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Leyes espirituales: La ley de atracción

El secretoExisten tres grandes leyes que podríamos considerar como las leyes fundamentales del cosmos, ese sistema mayor  del cual formamos parte, y las siete leyes innatas del sistema solar. Deberíamos considerarlas secundarias aunque desde el punto de vista de la humanidad, son las más importantes. También se les denomina leyes del pensamiento ya que permiten la concreción de las ideas y el desarrollo de la creatividad de los seres humanos.

 

Las tres leyes principales  son:

  1. La Ley de Economía, rige principalmente la naturaleza ins­tintiva del hombre.
  2. La Ley de Atracción, rige el aspecto alma en el hombre y en todas las formas de vida, desde un átomo hasta un sistema solar.
  3. La Ley de Síntesis, regirá al hombre cuando haya llegado al Sendero de Iniciación, pero poco significa en el actual estado de desarrollo del hombre.

Existe también una ley inter­media, ley sintética del sistema de Sirio. Dicha ley se denomina en término genérico Ley del Karma y, realmente, describe el efec­to que el sistema de Sirio tiene sobre nuestro sistema solar. Cada uno de los dos sistemas, en lo que se refiere a su economía interna, es independiente en tiempo y espacio o, en otras palabras, en su manifestación. Prácticamente no producimos ningún efecto sobre nuestro sistema paterno, siendo la acción refleja tan tenue que es casi insignificante, pero se sienten efectos muy definidos en nues­tro sistema por causas que surgen de Sirio. Dichas causas, cuando se experimentan como efectos, las denominamos la Ley del Karma, e iniciaron originalmente el Karma del sistema que, una vez que ha entrado en efecto, constituye lo que se denomina Karma en la literatura ocultista y oriental.

Cada uno de los Señores Lipikas y los Señores del Karma de nuestro sistema están regidos por un Señor más elevado del siste­ma de Sirio.

Cada uno de nosotros, durante el proceso de evolución, forma parte de uno de los Hombres celestiales, quienes a su vez forman los  siete centros en ese Hombre celestial mayor, el Logos. Sin embargo, aunque estemos sumergidos en el todo, no perdemos nuestra identidad, sino que permanecemos siempre como unidades separadas de conciencia, aunque somos uno con todo lo que vive o es. De la misma manera nuestro Logos no pierde Su identidad, aunque forme parte de la Conciencia del Logos de Sirio. A su vez, el Logos de Sirio es uno de los siete grandes Hombres celestiales, centros a su vez en el cuerpo de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE.

También existen siete Leyes menores que producen el desarrollo evolutivo del hombre como persona y del hombre como alma. Dichas leyes son:

  1. La Ley de Vibración, la ley atómica del sistema solar.
  2. La Ley de Cohesión, un aspecto de la Ley de Atracción.
  3. La ley de Desintegración.
  4. La Ley del Control Magnético, que rige el control de la per­sonalidad por la naturaleza espiritual a través de la natura­leza del alma.
  5. La Ley de Fijación, por la cual la mente controla y estabiliza.
  6. La Ley del Amor, por la cual se trasmuta la naturaleza infe­rior de deseos.
  7. La Ley del Sacrificio y de la Muerte.

Estas siete leyes se relacionan con el aspecto forma de la vida.

A las diez leyes se deben agregar las siete leyes del alma , las cuales comienzan a actuar sobre el hombre y producen un desarrollo espiritual más rápido después que ha sido sometido a la disciplina del Sendero de Probación o Sendero de Purificación. Entonces está preparado para hollar las etapas finales del Sendero.

  1. La Ley del Sacrificio.
  2. La Ley del Impulso magnético.
  3. La Ley del Servicio.
  4. La Ley de Repulsión
  5. La Ley del Progreso grupal.
  6. La Ley de Respuesta expansiva.
  7. La Ley de los Cuatro inferiores.

