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“Universalidad de la iniciación” y “Los participantes en los misterios”, por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 

Maestro Tibetano djwhal khul

En las enseñanzas esotéricas muchas veces se hace hincapié en que la iniciación, tal como se la entiende comúnmente, no es un proceso normal. Todo progreso en el reino de la conciencia se efectúa, lógicamente, mediante una serie de despertares, que deberían realizarse en forma mucho más gradual y abarcar un período más extenso, como sucede en las actuales condiciones planetarias. Este modo particular de desarrollar la conciencia en la familia humana, fue iniciado por la Jerarquía al final de la cuarta subraza de la raza raíz atlante, y continuará hasta mediados de la próxima ronda. Entonces se habrá proporcionado el necesario estímulo; tres quintas partes de la humanidad “habrán puesto esotéricamente los pies en el sendero”, y un gran porcentaje de ella estará en camino de convertirse en el sendero mismo, retomando la rutina normal.

 

La Iniciación en los distintos Planetas.

 

El procedimiento para estimular a los egos humanos por me­dio de graduadas instrucciones, y la aplicación de la fuerza eléctrica dinámica del Cetro, se emplean actualmente en tres de los planetas de nuestro sistema. Se instituye en cada cuarta ronda, y su principal interés reside en que para la cuarta Jerarquía crea­dora, en cada cuarta cadena y cuarto globo, durante la cuarta ron­da, la iniciación más importante es la cuarta, la Crucifixión. La cuarta Jerarquía creadora es la suma expresión de la voluntad consciente y el sacrificio del Logos solar, y el gran símbolo de la unión inteligente del espíritu y la materia. De ahí el lugar preeminente de la cuarta iniciación, con su presentación de las ver­dades cósmicas, y su síntesis del propósito de este sacrificio fundamental.

 

El estudiante debe recordar que los otros sistemas planetarios, aunque fundamentalmente son como nuestro esquema, difieren profundamente en su manifestación, debido a sus distintas carac­terísticas y al karma individual del Logos planetario o rayo en­carnante. Estas diferencias afecta

 

  • El proceso iniciático, tanto en su aspecto altruista como en el ceremonial.

 

  • La aplicación del Cetro, pues el tipo de fuerza que per­sonifica, cuando entra en conjunción con la fuerza diferen­ciada del tipo planetario, produce resultados de diversa naturaleza y grado.

 

  • Los períodos de la iniciación. Los egos encarnados de cual­quier planeta serán o no fácilmente estimulados, según el tipo de rayo y las condiciones astrológicas. Esto traerá pe­ríodos de desarrollo más o menos prolongados, antes de cada iniciación o entre ellas.

 

  • Los fenómenos eléctricos producidos en los planos superiores, a medida que un mayor número de unidades hu­manas “fulguran” esotéricamente. Se debe tener presente que el sistema solar, con todo cuanto incluye, se expresa en términos de luz, y que el proceso de la iniciación puede ser, por lo tanto, considerado como aquel en que se esti­mulan los diferentes puntos de luz (o chispas humanas), se incrementa su radiación y temperatura y se amplía el radio de esfera de influencia de cada luz.

 

Los tres esquemas planetarios donde se está probando el gran experimento de la iniciación son: la Tierra, Venus y otro planeta. Venus fue la primera esfera para el experimento, y el éxito del esfuerzo y la fuerza generada, fueron la causa de un intento simi­lar en nuestro planeta. Ningún planeta acrecienta su acumula­ción de fuerza y por consiguiente su esfera de influencia, sin incu­rrir en obligaciones y afectar a otros esquemas; el intercambio de fuerza y energía entre Venus y la Tierra es continuo. Un proceso similar tuvo lugar recientemente en otro esquema planetario, y cuando en la próxima ronda nuestra Tierra alcance una etapa en la evolución, análoga a la del esquema venusiano en la época en que su influencia fue sentida por nosotros, también ayudaremos a estimular a otro grupo de egos planetarios y a instituir un pro­cedimiento similar en otro esquema, entre los hijos de los hombres.

 

En los tres grandes esquemas planetarios, de Neptuno, Urano y, Saturno, no se empleará el método de la iniciación. Serán los receptores de aquellos que se “salven” esotéricamente de los otros esquemas, es decir, que a todos los que en cualquier esquema lo­gren las necesarias expansiones de conciencia (tales como las que logrará la mayoría de la familia humana antes de la mitad del próximo ciclo o ronda), se los considerará “salvados”, mientras que al resto se los considerará fracasados y serán retenidos para un mayor desarrollo en períodos posteriores, o transferidos a esos esquemas planetarios que, desde el punto de vista del tiempo, no estén tan avanzados como nuestro esquema terrestre. Esos tres esquemas mayores son los que absorben y sintetizan la energía de los demás.

