La Respiración De La Unidad, por Drunvalo Melquizedek

Jorge Gomez (333)

Drunvalo Melchizedek 002
«Deja que tu atención se mueva a un lugar en la Tierra que sientas que es el lugar más hermoso del mundo. Puede ser cualquier lugar -una escena de montaña con árboles, lagos y ríos, o un árido y arenoso desierto con muy poca vida-, cualquier lugar que tú percibas como bello. Ve tantos detalles como puedas.

«Por ejemplo, si el lugar que elegiste es una escena de montaña, ve las montañas y las nubes blancas y abultadas. Ve y siente el bosque y los árboles moviéndose con el viento. Ve los animales, venados, renos, pequeños conejos y ardillas. Mira hacia abajo las claras aguas de los ríos. Empieza a sentir amor por este lugar y por toda la naturaleza. Continúa creciendo en este espacio de amor con la naturaleza hasta que tu corazón esté latiendo con el calor de tu amor.

«Cuando sientas que el tiempo es correcto, con tu intención, envía tu amor al centro de la Tierra para que la Madre Tierra pueda sentir directamente el amor que tienes para ella. Si quieres, puedes colocar tu amor en una pequeña esfera que lo contenga y enviarlo a la Madre. Pero es tu intención lo que es importante. Entonces espera, como un niño. Espera hasta que la Madre envíe su amor de regreso a ti y lo puedas sentir. Tú eres su hijo, y yo sé que ella te ama.

«Cuando el amor de la Madre entre en tu cuerpo, ábrelo completamente dejando que este amor se mueva a cualquier parte y por todo tu cuerpo. Déjalo entrar a todas tus células. Déjalo moverse por todo tu cuerpo de luz. Déjalo moverse por dondequiera que desee moverse. Siente este hermoso amor con el que tu Madre te ha envuelto y permanece en esta unión con la Madre Tierra hasta que sientas completa esta experiencia».

Unirse con el Padre Divino

«Cuando sea el momento adecuado, lo cual sólo tú puedes saber, sin romper la unión de amor con tu Madre, vuelve tu mirada al Padre, al Padre celestial. Mira al resto de la creación más allá de la Tierra. Pon tu atención en un cielo nocturno. Ve la Vía Láctea moverse a través de los cielos. Observa los planetas y la Luna girar alrededor de ti y de la Tierra. Siente al Sol escondido detrás de la Tierra. Date cuenta de la increíble profundidad del espacio.

«Siente el amor que tienes por el Padre, porque el Padre Divino es el espíritu de toda la creación, excepto la Madre Divina. Y cuando este amor sea tan grande que ya no puedas contenerlo más dentro de ti, con tu intención déjalo irse a los cielos. De nuevo puedes enviarlo dentro de una pequeña esfera si así lo quieres».

Sri Yukteswar dice que pongas tu amor en una pequeña esfera y con tu intención lo envíes a los cielos. Dice que lo envíes a la red de conciencia de unidad alrededor de la Tierra. Si tú no sabes lo que es esta red, no te preocupes, sólo haz lo que hace la mayor parte de los indígenas del mundo: envía tu amor hacia el Sol. Igual que las redes, el Sol está conectado a todos los otros soles o estrellas y finalmente a toda la vida en todas partes. Algunas personas, como los hopi del suroeste de los Estados Unidos, envían su amor al Gran Sol Central, lo cual es otro concepto que no todos tienen pero que es igualmente válido. Escoge uno, no importa cuál. Lo importante es que tu amor llegue a toda la vida en todas partes.

Sri Yukteswar continuó: «Una vez que tu amor ha sido enviado a los cielos al Divino Padre, de nuevo espera; espera a que el Padre envíe su amor de regreso a ti. Y por supuesto siempre lo hace. Tú eres su hijo por siempre, y el Padre Divino siempre, siempre te amará. E igual que con el amor de la Madre, cuando sientas el amor del Padre Divino entrar en tu ser, déjalo moverse a cualquier lugar que desee. Es el amor de tu Padre y es puro».

