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Los hermanos lemurianos – Custodian y acompañan en amor y hermandad divina

luz y amor

 

Y la hermana lemuriana Agripa Maia se acercó hacia la tribu de los hermanos lemurianos. Tan envueltos del padre-sol, con plumas en sus propios vientres, viendo amanecer pronto, pronto, el trabajo de todas las hermanas lemurianas.

 

 

 

 

Y ellos sabían lo que ellas trabajaban por el nuevo amanecer. Y Agripa Maia se acercó y les dijo a cada alma, hablando personalmente con cada uno de ellos: “¿Me concedes el don de despertarte cuando haya amanecido?” Y sus voces esbozaron un “Sí Galáctico” y las plumas crecieron desde sus vientres sagrados, tan masculinos y femeninos a la vez… y estuvieron de acuerdo en resguardar, cuidar y ser protectores de las almas lemurianas femeninas. Y así lo hicieron. Y así lo quiso Dios al bendecirlos con la esencia masculina.

 

 

 

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Y la hermana lemuriana Agripa Maia los encontraría en el nuevo amanecer, a cada uno de ellos, en la propia vida donde reconocería los códices; y al encenderlos reconocería al instante a cada hermano divino. Y ella les preguntaría muy bajito al oído: “¿Te recuerdas como lemuriano en nuestra tan honrada tierra?” Y ellos esbozarían nuevamente el “Sí Galáctico”. Y así sucedería. Y así sucedió.

 

 

 

 

Y es tan importante honrar ahora el don divino otorgado desde el Dios-creador a cada ser encarnado en la Energía Esencial Masculina (EEM) en ese tiempo… porque la energía del sol central les otorgó la “Esfera de la protección, el alimento y el sostén” Porque serían custodiados por ellos, porque ellos bendecirían sus vientres divinos, porque ellos las verían renacer a ellas primero, y porque en ese amanecer bendito se reconocerían luego. Y así lo quiso Dios, y les entregó las plumas para llevarlas con el alado viento hacia las altas cumbres, para desde allí lanzarlas.

 

 

 

 

¡Y cuántos pájaros y aves bendecidas volaron por toda la tierra para recoger sus cantos! ¡Y cuántos de ellos llevaban consigo la historia de la humanidad!

 

 

 

 

Y los hombres preservaron las formas en que las hermanas lemurianas canalizaban hacia la tierra el sano silbido de esa sinfonía, que primero estaba haciendo ruido para poder entrar al útero de Gaia. Y como el corazón valiente de un buen guerrero, supieron esperar y esperarlas. Y ellos fueron los que se fundieron con el cielo con el hundimiento de esas tierras, para ser custodios de la información. Y ellos las abrazaban, formando una sola entidad masculina que “resguardaba”. Y en esa entidad estaban los ancestros, los que habían sido los padres de esos hombres, los abuelos, los bisabuelos, todos juntos, unidos, para ver gestar la nueva humanidad.

 

 

 

 

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Y es aquí donde la unión divina hizo sentido para el cielo. Porque es aquí donde se produjo la fusión de lo divino: El Femenino y Masculino unido para sembrar en la próxima especie este mismo destino. Al reconocerse en la nueva tierra, ellos reconocerían la unión, compañerismo y amor que se tenían en Lemuria, y así lograrían sembrar lo mismo en la Gaia divina, quien vería por primera vez, luego de miles de años, el femenino y masculino danzando hasta el final.

 

 

 

 

Porque la tierra se adormeció por un tiempo. Porque las heridas generadas por ambos géneros marcaría una enorme bisagra en el tejido del tiempo. Porque la Divina Diosa olvidaría su sentido en la tierra. Porque el Divino Dios también lo haría. Porque era parte del plan. Porque también era parte del plan que las hermanas lemurianas nacieran y recorrieran muchas vidas atadas a las sombras y se vieran tan llenas de esas heridas en el inicio de la era acuariana, que se dedicaran a limpiar. Y así lo quiso Dios y el Plan Divino. Pero sanaron su femenino, y despertaron juntas su divinidad. Y precisamente en ese mismo instante, los códices serían abiertos. Desatarían los nudos endurecidos por la experiencia terrenal. Y danzarían sin miedo alguno. Y en ese minuto hallarían a su complemento perfecto. Y ese minuto sería sagrado para dejar sellado en el corazón de Gaia la remembranza y la reconciliación. Y olvidarían lo pasado, dejándolo ir en la sutil canoa. Y liberarían los votos adquiridos en el tiempo, y generarían un nuevo ritual: El amarse eternamente. Y el Dios Divino con la Diosa Sagrada se unirían en un ritual de danzas y danzas que durarían hasta el próximo amanecer. Y renovarían sus votos. Y así lo harían. Y así lo hicieron. Y así lo quiso Dios al sentirlos y enviarlos para convertirse en humanos.

 

 

 

Canalizado por María José Bayard

 

 

 

Parte de la información del Códice desatado. Puedes compartir esta información siempre y cuando se mantenga y respete el texto como fue publicado, mencionando la fuente de quien lo canalizó. Muchas gracias. Infinito amor.

 

 

 

AUTOR: aría José Bayard

 

 

VISTO EN: http://codiceslemurianos.com/los-hermanos-lemurianos-custodian-y-acompanan-en-amor-y-hermandad-divina/

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Sobre Jorge (Coordinador GHB)
Jorge es uno de los coordinadores de hermandadblanca.org, uno de los silenciosos fundadores del proyecto en el año 2006. Meditador y apasionado del desarrollo de la auto-consciencia.

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