Estas siete leyes constituyen la base de la verdadera com­prensión sicológica; cuando su influencia sea mejor comprendida, el hombre llegará al verdadero conocimiento de sí mismo. Enton­ces estará preparado para la cuarta iniciación que lo liberará de la necesidad de renacer. Ésta es la verdad que subyace en la enseñanza masónica impartida en el simbolismo de los primeros dieciocho grados. Pueden ser divididos en cuatro grupos de gra­dos: Aprendiz Aceptado, Compañero o Artesano (al cual sigue el grado de la “Marca”). Maestro Mason (al cual sigue la S . A. R. o H. R . A.) y los grados agrupados del cuatro al diecisiete en el Rito Escocés. Estos diecisiete grados preparan al hombre para el cuarto grado o fundamental, aprobado por el Maestro Masón. Puede recibirse, únicamente, cuando el Maestro posee la Palabra Perdida. Ha resucitado de entre los muertos; ha sido admitido, aprobado y ascendido, y ahora puede ser perfeccionado, lo cual encierra un gran misterio. Los diecisiete grados que llevan a dar el primer gran paso (que dio el Maestro resucitado) están subje­tivamente relacionados con las diecisiete leyes mencionadas. Existe un paralelismo digno de observarse entre:

  1. Las dieciocho leyes:
    1. Las tres leyes mayores del universo.
    2. Las siete leyes menores del sistema solar.
    3. Las siete leyes fundamentales del alma, además de lo que podríamos denominar la gran ley de la Deidad Misma, la ley del propósito sintético de Dios.

2.  Los dieciocho subplanos a través de los cuales el hombre abre su camino:

  1. Los siete subplanos físicos.
  2. Los siete subplanos astrales o los del deseo emocional.
  3. Los cuatro subplanos mentales inferiores.

3. Los dieciocho grados de la masonería, desde el de Aprendiz Aceptado hasta el de iniciado perfecto del capítulo Rosacruz.

4. Los dieciocho centros de fuerza con los cuales tiene que tra­bajar el hombre espiritual:

  1. Los siete centros en el cuerpo etérico.
  2. Los siete centros en el cuerpo astral.
  3. Las tres hileras de pétalos del loto egoico.
  4. La “Joya en el Loto”, en el corazón de la “flor del alma”, que es el décimo octavo centro.

Comprender estas relaciones simbólicas ayudará mucho a aclarar cómo actúa el alma en un cuerpo, y constituirá la base del verda­dero estudio de la sicología esotérica.

La ley de atracción y repulsión

La ley des­cribe fundamentalmente la fuerza compulsiva de atracción que mantiene unido nuestro sistema solar al del Sirio; a nuestros pla­netas girando alrededor de nuestra unidad central, el Sol; a los sistemas menores de materia atómica y molecular circulando alre­dedor de un centro en el planeta; a la materia de todos los cuerpos del plano físico, y a la de los cuerpos sutiles coordinados alrededor de su centro microcósmico.

La Ley de Atracción es la ley básica de toda manifestación y la ley suprema de este sistema solar. Podría llamarse con exactitud la Ley de Ajuste o Equilibrio, porque condiciona ese aspecto del fenómeno eléctrico que llamamos neutro. La Ley de Economía es la ley básica de uno de los polos, el aspecto negativo; la Ley de Síntesis es la ley básica del polo positivo, pero la Ley de Atracción es la ley del fuego producido por la fusión de los dos polos durante la evolución. Desde el punto de vista del ser humano trae la comprensión que da la autoconciencia; desde el punto de vista de los seres subhumanos es aquello que impulsa a toda forma de vida hacia la autocomprensión; mientras que en lo que atañe al aspecto superhumano puede decirse que esta ley de la vida abarca los procesos condicionados por la superior Ley de Síntesis. de la cual la Ley de Atracción no es más que una rama subsidiaria.

 

Estrictamente hablando, la Ley de Atracción es un término genérico bajo el cual se agrupan otras leyes, similares en su naturaleza pero diversas en sus manifestaciones. Sería de utilidad enumerar algunas de ellas, capacitando al estudiante para que adquiera (cuando las estudie> una idea amplia y general respecto a la Ley y sus modificaciones, su esfera de influencia y su campo de actividad. Debe observarse aquí, como proposición fundamental en conexión con todos los átomos, que la Ley de Atracción rige el aspecto Alma. La Ley de Economía es la ley del electrón negativo, la Ley de Síntesis es la ley de la vida central positiva; mientras que la Ley de Atracción rige el producto de la relación que existe entre ambas, siendo controlada a su vez por una ley cósmica mayor, el principio inteligencia de la sustancia. Constituye la Ley del Akasha.