La Sagrada Trinidad está viva

«En este momento, algo que raramente sucede se manifiesta: la Sagrada Trinidad está viva en laTierra. La Divina Madre y el Divino Padre están unidos contigo en amor puro y tú, el Divino, completas este triángulo».

La respiración de la Unidad es un prerrequisito para entrar en el espacio sagrado del corazón. Sin embargo, aún hay dos obstáculos principales para entrar realmente dentro de este espacio sagrado.

Primero, para la conciencia occidental la respiración de la unidad por sí sola no es suficiente para encontrar el lugar en el que está el espacio sagrado del corazón. ¿Por qué? Porque tu mente siempre creará una ilusión para alejarte de la verdad. Tu mente siempre te dice: «No escuches a tu corazón. Sólo yo sé el camino. Sígueme a mí y a mi lógica y todo estará perfecto. Mi ciencia es el único camino para conocer la verdad». Usando el proceso de pensar y la lógica, la mente te mantendrá dentro de tu cabeza. Y mientras permanezcas dentro de tu cabeza, de tu cráneo, nunca jamás encontrarás el espacio sagrado del corazón. La mente ha escondido el poder del corazón por miles y miles de años.

Segundo, se necesita saber acerca de la movilidad del espíritu dentro del cuerpo humano. Sin este conocimiento, todos los esfuerzos para alcanzar el lugar sagrado del corazón no producirán resultados. Uno necesita descubrir que el espíritu se puede mover dentro del cuerpo y entonces literalmente dejar su lugar dentro de la cabeza y la mente para entrar en un estado de conciencia e inteligencia completamente alterado que se encuentra dentro del corazón.

Desde mi propia experiencia y de la experiencia de miles de personas, he descubierto que superar el proceso humano del pensamiento es algo fácil de lograr una vez que tenemos claro qué es lo que debemos hacer. Si sólo te sientas a escuchar o respondes a tus pensamientos, permanecerás atrapado en la cabeza y tus pensamientos continuarán perpetuamente y te detendrán.

Hay unos cuantos sistemas de meditación que ayudan a sobreponer la mente o a darle la vuelta, como la meditación vipassana, donde uno se sienta en meditación muchas horas hasta que se adquiere un punto de quietud. Pero hay un método más simple, y éste consiste en que el espíritu simplemente deje la cabeza y la mente al mismo tiempo. Para entrar al espacio sagrado del corazón esta es la única manera que conozco.

Casi nunca he encontrado a personas que sepan que el espíritu humano se puede mover dentro del cuerpo humano. La mayoría de las personas me miran como si estuviera loco cuando hablo perfectamente acerca de esto. La mayoría de la gente indígena, sin embargo, lo entiende perfectamente; en su proceso espiritual ellos experimentan exactamente eso.

El espíritu humano está separado del cuerpo. Cuando morimos, nosotros (nuestro espíritu) dejamos el cuerpo y regresamos a un mundo que parece separado de éste. El cuerpo humano es como un abrigo, nos lo ponemos para ser humanos y nos lo quitamos para ser algo más. En mis estudios he encontrado que en este momento de la historia el espíritu humano está comúnmente enfocado en la glándula pineal, en el centro de la cabeza. Si el espíritu está localizado en la glándula pineal significa experimentar el cuerpo humano desde el punto de vista de mirar el mundo a través de los ojos y sentir como si el mundo exterior estuviera separado de nosotros.

Parece que nosotros estamos directamente detrás de los ojos, aunque podemos experimentar otras partes de nuestros cuerpos. La mayoría de nosotros hemos tenido la experiencia de poner nuestra atención en otras partes del cuerpo -una mano o un pie por ejemplo-, pero aún lo hacemos con el espíritu localizado en la glándula pineal.

