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Gratitud sin Reservas por el Maestro Beinsá Dunó

Maestro Beinsa Duno

GRATITUD SIN RESERVAS

Año XVII, lección Nº28 de la Clase Oculta Común, dada por el Maestro Beinsá Dunó el 20 de abril del año 1938, miércoles, a las 5 de la mañana, Sofía – Izgrev.           

            “La Buena oración” – oración.

            “El Espíritu de Dios” – canción.

 

            Debe evitarse el pensamiento uniforme. Esto debe evitarse: el pensamiento uniforme, los sentimientos uniformes, las acciones uniformes. El pensamiento uniforme forma hastío en el mundo mental. Los sentimientos uniformes forman hastío en el mundo sentimental o en el mundo espiritual. Y las acciones uniformes introducen hastíos en el mundo físico. Estás hastiado de algo, uniformidad hay. Por ejemplo, alguien te habla algo y tú dices: “Yo esto lo sé”. ¿Si él te habla algo y tú no quieres escucharle, por qué? No digas a la gente esto lo que ellos saben. Diles esto, lo que no saben. Ahora, otro: No alimentes a la gente saciada, sino a la gente hambrienta. No vistas a los vestidos, sino viste a los desnudos. No enseñes a los científicos, sino enseña a los ignorantes. Que se comprenda la palabra. Primeramente, enséñate a ti mismo. Si quieres estudiar, hazte estudiante, enséñate a ti mismo. Así que, esto lo que quieres enseñar a la gente, pruébalo tú primero, hazte tú alumno a ti mismo, apréndelo, y cuando veas cuáles son los resultados, mantén esto lo que ellos no saben. Hay un pensamiento uniforme, este es el siguiente: Vosotros pensáis que esto, lo que a vosotros os ha caído, es un pensamiento venido en vuestra mente, y que este pensamiento puede ir y a las demás mentes. Este pensamiento que ha venido en vuestra mente, este se queda vuestro, de otro no puede ser. Si alguno dice que y él está ocupado con esta idea, la forma es otra. Nunca un mismo pensamiento con una misma forma se transmite. Por ejemplo, vosotros habláis del Amor, pero toda la gente tiene preceptos distintos acerca del Amor. Y en cada uno hay Amor. Él (el Amor – n.d.t.) no es esto lo que tú piensas. Tú sobre el Amor piensas una cosa, otro sobre el Amor piensa otra cosa. ¿Qué es lo substancial del Amor? ¿Qué es lo substancial de la Sabiduría? ¿La palabra misma es substancial? Esta es incomprendida. Cuando dices lo que es lo substancial del Amor, ¿pues, qué es lo substancial de lo substancial? ¿Qué es el Amor? ¿Cómo es el Amor substancial? Antes que nada, lo substancial del Amor es que tú, cuando entres entre la gente muerta, ellos se vivifiquen – esto es el Amor. Lo substancial es que tú, cuando alimentas a un hombre que está hambriento, él se satisface. Si no le alimentas con lo substancial, él se queda hambriento. Si te quedas hambriento, lo substancial no está. Allí, donde se satisface, lo substancial ha entrado en ti. Debe comprenderse concretamente lo substancial. Lo substancial tiene relación con lo real.

            Así digo: Frecuentemente interpretan la Escritura. Hay un versículo, Cristo dice: “No debes tomar ni bolsa, ni zapatos, ni vara, porque el obrero es digno de su alimento” (Evangelio de Mateo 10:9,10 – n.d.t.). Dos interpretaciones pueden haber: podéis dar a aquel que va hacia abajo y a aquel que va hacia arriba. El que va hacia arriba, digamos un hombre que va al Cielo; digamos que vosotros hoy os hacéis un viajero – no que os internen a fuerza con ley, sino voluntariamente. Os compráis un billete y vais al otro mundo. Pregunto: ¿Qué tomaréis de este mundo para llevar? ¿Cuántas bolsas tomaréis? Cuando un hombre se ha muerto, se va, pones una “u”. – “Umira” (“umira” significa “se muere” – n.d.t.), dice un hombre que se va al mundo ancho. Que mueras en el mundo pequeño, que vayas al mundo ancho, esto es morir. Ahora, imaginad que el pez sale del agua, deja de vivir como un pez, pero vive como un hombre. Pregunto: ¿Qué ha perdido el pez? ¿Qué tomará el pez para llevarlo al mundo humano? Nada va a tomar. Sus branquias son innecesarias, y sus alitas, con las cuales nada, y estas son innecesarias, y las escamas que tiene, y estas son innecesarias. Cuando decimos que un hombre va al Cielo, cuando os ponéis en marcha para el Cielo ninguna bolsa necesitáis. Vosotros, los que os habéis puesto en marcha para servir a Dios, nada os hace falta. Antes os dije que cuando os ponéis en marcha en el mundo para trabajar, que no toméis bolsa, y luego digo: El que tiene bolsa, el que tiene vara, que las tome. Entonces, vais al mundo humano. Si vas al mundo humano, llenarás tú monedero con monedas. Y cuando vayas al Cielo no necesitas de pasaporte, nada te hace falta. Pero cuando te pones en marcha en el mundo, necesitas de pasaporte, te vas a armar. Así que alguna vez, cuando conversáis con la gente, debéis tener dos cosas en cuenta. Yo frecuentemente observo: alguien quiere convencer a otro, le habla de Dios, él, pues, le habla de lo humano, él no tiene estos conocimientos. Yo le veo que los bolsillos están vacios, billete no tiene, conocimientos no tiene, no sabe qué cosa es el conocimiento. Él dice: “Me enseñaran de arriba”. Tú cuando vayas al mundo, así de una manera humana no vas a llenar tu bolsillo. Se llenará cuando trabajas. Por ejemplo, si un violinista sale a escena y dice que sin tocar el público le inspirará. ¿Qué le va a inspirar? ¿Qué comprenderá la gente? Ellos dirán: “Él quiso dar un concierto, pero no pudo hacer nada. Incluso no pudo tocar nada. Él no sabe ni levantar el violín”. Dirán: “Se ha erguido sobre la escena como un tronco. No sabe mirar, pues, ¿y qué va a cantar?” ¿Qué comprenderéis? Pero toca el hombre lo más bello que puede, por todas las reglas que la música requiere. Tocará, y este público dirá: “Este hombre entiende de todo en el mundo”.

