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Historias de Reiki en el hospital ~ Félix

REIKI- historias de personas que ven la luz
Un buen día al llegar al hospital me estaba esperando la coordinadora del voluntariado para informarme que había entrado un paciente bastante conflictivo. Me contó que este señor había tenido varios altercados con diferentes miembros del personal. Comentó que había estado hablando con él y había constatado que Félix tenía mucha rabia con respecto a su enfermedad y que descargaba con furia contra el personal. La coordinadora le ofreció que le hicieran Reiki y él no  había rechazado la propuesta.

Con esta información y bastante expectación por algunas personas, me encaminé a la habitación de Félix, la puerta estaba abierta y la estancia vacía. Pregunté a una encargada y me comentó: “Se habrá largado a la calle, estará en alguna parte del jardín, se monta en su silla de ruedas y se larga siempre que le da la gana, va vestido con ropa de calle, se niega a ponerse el pijama del hospital”   En ese momento recordé que al entrar yo en el hospital me topé con un señor que salía, con las mismas características. Cuando me crucé con él, me llamó la atención la cara de mal humor que tenía.

El caso es que mi compañera y yo comenzamos a dar Reiki a los pacientes de paliativos que teníamos apuntados en la lista para ese día. Entre paciente y paciente me asomaba a su habitación, sin que le encontrase dentro. La expectación iba subiendo por parte del personal que me preguntaban si lo había conseguido, de paso me narraban la disputa personal que habían tenido con él. Yo trataba de evitar esas conversaciones que a mi juicio eran innecesarias y lo único que me estaban aportando era una ligera aprensión incrementándose con un desasosiego interno.

Y así, la mañana fue pasando, cuando ya quedaban 10 minutos para finalizar nuestro tiempo, volví. Esta vez la puerta estaba abierta y Félix sentado en su silla. Como estaba de espaldas a mi, tomé un minuto para procesar esas emociones que había adquirido a lo largo de la mañana. Saludé a su Ser, desde mi Ser, entendiendo que los dos somos Seres de luz, cada uno viviendo una experiencia, cada uno en su momento y conectados en aquel momento por la energía del amor.

Me acerqué, le saludé verbalmente y le ofrecí energía Reiki. Me miró duditativo y comentó que quizás era demasiado tarde, faltaba muy poco tiempo para que trajeran la comida. Le ofrecí la posibilidad de que probase durante esos diez minutos y que si no le gustaba sólo tenía que decirlo y lo dejaríamos ahí. Me preguntó que si se quedaba en la silla o en la cama a lo que le respondí que donde se sintiera mas a gusto. Se levantó de la silla y se tumbó en la cama en posición fetal Yo puse la música y al verle acostado en esa posición me invadió una profunda sensación de compasión, no de pena si no de amor incondicional.

Y comencé la sesión. Fue algo muy hermoso, la energía fluía con mucha intensidad. Félix se conectó desde el primer segundo, se abrió a la energía, recibió  y percibió la luz.

Pasados quince minutos (no fui capaz de dejarlo antes) le comenté que habíamos terminado. Sin abrir los ojos me dijo: “Se me ha hecho muy corto, quiero mas”

En la siguiente sesión que le dieron mis compañeros Fernando y Gabriela fue realmente conmovedor. Si bien el Reiki siempre es energía de amor, hay ocasiones en las que se produce mas conexión. Era tal la plenitud que en un momento de la sesión Felix se emocionó y mis compañeros unidos a él, se conmovieron también.

A partir de entonces Félix se convirtió en “el favorito” del momento debido a la energía tan tierna que se originaba siempre con él. Por su parte, él esperaba su sesión de Reiki. Solía estar preparado con la música de sonidos de la naturaleza puesta en su ordenador.

Nos fuimos enterando de que Félix era un gran alpinista que había alcanzado la cima de varios de  miles. El objetivo que tenía en mente para su próximo viaje era Atacama. Una persona conectada a la tierra, con una necesidad imperiosa de sentir la naturaleza. Un hombre que se sentía encerrado en la habitación de un hospital. El Reiki le relajaba, le re-conectaba con su interior y con su amada tierra.

Un buen día decidió marcharse a su casa. No sé el tiempo que le quedó pero si me consta que mi compañera Rocío le dió alguna sesión mas en su casa.

Artículo de Loreto Alonso-Alegre
www.maestrareiki.es

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Sobre Rosa (Coordinadora redacción GHB)
Rosa es una de las coordinadoras de hermandadblanca.org, responsable del equipo de redacción. Es todo corazón y una incansable buscadora de la verdad.
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