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¿Porqué vivo lo que vivo? Relaciones y Situaciones

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¿Porqué vivo lo que vivo? Relaciones y Situaciones

 En el artículo anterior compartí mi punto de vista sobre la vida como un entramado de relaciones y situaciones, enfocándolo en el tema de los vínculos padres-hijos y la educación. Expuse lo que para mí es una fórmula mágica de comprensión. Pero es claro que esos no son los únicos vínculos y las relaciones que son importantes en la vida en esta Tierra. De hecho, todos los vínculos y situaciones por temporales e insignificantes que parezcan, traen una señal. Y en este articulo expondré la manera como vivo las relaciones y las situaciones hoy día. Expondré el propósito detrás de las relaciones y las situaciones desde mi perspectiva.

 

La Elección

El día que asistí a un lugar donde una persona hablaba con los ángeles por primera vez hace unos cuatro años, me sorprendieron muchas cosas de que me dijo. Entre ellas, había cantidad de información sobre mi vida que no tenía por qué conocer, y la cual además estaba muy sincronizada con el momento que yo estaba viviendo.  

Pero de las cosas más sorprendentes fue una de las revelaciones que me hizo —o me hicieron los ángeles— con respecto a las relaciones y situaciones. No recuerdo exactamente la afirmación, pero era algo así como “tú elegiste a tu familia. Elegiste a las personas y a las situaciones que hacen parte de tu vida”. Aunque ya había escuchado algo similar anteriormente, el mensaje caló.  

Sin embargo, comprender hasta qué punto eso es una realidad, no es de la noche a la mañana. Esta comprensión no se dio en profundidad sino hasta el día de mi Despertar, más o menos un año después, y como si ese mensaje con los otros hubieran tenido un gran fin alrededor de ese suceso.

 Dicho mensaje junto con las experiencias que ha traído el Despertar, me han permitido comprender las relaciones en su esencia. Y efectivamente, he podido corroborar que todos hemos elegido a las personas con las que nos encontramos en la vida.  

Cada uno de nosotros ha tenido el privilegio de elegir ese entramado del que hablo en el primer párrafo. Así que, como también menciono en el capítulo anterior, desde mi visión, todos somos responsables de las relaciones y las situaciones que tenemos, y de las que van llegando. A nadie le tocó vivir lo que vive, y eso incluye a los vínculos que conforman su red de aprendizaje. 

El Reciclaje Álmico y Las Tareas

 Así como he podido corroborar que he elegido a las personas y las situaciones que he encontrado en mi vida, he podido constatar que hay todo un proceso de reciclaje álmico en constante movimiento. En alguna oportunidad alguien me comentó que quien era hoy el hermano de uno, había podido compartir otra vida a partir de otro vínculo, ya sea como novia, amigo, etc.  

Hoy día, me sucede a menudo que, de acuerdo con los relatos de personas con las que hablo, voy descubriendo de qué forma algunos vínculos actuales se conservan involucrando a los mismos seres, pero en vínculos diferentes. 

 Para un ejemplo, hablando con alguien de las situaciones que le producen preocupación, y escarbando un poco en su pasado, he podido vislumbrar como esta persona puede ser la reencarnación de su abuela, teniendo que asumir la misma tarea con quien fue su hijo en esa vida, y quien es su padre en esta. 

Así vamos eligiendo no solo a las personas sino también los roles. 

Acuerdos Álmicos

 ¿Qué pasaría si no solamente eligiéramos con quién vivir el aprendizaje, sino también el rol que puede cumplir? 

Bueno. De acuerdo con la visión que se revela con ese tipo de información, en la que la vida es como una especie de obra de teatro, no tiene nada de extraño que no solamente podamos elegir los personajes, sino también el papel que cumplen. Es así como yo puedo haber realizado acuerdos álmicos con las personas que me rodean, para que cumplan con un rol determinado a través de una situación determinada para poder conocerme mejor. 

