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Neuroteología: Dios en el cerebro (2ª parte)

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Las funciones del cerebro y los temas teológicos

Existen una variedad de funciones cerebrales generales para determinar cómo los conceptos teológicos, en general, pueden ser derivados. Debe hacerse hincapié en que las funciones cerebrales que se describen a continuación, se refieren a amplias categorías de funciones según Sayadmansour[i]. La futura academia neuroteológica tendrá que evaluar mejor los aspectos específicos de los diferentes procesos cerebrales para determinar si y cómo se relacionan con los conceptos religiosos y teológicos en general.

La función integral

El cerebro, especialmente el hemisferio derecho, tiene la capacidad de percibir los conceptos holísticos de tal manera que percibimos y comprendemos la totalidad de las cosas en vez de detalles particulares. Por ejemplo, podríamos entender todas las células y órganos para comprender todo el cuerpo humano. Desde una perspectiva religiosa o espiritual, podríamos entender un concepto de unidad absoluta como perteneciente a Dios. Más allá, el proceso holístico en el cerebro permite la expansión de cualquier creencia religiosa o doctrina que se aplica a la totalidad de la realidad, incluyendo otras personas, otras culturas, animales, e incluso otros planetas y galaxias. De hecho, como el conocimiento humano de la extensión del universo se ha expandido, la noción de Dios ha expandido este sentido de la totalidad del universo. La función holística nos empuja a contemplar que cualquier alcance nuevo del universo que los astrónomos pudieran encontrar, Dios debe estar allí. No importa lo pequeño e impredecible que pueda ser una partícula subatómica, Dios debe estar allí también.

La función cuantitativa

En el sentido más general, los procesos cuantitativos del cerebro ayudan a producir las matemáticas y una variedad de comparaciones cuantitativas similares sobre los objetos en el mundo. La función cuantitativa claramente subyace y apoya gran parte de la ciencia y el método científico. La ciencia se basa esencialmente en una descripción matemática del universo. En términos de implicaciones filosóficas y teológicas, la función cuantitativa parece haber influido en gran medida a las ideas de filósofos como Pitágoras, que a menudo utilizó los conceptos matemáticos tales como la geometría, para ayudar a explicar la naturaleza de Dios y el universo.

Una aplicación potencialmente interesante de la función cuantitativa es en la evaluación del fuerte énfasis en ciertos números especiales utilizados en tradiciones religiosas. Por ejemplo, los números específicos que abundan en la Biblia como el número 40 (40 días y noches de diluvio, los Judíos que vagaron por el desierto durante 40 años, etc.) y, dan su importancia en términos de tiempo, personas y lugares. El Islam también hace uso de números especiales en el Corán y en las doctrinas que se derivan de él. De acuerdo con el chiismo, existen los Diez Auxiliares de la Fe (los sunitas creen en los cinco Pilares del Islam y en los seis Artículos de la Fe), así como en los 99 atributos de Dios. Uno puede preguntarse si estos números proporcionan un significado adicional dentro de nuestro cerebro. ¿Es más fácil para nosotros creer en o comprender estos conceptos cuando se presentan junto con un número específico?

Se sabe que nuestro cerebro tiene un gran interés en los números y en general le gusta utilizarlos. Este proceso cuantitativo podría fortalecer nuestra creencia en todo lo relacionado con los números. Y nuevamente, hay números especiales, tales como 5, 10, 40, o 99, lo que podría lograr un efecto particular en el cerebro, una función del hemisferio izquierdo. 

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La función binaria

Los procesos binarios del cerebro nos permiten separar dos conceptos opuestos. Esta capacidad es fundamental para la teología ya que los opuestos que pueden ser separados incluyen aquellos del bien y del mal; la justicia y la injusticia; el hombre y Dios; entre muchos más. Muchas de estas polaridades/dicotomías se encuentran a través de los textos religiosos de todas las religiones. Gran parte del propósito de las religiones es solucionar los problemas psicológicos y existenciales creados por estos opuestos. La teología entonces, debe evaluar las estructuras del mito y determinar dónde están los opuestos  y qué tan bien los problemas que presentan estos opuestos, se resuelven por las doctrinas de una religión particular como el Islam. Los estilos instructivos del Corán son a menudo ejemplos que yuxtaponen lo bueno y lo malo.

La función causal

La capacidad del cerebro para percibir la causalidad también es crucial para la teología. Cuando los procesos causales del cerebro se aplican a toda la realidad, que obliga a la pregunta de ¿cuál es la causa última de toda cosas? Esto conduce a la noción clásica de Santo Tomás de Aquino “la primera causa incausada” como un argumento a favor de la existencia de Dios. Para las religiones monoteístas, las doctrinas fundamentales postulan que Dios es la causa sin causa de todas las cosas. Sin embargo, esta misma pregunta de cómo algo puede ser sin causa es un problema más desconcertante para el pensamiento humano. De hecho, los teólogos, filósofos y científicos se han enredado con la causalidad como parte integral de la comprensión del universo y Dios. La filosofía de Aristóteles postula cuatro aspectos de la causalidad: causalidad eficiente, causalidad material, causalidad formal y la causalidad final. De este modo, la cuestión de la causalidad se convirtió en aplicar a Dios para determinar cómo, de hecho, Dios podría causar el universo.

