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El trabajo voluntario marca la diferencia en Haití

 

Imagen 553

Texto y fotos: Claudio Alvarez-Dunn

 

PUERTO PRÍNCIPE.- Entre los restos de la capital haitiana y ante el desgobierno de las autoridades locales, son los voluntarios internacionales los que mantienen la ayuda fluyendo hacia las necesidades de la población.

 

Nuestra llegada a Haití ya presagiaba problemas. El vuelo de American Airlines de San Juan de Puerto Rico hizo escala en Santo Domingo, República Dominica, donde permanecimos ocho (8) horas esperando el permiso para continuar nuestro viaje y entrar en el espacio aéreo del vecino país. Era el primer día en que el Gobierno de Haití se hacía cargo del aeropuerto internacional de Puerto Príncipe tras el terremoto que azotó al país caribeño hace poco más de dos meses.

 

Y el caos volvió a reinar con la llegada de los primeros vuelos comerciales.

 

Versiones circulantes hablaban de varios aviones sobrevolando la capital en espera del permiso, otras indicaban que el problema era de Washington y la FAA (Administración Federal Aeronáutica de EE.UU. por sus siglas en inglés), mientras que otras apuntaban a que los funcionarios haitianos no estaban preparados para poner el aeropuerto en funcionamiento y otros más crueles especulaban que la corrupción local esperaba su parte en efectivo para dar el permiso de aterrizaje. Todas las anteriores son posibles en la actualidad haitiana.

 

A bordo de nuestro avión iban médicos, enfermeras y brigadistas voluntarios, además de una pastora pentecostal con su grupo de misioneros que iban a construir una iglesia, haitianos que regresaban a casa a ver a los suyos, junto a varios “contratistas” que viajaban en busca de nuevos negocios. Dos canadienses llevaban con extremo celo en su regazo cajas con medicinas en hielo seco para socorro de médicos internacionales que están en Puerto Príncipe haciendo su trabajo también de manera voluntaria.

 

Tras la desesperante espera, llegamos a Haití. Dos inspectores de Inmigración nos recibieron en un oscuro galpón, donde nos sellaron el pasaporte de manera simbólica y donde nunca nos pidieron la declaración de Aduanas que tuvimos que llenar. Gracias a la complicidad de la gerencia de AA en Puerto Rico, cada brigadista llevaba una maleta extra con medicinas donadas, por lo que se hizo necesario pagar dos dólares por cada carrito para llevar nuestra carga hasta el auto que nos esperaba afuera. Nos abrimos paso entre empujones de haitianos que nos ofrecían sus servicios para cargarnos el equipaje y, de paso, liberarnos de la competencia humana que olía dólares en cada recién llegado.

 

El campamento de Iniciativas de Paz, brazo internacional de Iniciativa Comunitaria, una entidad puertorriqueña no gubernamental y sin fines de lucro, está localizado en carpas ubicadas en la parte trasera del Noviciado de la Compañía de Jesús, en la Rue 15 de Octubre del sector Tabarrè de Puerto Príncipe, donde los hermanos jesuitas pasan sus primeros dos años de adiestramiento. La torre de agua del edificio colapsó sobre el segundo piso, destruyendo la mitad de los dormitorios, mientras que el resto de las facilidades están rajadas y fisuradas. Algunos jesuitas duermen en carpas y usan los pasillos del edificio para acopiar medicinas y utensilios que a diario se reparten entre los refugiados.

 

En el patio se confunden los idiomas. Hay carpas con voluntarios de Estados Unidos, Portugal, España, República Dominicana y Puerto Rico, que conviven con cerca de 100 haitianos refugiados, familiares de los trabajadores del Noviciado que perdieron sus casas. Pero los voluntarios comienzan a escasear. Los reporteros de las cadenas internacionales de televisión ya no se ven por calles de Puerto Príncipe y los periódicos publican las noticias sobre cada vez más atrás en sus páginas y con menos frecuencia.

 

Los tres baños existentes en el campamento funcionan con agua que hay que acarrear de un pozo aledaño y que se acumula en una cisterna comunal, gracias a un generador que los jesuitas prenden desde el ocaso hasta las 9:00 p.m. (21:00 horas). Luego de eso, todos tienen una media hora extra para acomodarse en sus carpas y esperar la luz del nuevo día. El alcohol, los chistes xenofóbicos y la música están prohibidos en los alrededores y todos respetan a rajatabla las reglas de sus anfitriones.

