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¿Has escuchado sobre los siete pecados capitales?

Los siete pecados son capitales, son pecados mortales, ya que son la fuente de donde fluyen los demás pecados. Todo pecado nos aleja de Dios, y los pecados capitales lo hacen de manera severa. Cuando pecamos, le decimos a Dios: “Lo quiero que mi  manera, no a su manera.”

 

Tan pronto como estamos dispuestos a pedir perdón de Dios y vaciarnos de nuestro pecado, Dios puede venir a llenar el vacío en nuestros corazones que el pecado crea.

 

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El Arzobispo Fulton Sheen dice: “Como el pecado es una aversión a Dios, la gracia es la conversión a Dios.” Nuestro Señor no dice, “te lo dije, caerías.” Él no nos desierta a pesar de que lo abandonan. Se vuelve, una vez que sabemos que somos pecadores. Dios nunca nos abandona. “Piense en Pedro y su negación de Cristo en el Evangelio. Pedro pecó, pero se arrepintió, y fue capaz de vivir el plan extraordinario que Dios tenía para su vida.”

 

Aprender acerca de los pecados que nos hacen tropezar y nos llevan a desertar de Dios puede ayudarnos a aumentar nuestro conocimiento de ellos en nuestras vidas. A continuación le hemos dado una lista de los siete pecados capitales y una breve descripción de cada uno para aprender más sobre ellos, ver cómo puede ser susceptible a ellos, y saber cómo podemos dejar de cometerlos.

 

Los siete pecados capitales

 

1- El Orgullo

El orgullo es una lucha difícil para todos nosotros. El orgullo es el pecado capital de los pecados capitales. Todos los pecados fluyen del orgullo. De hecho, fue el orgullo lo que hizo que el diablo se apartará de Dios, y Adán cayera en el pecado original.

 

El orgullo puede ser muy destructivo. Eso significa que si podemos mantener el orgullo bajo el control de nuestras vidas, entonces seremos capaces de trabajar en deshacernos de otros pecados con mucha mayor facilidad.

 

2- La Avaricia

San Paul llama a la avaricia “la raíz de todos los males.” Es natural desear los bienes terrenales y el dinero con el fin de vivir bien, pero la codicia lleva a este deseo de un nivel inmoderado.

La avaricia, es el amor desordenado de las riquezas o bienes de la tierra.

 

El dinero y las posesiones toman un papel indebido en la vida de una persona codiciosa.

 

3- La Ira

La ira es como una emoción, no es pecado; es neutral, ya que todas las emociones son así. Sin embargo, cuando se le añade la fuerza de la voluntad, la ira puede convertirse rápidamente en pecado.

 

Cuando la voluntad le dice a la emoción de la ira que aumente de manera irracional, en última instancia florecer fuera de control, y se convierte en un pecado “mortal”.

 

pecados son capitales

 

4- La Pereza

La pereza es un pecado muy moderno en nuestra cultura actual, probablemente exhibe esto de una manera mucho más fuerte que tienen las culturas pasadas. El Dr. Peter Kreeft explica la pereza es “la falta de alegría cuando se enfrentan a Dios como nuestra alegría suprema.” La pereza nos priva de Dios. Es el pecado mortal de la indiferencia.

 

La pereza es deprimente porque nos aleja de la búsqueda de Dios, sin el cual no podemos encontrar la verdadera felicidad en la vida.

 

5- La Envidia

La envidia es competitiva. A diferencia de los otros pecados capitales que otorgan satisfacción muy temporal a otra, la envidia no siempre traer a alguien placer. Le quita la alegría, trae dolor, y conduce a otros pecados… el peor ser, el odio.

 

La persona orgullosa se encuentra a menudo llegando aquí: en la envidia. Pero la buena noticia es que usted no tiene que estar encadenado por la envidia más tiempo.

 

6- La Gula

La gula no puede parecer como un pecado mortal para muchos, a primera vista, especialmente si usted puede pensar fácilmente en una media docena de veces en la historia reciente cuando comió o bebió sin moderación. Pero la realidad es que la gula puede ser mortal cuando nos aleja de nuestro objetivo final, Dios.

 

La gula es una adicción, y la adicción es un elemento de todo pecado, y el pecado nos impide crecer en relación con Dios.

 

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7- La Lujuria

La lujuria es considerada uno de los siete pecados capitales. El hecho de que la cultura trata de hacerlo ver como que “los deseos no hace daño a nadie”, no cambia su naturaleza perjudicial para nuestras almas y vidas.

 

La lujuria es un pecado muy popular y que ciega la mente. Al igual que otros pecados, que realmente necesitamos para entender cómo la lujuria nos hiere con el fin de evitarlo.

 

La lujuria es el deseo desordenado de indulgencia en el placer sexual impuro. La lujuria busca el placer sexual fuera de su propio contexto del matrimonio.

 

Lo cierto es que nosotros no escapamos de estos pecados capitales, sin embargo podemos en lo posible de evitarlo aunque sabemos que es difícil, sin justificar, pues por algo todos somos pecadores. Hagamos buenas obras, ayudemos al que podamos y seamos buenas personas, además de amar a Dios y los prójimos.

 

 

 

AUTORA: Josyeliz Alcalá, redactora de la familia de hermandadblanca.org

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Sobre Josyeliz Alcala (Redactor GHB)
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Un comentario
  1. User comments
    Carlos Martinez

    Pecado es pecado, todos nos aparta de Dios y la paga es la muerte (Rom. 6:23) No se de donde sale esa clasificacion de los pecados. Eso no es biblico. Solo por la Gracia de Dios y la fe en Jesus nos podemos reconciliar con el Padre.

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