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Cambio Nutricional Consciente

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¿Realmente has cambiado tus hábitos alimenticios o simplemente los has sustituido?

¿Te aferras a una continua transición alimentaria o estás dispuesto a seguir avanzando?

 

¿De qué estamos hablando?

Pues de uno de los temas estrella de estos tiempos, la tan difundida alimentación sana. Indaguemos a fondo para que puedas auto-responderte a las cuestiones planteadas y para que realmente puedas darte cuenta de si vas a realizar el cambio desde la conciencia.

 

Vivimos unos momentos de cierta revolución en el ámbito de la alimentación. Cada vez más personas están cuestionándose si comer productos de origen animal es adecuado, a pesar de que se haya estado haciendo durante miles de años. Cada vez en mayor medida las noticias, estudios, personalidades y estamentos están poniendo en entredicho la idea de que si se deja de comer carnes y lácteos se tendrán carencias nutricionales importantes, como son la falta de proteínas, de hierro, de calcio… Aunque la mayoría siguen sin aceptar esta idea y ni siquiera se plantean estudiarla a fondo de manera imparcial o experimentar otra forma de nutrirse más acorde con la realidad orgánica del ser humano y, en muchos casos, ni le prestan mayor atención, lo dejan en manos de las consideradas autoridades expertas: “¡Si ellos lo dicen!” “¡Ellos saben!” “¡Por algo lo dicen!”

 

Por otro lado, cuando empiezas a cuestionarte la vorágine actual del camino alimenticio, sea porque estés descontento con lo que te aporta o por lo que te causa, es en ese instante en que tomas cierta conciencia y empiezas a indagar sobre otra posible realidad nutritiva basada en alimentos más simples sin tanta elaboración y decides iniciar tus cambios personales, te topas con un mar de información que te ofrece diversas posibilidades, algunas incluso contradictorias, y ves que cada una de ellas predica sus mejores virtudes y resultados milagrosos: “¡Esta es la buena! ¡Las demás son incorrectas!”

 

Y así rezamos: “Lo mejor es comer de todo, ser onnívoro, pescetariano o la llamada dieta mediterránea, lo mejor es ser vegetariano u ovo o lacto o api vegetariano, lo mejor es ser macrobiótico o granívoro o lactoceleriano o esteineriano o eubioniano, lo mejor es ser vegano o crudivegano, lo mejor es ser… ¡Algo acabado en ano!”  En realidad, es cierto que todo acaba en el ano, pero para llegar hasta ahí, ¿qué ha sucedido por el camino? ¿Se ha cumplido la única finalidad de alimentarse, que es nutrir sanamente el organismo aportándole las herramientas que verdaderamente necesita? Paralelamente, en los medios de comunicación modernos se divulgan versiones opuestas o contradictorias que despistan al más pintado. Ante este inacabable mar,  al final puedes incluso llegar a deducir que lo mejor es seguir igual y dejarlo en manos de los demás o simplemente implementar algunos pequeños cambios obtenidos de aquí y de allá, seguramente los más fáciles de aplicar y que supongan la menor extorsión a los hábitos adictivos que has creado. Tu ego te dice: “¿Para qué vas a cambiar, ya estamos bien como estamos?” Y tu alma te susurra: “Indaga”.

 

¿Qué hay de cierto en ese extenso mar de información?

En cualquier información, por inverosímil que se la considere, siempre hay una parte de verdad y en cualquier información, por más científica que se la considere, siempre hay una parte de falsedad. Este principio se ampara en dos razonamientos simples.

 

El primero es que la verdad absoluta está lejos de poder comprenderse con la limitada mente material, por lo que, cualquier proceso que proceda de ella, tendrá en mayor o menor medida, una parte de verdad y otra parte de falsedad. La mente posee una potente e inexplorada fuerza capaz de proyectar y ejecutar cosas impensables y su gran motor es la fuerza de voluntad con la que pueden obtenerse grandes verdades; pero, al mismo tiempo, una parte de la mente es pura imaginación capaz de recrear o justificar cualquier cosa. Por ello, la verdad total y absoluta está fuera de la mente, se halla más allá del limitado plano material, reside en el plano sutil donde deja de existir la densidad de la materia, que es la que limita la plena visión de la verdad absoluta.