Hay otras maneras de experimentar el cuerpo humano, y es una de estas otras maneras la que quiero enseñarles ahora. Deben entender y experimentar esta parte antes de que puedan continuar para encontrar el espacio sagrado del corazón.

Primer ejercicio: moviéndose alrededor del cuerpo

Es más fácil hacer este ejercicio si piensas en él como un juego, y aún más fácil si te miras como si fueras un niño. No tomes esto seriamente; la seriedad, la cual viene de la mente, sólo interferirá con el resultado del ejercicio. ¡Sólo diviértete! Es tu naturaleza infantil la que te permitirá entrar fácilmente al corazón, no el adulto calculando procesos de pensamiento de tu mente.

• Lleva tu atención a tu mano derecha. Siente todos los contornos dentro de tu mano y «permanece» ahí tanto como puedas. ¿Está tu espíritu aún dentro de tu cabeza, sintiendo tu mano? Eso sería lo normal. (Estoy haciéndote hacer esto porque no es de lo que estoy hablando; enfocarte en tu mano es permanecer en tu cabeza.)

• Piensa en tu espíritu, tú, como algo separado de tu cuerpo. Ve tu espíritu tal vez como una pequeña esfera de luz, del tamaño de una canica.

En el siguiente paso nos vamos a mover fuera de nuestra cabeza, en la forma de una pequeña esfera de luz, hacia dentro del chakra de la garganta. Tengamos primero una discusión intelectual para preparar a la mente.

Piensa en un edificio alto con un ascensor colocado en la parte exterior. El ascensor está hecho completamente de cristal, por lo que puedes ver hacia fuera mientras estás en él; puedes ver todo el edificio mientras viajas desde lo más alto hacia lo más bajo, hasta el piso más bajo. En tu camino hacia abajo puedes ver que lo más alto del edificio parece que se aleja de ti. Tu posición relativa cambia y tú de verdad ves el edificio desde otra perspectiva, ¿no es verdad?

• Ahora cierra tus ojos (esto es importante) y usa sólo tu imaginación para ver. «Mírate» a ti mismo como una pequeña esfera de luz moviéndose fuera de la glándula pineal o área de la cabeza y bajar igual que el elevador hacia el chakra de la garganta.

Mientras te sales de la cabeza, verás, en tu imaginación, tu cabeza física moviéndose lejos de ti igual que la parte más alta del edificio. No pienses acerca de este proceso, esto definitivamente interferirá con lo que estás haciendo. Sólo juega el juego.

• Una vez que llegas al chakra de la garganta, verás o sentirás en tu visión interna tu cabeza muy arriba de ti, y parecerá que estás mirando a través de tu garganta. Sé consciente de la suavidad de tu garganta a tu alrededor. Parecerá que estás al mismo nivel de tus hombros. ¡Tú puedes hacerlo!

• Si no lo puedes hacer al principio, entonces detente, relájate y re cuerda realizar este ejercicio como un juego. Sigue haciéndolo hasta que con tu visión interna puedas verte o sentirte a ti mismo, a tu espíritu moviéndose fuera de tu cabeza y llegando a tu garganta.

• Regresa a tu cabeza. Con tu visión interna, verás o sentirás tu cuerpo moviéndose hacia abajo mientras tu espíritu se aproxima al interior de tu cabeza o cráneo. Una vez que entres a tu cabeza de nuevo, asegúrate de que estás mirando en la dirección correcta, hacia tus ojos. (Puedes pensar que esto suena divertido o que se da por hecho, pero algunas personas regresaron a sus cabezas mirando en la dirección equivocada, y eso las desorientó. Probablemente no te suceda, pero sí pasa, simplemente gírate hacia tus ojos y todo se arreglará por sí solo rápidamente).

• Ahora deja tu cabeza y muévete hacia abajo hasta tu garganta de nuevo. Una vez que llegues ahí, sé consciente del suave tejido alrededor de tu garganta.

• Regresa de nuevo a tu cabeza, viendo el cambio en tu visión interna.