 

Meditacion tantra a traves del sexoSus Leyes Subsidiarias

Los aspectos subsidiarios o leyes de la Ley de Atracción pueden ser enumerados como:

1. La Ley de la Afinidad Química. Rige el aspecto alma en el reino mineral. Se refiere al matrimonio de los átomos y al romance de los elementos. Sirve para perpetuar la vida del reino mineral y conservar su integridad. Causa la materialización de la Mónada.

2. La Ley del Progreso. Se la denomina así en el reino vegetal debido a que en este reino puede observarse la respuesta definida y objetiva al estímulo. Fundamenta el fenómeno de la sensación y la clave del actual sistema solar de amor, siendo éste un “Hijo de la necesidad” o del deseo. Dicha ley rige la manifestación de la conciencia animadora de una parte del reino dévico y de ciertas energías pránicas. El estudiante hallará mucho de interés esotérico e las siguientes líneas de fuerzas vitales:

 

  1. La segunda Cadena, globo y ronda.
  2. El reino vegetal.
  3. El segundo agrupamiento reflejado por los devas del deseo.
  4. El corazón del Sol.
  5. La segunda fuerza de Rayo.

 

3. La Ley del Sexo. Término aplicado a la fuerza que produce la fusión de los dos polos en conexión con los reinos animal y humano, que hacen al hombre sensible al llamado de su naturaleza animal. Se relaciona con el adecuado cuidado y perpetuación de la forma durante este ciclo particular. Esta ley rige poderosamente durante el período de la dualidad de los sexos y su separación y, en el caso del hombre, será anulada por la manifestación superior de la ley cuando éste sea nuevamente andrógino. Constituye  la ley del matrimonio, y algunos de sus aspectos no sólo se manifiestan en el matrimonio físico entre los seres humanos y entre los animales sino también en el “matrimonio esotérico” entre:

 

  1. El Alma y el Espíritu.
  2. El Hijo con la Madre (o el Alma con la sustancia física).
  3. Las vidas planetarias negativas con las positivas ya señaladas.
  4. El matrimonio del sistema, o la fusión de los dos últimos esquemas planetarios después de haber absorbido las otras fuerzas.
  5. El matrimonio cósmico, o la fusión de nuestro sistema solar con su polo cósmico opuesto, otra constelación. El matrimonio cósmico de las estrellas y los sistemas causa la fulguración o intensificación ocasional e irregular de soles y la acrecentada luminosidad que se ve a veces, frecuente tema de discusión.

 

4. La Ley del Magnetismo. Produce la unificación de la personalidad, y aunque es una expresión de la fuerza lunar, sin embargo es de orden más elevado que la ley del sexo físico. Expresa la ley a medida que la manifiestan los tres grupos principales de pitris lunares. Estos no se ocupan de construir las formas del reino animal, pues son los constructores del cuerpo del hombre en las tres etapas finales del sendero de evolución:

 

  1. La etapa de elevada intelectualidad o realización artística.
  2. La etapa del discipulado.
  3. La etapa en que se recorre el Sendero.

 

Los cuatro grupos inferiores tienen que ver con las primeras etapas y el aspecto animal de la atracción en ambos reinos.

 

5. La Ley de la Irradiación. Es una de las leyes más interesantes porque sólo entra en actividad en relación con los especímenes más elevados de los distintos reinos, y concierne a la atracción que ejercerá un reino superior de la naturaleza sobre las vidas superiores del reino inmediato inferior. Rige la radiactividad de los minerales, las radiaciones del reino vegetal y (muy curiosamente) toda la cuestión de los perfumes. El olfato es el más elevado de los sentidos puramente físicos; así en el reino vegetal cierta serie de perfumes evidencian la irradiación de ese reino. Más aún, existe un interesante vinculo entre los que son miembros del quinto reino (el espiritual) y el vegetal, porque en esoterismo el dos y el cinco, el Hijo y los Hijos de la Mente, están íntimamente vinculados. No es posible dar mayores indicaciones, pero algún significado tiene el hecho de que iniciados y Maestros representan a ciertos Rayos como perfumes vegetales. Significa irradiación, y para quienes poseen la clave les revela la cualidad del loto egoico y el lugar que ocupa en determinado loto planetario, lo mismo que el vínculo que tiene con ciertos devas, que son la séptuple vida del reino vegetal. No debe olvidarse que el hombre es esotéricamente una “planta de siete hojas, el saptaparna” .