 

La Iniciación y los Devas.

 

Quizás se pregunten si los devas reciben iniciaciones; este punto podríamos tratarlo brevemente.

 

La iniciación tiene que ver con el desenvolvimiento consciente del yo y concierne al aspecto sabiduría del Yo Uno. Supone el desarrollo del principio inteligencia e implica que el ente humano capte el propósito y la voluntad y además que participe inteligen­temente mediante el amor y el servicio. Los devas, excepto los devas mayores que en previos ciclos pasaron por el reino humano y colaboran ahora en la evolución del hombre, no son aún cons­cientes de sí mismos. Progresan y evolucionan por medio de la expansión de realizaciones autoconscientes, autoiniciadas y auto­impuestas. La aspiración y el esfuerzo consciente, es lo más difícil de desarrollar en el sistema solar, pues no sigue la línea de menor resistencia, sino que trata de iniciar e imponer un ritmo superior. Los devas siguen la línea de menor resistencia y tratan de apro­piarse y experimentar la vibración de las cosas tal como son, en la plenitud de sus sentimientos y sensaciones. Por lo tanto, el método para ellos es la progresiva intensidad en la apreciación del sentimiento actual, y no, como ocurre en el hombre, una de­preciación progresiva de las cosas tal como son, o del aspecto material, que conduce al esfuerzo para alcanzar y abarcar en su conciencia la realidad subjetiva o las cosas del espíritu ?en con­traposición con la irrealidad objetiva o las cosas de la materia. Los devas tratan de sentir, mientras que los hombres desean cono­cer. En consecuencia, los devas no experimentan esas expansiones de conciencia que llamamos iniciaciones, excepto en el caso de los seres avanzados, que habiendo trascendido la etapa humana, sienten a la par que conocen y, según la ley de evolución, expan­den su conocimiento en grado progresivo.

 

Influencias Cósmicas e Iniciaciones Solares.

 

Todo lo que se puede hacer aquí al tratar este tema tan pro­fundo, es enumerar brevemente algunas de las influencias cósmi­cas que afectan en forma definida a nuestra Tierra, y producen en todas partes resultados en la conciencia de los hombres y, du­rante el proceso de la iniciación, ciertos fenómenos específicos como consecuencia.

 

La primera y principal energía o fuerza, es la que emana del sol Sirio. Si puede expresarse así, toda la energía del pensamiento o fuerza mental, llega al sistema solar procedente de un lejano centro cósmico, por mediación de Sirio, que actúa como transmisor o centro focal, desde donde emanan las influencias que producen en el hombre la autoconciencia. Durante la iniciación, por medio del Cetro de Iniciación (el cual actúa como transmisor subsidia­rio y como un potente imán), esta energía se intensifica momen­táneamente, y es aplicada con enorme fuerza a los centros del ini­ciado. Si no fuera porque el Hierofante y los dos padrinos del ini­ciado la hacen pasar primeramente por sus propios cuerpos, el iniciado no la podría resistir. Este incremento de energía men­tal produce la ampliación y conocimiento de la verdad tal como es, siendo sus efectos duraderos. Primeramente se siente en el centro laríngeo, el gran órgano de creación por medio del sonido.

 

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Otro tipo de energía le llega al hombre procedente de las Plé­yades, pasando a través del esquema venusiano, así como la ener­gía del esquema siriano pasa por el saturnino. Tiene definido efecto sobre el cuerpo causal y estimula el centro cardíaco.

 

Al iniciado se le aplica un tercer tipo de energía, que afecta su centro coronario y emana de una de las siete estrellas de la Osa Mayor, cuya vida animadora mantiene la misma relación con nuestro Logos planetario, que la del ego con el ser humano. Esta energía es por lo tanto séptuple y difiere según el tipo de hombre y el rayo a que pertenece.

