Hildegarda de Bingen, la curandera que usó remedios herbales durante los tiempos medievales

Laura Gamboa-Cavazos

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Hildegarda de Bingen (1098-1179) llamada la abadesa más consumada de la edad media, la Sibila del Rin, la primera mujer médica alemana, madre de la botánica alemana, mujer de gran energía y notable logro. Poeta, profeta, mística, compositora, moralista, consejera de reyes y líderes de iglesias, autora, erudita, científica y herbolaria, es hoy más conocida por sus visionarias obras religiosas y filosóficas, así como por su música. Durante su vida, Hildegarda también fue aclamada como sanadora.

Hildegarda nació cerca de Mainz, décima hija de una familia noble. Prometida a la iglesia por sus padres, comenzó la instrucción a la edad de ocho años con Jutta de Spanheim, quien más tarde se convirtió en abadesa del convento benedictino en Disibodenberg. Tomó sus votos a las once y le sucedió a Jutta como abadesa en la muerte de ella en 1136. Cinco años más tarde, Hildegarda comenzó a publicar las visiones que había experimentado desde la niñez y que creyó vinieron directamente de Dios. En 1150, trasladó su monasterio a Rupertsberg, cerca de Bingen, y continuó escribiendo sobre sus visiones y sus interpretaciones.

Hildegarda escribió sus dos tratados sobre medicina e historia natural, conocidos en inglés como el Libro de Medicina Simple y el Libro de Medicina Compuesta, entre 1151 y 1161. (En algunos manuscritos los dos se combinan como Las sutilezas de las diversas naturalezas de las cosas creadas). A menudo se refieren a sus títulos latinos, Physica (Historia Natural) y Causae et Curae (Causas y Remedios), respectivamente. Por la cantidad realizada de copias manuscritas de estas obras realizadas, y que todavía están en existencia, indica que estas obras fueron ampliamente leídas e influyentes.

Physica es una obra enciclopédica que describe las características de los elementos, mamíferos, reptiles, peces, pájaros, árboles, plantas, metales, piedras preciosas y joyas. La sección más larga y completa contiene información sobre los usos medicinales y cosecha de más de 200 hierbas y otras plantas. A diferencia de muchas otras hierbas medievales, esta obra contiene poca descripción de las plantas para fines de identificación.

Causae et Curae cataloga cuarenta y siete enfermedades según causas, síntomas y tratamientos. Hildegarda nombró más de 300 plantas aquí, haciendo hincapié en la teoría médica y fisiológica, así como tratamientos a base de hierbas. 20170721 lauragamboa293742 id129833 Thomas Cooper Gotch TheAwakening - Hildegarda de Bingen, la curandera que usó  remedios herbales durante los tiempos medievales - hermandadblanca.org

Las fuentes de Hildegarda no se conocen, pero es probable que ella usara hierbas medievales y textos antiguos de Plinio, Galeno, Sorano y San Isidoro de Sevilla, aumentando la información publicada sobre enfermedades y tratamientos con la sabiduría local folclórica y médica, así como la observación y experimentación. El monasterio de Rupertsberg tenía un gran jardín de hierbas, con las cuales, se preparaban medicamentos para tratar a los miembros de su orden, así como a la gente de los alrededores. Hildegarda conocía estas plantas tanto por sus nombres botánicos latinos como por sus nombres comunes en alemán. Si ella realmente practicó la medicina o sólo la estudió no es certero, pero ella era conocida por sus curas, tanto sobrenaturales y naturales.

Para Hildegarda, los eventos físicos, las verdades morales y experiencias espirituales, tenían la misma importancia. La sanación era médica y milagrosa, y la voluntad de Dios era un elemento importante en sus remedios. “Estos remedios vienen de Dios y curarán a la gente o deberán morir, porque Dios no desea que sean sanados”, escribió.

Al igual que otros curanderos medievales, Hildegarda adoptó del mundo antiguo el concepto de que el mundo está compuesto por cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra, y que éstos están representados en el cuerpo humano por los cuatro humores cardinales: la bilis amarilla, sangre, flema y melancolía (bilis negra). La armonía entre estos elementos resultaba en la buena salud; la desarmonía o el desequilibrio significaban enfermedades. Como Hildegarda señaló, “mientras el flujo de los humores en una persona funcione correctamente y mantenga el calor, la humedad, la sangre y carne, entonces la persona gozará de buena salud. Pero tan pronto como fluyan en exceso y sin precaución, crearán enfermedad y causarán la muerte”.

