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Las ciudades de Sodoma y Gomorra por el Maestro Beinsá Dunó

Maestro Beinsa Duno con gorro

 

Conferencia dominical del Maestro Beinsá Dunó dada el 16 de noviembre del año 1924, Sofía – Izgrev.

 

“Y condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra, y las redujo a cenizas, poniéndolas de ejemplo a los que habrían de vivir impíamente” (2 Pedro 2:6 – n.d.t.).

 

Este mensaje fue escrito hace más de 19 siglos. Éste fue escrito por un hombre que estaba familiarizado con la Enseñanza de Cristo. Él era uno de los discípulos destacados de Cristo. Este mensaje se puede interpretar en un sentido doblemente fuerte: en sentido literal y en sentido figurativo. Ciertos comentaristas interpretan la Primera y la Segunda carta de Pedro en sentido literal, sacando de éstos una conclusión común. Y los unos y los otros tienen sus argumentos, tienen sus consideraciones y reglas internas, por las cuales interpretan la Escritura. Pero nosotros tenemos un hecho expuesto en este mensaje, que estas ciudades han sido destruidas. Éstas se encontraban ahí donde hoy en día se encuentra el Mar Muerto, en Palestina. Se dice que la destrucción fue dada para dar ejemplo. Preguntamos nosotros: ¿desde que estas dos ciudades fueron destruidas, ha tomado la humanidad ejemplo de esta destrucción? Para cada evento que ocurre, hay causas y consecuencias. Los eventos, por así decirlo, ocurren simultáneamente en dos lugares. Las consecuencias están en la Tierra; y las causas – en el mundo espiritual. Por ejemplo, la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra es una consecuencia. Entonces, los trabajos primeramente ocurren en el mundo espiritual, y luego aparecen en el material, en el mundo físico. Si algún hombre se enferma, hay causas de esta enfermedad. Él largo tiempo ha llevado una vida desordenada, y como consecuencia de esto vienen las enfermedades. Si algún hombre largo tiempo ha vivido en opulencia, pierde por fin su riqueza. Entonces, las consecuencias vienen luego.

¿Pero cuál fue el objetivo del apóstol, citando este versículo? Frecuentemente los predicadores toman éste y parecidos a este versículos para asustar un poco a la gente. Ellos les asustan así, como aquel guardián les asusta con su varita, como aquel soldado con su rifle, como aquel legislador con sus leyes, como aquel juez con su autoridad. Cada hombre de todas maneras va a apelar hacia alguna fuerza.

Ahora, lo importante es ¿de dónde ha venido el mal al mundo, cómo se ha introducido éste, por qué el hombre es propenso y hacia el mal, y hacia el bien? Frecuentemente, vosotros os ponéis sobre el camino del mal, experimentáis su influencia, sentís sus consecuencias, pero si os preguntan qué cosa es el mal por sí mismo, nada podéis decir. Cuando el mal viene para actuar en el mundo, el hombre se encuentra en la posición de un cordero vivo, al cual no le degollan de una vez, sino que le abrasan lentamente sobre un pincho. Le abrasan, le abrasan un poco sobre el fuego, después de esto le sacan del pincho, cortan un trozo de su muslo y le dejan sanar un poco. Después de sanar, de nuevo le toman, de nuevo le abrasan un poco, cortan un trozo de él y después de esto de nuevo le dejan para sanar. Largo tiempo le abrasan – cortan, abrasan – cortan y no muere. ¡Tal cosa es la vida! Pregunto: ¿quiénes son éstos que abrasan al hombre?

Ahora, muchos dicen: “todo es de Dios.” ¿Eh, qué es eso todo lo que es de Dios? Las conclusiones torcidas están en lo siguiente. Por ejemplo, Ivan Draganov dice que ha hecho para sí una casa de cinco pisos. ¿Es cierta esta afirmación? ¿Literalmente, qué significa esta cosa? Esto significa que Ivan Draganov ha trasladado las piedras, las vigas, en general, él solo ha hecho toda la casa. ¿En realidad, es posible que Ivan Draganov haya hecho toda la casa, cuando él mismo no tiene ni concepto de cómo hacer casas? Y cuando dicen que todo es de Dios, esto es tan cierto, como y esto de que Ivan Draganov ha hecho su casa solo. Las cosas malas son de Dios tanto, como y la casa está hecha por Ivan Draganov.

Y así, el mal existe como una fuerza en el mundo. Esto es una consecuencia en la vida. Las guerras contemporáneas, las luchas contemporáneas económicas existen en todas partes en la sociedad, en todas partes en los hogares. Esta lucha interna existe y entre dos personas, y en el hombre mismo – ésta da a luz a la bifurcación. El mal ha penetrado en todas partes. No hay rinconcito en el alma humana, donde no haya penetrado éste. No hay hombre, en cuyo corazón, mente y voluntad no haya ocurrido una bifurcación. ¿Cómo os explicaréis el siguiente hecho? Tenéis una hija que hasta un cierto tiempo anduvo muy bien, pero luego comienza a no escucharos. Ella dice: ¡Y yo tengo mi mundo, y yo debo vivir! Tenéis un siervo. Él hasta un cierto tiempo vivió una vida honesta, pero más tarde comienza a meter la mano en la caja fuerte, y mira, hoy faltan 1000 levas, mañana faltan 10,000 levas. Tenéis un hijo, es honesto, es bueno, pero mañana, miras que algo se ha perdido de tu casa. Tenéis una hija – también así, es buena, es honesta, pero notas que de tu casa se pierde esto, aquello. Algunos dicen: “Eh, aguantarás, aguantarás y a tu hijo, y a tu hija, les vendrá la mente a la cabeza”. ¿Acaso tu hijo, cuando saca todos tus bienes, su mente le vendrá a la cabeza?