 

No es posible revelar aquí el orden de aplicación de los dis­tintos tipos de energía ni decir en qué iniciación el hombre se pone en contacto con aquéllos.  Estos hechos involucran los secre­tos de los misterios y no es conveniente revelarlos. Otros tipos de fuerza provenientes de ciertos esquemas planetarios, lo mismo que desde centros cósmicos, son puestos en acción por el inicia­dor y trasmitidos por medio del Cetro a los distintos centros, de los tres vehículos del iniciado: mental, astral y etérico. En la cuarta iniciación un especializado tipo de fuerza, procedente de un centro cuyo nombre debe permanecer innominado, es aplicado al cuerpo causal del hombre, siendo una de las causas de su desin­tegración final.

 

Al reflexionar sobre el tema de la realización de los hijos de los hombres, debe reconocerse que el género humano completa una unificación tras otra; los “Hombres celestiales” son integrados en los niveles intuitivos y espirituales, y a su vez constituyen los centros de los grandes “Hombres celestiales” en el sistema solar. Estos siete Hombres celestiales en cuyos cuerpos encuentran su lugar cada mónada humana y deva, forman los siete centros del cuerpo del Logos, el cual a su vez constituye el centro cardíaco (porque Dios es amor) de una entidad aún superior. La consumación para quienes pertenecen a este sistema solar, ocurrirá cuando el Logos reciba Su quinta iniciación. Cuando los hijos de los hombres alcancen la quinta iniciación, Él llegará a Su meta. Éste es para nosotros un incomprensible y gran misterio.

 

CAPÍTULO XI

LOS PARTICIPANTES EN LOS MISTERIOS

 

Quienes participan en los misterios son generalmente cono­cidos, y no es un secreto el modo de proceder de los participantes. Aquí sólo se intenta dar un mayor sentido de realidad a lo ya informado, mediante una exposición minuciosa y una referencia más concisa sobre la parte que desempeñan durante la ceremonia. En esta etapa el estudiante debería tener en cuenta ciertas cosas a medida que reflexiona sobre los misterios:

 

Ha de procurar interpretar lo expuesto en términos de espí­ritu y no de materia o forma, pues está tratando con el aspecto subjetivo o conciencia de la manifestación, y lo que subyace en la forma objetiva. Tal comprensión ahorra al estudiante muchas confusiones.

 

Consideramos hechos sustanciales y reales en el plano mental ?el plano donde tienen lugar las iniciaciones mayores? pero que no se materializan ni constituyen fenómenos en el plano físico. El vínculo entre ambos planos reside en la continuidad de con­ciencia que haya desarrollado el iniciado, lo cual le permite trans­ferir al cerebro físico acontecimientos y circunstancias de los planos subjetivos de la vida.

 

La corroboración de esto y la prueba de la exactitud del cono­cimiento transmitido, pueden demostrarse de la manera siguiente:

 

En los centros etéricos y a través de ellos. Estos centros reci­birán poderoso estímulo y, por medio de su incrementada energía inherente, capacitarán al iniciado para llevar a cabo, en el sen­dero del servicio, lo que nunca se había imaginado. Sus sueños e ideales no se convierten en posibilidades, sino en hechos demos­trados en la manifestación.

 

Los centros físicos, tales como la glándula pineal y el cuerpo pituitario, empezarán a desarrollarse rápidamente, y el iniciado será consciente del despertar de los “siddhis” o poderes del alma, en el más elevado sentido de la palabra. Tendrá conciencia del proceso del control consciente y de la autoiniciada manipulación de los poderes mencionados. Comprenderá los métodos de con­tacto egoico y la correcta dirección de la fuerza.

 

El sistema nervioso por cuyo medio actúa el cuerpo emocio­nal o astral, llegará a ser muy sensible, a la vez que muy fuerte. El cerebro se convertirá rápidamente en un transmisor agudo de los impulsos internos. Este hecho es de real importancia y, a me­dida que su significación sea más evidente, traerá una revolución en la actitud de los educadores, de los médicos y de otras perso­nas, hacia el desarrollo del sistema nervioso y la curación de los desórdenes nerviosos.

 

La memoria oculta. El iniciado llega por último, a ser progre­sivamente consciente del desarrollo de esa recordación interna o “memoria oculta”,  que concierne al trabajo de la Jerarquía y, prin­cipalmente, de la parte que le corresponde en el plan general. Cuando el iniciado que recuerda esotéricamente en su conciencia vigílica un hecho ceremonial, descubre estas manifestaciones de creciente progreso y realización consciente en sí mismo, entonces comprueba y verifica la verdad de su seguridad interna.