            Así que digo: Y vosotros debéis entender vuestro arte. ¿Cuál arte es este? La palabra “arte” a veces significa el lado externo de las cosas. Que dé una imagen. Un músico puede tener arte en la música y frecuentemente el público está descontento, dice: “Técnica tiene, pero alma no tiene”. Él toca, pero el público no le inspira. El arte no es una técnica. Él no ha comprendido el contenido de la música, él no es musical todavía. ¿Pero qué sacarás de la música? Alguna vez yo os voy a tocar para mostraros qué cosa es la música. Os tocaré para que veáis la música no como un arte, sino la música como música, como armonía en la Naturaleza. La música como vida. Ahora vosotros podéis pensar cómo será. Cuando lo oigáis, entonces comprenderéis. ¿En qué consiste daros una definición pequeña? Digamos, tomáis, a vosotros os dan unas albóndigas bien hechas, puesto que sois vegetarianos, hechas de patatas frescas. Hay una manera, allí las harán, ponen algunas mezclas, van a enrojecerlas bien, con harina las harán, con un poco de picantito, con salsa por encima y cualquier otra cosa les pondrán. Cuando comes las albóndigas, estas son muy sabrosas en la lengua, pero cuando entran al estómago, dicen: “Algo se transforma en el estómago”. Esto no es un arte, el de las albóndigas. Este cocido es artificial. Otro te va a cocinar tan bellamente que y cuando las comes, se te hace agradable, luminoso. No tan picantito. Algunas están hechas de una manera simple, pero cuando entran en vosotros estas albóndigas añaden. Así que hay un conocimiento, frecuentemente se utiliza en las Escrituras: “El conocimiento enorgullece” (1 de Corintios 8:1 – n.d.t.). El conocimiento está hecho de una manera humana, se mescla esto, aquello, esto enorgullece. Cada pensamiento que no se recibe bien por la mente humana, cada sentimiento que no se recibe como es debido, y cada acto que no se hace como es debido, estos siempre producen orgullo. Tú has hecho algo, tú piensas que ningún otro hombre puede hacerlo como tú. Imaginad que dos personas sois cantantes, entráis en algún lugar. El uno dice: “Cuando entro, toda la gente me aplaude”. Cuánta gente muerta hay. Y ahí a todos les entierran en los cementerios. Entra el segundo y cuando canta, no le aplauden. Dirá alguien: “No le aplaudieron”. Esta gente está tan ocupada con el pensamiento que él les dio, que no le queda tiempo para aplaudir. Por ejemplo, yo puedo hacer que no me aplaudáis. Yo puedo no daros nada, vosotros me aplaudiréis para sacar algo. Pero, si saco y empiezo a tirar liras inglesas de oro ¿vais a aplaudirme? Vosotros estáis ocupados, de manera que cuando recogéis este dinero no aplaudís. Este no es un sonajero, recogéis. Digo: Cuando un pensamiento entra en el alma humana, ocurre lo mismo, el hombre no aplaude, él luego agradece. El aplaudir está, pero en el aquel mundo esto es la gratitud del alma. La gratitud debe llegar.

            Ahora os voy a leer, que para esta semana reflexionéis sobre la página 10 de las “Palabras sagradas del Maestro”:

            “Luz – el discípulo vive en la luz. Este es el único mundo real. La sombra no es real. Busca la luz que no tiene sombra. Evita cada pensamiento y sentimiento que introduce obscuridad en tu conciencia. Cabeza de Tu Verbo es la Verdad. Donde la Verdad brilla, el fruto florece y madura. El discípulo comprende la Verdad solo entonces cuando la aplica. Esto, lo que no puedes aplicar, tú no puedes comprenderlo. El discípulo debe ser puro en sus pensamientos, deseos y acciones, para que el Maestro pueda darle los métodos de trabajo. El camino del discípulo es un camino de amanecer. Este es un camino de la luz eterna, portadora del Amor. El único ser, al cual más fácilmente el hombre puede acercarse, es Dios”.

            Que os guardéis de lo siguiente, puesto que en la vida se hablan muchas cosas excesivas: No hablas la verdad. Cada día hablas mentiras negras y blancas, inconscientemente las hablas. Por ejemplo, tú te quejas: “No vi ni un día blanco. Yo soy un ser infeliz”. – Esta es una mentira cuadrada, porque si tú fueras un ser infeliz, de ti nada hubiera quedado. No podrías vivir. Y si un día blanco no hubieras visto, tú al mundo no has salido. Tú día blanco no has visto. Tú ojos tienes, entonces esto es una mentira. ¿En qué estás infeliz, por ejemplo? Miles de años has vivido, el Señor, por el aire, dinero todavía no te ha tomado. Miles de años has vivido, el Señor, por el pan que has comido, dinero no te ha tomado. Por la luz que has recibido, dinero no te ha tomado. Tú tienes un teléfono, y por vuestros teléfonos no habéis pagado hasta ahora. Luego para rociarte un poco con un olor cosmético, de todas maneras pagarás unos 10-15 levas, y por las flores que disipan este aroma nada has dado. Todo gratuitamente os fue dado. Quieren solo una cosa, dicen: “Niños, estudien, porque un día esta escuela en la cual ahora os encontráis, se levantará, de manera que y si queréis estudiar, no podréis, cerrarán esta universidad”. Puede que esta universidad en la Tierra permanezca 100-200 años, 10 mil, unos millones, 10 millones, 100 millones de años, y por fin esta universidad en la Tierra se va a cerrar. Vosotros ahora entendéis – se va a cerrar, ya se va a cambiar esta universidad. En la Tierra, cuando la gente termine, cuando toda la gente que ha sido enviada a la Tierra, esta universidad fue hecha por ellos. Y cuando la gente termine esta universidad, la Tierra debe descansar y esta universidad se cerrará. Todos los alumnos pasarán a otra escuela, en algún otro mundo. Dice Cristo: “Trabajad mientras está el tiempo”. Porque cuando no hay condiciones, en tiempo nocturno, cuando la gente duerme, ¿qué les hablarás, qué les predicarás? Cantarás a la gente mientras está despierta, hablarás a la gente que está despierta. Y a los que duermen, no vas a molestarles, dejarás a la gente que duerma. Nosotros no vamos a juzgarles, que duerman. No molestes a la gente mientras duerme. Sé que después de 8-9 horas se dormirá a su gusto, pero apenas se ha acostado él en la primera hora, tú te vas para despertarle. En la segunda, en la tercera, en la cuarta por lo mínimo, que duerma. ¿Cuántas horas dejan a los niños dormir? ¿La madre con qué filosofía ocupa a sus niños? Los niños duermen de 9 a 10 horas. ¿La madre, con Sócrates les está ocupando?  ¿Qué ha dicho Sócrates? ¿Qué madre ocupa a su niño con Platón? ¿Qué madre ha ocupado a su niño con Cicerón, con Demóstenes, con aquel orador griego, o con alguno de los modernos? Estas cosas vendrán luego. Necesarias son estas cosas, pero no son necesarias para el niño. Luego vendrán. La madre habla, se ocupa con las cosas substanciales. Ella les ocupará con el Amor. Ella les ocupará con el alimento. Les enseñara lo que deben comer. Primero, cuando se decide a llorar, él quiere cantar. A veces vosotros tenéis una comprensión torcida sobre la vida. Cuando el niño quiere alimento de su madre, él empieza a cantar. Y como un niño razonable, la madre le dice: “Un cantante bueno eres, hijo, vamos ahora, ven hijo”. Vosotros no comprendéis y decís: “Llora el niño”. Y la madre dice: “Basta ya”. Y ella le pone a mamar. Le paga. A los cantantes les pagan. La madre dice: “Es tan bella la canción. Lo más bello que tengo, te lo daré”. Le pone a mamar. A este niño, la madre le acaricia, le acaricia y dice: “Qué excelente cantante eres. Bendito sea el Señor, que te ha enviado para cantarme así”. Vosotros, los que no comprendéis la ley, decís: “¡Esta madre cómo le aguanta!” Vosotros no comprendéis el lenguaje de los niños. No comprendéis las palabras. Los que no comprenden ahora, deben llegar a ser madres y deben llegar a ser niños, para que comprendan esta verdad. La madre, sin el hijo, no representa nada. A uno le dije tres oraciones: El campo sin labrador puede, pero un labrador sin campo no puede. Un alfarero sin jarro puede, pero el jarro sin alfarero no puede. La luz sin ojos puede, pero los ojos sin la luz no pueden. La luz creó los ojos. Esta presión constante de la luz. La luz creó los ojos. Los ojos solo reciben la luz. La luz era antes que los ojos del hombre. El campo era antes que el labrador. El labrador vino luego. El Amor sin nosotros puede, pero nosotros sin el Amor no podemos. Por tanto, el Amor, en cualquier forma que venga, no murmures, acéptalo. Puede que sea la forma más pequeña, tú agradece a Dios por este amor. Si tú Le agradeces este pequeño amor, él te va a suministrar todo aquello, de lo cual tú necesitas. Él es como una pequeña semillita de manzana que crece y se desarrolla, solo tiempo se requiere. El Amor viene, él es muy cuidadoso (“El Amor viene” es una fórmula dada por el Maestro para decirla en casos de pobreza, de enfermedad y peligros. El Maestro sugiere que los pobres y los enfermos repitan esta fórmula muchas veces. Toda pobreza, toda enfermedad, todo espíritu malo huye de esta fórmula. “El Amor sobreentiende la Presencia de Dios”. Palabras del Maestro. – n.d.t.). Viene en la forma más pequeña. Él es tan delicado que no quiere, cuando viene, que sintamos pesar alguno. Él viene en la forma más pequeña para que no nos produzca daño alguno. Muy cuidadoso es. Luego, después de un tiempo se desarrolla, se hace más grandecito. Cuando se hace más grande, vosotros empezáis a llorar de Amor. Con frecuencia lloráis de Amor. Porque la forma del Amor se ha hecho más grande. Si os quejáis del Amor, que su forma cambie.