 

6. La Ley del Loto. Nombre dado a la misteriosa influencia ejercida por la Ley cósmica de Atracción que trajo a la  manifestación a los divinos Hijos de la Mente, uniendo así los dos polos Espíritu y materia, produciendo en el plano de la mente lo que llamamos el loto egoico o “la Flor del Yo”. Esta ley permite que el loto extraiga de la naturaleza inferior (el aspecto materia y el aspecto agua) la humedad y el calor necesarios para su desarrollo y hace descender desde los niveles del Espíritu aquello que para él es lo que los rayos del sol son para el reino vegetal. Rige el proceso del desarrollo de los pétalos, manifestándose por lo tanto como triple ley:

 

  1. La Ley del Calor solar                             Pétalos de Conocimiento.
  2. La Ley de la Luz solar                             Pétalos de amor.
  3. La Ley del Fuego solar                          Pétalos de Sacrificio.

 

7. La Ley del Color. Para obtener alguna comprensión de esta ley los estudiantes deben recordar que el color sirve un doble propósito. Actúa como velo para lo que se halle detrás, siendo en consecuencia atraído  hacia la chispa central; expresa la cualidad atractiva de la vida central.

 

Por consiguiente todos los colores son centros de atracción, complementarios u opuestos, y quienes estudian esto pueden descubrir la ley y captar su actuación por medio de la comprensión del propósito, la actividad y la mutua relación de los colores.

 

8. La Ley de la Gravedad. Para los estudiantes ocultistas es la más enigmática y confusa de todas las leyes. En un aspecto se demuestra como el poder y la acción más poderosa que una vida más vital puede ejercer sobre una vida menor, tal como el poder del espíritu de la Tierra (la Entidad planetaria, no el Logos planetario) para retener consigo todas las formas físicas y evitar que se “dispersen”. Ello se debe a la vibración más pesada, a una mayor acumulación de fuerza y el conjunto de vidas tamásicas de la Entidad planetaria. Esta fuerza actúa sobre el aspecto negativo o inferior, de todas las formas físicas. La Ley de la Gravedad se manifiesta también en la respuesta del alma de todas las cosas a esa gran Alma que incluye todas las menores, afectando por lo tanto las dos formas más inferiores de la vida divina, no la superior. Emana principalmente del sol físico y del corazón del Sol. Las últimas fuerzas sintetizadoras que pueden ser consideradas como formas de activa gravitación espiritual no lo son, debido a la acción de otra ley que emana del Sol central espiritual. Una es estrictamente del sistema, la otra cósmica.

 

9. La Ley de la Afinidad Planetaria. Este término se usa en la enseñanza ocultista específicamente en relación con la interacción de los planetas y su eventual matrimonio. Como sabemos, los esquemas planetarios (los siete planetas sagrados) se sintetizarán oportunamente, o absorberán la vida de los planetas que no son sagrados y de los numerosos planetoides, en lo que respecta a los cuatro reinos de la naturaleza. La absorción del aspecto Espíritu se lleva a cabo de acuerdo a la Ley de Síntesis. Los cuatro esquemas planetarios menores se convierten primero en dos y luego en uno. Éste y los tres mayores forman un segundo y superior cuaternario que repite nuevamente el proceso, produciendo de los cuatro, dos, y de los dos, uno. Este último se fusiona oportunamente con el Sol, produciendo en el vasto período de tiempo de este prolongado proceso, la aparición de los “siete Soles que marchan juntos, brillando y produciendo una flamígera bola de fuego”. En escala menor la misma ley rige la fusión de las cadenas de un esquema.

 

10. La Ley de la Unión Solar. Se trata de la interacción de los Soles, del aspecto material al aspecto conciencia; este término se emplea en forma esotérica. No es posible extendernos sobre ello, únicamente se destacará la universalidad de la Ley de Atracción.

 

11. La Ley de las Escuelas.(Ley del Amor y de la Luz.) Término misterioso que sirve para ocultar la ley a medida que afecta las expansiones de conciencia que logra un iniciado, y su capacidad para atraer hacia sí el conocimiento de:

 

  1. Su propio Yo superior, para producir alineamiento e iluminación.
  2. Su Guru.
  3. Aquello que trata de conocer.
  4. Aquello que puede utilizar en su tarea de servicio.
  5. Otras almas con quienes puede trabajar.