 

Es posible explorar la verdad absoluta a través de la conexión energética que se realiza mediante la concentración meditativa, que es el enlace con la Fuente de la Verdad. Con esta práctica se desarrolla la auténtica intuición, que es la que transmite al consciente las verdades desde el plano sutil al material. Por lo tanto, la mente nos dará una parte limitada de la verdad; en cambio la intuición desarrollada o la conexión interior prolongada, te conducirá hacia la realidad verdadera y, con ello, podrás regir la mente con la verdad.

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Por sí solos, los estudios científicos o de investigación se consiguen gracias al desarrollo mental. Pero si son desarrollados mediante la conexión interior y profunda que despliega la intuición del investigador, formarán parte del camino más certero para hallar grandes verdades y pocas falsedades y, en todo caso, esas falsedades perderán protagonismo cuanta más conexión intuitiva practique el investigador. Claro ejemplo de ello son los conocidos Tesla y Eintein.

 

El segundo razonamiento es que hay tantas y tan diferentes verdades como realidades de seres humanos hay en la Tierra, ya que, dependiendo del momento de experimentación de cada ser, su verdad de ese momento será una y cambiará según cambie su conciencia. Lo que es válido para hoy dejará de serlo mañana o pasado o dentro de un determinado tiempo, ya que todo ello irá en función de la realidad que uno experimente en ese momento evolutivo preciso.

 

A medida que cada uno evoluciona a través de su proceso de experimentación personal, sus reales verdades cambiarán, por lo que, sin dejar de ser verdad lo que consideraste para esa circunstancia concreta, adquirirás y aceptarás otra verdad distinta tan válida como la anterior, que era la que tocaba en aquel momento y en aquel estado de conciencia. La Tierra es un planeta de experimentación y como tal se precisa de diferentes consideraciones verdaderas para que la experimentación puedan desarrollarse; en caso contrario, la experimentación sería como la de un rebaño de ovejas, monótono, todos con el “beeeee”. La variedad enriquece el campo experimental, pero, a la vez, llega un momento en que te satura, estás cansado de tantos altibajos, y es ahí cuando te cuestionas las cosas, empiezas a hacerte preguntas y, acto seguido, pides respuestas; de hecho, pides a gritos volver al origen en el que se halla la Verdad Absoluta y Única, la Realidad Infinita de Ser Gozoso.

 

Por eso todo es para bien, nada es porque sí y todo tiene que aceptarse como pasajero. Hagas lo que hagas, todo estará acorde al momento, simplemente formará parte de tu proceso personal de experimentación de ese estado concreto y, cuando ya te resulte pesado, cambiarás y adoptarás otra verdad. Funcionará otro principio, que es aquel que predica que cuando estás descontento de cómo te encuentras, buscas. Lo sentirás en un momento concreto de tu vida, tú mismo buscarás otra forma de hacer y, con esa intención, el Universo te mostrará el camino que mejor se adapte a lo que precises en ese instante. Pero, si insistes en hacer oídos sordos a ese cambio, seguirás sufriendo del descontento e incluso lo agravarás. La ley del karma actúa siempre y cuando se infringen las leyes básicas universales de respeto, equilibrio y armonía, padecerás las consecuencias que tú mismo habrás generado, nadie más que tú. Cambiar los hábitos insalubres e implementar pautas más saludables y acordes con la realidad de lo que realmente es y de cómo está constituido el ser humano, te aportará felicidad y ésta bienestar.

 

¿Desde dónde te propones realizar el cambio?

Algunas tendencias repudian el consumo de animales y sus derivados e incluso de todo lo que provenga de ellos como es la lana, la seda, la piel, el cuero… Y es verdad que todo ello es fruto de la explotación animal con la finalidad básica de alimentarse y que esos son alimentos ajenos al diseño del ser humano, pero, en cambio, se sustituyen por otros alimentos que proceden de fuentes que alteran el ecosistema y el equilibrio de la Tierra y que afectan a la Naturaleza y a los propios animales; e incluso alimentos que, aunque menos perjudiciales, tampoco son los que se han diseñado para nutrir el organismo.

