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Diagnóstico Psicológico para los Trabajadores de la Luz

Maestro Tibetano Djwhal Khul (DK) - Segundo Rayo

Hacia 1940 el Maestro Tibetano consideraba que la sicología estaba aún en su infancia, pero  tenía en sus manos el destino de la humanidad y el poder de salvar a la raza. Considero que esta Ciencia del alma ya está en su madurez, gracias a los aportes de la psicología profunda y la psicología cognitiva, que permiten establecer las relaciones necesarias entre cerebro, mente y conciencia,  hacer un diagnóstico eficaz y significativo del nivel de desarrollo humano en el que se encuentra un discípulo y la explicación de sus periódicas crisis. El Tibetano se expresaba así: (1)

Cuando el sicólogo del futuro utilice todas las ciencias dispo­nibles y al mismo tiempo haga hincapié sobre las ciencias que se ocupan del hombre subjetivo y no tan predominantemente del hombre objetivo (aunque este último no debe omitirse), tendre­mos entonces un cambio fundamental en el manejo del problema o la ecuación humana. Este problema enfrenta hoy y preocupa seriamente al sicólogo, al siquiatra, al neurólogo, al asistente social y al humanista.

El sicólogo utilizará entonces para el diagnóstico psicológico:

1.  La moderna ciencia exotérica de la sicología, con su énfasis sobre las facultades, las glándulas y sus efectos, los sueños y sus ocasionales efectos, el comportamiento instintivo (que es en gran parte la reacción del cuerpo físico) y las últimas conclusiones a que han llegado los científicos materialistas e investigadores de todo el mundo.

2.  La sicología esotérica, tal como la presenta este Tratado sobre los Siete Rayos. Indica los tipos de energía y las fuerzas que rigen, controlan y determinan los variables aspectos de las facultades del hombre medio y condicionan su conciencia. Les recordaré que los rayos rigen los tres cuerpos en el siguiente orden:

a. Rayos que rigen el cuerpo mental………………… 1. 4. 5.

b. Rayos que rigen el cuerpo astral……………………    2. 6.

c. Rayos que rigen el cuerpo físico……………………    3. 7.

3.  La astrología y las indicaciones (aún poco comprendidas) dadas, sobre el lugar que le corresponde al hombre “en el Sol” y en el esquema general de las cosas y, aunque no lo crea, lo relacionan con el todo planetario y le proporcionan copiosa información acerca del factor tiempo que rige a todo individuo. Podría destacarse que:

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a. Leo……………………………….controla al Morador positivo.

b. Géminis…………………………controla los procesos de oscilación.

c. Sagitario………………………..controla al Morador negativo.

Habría que añadir que los tres signos, Escorpio, Sagitario y Capricornio, conducen finalmente a la fusión del Morador con el Ángel.

Debería también ser evidente que a medida que aparecen las relaciones de los distintos aspectos de la vida manifestada del hombre, sus siete centros se relacionan con los siete aspectos o cualidades, que contiene la divinidad esencial del hombre. Por lo tanto resultará de interés lo siguiente:

Simbolo sagrado de los 7 rayos 1. El centro coronario Mónada.  Vida.             Primer aspecto.

2. El centro cardíaco  Alma.  Conciencia.     Segundo aspecto.

3. El centro ajna  Personalidad.  Sustancia.     Tercer aspecto.

Estos son los tres centros principales del hombre evolucionado.

4. El centro laríngeo            Mente. El aspecto y energía mental.

5. El centro plexo solar   Emoción. El aspecto astral y el centro .

6. El centro sacro                     Físico. El centro monádico.

7. El centro coxígeo                                         La vida misma.

Hasta que no haya un suficiente y notable desarrollo que permita hacer un verdadero diagnóstico, no es posible decir definidamente a qué rayo pertenece la personalidad. Más adelante se definirá el rayo del ego, el cual al principio sólo se puede deducir por la natu­raleza del conflicto del cual la personalidad es consciente, basado en un acrecentado sentido de la dualidad.  Además se podrá hacer un diagnóstico que se basará en ciertas características físicas y síquicas que indicarán la cualidad de la naturaleza superior del individuo, así como también un estudio de los distintos grupos con los cuales se va afiliando el hombre a medida que aparecen en el plano físico. Cuando un hombre -si por predilección perso­nal es un artista creador- se interesa repentinamente por las matemáticas, podría deducirse que comienza a estar bajo la in­fluencia de un alma de segundo rayo; o si el hombre cuya per­sonalidad pertenecía definidamente al sexto rayo de idealismo fanático, o de devoción por el objeto de su idealismo, y durante la vida fue un devoto religioso, y luego cambió el interés de su vida por la investigación científica, podría quizás responder a la impresión de un alma de quinto rayo.