 

Será evidente, para el estudiante inteligente, que esta Ley de las Escuelas es principalmente aplicable a todas las unidades de vida divina que han llegado o trascendido la etapa de la autoconciencia. Tiene en consecuencia una conexión vital con el reino humano; existe un significado oculto en el hecho de que es la undécima  Ley, la cual capacita al hombre para unir dos de sus aspectos (el yo personal y el Yo superior). Rige la transición del átomo humano a un reino superior. Permite al hombre (cuando la comprende y se adapta a ella) entrar en un nuevo ciclo. Es la ley del adepto, del Maestro y del hombre perfecto, razón por la cual será útil tratarla con un poco más de amplitud que las otras, puesto que la humanidad llegó a la etapa donde algunos de sus entes ya están preparados para ser influenciados específicamente  por esta ley y ser transferidos al Aula del Aprendizaje, pasando por el Aula de la Sabiduría, al quinto reino o espiritual.

 

Sus efectos:

La Ley de Atracción produce ciertos efectos que sería de interés tratar aquí, haciendo la salvedad que constituyen algunos de los muchos efectos posibles:

1. Asociación.

El primer efecto podría denominarse asociación. Por esta ley se le permite a los Señores del karma agrupar esas vidas (subhumanas, humanas y superhumanas) que han estado asociadas anteriormente y tienen, por lo tanto, algo que desarrollar. Los siete Hombres celestiales, por ejemplo, son algunos de los componentes de un gran grupo de Vidas asociadas que han elegido venir a la encarnación en este kalpa con el fin de ayudarse y corregirse mutuamente. Están realmente destinados a trabajar juntos, aunque en otros planos cósmicos tienen contactos desconocidos para nosotros.

2. Construcción de la Forma.

El segundo efecto es la construcción de la forma. No nos extenderemos mucho sobre el particular, ya que todo lo que en este momento es posible impartir, referente al tema, se ha dado en este tratado y en otras obras de naturaleza análoga. El aspecto medio o segundo, es siempre responsable de la construcción de una forma alrededor de un núcleo central. A los estudiantes les resultará útil estudiar y meditar sobre la clasificación anexa de las corrientes de energía y su objetivación a través de la mutua interacción.

La vibración iniciada por el Sonido, expresión de la Ley de Síntesis, es reemplazada por la Voz o Palabra, y esa Palabra, a medida que se propaga del centro a la periferia (porque, entendida esotéricamente, la Palabra es “pronunciada” desde el Corazón), se convierte en:

 

  1. Una frase.
  2. Frases.
  3. Oraciones.
  4. Conversación.
  5. Millares de sonidos de la naturaleza.

Cada uno de estos términos pueden ser explicados como energía de atracción, siendo a su vez la expresión de la vida de una Existencia de determinado grado.

“Dios habla y las formas son echas.”

3. Adaptación de la Forma a la Vida.

Este procedimiento consiste en proporcionar gradualmente formas que expresan adecuadamente la conciencia inmanente, el gran propósito de lo que llamamos “Madre Naturaleza”; lo hace trabajando de acuerdo a la Ley de Atracción que estamos considerando. Dicha ley rige, por lo tanto, dos aspectos del desarrollo, el que concierne al alma o aspecto conciencia, y el relacionado con el Espíritu en su propio plano. Causa la cíclica y continua adopción, utilización y rechazo de la forma que caracteriza las encarnaciones de toda clase y tipo de ser viviente. El estudiante debiera recordar que las Existencias, los Dhyan Chohanes, fuerza de atracción en manifestación, son siete; en consecuencia, la cualidad de los vehículos que forman Sus cuerpos tendrán la séptuple variación de acuerdo a la naturaleza específica de los Señores de la Vida.

Las Siete Leyes del Trabajo Grupal.

A través de las épocas, los que han tratado de dilucidar las Escrituras del mundo, se han preocupado por hacer comprender a la humanidad la naturaleza de esas cualidades que deberían caracterizar a todos los verdaderos creyentes y aspirantes y a los sinceros discípulos, cristianos o no. Esta enseñanza se ha basado en la buena conducta y la correcta acción y, por lo tanto, en los efectos producidos por causas internas que no siempre han sido especificadas. Fundamentalmente, todas esas virtudes, buenas intenciones y sanas cualidades, representan el surgimiento de ciertas energías y tendencias y su expresión en el plano físico, que son inherentes al alma misma, y están a su vez regidas por energías y leyes de naturaleza distinta de las que gobiernan a la personalidad.