El Karma o La Ley de Causa y Efecto

 Pero eso no es el único criterio por el cual mis relaciones se dan de la manera como se dan. Existe también el karma, o para quienes sienten rechazo hacia el término debido a sus creencias, la Ley de Causa y Efecto.  

Si soy un alma que ha venido varias veces a la Tierra y he experimentado diferentes situaciones, significa que necesariamente he emitido cierta energía a través de dichas situaciones y a partir de mis pensamientos, palabras, obras y emociones. Por lo tanto, esa energía emitida debe dirigirse hacia algún lugar.

Pero la energía que se emite y se dirige hacia algún lugar, debe también buscar el equilibrio. Es así como algunas de las circunstancias que vivimos, lejos de ser un castigo divino o una venganza, son producto de la búsqueda de equilibrio energético que tratan de encontrar las acciones anteriormente realizadas. 

 Así que, en las relaciones que vivimos y las situaciones que experimentamos dentro dichas situaciones, también ejerce su poder el karma, o la Ley de Causa y Efecto. 

Lo Que Atraemos y La Empatía

 Todas esas situaciones y relaciones en interacción en nuestras vidas, producen en nosotros una reacción de acuerdo con nuestros temores. Y esto está muy relacionado con la fórmula mágica a la que me refiero en el artículo anterior.  

Cada vez que se presenta una situación, está llegando en cierta forma por empatía. La energía que conforma al todo es frecuencia en vibración. Y la frecuencia en vibración atrae por empatía frecuencias en vibraciones similares.  

Como si fuéramos un imán, la vibración en la que estamos va atrayendo personas y situaciones que representan nuestra vibración.  

 

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La Ley Del Espejo

 Cuando estamos viviendo una relación de pareja, es común sentirnos atascados, como si no hubiera sentido en continuar con la persona con la que estamos compartiendo gran parte de nuestra vida. Es este tipo de relación a través de la cual se manifiesta más fácilmente una ley que está presente permanentemente. La Ley Del Espejo. 

La Ley Del Espejo hace que veamos en el otro aspectos de nosotros mismos, ya sea por similitud, como por oposición.  

Cuando yo tengo una relación de pareja con alguien que parece ser extremadamente orgulloso, es posible que me quiera estar mostrando que yo soy extremadamente orgulloso. Mientras yo le muestro, por supuesto, el mismo aspecto. Así se da la similitud. 

 De la misma forma, si mantengo una relación en la cual soy sumiso ante una persona dominante, es posible que me esté queriendo mostrar que debo elevar mi autoestima para empoderarme, mientras yo le esté mostrando que debe ceder más para hacerse más humilde.

 

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El Propósito

 Por lo anterior, si una situación llegó a mí por una mezcla de las razones anteriores, depende de la manera como reaccione a ella que la energía que creo en ese momento me traiga más de lo mismo, o simplemente se modifique. De esta manera podemos comprender mejor el propósito de las relaciones y las situaciones que vivimos días a día.  

Si somos seres creados a partir de la energía de Dios (o energía Suprema o como la quiera llamar cada uno), somos amor puro y verdadero. Pero en nuestra experimentación del contraste para reconocer eso que somos, vamos acumulando temores que se almacenan en una especie de  registro. Y a partir de ese registro elegimos lo que viene para poder deshacernos de esos temores y modificar la energía.  

El cambio de esa energía puede venir de la búsqueda permanente de la consciencia, que no es más que nuestro Ser real empujándonos a recordar que somos una partícula de Dios. O partícula de amor.  

No obstante, siempre depende de nosotros dejar salir ese amor que somos para modificar lo que estamos creando a partir de la energía que mandamos al universo. Y en la medida en la que intentamos modificar la energía de temor en energía de amor para el bien mayor del todo, comenzamos a atraer otros personajes y situaciones que representan una más alta vibración, y vamos creando otro panorama. Vamos construyendo el paraíso, o la nueva Tierra. 

Mi espíritu se inclina ante el tuyo.

 

Autor: André Van Hissenhoven

Visto también en www.eresdios.com

Más información relacionada en el libro Eres Dios.

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