 

Posicionarse sin una clara concienciación del por qué se hace y el proceso que hay que seguir para llegar al cambio, representa extremismo y radicalización. En el término medio está la llave que te abre la puerta para que realices los cambios progresivamente, para que vayas reacoplando el organismo y le des tiempo a la química interna para que realice la adaptación que se perdió en el pasado, cuando el hombre se alimentaba de frutas, frutos y semillas, que son el alimento original del ser humano.

 

El paso más significativo para cambiar la sociedad es el que ya practicaron grandes personajes y santos a lo largo de la historia, como Gandhi. Cambia tú mismo y con tu ejemplo sembrarás la semilla que fructificará en los demás a su debido tiempo; pero eso sí, cambia desde la plena concienciación. Si lo haces desde la represión o la radicalización, la semilla será estéril y tú mismo volverás tarde o temprano al lugar en el que estabas antes de iniciar tus propios cambios.

 

El objetivo es muy claro: respetar a nuestros hermanos los animales. En cada uno de ellos mora un alma como la tuya, ni más ni menos, solo que esa alma está experimentando en otro reino, de otra forma. Después de muchos años, incluso vidas, yendo por el camino contrario, es conveniente iniciar los pasos de vuelta al origen de manera ordenada y centrada, evitando la radicalidad y la recriminación hacia los demás, respetando también a tus hermanos humanos y su proceso personal de experimentación.

 

Cuando te decides a realizar cambios alimenticios o por lo menos a experimentar durante un tiempo una determinada opción, es porque estás descontento con algo o porque algún mal te está aquejando. Pero también puede darse el caso de que, simplemente, sea por estar al día con las últimas novedades o porque es una moda o por supuestos valores saludables que ni llegas a entender o porque los demás también lo hacen, o porque…

 

Hay dos formas posibles de hacer las cosas: Una es que te dejes arrastrar por el montaje social, por los intereses o por los demás, impulsado por la dejadez o la sumisión, sin cuestionarte nada, aceptando como verdadero lo que la mayoría o las llamadas autoridades han establecido como cierto durante años y años: “¡No cambies nada!”, te dice tu ego. La otra es ser un poco curioso y cuestionarte las opciones que te ofrecen, formar tu criterio personal, investigando más allá de la simple forma o contenido. Si es así, estarás iniciando el proceso de concienciación, que es esencial para consolidar cualquier cambio que te propongas. En caso contrario, el cambio durará lo que dure la moda o lo que la fuerza del hábito contrario te imponga; estarás al vaivén de lo que suene y tu ego decida.

 

Dentro del mar de información e incluso contradicciones, ¿cuál será la guía inicial que contrastará si los pasos son los más adecuados? ¿Por qué camino seguir? El principio que te guiará por el camino más adecuado a tu momento, es el que practicaba la comunidad esenia como principio de todos los actos que ellos realizaban en su vida: “Simple y sencillo.” Todo lo que es razonablemente complejo forma parte de la visión mental y todo lo que es razonablemente fácil forma parte del origen de la vida. Si esperas que el Universo te mande mensajes enredados y jeroglíficos que tengas que descifrar, te cansarás de esperar; sólo el enfoque mental del ser humano en la materia, es capaz de lucubrar grandes acertijos que muy poco o nada aportarán a tu crecimiento personal.

 

Aquello que razonado correctamente te resuene desde el interior, será lo que te llevará por el camino de tu verdad y de ello obtendrás toda la fuerza que precises para ponerlo en práctica mediante la activación de tu voluntad. La experimentación vivida será el colofón con el que tu conciencia cambiará definitivamente y así podrás consolidar cualquier cambio y disfrutarlo desde la solidez y la verdad, “la verdad de tu momento”.

 

¿Buscas nutrirte saludablemente o simplemente apaciguar tus emociones?