 

Antes del atardecer, los voluntarios de Iniciativas de Paz hacemos una reunión donde repartimos las tareas de esa noche y del día siguiente. Un grupo prepara la cena del día, además del desayuno y el almuerzo que se consumirá durante la misión del día por venir. El resto del personal debe preparar las cajas y maletas con medicinas que se repartirán durante la visita a una comunidad previamente elegida en común acuerdo entre nuestros líderes y los del barrio a visitar.

 

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Los remedios viajan en una camioneta (cargo Van) y el resto queda en una carpa que usamos como depósito. Otra carpa contiene alimentos enlatados, bolsas con arroz y otras vituallas que llegaron en ferry o barcazas, donadas por el pueblo de Puerto Rico para los voluntarios y el pueblo haitiano.

 

A las 6:00 a.m. es el primer llamado para despertarse a desayunar. A las 7:00 a.m. llegan nuestro chofer, los traductores y un par de médicos haitianos que nos acompañan y quienes literalmente trabajan a cambio de comida (desayuno y almuerzo) y algo de agua.

 

Todos han perdido sus trabajos y algunos hasta sus casas y están conscientes que sólo con el trabajo voluntario podrán llevar algo de compasión a sus compatriotas. Hermosa lección de amor en acción.

 

Partimos al filo de las 7:30 a.m. tras una oración grupal. Nuestro contingente lo integran dos pediatras radicados en Cleveland, Ohio, (Ximena Valdés es chilena de nacimiento y Elie AbuJawdeh, libanés), dos médicos haitianos (Veronic Helen y Dr. Dean) y el Dr. José Vargas Vidot, director ejecutivo de Iniciativa Comunitaria de Puerto Rico y principal gestor de estas misiones.

 

En la segunda fila están los enfermeros, Isaida Cabrera, una veterana ex empleada del Departamento de Corrección y maestra en universidades de Puerto Rico, junto a Kristen Carpenter y Don Prazuck. Detrás de ellos, a cargo de la farmacia están Felicitè Chàtel-Katz, Adalis Ortiz y Pedro Ramos, mientras que a cargo de las filas y la seguridad están Eduardo Vergara Agostini y el autor de este artículo.

 

Nos movilizamos en tres vehículos que consumen cerca de U$S 600 por semana en gasolina. En Haití el litro cuesta más del doble que en Puerto Rico o EE.UU. El tránsito vehicular es caótico, sin reglas, entre miles de Tap-tap (coloridas camionetas de transporte público que acarrean cerca de 20 personas cada una) y paran sin avisar ante cada brazo que se levanta, convoyes de las Naciones Unidas con soldados armados, además de autos y camiones particulares que tocan bocina en cada esquina, pero no tocan el freno.

 

Nuestra primera visita es a un sector de Lilavois, en las afueras de Puerto Príncipe, donde llegamos entre calles pavimentadas por piedras, tierra seca y la curiosidad de los refugiados que nos ven pasar desde sus carpas.

 

En lo que montamos las dos carpas donde se atenderán a los pacientes, una larga fila de madres con sus hijos en brazos, mujeres embarazadas y personas mayores comienzan a hacer su turno para ver a los médicos. El líder de la comunidad nos advierte que muchos de esos niños nunca han visto antes a un doctor.

 

Cada uno de nuestros médicos lleva un acta donde anota el nombre del paciente, la edad y su diagnóstico. Parásitos, diarrea, otitis, conjuntivitis, gastritis, deshidratación y desnutrición son los casos más comunes en estas clínicas ambulantes. En caso de una emergencia mayor se traslada al paciente a un hospital.

 

Cerca de las 3:00 p.m. (15:00 hs.), al final de una agotadora jornada de seis horas bajo un sol abrasador, sumamos las actas y nos damos cuenta de la magnitud de nuestro humilde servicio: atendimos ese día a más de 350 personas, la mitad de ellos niños y todos salieron con su medicina en la mano y una gran sonrisa en su rostro. La satisfacción no puede ser mayor. (Nuestro grupo de Iniciativas de Paz atendió más de 1,300 pacientes en 5 días y la misión lleva registrados más de 12,000 pacientes).

 

Desarmamos la clínica ambulante y partimos rumbo a nuestro campamento para iniciar otro ciclo. Recargar las cajas de remedios, preparar la cena de hoy, más el desayuno y el almuerzo de mañana, tomar una ducha con un balde de agua fría y caer rendidos en nuestra bolsa de dormir con el corazón henchido de grandeza por el trabajo voluntario realizado.

