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Tercera Danza del Sol en Colombia: la integración del norte y el sur continúa en suelo sagrado, enero 2015

arbol1Por Claudio Alvarez Dunn

Más de 70 guerreros/danzantes de la luz dijeron presente en la tercera ceremonia de la ancestral Danza del Sol que tuvo lugar del 3 al 11 de enero del 2015 en el suelo sagrado de Guasca, en la Cundinamarca colombiana, para continuar con la integración de las medicinas del norte y del sur, y así hacer realidad la profecía del águila y el cóndor.

Como un general que arenga a su tropa, en el primer día de los cuatro que dura la danza, el jefe Albino García explicó a los danzantes la diferencia entre un guerrero y un soldado. “La motivación del soldado es la destrucción del enemigo, mientras que el guerrero defiende los conceptos y enseñanzas de sus ancianos.  No hay que morir por la causa, sino que hay vivir por ella, con sacrificio y orden sagrado, eso es lo que hacemos hoy aquí. Esta es una nueva etapa de lucha, nuestra marcha es nuestra danza, esta batalla sagrada es para que tus rezos lleguen a todas las direcciones”, sentenció el nativo por cuyas venas corre sangre apache y chichimeca.

El abuelo Alfonso Castillo, precursor de este rezo en América del Sur y presidente principal de la “Fundación Danza del Sol Colombia” expresó que la medicina de esta tercera danza fue la dirección del oeste. “El occidente es por donde entran todas las lecciones que decidimos aprender en este plano de existencia. Es la dirección donde podemos aprender el don de dar y recibir; la forma de querernos y de darnos mucho amor, para luego poder darlo a los demás”.

Agregó que “el animal que la representa es el oso gris (carmelito), que es el animal que tiene más capacidad para curarse a sí mismo. Las lecciones que vinimos a aprender nos ayudan a ver en qué parte del camino estamos andando”.

Los danzantes llegaron de todo el continente y más allá, desde la Patagonia hasta Canadá; mayormente desde Argentina, Chile, Perú, México, Puerto Rico, Estados Unidos y Colombia, además de Inglaterra, Alemania, Francia, Suiza, Polonia y Hawai, entre otros países.

Esta ceremonia espiritual en la cual los danzantes bailan, cantan y rezan durante cuatro días sin comer ni beber, contó con la participación del jefe Leonard CrowDog Jr. (hijo del famoso líder espiritual Lakota y padre de la Danza del Sol tradicional, la que mantuvo pese a la prohibición del gobierno de EE.UU.), quien asistió al abuelo Alfonso Castillo, junto con los jefes Albino García, Freddy Valerio Cohaila, Mauricio Hernández (Maotanka) y Luis Ochoa.

El ritual de la Danza del Sol incluye ofrendas de los danzantes que rezan por todas sus relaciones para el año por venir

Pedimento, pagamento y ofrenda

Este año el destino de la Danza del Sol fue el territorio de Guasca, que significa “rodeado de cerros” y que ha sido ancestralmente una tierra sagrada que está bendecida por las lagunas de Siecha, uno de los puntos energéticos más importantes para los pueblos que han habitado este lugar colombiano desde la antigüedad.

La sincronicidad muestra como en la tradiciones Muisca y Lakota el peregrinaje a lugares sagrados es una forma de bendecir y pedir permiso para realizar las ceremonias. Guiados por este conocimiento que en la tradición Muisca es llamado “El rito de correr la tierra” se pidió permiso, se hizo un pagamento y se hicieron ofrendas en las lagunas de Siecha antes de dar inicio a esta Danza del Sol.

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Una comitiva de ancianos, danzantes y apoyos llegó hasta el Parque Nacional Chingaza, donde recorrieron tres lagunas para pedir permiso, ofrendar desde el corazón y realizar sus pagamentos. (Según diversos historiadores existen indicios de que en estas lagunas se realizaban las ceremonias de ofrendas con oro que motivó a la leyenda de El Dorado).

Guiados por el suaye muisca Ignacio Murillo se realizó una “limpia” antes de entrar, donde todos “desarmaron” sus pensamientos. En la laguna América el grupo se presentó y puso su propósito, que luego un anciano, un niño y una joven pareja del Amazonas entregaron a las aguas.

En la segunda laguna (Los Patos de Oro) tuvo lugar una danza a las direcciones. “Fue un acto espontáneo -explica el suaye- hecho desde el corazón como una invocación, un acto donde se entregó el propósito de los danzantes para que se esparza por todos los ecosistemas de este suelo sagrado”.

Finalmente, en la tercera laguna (Siecha) se hizo un acto de silencio y en un círculo se fumó la pipa sagrada (“chanupa” en Lakota).

“Se entregó silencio al agua, a esta laguna que es el origen, de donde salen las semillas espirituales” añade el tamborillero muisca. “Hace miles de años –agregó- se danzó por primera vez y hoy nos conectamos con ese origen donde nace el rito que nos traen los hermanos del norte. Los saludamos con tabaco, que es la sangre de la tierra, con ambil, que lo transmuta, con flautas y con ollas de barro que entregamos a las lagunas”, agregó.

Según la tradición muisca toda espiritualidad debe terminar con la palabra de la mujer, que está asociada a abundancia y comida, por lo que las abuelas dijeron presente con chicha para que todos bebieran.

