Sobre la Bendición de Buda en Wesak por Vicente Beltrán Anglada

Rosa (Editora)

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«De ahí que todos los discípulos están siendo enseñados esotéricamente en el arte del silencio: el silencio de palabras, el silencio de deseos y el silencio de pensamientos; porque solamente cuando la mente está en silencio es cuando puede haber dentro de la misma un punto donde la verdad se pueda anclar, de expansionarse al punto de que toda la mente se convierta en el escenario donde la verdad pueda cumplir su misión, el adecuado papel que tiene asignada dentro de este planeta de tercer rayo, y de aquí en adelante, todo cuanto ocurra no es sino la repetición de una serie de actos incomprendidos que deben oportunamente llegar al límite de expansión, llegar a una pérdida absoluta de gravitación. Es decir, que todo cuanto implique movimiento, propósito, humildad y síntesis, que culmina en la paz, encuentra siempre —porque el hombre es así, está dentro de su propio caparazón kármico— la pretensión de haber llegado a un cierto punto de evolución y creerse superior a los demás, y entonces se crea el complejo mesiánico, y nadie puede ser Mesías excepto Aquel que viene enviado por el Señor, los demás somos pequeños intérpretes de la voluntad de Aquel, porque nosotros desdichadamente podemos equivocarnos, pero el Instructor del Mundo jamás se puede equivocar, jamás puede fallar en su propósito.

El hombre limitado por espacio y tiempo y sus propios condicionamientos está constantemente creando dentro de sí la mole artificiosa de una verdad que no ha conquistado, porque se limita a acumular conocimientos acerca de la verdad, conocimientos acerca del amor, conocimientos acerca de la paz, conocimientos acerca de Dios, conocimientos acerca de la vida de la naturaleza, pero en el fondo el conocimiento siempre atrae la atención del pensador, y si no es correctamente estimulado el morbo interno que se agita dentro de esta mole de conocimientos, forzosamente todo aquello se convertirá en una simple doctrina…

Espero que durante el Festival de Wesak tengamos en cuenta nuestra participación activa en la vida de la humanidad, y que en nuestra meditación tengamos presente a todos aquellos de entre nosotros que sufren, de una u otra manera, y que nos ayudemos, ya que no podemos ayudar a la totalidad del mundo ayudémonos al menos entre nosotros, participemos de las inquietudes de nuestros problemas sociales, quizás por nuestra falta de amor y de aislamiento, y esto lo podemos hacer, y será una obra realmente angélica, porque todos estamos seguros en el fondo del corazón que deseamos remediar los males de la humanidad.

Cuando nos referimos al Señor Buda, nos referimos al más elevado Agente de Shamballa que existe hoy en el planeta Tierra. La importancia de este gran Ser estriba principalmente porque fue el primer ser humano que alcanzó la iluminación. La iluminación, técnicamente hablando, es la octava iniciación dentro del planeta; y tiene también importancia por cuanto toda la prédica de Buda, todo su mensaje, osciló sobre la liberación del par de opuestos. Entre el bien y el mal, existe algo que no es ni el bien ni el mal, este bien o mal se puede considerar desde un ángulo puramente esotérico, o simplemente exotérico, porque implica la fuerza, la intención y el propósito de reunir todo cuanto esté separado en la vida de la naturaleza.

Claro que debemos hablar de Wesak, ¿verdad?, porque Wesak es la culminación de una serie de hechos mágicos que está registrándose en el planeta desde hace más de dos mil años. Prácticamente hace dos mil cuatrocientos años que inició Buda su bendición anual sobre la humanidad, en un acto supremo de sacrificio, pues todas las personas que de una u otra manera se hayan puesto en contacto con el estudio esotérico sabrán que descender desde el plano búdico hasta el plano mental inferior y establecer contacto con la mente inferior de la humanidad representa un acto supremo de sacrificio por parte del Señor Buda. Fue el sacrificio, el voto solemne del Señor Buda al propio Señor del Mundo, cuando después de dejar el cuerpo físico, habiendo llenado el mundo —tal y como esotéricamente se dice— con el esplendor de su aura, se refugió en los planos ocultos, allí desde donde viene anualmente a transmitir su mensaje de Paz y de Amor, y de enviarnos a través de su bendición las energías que surgen raudamente de la Osa Mayor a través de Shamballa, estando implicado naturalmente el planeta Vulcano, al cual se ha referido Djwhal Khul.