            Yo os he dado aquel ejemplo, de aquel bajá turco que estaba en un pueblo cerca de Vidin y quedo muy contento de los campesinos, así que les ofreció un elefante. El bajá pensaba que esta gente podría utilizarlo para trabajar. El elefante permanecía allí y comía, y era necesario que le dieran 70 kilogramos de arroz al día. Después de dos años el bajá encuentra a uno del pueblo y dice: “¿Cómo estáis, estáis contentos? – “Bajá efendi, estamos muy contentos”. – “¿Que os envíe un elefante más?” Ahora hago una comparación. Frecuentemente tú tienes un elefante del Amor, él se ha comido hasta tus orejas y buscas que te envíe uno más. Piensas que el segundo elefante, cuando llegue, te traerá algo mejor. Es incompatible. El segundo elefante debes ponerlo a trabajar. La mente debe trabajar. Este elefante debes ponerlo a trabajar. Si no pones el Amor dentro de ti a trabajar, si no te ayuntas a ti mismo a trabajar, tú te crearás la infelicidad más grande. Alguna vez estamos descontentos de que Dios no te ha dado esto, que no te ha dado aquello. Dios, el que sabe todo, Él no quiere hacernos infelices. Él no quiere enviarnos un elefante para que paguemos constantemente. Alguna vez nosotros queremos, por costumbre, que nos envíe y a nosotros un elefante. Si somos ricos, bien, pero si somos pobres, un elefante no necesitamos. Una pequeña ovejita con un pequeño corderito está a su sitio, y un poco de leche tendremos, pero el elefante, que come 75 kilogramos, no nos hace falta. Muchos de vosotros queréis ser ricos. Buena es la riqueza, pero si vosotros sois ricos, a vosotros os van a imputar las peores cosas. Llegará alguna vez alguien, le daréis 100 levas. Él os mentará. Dice: “¡Éste canalla!” En sí mismo dirá: “Cien levas me dio. Millones tiene él”. Así que cada día éste os va a mentar, aquel os va a mentar, vosotros os encruelecéis dentro de sí. ¿La gente rica, por qué odia a los pobres? La gente pobre, solos, les obligan para que les odien. No comprenden ni su propio lenguaje.

            En la nueva vida, en la cual habéis entrado, vosotros aspiráis a la felicidad. Vosotros no podéis ser felices hasta que no comprendáis todo aquello que se os da. Esto es razonable. Cualquier cosa que os ocurre en el mundo, esto es razonable. Alguna vez alguien me pregunta: “¿Tú, esta cosa no la sabes?” – La sabía, digo. – “¿Pues, por qué la permitiste?” Digo: Porque es razonable. – “¿Cómo así – dice – razonable?” – Viene a mí, el que está enfermo, tiene flujo de sangre, tiene miedo de morir. Dicen: “Di, Maestro, una palabra, le cesará la sangre”. No es tiempo para decir una palabra. Si digo una palabra, aparte de que no cesará la sangre, sino que fluirá más todavía. Ellos no comprenden. Le digo: Escucha, tomaréis un poco de lana trasquilada, tomaréis una vela, la quemaréis, la haréis cenizas. Y esta ceniza de lana, sobre la punta de una cuchara la tomaréis y la sangre cesará. Dice: “Los médicos dieron medicamentos, pero no cesa”. Ahora, quemaréis la lana trasquilada, de manera que esta cesará. Ahora quieren que les diga otra cosa. – “No esperaba esto. ¿Pues esta ceniza qué hará?” Pasa un día, la sangre no cesa. Luego hacen ceniza y observan que la sangre cesa. Yo digo: Probad. – “Ahora nosotros tenemos miedo de que comience a fluir de nuevo”. Dije: De nuevo lana pondréis. Cuando fluye agua de alguna parte, el mecánico tiene cáñamo, saca el grifo, gira, pone el cáñamo hasta que cesa de fluir.