Esto sólo puede explicarse en gran medida empleando términos místicos, dejando que el estudiante intuitivamente los aplique a formas de vida más materiales.

1ra. Ley. La Ley del Sacrificio. Implica la inmolación y sacrificio de aquello que ha sido realizado. Es la crucifixión o ley fundamental de todo trabajo grupal, principio regente que hace que cada ente humano oportunamente se convierta en un Salvador.

2da. Ley. La Ley del Impulso Magnético. Rige la primera percepción que tiene el átomo de sus contactos ambientales y su exteriorización o la búsqueda que realiza ese átomo, hasta que oportunamente establece la relación entre lo que percibe como parte del grupo y el ente. Esto no es lo mismo que establecer contactos sensibles, pues la relación se establece entre todos los Yoes y no entre los aspectos del no-yo. Esta ley se denomina a veces “el primer paso hacia el matrimonio”, porque da como resultado la unión final entre el hombre o átomo y el grupo que produce relaciones grupales armoniosas.

3ra. Ley. La Ley del Servicio. Denominada así a falta de mejor término. Concierne a la identificación de un átomo con los asuntos grupales y a la constante indiferencia del átomo hacia sus propios intereses materiales; trata en realidad con el proceso o  método por el cual un átomo (positivo en su propia vida centralizada) responde gradualmente y es receptor de la vida positiva del grupo.

4ta. Ley. La Ley de Repulsión. Se refiere a la capacidad de un átomo para arrojar de sí o negarse a hacer contacto con cualquier energía que se considere hostil a la actividad grupal. Se considera literalmente una ley de servicio, pero sólo entra en actividad consciente cuando el átomo ha establecido ciertas discriminaciones fundamentales y orienta sus actividades a través del conocimiento de las leyes de su propio ser. No es la misma Ley que la Ley de Repulsión aplicada, en conexión con la Ley de Atracción, a las formas que tienen relación con lo material. Las leyes que estamos considerando tienen relación Con la siquis o aspecto Vishnu. Un grupo de leyes concierne a las energías que emanan del sol físico; las que consideramos ahora emanan del corazón del Sol. La “repulsión” que aquí tratamos produce (cuando se aplica conscientemente, por ejemplo a través de la energía desarrollada por el corazón de un átomo humano) el acrecentamiento de los intereses del ente rechazado, impeliendo a éste a acercarse a su propio centro. En un párrafo esotérico extraído de cierto antiguo libro, podrá obtenerse alguna idea de la gran belleza de esta ley:

“Esta fuerza de repulsión impele hacia siete direcciones, obligando a todo, con lo que entra en contacto, a regresar al seno de los siete padres espirituales.”

Por medio de la repulsión, las unidades vuelven al hogar y los seres inconscientes y extraviados son forzados a ir a su propio centro. La Ley de Repulsión o la corriente de energía que recibe este nombre, puede actuar desde cualquier centro, pero tal como se la considera aquí, debe emanar del corazón para llevar a cabo el necesario trabajo grupal.

5ta. Ley. La Ley del Progreso Grupal. A veces se la denomina “la Ley de Elevación” porque concierne a los misterios de la comprensión grupal, a las expansiones de conciencia  y al papel que cada ente representa en el progreso general de un grupo. En relación con la familia humana, siempre debe recordarse por ejemplo, que ningún átomo humano llega a la “plenitud de vida” sin haber aportado mucho a la naturaleza general de su propio grupo. La elevación de un ente produce la elevación del grupo; la comprensión del ente produce finalmente el reconocimiento grupal; la iniciación del ente conduce finalmente a la iniciación planetaria; el logro de la meta por el átomo humano y la consecución de su objetivo produce firme e incesante realización grupal. Ningún hombre vive para sí mismo; la crucifixión de los entes durante eones y la comprensión de su naturaleza esencial a fin de ofrendar, para los intereses del grupo, lo mejor que tiene y comprende, son los métodos por los cuales se lleva adelante el trabajo de liberación.

