Anna Bonus Kingsford (7): Perséfone o el descenso del alma en la materia

José Contreras
José Contreras

Anna Bonus Kingsford (7): Perséfone o el descenso del alma en la materia

Introducción

Continuamos con la traducción de otro capítulo de la obra Vestida con el Sol «Clothed with the Sun» de Anna Bonus Kingsford.

Es esta oportunidad vamos a presentar el capítulo XIII Concerning Persephone, Or The Soul’s Descent Into Matter

El tema se refiere al mito griego de Perséfone. De acuerdo al mito, ella debe estar seis meses en el Hades (infierno) y seis meses en el Olimpo (cielo). Hay diferentes interpretaciones sobre este tema. Aquí presentamos el de la Dra. Kingsford. Ella siempre explicó que recibía mensajes desde el mundo espiritual, como ya hemos explicado anteriormente en: https://hermandadblanca.org/anna-bonus-kingsford-1-presentacion.

Este mensaje está presentado como una revelación y está fechada el 23 de marzo de 1881, en Londres.

Traducción de Persépone o el descenso del alma en la materia

Dios en dos formas

Veo a Dios en dos formas, una estática o pasiva, la otra dinámica o activa. En cuanto a la primera, Dios es la vida, la Voluntad, el Poder originales. En la segunda, Dios es el Espíritu Santo. El Espíritu y la Sustancia de Dios son uno. Primero hay un descanso perfecto, luego viene un movimiento de rotación alrededor de sí mismo, y la sustancia primero se convierte en éter y luego en materia.

Hasta la última partícula de materia se mueve en el éter, como los planetas que tienen dos polos, así es en el éter intercelular. Su rotación es intensamente rápida y me maree al verlo.

Siete días

Por este movimiento viene la creación. Esto se completa en seis periodos y luego viene el Descanso y el todo queda reabsorbido. Por lo tanto, hay un incesante desarrollo de seis “días” y un periódico “séptimo día” de descanso.

Entre más rápido es el movimiento de las partículas en su cuerpo, más material es el hombre. Por esto el objetivo del santo es la perfecta quietud y la unión con el Divino Uno. La “Piedra filosofal” significa en un aspecto la quietud perfecta o la reabsorción de la materia en el espíritu a través de la ausencia de movimiento.

La manifestación es hija del movimiento

La rigidez que conocemos como materia es causada por el intenso e  incesante movimiento del espíritu. Esta verdad es representada por los griegos como Deméter, y se refiere a todo lo que está en movimiento y es sólido. El movimiento es engendrado del Espíritu Santo en el tiempo y sus padres son Rea y Saturno. Rea es “la madre” de los Dioses y es lo mismo que Nox, la oscuridad original o la luz invisible de la Divinidad antes de la manifestación de la creación y Perséfone o Proserpina es la hija de Deméter o Movimiento –o lo que es visible por el éter.

NOTA sobre Nox: En la mitología romana Nox era la diosa primordial de la noche. Noche: Del lat. nox, noctis.

Perséfone o Proserpina es la hija de Deméter o Movimiento –o lo que es visible’ por el éter.

Perséfone es la parte psíquica o líquida del ser humano y consiste de su alma verdadera y de su “fuego” o el magnetismo del alma.

El rapto de de Perséfone

La historia del robo de Perséfone o el rapto de Proserpina, se refiere a “fijar lo volátil” en el cual, la parte astral se coagula en lo material. Perteneciendo, por esto, la mitad al cuerpo o bajo mundo y la mitad a los cielos o mundo superior. Creando un vínculo entre ambos mundos.

Se dice que ella pasa seis meses en el Hades (infierno) y seis meses en el Olimpo (cielo). El alma preferiría estar elevada en el Olimpo, pero debido a que se comió una granada –similar a la manzana de Eva- que es el símbolo de la ilusión o materia, ella se apegó al bajo mundo de donde su madre Deméter busca sacarla.