 

Mañana nos espera otra jornada gloriosa; sopla un poco de brisa y pienso que Dios nos está acurrucando a todos, a ellos que tanto lo necesitan y a nosotros que le llevamos una pizca de esperanza.

 

 

 

(El autor es periodista independiente y ex miembro de la Junta de Directores de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos: NAHJ)

 

© Claudio Alvarez-Dunn. Se puede reproducir completamente este artículo y las fotos con el crédito correspondiente.

 

 

 

NOTA RELACIONADA:

 

 

 

El deseo de servir en acción

 

Por Claudio Alvarez-Dunn

 

 

 

“Lo más que me impactó de mi viaje a la Republica de Haití, fue la fortaleza de ese pueblo para seguir hacia adelante a pesar de todos los contratiempos y necesidades que tienen. Ese deseo de levantarse y vivir es indescriptible”, afirma Isaida Cabrera, una veterana enfermera puertorriqueña.

 

“Siempre he tenido en mi corazón el deseo de ayudar a los demás y compartir de las grandezas de nuestro creador con otros. Personalmente creo que fue una experiencia maravillosa, se lograron las metas trazadas y conocí personas maravillosas. Diferentes cada una pero especiales con un talento diferente que complementaba a los demás. Realmente formamos una familia”, dice sobre su experiencia en Puerto Píncipe.

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“Lo más triste para mí fue la escases y la desnutrición en los niños. Me dio mucho coraje y dolor en mi alma el ver la corrupción tan grande que lastima al pueblo sin misericordia. La noche en que mis compañeros salieron a buscar agua sentí miedo por sus vidas y el no poder hacer nada me hacía sentir peor. Creo que repetí la misma oración como cien veces en mi mente”.

 

Agrega “le di al pueblo de Haití mis servicios y conocimientos con todo mi amor, y me dolió el tener que regresar sin hacer un poco más. A cambio recibí el cariño del pueblo al que servía, ese tiempo que pasaba enseñando español a los chicos del campamento aledaño fue valioso y maravilloso. Ese cariño que nos dieron al despedirse es el pago más grande que se puede recibir. Este viaje fue la confirmación que esperaba del cielo de cuál era mi llamado y lugar en este mundo.

 

Por su parte, Elie AbuJawdeh, un pediatra libanés radicado en Cleveland expresa “desde que entré al aeropuerto de Haití y ví el caos reinante, empecé a pensar, si aquí con toda la policía alrededor esto es complicado, ¿cómo va a estar fuera!? Cuando salimos del aeropuerto, estaba preocupada por la destrucción de las viviendas, las multitudes en las calles, los campos de semitiendas de campaña, pero me acostumbré a ese paisaje después de un día o dos”

 

“Siento que los que más deben ser apreciados son los haitianos de nuestro equipo, esos entusiastas e idealistas jóvenes que siempre se despiertan muy temprano en la mañana y que vienen de lejos a servir como intérpretes voluntarios bajo el sol durante horas y horas para servir a su pueblo. Por otro lado, hay que reconocer a las ONG que vienen de todo el mundo para servir a los haitianos y brindar una oportunidad a los jóvenes de Haití para que puedan ayudar a su pueblo y a su país”, agrega el galeno.

“Durante los días de la clínica ambulante atendimos a una gran variedad de pacientes. Algunos estaban gravemente enfermos y me alegré de poder ayudarlos, algunos estaban en camino a convertirse en enfermos graves y esto se evitó con nuestra intervención. También vimos a mucha gente sana, que creo venían a vernos para recibir un golpecito en el hombro, ya que necesitan sentir que alguien está a su lado, que alguien está disponible para ayudarlos”.

“La inspiración y la energía que he adquirido de los miembros del equipo de voluntarios de este campamento y de los jóvenes voluntarios de Haití podría ser el mayor impacto que he recibido en mi vida, junto a la labor realizada en Haití”, sentencia el pediatra.

 

 

 

Pie de fotos según sus últimos tres números:

 

553: Parte del grupo de voluntarios que durante cinco días atendió a más de 1.300 pacientes. A la derecha, el Dr. José Vargas Vidot, director ejecutivo de Iniciativa Comunitaria de Puerto Rico.

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565: Ante cualquier repartición de alimentos, agua u otro tipo de ayuda, se forman corridas que muchas veces derivan en motines.

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578: Cada traductor escucha en creole al paciente y luego le pasa los datos al médico en español o inglés.