            Digo: Agradeced a Dios. Debemos agradecer. Cada día debemos agradecer a Dios. Nosotros somos seres que no hemos aprendido todavía a agradecer. Que agradezcamos al Señor porque es tan bueno, que seamos como Él. Alguien te ofende. Dices: “Me ofendió sanguinariamente”. ¿Qué sanguinariamente te ha ofendido? Ha movido el aire, ha hecho tales ondas largas, llegaron a sus orejas, ha sacudido el tímpano un poquito más de lo que debería. No toques fuertemente, así silenciosamente debes tocar. Decís ahora: “¿Qué debemos hacer?” Pues tú, el que no estás agradecido ¿no ofendes al Señor? ¡Además, cuántas veces! Tales bendiciones el Señor nos ha enviado y el Señor no está ofendido. El Señor puede pisarte por encima y de ti nada quedará. Tú dices: “¡Señor!” Él dice: Dadle más. ¿Por qué llora? – Quiere más. Te dan tres, cuatro y nosotros siempre estamos desagradecidos. El Señor da, da, hasta ahora siempre nos ha dado. Nosotros sufrimos de esto, que estamos tan cargados con esto que Dios nos ha dado, que gemimos ya del mucho dar. La primera cosa: Aprenderás a agradecer. El que te ha ofendido, probarás tú carácter por el Señor. Dirás: Como Dios te ha aguantado, así y tú aguantarás. A aquel que te ha ofendido le aguantarás. Puede que ahora tú de él no te ofendas.

            Luego vais y andáis para llevar vuestras noticias que no son ciertas, que no las habéis probado. Probad una noticia si es cierta. A mí alguna vez vienen y dicen: “¿Sabéis lo que ocurre en el Izgrev?” – ¿Qué ocurre? Digo, oís algo, lo contáis. Esta gente muy bien habla entre sí. Decís: Llama la otra hermana. Pregunto: ¿Tú has dicho a ella? A ella ha dicho una cosa, a mí otra. Digo: Llamad a aquel. Alguna vez he comprobado. Estas hermanas, las que discuten y cuando se reúnen, ella empieza a disculparse. Dice: “Maestro, vas a disculparme. Las oí cuando disputaban, pero lo he exagerado. Estas hermanas no disputaban”. Dice: “Un poco más alto hablaban”. Digo: ¿Cómo disputa la gente? Regreso hacia atrás, hasta que encuentro la fuente. Las dos hermanas, que eran sordas, que hablaban entre sí un poco más alto, para comprenderse, hablaban alto. La otra interpretó que disputan. De ninguna manera disputan. Amistosamente conversan. Una dijo: “¡Qué guapa eres!” Y la otra dijo: “¡Cuán grasosa eres!” ¿Qué malo hay en la palabra “guapa” o en la palabra “grasosa”? ¿Pues, de dónde ha venido la palabra “grasoso”? Queréis cocinar un poco, pondréis un poco de “grasa” ¿no? Dice: “Sabes llenar aceite de oliva”. ¿Pues, quién no ha llenado aceite de oliva? – No pasa nada. Vosotros, de esta escuela otra más grande por ahora en ninguna parte podéis encontrar. Esta escuela es 10 veces más bella que la escuela de Pitágoras. Estas pruebas las producían allí artificialmente, y ahora cada día, por la mañana cuando te levantas, te prueban. Y aquel, a través del cual te prueban, no presta atención. Alegraos que os prueben, porque a la gente muerta nunca la prueban. Los vivos se prueban. Cuando el hombre se muere, él ora al Señor. – “Señor, vivifícame”. ¿Por qué muere la gente? Puesto que no quieren tener pruebas. El Señor dice: Ponedle. Te dejan y tú te quedas olvidado. Si no quieres que te prueben, tú serás de los olvidados. ¿Qué es más bello? ¿Que te hablen o que te quedes para ser de los olvidados? Que no te inquieten. Dicen: “Dejadle. Que nadie le hable nada”. Ha venido el viento y alguien dice: “Sopló el viento”. Se ha despertado. ¿Pues, qué es mejor, que te sople el viento o que no te sople de ninguna manera? Decís: “Me he insolado un poco”. No pasa nada porque te has insolado, has recibido más del Sol. El hombre se calienta un minuto. A uno dicen: “Tú cabeza está desnuda”. Le recomiendan caminar pelón, que le crezcan pelos. Hasta que te acomodes, en el principio caminarás 5-10, 15 minutos pelón e irás aumentando el tiempo cada vez más y más. Y cuando andaba así unos cuantos años, crecieron pelos sobre su cabeza. ¿Cuánto tiempo andaba? Digo: Muy bien has hecho. Mucho has tomado. Dice: “¿Cómo vaciarme?” Muy difícilmente se vacía la cabeza. Se ha llenado dentro. Pongo mis manos por detrás. Dice: “¿Qué haces?” – Un trabajo mío. Cierra tus ojos. Él los cierra y yo pongo mis manos por su cabeza. Él dice: “Empezó a aliviarme un poco”. Digo: Así no se camina bajo el Sol, todo el día pelón. Y tú has recibido más electricidad en el cerebro de la que deberías. Se puede recibir un golpe. Se pueden poner obstáculos. Digo: En todas partes el hombre puede recibir un golpe. No forcéis las cosas. La primer cosa: Agradeced a Dios porque os ha enviado a la Tierra. Vosotros queréis estar entre los ángeles. ¿Los ángeles, sabes qué obediencia tienen ellos? Ellos trabajan. Vosotros pensáis que los ángeles están sentados. Ellos son seres del trabajo. ¿Pues, si vosotros os vais entre los ángeles, qué haréis? Las condiciones más pequeñas que se les dan, ellos lo consideran como una felicidad. ¿Si por esta vida, que el Señor os da, no estáis contentos, cómo estaréis agradecidos allí? Estaréis todavía más descontentos. Apenas te ponen el cuenco y dirán: “Vete y haz este trabajo”. Regresarás y estarás descontento. Si en el Cielo una vez estás descontento, tú ya al Cielo no puedes regresar. Aquí, en la Tierra, aunque hicieras 20 veces un error, regresarás. En el Cielo, entre los ángeles, si cometes un error, por 10 mil años no puedes regresar. Por eso los errores se enderezan aquí. Cuando enderecéis vuestros errores, vosotros llegaréis a ser habitantes entre los ángeles. Hasta entonces, mientras no aprendáis a agradecer al Señor, a donde los ángeles, no podéis ir. Que agradezcas, que digas: “Gracias por los bienes”. En vuestra mente tenéis algo bello. Tan bello, que vosotros ni siquiera sospecháis. Vosotros ni siquiera lo habéis soñado.