Y así, os hace falta una comprensión correcta de aquellas fuerzas en la Naturaleza Viviente, que producen los sufrimientos, las destrucciones en la vida. Dice Pedro en este capítulo que el Señor ha echado al abismo a los ángeles que pecaron, y ató sus piernas con cadenas. Bien, ¿cómo os imagináis a los ángeles? Vosotros pensáis que ellos no tienen un cuerpo humano, que son algo informe. Vosotros os los imagináis como espíritus, algo como viento. ¿Cómo es posible que esto lo que es como viento, como espíritu, que sea atado con cadenas? Algunos dicen que el ángel es algo como sombra. ¿Cómo es posible que esto, lo que es como sombra, que sea atado con cadenas y sea echado al abismo? ¿Cómo reconciliaremos esta contradicción, que los ángeles fueron atados con cadenas? Entonces, para que estén atados con cadenas, para que estas cadenas puedan sostenerse, se supone que los ángeles tienen piernas, y además más gordas que las de la gente. O, si tomamos estas palabras en el sentido figurado, nosotros podemos interpretar de otra manera estas cadenas. Pero, de cualquier manera que interpretemos esta cadenas, éstas son una limitación. Estos seres fueron echados al abismo, están limitados por sus pecados. Entonces, primeramente estos pecados, estos crímenes han ocurrido arriba, ahí están las causas, y las consecuencias ocurrieron en Sodoma y Gomorra. Así que las dos ciudades, Sodoma y Gomorra, corresponden a los ángeles caídos. ¿Por qué cayeron estas ciudades? Porque en estas ciudades existía una fornicación inaudita, jamás vista. Abrid la Biblia, que veáis cómo aparecen a Abraham tres ángeles. Él les recibe muy amablemente, se inclina delante de ellos hasta la tierra y le dice a su mujer que amase tres medidas de flor de harina y que haga un pan cosido grande (Génesis 18:6 – n.d.t.). Una medida de flor de harina es igual a 7 kilogramos de harina, entonces el pan cosido será de 21 kilogramos. Después de esto Abraham corrió, se va a escoger uno de los becerros más bonitos y jóvenes, lo degolla para hacerles un banquete. Después de este banquete ellos se van, diciéndole que se van a destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra. Vosotros no podéis imaginar qué estatura tenía esta gente. Ellos no eran tan flacos como la gente presente. Vosotros todavía no habéis visto qué cosa es el ángel. Yo no voy a describírselo, puesto que esto no compone el objeto de esta conferencia mía. Uno de estos ángeles vuelve arriba al Cielo, y los otros dos se van a Sodoma y Gomorra de visita a Lot. Apenas llegaron a donde Lot, y la noticia de que dos extraños llegaron a su hogar, se propagó por toda la ciudad, como ahora se propagan las noticias. Algunos de los ciudadanos se fueron inmediatamente a Lot y le dicen: “Nosotros queremos conocer a estos extraños” – o sea, burlarse de ellos. Lot les dice: “No hagáis este crimen, estos hombres son mis huéspedes, yo no permito que os burléis de ellos. He aquí, tengo dos hijas, haced con ellas lo que queráis”. “¡Cómo, acaso tú nos vas a ordenar! ¡Nosotros queremos a estos hombres!” (Génesis 19:5-9 n.d.t.) Pero, puesto que los ángeles disponen con las fuerzas de la Naturaleza, ellos con su varita llevaron a toda esta gente a la posición de quedarse ciega. Y después de esto dicen a Lot: “Huid de vuestro hogar, nosotros esperaremos hasta que os alejéis y después de esto destruiremos las ciudades de Sodoma y Gomorra”.

Los filósofos contemporáneos, los creyentes contemporáneos andan en una dirección positiva. Ellos, como quieren alentar a la gente, justifican sus errores. El cristianismo contemporáneo justifica los errores de la gente, diciendo: “Eh, el Señor les perdonará los pecados”. Sí, esto es cierto, el Señor perdonará los pecados, ¿pero a quiénes? Nosotros vemos que los países contemporáneos que están aducidos a una ley de la Naturaleza, que y éstos perdonan. Cuando alguien comete cualquier crimen, inmediatamente lo cogen y lo encierran. Los países tienen sus leyes, según las cuales determinan quién por cuánto tiempo debe permanecer en la prisión. Resulta, sin embargo, que este destino en el mundo no es tan correcto, y por eso frecuentemente la gente apela a Dios, dicen: “¡Hay Uno en el mundo, hay una Justicia! Cuando vayamos a aquel mundo, Él dará un destino recto para nuestros errores”. Pregunto: ¿Por qué nosotros siempre apelamos a esta Justicia superior en el mundo? Porque, con la aparición de la vida, el mal y el bien aparecen como co-habitantes suyos. Cada hombre que comete un crimen, capta el bien solo desde su punto de vista individual. El lobo que coge una oveja, tiene la meta solo de alimentarse. La base de todos los crímenes en el mundo es esta, que el hombre quiere satisfacer sus necesidades. Cuando preguntan al lobo por qué hace esto, él dice: “¡Pues no voy a morir de hambre!” Alguien mata a otro. Le preguntan: “¿Por qué hiciste esto?” Él dice: “¡Yo no voy a morir de hambre! Para que yo viva, él debe sacrificarse por mí”. Él es una manifestación del mal en vuestra alma.

La manifestación del bien en el mundo es un proceso exactamente inverso. Tú haces el bien. ¿Por qué? Porque quieres que y los demás vivan tan bien como tú, que permanezcan en gracia. Pero, el bien y el mal son fuerzas conscientes en la Naturaleza, no son fuerzas mecánicas. Entonces, yo hago la pregunta: Si entráis en una fábrica donde hay miles de ruedas, ¿saben éstas quién es su amo? No, estas ruedas no se interesan de esto. ¿Se interesan estas ruedas si tu mano está sana o cortada? No, éstas y esto no quieren saberlo. Pero y en este ser razonable, que permanece detrás de estas ruedas y las dirige, puede haber una conciencia tergiversada. Por ejemplo, este ser detiene las ruedas, pone bajo éstas su mano y luego empuja el botoncito. La rueda gira y corta su mano. ¿Quién es culpable ahora: la rueda o este ser razonable? – El ser razonable, por supuesto. Pregunto ahora a la gente contemporánea que opera con estas pistolas parabellum, con estos fusiles de chispa, con estas escopetas, con estas mannilichers, con estos rifles ingleses dum dum, etc., ¿quién es culpable de todas las consecuencias malas que éstos crean? Estas balas “dum dum” son peligrosas en sentido que producen explosión dentro del cuerpo, de manera que despedazan los músculos, rompen los huesos. ¿Por qué la gente inventó estas armas? – Para defenderse. ¿De quién? Primeramente la gente inventó estas armas para protegerse de las bestias, de los osos, de los lobos, pero ahora vemos que ellos no las utilizan para las bestias, sino para la gente. Estos cañones de 40 centímetros y las granadas, estos gases lacrimógenos ¿para quién se utilizan? ¿Para las bestias? No, vemos que todas estas invenciones nuevas se utilizan siempre para la gente. Los hombres las utilizan uno contra otro. Los pueblos se han dividido, se han proclamado uno contra otro y en esto quieren elevarse. Entonces, cada pueblo ha llegado a una percepción individual de las cosas y de esta manera camina por el camino del mal. Los pueblos hoy en día no han llegado a aquella posición de captar que cada pueblo puede elevarse solo entonces, cuando da libertad y a los demás pueblos. Estas ciudades, Sodoma y Gomorra, percibían la vida de la misma manera. Y ellas tuvieron sus comprensiones individuales. Entre éstas había tal fornicación, tal violencia inaudita, por lo cual, exactamente, fueron destruidas. La conclusión de todo esto es la siguiente: la civilización contemporánea, que camina por el camino de los preceptos individuales, tendrá las mismas consecuencias.

Hoy el Señor está donde Abraham de banquete. Le hacen pan cosido de tres medidas de flor de harina, Le degollan el becerro más joven, pero al mismo tiempo Él viene para castigar al mundo.