En consecuencia, estudiaremos el proceso de coordinación y los métodos empleados para lograr dos grandes integraciones:

  1. La integración de la personalidad, o los medios por los cuales la conciencia del individuo
    1. pasa de un cuerpo a otro, para que tenga lugar una defi­nida expansión de conciencia,
    2. entra simultáneamente en actividad en los tres vehículos de la personalidad.
  2. La integración de la personalidad y el alma, para que el alma pueda
    1. actuar a voluntad, en cualquiera de los cuerpos, o
    2. actuar por medio de los tres cuerpos que simultáneamente constituyen la personalidad.

Podría aclararles este punto si dijera que, así como la naturaleza instintiva está ubicada actual­mente en el reino de lo subconsciente, a su debido tiempo la parte intelectual del hombre (de la cual en la actualidad, él es cada vez más consciente) será relegada a una posición similar y caerá bajo el umbral de la conciencia, que luego será reemplazada por la intuición. A muchas personas les es imposible valerse libremente de la intuición, porque reside en el reino de lo superconsciente.

Dichos movimientos dentro del reino de la conciencia -desde lo subconsciente hasta lo inmediatamente consciente y desde allí a lo superconsciente- constituyen esencialmente crisis de inte­gración, produciendo situaciones momentáneas que deben ser resueltas. Quisiera que observaran aquí que cuando un individuo llega a ser consciente de los aspectos más elevados de sí mismo, que exige la integración, y es consciente de su naturaleza y de la parte que ésta podría desempeñar en la expresión de su vida, frecuentemente lo embarga un complejo de inferioridad. Tal la reacción de los aspectos inferiores que se integran al aspecto superior. Él experimenta un sentido de futilidad; las comparacio­nes que hace internamente sobre una posible realización y el punto ya alcanzado, le imparten un sentido de fracaso y de impotencia, que se debe a que lo visualizado al principio es demasiado grande y no se considera capaz de realizarlo. La humanidad ha hecho tanto progreso en el sendero de evolución que afecta poderosamente a dos grupos de hombres:

  1. Los que han reconocido la necesidad de tender el puente entre la naturaleza emocional y la mente, y por medio de su inte­gración han alcanzado el nivel de la inteligencia.
  2. Los que han tendido ya este puente y son conscientes de una tarea mayor, la de tender el puente que existe entre la perso­nalidad y el alma.

Estos grupos incluyen en la actualidad un gran número de perso­nas; el complejo de inferioridad es muy grande y causa muchos tipos de dificultades. Sin embargo, si se enfrenta y maneja la causa en forma más inteligente, se observará que el desarrollo de la verdadera perspectiva es más rápido.

Cuando se ha alcanzado la integración surge otra verdadera dificultad, en el caso de quienes han integrado toda su naturaleza inferior y han fusionado las energías de la personalidad.  Las energías implicadas en dicha fusión poseen cualidad y la combi­nación e interacción de estas cualidades (cada una determinada por alguna particular energía de rayo) conforman el carácter de la persona. Durante un largo período, después que la integración ha sido alcanzada, se producirán frecuentes conflictos, exclusiva­mente en la esfera del carácter y de la conciencia inmediata del Hombre. Una energía tras otra comenzará a hacerse valer y a luchar por la supremacía.  Sería de valor si les presentara un caso hipotético (2) , describiendo las energías de rayo que lo rigen, y si les recordara que su fusión es el objetivo. En el caso en cuestión, el sujeto ha fusionado los vehículos de la personalidad en un todo activo y es definidamente una personalidad, pero la principal fusión del alma y la personalidad no ha sido lograda.

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Energías mayores:

Energía egoica                                   ler. Rayo.        La energía de la voluntad o poder.

Energía de la personalidad          4to. Rayo.       La energía de la armonía a través del conflicto.

Energías menores:

Energía mental                                   3er. Rayo.       La energía de la inteligencia.

Energía astral                                     6to. Rayo        La energía de la devoción. Idealismo.

Energía física                                       ler. Rayo.        La energía de la voluntad o poder.