 

Debe recordarse que esta verificación interna es de valor sólo para el iniciado, que debe ponerse a prueba ante el mundo de su vida por medio del servicio y trabajo realizado, lo cual susci­ta, en quienes lo rodean, un reconocimiento que se demuestra como emulación santificada e intenso esfuerzo por hollar el mismo sende­ro, impelidos siempre por el mismo móvil de servicio y hermandad, y no por el propio engrandecimiento y la adquisición egoísta. Tam­bién debe recordarse que si lo dicho es verdad respecto al trabajo, lo es más en relación con el iniciado. La iniciación es algo estric­tamente personal, pero de aplicación universal. Depende de su realización interna. El iniciado sabrá por sí mismo, sin que nadie se lo diga, cuándo tiene lugar el acontecimiento. La expansión de conciencia, llamada iniciación, incluye el cerebro físico, de otro modo no tendría valor. Esas expansiones menores de conciencia que experimentamos normal y diariamente y de las cuales deci­mos que “aprendemos” esto o aquello, tienen que ver con la cap­tación, por parte del cerebro físico, de un hecho impartido o cir­cunstancia captada. Lo mismo sucede con las expansiones mayo­res, que son el resultado de muchas menores.

 

Es muy posible que el hombre actúe también en el plano físico, y se dedique activamente a servir al mundo sin guardar recuerdo alguno de haber pasado por el proceso iniciático; no obstante, pue­de haber recibido en una vida anterior la primera o la segunda iniciación. Este resultado se debe simplemente a que no hay vínculo entre una vida y otra, o quizás sea el resultado de una definida decisión del ego. Un hombre puede agotar cierto karma y llevar a cabo algún trabajo para la Logia si está libre de preo­cupaciones esotéricas e introspecciones místicas durante una vida terrena. Muchos hijos de los hombres, han recibido ya la primera iniciación y pocos la segunda, no obstante lo ignoran; pero quie­nes poseen visión interna pueden comprobarlo por sus centros y sistema nervioso. Cuando se recibe por primera vez la iniciación, en determinada vida el cerebro físico lo recuerda.

 

Ni la curiosidad ni el bien vivir, jamás llevaron al hombre al Portal de la Iniciación. La curiosidad que despierta fuertes vi­braciones en la naturaleza inferior del hombre sólo sirve para apartarlo, en lugar de llevarlo a la meta en la cual está interesado, mientras que el bien vivir, sin el complemento de un total sacrificio por los demás, sin una parquedad, humildad y desinterés, de tipo poco común, puede servir para construir buenos vehículos, útiles para otra encarnación, pero no para derribar las barreras externas e internas o dominar las fuerzas y energías opuestas que se levantan entre un hombre “bueno” y la ceremonia de la iniciación.

 

El sendero del discipulado es difícil de hollar, y más aún el sendero de iniciación. El iniciado es un guerrero cubierto de cica­trices, el vencedor de muchas luchas. No habla de sus realizacio­nes, porque está muy ocupado con el gran trabajo que tiene entre manos. No se refiere a cosas personales ni a lo realizado, excepto lamentar lo poco que ha hecho. Sin embargo, para el mundo, es considerado un hombre de gran influencia, que maneja poder espi­ritual, personifica ideales y trabaja para la humanidad, e inevita­blemente traerá resultados que reconocerán las futuras generacio­nes. Iniciado es aquel que, a pesar de todas sus grandes realizacio­nes, rara vez es comprendido por su propia generación. Con fre­cuencia es blanco de la maledicencia de los hombres y a menudo no se lo interpreta bien; ofrenda todo lo que posee ?tiempo, di­nero, influencia, reputación y todo lo que el mundo considera de valor? sobre el altar del servicio altruista y frecuentemente ofrece su vida como dádiva final, sólo para descubrir que aquellos a quie­nes ha servido, rechazan su ofrenda, desprecian su renunciamiento y lo vituperan. Pero al iniciado no le importa, pues tiene el privi­legio de ver el futuro y reconocer que la fuerza por él engendrada, cumplirá el plan a su debido tiempo; además sabe que su nombre­ y esfuerzos están registrados en los archivos de la Logia y son co­nocidos por el Observador Silencioso que vigila los asuntos de los hombres.

 

Las Existencias planetarias.

 

Trataremos aquí los personajes que toman parte en las cere­monias de la iniciación, y consideraremos primeramente a quie­nes se denominan Existencias planetarias. Esto se refiere a esos Grandes Seres que durante un período de manifestación plane­taria influyen a la humanidad o permanecen con ella. No son muchos, pues la mayoría pasa constante y progresivamente a tra­bajos superiores, porque sus lugares pueden ser ocupados y sus funciones llevadas a cabo por miembros de nuestra evolución te­rrestre, tanto dévica como humana.

