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El Panadero y el Mendigo, un cuento kabbalista para nuestros días.

 

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el panadero y el mendigo (cuento Kabbalah)

El panadero y el mendigo

Este relato del siglo XVI.(El panadero y el mendigoAbrirá tu corazón a los milagros sencillos que ocurren en la vida cotidiana”.

Si bien es cierto este cuento ampliamente difundido en la red, nos deja una enorme enseñanza para nuestra vida,vale la pena retomarlo,releerlo y sacar lo mejor de el.

Esta Historia  ocurre en el pequeño pueblo de Safed, en las colinas de Galilea en Israel actual, los protagonistas,son el renombrado Kabbalista Isaac Luria (Arí),un Panadero y un mendigo.

La historia se desarrolla de la siguiente manera; El panadero era un inmigrante que había llegado hacia poco a dicho pueblo con su mujer.  Extrañamente sintió unas enormes ganas de agradecer a Dios por su enorme buena fortuna, así que tomo su mejor pieza de pan y un cesto con pasteles y se fue a la casa de adoración local.

Estando dentro dio gracias al creador por todo lo bueno y lo malo que en su vida había ocurrido y pidió que su ofrenda fuese tomada en cuenta en forma de agradecimiento por todo; dejo su ofrenda en el arca sagrada que había dentro y luego de un rato de meditación y de introspección decidió partir.

Al rato aparece nuestro segundo personaje que era nada menos que el mendigo, quien paso por la casa de adoración buscando consuelo a su mal pasar, estando dentro elevo su plegaria de ayuda divina y pidió al creador le ayudase a suplir sus necesidades que en en ese momento eran el hambre para el y su familia.

El arca que había llenado el panadero se desbordo ante sus ojos, y vio y sintió su petición cumplida, con el corazón lleno de alegría y agradecimiento tomo la cesta con pasteles y pan, lo cual supliría sus necesidades por varios días, así que también decidió partir.

El panadero que también estaba preocupado por saber si su petición de agradecimiento había sido escuchada,decidió pasar nuevamente por la casa de adoración, cual fue su sorpresa al ver que sus petición estaba hecha, con su corazón lleno de alegría partió.  A la semana siguiente el panadero nuevamente repitió dicho procedimiento, dio las gracias por todo lo bueno y lo malo y partió; al rato nuevamente apareció el mendigo y la historia se repitió nuevamente.

Fue este un escenario de 15 años en que realizaron las mismas acciones conjuntas, hasta que un día  el líder de la casa de adoración estaba orando al final de la misma y observo como entro el panadero; hizo su oración y agradecimientos por aquellos años de Buena fortuna, dejando su cesta partía. Fue en ese escenario en que también entro el Mendigo y realizo la misma acción repetitiva durante tanto tiempo. tomo la cesta como siempre agradeció y partió.

El líder no pudo soportar dicha situación llamo al panadero y le pidió al mendigo que se quedara; duramente le dijo al panadero necio no has visto que Dios no ha aceptado tu ofrenda, minutos después de que la dejaste llego este mendigo y la tomo para si, y tu no te das cuenta (dirigiéndose al mendigo) que no fue Dios quien suplió tu necesidad, sino este panadero. Donde esta tu respeto por este lugar sagrado y por todo lo que representa. Como pudiste creer que Dios podría realizar obras tan pequeñas e insignificantes.

Ambos se miraron y guardaron silencio y con mucha tristeza partieron, al pasar de las horas llego al recinto el Arí , muy contento el Líder le recibió, pues era un gran personaje quien le visitaba.

 “Pon en orden tus asuntos y despídete de tus seres queridos”, le ordenó el Arí. “Esta noche dejarás este mundo físico”.
De más está decir, que el hombre se quedó perplejo y le suplicó al Arí que le diera una explicación.
El Arí le explicó que su destino había sido morir en esa misma fecha hacía quince años. Sin embargo, la alegría que las acciones del panadero y el mendigo habían traído a los Mundos Superiores le había otorgado una extensión de vida. Los ángeles que moran allí arriba bailaban y cantaban por la felicidad y la fe que se habían despertado en el panadero y el mendigo. Había sido ciertamente un milagro que durante quince años no se hubieran cruzado en el camino, y sólo un corazón endurecido negaría la presencia de la mano de Dios en este asunto.
Ahora que este encantamiento se había roto, concluyó el Arí, había llegado el momento de que el rabino cumpliera con su destino.
Aunque nadie está vivo hoy para constatar esta extraordinaria historia que tuvo lugar en una pequeña casa de oración en una calle adoquinada durante el siglo XVI, se recomienda al lector que encuentre la verdadera fuente de lo milagroso en su propio corazón, tal como hicieron el panadero y el mendigo; Pues es la fe, la certeza lo que produce los milagros…

 

Ahora para terminar me gustaría hacerte una pregunta ¿ Cuan a diario,eres capaz de ver los milagros que ocurren en tu vida?

 

Fuente : Internet, Kaballah Rav Isaac Luria

Autor: Mauricio Cáceres, redactor de la gran familia de hermandadblanca.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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