Bien, entonces lo interesante sobre la vida de Buda es: ¿por qué hizo el voto de sacrificio solemne de descender anualmente a la Tierra para dar su bendición en compañía o en armonía con el Cristo, que tiene la Séptima Iniciación, trabajando conjuntamente con el Manú y el Mahachohan? Ellos están trabajando para la nueva humanidad, para predisponer a los hijos de los hombres para aquella iniciación que convertirá a todos y cada uno de los seres humanos en entidades divinas, es decir, en ciudadanos del Quinto Reino de la Naturaleza. Naturalmente, que cuando hablamos del quinto reino sentimos la presión de algo muy lejano, de algo que está más allá de nuestras posibilidades, pero realmente no es así, el Reino de los Cielos está aquí y ahora, es solamente saber descifrar el contenido del misterio que se oculta en cada uno de los actos que estamos viendo por doquier, y saber extraer la experiencia necesaria para condensarla dentro de nuestro espíritu, en fuerza de amor y de servicio a la humanidad.

Cuando hablamos de Buda podemos referirnos a tres matices muy pronunciados. El matiz histórico, el que tiene que ver con la vida de Sidharta Gautama, príncipe del Nepal, que alcanzó la iniciación en aquel cuerpo físico, y todas las alegorías y los simbolismos que nacen de este proceso histórico. Pero a mi entender, interesa más el aspecto místico en el espíritu, digamos, la cuestión del propio Buda que está todavía en el aura de la Tierra. Y también, definir en cierta manera la evolución que tuvo Buda psicológicamente, pues se convirtió rápidamente, después de la Quinta Iniciación que tuvo en Persia hace muchos miles de años, hasta llegar el momento aquí en la Tierra, históricamente, cuando se nos dice simbólicamente que adquirió la Iluminación.

La Iluminación es el proceso místico que conduce al Buda, porque Buda igual que Cristo no son personas, son estados de conciencia. Un ser que se llamó Sidharta Gautama, adquirió por obra y gracia de su esfuerzo la Iniciación del Iluminado o de Buda, y Cristo merced a su trabajo de dedicación y amor a la humanidad sintió dentro de su corazón la fuerza del amor del propio Logos Solar. Así que cuando refiriéndonos a un Adepto de la Jerarquía, estamos denominándolos como Señores de Amor y de Sabiduría, hay que tener en cuenta que la parte de amor corresponde a Cristo y que la parte de sabiduría corresponde a Buda, son los dos hermanos más evolucionados de nuestro sistema planetario.

Por lo tanto, todo cuanto digamos con referencia a Buda automáticamente surge la figura gloriosa de Cristo, está sintiendo las energías, y es el transmisor de las energías de Shamballa que nos envía Buda, las canaliza a través de la Jerarquía, en este momento solemne del plenilunio, y después toda la humanidad recibe su parte. La medida de su propio contenido psicológico, histórico y místico del hombre, queda impregnado de esta fuerza, y durante un año está dinamizado. Todo esto son razones esotéricas que ustedes podrán aceptar como una simple hipótesis mental o un trabajo o un estudio, pero lo que sí es necesario es comprender que después de esta venida anual de Buda hay un creciente impulso de la vida espiritual dentro del corazón de todos y cada uno de los seres humanos. En esto hay que estar todos de acuerdo.