            Así que la Nueva Enseñanza, personalmente para vosotros consiste en esto, que todos recibáis los bienes Divinos que se os dan, que los realicéis y en los actos, y en los sentimientos, y en los pensamientos. Todo aquello que Dios os da, que lo recibáis con un corazón alegre. Infelices somos nosotros, porque nos permitimos algunas cosas. Digo: Tú pregunta por esto que no entiendes. Si quieres zapatos, encuentra a algún maestro que entiende de zapatos, que te tome. Si te vas para comprar un violín, encuentra a algún maestro que lo escoja. Si queréis estudiar la luz, deben venir los espíritus de la luz desde arriba, que os enseñen la manera por la cual debéis recibir. ¿Quién de vosotros sabe cómo mirar? ¿Cómo miráis al Sol? El Sol no se mira directamente. No recibáis el Sol directamente. Al Sol, escondidamente le echaréis un vistazo por 1/10 de segundo. Una mirada simple. Desde lejos mirarás el Sol. El Sol actúa muy fuertemente y mucha gente puede dañar sus ojos cuando miran el Sol. La luz no es mala, pero la retina no está acomodada. Las ondas del Sol, que vienen, son bastante grandes. Un hombre que quiere mirar el Sol, que lo comprenda, debe tener Amor hacia Dios. Que se interese de cómo el Señor ha creado el Sol, que tenga Amor hacia él, que piense en el Sol como un ser viviente. Entonces la luz te hablará, tendrás otro concepto acerca de la luz.

            Así que, el único pensamiento que debe quedarse en vosotros es el siguiente. Esto es lo nuevo en el mundo: UNA GRATITUD SIN RESERVAS. Que el hombre, cuando se levante, esté agradecido a Dios porque él se ha quedado para vivir. Cuando regreses por la noche, agradece a Dios porque no te ha aplastado ningún coche. Yo veo miles de tales desgracias. Por el día pueden ocurrir. Que agradezcas porque Dios nos ha guardado durante todo el día entre las peores cosas que pueden ocurrir, en todas las maldades que pueden venir, tú te has quedado. Algunas cosas las permite por vuestro bien.

            Ahora queréis saber por qué algunas cosas ocurren. Todo es para bien. (Esta es otra fórmula dada por el Maestro. Él nos sugiere decir esta fórmula delante de todo lo que nos ocurre. “Cuando decís que todo es para bien, estas palabras penetran el espacio alrededor de vosotros, el cual es vivo, y el Amor empieza a actuar para ayudaros”. Palabras del Maestro – n.d.t.). Hasta entonces, hasta que vosotros no sintáis dentro de sí una paz interna, una alegría interna, aunque no entendáis las cosas, que os sea agradable.

            Así que digo ahora: Ahora debemos crear una atmosfera, no que la creemos, sino que formemos un frente de los bienes Divinos. Hay peligro de formarse un frente, que se repela una bendición Divina. Cada uno de vosotros debe ser un conductor de los bienes Divinos. Vuestro trabajo ningún otro puede hacerlo. Si vosotros no sois un conductor, falta algo. En la música, una nota puede faltar. Alguna vez ocurre una congelación. Un músico, una nota puede faltar, pero cuando se fija, ve que falta algo. Que se ponga al sitio. Así que en la vida hay trabajos muy pequeños. Nosotros en la vida acomodamos los trabajos. El hombre es una combinación que Dios envía constantemente para corregirse. Que todas las cosas se acomoden en sus sitios. Si es un acto, si es un pensamiento, que cada célula se acomode en su sitio, entonces seremos gente perfecta. Se os puede hablar. En el hombre hay miembros con los cuales Dios ha provisto al hombre. Un hombre puede saber lo que ha de ocurrirle. Vosotros sois un aparato que puede indicaros cómo será el tiempo mañana. Vosotros tenéis aparatos con los cuales podéis saber si vais a ser designados como un empleado, o un poeta, o un filósofo, o un músico. Podéis saber. Al mismo tiempo el hombre no puede llegar a ser todo en la Tierra. Algunas disciplinas se pueden estudiar. Cuando estudias música, se van a provocar estos centros que se ocupan con la música. Si quieres otra cuestión científica, otros centros se van a despertar. Digo: Ahora hay una ciencia la cual no atribuye esto que queremos. Nosotros leemos la Biblia, es muy difícil de leerse. Ha tomado 1500 años hasta que se escribe en diferentes épocas, con diferentes comprensiones. Vosotros no podéis regresar 1500 años para leer. Interpretáis. Vosotros leéis, por ejemplo, los Salmos. Debéis saber en qué posición estaba David, cuando escribía los Salmos. O la vida de Abraham. O estas guerras que ocurrían en el tiempo de Elías, o en el tiempo de los apóstoles, o en el tiempo del Cristo. Estos trabajos, para comprenderlos, debéis regresar atrás, que recreáis este tiempo y que veáis cuál es la verdad en la vida. Vosotros interpretáis todo desde vuestro punto de vista. Decís: “Así ha dicho Cristo”. Pero Cristo lo ha dicho en ciertas condiciones. Cristo ha hablado sobre los peces, puesto que se encontraba entre pescadores, para que le comprendieran. Cuando estaba entre labradores, hablaba de la semilla. ¿Por qué hablaba a los pescadores? ¿Qué comprendía bajo la palabra “peces”? Bajo la palabra “peces” se comprende: Tú debes ser puro. Debes estar en estado de vencer todas las dificultades en la vida. Esto es un pez. En él verás la flexibilidad que tiene, serás flexible. El pez es muy flexible. En tu carácter debes tener algo flexible. Que como el pez te acomodes a todas las condiciones. Esto significa un pez. Cuando hablaba del grano de trigo, completamente otra cosa comprendía Cristo. Ahí no vas a ser flexible como el pez, serás estable. Cristo, cuando saca una idea, del pez es otra, y cuando habla del grano de trigo es otra. Vosotros ahora ponéis un denominador común al grano de trigo y al pez. Así no podéis comprender la verdad. Algunos pensamientos los pondréis a la manera del pez. Algunos sentimientos los pondréis a la manera del grano de trigo. Esto es filosofía. Digo: ¡Agradeced! Apenas ahora habéis entrado en la escuela, mucho tenéis que estudiar más. Mucho tenéis que estudiar, pero si no sois capaces de estudiar, ¿entonces qué debéis hacer? Pondréis: No, ¡capaces! Que no te detengas del lado negativo. Incapaz es cada uno que no estudia. Todo se os puede dar, pero debéis estudiar. Si no estudiáis, vosotros os volvéis incapaces. Tenéis aire, tenéis todas las condiciones en la Tierra. El único tropiezo es que vosotros no estudiáis.  Esta es la peor cosa en la Tierra. El único lugar al que hemos llegado ahora, es que estudiemos.