20170721 lauragamboa293742 id129833 nature03 - Hildegarda de Bingen, la curandera que usó  remedios herbales durante los tiempos medievales - hermandadblanca.orgLos sanadores monásticos medievales observaban y estudiaban a las plantas para curarse. Se creía que cada planta era caliente, fría, húmeda o seca, y estos atributos determinaron su idoneidad como tratamiento para una enfermedad dada. De la atanasia, por ejemplo, escribió Hildegarda: “…es caliente y un poco húmeda y es buena contra todos los humores superfluos y fluidos. Y cualquiera que sufra de catarro y tenga tos, que coma atanasia, o en pasteles o con carne o, de cualquier otra forma. Tratará los humores para que no se desborden y por lo tanto disminuirá…”. Hildegarda también recomendó la atanasia para una tos seca y las molestias de estómago.

Las hierbas medicinales se preparaban con frecuencia a partir de una sola hierba. A esto se le llamaba simples. Las enfermedades complejas pudieron haber requerido un número de hierbas, incluso aquellas con atributos aparentemente opuestos, como lo caliente y frío o lo húmedo y seco. Así, la cura de Hildegarda para la migraña era una mezcla de aloe (caliente), mirra (seco), y aceite de amapola (frío) mezclado con harina. (Se cree que las propias migrañas de Hildegarda han sido la fuente de sus visiones, que ella registró detalladamente y que había ilustrado).

Un principio en las obras de Hildegarda es viriditas, usualmente traducido como “verdor” o “poder verde” e interpretado como un significado de crecimiento o vida. Hildegarda escribió que Dios le transmite la vida a plantas, animales y gemas. La gente come plantas y animales y adquiere gemas, obteniendo así viriditas. Ellos, a su vez, dan esa vida al practicar la virtud, convirtiéndose en un eslabón importante en la cadena del ser. Consideraba a la esmeralda el jefe de las joyas por su color verde, y una de sus hierbas favoritas era el hinojo, que en los ritos antiguos se usaba para honrar a Adonis, el dios griego de la vegetación.

Al comer diariamente las semillas de hinojo con el estómago vacío, éstas reducen el moco y toda la podredumbre, además de quitar la halitosis y despejar los ojos. “Quien coma carne o pescado frito, o cualquier otra cosa frita, y sufre malestar deberá comer semillas de hinojo y tendrá menos dolor”, decía.

El hinojo, que todavía se come hoy como ayuda digestiva, también fue utilizado por Hildegarda en combinación con otras hierbas para tratar males respiratorios. “Los que tosen deben tomar el hinojo y el eneldo en partes iguales, agregar un tercio de una parte de marrubio y hervir las hierbas en vino; colar a través de una tela de lino, beberlo y la tos desaparecerá”. Un líquido hecho de cantidades iguales de gordolobo y el hinojo en el vino curaría laringitis.

Para Hildegarda, los ojos brillantes eran un signo de vida, los ojos apagados, de muerte. Se le atribuye la introducción del uso de eufrasia (euphrasia officinalis) como un remedio para los ojos; desde entonces se le conoce como astringente y anti-inflamatorio. Los remedios herbarios medievales para los problemas del ojo dependían a veces del color del ojo, que también determinaban rasgos de la personalidad. El hinojo era un remedio para los ojos azules que estaban afligidos. La ruda era la hierba de elección para los ojos marrones cuando dolían:, decía “tomar el jugo de la ruda, y el doble de miel líquida pura, y añadir un poco de vino puro; además, poner un pedazo de pan de trigo en esta mezcla, y luego colocarlo sobre los ojos con el pan durante la noche”. 20170721 lauragamboa293742 id129833 Scivias III - Hildegarda de Bingen, la curandera que usó  remedios herbales durante los tiempos medievales - hermandadblanca.org

Las hierbas a menudo tenían poderes más allá del simple alivio sintomático de las irritaciones. De la lavanda por ejemplo, decía: “quien cocine lavanda con vino, o si la persona no tiene vino, con miel y agua, y la bebe a menudo tibia, aliviará con el vapor el dolor en el hígado, pulmones y en su pecho. El vino de lavanda proporcionará a la persona un conocimiento puro y una comprensión clara”.