Además de las ya existentes desde hace centenares de años, en estos tiempos se están creando más y más tendencias y modas alimenticias. Las más difundidas utilizan todo tipo de alimentos densos y de difícil o nula digestión por parte del aparato digestivo humano, como son los procedentes de animales, los elaborados, los refinados, los desnaturalizados, los aditivados… Otras realizan múltiples combinaciones entre alimentos para conseguir un compendio de nutrientes, pero muchas de esas combinaciones entre alimentos son químicamente incompatibles, ya que requieren de digestiones químicas distintas, lo que provoca un proceso incompleto y por consiguiente una pérdida nutricional, con lo cual esa teórica nutricionalidad carece de efectividad práctica. Algunas recomiendan comer todo tipo de alimentos crudos para ingerir vida, sin tener en cuenta que algunos de ellos son de deficiente digestión sin haber sido cocidos. Y las hay que buscan desesperadamente sustitutos de alimentos, sobre todo de origen animal, que consideran correctamente inadecuados, para así poder evocar esos sabores que las células recuerdan y que los hábitos consolidaron en ellas, hasta conseguir imitar todo tipo de elaborados cárnicos. Pero, ¿con qué finalidad? ¿Nutritiva o más bien para satisfacer la añoranza?

 

En la mayoría de ocasiones, la elaboración compleja y las mezclas entre diversos componentes para conseguir esos alimentos sustitutos, soportan mezclas densas y químicamente incompatibles a nivel digestivo y sólo cuando esa pretendida imitación es simple puede acercarse a un alimento nutricionalmente adecuado para el ser humano. Puedes preguntarte: ¿Por qué esa ansia en recordar sabores de alimentos y combinaciones que ya has asumido que eran inadecuadas para tu salud? ¿Estarás buscando un calmante emocional para ese recuerdo adictivo?” Sólo cuando comprendas y asumas por qué lo buscas, estarás iniciando el proceso de transición y llegará un momento en que, ya sin represión, podrás dejar esos sustitutos y nutrirte con alimentos más cercanos a lo que es la constitución del diseño del aparato digestivo del ser humano, es decir, los alimentos sencillos que nos ofrece directamente la naturaleza con el propósito de nutrirnos.

 

Entre todas esas tendencias podemos apreciar en cada una de ellas una base adecuada a una nutrición saludable para el diseño del organismo humano, pero, por otra parte, es necesario dar un paso más para seguir avanzando hacia una alimentación que realmente sea muy saludable y provechosa para la mejor digestión del organismo humano. En caso contrario, el desaprovechamiento nutricional y la sobrecarga, aun con alimentos considerados sanos, será evidente y, cuando ello se dé de forma reiterada y se incremente, los órganos acumularán, con el tiempo se saturarán y surgirán los desequilibrios que provocan disfunciones y que llevan a las enfermedades.   

 

De hecho y a modo de transición, todas esas tendencias contienen esa parte menos adecuada. losSon alimentos o combinaciones que sirven para evitar cortar de raíz los hábitos malsanos e incluso adictivos que se han creado durante muchos años tomando alimentos muy densos y alejados de la verdadera alimentación del ser humano. Pero bienvenidas sean esas tendencias; ya es un gran paso darse cuenta de lo que conlleva ingerir la mayoría de los alimentos institucionalizados en la sociedad actual y, cuando tomes conciencia de todo ello, podrás seguir avanzando. Solo tú puedes valorarlo y decidir si deseas seguir en una transición permanente o si das un paso más hacia el máximo grado de salud posible que te corresponde.

 

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Si estás dispuesto a seguir por el camino de la “Auto-Gestión de tu Salud”, hacerte con las riendas de tu bienestar desde la toma de conciencia y ya has valorado las opciones que se te ofrecen, deberás estar atento a cómo y desde dónde se desarrolla tu proceso personal.

 

Dentro de la multitud de tendencias y sub-tendencias alimenticias de todo tipo, tendrás que poner orden y mucha atención para determinar cuál vas a emprender. Observa lo que más te resuene fruto de un cierto análisis y reflexión meditativa y permite que tu intuición te marque el camino que precisas en ese momento en el que te halles.

