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La Aceptación. Tus herramientas internas. Emociones reprimidas. Es cosa de FE. por Alexa Princz

sentidos sutiles

La aceptación…

Cuando hablo de la importancia de aceptar, lo primero que preguntan es si estoy hablando de resignarse. Sentir resignación es un cuestión más de dejarse vencer, de asumir una papel de víctima ante las circunstancias, es tomar las cosas tal y como están con la convicción de que nada se puede hacer. Esto es tanto igual para cuando se habla de uno mismo, como de los asuntos externos.

 

En cambio la aceptación viene más dada por un entender, comprender, asimilar y estar en paz o en armonía con uno mismo y con las condiciones que se presentan. Cuando yo me acepto tal y como soy, es porque me siento bien, coherente conmigo misma, y aquellos aspectos de mí que no me gustan, me desagradan o no estoy a gusto con ellos, trabajo para mejorarlos, para drenarlos, para transmutarlos y tal vez aceptarlos, de lo contrario vivir en armonía con ellos. Ahora si de situaciones externas se trata, obviamente tendremos igual que hablar de lo que se siente con eso pasa afuera y comenzar a trabajar en función de ello, de igual manera para tratar de lograr estar bien con eso que me está pasando o al menos para negociar conmigo misma y llegar a un acuerdo, donde mi ser interno vaya logrando adaptarse no desde la resignación si no desde la aceptación.

 

La resignación me lleva al sufrimiento, a asumir situaciones de una manera si se quiere no auténtica, puesto que se siente impuesta, en contraposición con la aceptación donde el trabajo para lograr una armonía con eso que me altera, que no me gusta, con lo que no estoy de acuerdo es primordial, de manera que podré llevar las circunstancias de una manera más sana, menos corrosiva y podré sacarle el máximo de provecho.

 

Recuerda que siempre tienes varias opciones, ante una misma situación, cómo siempre tú decides como la asumes, si con resignación o con aceptación.

 

AlexaPrincz

 

07/06/2013

 Tus herramientas internas

Probablemente estés pasando por una situación, la cual no sabes cómo enfrentar, te inquietas ante la idea de no saber qué hacer, de la incertidumbre de lo que irá a suceder. Piensas que no podrás lograrlo. Tal vez sientas que es mucha la responsabilidad. Pero también puedes asumir una actitud de pretender que no te importa o de que en cualquier momento se resolverá, evadiendo así lo que realmente es si se quiere un reto, una prueba.

 

Ante la impotencia, la duda, el miedo, sueles olvidarte de lo capaz que eres, dentro de ti tienes herramientas que has ido acumulando a lo largo de tus experiencias y aprendizajes. Quizás solo necesites recordarlas y darte cuenta que ahí están, o es probable que tengas que fortalecer algunas de ellas.

 

Trata de recordar alguna situación en la que estuviste en apuros… ¿lograste salir de eso? ¿Cómo te sientes en relación a esa experiencia ya superada? La idea es que logres darte cuenta que si tienes con qué. De una u otra manera conseguirás formas, las respuestas, las personas que puedan ayudarte, y saldrás adelante como tantas otras veces lo has hecho.

 

Es necesario que te ubiques en el aquí y el ahora, tomes respiraciones profundas y te preguntes: ¿Además de lo que estoy haciendo hay otra cosa que pueda hacer? ¿De qué otra manera puedo ver esta situación? ¿Deja ver que hay detrás de esto? Trata de darle la vuelta, aborda el tema desde otro ángulo, moldéate, adáptate y verás cómo nuevas ideas y soluciones llegan a ti.

 

AlexaPrincz

 

11/06/2013

 

Emociones reprimidas

La rabia, la ira, los celos, la envidia, por lo general son sentimientos que se tratan de reprimir, tratando de hacer el esfuerzo de no sentir; al punto de negar la existencia de ellas dentro de ti.

 

Puede que te esfuerces por ser mejor persona todos los días, de no lastimar a los que te rodean con tus acciones o palabras, conscientemente quieres hacer el bien, por lo que te esmeras en servir, en estar pendiente de los otros por si algo se les ofrece.

 

Todas estas actitudes si bien son positivas, ocultar la otra parte de ti no lo es tanto. Aunque intentes que ellas no se vean, sin que te des cuenta se escapan a la mas mínima contrariedad, al escuchar una opinión diferente a la tuya, al evocar algún recuerdo cargado de emocionalidad, cuando algo no te sale bien, o tan sencillo porque estás de mal humor.

 

Reconocer lo que sientes, darle el verdadero nombre, con la real intensidad, asumiendo lo que dentro de ti realmente está pasando, te ayudará a poder canalizar. Lo importante es hacerse responsable, asumir sin vergüenza o sintiéndote mal por sentir eso que sientes; no se trata de darle rienda suelta para ir destilando toda esa negatividad, pero sí de no tratar de ocultarla, porque en la medida que más niegues que están ahí, más grandes, pesadas y fuertes se harán, hasta el punto de no poder controlarlas más.

 

Una buena manera de poder ver esto con claridad es sentándote a escribir en la intimidad, donde puedas expresar tus sentimientos, así podrás reconocerlos, tal vez hasta puedas descubrir con este ejercicio mensajes que te ayuden a transmutar esa emoción hacia su lado positivo, recordando siempre que las emociones no son buenas ni malas, es lo que con ellas hacemos .

 

AlexaPrincz

 

12/06/2013

Es cosa de FE

 

En muchísimas ocasiones, casi a diario, solemos escuchar: “Ten Fe”, “La Fe mueve montañas”…o somos nosotros lo que aconsejamos a otros tener Fe en momentos de dificultad.

 

Esta pequeña palabra, a penas compuesta por dos letras, encierra en sí misma una gran píldora de esperanza…asociada a que nuestros deseos serán cumplidos…

 

Cuando las cosas no salen como esperábamos, entonces viene el cuestionamiento y el quebrantamiento de la Fe. Acompañada esta de un juicio, de preguntas cómo: “porque a mi”, “esto es injusto”, “no merecía esto”, “¿Dónde está quien todo lo puede?”, “¿Por qué pasan estas cosas?”…

 

Podemos pensar inclusive que tener Fe confiar en que lo que estamos pidiendo se nos dé. La Fe es un sentimiento de entrega profundo a un “va a pasar solo lo que tenga que pasar”, pedir y soltar. Confiando plenamente en el orden de ley divino.

 

Al pretender que se haga nuestra voluntad por más que esta esté cargada de buenas intenciones, estamos sin darnos queriendo imponer nuestra voluntad; si bien es cierto que es importante tomar y asumir las riendas de nuestras vidas, es tanto o mas importante aún para mantener un equilibrio sano, hacer lo que debemos hacer, encomendarnos a esa energía superior en la cual creemos y soltar para que se cumpla lo que ha a suceder. En función de esto adaptaron, aceptar las circunstancias, apelar a nuestras herramientas internas y lograr el máximo provecho, consiguiendo siempre la buena intención que esto trae para nosotros.

 

AlexaPrincz

 

13/06/2013

 

 

Fuente.web: http://www.alexaprincz.com

 

Enviado por:

Blog: www.portalterraluz.wordpress.com

 

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