Sacrificio, Servicio, Magnetismo (“si yo fuera ascendido, atraeré”), Progreso grupal, Repulsión divina, son términos inadecuados por los cuales tratamos de expresar la verdad divina de que toda vida y manifestación del Logos solar serán únicamente posibles y se revelará S propósito, sólo cuando haya llevado a cada unidad atómica a la etapa de autorrealización. Entonces Él la conducirá hasta el sacrificio de ese yo realizado, a fin de que el propósito y la voluntad divinos sean consumados y la vida y la gloria divinas brillen con perfecto fulgor.

Esto podría expresarse en términos más materiales diciendo que cuando se dominen las leyes del Alma, el cuerpo físico logoico llegará a convertirse en una activa expresión de Su propósito realizado.

Las dos últimas leyes, concernientes a la actividad grupal pueden sólo tratarse en forma breve pues su verdadero significado es únicamente comprensible para los discípulos juramentados. Tratan principalmente de los planos astral y mental y, por lo tanto, de los correspondientes vehículos de los entes grupales. Debe recordarse que un grupo que actúa en el plano físico se encuentra también, en forma más amplia, en el astral y mental. De la misma manera que el cuerpo astral de un hombre es más grande que su cuerpo físico y, por consiguiente, ha empleado en su estructura un número mayor de unidades atómicas, un grupo (considerado astralmente) contiene más unidades que en el plano físico. Las leyes que estamos considerando se refieren a la relación de los entes del plano físico con los que constituyen una parte del grupo, pero funcionando sin los cuerpos o envolturas del plano físico. La misma idea debe ser aplicada a las unidades exentas del vehículo físico, que forman parte componente del cuerpo mental del grupo.

Estas dos leyes se denominan:

6ta. Ley. La Ley de la Respuesta Expansiva.

7ma. Ley. La Ley de los Cuatro Inferiores.

Dichas leyes sólo rigen para los entes del plano físico que responden conscientemente a esos grupos de trabajadores que han desencarnado.

Ha de considerarse que todas estas leyes, desde el punto de vista del discípulo, sólo rigen en los tres mundos, aunque no es necesario señalar que la analogía se encuentra en todos los planos. Estas siete leyes son conocidas y estudiadas conscientemente en todos los grupos que trabajan bajo la dirección de los Maestros.

Además de estas leyes, existen siete reglas para que el alma controle, y que facilitan la conformación del quinto reino de la naturaleza:

  1. La tendencia innata de sintetizar.
  2. La cualidad de la visión oculta.
  3. El instinto para formular un plan.
  4. El anhelo de vivir una vida creadora.
  5. El factor análisis.
  6. La cualidad innata de idealizar
  7. La interacción de las grandes dualidades.

 

Creación de formas mentales.

Todas las formas en la naturaleza están compuestas de  miríadas de diminutas vidas, teniendo cierta medida de percepción, ritmo y coherencia, de acuerdo con la fuer­za de la Ley de Atracción, utilizada por el constructor de la forma.

Puede afirmarse que la Vida inteligente crea en su me­ditación  y por consiguiente en su mente reflexiva, lo que llamamos una forma mental. Esta forma mental tiene cuatro característi­cas principales:

  1. Es traída a la existencia mediante, el uso consciente de la Ley de Atracción.
  2. Es formada por un infinito número de entidades vivientes que son atraídas por la mente del divino Creador, entrando en relación entre sí.
  3. La forma es la exteriorización de algo que su Creador:
  • Ha visualizado.
  • Ha construido inteligentemente, “matizado” o “cali­ficado”, a fin de cumplir el propósito para el cual es­taba destinado.
  • Ha vitalizado con la potencia de su deseo y la fuerza de su pensamiento viviente.
  • Ha mantenido formado durante el tiempo necesario para efectuar su trabajo específico.
  • Ha conectado en sí mismo, por un hilo magnético, el hilo de su propósito viviente y la fuerza de su volun­tad dominante.
  1. Este propósito interno, que se ha revestido de sustancia mental, astral y vital, es potente en el plano físico mientras:
  • Permanece conscientemente en el pensamiento de su Creador.
  • Conserva “su distancia”, en sentido esotérico, de Su Creador. Muchas formas mentales son inútiles por es­tar “demasiado cerca” de su Creador.
  • Pueden ser dirigidas en cualquier dirección deseada, y de acuerdo a la ley de menor resistencia pueden en­contrar su propio lugar, ejecutar su función deseada y llevar a cabo los propósitos para los cuales fueron creadas.