Ahora, al escuchar una tal conferencia, cada uno dice: “¿Pero por qué hay que asustar a la gente así, por qué debe castigársele?” Bien, entonces yo pregunto: ¿Por sobre qué motivo la gente debe armarse, luchar con sus rifles y matarse? ¿En virtud de qué ley Divina proceden así? En esto ¿por qué está involucrada y la iglesia, y el clero, y toda la demás gente? ¡Y por encima de todo esto todos quieren arreglar el mundo! Pregunto: ¿Es este el camino por el cual se puede arreglar el mundo? Si un cirujano hace una operación a algún enfermo y mejora su estado, esto lo comprendo, pero si su esfuerzo es que hoy corte su pierna, mañana su brazo, esto no es curación. Y luego dicen: “Han ocurrido complicaciones, algún envenenamiento ha ocurrido”. Y todos se lavan las manos de la responsabilidad. ¿Cómo ha ocurrido la complicación? – El médico ha hecho algún corte descuidadamente en alguna parte con su cuchillo, ha cortado alguna arteria, ha empezado a fluir sangre, ha ocurrido una infección – y he aquí, ha aparecido la complicación. Y la demás gente, cuando comete algún error, y ellos como los médicos lavan sus manos y dicen: “¡Tal era la voluntad de Dios, ha ocurrido una complicación!” Y los ocultistas, cuando cometen un error, dicen: “El karma es tal”. Bien, creo en esto de que ha ocurrido una complicación: “Creo y en la otra posición de que la voluntad de Dios era tal; creo y en esto de que el karma era tal. Ahora, vienen unos, dicen que ocurrieron complicaciones; vienen otros, dicen que tal era la voluntad de Dios; vienen terceros, dicen que tal era el karma del hombre. Vale, acepto y las tres posiciones, pero las cuestiones de nuevo quedan no solucionadas. Vosotros lleváis vuestro hijo a algún médico para hacerle una operación y me preguntáis: ¿Cuál será el resultado? Digo: Ocurrirá una complicación. Vienen algunos, me preguntan: ¿Pues éste por qué murió? – Tal es la voluntad de Dios. Viene un tercero, no le va bien en el mundo. ¿Por qué no me va bien en el mundo? – Tu karma es tal. Él dice: “Bien, hermano, yo creo en esto de que ocurren complicaciones, creo en esto de que la voluntad de Dios es tal, creo y en esto de que mi karma es tal, ¿pero no hay algún camino por el cual se saldrá de esta posición?” Los turcos dicen: ¿No hay algún chaaré (alguna manera – n.d.t.)? Esto significa: ¿Cuál es el camino por el cual se puede salir de esta situación? Si preguntas a los economistas por qué ocurre todo esto en el mundo, ellos dicen que las condiciones económicas en la vida separaron al rico del pobre. Ellos sostienen esto, que el amo era más rico, más fuerte, que tenía necesidad de más dinero, porque debería vivir mejor; que el siervo, pues, era más débil, por eso debería vivir una vida más modesta. Y luchan estos amos y siervos, y dicen que las condiciones económicas eran tales. Sí, y en esto creo, pero aparece una crisis, y entonces, y el uno muere, y el otro muere. Yo digo: ¡Ha ocurrido una complicación! Luego, el trabajador ha matado a su amo, o el amo ha matado al trabajador. Digo: Tal es la voluntad de Dios. Había una crisis financiera. ¿Por qué? Digo: El karma de este pueblo es tal. Y por fin dicen: “Eh. Bueno es el Señor, después de unos cuantos miles de años, cuando gire la Tierra unas cuantas veces más alrededor del Sol, la gente va a mejorar”. Los búlgaros dicen: “Bien hermano, cuando gire la Tierra después de unos cuantos miles de años, bien será para estos que entonces vivirán, ¿pero para nosotros no hay algún chaaré, no puede la Tierra girar de otra manera?” – Puede girar.

Ahora, yo voy a desviar un poco mi pensamiento, para dar una tregua del pensamiento tenso. ¿Por qué el pensamiento está tenso? Porque cuando hablo del bien y del mal, estas son fuerzas peligrosas. Cuando hablo del mal, veo cómo estas fuerzas ya están alerta y dicen: “En tal lugar en Sofía hablan de nosotros, ¡id para que veáis lo que se habla allí! Si se habla algo malo, tomas medidas, si no, no hay necesidad de contra-actuar”. Las fuerzas del mal tienen sus agentes en el mundo invisible y los envían para seguir. Por otra parte y las fuerzas del bien envían sus agentes y dicen: “Id a Sofía, que oigáis lo que se habla de nosotros. Si se habla lo bueno, no contra-actuéis, pero si se habla algo malo, entonces tomad medidas”.

Así que, yo estoy en una posición peligrosa, entre dos fuegos. Y vosotros también así estáis entre dos fuegos. Cuando hablamos del bien y del mal, nosotros provocamos estas fuerzas para actuar sobre nosotros. Cuando se habla del mal y del bien, el hombre debe estar puro. Dirán: “Eh, una complicación ha aparecido, o tal era la voluntad de Dios, o tal es tu karma”. No, así puede hablar solo un profano, pero el discípulo razonable, el hombre razonable que quiere dar sentido a su vida no puede razonar así. Para cambiar nuestra vida nosotros debemos darle una dirección nueva. El orden presente nosotros no podemos cambiarlo así como queramos, o así como pensamos. Para que el hombre pueda cambiar razonablemente el orden contemporáneo que existe desde hace miles de años, debe disponer con fuerzas razonables. ¿Pensáis que vosotros podéis de golpe desenredar aquella cuerda que está formada por miles de hebras? Largo tiempo necesitaréis. La ley es la siguiente: Para desenredar la cuerda, debéis empezar a desenredarla por el camino inverso por el cual está enredada. Estas hebras están en nuestra mente, en nuestros preceptos.

Hoy nosotros discutimos sobre el mal. Diréis: “¿Cómo reconoceremos el mal?” Cada uno de vosotros puede conocer si un acto suyo dado es malo o bueno. Imaginad que yo llevo una bolsa con monedas efectivas y entro para alimentarme en algún restaurante, y la bolsa con el dinero la dejo fuera. Vosotros, los que me habéis escuchado hablar de moral, tomáis y os lleváis esta bolsa. Pregunto: ¿Dónde está vuestra moral? Vosotros me diréis: “Así como tú tienes el derecho de llevar esta bolsa con el dinero, así y tengo derecho y yo de llevarla”. Digo: Tienes derecho hermano, yo te elogio si es que quieres llevarla así como y yo la llevo, pero si quieres disponer con este dinero, es peligroso este deseo tuyo. Entonces, vosotros os pareceréis a aquel manafin turco (manafin significa un turco de Asia Menor– n.d.t.). Se ha ido un médico a Anatolia para curar enfermos y llevaba consigo una botellita con acido nítrico. Este manafin, como vio la botellita, tuvo curiosidad, abrió su tapa, probó lo que había en éste, y ¡hop!, al suelo. No, amigo, acido nítrico es esto, éste no se prueba de esta manera. Vosotros tomaréis mi bolsa, pero os quedaréis al suelo. Yo digo: Este dinero que probaréis, esto es el acido nítrico, y cada uno que lo saborea, muerte le espera. “¡Ah, muerte!” – Pues tú no esperes a hacer la prueba para que entonces veas, porque empezarás a patalear al suelo. Este manafin prueba y termina. Pregunto: ¿Después de hacer esta prueba, qué habremos adquirido? – Nada. Nosotros hemos vivido y de la una, y de la otra manera, y si hasta ahora la vida andaba bien, esto es gracias al mundo Invisible que trabaja sobre nosotros; esto es gracias a aquellos seres razonables, a los ángeles que están estrechamente relacionados con nosotros y trabajan, cuidan de nosotros. Su deseo es que la humanidad adquiera aquellas ideas luminosas, aquellas magnas leyes según las cuales ellos viven. Las leyes más razonables en el mundo se utilizan por ellos. La vida más pura, la más noble, se aplica por ellos. Una vida de auto-sacrificio se verá solo en ellos. Frecuentemente ellos envían sus mensajeros a la Tierra, en una o en otra forma. Alguna vez y ellos mismos visitan la Tierra en forma humana. Y los ángeles se dividen en dos reinos superiores. Éstos del reino más superior raramente descienden a la Tierra, y éstos del más bajo – descienden frecuentemente para elevar a la humanidad. Dejemos ahora esta cuestión, porque ella perturba a la gente.