 

Dependiendo de tu estado y disposición, del trabajo que hayas realizado para adquirir esa conciencia, precisarás iniciarte en uno u otro camino, pero ten en cuenta de que siempre hay algo más que te permitirá ir aún más allá. Si te encierras como dogma de fe en los alimentos que te proporcionan una transición para poder desapegarte de los más densos y ajenos al ser humano, y te quedas anclado en ellos, paralizarás tu recorrido hacia la óptima salud. Si das por sentado que todo está ya descubierto y que nada más se puede saber, te anclarás en tu proceso evolutivo.

 

Infórmate, prueba, experimenta, observa tu cuerpo y decide en cada momento en que línea vas a actuar. Pero, sobre todo, ten muy presente qué eres y cómo estás constituido, ello te dará las pistas sobre las debilidades y fortalezas que cada línea alimenticia practica. Si llegas a ese paso de conciencia, fruto de tu interés por auto-gestionarte, te darás cuenta de que en todas las líneas o tendencias e incluso modas alimenticias hay partes muy interesantes y otras incoherentes.

 

¿Qué puedes hacer para aclararte en tal abismo alimenticio?

Muy simple, sólo necesitas la información más correcta posible que te lleve a comprender y con ello darte cuenta de lo que es un cuerpo humano y de cómo funciona. Con ello estarás iniciando el proceso de toma de conciencia, imprescindible para llevar a cabo cualquier cambio en tu vida, al que tendrá que seguir la puesta en práctica a través de tu poderosa fuerza de voluntad. Ahí está la clave del camino más corto y más propicio para que llegues a Roma. El camino que elijas para llegar está en tus manos. Dicen que todos los caminos conducen a Roma, pero unos dan la vuelta al mundo, otros son pedregosos y están llenos obstáculos y los hay que son llanos y placenteros.

 

Las bases físicas que rigen un organismo son tan complejas que, a pesar de los grandes descubrimientos e incontables estudios, sólo se ha llegado a comprender una ínfima parte de su funcionamiento. Las pautas saludables y de nutrición que se imparten desde la perspectiva mental, son fruto de personajes inteligentes, pero las pautas que provienen de la humilde intuición son sabias y, por ello, sencillas y certeras. La inteligencia proviene de una mente material brillante, pero la Sabiduría proviene de la verdadera intuición que se nutre de la Fuente de la que mana toda Vida y donde reside la Verdad Absoluta.

 

En vez de querer entenderlo todo y controlarlo todo desde el intelecto, sería mucho más efectivo acudir a la Sabiduría, que siempre te lleva por el camino más corto, más cercano a la verdad que necesitas y que resulta ser el más simple y sencillo. La obsesión en querer saberlo todo hasta el último detalle para acallar la mente-ego que te pide explicaciones constantemente, se vuelve pesado, farragoso y eterno, ya que el ego se alimenta de eso. En cambio, cuando añades a la lógica un gramo de fe y te entregas a tu realidad, todo fluye de forma llana, coherente y precisa; en una palabra: sabia. Tú eliges si quieres que el camino sea cuesta arriba o cuesta abajo, largo o corto, pedregoso o llano. Como todo en la Creación es circular, es decir infinito, llegarás por cualquiera de ellos; pero eso sí, lo harás de forma diferente: más tarde o más temprano, con pesadez, dureza y sufrimiento o con ligereza, felicidad y bienestar, que es el camino hacia la vida llena de gozo constante y creciente.

 

Mediante la ingesta de alimentos nutritivos y acordes con el diseño orgánico del ser humano y mediante la adecuada transición, obtendrás los mejores resultados. Ten en cuenta que después de muchos, muchos años practicando una nutrición alejada de la originalmente diseñada, el aparato digestivo humano sigue siendo el mismo; sólo la homeostasis orgánica ha tenido que hacer adaptaciones químicas internas para poder tratar y obtener cierta calidad de nutrientes con la ingesta de alimentos inadecuados. De manera que deberás realizar el proceso inverso para re-adaptarlo hacia su forma original de trabajo, que es la que te proporcionará la máxima salud que te corresponda vivir según sea tu karma.