 

Entre quienes están directamente vinculados con las distintas divisiones de nuestra Logia de Maestros en el planeta, podrían designarse los siguientes: El Observador Silencioso, la Gran En­tidad, la vida animadora del planeta, que es para el Señor del Mundo, Sanat Kumara, lo que el ego para el yo inferior del hom­bre. Se podrá obtener una idea de la elevada etapa de evolución de este Gran Ser, si se compara el grado de diferencia evolutiva entre un ser humano común y un adepto perfecto. Desde el punto de vista de nuestro esquema planetario, no hay ser más elevado que esta gran Vida, y en lo que a nosotros concierne, es la analogía del Dios personal de los cristianos. Actúa por medio de Su representante en el plano físico, Sanat Kumara, punto focal de Su vida y energía. Contiene al mundo dentro de su aura. El adep­to que ha recibido la quinta iniciación, y está por recibir la sexta y séptima, es el único que puede hacer contacto directamente con esta gran Existencia. Una vez al año, en el Festival Wesak, el Señor Buda autorizado por el Señor del Mundo, derrama sobre la multitud una doble corriente de fuerza, que emana del Obser­vador Silencioso, complementada por la energía más concentrada del Señor del Mundo. Esta doble energía la imparte como ben­dición sobre la multitud congregada en la ceremonia de los Hima­layas, desde donde se difunde a todos los pueblos, razas y nacio­nes. Quizás no todos sepan que en cierta crisis, durante la Gran Guerra, la Jerarquía de nuestro planeta juzgó necesario invocar la ayuda del Observador Silencioso y entonando el gran mán­tram por el cual se puede llegar al Buda llamó Su atención y le pidió interceder ante el Logos planetario. Entre el Logos pla­netario, el Señor del Mundo, uno de los Budas de Actividad, el Buda, el Mahachohan y el Manu ?enumerados de acuerdo a su etapa de evolución?, se decidió observar durante más tiempo el curso de los acontecimientos antes de interferir en éstos pues el karma del planeta hubiera sido demorado si la lucha terminaba demasiado rápido. Se justificó Su confianza en la capacidad de los hombres de ajustarse debidamente a las condiciones, y fue inne­cesaria Su intervención. Este concilio se efectuó en Shamballa. Se ha mencionado esto para demostrar la atenta observancia de las Entidades planetarias en todo lo concerniente a los asuntos de los hombres. Es textualmente verdad, en sentido esotérico, que “ni una sola hoja cae” sin ser registrada su caída.

 

Quizás se pregunten por qué el Bodhisattva no tomó parte en el concilio. La razón reside en que la guerra era asunto del departamento del Manu, y los miembros de la Jerarquía sólo se ocupan de lo que es estrictamente de su incumbencia; como el Mahachohan personifica el principio manásico o inteligencia, par­ticipa en todos los concilios. En la próxima gran lucha inter­vendrá el sector religioso y estará implicado íntimamente el Bod­hisattva. Su hermano, el Manu, estará exento de intervenir y se ocupará de Sus propios asuntos. Por otra parte existe una estre­cha colaboración en todos los departamentos, sin pérdida de ener­gía. Debido a la unidad de conciencia de quienes se han liberado de los tres planos inferiores, lo que sucede en un departamento es conocido en los otros.

 

Como el Logos planetario sólo interviene en las dos iniciacio­nes finales, que no son obligatorias como las cinco preliminares, no tiene objeto explayarse sobre Su trabajo. Estas iniciaciones se reciben en los planos búdico y átmico, mientras que las cinco primeras en el mental.

 

El Señor del Mundo, el Iniciador Uno, Aquel que la Biblia denomina “el Anciano de los Días” y las Escrituras hindúes el Primer Kumara, desde Su trono de Shamballa en el desierto de Gobi, Él, Sanat Kurnara, es el que preside la Logia de Maestros y tiene en Sus manos las riendas del gobierno de los tres departa­mentos. Algunas Escrituras lo denominan “el Gran Sacrificio”, y ha decidido vigilar la evolución de los hombres y los devas, hasta que todos hayan sido esotéricamente “salvados”. Además determina los “ascensos” en los diferentes departamentos y quié­nes deben ocupar las vacantes. Cuatro veces al año se reúne en concilio con los Chohanes y Maestros y autoriza lo que debe hacerse para adelantar los fines de la evolución.