            Así que reflexionad ahora: El discípulo debe caminar dentro de la luz. Debéis estudiar, que agradezcáis a Dios. Puesto que no pasará largo tiempo, no pasarán más que 120 años y el Señor os llamará. Ni uno de vosotros quedará aquí. Después de 120 años, a todos los que estáis aquí os llamarán. Y después de 120 años ni uno quedará en la Tierra. Dentro de 120 años ni uno de vosotros quedará. Desde ahora, puesto que tenéis 120 años a disposición, utilizad el tiempo cada día. Utilizad el tiempo. Que ni un día, ni una hora, ni un minuto quede no utilizado, de ser posible. Cada segundo tiene su designación. Teniendo oportunidad, utilizadla, no demoréis. Que digáis: Hay tiempo”. Así reflexionan los que no comprenden las leyes Divinas. No demoréis. Os levantáis por la mañana, agradeced a Dios. Tenéis trabajo, agradeced a Dios. Termináis un trabajo, agradeced a Dios. Salís fuera, agradeced a Dios. Hacéis algo, agradeced a Dios. Llegáis a casa, agradeced a Dios. Os mojáis un poco de la lluvia, agradeced a Dios. Os sopla el viento, agradeced a Dios. El Sol os ilumina, agradeced a Dios. Cualquier cosa que ocurra, en todas partes agradeced. Os ha mirado mal alguien, agradeced. Por todo aprended a agradecer. Encontráis una hormiga, agradeced que os haya premiado para encontrar la hormiga. Agradeced por las nubes. Agradeced por los árboles, porque les veis, agradeced por las flores, porque han florecido. Este es un método. De esta manera recibiréis un bien, el cual de ninguna otra manera podéis recibir. El corazón agradecido recibe todos los bienes Divinos.

 

            Padre nuestro. – oración.

            ¡Ahora vamos a hacer ejercicios!

           

            Nota (del coordinador Vergilii Krastev):

            El 13 de abril del año 1938, según el catálogo de Elena Andreeva no hay lección.

 

 

 

GRATITUD

 

Lección Nº29 de la Clase Oculta Juvenil, dada por el Maestro Beinsá Dunó el 23 de mayo del año 1941, viernes, a las 5 de la mañana, Sofía – Izgrev.

 

            “Padre nuestro” – oración.

            “Mahar Menu Aba” – canción.

            Tomad el tema ahora: “¿A qué se debe la salud del hombre?”. ¿A qué hombre llamamos sano? Decís hombre sano o ropa sana. Entonces – no está rota. ¿Entre la ropa sana y la ropa rota cuál es la diferencia? Si la ropa no está rota, está sana. Si está rota, no está sana. Cuando la ropa no está sana, ¿cuál es la función de la ropa rota? Decimos: “No está sana”. Pues, si una ropa no está sana, ¿en qué consiste? Es bastante higiénica.

            Digamos, vosotros queréis ser ricos. ¿Por qué queréis ser ricos? ¿Cuáles son las incitaciones? Queréis comer o tenéis sed. ¿Cuál es la causa incitadora? Vosotros realizáis algo automáticamente, decís: “Debemos comer”, pero no tenéis una imagen de qué cosa es la alimentación. Decís: “Tengo hambre” y consideráis que esto es un trabajo ordinario. Una pequeña mosquita dice: “Tengo hambre”. Todos así piensan. Cuando veis que alguien está comiendo, lo veis ridículo. Se detiene la gente delante de la alimentación y hacen muchos errores. Digamos, alguna vez estáis indispuestos, hay algunos alimentos que no los amáis. No sabéis la causa de por qué no los amáis. Un alimento amargo no lo amáis. ¿Por qué? La “G” y la “C” – la “G” no la amáis, la “C” es amada. ¿Por qué la “G” no la amáis, y la “C” la amáis? La cosa amarga se os presenta sabrosa, hay un elemento nuevo, introduce algo desagradable en vuestro sabor. Lo llamáis “amargura” (“gorchivina” en búlgaro significa “amargura” – n.d.t.). Esta introduce algo desagradable en vosotros. Alguna vez la “G” y la “C” se conectan juntos, se hacen comerciantes. Puesto que los niños no aman las curas amargas, ponen por encima una ropita de “C”. Lo dulce está por fuera, lo amargo por dentro (en búlgaro „?????? [sladko] significa “dulce” y empieza con “C”. De ahí el Maestro hace referencia a las letras “G” de „???????” [gorchivo] (amargo), y “C” de [sladko] (dulce) – n.d.t.). Lo amargo, por el dulce de afuera, entra en el niño y el niño no lo siente. Pregunto: ¿Cómo se hicieron amigos la “G” y la “C”? ¿Se hicieron amigos solos o alguien los hizo amigos?

            Vosotros queréis ser ricos. Que seáis ricos no es un trabajo fácil. ¿Sabéis cuántas capacidades se requieren? Debe ser muy prudente el hombre, luego debe tener sentimiento de darse cuenta, debe comprender el tiempo. Digamos, vosotros queréis ser ricos. Tomáis un billete de la lotería y, los que creéis en la providencia, pensáis: ¡que me caiga un millón! Dais 25 levas y queréis que os caiga un millón. ¿Cuántas veces al año se tira la lotería? Doce veces. Tomarás 12 por 25, son 300 levas. Diez años por trescientos – 3 000 levas. ¿Con un interés complicado, por diez años qué darán? ¿Si tomáis billetes de lotería cada año, después de cuánto tiempo os caerá 1 000,000? Con 100,000 billetes. ¿De 100,000 billetes qué oportunidad hay de que os caiga 1 000,000? De todas maneras un día caerá. Yo de golpe puedo tomar un millón. Cuando tome todos los billetes, me caerá un millón. Aquellos que hacen la lotería, son astutos. Cuando te dan, retienen algo para sí.

            Así que digo: vosotros habéis tomado hasta ahora billetes y no habéis observado. Vosotros creéis, pensáis que tenéis fe, pero esto no es fe, esto es una creencia. Vosotros podéis positivamente saber si ganará vuestro billete o no ganará. Cuando nazca en vosotros un deseo de tener un millón, podéis saber si ganaréis o no ganaréis. Cuando en vosotros nazca un deseo de tener un millón, debes tomar todos los billetes. Tú nunca los tomarás, tú empieza con lo más pequeño. Decís: “Que tome por lo menos mi dinero – 25 levas. ¿Tengo suerte? ¿Es posible esto, que empiece con lo más pequeño, que tome mi dinero atrás?”. Siempre cuando tenéis dos deseos, que son igualmente fuertes – tenéis un deseo de tener un millón, nace otro sentimiento, una duda – y entonces los dos sentimientos son iguales a cero.