Y así, algunos piensan que los ángeles son algo aéreo, como algún gas. Un ángel puede venir en tu casa y conversar contigo, como algún hombre ordinario, pero él te hablará en un lenguaje búlgaro tan puro, en el que ningún otro te puede hablar. Un ángel puede venir en tu casa y te hablará y en el idioma inglés, pero en un inglés tan puro, en el que ningún otro puede hablarte. Si estáis en Francia, en Alemania, o donde sea, y os encontréis con un ángel, él os hablará en un lenguaje francés, o alemán, tan puro, en el que ningún francés o alemán puede hablaros. Cuando hablas con este ángel, te dirás: “¡Qué hombre tan razonable es este!” Tú sentirás que de este hombre emana un calorcito agradable, y verás de él una luz específica. Tú sentirás delante de este hombre una tal disposición, delante la cual todo amor interesado en ti se perderá, y en tu alma nacerá un deseo invencible de vivir una vida un poco diferente. Esta experiencia la tuvieron y otra gente antes de vosotros en el pasado, y vosotros la tendréis.

Ahora, os voy a contar de un gran Maestro de la antigüedad, llamado Eshavora, que hizo una prueba con uno de sus queridos discípulos, llamado Benam. Después de transmitirle largos años el conocimiento oculto, el conocimiento de las virtudes y del mal, o sea, cómo debe vivir el hombre para entrar en el Reino de Dios, para llegar a ser un ciudadano del Cielo, y después de transmitirle todas las reglas, todas las leyes, finalmente debería poner a este discípulo suyo a una prueba. Eshavora tenía una espada, aguda y por los dos lados, y a donde señalaba con esta espada, todo se destruía: las piedras se rompían, las aguas se separaban, las bestias quedaban muertas. Un día Eshavora dice a su discípulo: “Quiero probarte, si en ti hay virtudes”. Él pone el veneno más fuerte sobre la punta de este cuchillo y dice a su discípulo: “Tú sabrás que si en tu vida hay escondido el pensamiento malo más pequeño, tu perderás esta vida tuya y comenzarás de nuevo tu vida. Mas si no tienes escondido ni un pensamiento malo, con tu vida ocurrirá algún milagro. Esta era una gran prueba para este discípulo.  Eshavora le pregunta: Dime ahora, ¿eres puro? – Soy puro. – ¿Eres bueno? – Soy bueno. – ¿Está lleno tu corazón de amor? – Está lleno. – ¿Eres prudente? – Soy prudente. – ¿Has cumplido todo lo que te he dicho? – He cumplido. – ¿Amas a la Verdad? – La amo más que todo. – Bien, sacaré ahora mi cuchillo y probaré. Si tú mueras bajo mi cuchillo, esto indica que hablas mentira, pero si quedas vivo bajo mi cuchillo, entonces hablas la Verdad.

Ahora, todos vosotros, los que vivís en la Tierra, queréis una vida sin pruebas, queréis que así, muy fácilmente, terminéis y el bachillerato, y la universidad. Pero, otras son las Leyes de Dios, no depende ni de mí, ni de vosotros.

Este Maestro Eshavora saca su cuchillo, lo dirige hacia su discípulo y toca con éste su cuerpo. Este cuchillo inmediatamente se transformó en la luz más bonita, y el discípulo quedo vivo.

Más adelante vosotros mismos podéis hacerse las conclusiones. ¿Qué significa este cuchillo? – Este cuchillo es el Verbo Divino que entra en el hombre. Si este Verbo Divino entre en tu mente y se transforma en luz; si este Verbo Divino entre en tu corazón y se transforma en luz; si este Verbo Divino entre en tu alma y se transforma en luz, tú quedarás vivo y mostrarás que tu corazón está lleno de Amor, tu mente está llena de Sabiduría y tu alma está llena de Verdad.

Así que, aquellos de vosotros que camináis en este camino, debéis aguantar todas las pruebas. Si vosotros, en las condiciones presentes no podéis aguantar un sufrimiento, una prueba, ¿cómo se arreglará el mundo? ¡El mundo requiere héroes! Vosotros habéis perdido vuestro concepto de Dios y pensáis que Dios es algo distraído. No es así. Hay filósofos que dicen que Dios no tiene forma ninguna. No es así. Ellos dicen que no saben dónde está el lugar de Dios, sin embargo nosotros sabemos dónde está el lugar de Dios. Yo puedo deciros dónde está éste, pero no vais a encontrarle. Allí donde está el Amor, allí donde está la sabiduría, allí donde está la Verdad, allí vive y Dios. La gente contemporánea con su incredulidad ha perdido a Dios de su mente y dicen que no hay Señor. Ellos se elogian con esta incredulidad suya. Bien, si ellos toman esta incredulidad como un sentimiento atávico, o como un objeto inútil, fuera de ellos, comprendo, pero si pierden a Dios de su alma como Amor, como Sabiduría y como Verdad, entonces no está bien para ellos. Pregunto: ¿Tal pueblo, tal sociedad o tal individuo, puede vivir? – No. Al pueblo le espera muerte, a la sociedad le espera muerte, al individuo le espera muerte. Donde empuje este cuchillo de Eshavora, todo destruirá. ¿Por qué todo se destruirá? – Para mostrar que hay una mentira en la cual nada puede edificarse; para mostrar que hay una malicia en la cual nada puede crecer; para mostrar que hay una hipocresía la cual a nadie ha vestido. La hipocresía es una ropa, pero nadie puede vivir con esta ropa.