Las funciones de voluntariedad y orientación

Otras dos funciones importantes del cerebro están relacionadas con la capacidad de soportar comportamientos dolosos o intencionales y la capacidad de orientar nuestra propia yo dentro del mundo. Neurocientíficamente, la función intencional es considerada a surgir -en gran parte-, de los lóbulos frontales. Existen evidencias de que la actividad del lóbulo frontal está implicada en funciones ejecutivas tales como la planificación, la coordinación del movimiento y el comportamiento, la iniciación y la producción de lenguaje. Las evidencias también han demostrado que los lóbulos frontales que se activan cuando un individuo realiza una práctica de meditación u oración en la que hay una intensa concentración en la práctica particular[ii].

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Alguna reflexiones sobre neurotelogía y neurociencia

Hay una serie de temas de neurociencia que podrían influir directamente y ser influenciados por la investigación neuroteológica. Uno de los principales problemas que la neuroteología enfrenta, es el de la capacidad de determinar el estado subjetivo del sujeto. Este es también un tema más universal en el contexto de la neurociencia cognitiva. Después de todo, uno nunca puede saber con precisión lo que un sujeto de investigación está pensando en el momento preciso del escaneo. Si se tiene un sujeto resolviendo una tarea matemática, no se sabe si la mente de la persona vagó durante la tarea. Se puede determinar si hizo la prueba correcta o incorrectamente, pero en sí mismo, no puede determinar porqué estuvo bien o mal. La cuestión del estado subjetivo del individuo es particularmente problemática en la neuroteología. Al considerar los estados espirituales, la capacidad de medir empíricamente tales estados mientras sin que se perturben, es casi imposible. Por lo tanto, es importante verificar lo más posible, lo que la persona piensa que está experimentando. La investigación neuroteológica puede ayudar a afinar las mediciones subjetivas. Los estados espirituales y religiosos son quizá el mejor de todos los estados descritos y, por lo tanto, puede ser un punto de partida importante para el avance de la investigación en la medición de los estados subjetivos.

Otra área en la que la neuroteología podría proporcionar información científica importante es en la comprensión de la relación entre la espiritualidad y la salud[iii]. Un creciente número de estudios han demostrado efectos positivos y algunas veces negativos, sobre diversos componentes de la salud mental y física. Tales efectos incluyen una mejora en la depresión y la ansiedad, mejorar el sistema inmunológico y, la reducción de la mortalidad global asociada a los individuos que son más religiosos. Por otro lado, la investigación también ha demostrado que las personas dedicadas a la lucha religiosa, o que tienen una visión negativa de Dios o la religión, pueden experimentar un aumento del estrés, la ansiedad y problemas de salud.  La investigación en cuanto a las respuestas del cerebro hacia influencias positivas y negativas de la religión, podría ser de gran valor en llevar más allá nuestro entendimiento de la relación entre la espiritualidad y la salud[iv].

Por último, uno de los objetivos más importantes de la neurociencia cognitiva es entender mejor cómo los seres humanos piensan e interactúan con nuestro entorno. En particular, esto se relaciona con nuestra percepción y respuesta a la realidad externa que el cerebro presenta de forma continua a nuestra profunda consciencia[v].La neuroteología está en la posición única de ser capaz de explorar cuestiones epistemológicas que surgen de la neurociencia y la teología. Por lo tanto, al integrar las perspectivas religiosas y científicas podría proporcionar la base sobre la cual los investigadores de diversas disciplinas, pueden abordar algunas de las preguntas más grandes que enfrenta la humanidad.

Alireza Sayadmansour[vi] considera que la neuroteología -como un campo de estudio emergente-,  tiene el potencial de ofrecer mucho a nuestra comprensión de la mente humana, la conciencia, el descubrimiento científico, la experiencia espiritual y, el discurso teológico. En particular, hay muchas áreas potencialmente ricas a considerar en el contexto del Islam. Debe recordarse que la escuela neuroteológica debe ir con cuidado sobre estos temas y tratar de desarrollar nuevos métodos todavía más claros de investigación. Todos los resultados de la escuela neuroteológica deben ser vistos e interpretados con cautela y dentro del contexto de la doctrina, creencias y la teología existente. Sin embargo, si la neuroteología es en última instancia exitosa en sus objetivos, su enfoque integrador tiene el potencial de revolucionar nuestra comprensión del universo y nuestro lugar en él. Una mejor comprensión de la mente humana, su biología y neurocircuito, tiene el potencial para resolver problemas artificiales. Incluso puede crear un puente entre la ciencia empírica de la neurología con la intangibilidad y la sensibilidad de la teología.

 

 

[i] Fontana D. Psychology, Religion and Spirituality. Hoboken, NJ: Wiley; 2003. pp. 145–7.

[ii] McKinney LO. Neurotheology: Virtual Religion in the 21st Century. Washington, DC: American Institute for Mindfulness; 1994. p. 48.

[iii] Koenig H, King D, Carson VB. Handbook of Religion and Health. Oxford, UK: Oxford University Press; 2012.

[iv] King M, Speck P, Thomas A. The effect of spiritual beliefs on outcome from illness. Soc Sci Med. 1999;48(9):1291–9.

[v] Miller L. Chaos as the Universal Solvent [Online] [citado 2013]; Disponible en: URL: http://asklepia.tripod.com/Chaosophy/chaosophy3.html.

[vi] Sayadmansour, Alireza Neurotheology: The relationship between brain and religion.

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