 

Observa la gran sabiduría que se oculta tras la adaptación homeostática del organismo que se ha originado después de miles o más años, en vez de haber realizado una simple evolución hacia esa clase distinta de alimentos. ¿Por qué? Porque la Creación nunca ha perdido la esperanza de que vuelvas al camino que te corresponde para recuperar el máximo de salud posible que la reconexión con tu realidad te aportará gracias a un cuerpo físico sano y una mente lúcida. Ese es el verdadero motivo de aspirar al máximo de salud mediante una nutrición adecuada. Si lo haces con la intención de ser bello, lucir tus atributos, poseer un exterior distinto al que te corresponde por la edad, evitar la vejez o incluso codearte con la inmortalidad, tienes que saber que esas son cosas del ego que está jugando sutilmente contigo. En la evolución material está garantizado que esas expectativas fallarán en algún momento y el placer obtenido durante ese tiempo se disolverá y será suplido inmediatamente por el sufrimiento. El único propósito que te aportará felicidad, bienestar y finalmente el ansiado gozo que todo ser busca incansablemente, es utilizar ese máximo de salud que consigas para llevar a cabo tu progreso espiritual.

 

El aparato digestivo del ser humano por naturaleza y diseño es idéntico al de un animal frugívoro. En él casi nada ha cambiado después de miles de años de ingerir alimentos ajenos, simplemente lo que ha hecho la homeostasis interna. que es la que regula la supervivencia del cuerpo, ha sido adaptarse a esas circunstancias adversas. Entonces, te preguntarás: ¿Dónde está el problema? Pues en ninguna parte y en todas. Lo cierto es que eso ha contribuido sobremanera a los resultados obtenidos en cuanto a salud y bienestar. Las enfermedades cada vez más tempranas y raras, los estados mentales alterados, la vivencia precaria de la vejez, la desconexión de nuestra realidad, la agresividad entre los seres humanos, muestran claramente que algo se ha estado haciendo incorrectamente y que se ha infringido el perfecto funcionamiento del cuerpo humano, que por su diseño está perfectamente constituido para durar entre 120 y 130 años con perfecta salud y claridad mental. Aún quedan ciertas zonas con poblaciones longevas y sanas, donde las personas mueren de “vejez”, lo que sucede cuando simplemente llega un día en el que te acuestas, te apagas sin pesar y sin sufrir y retornas al inicio del ciclo de la vida o te quedas a reposar en tu origen.

 

Es posible que te pregunten: “¿Quién eres tú? ¿Qué corriente alimenticia sigues?”

Entonces, simplemente di: “Yo soy coherente con lo que soy.”

 

Si simplemente eres coherente con lo que realmente eres, todo se situará en su lugar y disfrutarás del auténtico bienestar, lo que te ayudará a gobernar la mente desde la sabia intuición que siempre manifiesta toda verdad.

 

Reflexión

Si aplicas el principio esenio de simplificar tu vida y te nutres a base de alimentos saludables, respetando la química y la física del organismo humano, todo fluirá saludablemente en ti y tu estado de bienestar físico, mental y espiritual rebosará por doquier.

Mediante una alimentación adecuada, podrás disfrutar de tu máximo estado de salud, disfrutando de los magníficos y sabrosos alimentos que te ofrece la Madre Naturaleza en forma de frutas, frutos, semillas que han sido regados por el agua de manantial, nutridos por la tierra, expandidos por el viento y cocidos por el sol”. “Recuerda que para emprender cualquier cambio en tus hábitos, precisas hacerlo desde el proceso de la toma de conciencia y activarlo mediante tu poderosa voluntad; en caso contrario, será llevado a cabo desde la represión y tarde o temprano fracasará.”

 

Desde ESSEN: Conciencia y Nutrición te animamos a tomar las riendas de tu vida material mediante las pautas saludables que la sostendrán y te facilitamos la información que se precisa para que puedas AUTO-GESTIONAR TU SALUD.

¡Te deseamos una gozosa y saludab

le estancia en la Tierra!

 

Josep Mª Montserrat Vila

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