Y ahora, toda la gente se detiene y dice: “¡Pesada es la vida! ¡Insoportable es la vida!” ¿Por qué es pesada la vida? – Complicaciones hay. ¿Por qué es insoportable la vida? – Eh, tal es la voluntad de Dios. “No tenemos ganas de vivir. ¡Que muramos, que nos vayamos!” ¿Por qué? – Eh, esto es karma. Y todos quieren morir, partir, pero no dan nada. La gente presente es tan mala que y cuando se está muriendo, nada da para los pobres, no os voy a transmitir los tantos hechos en Bulgaria, donde sucede que se muere algún rico y apenas dejará unos cuantos miles de levas para los pobres, mas los millones no los da a nadie. Se va al otro mundo para que le juzguen, ¿y para quién retiene los millones? – Tenía hijos, pues que ellos los coman. No, si te estás muriendo, repartirás tu dinero a los pobres y dirás: “¡Señor, todo lo que me diste lo he repartido para cumplir Tu voluntad!” Y ahora preguntan: “¿Está durmiendo el Señor, de manera que no ve lo que sucede? Si hay alguien que lo ve todo, este es Dios. Él no duerme, Él todo lo ve. Si hay alguien, de cuyo ojo nada se ha escapado, este es Dios. Dicen: “¡Comprueba!” Todo se comprueba. Los sufrimientos que vienen, ¿qué muestran? Las enfermedades que existen, ¿qué muestran? Las indisposiciones que aparecen, ¿qué muestran? ¿Tenéis una explicación para todo esto? ¿Quién de vosotros se alegra de sus turbaciones? ¿Quién de vosotros se alegra de sus sufrimientos? Yo todavía no he tenido tal caso hasta ahora, que venga alguien a mí con su sufrimiento, con su dolor y que diga: Maestro, yo me alegro mucho. – ¿Por qué? – Tengo un pequeño dolor, un pequeño sufrimiento. Cada uno, quien como viene, dice: “Maestro, yo quiero que me tomes esta aflicción”. ¡Extraña es esta gente! ¿Cómo es posible que no haya carambola? Toda esta gente está a la cubierta de un barco que tambalea en medio del mar agitado. El barco tambalea, ¿cómo es posible sostenerte? “Pues haz así que el barco no tambalee”. – No hay qué, el barco tambalea y tú vas a tambalear. Yo, si quiero hacer algo, no voy a ordenar al barco, ordenaré al mar. Pues y al mar no voy a ordenar, sino que voy a ordenar al aire arriba. Pues y al aire no voy a ordenar, sino que voy a ordenar a aquellos arriba, los que regulan la vida. Les voy a decir: ¡Cerrad las ventanas, parad aquellas ventilaciones! “Eh, dicen, esta es una explicación científica. No hay ventanas en el Cielo”. Eh, bien, os voy a dar otra explicación científica: se encontraron una corriente aérea caliente y una fría, de manera que formaron el viento. ¿Cómo vinieron esta corriente caliente y la fría? ¿Cómo así que unos de los elementos se hacen fríos, y los demás calientes? Todo esto son fuerzas en la Naturaleza. ¡Extraña es la gente! Viene alguna vez alguna mosca alrededor de mí, y yo hago mis pruebas con ésta. Soplo ligeramente sobre ella. Ella permanece sobre mi mano, no huye y se explica lo que ocurre. Se dice: “Vino una corriente caliente”. Yo soplo más fuerte. Ahora ella huye y se dice: “Esta es una corriente fría”. ¿De dónde llegó esta corriente fría? – De mí viene. Ella se va a otras moscas y les dice: “Hoy había una corriente fuerte”. ¡Una corriente fuerte ha habido! Esta es una mofa. Tales son nuestras percepciones infantiles. Nuestras percepciones presentes, y en la ciencia son tales. Bonitas son estas percepciones nuestras, éstas sirven para hacer reflexiones, pero digo que nosotros todavía no hemos llegado a la verdad misma, a través de la cual nos aclararemos las cosas, que equilibremos nuestros comportamientos. Y ahora, para que no tambalee la gente tanto, yo puedo decir a estos seres razonables que paren esta corriente. Les voy a decir: Por favor, paren esta corriente, puesto que el barco tambalea mucho. Y ellos lo van a parar. Y ahora, esta mosca, si me hubiera pedido, si me hubiera dicho: “¡Por favor, para esta corriente, porque de ti viene ésta!” – yo la hubiera soplado más ligeramente. Y esto será una brisa, un calorcito agradable sobre ella, y ella se alegrará.

Ahora nosotros, negamos las cosas razonables. Decimos: “No hay Señor”. Este es un credo anidado no solo en los búlgaros, sino y en todos los demás pueblos. En todas partes hay incrédulos, pero hay y gente devota. Gente devota llamo a aquellos, a quienes cuando les miro, en sus ojos se lee que en ellos hay un credo que descansa sobre una experiencia interna, y no sobre algunas afirmaciones filosóficas. Bonitas son estas invenciones de los filósofos, pero debéis tener una experiencia como la de Swedenborg. Debéis tener una tal experiencia que cuando pongáis sobre ésta vuestro credo, que no vacile de ninguna manera. Esto será una ciencia positiva, objetiva, como es positiva la salida y la puesta del Sol, como es positiva y la salida de las estrellas; esta ciencia será tan positiva como es positivo todo en la Tierra, porque vosotros consideráis todo en la Tierra por real, por positivo. Si tenéis un credo, éste debe ser como la Verdad. La Verdad afecta por igual a toda la gente, ella igualmente da libertad a todos, según el nivel de su desarrollo. A cada ser se le deben dar condiciones para que vaya desarrollándose libremente. Y verdaderamente, Dios ha dado a todos los seres fronteras inmensas para desarrollarse libremente. Entre la Tierra y la Luna hay un espacio inmenso, en el cual la Tierra se pasea libremente. Entre el Sol y la Tierra también así hay un espacio inmenso. El mal está allí que nosotros frecuentemente hacemos relaciones no naturales. Frecuentemente echamos un puente entre nosotros y algún otro ser humano, y cuando nos hacemos amigos, nos peleamos. ¡Si te peleas, mejor no te hagas amigo! Si te peleas, la amistad no tiene sentido. La amistad debe estar puesta sobre unas conexiones sanas. Algunos dicen: “¡Vamos a casar a éste!” Bien, casémoslo, pero si este casamiento se vuelva causa para que esta gente se pelee, éste no tiene sentido. La predestinación del casamiento es completamente otra. Si vosotros os casáis para dar a luz a hijos y para pelearse, ¿qué sentido hay en este casamiento? Todas las cosas deben ser razonables. El niño debe ser razonable, que ame a su madre y que guarde sagradamente su valla (el Maestro se refiere al aura de la madre – n.d.t.). Un niño que no ama a su madre y no guarda sagradamente su valla, no es un niño razonable. Si un maestro forma una clase en la cual ocurren escándalos, ¿qué sentido tiene esta clase? Si se forma un país que limita a sus súbditos, los encierra y los mata, ¿qué sentido tiene este país? No, los miembros de este país deben vivir en paz, que haya amor entre gobernantes y gobernados. Si no hay amor, ¿qué sentido tiene este país? Dicen: “que se proteja”. Sí, pero en el mundo angelical, en el mundo Divino, entre los gobernantes y los gobernados de un país hay amor. Cuando el Amor se ponga como base en un país, entonces todos sus súbditos podrán vivir una vida feliz y magnífica. Si nosotros aceptamos un credo religioso, pero buscamos nuestros defectos, ¿qué sentido tiene éste? Si este credo nos une con la meta de acercarnos, de llegar a ser razonables y de conectarnos con Dios – comprendo, ¡hay sentido entonces!