• Cuando estés de nuevo en tu cabeza, sé consciente del hueso de tu cráneo duro y sólido rodeándote. Siente la diferencia.

• Esta vez iremos más lejos. Muévete desde tu garganta hasta tu hombro derecho. En tu visión interna, asumiendo que aún estás viendo hacia el frente de tu cuerpo, nota cómo la cabeza está desplazada hacia la izquierda. Siente los huesos de tu hombro.

• Ahora continúa por el brazo hacia la mano derecha y entra al área de la palma de tu mano. Ve los dedos a tu alrededor. Frecuentemente parecen ser muy grandes, ya que en este momento tú eres muy pequeño. Siente los dedos alrededor de ti.

• Regresa a tu hombro,- después a tu garganta. Siempre detente un poco en tu garganta como punto de referencia antes de entrar de nuevo en tu cabeza. Ahora regresa al interior de tu cabeza, asegurándote de que estás mirando hacia el frente, en la dirección de tus ojos. Siente la dureza del cráneo alrededor de ti.

Segundo ejercicio: entrando al corazón

En este punto estamos listos para entrar al corazón, pero no vamos a movernos al espacio sagrado del corazón por ahora. Primero necesitas sentir la diferencia entre la cabeza y el corazón.

Empieza, como acabas de aprender, cerrando tus ojos y moviéndote fuera de tu cabeza y bajando hacia tu garganta.

Espera hasta que te sientas bien, y luego muévete hacia tu corazón físico, no al chakra del corazón. Siente o ve en tu visión interna tu corazón y siéntete moviéndote hacia él. Cuando llegues al corazón, continúa y muévete a través de la membrana externa y dentro del mismo corazón.

Escucha y siente el latido del corazón. Siente la suavidad del tejido que te rodea. Siente qué diferente es de la dureza del cráneo que rodea tu cabeza. El corazón es femenino y la cabeza es masculina. Es tan obvio.

Aunque puedes permanecer aquí todo el tiempo que desees, probablemente es mejor no estar más de cinco minutos. No te preocupes acerca del espacio sagrado en este punto. Sólo siente qué se siente estar en el corazón.

Cuando el tiempo te parezca correcto, sales del corazón, a través de la membrana y continúas hacia arriba, hacia la garganta. Detente un momento para sentir la garganta y continúa de regreso a la cabeza. Asegúrate de que tus ojos estén alineados correctamente. Siente cómo es estar de regreso en la cabeza y compáralo con lo que se siente estar en el corazón. Siente la dureza del cráneo y compárala con la suavidad del tejido del corazón. Has terminado el segundo ejercicio.

Tercer ejercicio: la cabeza «Otn» y el corazón «Aah»

Ahora vamos a hacer el último ejercicio tres veces desde el principio. Cuando estés en tu cabeza canta el sonido «Om», y cuando estés en tu corazón, canta el sonido ‘Aah». Para ser claro les estoy pidiendo que usen su voz para hacer este sonido en el lugar apropiado. Este ejercicio es muy sutil, pero realmente ayuda a entender, en tus células, todo lo que has hecho hasta este punto. Has completado el tercer ejercicio.

Dos maneras de entrar al espacio sagrado del corazón

Cuando los kogi de Sudamérica me enseñaron, indicaron que la mejor manera de entrar al espacio sagrado del corazón era mantenerse de pie en un espacio o cuarto completamente oscuro, con los ojos cerrados, sin comer nada, sin beber agua y sin dormir, durante nueve días y nueve noches. Dijeron que haciendo esto la Madre Tierra vendría y el camino sería mostrado.

Su manera de vivir les permite hacer esa clase de meditación, pero para nosotros sería un enorme abismo que cruzar. Los kogi, quienes entienden muy poco de la sociedad tecnológica, me pidieron que enseñara el espacio sagrado del corazón de esta manera, pero me di cuenta de que presentaba un problema real. Les dije que esa clase de meditación de nueve días sería imposible para casi todos en el mundo moderno. Tal vez unos pocos lo podrían hacer, pero si queríamos que esto llegara al mundo tendríamos que encontrar otra manera.