            Dos fuerzas, que actúan equitativamente, estás se equilibran. Si tú tomas un billete y no nace el deseo de tener un millón, y luego no nace la duda si lo ganarás, la ganancia no te interesa – este billete ganará. Si tienes el deseo de ganar un millón – no ganarás, estas se neutralizan, las dos fuerzas. Dos personas jalan una cuerda, ¿puede caer alguien? Se equilibran. Así que digo: con la lotería para que ganéis, no debéis tener dos deseos fuertes. Estos son amos, ellos lo toman todo. Tú, cuando tomas un billete, no debes tener ningún amo. Si tienes amo, vosotros ganaréis, pero el amo toma el dinero. Un burro, cuando lleva el oro, ¿quién toma el dinero – el burro o el amo? En el caso dado, vosotros jugáis el rol del animal cargado – vosotros ganáis, pero los deseos toman. Vosotros habéis ganado un millón, pero ellos lo toman. Así que, cuando queréis ganar, no debéis tener amo, debéis ser libres. Todos, los que no ganáis, siempre amos tenéis. Para ganar, no debéis tener amos.

            Ahora traduciré las palabras. Un amo, cuando tenéis, no podéis pensar, lo primero. Pues yo, antes que nada, debo tomar un billete. ¿Por qué? Hasta que yo vaya a comprar un billete, gastaré más energía de la que puedo ganar con el billete. He gastado energía no por un millón, sino por más. Por este motivo no quiero gastar la energía. Alguien dice: “Yo no soy suertudo”. Yo frecuentemente he hecho pruebas. A este, el que dice que no es suertudo, yo le pongo el deseo de tomar para sí un billete. Él toma un billete y dice: “He ganado. ¿Qué cosa tan extraña?” Yo gano dentro de él. Yo ahora compruebo su fe. Le pongo el deseo de tomar para sí un billete, le digo: “Tómate un billete, ganarás”. Dice: “Me vino algo en la mente”. De nuevo no le animo. Dice: “He ganado un poco”. Bien, en vez de tomarse un billete de la lotería, ¿por qué no desarrolla su olfato? El oro huele, tiene un aroma muy bello. Donde hay oro enterrado, huele como a clavel. Te sacarás tanto como necesitas, no lo vas a tomar todo. Te irás. Ahora vosotros os asombráis cómo es posible que tenga olor. Pregunto: vosotros tenéis amigos, ¿cómo les reconocéis? Cuando viene un amigo vuestro, por los pasos le reconocéis. De 100-200 personas, cuando pisa, cuando camina, le reconocéis. Decís: “Este es nuestro Stoyan”. Por los pasos le reconocéis. O entre mucha gente le reconocéis por el hablar – cuando habla, por la voz le reconocéis. ¿Qué es aquello, lo idóneo de su voz? La oreja es tan delicada. Por los pasos reconocéis cuando camina, vibraciones especiales tiene. Y por la voz le reconocéis, vibraciones especiales tiene.

            ¿Ahora, si os cae un millón, qué haréis con este? Primeramente, si os cae un millón, en vosotros nacerá miedo. Hasta que no habéis probado, no sois libres, sois pobres, pero no tenéis miedo. Vosotros hasta ahora no habéis temido. Cuando tenéis un millón, temeréis que os hurten. Pregunto: ¿Vale la pena llevar algo por lo cual temer? Vosotros, en este miedo perderéis más de un millón. Vosotros, por donde pasáis no tenéis miedo de que alguien meterá la mano, en toda la gente tenéis confianza. Una vez que tenéis un millón, decís: “Él tiene brazos largos”. Miráis con sospecha, os volvéis suspicaces.

            Ahora yo quiero explicaros el por qué aquellos que os aman, por qué no os dan a que ganéis un millón. Vosotros os ensuciaréis. Cuando toméis un billete y cuando ganéis, vosotros sois un hombre borracho que se rueda por el camino y regresa enlodado. El que ha ganado, él se ha enlodado. Ellos no quieren veros así enlodados, por eso dicen que no quieren que ganéis. Vosotros, cuando no ganáis dinero, vuestra ropa está limpia. Decís: “No me tocó”. No tenéis las manos en el bolsillo de vuestra ropa. El suertudo ha puesto las manos en su bolsillo, guarda su dinero. Ellos os dicen: “A vosotros no os hace falta un millón, os ensuciaréis”.

            Pues vosotros no comprendéis los caminos Divinos. Dios os ha puesto una riqueza en la mente – una mente que vosotros, con todo el dinero en la Tierra, no podéis comprar, tal mente no podéis comprar de ninguna parte. Tal corazón de ninguna parte podéis comprar. Pregunto: ¿Si perdéis vuestro corazón, de qué fabrica lo tomaréis, quién puede dárselos? ¿Si se estropea vuestro corazón, podéis ser un multimillonario, pero de dónde podéis comprar un corazón? ¿Qué hombre en el mundo vendería su corazón? Suponed que a un multimillonario se le estropea el corazón y los médicos constatan que debe cambiarse el corazón, y supongamos que el corazón puede injertarse, ¿qué hombre dará su corazón? ¿Hay en la historia hasta ahora tal ejemplo? Entonces las muchachas y muchachos jóvenes, los que venden su corazón, ¿cómo los consideráis, son muy prudentes? ¿Tú, si vendes tu corazón por dinero, eres un hombre prudente? ¿Si vendes tu mente por dinero, eres un hombre prudente? ¿Tú, cuando vendes tu cabeza, con qué pensarás?

            Contad con aquello que tenéis. Vuestro deseo de ser ricos debe ser la última cosa. Cuando termináis todo en el mundo, de manera que no tenéis nada que hacer, entonces desead ser ricos. Este deseo yo lo asemejo a un peinado. El que quiere peinarse, es un hombre rico. Peinarse es la última cosa en el mundo. Por la mañana, cuando se levante, ¿el hombre primero se peina? ¿El hombre desnudo, se peina? Él, después de vestirse, pone sus zapatos. El peinado será la última cosa. Supongamos que una muchacha viste ropas rotas, pero su peinado es muy moderno. Sus ropas están sucias, rotas, los zapatos también, pero el peinado es muy moderno. ¿Qué es bello? Podéis tener una muchacha vestida muy bellamente, pero el peinado no es bello. ¿Qué es más bello, que esté vestida bellamente y el peinado malo, o que el peinado sea moderno, pero mal vestida? ¿Qué es preferible?

