Viajando como Lluvia.

Los sueños lucidos o viajes nocturnos siguen apareciendo en mi vida de forma muy real, ha sido toda una experiencia convertirme en un viajero involuntario.

Por eso de que lo común es dormirse y no recordar nada, estar consciente de esta parte me ha ayudado a no tomarme enserio mucho de lo que me sucede, como si la vida misma fuera un sueño también.

Buenos o malos viajes no importa siempre son pasajeros, me he visto en una de mis peores pesadillas, pero también en lugares de ensueño, que solo me queda sonreírles a ambos.

Es una bendición porque naturalmente puede percibirse la realidad de forma diferente poder experimentarse en más formas, como si pudieras construir nuevos mundos.

Bueno en unos de sus esos viajes en donde ya me sentía experta, me dio por describir la experiencia cuando pude incorporarme a mi cuerpo.

Este es el relato,  Viajando como LLuvia:

Hoy me desperté con restos de nubes en mis manos, un color azul magenta brillante quedo espolvoreado por mi cama.

Mi cuerpo físico aún reciente cuando tanta luz pasa a través de él, parece que la carne, huesos, músculos y demás no resistieran tanta electricidad.

Las piernas se comportan temblorosas, solo por unas horas, se experimenta una resaca como después de recibir corrientes eléctricas.

No recuerdo exactamente como llegue a confundirme con la lluvia, pudo ser cuando empecé a soñar, cuando mi atención se perdió en la nada.

Un paseo en forma etérea

Me encontraba dando un paseo en forma etérea,  esa materia que no figura existir por su facilidad de mutación, como tener acceso a escenarios digitales que se transforman con ligeros movimientos de atención, ya sea provocados por recuerdos, deseos, o emociones.

Pues en este escenario figuraba yo como nube, combinación de gases y humedad, era de verdad una aventura muy disfrutable, la sensibilidad extendida por todo el cielo, todo aparentaba ser oscuro, pero el cosquilleo por la ebullición que no podía contenerse más era exquisito,  no ver nada era lo de menos, sentirme tan grande, tan imponente y a punto de explotar es una verdadera sensación de poder.

un viaje que parece no tener fin

El viento comenzó a hacer su parte, el choque entre las nubes terminó por detonar  la tormenta, las primeras partes de mí, las primeras gotas tienen nervio porque están cambiando de forma, pero experimentan más emoción al impregnarse en la tierra, al continuar un viaje que parece no tiene fin.

La travesía de una gota antes de caer y fundirse en compañía parece eterna, experimentar separación es muy fuera de serie para algunas por lo que juran que su fin está cerca, para otras en cambio es espectacular  les genera la idea de libertad, aunque parecen iguales cada gota tiene su matiz.

En eso aparecen los rayos, es tanto el poder de las nubes y la fricción entre ellas que se manifiesta en forma de luz, pues me encontraba yo siendo nube.

Experimentando tanto poder que no me di cuenta como me convertí en trueno.

No hay forma para equiparar escalas, cada parte de la lluvia es toda una aventura, eso sí el trueno es más veloz, contundente, sino pones cuidado terminas de regreso en tu cuerpo al primer intento, seguro que la sensación de tanto poder fundió mi cabeza.

Solo recuerdo un micro segundo espaciado, cuando estaba convertida en pura luz iluminando todo el cielo, luego mi recamara, mi cuerpo dormido, después el estruendo del relámpago, las sensaciones físicas regresaron por completo mi atención a mi dormitorio, uff experimentarme como trueno y luego regresar a mi cuerpecito…

Justo cuando mi adicción por viajar se había desvanecido, que bella tentación experimentarme en otras formas…

MICHEL

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