Por eso le pregunté a mi guía interno, y poco a poco se descubrieron otras dos maneras. Estoy seguro de que hay más maneras de entrar al espacio sagrado del corazón, pero estas dos maneras funcionan. Realmente no importa cómo encuentres tu manera de entrar, y mientras tu corazón permanezca puro, podrás permanecer ahí.

Entrar al espacio sagrado del corazón no implica aprender un proceso; más bien, es un proceso de recordar, porque siempre hemos estado en este espacio, desde el principio. Hemos escogido desviar nuestra atención a esta manera de conciencia de polaridad, pero una vez que aprendamos la lección, estoy seguro de que retornaremos al estado primario de unidad.

El primer camino que intenté estaba basado en el descubrimiento hecho por el Instituto de Matemáticas del Corazón del campo toroidal alrededor del corazón; en particular, el descubrimiento del pequeño toro dentro del toro grande. La premisa fue que la fuente real de este enorme campo electromagnético estaba dentro del espacio sagrado del corazón. Por lo tanto, si seguíamos la pista hacia atrás por las líneas geométricas de energía de este campo, nos llevaría directamente dentro de este espacio sagrado. Y lo que encontré fue que es verdad: lo hacen.

El primer método es masculino por naturaleza; eso significa que puede ser comunicado a alguna otra persona, y si esa persona hace exactamente lo que se le transmite, el resultado siempre será el mismo.

Desafortunadamente los métodos masculinos no funcionan en las mujeres muy bien. El segundo método, femenino por naturaleza, es tan simple que me tomó bastante tiempo verlo.

En el siguiente capítulo pondremos todas las instrucciones juntas en un método completo para llegar al espacio sagrado del corazón. Por ahora sólo necesitan entender mentalmente lo que se les pide. La experiencia real vendrá pronto: iremos al lugar donde el corazón físico estará frente a nosotros, y en ese momento veremos o sentiremos el campo toroidal con nuestra visión interna que se encuentra alrededor del corazón, y nos enfocaremos en el pequeño toro interno.

La forma masculina de entrar al corazón

Ésta es la manera masculina para entrar: cuando te estás moviendo hacia el corazón y ves el campo toroidal más pequeño, súbete encima de ese campo hasta que veas el toro desde arriba. Este campo de energía es un vórtice, como lo expliqué antes, girando y girando como agua que se va por la cañería. Se mueve despacio en su parte externa y más y más rápido hacia el centro, y entonces cae por el centro (de nuevo justo como agua que se va por la cañería). Para algunas personas el vórtice se mueve en dirección de las manecillas del reloj y para otras en dirección contraria a las manecillas del reloj. La dirección en la cual está girando puede estar relacionada con la preferencia sexual y parece que no tiene importancia.

Para esta meditación, cuando veas la parte superior del campo toroidal, ve o siente en qué dirección se mueve. Entonces, como una hoja flotando en un río, deja que tu espíritu repose en esta espiral de energía.

Comienza por sentirte a ti mismo girando y girando, despacio al principio, pero cuando te acercas al centro empiezas a moverte más y más aprisa hasta que finalmente entras al centro y empiezas a caer. No hay nada que temer. Sólo déjate ir y caer. En un momento te darás cuenta de que todo está muy, muy quieto.

Como si estuvieras en el ojo del huracán, ahora estás dentro del espacio sagrado del corazón. De verdad estás ahí.

Es tiempo ahora de llegar al punto, de finalmente tener la experiencia de tu espacio sagrado en el corazón. Si así lo decides, las palabras escritas en este capítulo te guiarán dentro de lo que miles de personas han experimentado, lo más sagrado de lo sagrado, tu propio corazón, la fuente de la creación. (Las siguientes palabras están incluidas en el CD que viene incluido en el libro para que no tengas que leerlo mientras haces la meditación).