Al día siguiente dieron comienzo a los tres días de purificación y el día previo a la danza se realizó el ritual del Árbol de la Vida donde los danzantes amarran sus rezos con tabaco envuelto en los colores de cada dirección.

Reunión de abuelos

Este tercer rezo de la Danza del Sol contó con la participación de importantes ancianos locales. Abuelos y abuelas Moruya, Muinanes y de otras etnias del Amazonas se unieron a los Muiscas, Coguis, Uvas, Emberas, Chamíes y a representantes de otras tribus de Colombia, Perú, México y Chile en un abrazo cósmico con los hermanos de los pueblos originarios de Norteamérica.

Cabe destacar la presencia de Benito Cobaria, líder espiritual del pueblo Uva, que combatió para sacar a las petroleras del territorio sagrado de Sierra Nevada a través de la Unidad de Justicia Indígena y la Ley de Origen Derecho Mayor, además del abuelo Eusebio y del danzante Jesús (en representación de su padre, el abuelo Rodolfo), ambos del Amazonas, del anciano Embera-chami, otro luchador de los derechos indígenas en Colombia, y del abuelo Marcelino, presente en el primer concejo de ancianos de Guatemala a mediados de los 90 (convocado por el abuelo maya Cirilo Pérez).

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Todos ellos llegaron acompañados por abuelas guerreras y hasta danzantes, como el caso de la bella abuela Mercedes que bailó sin cesar durante los cuatro días de ceremonia.

Todos ellos bendijeron a los danzantes y llamaron a recuperar la voz nativa de sus pueblos, su historia, su escritura, sus medicinas y sus oraciones para respetar a la Madre Tierra.

Un ejemplo del amor que fluyó durante esos días se puede ejemplificar con lo sucedido en el segundo día de danza, donde los ancianos locales bendijeron el árbol sagrado y bailaron a su alrededor. Al terminar se unieron a ellos los jefes y ancianos del norte y todos juntos terminaron bailando al compás de la música sagrada local mientras un águila de cola blanca volaba en círculos sobre el lugar.

Los abuelos del sur hicieron su trabajo apoyando continuamente a la danza y al árbol sagrado con sesiones de mambe, donde la palabra de los abuelos se hizo presente todas las noches en la maloca. Esos mensajes de amor y fuerza que se expresaron desde el mambeadero constituyeron también formas energéticas, espirituales y afectivas de apoyo al rezo y al sacrificio de los danzantes.

De otra parte, cada noche se conversó sobre lo sucedido en el día para compartir las interpretaciones y formas de apoyo de los abuelos en relación con el ritual mayor y también, por supuesto, para recibir sus sabidurías. También, como propuesta de la Fundación Danza del Sol Colombia, se preparó un ambil uniendo tabacos del sur y del norte, así como también para compartir los rezos, en un ritual que sellara las medicinas del sur con esta integración espiritual.

Este tabaco que fue preparado con la tutoría de los abuelos del Amazonas fue luego repartido entre los jefes de la danza como una muestra -no solo simbólica, sino real- de la integración de los pueblos ancestrales de América y de un mundo que reclama amor, cuidado de la Pachamama, palabra dulce, relaciones basadas en el respeto y la armonía con todo los reinos del planeta.

Una finca bendecida

Mención especial merece la preparación de la finca “El retoño del maíz”, donde Juan Guillermo Hernández y Waira Acosta pusieron todo su empeño y junto a un formidable equipo de colaboradores transformaron el lugar para configurar el círculo de la danza, el área del fuego sagrado, una cocina y un comedor que alimentó a más de 250 personas diariamente, así como hicieron espacios para ubicar a los incansables músicos y cantantes, además de acomodar seis grandes tipis (tiendas cónicas), tres inipis (cabañas de sudar con el vapor de piedras calientes) y un área de acampar para los apoyos.

Los apoyos son las personas vinculadas a los participantes de la danza que nutren a la ceremonia con su compañía y desempeñando las tareas que el campamento requiere para su buen funcionamiento. Durante los días de danza realizan tareas para hacer posible que el rezo sea cuidado con amor y reciben todos los beneficios que esta medicina lleva a sus vidas.

El último día de ceremonia se realizó un sentido homenaje al Prof. Álvaro Castañeda (QEPD), quien por años trabajó junto al abuelo Alfonso para que el rezo llegara a Colombia y la profecía se hiciera posible.

Con esta tercera danza del Sol en Colombia la integración sigue creciendo. Con su habitual sencillez, Alfonsito sintetiza: “Debemos recordar que todos somos uno y vivir esa unidad entre nuestros pueblos indígenas”.

¡Aho! Que así sea, y así es.

Tercera Danza del Sol en Colombia: la integración del norte y el sur continúa en suelo sagrado

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Sobre Claudio Alvarez (Redactor GHB)
Claudio es unos de los más veteranos y expertos redactores de la familia de hermandadblanca.org
3 comentarios
  1. User comments
    Jacqueline Vega Benítez

    Quiero saber como se tiene acceso a este grupo de personas. Amo la naturaleza, amo la danza pues me forme como licenciada en educación artística para especializarme en el genero de la danza tradicional, me fui para el Caquetá y tuve Bellos privilegios de aprender danzas ancestrales con grupos indígenas que me enseñaron a valorar la pacha mama o nuestra madre tierra, nuestro mayor tesoro el agua, bueno si en algo puedo servir para Aumentar las Vibraciones de Amor de nuestro Universo pueden contar conmigo… Dios les Bendiga… Gracias…

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