 

A veces ocasionalmente se reúne también con iniciados de grado inferior, pero sólo en momentos de grandes crisis, cuando se le ofrece la oportunidad a algún individuo de lograr paz y aventar la llama que destruya rápidamente las formas que se es­tán cristalizando y liberar, en consecuencia, la aprisionada vida.

 

En determinados períodos del año se reúne la Logia, y en el Festival Wesak se congrega bajo Su jurisdicción para tres fines:

 

  1. Entrar en contacto con la fuerza planetaria por media­ción de Buda.

 

  1. Celebrar la principal conferencia trimestral.

 

  1. Admitir en las ceremonias de la iniciación a quienes es­tán preparados y han cursado todos los grados.

 

Durante el año se efectúan otras tres ceremonias iniciáticas:

 

  1. Las iniciaciones menores administradas por el Bodhisat­tva, las cuales tienen lugar en el departamento del Mahachohan y en uno de los cuatro rayos menores de atributo.

 

  1. Las iniciaciones mayores en uno de los tres rayos mayo­res, rayos de aspecto, administradas por el Bodhisattva, constituyendo, por consiguiente, las dos primeras inicia­ciones.

 

  1. Las tres iniciaciones superiores, donde Sanat Kumara empuña el Cetro.

 

En todas las iniciaciones está presente el Señor del Mun­do, pero en las dos primeras ocupa análoga posición a la ocu­pada por el Observador Silencioso, cuando Sanat Kumara toma el juramento de las iniciaciones tercera, cuarta y quinta. En­tonces Su poder fluye ante el iniciado y el fulgor de la es­trella es la señal de Su aprobación, pero el iniciado no Lo ve ante sí, hasta la tercera iniciación.

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Es interesante la función que desempeñan en la iniciación los tres Kumaras o Budas de Actividad. Son tres aspectos del aspecto Uno y discípulos de Sanat Kumara. Aunque sus funciones son muchas y diversas y conciernen principalmente a las fuerzas y energías de la naturaleza y a la dirección de los agentes constructivos, tienen una conexión vital con el aspirante a la iniciación, pues encarnan a la fuerza o energía de uno de los tres subplanos superiores del plano mental. Por lo tanto, en la tercera iniciación, uno de estos Kumaras transmite al cuerpo causal del iniciado la energía que destruye la materia del tercer subplano, produciendo parte de la destrucción del vehículo. En la cuarta iniciación otro Buda trasmite fuerza del segundo pla­no y, en la quinta, la fuerza del primer subplano pasa de modo similar a los átomos restantes del vehículo causal, determinando la liberación final. El trabajo del segundo Kumara con la fuer­za del segundo subplano, es el más importante de nuestro sis­tema solar, en relación con el cuerpo egoico, y produce su com­pleta desintegración, mientras que la aplicación final hace que los átomos, que constituyen ese cuerpo, se dispersen.

 

Durante la ceremonia de la iniciación, cuando el iniciado se encuentra ante el Señor del Mundo, estos tres Grandes Seres forman un triángulo, dentro de cuyas líneas de fuerza se en­cuentra el iniciado. En las dos primeras iniciaciones, donde el Bodhisattva actúa como el Hierofante, el Mahachohan, el Manu y un Chohan, que temporariamente representa el segundo de­partamento, desempeñan un cargo similar. En las dos iniciacio­nes superiores los tres Kumaras, llamados “Kumaras esotéricos”, forman un triángulo, en el cual permanece el iniciado cuando en­frenta al Logos planetario.

 

Se han relatado estos hechos a fin de enseñar, primero, la uni­dad del método y, segundo, que la verdad del aforismo “corno arriba es abajo”, es un hecho oculto en la naturaleza.

 

En las dos iniciaciones finales toman parte muchos miembros de la Jerarquía que son extraplanetarios, si se puede expresar así, y actúan fuera del físico denso y del globo etérico de nuestro pla­neta; por lo tanto, no es necesario enumerarlos detalladamente. Sanat Kumara es aún el Hierofante, pero, en sentido muy esoté­rico, el que oficia es el Mismo Logos planetario. Ellos en ese ins­tante están fusionados en una sola Entidad, manifestando dife­rentes aspectos.