No tengas ninguna expectativa. Sólo sé un niño y juega con las posibilidades. Si tu experiencia es real, pronto lo sabrás. Recuerda lo que dijo Jesús: «A menos que seáis como niños, no entraréis en el reino de los cielos».La manera femenina de entrar al corazón

Ésta es la manera femenina de entrar.- como lo mencioné, esta manera es tan simple que no la pude ver en un principio. Las instruc­ciones son fáciles, y la experiencia puede ser diferente para cada uno cuando usen este método. No importa si tu cuerpo es masculino o fe­menino, pero si seguir tu corazón es tu camino, entonces ésta es la manera de entrar para ti.

Para la forma femenina de entrar, todo lo que tienes que hacer es ver, sentir o percibir que te aproximas al corazón y entonces permítete atravesar su membrana, como lo hiciste antes. Excepto que ahora deja que tu naturaleza psíquica femenina sea la guía y deja que tu intuición te lleve al espacio sagrado de tu corazón. Déjate ir y muévete, sabiendo que en verdad te estás moviendo hacia el espacio sagrado de tu corazón.

Intenta una de las dos maneras, y si no funciona, intenta la otra. Recuerda que eres un hijo de Dios. Tú conoces este lugar, porque Dios y tú siempre han sido uno en este lugar. Siempre.

Preparándose para la meditación

Encuentra un lugar que sea perfecto para que medites. Pon un altar sencillo con una vela y flores frescas. Escoge un lugar donde nadie te perturbe; si así lo haces no sólo te será más fácil meditar, sino que asegurarás tu exitoso regreso.

Usa un cojín si te sientas en el suelo, para que la base de tu columna descanse en él. Si estás en una silla, apoya tus pies en el suelo y mantén tu espalda derecha. Si permaneces de pie, encuentra tu centro de gravedad y balancéate ligeramente o muévete, como tu cuerpo desee.

Para esta meditación lo mejor es un lugar muy oscuro, mientras más oscuro mejor. De hecho, en un principio aun la vela puede interferir con esta meditación. Una vez que lo has hecho varias veces, ya no es tan importante que esté totalmente oscuro, ya que tú podrás entrar a este lugar con sólo cerrar los ojos. Pero al principio es mejor estar en la oscuridad. Y es mejor aún taparse los ojos con unos tapaojos (mindfold o blindfold) [ver una referencia a estos «tapaojos» aljínal] que bloquean completamente la luz; entonces no importa si la habitación está en completa oscuridad o no.

Cierra tus ojos y empieza a respirar rítmicamente, hasta que el tiempo de inhalar y exhalar sea igual.

Respira suave y confortablemente. Sigue tu patrón de respiración y deja ir todos los pensamientos de tu mundo; olvida las preocupaciones por un rato. Sigue tu respiración por unos minutos hasta que estés relajado y confortable. No hay ninguna prisa. Adonde estás a punto de ir, no existe el tiempo.

Cuando sientas que todo está bien, cambia tu atención de tu respiración a tu visión interna y empieza la meditación de la respiración de la unidad, el punto de partida para todas las ceremonias sagradas.

La respiración de la unidad

Para una descripción más extensa de la respiración de la unidad, regresa al capítulo cinco.

• Visualiza un lugar en la naturaleza que te parezca muy hermoso y visualiza ese lugar con todos los detalles que puedas. Si eres de las personas que no ven pero sienten de otras maneras, usa estas otras maneras para ver; todos tenemos nuestra propia manera. Siente el amor que tienes por la naturaleza y la Madre Tierra. Deja que este amor crezca en tu corazón hasta que lo sientas en todo tu cuerpo.

• Cuando sientas que el tiempo es correcto, toma ese amor y ponió en una esfera pequeña y redonda, y con tu intención mándalo hacia abajo profundamente hasta el centro de la Tierra. Deja que tu Madre Divina sepa cuánto la amas. Deja que ella sienta tu amor. Y espera a que la Madre Tierra envíe su amor de regreso a ti.