Pero, cuando hablamos de este contenido de fuerza ígnea que lleva Buda anualmente durante el plenilunio de Wesak, es porque por primera vez dentro de la vida mística de la humanidad se establece un núcleo viviente de energía que tiene que ver con un hilo o corriente de luz que estableció Cristo desde el Huerto de Getsemaní, en Belén, hasta llegar al Centro Místico de Shamballa, más un hilo luminoso que procede de Mercurio, porque de la misma manera que Mercurio es el Enviado o el Mensajero de los Dioses, el Buda es el Enviado o el Mensajero de Shamballa. Él establece contacto con todos los planetas de fuera y dentro del sistema solar, de ahí la importancia, porque trae una energía nueva, una energía cualificada, de índole metafísicamente imposible de descifrar, está más allá del alcance, de la medida de nuestro entendimiento. Pero el hecho en sí es que nuestra mente, nuestro corazón, en virtud de la Bendición de Buda está ahora, en estos momentos, impregnada de una fuerza que no dispone actualmente la humanidad, es algo nuevo que debemos utilizar.

Cuando hablábamos de los planos del universo, quisiera hacer mención al centro místico del sistema solar, en donde está precisamente como emisario y como conductor de energías el Señor Buda, es justamente el 4º Subplano del Plano Búdico, es decir, que en un universo septenario, que tiene siete planos, el cuarto plano, el plano búdico, es el más importante. Como dentro de la vida de los reinos, los siete reinos de la naturaleza, el más importante es el reino humano, precisamente por la oportunidad que tiene de estar situado en el centro de este septenario en sí. Y toda esta fuerza que estamos acumulando viene no solamente de la Osa Mayor sino también de las Pléyades, y ésta enfocada no solamente en el 1º Rayo que viene de la Osa Mayor, sino también en el 2º Rayo que procede de las Pléyades, más una energía nueva que está trabajando desde hace siglos, y que nosotros consideramos como la del triángulo equilátero de los grandes Avatares (el Gran Triángulo Mágico), constituido por el Avatar de Síntesis, por el Espíritu de la Paz y por el Señor Buda.

A Buda lo conocemos históricamente, lo conocemos a través del Festival de Wesak, pero no lo conocemos singularmente, por cuanto constituye actualmente desde hace siglos el centro de las energías que provienen de estas dos esplendentes constelaciones —la Osa Mayor y las Pléyades— y de los grandes Señores que están relacionados con aquellas constelaciones que son el Espíritu de la Paz (2º Rayo) y el Avatar de Síntesis (1º Rayo). Entonces, Buda en su función de director de las energías que corresponden al planeta Tierra, del 3º Rayo, está vinculando a través de Shamballa, todo el contenido planetario, así que la Bendición de Buda no será simplemente para la humanidad sino por todos los reinos de la naturaleza. Así que el proceso es un proceso realmente avasallador, un proceso determinante, un proceso sintético, un proceso que está quizá más allá de la medida del entendimiento.

Pero hay que captar esta verdad, este Triángulo Mágico, porque el triángulo mágico constituido… y no hablaremos ya en función de constelaciones, sino en función de personalidades, la que tiene que ver con el Avatar de Síntesis, el Espíritu de la Paz y el Señor Buda, porque quien recibe las energías procedentes de los planos cósmicos durante el plenilunio de Wesak es Cristo. Buda lleva la energía pero quien la distribuye es el Cristo a través del Plan energético de la Jerarquía, y todos de una u otra manera hemos somos convocados en el momento exacto del Festival Wesak, porque el Buda estará allí presente, y presente están Cristo y la Jerarquía, y aquí estamos nosotros de una u otra manera recibiendo y proyectando esta energía.

Quizá no sintamos sus efectos, quizá los efectos emboten algo su entendimiento y la frescura de nuestro corazón, porque así son las cosas esotéricas. Una energía por poderosa que sea no te libera automáticamente sin un esfuerzo de tu parte. Ahora estamos en posesión de grandes energías búdicas transmitidas a través de Cristo y, sin embargo, aparentemente no sentimos esta fuerza, quizá de una u otra manera acrecentará el conflicto interior o el problema de cada cual, pero es solamente el impacto. Si recibimos el impacto y somos capaces de transmitir, entonces sentiremos una liberación kármica, porque Buda viene para liberar el karma, porque el voto solemne hecho al Señor del Mundo con respecto a la humanidad fue: “No dejaré a los Hijos de los Hombres hasta que no hayan alcanzado la liberación”. Éste es el voto supremo del Observador Silencioso, que transmite sus energías a través de Buda. Buda por su parte hace el voto solemne de estar aquí entre los Hijos de los Hombres en tanto que no surja otra entidad como Él de 8ª Iniciación, que tenga acceso a los grandes planos cósmicos, y de los planos cósmicos pueda llevar energía a la humanidad.