 

He aquí un campo quíntuple de energía en el cual todos los factores están activos excepto la energía del ego o alma. Fueron definitivamente fusionadas. Al mismo tiempo aumenta la percep­ción de la necesidad de una fusión aún más elevada o incluyente, y del establecimiento de una relación definida con el alma. El pro­ceso ha sido el siguiente: Primero, el hombre era simplemente un animal, consciente sólo de la energía física. Luego empezó a incluir dentro de su campo de percepción a la naturaleza emocional, con sus deseos, exigencias y reacciones sensitivas. Después se descu­brió como mente, y la energía mental comenzó a complicar su problema. Finalmente, llegó a esa expresión de la vida (y esto es realmente interesante) que estamos considerando hipotéticamente, donde posee:

  1. Un cuerpo físico de primer rayo, con un cerebro dominado y controlado por una mente de tercer rayo. Esto significa capacidad para una realización intelectual muy diversa.
  2. Una naturaleza emocional que, al estar regida por la ener­gía de sexto rayo, puede ser rápidamente impulsada a una orientación fanática y propensa al idealismo.
  3. Todo el problema se complica por la rápida emergencia de energías de cuarto rayo de la personalidad, lo cual significa que la meta de la personalidad es lograr la armo­nía, la unidad y la habilidad de vivir, adquirida por medio de un intenso conflicto, librado dentro del campo cuádru­ple de energías que constituyen el yo inferior.

En consecuencia, será un hombre que ambiciona poder, pero con justo motivo, porque es verdaderamente un idealista que luchará inteligentemente por conseguirlo, pero que batallará fanáticamente para lograr dichos fines, porque su personalidad de cuarto rayo y su cuerpo astral de sexto rayo lo obligarán a hacerlo, y su cuerpo y su cerebro de primer rayo lo capacitarán para presentar una enérgica batalla. Al mismo tiempo, la energía egoica de primer rayo está tratando de dominar y, oportunamente, lo hará por intermedio de la energía mental de tercer rayo, influenciando a su cerebro de primer rayo. El primer resultado obtenido por la influencia del alma producirá una intensificación de todas las cualidades de la personalidad.  El desequilibrio se localizará en el cuerpo mental o en el cerebro, y abarcará desde la idea fija y la cristalización mental, hasta la insania (si el estímulo es excesivamente poderoso o posee taras hereditarias). Puede expresar en forma arrogante el éxito obtenido en el campo donde ha elegido trabajar, que lo hará una persona dominante y desagradable, o podrá expre­sar la fluidez de la mente de tercer rayo y hará de él un intrigante, un confabulador, o un luchador al servicio de grandes proyectos que en realidad nunca podrán materializarse. En este análisis no he incluido las tendencias evocadas en vidas anteriores, que están ocultas en el subconsciente, ni su herencia y medio ambiente. He tratado simplemente de mostrar una cosa: las energías en con­flicto dentro de un hombre pueden producir serias situaciones. Pero la mayoría de ellas pueden ser corregidas mediante la correcta comprensión.

Por lo tanto, es evidente que uno de los primeros estudios a efectuarse en este nuevo acercamiento al campo sicológico, será descubrir:

  1. Qué rayos mayores y menores condicionan y determinan la naturaleza del hombre y evocan la cualidad de su vida diaria.
  2. Cuál de estas cinco energías (en el momento de dificultad) es la que predomina, y a través de qué cuerpo o vehículo se enfoca.
  3. Cuál de estas energías de rayo lucha contra el predominio mencionado, las cuales pueden ser:
    1. Los aspectos variables de la misma energía dentro de su propio campo particular.
    2. Las energías superiores que se esfuerzan por controlar las energías inferiores, lo que indica una separación en la naturaleza del hombre.
    3. La energía del proceso de fusión que unifica las energías inferiores en una personalidad funcionante.
    4. El reajuste del proceso de tender el puente entre las dos energías principales, lo que dará por resultado la unifi­cación del alma y de la personalidad.

Todo esto constituye las zonas de mayores dificultades, habiendo en cada uno de estos campos de energías en conflicto centros menores de conflicto, creados frecuentemente por circunstancias y acontecimientos ambientales.