 

Para finalizar esta breve reseña basta decir que la forma­ción de un iniciado tiene un doble efecto, pues involucra siem­pre el paso de algún adepto o iniciado, a un grado superior o a otro trabajo, y la llegada, de acuerdo a la Ley, de un ser hu­mano que está en proceso de realización. Por lo tanto ello es de gran importancia porque involucra actividad y lealtad grupales y esfuerzo unido, y quizás mucho dependa de la sabiduría de aceptar a un hombre para ocupar un alto cargo y un lugar en las cámaras del Concilio de la Jerarquía.

 

Los guías departamentales.

 

El Manu

El Bodhisattva

El Mahachohan

 

Según se ha dicho, estos tres Grandes Seres representan a la triplicidad de toda manifestación y pueden expresarse tenien­do presente que todo se refiere a la subjetividad y por lo tanto a la evolución de la conciencia y, principalmente, a la autocon­ciencia del hombre.

 

Conciencia

 

El Manu                 El Bodhisattva             El Mahachohan

 

Aspecto materia        Aspecto espíritu         Aspecto inteligencia

Forma ……………..      Vida ………………        Mente

El No?Yo …………      El Yo …. ………..        La relación entre ambos

Cuerpo …………….      Espíritu ………….     Alma

 

O, en términos que se refieren estrictamente al conocimiento au­to consciente,

 

Política                      Religión                     Ciencia

Gobierno                   Creencia                      Civilización

Raza                           Credos                       Educación

 

Todo ser humano pertenece a uno de estos tres departamen­tos, todos de igual importancia, pues espíritu y materia son uno. Son tan interdependientes, por ser expresiones de la Vida una, que el esfuerzo por expresar la actuación de los tres departamen­tos en forma gráfica está sujeto a error.

 

Estos tres Grandes Señores colaboran estrechamente, pues el trabajo es uno, así como el hombre es una triplicidad y también una unidad individual. El ser humano es una forma a través de la cual se manifiesta una vida o entidad espiritual, y utiliza la inteligencia de acuerdo a la ley de la evolución.

 

Por lo tanto, estos Grandes Señores están íntimamente re­lacionados con las iniciaciones de un ente humano y demasiado ocupados en asuntos de mayor importancia y en actividades gru­pales, para entrar en relación con un hombre hasta hallarse en el sendero de probación. Cuando ha llegado por su propio es­fuerzo al sendero del discipulado, el Maestro que lo supervisa informa al guía de uno de los tres departamentos (esto depende el rayo del individuo) que se está acercando al Portal de la Iniciación y debe prepararse para el gran paso en determinada vi­da. Cada vida, y más tarde cada año, se hace un informe, hasta que en el último año del sendero de probación, se dan con más fre­cuencia los informes, remitiendo también a la Logia el nombre del aspirante. Después que su propio Maestro ha informado so­bre él y ha resumido brevemente su historial, se pone a votación el nombre y se designan padrinos.

 

Durante la ceremonia de la iniciación los factores importan­tes son:

 

  • El Iniciador.

 

  • El triángulo de fuerza, formado por tres adeptos o tres Kumaras.

 

  • Los padrinos.

 

En las dos primeras iniciaciones, dos Maestros, uno a cada lado del aspirante, asisten dentro del triángulo. En la tercera, cuarta y quinta iniciaciones, el Mahachohan y el Bodhisattva ac­túan como padrinos. En la sexta y séptima iniciaciones, dos Gran­des Seres, que deben permanecer incógnitos, permanecen dentro del triángulo esotérico. La actuación de los padrinos consiste en hacer pasar, a través de sus cuerpos, la fuerza o energía eléctrica emanante del Cetro de Iniciación. Dicha fuerza circula por irra­diación alrededor del triángulo y es complementada por la fuerza de los tres guardianes; luego pasa a través de los centros de los padrinos y, por un acto de voluntad, se trasmite al iniciado.

