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Los Discursos de Jesús – Extracto de Documento 143 y 144– El Libro de Urantía

Los Discursos de Jesús – Extracto de Documento 143 y 144– El Libro de Urantía

 

La Lección Sobre el Autodominio

Extractos del Documento 143 – El libro de Urantía

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El Maestro era un ejemplar perfeccionado del autodominio humano. Si lo vilipendiaban, él no vilipendiaba; cuando sufría, no amenazaba a sus torturadores; cuando fue denunciado por sus enemigos, se remitió simplemente al juicio justo del Padre en el cielo.

En una de las conferencias nocturnas, Andrés le preguntó a Jesús: “Maestro, ¿hemos de practicar la abnegación, tal como nos enseñara Juan, o hemos de tratar de adquirir el autocontrol que tú nos enseñas? ¿En qué difiere lo que enseñas tú de lo que enseñaba Juan?” Jesús respondió:

“Efectivamente, Juan os enseñó el camino de la justicia de acuerdo con las luces y leyes de sus progenitores, la religión de la introspección y del sacrificio. Pero yo he venido con un nuevo mensaje de auto-olvido y autocontrol. Os muestro el camino de la vida tal como me la reveló mi Padre en el cielo”.

“De cierto, de cierto os digo, que el que sepa gobernarse a sí mismo es más grande que el que conquista una ciudad. El autodominio es la medida de la naturaleza moral del hombre y el indicador de su desarrollo espiritual. En el viejo orden, vosotros ayunabais y orabais; como criaturas nuevas, renacidas del espíritu, se os enseña a creer y a regocijaros. En el Reino del Padre habréis de transformaros en criaturas nuevas; las cosas viejas habrán de perecer; he aquí que os muestro cómo todas las cosas se han de renovar.  Y por vuestro amor mutuo, convenceréis al mundo de que habéis pasado de la esclavitud a la Libertad, de la muerte a la vida eterna”.

“Por el viejo método buscáis suprimir, obedecer y conformar a las reglas del vivir; por el nuevo camino, primero seréis transformados por el Espíritu de la Verdad y así vuestra alma se verá fortalecida por la constante renovación espiritual de vuestra mente; de este modo estaréis dotados de la fuerza para hacer con seguridad y júbilo la voluntad misericordiosa, aceptable y perfecta de Dios. No olvidéis; es vuestra fe personal en las extraordinariamente grandes y preciosas promesas de Dios, la que os asegura que participaréis de la naturaleza divina. Así pues, mediante vuestra fe y la transformación del espíritu, llegaréis a ser en realidad, templos de Dios, y su espíritu vive verdaderamente dentro de vosotros. Si el espíritu vive dentro de vosotros, ya no seréis esclavos encadenados por la carne, sino hijos del espíritu libres y liberados. La nueva ley del espíritu os dota de la libertad del autodominio, reemplazando la vieja ley del temor, basada en la auto-esclavitud y en las cadenas de la abnegación”.

“Muchas veces, cuando habéis hecho el mal, habéis pensado en culpar la influencia del demonio en vuestros actos, aunque en realidad habéis errado guiados por vuestras propias tendencias naturales. ¿Acaso no os dijo el profeta Jeremías hace mucho tiempo que el corazón humano es engañoso por sobre todas las cosas, y a veces, aún desesperadamente perverso? ¡Cuán fácil es engañaros a vosotros mismos y caer así en temores tontos, deseos arrolladores, placeres esclavizadoras, malicia, envidia y aún en odio vengativo!”

“La salvación se obtiene mediante la regeneración del espíritu y no por las acciones santurronas de la carne. Estáis justificados por la fe y acompañados por la gracia, no por el temor y la abnegación de la carne, aunque los hijos del Padre que han nacido del espíritu son siempre y para siempre dueños de su ser y de todo lo que corresponde a los deseos de la carne. Cuando sabéis que os salva la fe, tendréis Paz Verdadera con Dios.  Y todos los que sigan el camino de esta Paz Celestial están destinados a ser santificados al servicio eterno de los Hijos del Dios Eterno, hijos en constante progreso. De aquí en adelante, ya no será un deber, sino más bien un gran privilegio para vosotros purificaros de todos los males de la mente y del cuerpo mientras buscáis la perfección en el Amor de Dios”.

“Vuestra filiación está fundada en la fe, y debéis permanecer impasibles ante el temor. Vuestro regocijo nace de la confianza en el verbo divino, por consiguiente no dudaréis de la realidad del amor y de la misericordia del Padre. Es la Bondad misma de Dios la que conduce a los hombres a un arrepentimiento verdadero y genuino. El secreto de vuestro autodominio está ligado con vuestra fe en el espíritu residente, que siempre labora por amor. La fe salvadora misma no proviene de vosotros; sino que es otro don de Dios. Al ser hijos de esta fe viviente, ya no seréis los esclavos de vuestro yo, sino más bien los dueños triunfantes de vuestro yo, los hijos liberados de Dios”.