            Veo, nosotros en el mundo mental y en el mundo espiritual nos exponemos. Los deseos en el mundo físico nos exponen. Muestran hasta dónde hemos llegado. No son malos nuestros deseos que tenemos. Los deseos son siempre buenos, son en niveles. Los pensamientos muestran el nivel de nuestro desarrollo. Tú quieres llegar a ser millonario, pero tú no necesitas de millones. Tienes un don de tocar el violín – tocarás y ganarás más de un millón. Tocarás el violín en un espacio de treinta centímetros, tú al piano tocarás en un espacio de un metro y medio con tus manos – el dinero llegará. Solo con agitar las manos, el dinero llegará. Esto es como la siembra del trigo, cuando tomas un cernidor, el trigo cae. El violinista, cuando jala el arco, el dinero llega, como peras cae abajo.

            Yo por ejemplo, si tuviera una voz, cuando vaya al banquero, me pararé, cantaré una canción – inmediatamente su corazón se abrirá. El Sol, cuando canta a todas las plantas, estas plantas se abren. El Sol como les canta, la luz como les canta, las flores exhalan aroma. El aroma es un pago por el canto de la luz. La luz como canta a las flores, estas dan aroma, pagan esto que el Sol les ha dado.

            Así que digo: la primera cosa, en vosotros hay descontento. ¿De dónde llegó el descontento en vosotros? El descontento Dios no lo creó. Dios creó al hombre perfecto. Le creó con una mente ideal, con un corazón ideal, con un cuerpo ideal, para manifestarse. Luego el hombre con su negligencia enlodó su mente, enlodó su corazón y enlodó su cuerpo. Yo llamo a esto negligencia. La primera cosa es la negligencia. El hombre ha dejado su violín fuera de la caja. La caja es bella, pero con años se ha acumulado bastante polvo sobre esta. Pregunto ahora: Aquel que os ha dado la mente, cuando llega, ¿qué dirá cuando encuentre vuestra negligencia?

            Estáis descontentos de sí mismos. La gente científica presente ha encontrado que en el hombre hay cerca de 49-50 centros (cerebrales – n.d.t.) y cada centro tiene sub-divisiones, así que tiene más de 100-150. Algunos ponen 100. Tú, en ti mismo quieres ser un hombre. Debes escuchar, estos son grupos, grupos razonables en ti. Para ser rico, tienes que satisfacerles igualmente a todos. Si no puedes satisfacer tu mente por igual, tú no eres un hombre prudente. Si no puedes satisfacer tu corazón, satisfacer todos los deseos de tu corazón, tú no eres de los buenos. Si no puedes satisfacer todos los deseos de tu cuerpo, tú no eres de la gente fuerte. El hombre fuerte satisface su cuerpo, el hombre bueno satisface el corazón, el hombre prudente satisface su mente.

            Primeramente, seréis contentos de sí mismos. Agradeced a Dios que os ha dado tal riqueza, no externa, sino una riqueza por dentro – que tenéis una mente ideal la cual Dios os dio, tenéis un corazón ideal el cual Dios os dio, tenéis y un cuerpo ideal el cual de ninguna parte podéis comprar. Una vez se los tomen – ya se fue. Un día, cuando os desencarnéis de la Tierra, veréis lo que vale vuestro cuerpo. ¿Habéis vivido como inquilinos a un amo malo? El cuerpo tiene todas las comodidades. Tú vives en una vivienda, la cual está perfectamente construida – tiene un jardín con árboles fructíferos para comer, todas las comodidades tiene, baño tiene, ropas, instrumentos, lo tienes todo. No hay algo que te falte. Tienes ganas de comer peras – te vas, cortas. Tienes ganas de comer manzanas – te vas, cortas. Quieres tocar música – coges el instrumento, tocas. Quieres pasearte – te paseas, regresas. Todas las comodidades tienes, más estás descontento. Dices: “No quiero estar aquí, estoy harto”. ¿Dónde irás ahora?

            La primera cosa, cuando te sienten que estás descontento, dicen: “Echadle fuera”. Te sacan del cuerpo, miras – los demás comen peras, tú hueles solo, nadie te da. Por donde pasas, nadie te da. Cuando viene un muerto del otro mundo, dice: “Dame una pera”, luego dice: “Mastícamela”. Él estomago no tiene, boca no tiene, dientes no tiene, no puede comer. Tú debes comer por él y aun así luego es un gruñón, dice: “No lo masticaste bien”. Murmura que no está bien cocido. Cuando vosotros estáis descontentos de la comida, estos son esos gruñones. Dicen: “Tú no le has cocido, has puesto más pimentón negro, mucha sal, mantequilla no has puesto.” Y se forma una pelea. El hombre no debe comer por la gente, no debe alimentarles. Como tienes cuerpo, lo alimentarás, estarás contento. Vosotros, cuando alimentáis a vuestros siervos, decís: “¿Estáis contentos?” Con la comida satisfaréis a vuestros amos.

            Yo llamo amigo… Cuando viene un pensamiento en vosotros, el cual no toma participación en vuestra vida, échenlo fuera. Cuando venga un pensamiento que dice: “Dadme trabajo”, que esté listo de trabajar por ti, cualquier cosa que le deis, este pensamiento es bueno. Este, el cual viene y quiere mantequilla, pimentón, esto, aquello, échenlo fuera de vosotros. Dejad en vosotros aquello que tenéis. Esto es lo nuevo ahora. Si esto no podéis introducirlo, tendréis una vida ordinaria, como toda la gente tiene.

            Esto es lo Divino. Cristo hace años ha dicho: “Si no naciereis de nuevo, no podéis entrar en el Reino de Dios” (Evangelio de Juan 2:3 – n.d.t.). Que agradezcas a Dios por tu mente. Que agradezcas a Dios por tu corazón. Que agradezcas a Dios por el cuerpo que tienes. Que cada día agradezcas por aquello que Dios te ha dado y que no seas un gruñón.

            Sed agradecidos por la mente, por el corazón y por el cuerpo que Dios os da.

            “SOLO EL CAMINO LUMINOSO DE LA SABIDURÍA GUÍA HACIA LA VERDAD. EN LA VERDAD ESTÁ ESCONDIDA LA VIDA”.

           

           

 

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Sobre Rosa (Coordinadora redacción GHB)
Rosa es una de las coordinadoras de hermandadblanca.org, responsable del equipo de redacción. Es todo corazón y una incansable buscadora de la verdad.
3 comentarios
  1. User comments
    Ivone Ruiz Alvarez

    Cuanta sabiduría!!! Por favor, índiquenme o ayudenme a encontrar algún libro, página o fuente en donde aprender y conocer más de este maestro. Gracias por todo!!!

  2. User comments

    En http://www.omraam.es se pueden leer las conferencias del Maestro Beinsá Dunó. Igualmente se puede encontrar información en http://www.bratstvoto.net. Utilizo el caso para agradecer por todo a la gente que trabaja en “Ciudad Virtual de la Gran Hermandad Blanca” ¡Que Dios os bendiga! Con todo el Amor de mi corazón – Dimitar. 🙂

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