También existe el prurito o el atavismo de hacer unas meditaciones muy específicas y recortadas para estos días. Yo creo, siempre en honor de los nuevos tiempos que la mejor de las meditaciones es la serena expectación. Voy a aclararles lo que yo entiendo por serena expectación. Cuando a algo que sucede ustedes le prestan atención, lo están observando porque es su deber social, no lo olviden, y sacan consecuencias y las consecuencias no se convierten en recuerdos sino que pasan; entonces existe una frescura interior, entonces el matiz, la experiencia de cada hecho puede decirse que queda asimilado dentro de nosotros, sin pasar por aquello que técnicamente definimos como meditación.

Siempre que estamos en estado de expectación estamos meditando, y si estamos expectantes durante todo el día y durante toda la noche significará que nuestra conciencia se ha hecho meditativa, que no tiene lapsos de meditación y de no-meditación, es decir, lapsos entre el yo que observa y el no-yo que siempre es la cosa observada, y lo que sucede es lo que siempre dijo Buda; aconsejó a sus discípulos y a toda la humanidad: “Amadlo todo pero no os apeguéis a nada. Liberaos de los opuestos. Surgid triunfantes del centro místico de la batalla”; y además, “que no vence el que se esfuerza sino el que deja de luchar”. El hombre perfecto es aquel que vence sin luchar.

El mensaje de Buda es siempre que no hay que hacer resistencia a la vida, que no hay que apegarse a las cosas, que hay que vivir serenamente, y que hay que observarlo todo con gran expectación. Bien mirado, todo es importante para Buda, y si todo es importante, ¿por qué hacemos divisiones? ¿por qué diferenciamos unos hechos de otros? Solamente para que ustedes miren el porqué de la cuestión, del porqué quizá viene Buda cada año. Porque cada vez que viene Buda una parte grandísima del apego que tiene la humanidad hacia las cosas queda desintegrado. La marcha de la vida es más rápida, no existe el karma tan pesado, lo que ocurre siempre es que en la medida que estamos atentos a la cuestión nuestra, que está constituida por los actos, por los pensamientos, por el grupo más o menos numeroso de recuerdos y por todas las aspiraciones y los deseos, y si llegamos a un estado de conciencia dentro de la cual el recuerdo existe sin atarnos, y el pensamiento trabaja, es activo, sin condicionar nuestra actitud, entonces podemos decir que estamos expectantes, estamos siguiendo el compás de la vida, y que la meditación se ha hecho única, se ha hecho trascendente, se ha hecho palpitante, y cada uno de los ratos de nuestra vida, cada uno de los momentos será solemne.

Si adquirimos este don de la solemnidad, que es la expectación, que es la atención, que es el amor de los unos hacia los demás, el ser humano se liberará de karma, dejará de estar uncido al carro que da vueltas incesantemente, a la Rueda de Samsâra de muertes y nacimientos. Porque la prédica de Buda es hallar el punto máximo dentro del cual la Rueda de Samsâra deja de girar y el hombre se ve libre de la sucesión de muertes y nacimientos. Si podemos imaginar un estado de conciencia dentro del cual no exista ni el nacimiento ni la muerte, llegarán a la conclusión de que solamente las energías de la paz que trae Buda son las que puedan liberarlos del contexto. Paz que proviene de Shamballa, la paz que se halla en el centro místico del universo y en el centro místico del planeta. Es aquella fuerza en si, es aquella fuerza misteriosa que amalgama todas nuestras actitudes, que convierte la historia en experiencia, y la experiencia en liberación, y al llegar a la liberación existe el campo de servicio, existe la voluntad de representar dignamente en la Tierra a Dios, al Creador.

¡Que la Paz de Shamballa sea con toda la Humanidad!

Sobre la Bendición de Buda en Wesak  por Vicente Beltrán Anglada

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