 

Ya se ha hablado bastante en este libro sobre la Logia de Maestros y Su relación con el aspirante a la iniciación, así como también se ha mencionado el trabajo del Iniciado. Este trabajo es conocido por los hijos de los hombres, a pesar de ser un ideal y una lejana posibilidad. Sin embargo, cuando un hombre intenta alcanzar ese ideal y lo convierte en un hecho manifestado dentro de sí mismo, descubrirá que no sólo es una posibilidad, sino algo que puede lograrse siempre y cuando se esfuerce suficientemente. La primera iniciación está al alcance de muchos; pero la necesaria centralización y la firme creencia en la realidad futura, juntamente con la voluntad de sacrificarlo todo antes que renunciar, son obstáculos para la mayoría. Este libro no habrá sido escrito en vano si sólo sirviera a alguien como acicate para una renovada fe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este texto es un fragmento del libro “Iniciación Humana y Solar”, del Maestro Djwhal Khul o “Tibetano”, Desde aqui puedes descargar el libro completo:

1. Iniciación Humana y Solar

Una Iniciación es una expansión de conciencia que lleva a la iluminación y a la revelación. La iniciación es experimentada por todas las formas de vida, grandes o pequeñas. El trabajo de la Jerarquía Planetaria en sus muchas etapas de maestría se describe en este libro y se dan catorce Reglas por medio de las cuales el neófito puede convertirse en un aspirante al Portal de la Iniciación.

Djwhal Khul – Iniciación humana y solar

 

 

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Sobre Jorge (Coordinador GHB)
Jorge es uno de los coordinadores de hermandadblanca.org, uno de los silenciosos fundadores del proyecto en el año 2006. Meditador y apasionado del desarrollo de la auto-consciencia.
4 comentarios
  1. User comments

    Saludos Jorge,

    Gracias por tan bella labor!!

    Nicolas.

  2. User comments

    Magnifico.

    Gracias Jorge por poner al alcance de nosotros los profanos,tan grande Ciencia que transforma a los animales en Dioses.Mucho,mucho que limpiar dentro de nosotros y muchos capotazos y estocadas a ese animal interno que tan docto es para disfrazarse y engañarrnos.

    Duro trabajo es ver el mal en nuestro interior;peor,el comprenderlo y de Titanes,eliminarlo.Mil gracias a los hermanos Mayores que cuando ya no podemos andar mas y no creemos ni en nosotros mismos,nos ayudan en el esfuerzo.

    Nunca estamos solos.Gracias

    • User comments

      Estimado Isidoro,

      No hay profanos, no hay maestros, todos somos iguales… solo somos seres que aman, caminando para experimentar y aprender la grandeza de lo Creado y el Creador.

      Cada uno de nosotros debe hacer lo que siente en su interior.

      Un abrazo en la Luz,
      Jorge

  3. User comments

    Deseo comunicarles sobre un retiro de iniciacion para hombres hispanos este octobre en Santa Cruz, California.

    Soy miembro y organizador comunitario de una organización no lucrativa llamada The Mankind Project (Proyecto de la Humanidad), conocida tambien como MKP.

    Fundada en los años 80, MKP se autodefine como una orden secular masculina (en otras palabras, un prototipo estilo Jedi.) Estamos a la circulación de avanguardia del men's movement, un movimiento de concientizacion masculina, a nivel global. Nuestro proposito y mision son nada menos que redifinir al hombre moderno y la nueva socieded, rescatando la masculinidad arquetipica para nuestro tiempo y generaciones venideras. Estamos desarrollando la conciencia colectiva. Quiza usted ya se haya percatado de un cambio profundo en el mundo de la actulidad. Para mas informacion sobre MKP, sirvase visitar el sitio de http://mkp.org.

    Uno de los medios que MKP emplea para desempeñar su misión es atraves de un retiro/taller de tres dias llamado New Warrior Training Adventure (NWTA) o Aventura del Nuevo Guerrero (Guerrero Moderno.) Este taller es una experiencia de iniciacion profundamente trasformadora. Al igual que miles de hombres en todo el mundo angloparlante, en Francia y Alemania, yo tambien soy graduado del NWTA. Por lo tanto estoy muy entusiasmado y deseoso de compartirlo con hombres hispanos. Deseo evitar que nos quedemos atras en la nueva era.

    Formo parte del equipo de registro para este entrenamiento que, por primera vez en California, se le dedicara a hombres latinos del 8 al 10 de octubre del presente (2010) en Santa Cruz, California. El costo es de $650 y hay becas y facilidad de pago. Ningun hombre sera rechazado por question de dinero.

    Como parte de nuestra campaña, publicamos articulos y/o entrevistas sobre el movimiento masculino, la organización MKP y el entrenamiento del nuevo guerrero. Las entrevistas suelen ser de naturaleza personal, candidas e intimamente reveladoras.

    Sirvase contactarme por correo electronico (dragonfly@thesacredvillage.org) o llameme al 510-418-2704 para mas informacion.

    NOSCE TE IPSUM (Conocete a Ti Mismo)

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