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631: Las clínicas ambulantes se desarrollan bajo un carpa que proteje del sol abrasador.

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634: Si los pacientes están muy graves se llevan hasta un hospital de Puerto Prìncipe.

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644: Cada paciente recibe gratis sus medicinas, las que fueron donadas por diferentes países.

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653: Después de cada jornada hay espacio para compartir una sonrisa con los más pequeños

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662: Los restos de una iglesia nos recuerdan la tragedia del terremoto.

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690: El centro comercial de Puerto Príncipe fue la zona más devastada por el sismo del 12 de enero.

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700: Las amenazas de derrumbe siguen latentes mientras los vendedores ambulantes parecen ignorar el peligro.

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748: El crucifijo es mudo testigo de la tragedia en Haití.

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836: La vida de muchos haitianos continúa en improvisadas carpas que se alinean en cada espacio verde disponible.

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841: Con apenas cuatro doctores y mucho amor, la misión asistió ese día a 273 pacientes.

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846: Esta madre había asistido embarazada y regresó tres días después con su recién nacido para que lo evaluaran los pediatras voluntarios.

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927: Tras una caída contra el cemento, un accidentado futbolista llegó con una ceja abierta y recibió cinco puntos de sutura.

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Sobre Claudio Alvarez (Redactor GHB)
Claudio es unos de los más veteranos y expertos redactores de la familia de hermandadblanca.org
13 comentarios
  1. User comments

    DOY GRACIAS A NUESTRO AMADISIMO PADRE por que aun hay seres tan bellos y de buen corazón para ayudar a nuestros hermanos necesitados. DIOS LOS BENDIGA POR SIEMPRE .

  2. User comments

    son seres excelentes los felicito,son seres de luz muy especiales los felicito por la ayuda que le prestaron a esas maravillosas personas

  3. User comments

    Dios los bendiga siempre trabajadores incanzables de la luz, la labor que realizan es admirable.

    FELICITACIONES.

  4. User comments
    EDITH HERRERE PINEDA

    GRACIAS AL DIOS TODO PODEROSO TODAVIA EXISTE AMOR POR EL PROJIMO GRACIAS A TODOS LOS VOLUNTARIOS Y

  5. User comments
    EDITH HERRERE PINEDA

    Y QUE DIOS DERRAME TODAS SUS BENDICIONES SOBRE ELLOS

  6. User comments
    Sherry Arlene Jim&ea

    Que Dios os bendiga infinitamente!!!!

  7. User comments

    Mis más sinceras felicitaciones y toda mi energía para los voluntarios que deben postergar muchas veces sus propias necesidades en pos de brindar ayuda a los demás. Que hermoso ejemplo para el mundo.

  8. User comments

    Desde hace ya dos semanas el gobierno de Haiti impidió ayuda del extranjero. Ya no dejan pasar los transportes de ayuda en la frontera. No sé por qué no se dice nada de eso ???

    Tengo aquí un articulo en inglés de una amiga que vive en la Republica Dominicana y ayudó a organizar transportes de ayuda desde el principio …

    Second Open Air Prison in Construction:

    Haiti March 14, 2010

    One and a half years before the quake in January 2010 in Haiti I wrote an article: "Haiti is pegging out offside the global politics“ (Sorry, only in German). At that time they said that there are Haitians eating earth-biscuits because they have absolutely nothing to eat. Additional to this situation 3 hurricanes hit Haiti in the same year. In 2009 there had been no hurricanes, thanks God! However, now, in January 2010, this catastrophic earthquake happened with an incredible lot of affected persons. I am writing these statements here to point out, that the hinterland of Port-au-Prince in this situation is not able to supply the capital. Even before the quake Haiti was in an unequalled predicament. And now everything has become dramatically worse.

    René Preval, Haiti's president, resident in Miami, Florida, weeks ago already had forbidden, to send baby-milk powder to Haiti. The mamas should do breastfeeding, he told. He didn't think about those numerous children without mothers now. He simply forgot about them. His next clever decision recently was the ban for bringing medicine into the country. The medicine supply should be regulated by the government centrally. However, from this supply one has noted nothing.

    And now the very best: René Preval arranged, that the aid deliveries should be put down, because otherwise the Haitians wouldn't have a chance to start their own economy again. And, indeed, our people of Petit Troll found out that on the border a whole lot of containers with aid-supplies are standing there, they got no permission to enter the country. Now aid deliveries are forbidden! (Correction: Aid deliveries can't get in for free anymore. Drivers have to pay custom and they have to wait days in some cases)

    The school of Petit troll which is now as well a survival camp was built up and supported ten years ago by the Norwegian endowment "Stiftelsen Prosjekt Haiti". How this will continue is doubtful. I'm waiting for further information from Haiti.