• Cuando sientas que ese amor de la Madre entra en tu cuerpo de energía sólo déjalo moverse por todos lados y a cualquier lugar. Sólo déjalo ser. Siente el flujo de amor entre la Madre Tierra y tú. Puedes permanecer aquí todo el tiempo que desees.

• Cuando sientas que el tiempo es correcto, sin romper el flujo de amor entre tú y la Madre Divina, cambia tu atención al Padre Divino. En tu visión interna, ve o siente un cielo nocturno, las estrellas, la Vía Láctea, la profundidad del espacio. Ve los planetas y la Luna brillando en el cielo nocturno y siente la presencia del Sol escondido detrás de la Tierra.

_ Permítete sentir el amor que tienes por el resto de la creación y tu Padre Divino. Cuando el tiempo te parezca correcto, deposita ese amor en otra pequeña esfera y mándalo hacia los cielos con la intención de que llegue directamente a tu Padre Divino. Mándalo a las redes que rodean la tierra, al Sol o al Gran Sol Central. Deja que tu Padre sepa cuánto lo amas… y espera.

_ Espera a que el amor del Padre venga a la Tierra y entre en tu cuerpo. Cuando lo haga, deja que se mueva de cualquier manera y a cualquier lugar. No trates de controlar este amor, sólo siéntelo.

• En este momento, la Sagrada Trinidad está viva en la Tierra. La Divina Madre, el Divino Padre y tú, el Divino Hijo o Hija, están unidos en puro amor. Este es un momento sagrado por sí mismo, así que sólo permanece con tus Padres Divinos y siente el amor.

_ Desde este lugar de amor puro ábrete a ser consciente de la presencia de Dios, quien está alrededor de ti y vive dentro de ti. Simplemente sé consciente y siente esta unión de fuerzas cósmicas y siente la respiración de la vida.

Elige tu camino al corazón

Elige de qué manera deseas entrar al espacio sagrado del corazón: usando el vórtice masculino del campo toroidal o el sendero femenino de tu intuición solamente. No importa cuál método escojas; es tu decisión.

Con tu intención y el poder de tu voluntad, deja la mente y muévete hacia abajo, a la garganta. Siéntela a tu alrededor y después sigue hacia tu corazón físico.

Si escoges el camino toroidal masculino, colócate arriba, sobre el corazón, hasta que en tu visión interna puedas ver o sentir el campo toroidal interno, el vórtice. Entonces, como una hoja flotando en un río, deja a tu espíritu girar en el movimiento del vórtice, en cualquier dirección que esté girando. Siente cómo das vueltas una y otra vez hasta que caes en el centro del vórtice. Continúa cayendo hasta que sientas la quietud. Ahora estás en el espacio sagrado del corazón.

Regresando al espacio sagrado del corazón

Cuando entres al espacio sagrado del corazón por segunda vez, es cuando vas a entrar al espacio dentro del espacio, el que el Upanishad llama «el pequeñito espacio dentro del corazón». Al principio del libro dije que hay un pequeño espacio dentro del espacio sagrado del corazón que es extremadamente importante. Te pido que encuentres este lugar usando tu intuición cuando entres al corazón por segunda vez. Este lugar lo cambiará todo.

Entrar al espacio sagrado del corazón por segunda vez es mucho más fácil y más rápido.

Eventualmente, con la práctica, te darás cuenta de que podrás entrar a tu espacio sagrado en unos segundos.

· Simplemente cierra tus ojos y comprueba o ratifica tu amor por la Madre Tierra y el Padre Cielo sintiendo la emoción del amor que te conecta con ellos.

· Siente tu ser dejar la cabeza y moverse hacia la garganta. De ahí muévete hacia el corazón y empieza a tararear el sonido que tú sabes que está dentro del espacio sagrado de tu corazón. La vibración de tu sonido te llevará muy rápidamente a tu espacio sagrado. Y ya estás ahí. Es muy fácil cuando conoces el camino.