“Si encones, hijos míos, nacéis del espíritu, estaréis por siempre libres de la esclavitud autoconsciente de una vida de abnegación y vigilancia continua sobre los deseos de la carne; seréis trasladados al reino jubiloso del espíritu, en el cual haréis resaltar espontáneamente los frutos del espíritu en vuestra vida diaria. Los frutos del espíritu son la esencia del tipo más elevado de autocontrol ennoblecedor y regocijante, aún el alcance máximo del logro mortal terrenal: el Verdadero Autodominio”.

 

El Discurso Sobre la Oración

Extracto de Documento 144 – El Libro de Urantía

“Efectivamente Juan os enseñó una forma sencilla de oración: “¡Oh Padre, límpianos del pecado, muéstranos tu gloria, revélanos tu amor, y deja que tu espíritu santifique nuestro corazón para siempre jamás, Amén!” El os enseñó  esta oración para que vosotros tuvierais algo que enseñar a las multitudes. No era su intención que vosotros usarais tan establecida y convencional súplica como expresión de vuestra propia alma en la oración”.

“La Oración es una expresión enteramente personal y espontánea de la actitud del alma hacia el espíritu; el rezo debe ser la comunión de la filiación y la expresión de la hermandad. La oración dictada por el espíritu, conduce al progreso espiritual cooperativo. La oración ideal es una forma de comunión espiritual que conduce a la adoración inteligente. La oración verdadera es la actitud sincera en pos de los cielos para alcanzar vuestros ideales.”.

“La oración es el aliento del alma y debe conduciros a persistir en vuestro intento de conocer la voluntad del Padre. Si alguno de vosotros tiene un vecino, y vas a verle a la media noche para decirle: “amigo mío, préstame tres panes, porque acaba de llegar un viajero amigo mío, y nada tengo para darle”; y tu vecino responde, “ya no me molestes; mi puerta ya está cerrada y mis hijos y yo ya estamos acostados; por eso no puedo levantarme a darte pan”, pero perseverarás y explicarás que tu amigo tiene hambre, y que no tienes comida para darle. Y yo te digo que si tu vecino no quiere levantarse para darte pan por amistad, se levantará y te dará tantos panes como necesites simplemente para que no lo importunes mas. Así pues, si la perseverancia gana el favor de un simple mortal, imaginaos cuánto más ganará vuestra perseverancia en el espíritu, el pan de la vida de las manos generosas del Padre en el Cielo. Nuevamente os digo, pedid y se os dará; buscad y encontraréis, golpead la puerta y se os abrirá. Porque el que pide recibe; el que busca encuentra; y el que golpea la puerta de la salvación, la puerta se le abrirá”.

“¿Qué padre entre vosotros, ante la súplica inmadura del hijo, vacilaría en dar según la Sabiduría paterna, y no de acuerdo con la solicitud errónea del hijo? Si el niño necesita pan, ¿le darás una piedra sólo porque incesantemente la solicitó? Si tu hijo necesita pescado, ¿le darás una serpiente de agua sólo porque apareció en la red con el pez y el niño tontamente la pide? Si vosotros, mortales y finitos, sabéis cómo responder a las súplicas y dar a vuestros hijos dones buenos y apropiados, ¡cuánto más dará al espíritu y cuantas bendiciones adicionales dará vuestro Padre celestial a los que se lo pidan! Los hombres deben siempre orar sin perder nunca la esperanza.

“Dejadme contaros la historia de cierto juez que vivía en una ciudad donde dominaba el mal. Este juez no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Habitaba en esa ciudad una viuda menesterosa que fue repetidamente a ver a este juez injusto, diciendo: “protégeme de mi adversario”. Durante cierto tiempo no le prestó él atención, pero finalmente observó para sus adentros: “Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, será mejor que reivindique a esta viuda para que deje ya de molestarme con sus continuas súplicas”. Os cuento estas historias para alentaros a perseverar en la oración; no para sugerir que vuestras súplicas puedan cambiar al Padre justo y recto en el cielo. Vuestra perseverancia no es para ganar el favor de Dios, sino que cambiará vuestra actitud terrestre y ampliará la capacidad de vuestra alma para recibir el espíritu”.

“Pero cuando oráis, ejercéis tan poca fe. La fe genuina es capaz de mover montañas de dificultades materiales encontradas en el camino de la expansión del alma y del progreso espiritual”.

 

Fuente: Extractos de Documento 143 y 144 – El libro de Urantía

En Amor y Servicio Incondicional,

Viviana Rodriguez Cortejarena – www.vivianarodriguez.com

 

 

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Sobre Viviana Alejandra Rodriguez
Curriculum: Facilitadora de Registros Akáshicos, Munay Ki, Reiki y Memoria Celular. Terapeuta Holística desde el año 2001 www.vivianarodriguez.com Mail: despertandoalaluzra@gmail.com // rodriviv11@gmail.com
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