    Alone from the USA donations came in of more than one billion US$. In addition there came in big sums from other countries. But 50 – 70% of the affected persons have seen absolutely nothing from this. Where has the money gone? Ask the two here on the right ==>

    The big relief organizations withheld for themselves 90 to 95% of the donations for personal use, so just 5 to 10% will reach the victims. Further details about this situation in the article "Haiti is open for business". If you hear about such big sums, you could think there is enough help for the victims. Because now the press isn't reporting about this situation I wrote, the rest of the world thinks, that everything is in order.

    This is the reason why I call Haiti a new Open air prison, like the Gaza Strip.

    Please send your donations to us. Don't be cheated by other organizations, but by us. We are professionals. We can make disappear this sums easily because we have practiced this with the Tsunami in 2004 and with hurricane Kathrina. We will be glad about the next disaster and your donations.

    Bill und George W.

    The new instructions of René Preval generate a wrong picture to the outside world. The rest of the world is looking at other things. Even alternative webpages don't deal with Haiti anymore. But how should the Haitians start their economy? Should they sell their rubble to China? Imagine Berlin after the Second World War without the airlift. What would have happened? Widespread deaths, as well as we now can expect in Haiti!

    Because of the disastrous conditions before the quake a lot of Haitians already were ill. And absolutely dependent on the medical care which was hardly available during the last weeks. In addition there now are many new acute injured and traumatized Haitians. Many affected persons do not dare any more to go inside roofed buildings. The conditions in the most big camps are ideal for epidemics. No latrines, no washing place, no clothes to change and a sheet as a roof. The rainy season, starting in May, will demand new victims. In addition think about the chronic lack of food.

    In the article "Haiti is open for business" missions are criticized. Doing missionary work is mostly more important than helping. What our volunteer helpers could experience was that Haitians had to knee down and recite a prayer, before they got something to eat. Everybody being hungry would probably accept this humiliation.

    Another Christian group came to the Petit Troll camp with a car full of food. Haitians quickly formed an endlessly long patient queue (picture). They should join in the singing of Christian songs (below).

    Suddenly the Christians packed all staff , and went back to the Dominican Republic with the food. They pretended, it was too dangerous for them. (although we informed them, that we have a 23 men security troop here).

    Christian heroism!

    Are they dangerous?

    They wait in with hope for food.

    Most of them got nothing.

    But still they remained very self-controlled.

    Below: People on duty with Petit Troll receive uniforms

    All this was before the new regulations by René Preval. Now it really could become dangerous. I wanted to visit Petit Troll. Everything had been planned, but I got the news that they cannot guarantee for my security any more and I should rather not come. The other Norwegian assistants in Petit Troll will leave the country as well. But what is with those who must remain there?

    Definitively it is not getting better in Haiti, but consistently worse. The press isn't here anymore. It is not a matter of international interest anymore. Finally, there is the quake in Chile! But Chile is a big country which can help itself. No comparison with Haiti, which has been exhausted for decades .

  9. User comments

    no puedo parar de llorar …una mezcla de sentimientos .pero lo que rescato y lo que me queda a flor de piel es el amor infinito que derrama esta gente que no para ni un dia de ayudar .gracias gracias gracias!!!

  10. User comments

    Que acción tan hermasa; que Dios los bendiga.

  11. User comments

    Para que es la vida sino para darnos la oportunidad de servir. El servicio ofrecido merece gran reconocimiento que estoy convencido que la mayor satisfaccion fue las caras felices de estos hemanos necesitados. Felicitaciones a todos los voluntarios y que Dios los bendiga.

  12. User comments
    jose angel pe&ntilde

    BUENO .YO AQUI EN HONDURAS.AYUDO A UNA FUNDACION DE INSUFICIENCIA RENAL..SIN FINES DE LUCRO.Y ESTOY CON TODA LA VOLUNTAD.DE PODER AYUDARLES EN LO QUE SE PUEDA.SI QUIEREN.ESTOY DISPONIBLE CUANDO USTEDES LO DECIDAN.SOLO NESECITARIA TRANSPORTE.Y ALOJAMIENTO.GRACIAS .Y QUE DIOS LOS BENDIGA

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