Y así, el mal en nosotros está condenado a la destrucción. Éste representa aquella materia no organizada, atrasada, de las existencias pasadas, que se descompone. Esta materia no entra en el compuesto de un hombre espiritual. El mal representa fuerzas que tienen una acción contrapuesta en el desarrollo humano. Si vosotros dudáis, haced una pequeña prueba psicológica. Cuando hagáis esta prueba, veréis que en el mundo hay ciertas fuerzas que actúan en una dirección, y otras fuerzas que actúan en dirección contraria. Por ejemplo, vosotros estáis indispuestos, estáis extremadamente descontentos de vuestra vida. Encontrad entonces un hombre muy bueno, lleno de amor. Concentrad vuestra mente hacia él y ved qué cambio ocurrirá en vosotros. Cuando empecéis a pensar en él, no importa si él sabe esto o no, inmediatamente vuestro descontento comenzará a derretirse, vuestra mente se iluminará, y vosotros diréis: “Ahora he comprendido que la vida tiene sentido”. ¿Por qué sucede esto? Puesto que en este hombre bueno hay otras fuerzas, contrarias a las vuestras, de manera que al tocarlo, él cambia la dirección de vuestras fuerzas hacia bien. Luego, haced y otra prueba. Alguna vez estáis muy dispuestos, estáis alegres. Inmediatamente concentrad vuestra mente hacia un hombre malo y veréis que no pasará ni media hora y os va a sobrecoger una tristeza grande, una aflicción grande, la cual cambiará vuestro estado de ánimo. Por lo tanto, y vosotros, como individuo, así influenciáis a la gente. Si sois buenos, a cada uno que entre en contacto con vosotros, vais a influenciarle en una dirección buena. Como digo buenos, comprendo el estado interno del alma. Si sois malos, el que entre en contacto con vosotros, inmediatamente cambiará su estado en malo.  Alguna vez decís: “¡Seamos buenos!” Un hombre bueno es aquel en el cual el amor de Dios se infunde constantemente. A esto se le llama “infusión”. Así también, bueno es aquel hombre en el cual se infunde la Sabiduría Divina y la Verdad Divina.

Y así, alguien pregunta: “¿Cómo reconoceremos al Amor Divino, cómo reconoceremos que nos ha visitado?” – Si diriges tu mente hacia Dios, el Amor Divino se infundirá en ti, y tú sentirás que tu corazón se abre. Si eres un hombre rico, tu corazón se abrirá y tú repartirás 100-150-200 miles de levas a este, a aquel; si eres un labrador, darás de tus bienes a gente pobre, trabajadora; si eres un hombre científico y prudente, abrirás una escuela para pobres, para que estudien. Esto hace el Amor Divino cuando viene. Él da libertad a toda la gente. Si viene aquel amor egoísta, tú, cuando veas que alguien tiene dinero, comienzas a hacer con él tratos, esto, aquello, hasta que le tomes todo el dinero y él se quede como el último mendigo. ¿Por qué terminó el trabajo así? Dices: “Eh, una complicación ha ocurrido”. Viene algún hombre pobre a una sociedad religiosa donde se habla de Dios y pide alguna ayuda, pero ellos le echan y dicen: “Eh, tal es la voluntad de Dios”. Un tercero, pues, como no puede vivir conforme a Dios, va ampliamente por el camino y se dice: “Eh, tal es mi karma”. Otro alguno del mundo externo, como no puede poner correctamente su vida, dice: “Eh, tales son las condiciones económicas”. Uno dirá una cosa, otro – otra, y consideran que las cuestiones están solucionadas. No es así hermano. Las condiciones económicas ni mucho menos son las que nos tropiezan. ¿Deberían las condiciones económicas detener la perforación de aquel túnel entre Suiza e Italia? ¿Pudieron las tormentas y los mares detener a los ingleses de hacer estos gigantescos barcos de vapor? ¡Qué cosa no hizo la gente! ¿El viento los detuvo? No, cuando salió el viento, ellos se le opusieron. El viento dice: “Se me opuso esta gente”. Tomaron todo en consideración y trabajaron razonablemente. ¿Pensáis que si nosotros servimos tan razonablemente a lo Divino en nosotros, nuestros barcos se hundirán? No, éstos resistirán a este mar. Pero, si no servimos razonablemente a lo Divino en nosotros, estos pequeños barcos nuestros se hundirán en el mar. Estos barcos pequeños, esto son esos ángeles que Dios echo del Cielo, o sea, les envió a la Tierra para estudiar. Él los puso en la materia, donde y hasta ahora trabajan. Si estas ciudades por ahora están destruidas, hay y causas buenas para esta destrucción. Así proceden y los médicos actuales ¿no? Cuando aparecen algunos lugares contagiados, o cuando aparece alguna infección por el cuerpo, ellos se sirven con medicamentos que queman la parte infectada. Y vosotros utilizaréis el principio del Amor como una fuerza positiva en todas partes en vuestra vida. Si utilizáis esta fuerza, cualquiera o por muy desfavorable situación o condición que encontréis, ella siempre va a ejercitar una acción atenuante y va a aliviar vuestra situación. Antes que nada ella producirá un cambio en vuestra mente, en vuestro corazón y en vuestra voluntad, y luego producirá una atmósfera atenuante y alrededor de vosotros. La gente que está alrededor de vosotros se ablandará, y vuestra vida se volverá más digna. Yo no hablo del Amor como una fuerza blanda. No, no, vosotros conscientemente tenéis que probar cómo actúa el Amor de Dios en vosotros.

Así que, digo ahora a todos vosotros: ¡Introducid en vuestros corazones el Amor de Dios y no esperéis que venga éste después de miles de años! A aquellos, pues, que lo han introducido, digo: Ensanchad vuestra canalización. El Amor es una Magna Fuerza y vosotros podéis probarlo. Vosotros todavía no habéis probado la grandeza del Amor de Dios, en el cual hay una variedad grande. Vosotros todavía no habéis probado lo bello, lo bonito. Lo probaréis en esta variedad. Y cuando llevéis los sufrimientos, que estos sufrimientos fortalezcan las raíces de vuestra vida, que se hagan más fuertes. Sobre estas raíces aparecerán las ramas, y las ramas producirán las alegrías. La aflicción es una consecuencia del mal, y la alegría es una consecuencia del bien. Por lo tanto, el mal forma las raíces de la vida humana, y el bien forma las ramas. Así lo ha creado el Señor – que el mal trabaje dentro del terreno. Por eso dice el proverbio: “Las raíces del conocimiento son amargas, mas los frutos – dulces”. Esto es cierto. ¡No tratéis de hacer estas raíces dulces! No tratéis de dar una dirección contraria a las raíces, hacia arriba, porque éstas se secarán. Las raíces deben tener una dirección hacia el centro de la Tierra. Sin el mal vosotros no podéis vivir. Dejad las raíces en la materia más densa, en el terreno, y que las ramas se queden en la materia más enrarecida, en el aire. Luego, no solucionéis las cuestiones tan rápido, diciendo que alguna gente es materialista. ¡Dejad a esta gente! Ellos trabajan abajo en el terreno, ellos nos hacen falta. Aceite hace falta para las ruedas, para que vaya la máquina.