Perséfone es la parte psíquica o líquida del ser humano y consiste de su alma verdadera y de su “fuego” o el magnetismo del alma.

Comprenderás entonces, que el descenso de Perséfone en el Hades ocurre no solo por el continuo movimiento de las partículas del alma, sino también a través de su despolarización desde la Voluntad central y Divina.

El cuerpo debería estar en tal estado que el hombre pueda separarlo y reabsorberlo. Pero Perséfone, al seguir su propia voluntad, invierte los polos de su sustancia constitutiva y como consecuencia se endurece.

Jesús espiritualiza la materia

Cuando, como es el caso de Jesús, el hombre está en unión con la voluntad central de su sistema, él tiene el poder de separar y reabsorber su cuerpo. Y uno de los propósitos de la historia del evangelio de la transformación del agua en vino fue la de tipificar esta transformación. Los animales nunca tienen este poder, porque no tienen Espíritu Divino y por lo tanto no tienen una Voluntad Central que polarizar.

El ser humano tiene ese poder solamente por el descenso del  espíritu en él. Comerse la granada implica invertir los polos y la ilusión de que lo externo se hace interno y el individuo se polariza hacia afuera en lugar de hacia el centro y por esto se hace sólido, fijo y material.

Interpretación de Perséfone o el descenso del alma en la materia

Estos textos de la Dra. Anna Kingsford son presentados para una profunda reflexión. Lo que se pretende aportar aquí son algunas ideas básicas para que cada uno descubra más elementos por su propio esfuerzo.

Perséfone expulsada del Olimpo

En el texto se muestra la similitud entre Perséfone que tiene que permanecer en el Hades por comerse la granada y Eva que es expulsada del paraíso por comerse la manzana. Ambas representan al alma que por su inexperiencia tiene que vivir en un mundo físico donde está obligada a aprender. Para poder regresar al mundo del Olimpo o al cielo tiene que ganar experiencia.

La serenidad es un poder del Espíritu

Una forma de saber si estamos alejados del espíritu y muy apegados a la materia es la intranquilidad, la falta de paciencia y el desasosiego. Una forma de saber si estamos más cerca del espíritu es desarrollando la serenidad. Otra forma sería ver si nuestros actos surgen de una reflexión o si son respuestas automáticas a lo que nos imponen los demás.

Cuando se dice que Perséfone sigue su propia voluntad se refiere a que se pierde en el mundo de los deseos mundanos y no quiere prestarle atención a sus necesidades espirituales.

Comerse la fruta señala que se depende de los sentidos. Que lo externo toma el control. En realidad tenemos que adquirir experiencia y esto implica tomar el control sobre lo externo. Una forma de hacerlo es por el arte que toma elementos de lo externo, pero los embellece con su sensibilidad, es decir con su espíritu. Consideró que en el aspecto simbólico la flor es el espíritu y la fruta lo material. Por esto se relaciona la fruta con dejarse dominar por los sentidos.

Lo que se plantea con esta revelación es que el alma siempre tiene que elegir entre materializarse cada vez más o ennoblecerse y elevar lo material al mundo espiritual. Esto es regresar al Olimpo de los griegos o en términos más modernos, regresar al cielo de nuestra alma.

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El alma siempre tiene que elegir entre materializarse cada vez más o ennoblecerse y elevar lo material al mundo espiritual

Entre los símbolos trabajados en esta revelación está que nuestra alma tiene que pasar por las experiencias del mundo material para poder regresar a su mundo que es el espiritual. Pero además se nos dice que este mundo material también tenemos que espiritualizarlo; para regresarlo al mundo divino. O dicho de otra forma tenemos que convertir al mundo físico en un mundo espiritual.

Cada uno de nosotros tiene que escribir un nuevo mito: Perséfone o el ascenso del alma al mundo espiritual.

Referencias

Anna Bonus Kingsford Concerning Persephone, Or The Soul’s Descent Into Matter

José Contreras redactor y traductor en la gran familia de hermandadblanca.org

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