uno de estos yoes tiene cierto sabor psicológico inconfundible mediante el cual captamos, capturamos, atrapamos, instintivamente su naturaleza íntima y el defecto que la caracteriza.

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Es necesario tomar nota sobre nuestros estados psicológicos diarios, si es que de verdad queremos cambiar definitivamente.

Antes de acostamos conviene que examinemos nuestros hechos ocurridos en el día, las situaciones embarazosas, la carcajada estruendosa y la sonrisa sutil.

Mucho tenemos que eliminar y mucho tenemos que adquirir. Se hace necesario hacer un inventario para saber cuánto nos sobra y cuánto nos falta. Es claro que el yo pluralizado (nuestros defectos) salen sobrando, es algo inútil y perjudicial.

Si queremos dejar de ser máquinas, si queremos despertar conciencia, tener verdadera capacidad de hacer, es urgente empezar por conocernos a sí mismos y luego disolver el yo psicológico (defectos). Cuando el yo pluralizado se disuelve sólo queda de nosotros el ser verdadero.

Un gran hombre después de haberse estudiado a sí mismo descubrió que tenía doce defectos, que le estaban perjudicando. Este hombre dijo: “Así como es imposible cazar doce liebres al mismo tiempo, porque cazador que lo intentara no cazaría ninguna, así también es imposible acabar con mis doce defectos al mismo tiempo”.

Este hombre llegó a la conclusión de que sería mejor acabar primero un defecto y luego otro. Decidió dedicarle dos meses a cada defecto.

Cuando el hombre llegó a los 24 meses ya no tenía los defectos, había acabado con los defectos que le impedían llegar al triunfo. El resultado fue maravilloso. Esto hombre se convirtió en el primer ciudadano de los Estados Unidos, su nombre: Benjamín Franklin.

La enseñanza gnóstica da el método necesario para terminar con los defectos.

 

Colaboración: Germán Cáceres, redactor de  la gran familia de hermandadblanca.org

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Sobre Germán Caceres
Redactor de la gran familia de la hermandadblanca.org
Un comentario
  1. User comments
    Thelma Foschini Angulo

    aunque no sea facil querer es poder

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