Y así, si observamos la sociedad contemporánea con todas estas manifestaciones en ésta, nosotros no debemos murmurar contra ellos, sino que debemos mirar a corregirlos razonablemente. En las escuelas contemporáneas, en la educación de los jóvenes, nosotros debemos dar una dirección perfectamente nueva, métodos nuevos. Por supuesto, estos métodos no se pueden dar así como en esta conferencia mía, pero digo que hay métodos, a través de los cuales la humanidad puede cambiar desde la raíz. Yo no estoy para estos engaños, para estos métodos paliativos, sino que hace falta un cambio desde la raíz de la humanidad. De todo esto viejo debemos librarnos por completo, que nos liberemos desde el fondo. ¡De otra manera no se puede! Hay leyes biológicas que transfiguran lo viejo. Si aquel niño, que hasta el noveno mes vive en el vientre de su madre, sale antes de este lapso de tiempo fuera, él con su cuerpo no podrá vivir – morirá. Pero mientras está en el vientre de su madre, entre su cuerpo y el de su madre hay conexiones embriológicas, mediante las cuales él vive. En el hombre, ahora se edifica un cuerpo más bonito, más bello, más resistente que el actual, y entre éste y el nuevo cuerpo de nuevo hay una tal hebra. Cuando nos liberemos y de este cuerpo, se creará otro cuerpo, y entonces nosotros comenzaremos una vida consciente, espiritual. Pero para esta cosa se requiere un cuchillo como éste, el de Eshavora, y virtudes como éstas, las del Benam. Y cuando este cuchillo os toque, debe producir una luz. Diréis: “¿Será que este hombre habla la Verdad?” No es importante si yo hablo la Verdad: yo sé que hablo la Verdad, pero lo importante es si vosotros aceptaréis esta Verdad. La cuestión no es lo que yo hablo, sino cómo vivo. Nuestro hablar será conforme a la vida que vivimos. ¡No hay nada escondido delante de Dios! Por lo tanto, este Dios, del cual os hablo, no es sin forma, Él es el más bello. Si vosotros hubierais visto a Dios en Su cuerpo, solo entonces os Lo hubierais imaginado. Si Cristo dice que es Dios, esto es por eso, porque Dios se ha expresado en forma humana. Entonces, la forma humana juega cierto rol en el mundo. Y verdaderamente, todo el Cosmos está compuesto a imagen del hombre. Toda la gente científica contemporánea que está profundamente informada sobre los secretos de la Existencia, afirma lo mismo. Todo el Cosmos se representa en la forma de un hombre. Por lo tanto, cada parte de tu pequeño cuerpo corresponde a una parte correspondiente de este magno cuerpo. Ciertas estrellas de la Vía Láctea, o de cualquier Constelación, o de ciertos Sistemas, pueden conversar contigo, dondequiera que tú te encuentres. Tú tienes estaciones en tu cerebro. Si comprendes su lenguaje, cada día podrás oír por una noticia que ha ocurrido en el Sol, en Júpiter, o en cualquier otra estrella. Decís: “¿Podemos hablar con las estrellas?” – Podéis. El hombre razonable puede hablar, ¿pero el tonto cómo va a hablar? Para el tonto están cerrados los timbres de estas estaciones. Decís: “¡Prohibido está que hablemos de estas cosas!” Pues ¿para qué hablaremos? – ¡Para dinero, para dinero! – ¡Pues el dinero está distribuido en el mundo! Predeterminado está para cada uno cuánto le caerá. Aún cuando naces, hay una ley que determina si serás rico o no. Si no estás predeterminado para rico, aunque rompas 100 pares de zapatos, no vas a lograr éxito. Si has nacido para ser rico, la riqueza vendrá y sin que la busques. Estos, los que son ricos, esto no es porque son muy prudentes, no es que han sabido adquirirla, sino que ésta sola viene. ¿Los ríos cómo vienen? No penséis que para que los ríos vengan, la Tierra hace algunos esfuerzos. No, éstos solos vienen. Los turcos dicen: “Si es predeterminado a tu suerte que seas rico, la riqueza sola vendrá”. El rico es predeterminado para ser rico. La riqueza sola viene, como un lugar rico de plantación. El científico está predeterminado para ser científico. El pobre está predeterminado para ser pobre. Hay una pobreza que yo la preferiría delante de la riqueza. ¡Tal pobreza es un magno oficio! Yo no hablo de aquel pobre que se perturba de su posición, el que mete su cabeza en desesperación, sino que yo hablo de aquel pobre que está rodeado por su mujer y sus hijos, se alegra, canta. Y cuando tiene un pan, lo comen con gratitud y dicen: “¡Bueno es el Señor y por delante!” En aquella gratitud del corazón razonable el pan en este mundo puede aumentar. Alguien dice: “Para que se haga un bien en este mundo, se requieren esfuerzos grandes”. No, hacer el bien, esto no es un trabajo difícil. Si yo tengo 100 granitos, ¿qué me cuesta meter en la tierra, hacer un hoyo y sembrarlos? Para sembrar un grano, me hace falta solo un minuto. Cinco minutos me siento en alguna parte para descansar, cinco granos sembraré. ¿Después de 10 años qué resultado tendrá? ¿Cuántos manzanos crecerán? Si en cada terreno siembro por un granito, esta siembra tendrá muy buenas consecuencias. Se sienta alguien, piensa algo. ¿Pero qué estás pensando, hermano? ¡Toma una semillita y siémbrala en la tierra! – Pero espera que lea algún libro para ver cómo se siembran las semillas. – No te hace falta ningún libro, ninguna ciencia. ¡Mete con un palo en la tierra, siembra la semillita un centímetro adentro en el terreno, ponle un poco de agüita por encima, y el trabajo está terminado! Tú siembra, el Señor lo pensará. – Pero espera que vea por qué plano las ordenaré. ¡Hombre, siembra y no pienses! Nosotros siempre esperamos que otro arregle este trabajo. Así es y con respecto al hacer el bien. Decimos: “No hay condiciones para hacer el bien”. – Hay condiciones.