Por lo tanto la “fórmula” puede ser considerada como la idea que emana del divino Pensador; podría ser definida como el pro­pósito dinámico, la “cosa” como la ve el Pensador y la exterioriza en su mente y la visualiza como portadora de su intención.

Estas fórmulas son la razón fundamental de un mundo de formas y deben ser conocidas por quienes están debidamente equipados para trabajar bajo el Gran Arquitecto del Universo. Simbólicamente hablando, hay tres gran­des libros de fórmulas. Obsérvense las palabras “simbólicamen­te hablando” y no las olviden. Tenemos primero el Libro de la Vida, leído y eventualmente dominado por los iniciados de todos los grados. Existe luego el Libro de la Sabiduría Divina, leído por los aspirantes de todos los grados, llamado a veces el Libro de la Experiencia Conocedora, y también el Libro de las Fórmu­las, que es lectura obligatoria para todos aquellos cuya inteli­gencia va despertando a la actividad funcionante.

Las Leyes del Universo expresan la divina Voluntad y con­ducen a la manifestación del Propósito divino. Esto es sabiduría. Ordenan y nutren al Plan.

Las Reglas que inducen a que el alma controle expresan la cualidad divina y conducen a la revelación de la naturaleza de Dios, que es amor.

Las Leyes de la Naturaleza, o las llamadas leyes físicas, expresan la etapa de manifestación, o el punto alcanzado en la expresión divina. Se refieren a la multiplicidad o aspecto cualidad.

Rigen o expresan lo que el Espíritu divino (la voluntad actuando con el amor) ha podido realizar en conjunción con la materia, a fin de producir la forma. Esta emergente revelación permitirá el reconocimiento de la belleza.

LIBRO

LEYES

CONTENIDO

LECTORES

De la vida

Del Universo

12  constelaciones

Iniciados

De la sabiduría

Del Alma

12  planetas

Discípulos

De la forma

De la Naturaleza

12  jerarquías

Aspirantes

 

NOTAS DEL EDITOR.

1. Las leyes del Universo están explicadas en el libro Tratado sobre fuego cósmico de Djwal Khul.

2. Las leyes del Alma están explicadas en el libro Tratado sobre los siete rayos Tomo II de Djwal Khul.

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Sobre Jorge Ariel (Editor GHB)
Es uno de los colaboradores de la hermandad desde 2009. Pedagogo del comportamiento, orientador escolar de una Institución educativa en Caldas-Colombia, seguidor del Maestro Tibetano y estudiante de cuarto grado de la Escuela Arcana. Lleva 130 artículos publicados durante siete temporadas y a partir del año 2016 empezó a difundir los fundamentos de la alquimia, la magia y la astrología en términos de creatividad.
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3 comentarios
  1. User comments
    giovanni vignatti li

    muchas gracias, me encanto el articulo pienso que para mirar el universo solo necesitamos vernos nosotros mismos somos la replica de este mundo maravilloso mil bendiciones este magno universo.como es arriba es abajo.

  2. User comments

    Muy bueno!! es una gran lección de vida, que merece ser estudiada a fondo..me ha llenado de luz y conocimiento. Gracias Amados!!

  3. User comments
    mario munera mu&ntil

    lo bueno atrae lo bueno…lo malo atrae lo malo…. nuestros padres ,recuerden que siempre nos decian… dime con quien andas y te dire quien eres… es de suma importancia andar en lo positivo…. EN LA LUZ.. para que siempre irradiemos luz… si no nos sentimos bien cargados de energia positiva..no nos aventuremos a guiar a seres sin luz… por que nos hacen daño…envuelvete primero en la luz de nuestro Padre Clestial para darle la mano anuesros hermanos que se encuentran desorientados… Nuestro Maestro Jesus …oraba..meditava y estaba en siempre en consonancia con el Padre Celestial para soportar las energias negativas que lo rodeaban…. lo atacaban….si no hubiese sido asi…nuestro Maestro no habria soportado esa mision…. los mismos apostoles flaqueaban…y tuvo que enviarles el Espritu Puro , despues de su partida, para que pudieran cumplir su mision encomemnda por el Maestro Jesus…. la energia negativa de este plano es muy densa… y el trabajo espiritual es muy duro, constante y disciplinado.

    LA MISERICORDIA, LA PAZ Y LA CARIDAD OS COLMEN SIEMPRE

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