Dados todos estos factores y considerando que nuestro caso hipotético es un hombre que posee una naturaleza altamente inte­ligente y un buen equipo para expresarse diariamente, ¿en qué forma procedería el sicólogo esotérico? ¿Cómo manejaría al hom­bre y qué haría? ¿Sobre qué principios amplios y generales actuaría? Sólo puedo indicar brevemente algunos de ellos, recordándoles que, en el caso que estamos considerando, el sujeto está definidamente colaborando con el sicólogo y se interesa por obtener buenos resultados. La meta del esfuerzo del sicólogo consistirá en respon­der a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué razones le asisten para querer “reordenarse”? Esta frase, siendo una expresión familiar, tiene un profundo signi­ficado, pues indica el reconocimiento de la necesidad del alineamiento.
  2. ¿Qué es lo que le hizo sentir esta necesidad y evocó el deseo de someterse a un proceso específico de reajuste interno?
  3. Conociendo la naturaleza de la constitución interna del hom­bre en ¿qué vehículo es necesario tender el puente? ¿Dónde reside el punto de separación y, por lo tanto, el punto de la actual crisis? (3) ¿Es esta dificultad una crisis mayor o menor?
  4. ¿Cuáles son las cinco energías de rayo que condicionan al sujeto?
  5. ¿Hasta qué punto las normas en la vida del hombre, su voca­ción y sus deseos coherentes innatos coinciden con la tenden­cia establecida por
    1. el tipo de energía del rayo del alma,
    2. el tipo de rayo de la personalidad?

Gran parte de las dificultades, en lo que a los discípulos concierne, se hallará en esta zona de expresión.

  1. ¿En qué período de la actual manifestación de vida apareció dicha separación? o, ¿la integración alcanzada es la que pro­dujo esta difícil situación? Éste, ¿es un problema? de separación, que requiere tender un puente que con­duzca a una fusión de energía o de integración, que requiere una correcta comprensión de lo que ha sucedido, y conduzca al correcto reajuste de los poderes fusionados con las condiciones ambientales?
  2. ¿ Se halla el hombre en la etapa en que debería:
    1. Integrarse como una personalidad  y, en consecuencia, lle­gar a ser más estrictamente humano (4)?
    2. ¿Desarrollarse como un místico y aprender a reconocer el aspecto superior y su relación con el inferior, con miras a su unificación?
    3. ¿Entrenarse como un ocultista (5) y llegar mentalmente a tal estado de conciencia que las naturalezas o aspectos supe­riores e inferiores comiencen a funcionar como uno? Esto implica la fusión de las fuerzas de la personalidad y la energía del alma, fusionándose en una expresión divina, “la parte dentro del todo”.
    4. ¿Qué se puede hacer, en último análisis, para que “la zona iluminada” de la conciencia inmediata sea de tal naturaleza que la parte subconsciente del hombre pueda ser “iluminada a voluntad por el rayo de la mente” y la mente misma pueda transformarse en un faro que penetra en la superconciencia, revelando así la naturaleza del alma? En realidad, éste es un problema de expansión de la conciencia.  Hay por delante un amplio campo de investigación sicológica, en conexión con el empleo de la mente como si fuera “el sendero de luz entre las naturalezas subconsciente y superconsciente, que enfoca sin embargo a ambas en un punto brillante de luz dentro de la naturaleza consciente”.

Para los esoteristas todo este problema de unificación está estrechamente vinculado con la construcción del antakarana.

NOTAS.

  1. Tomado del libro “”Psicología esotérica” Tomo II.
  2. En el libro “Discipulado en la Nueva Era”, Tomos I y II se dan a conocer los rayos que rigen  la vida de un grupo de discípulos por El Tibetano.
  3. El concepto de crisis en el ciclo vital fue planteado por Erik Erikson.
  4. Actualmente la masa humana está llegando a ser mental, y hay dos series en televisión que lo ilustran: “Mental” y “El mentalista”.
  5. El término ocultista ya se podría actualizar por Ingeniero, o en este caso específico: Trabajador de la luz. El término esotérico por profundo o arquetípico.
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Sobre Jorge Ariel (Editor GHB)
Es uno de los colaboradores de la hermandad desde 2009. Pedagogo del comportamiento, orientador escolar de una Institución educativa en Caldas-Colombia, seguidor del Maestro Tibetano y estudiante de cuarto grado de la Escuela Arcana. Lleva 130 artículos publicados durante siete temporadas y a partir del año 2016 empezó a difundir los fundamentos de la alquimia, la magia y la astrología en términos de creatividad.

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