Y así, ¡llega el día para una gran prueba! Vuestro Maestro vendrá delante de vosotros con su cuchillo, en cuya punta habrá el veneno más eficaz. Si en vosotros encuentre alguna mentira, algún mal, vosotros perderéis vuestra vida, pero si salís tan puros como habláis, vosotros estáis del lado recto. ¡Que ninguna mentira haya en vosotros! Que concientices en ti tus errores, que procures echarlos y que digas: “Hay cosas en mí que no son puras, deben purificarse y que (yo) no esconda nada”. ¡Esto es nobleza! Vosotros no debéis esconder vuestros errores, sino que seáis honestos como para enderezarlos. Vosotros decís: “¡Ah, él quiere enredarnos!” ¿Pues si yo os enredo, qué voy a adquirir? No, lo importante es que en vosotros se manifieste lo Divino. Ahora yo estoy aquí delante de vosotros, me he detenido y quiero poner una semillita. “¿Pero para quién haces estas cosas?” – Para vosotros, para vosotros estoy sembrando estas semillitas. ¡Haced y vosotros así, id poniendo en todas partes por una semillita! Cuando os encontréis, ¡poned por una semillita! Vosotros decís: “¡Que seamos nobles!” ¿En qué reside la nobleza de vuestro carácter? – En el Amor. Y verdaderamente, si tenéis Amor, Sabiduría y Verdad, vuestro camino se abrirá. Este Cielo que está organizado por Seres superiores, está abierto delante de nosotros. Éste se interesa por la vida de un hombre bueno. ¡Y no hay cosa más bella que esto! Dicen desde allí: “¿Qué hace un tal hombre de Sofía, de Petersburgo, de Paris, de Tokio, de Pekín?” Hablan con estas almas, se interesan por ellos. El Cielo está compuesto por almas magnas, y por eso es magno en sus acciones. Éste no es minucioso. Los ángeles son almas magnas. Alguien dice: “Los ángeles no son como la gente”. Sí, no son como la gente. Pecado no hay en ellos, pero en ellos hay un alma magna que envía su luz hacia la gente para enderezar sus puntos de vista erróneos. Alguna vez, cuando os escuchan cómo pensáis de Dios, ellos se asombran. ¿Por qué pensáis así de Dios? Porque habéis echado a Dios del corazón, de vuestra mente, de vuestra voluntad. Como consecuencia de esto, vosotros habéis perdido la vida, la luz y la libertad, habéis caído en una lucha interna y por eso sufrís. ¿Y qué queda entonces? – Os queda esclavitud, os queda el mal, os queda obscuridad. Y luego decís: “Eh, debemos morir”. ¿Por qué? Porque ocurren complicaciones, porque tal es la voluntad de Dios, porque tal es nuestro karma, tales son las condiciones económicas. No, la cuestión no reside en esto. La cuestión es que aceptemos el Amor de Dios, porque éste expande la mente humana, el corazón humano, el alma humana y se manifiesta en cada momento. Para este Amor no hay nada imposible. Este Amor trae aquel conocimiento necesario, con el cual podemos arreglárnoslas en todas las dificultades en la vida. Este Amor está en vigor de resucitar a vuestro hijo. Vosotros queréis una resurrección física. No, la resurrección no es un proceso físico, sino espiritual. Aquel hombre que es espiritual, él resucita inmediatamente. Tal hombre te comprende plenamente, a él se puede confiar siempre. ¿Qué hombre es honesto? Si yo soy un hombre rico, te llamaré y te diré: Lleva este dinero a Paris, a Londres o a cualquier otro lugar, y si tú hicieras así como quiero, tú eres un hombre honesto. Si la bolsa no llega a su lugar ¿qué muestra esto? Eh, bien, ¿estas bolsas se han ido a su lugar? Como hablamos de honestidad, yo no entiendo esta honestidad ordinaria. Bajo “un hombre honesto” yo entiendo a éste, que es honesto en toda su alma: honesto con respecto de todas las almas, honesto con respecto de toda la humanidad, honesto con respecto de Dios, con los ángeles. ¡Esto entiendo yo bajo la palabra “un hombre honesto”! Si has transgredido en alguna parte, que inmediatamente quieras enderezar tu error.

Y así, Dios va a arruinar aquellas ciudades por completo. La posición presente cambiará, llegará una posición en la cual no habrá más muerte. Entonces vosotros viviréis en luz y no habrá necesidad de estudiar de esta manera vieja. Este será el día en el cual Eshavora probará a su discípulo Benam. Le va a preguntar: “¿Has vivido tan honestamente como Dios requiere?” Cuando digas que has vivido honestamente, vendrá la prueba. Y según como sean los resultados, esto indicará hasta qué grado has recibido aquella magna Verdad. Esto es lo que llaman “pesaje”. Se dice de aquella diosa ciega Temida, que ella pesa los actos de la gente ¿no? ¡Yo me asombro de cómo representan a Temida con ojos cerrados! Esta es una imagen tergiversada. Los ojos de Temida están muy abiertos, a cuatro miran. Cuando algún hombre comete algún error y no lo endereza, ella mantiene sus ojos abiertos, pero cuando oye que alguien comete un error y endereza su error, ella cierra sus ojos. Ella camina con ojos cerrados delante de los justos, pero están abiertos delante de los pecadores. Ella es muy noble, pero tiene un oficio de pesar y dice: “¡Me avergüenzo por mi oficio!” Cuando vea que alguien erra, no olvida su oficio, inmediatamente toma las pesas, su ojo no se mueve – pesa y hace sus conclusiones. Temida, ella es una diosa de la aflicción. Ella causa aflicción a la gente cuando erran.

Y así, solo este es un discípulo magno, el que puede aprobar su último examen. Vosotros decís: “¡Ojalá el Señor sea bueno hacia nosotros, que no sea muy severo, muy exigente!” No hay razón para que el Señor no sea muy severo. El Señor tiene Su programa, y nosotros severamente debemos cumplir Su voluntad, según este programa. Este programa es severamente predeterminado, éste es dado a cada uno según las fuerzas y por eso cada uno puede cumplir la voluntad de Dios, y recibir un bien.

Cada uno de vosotros puede hacer la prueba de concentrar su mente hacia un hombre bueno. Encontrad en el mundo a un hombre bueno, donde sea que éste esté, y haced la prueba, para que os convenzáis. Cuando os convenzáis, uníos más con gente buena. No vayáis a buscar a la gente mala. Yo miro, algunos de vosotros con vela buscan a la gente mala. No os hacen falta muchos así, uno os es suficiente. ¡No busquéis a los malos, sino a la gente buena buscadla con vela! Para eso se requiere conocimiento. La gente buena, estas son agujas en Vitosha (una montaña al lado de Sofía – n.d.t.). A la gente mala en todas partes la encontraréis, ¡pero buenos hacen falta! Para que les encontréis debéis tener conocimiento. Cuando les encontráis, en vuestra alma ocurrirá una transformación. Este hombre bueno os será como madre, como padre, como maestro, como amigo. Él es un enviado del mundo Celestial, venido para iluminar el camino de vuestra alma. Él será algo real. Y el día en el cual le encontréis, para vosotros se descubrirá un mundo nuevo. Y se dice en la Escritura: “¡Envía Tu Santo Espíritu!” David dice: “¡No quites esta gran bendición que has tenido hacia tu siervo!”.

Ahora, ¡que la paz de Dios descanse sobre vosotros! ¡Ojalá lo poco sembrado en vosotros atribuya su beneficio! 

Las ciudades de Sodoma y Gomorra

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Sobre Jorge (Coordinador GHB)
Jorge es uno de los coordinadores de hermandadblanca.org, uno de los silenciosos fundadores del proyecto en el año 2006. Meditador y apasionado del desarrollo de la auto-consciencia.
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