· Con tu intención, permítete ser guiado hacia el espacio pequeño dentro del espacio sagrado del corazón. Este espacio es diferente para cada persona, pero para todos tiene cualidades similares.

· Cuando sepas que has encontrado este lugar de creación, entra y familiarízate con el lugar y con lo que se siente estar ahí. Date cuenta de que la vibración sube un grado; nota que este pequeño espacio se siente completamente diferente a cualquier otro lugar en el corazón. Aquí es donde la creación empieza. Puede tomarte un tiempo o puedes darte cuenta inmediatamente de dónde estás: el Creador de toda la vida reside dentro de este espacio; dentro de este espacio todas las cosas son posibles.

Los estudiantes me han mostrado que una de las maneras más fáciles de ver a Dios es pedirle a la persona que más ames que venga a estar contigo en este lugar interno. Si tienes más de una persona amada, escoge una. ¿Has visto la película Contacto! La raza avanzada se presenta a la terrícola, que estaba explorando conciencias superiores, como su padre, a quien ella amaba más que a nadie. Esto le hizo a ella más fácil aceptar lo que estaba sucediendo.

Por eso invita a la persona más amada, no importa si aún está viva o ha pasado a los otros mundos, porque en este lugar todos los corazones están íntimamente conectados. Cuando esta persona aparezca en tu espacio interno contigo, no hay más guías que seguir. Sólo deja que suceda lo que tenga que suceder, porque Dios sabrá exactamente qué hacer.

Cada día regresa a tu espacio sagrado del corazón y continúa explorando. Es tu derecho de nacimiento recordar quién eres en realidad y por qué estás aquí en la Tierra. Tú eres un increíble hijo/hija de Dios teniendo un sueño de que eres un ser humano en un pequeñito planeta en medio de la nada. ¿Qué sucederá cuando recuerdes quién eres realmente? Eso es algo que sólo tú puedes saber.

Ahora conoces el camino a casa. Dentro del espacio sagrado del corazón, todos los mundos, las dimensiones, los universos, toda la creación encuentra su nacimiento. ¡Interconectándose a través de tu corazón están todos los corazones de toda la vida en todas partes!

Drunvalo Melquizedek

9 comentarios

  1. Gracias por compartirnos estas maravillosas enseñanzas. Que Dios nos ayude a todos a encontrar la unidad con él y con toda su creaciòn. Bendiciones hermanos.

  2. estos ejercicios los he buscado durante mucho tiempo gracias por compartirlos.siento tranquilidad seguridad y una paz que no sentia hace mucho tiempo. continuen sus enseñanzas y mandenme mas informacion. nuevamente gracias mil

  3. Gracias por esta meditación; por el contenido de los tres libros, gracias por enseñarnos la respiracines. Gracias por el amor que enviamos a nuestra Madre tierra, a nuestro padre Sol. Por que eellos nos mandan su Amor es infinito, Siempre nos estan esperando. Gracias por esta meditación y todo el recorridoque hace en sus tres libros.HACEN MUCHOS AÑOS QUE LOS TENGO

    GRACIAS, CONCHY

  4. Gracias por tan hermosas meditaciones, hace algunos años a mi mecostaba mucho meditar ahora es mas sencillo , pero estas meditaciones son hermosas

    Muchas gracias que dios te bendiga

  5. Gracias hermano por tan hermoso libro y sobre todo por ayudarnos a reencontrarnos con nuestro amado ser supremo, t envio en abrazo y un beso de luz

  6. Bendiciones y Gracia para Ustedes que hacen posible sumergirnos en la energia y vibracion del texto. Senti un deseo inminente de realizar los ejercicios al finalizar la lectura, solo que al instante de leer pausadamente experimente sensaciones de serenidad y unidad de corazon a corazon que me conmovieron.

    Mi infinita gratitud, SOMOS UNO. Monica Azocar (SoyLuz)

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