Hildegarda, quien era sorprendentemente moderna en ahondar en los sueños y la psicología, recomendó hierbas para alterar los patrones de los sueños. Para los sueños inducidos por la enfermedad, ella escribió: “quien esté plagado de sueños erróneos debe tener hojas de betónica cerca cuando va a dormir y esta persona verá y sentirá menos los malos sueños”.

Una mujer de su tiempo, a veces combinaba la medicina herbaria ordinaria con procedimientos mágicos, rituales o encantamientos, algunos de los cuales mostraban una influencia cristiana. Ella creía que la raíz de mandrágora estaba compuesta de la tierra de la cual Adán fue creado. Un hombre triste podría obtener una raíz de mandrágora que había sido purificada en una fuente durante un día y una noche inmediatamente después de ser excavada de la tierra. Él tomaría la raíz al acostarse, la calentaba junto a su cuerpo, y recitaba estas palabras: “Dios, que sacó al hombre del polvo de la tierra sin dolor, ahora pongo junto a mí esa tierra que nunca ha transgredido en orden para que mi arcilla pueda sentir esa paz como tú la creaste”. Para contrarrestar la mala magia, uno arrancaba las raíces y las hojas de un geranio, dos plantas de malva y siete brotes de la hierba plantagenet a mediodía a mediados de abril. Las plantas eran depositadas en terreno húmedo y se mantenían húmedas y verdes durante un tiempo, luego se dejaban secar hasta la tercera hora del sol naciente. Eran rociadas con agua hasta el mediodía, luego retiradas y colocadas hacia el sur en pleno sol hasta la hora novena. Se envolvían en un paño con un palo en la parte superior para mantenerlos en su lugar y se dejaban hasta un poco antes de la medianoche, cuando los males de la oscuridad comenzaban a huir. Las plantas se trasladaban a una ventana alta o a un jardín donde el aire fresco podía fluir alrededor de ellas, después se pulverizaban con el dedo medio y se colocaban en un nuevo pastillero. Este polvo se podía utilizar para conjurar magia por la celebración del vino, que luego se bebía con azafrán. Este ritual ilustra la importancia del sol, la luna y el aire en el mundo de Hildegarda.

El uso de hierbas, la dieta y los remedios naturales de Hildegarda para lograr la salud, se asemeja a los enfoques holísticos de hoy, y ella prescribió pequeñas dosis, prefigurando las de la medicina homeopática. En sus trabajos médicos, así como en algunos de sus otros escritos, se ocupa de la diabetes, las preocupaciones ginecológicas y obstétricas y las causas psicológicas de la enfermedad. 20170721 lauragamboa293742 id129833 phoca thumb l hildegardtrinity - Hildegarda de Bingen, la curandera que usó  remedios herbales durante los tiempos medievales - hermandadblanca.org

Mientras que la mayoría de la gente ve hoy la medicina de Hildegarda como folclórica, algunos toman sus teorías seriamente. El Dr. Gottfried Hertzka de Alemania ha practicado la “medicina de Hildegarda” por treinta años, usando Causae et Curae como su guía. En la década de 1980, se unió al Dr. Wighard Strehlow, un químico de investigación, en el  Centro Santa Hildegarda en la isla de Richenau en el Lago de Constanza. En 1993, trasladó su práctica a la Casa Hildegarda en Allensbach, una pequeña ciudad en el sur de Alemania. La dieta, el diagnóstico, y los remedios herbarios basados en los escritos de Hildegarda se ecnuentran disponibles allí.

 

 

 

Autor y traducción: Laura Gamboa-Cavazos, redactora de la gran familia de hermandadblanca.org

 

Flanagan, Sabina. (1989) Hildegard of Bingen, 1098–1179: A Visionary Life. New York: Routledge.

Fox, Matthew. (1985) The Illuminations of Hildegard of Bingen. Santa Fe, New Mexico: Bear and Company.

Strehlow, Wighard, and Gottfried Hertzka. (1987) Hildegard of Bingen’s Medicine. Santa Fe, New Mexico: Bear and Company.

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