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Desnudar para Ver: El Sistema y la Liberación

 

Cuerpo, desnudar

Desnudar para Ver

El título y la foto de esta entrada pueden resultar muy atractivos por las connotaciones sexuales que puede parecer tener en principio. Sin embargo, esta vez no tiene que ver con desnudos —al menos no de la manera que pudiera parecer—. Tiene que ver más bien con otra forma y otra necesidad de desnudar y ver. Este texto está relacionado justamente con anzuelos parecidos a ese, y la manera como hacen parte del Sistema que se nutre de nosotros y del que nos nutrimos cada día sin que nos demos cuenta de ello. 

El Origen y el Sistema

Con el fin de comprender la situación actual del mundo y nuestro rol en ella, cabe analizar una de las figuras más tradicionales de empoderamiento en la historia de la humanidad: La colonización. 

El escenario de colonización se da en el momento en el que un colectivo encuentra en otro la oportunidad de incrementar su poder. En otros términos, un colectivo que tiene el poder como motivación busca apoderarse de otro colectivo —ya sea de su capacidad de trabajo, del territorio que ocupa y sus recursos o de ambas— con fines de explotarlo para su propio beneficio. Para nadie es secreto que, cuando se da esta situación, el segundo colectivo termina adoptando una postura de sometimiento. En términos más coloquiales, el primer colectivo esclaviza al segundo. Y en términos energéticos, el primer colectivo absorbe la energía del segundo.

Pero para que un proceso de esclavización tenga éxito, se debe implementar un sistema. Dicho sistema debe contener ciertas condiciones que permitan ejercer y mantener el control sobre la raza subyugada. Por obvias razones, estas condiciones deben estar soportadas en el temor. Así se va consolidando la figura Amo-esclavo.

La Manera

Haya sido con intención consciente o inconsciente la acción ejercida por parte del subyugador, ese temor que rige las condiciones impuestas por el colectivo de poder, termina implicando algunos métodos descritos a través de las siguientes frases: Adoctrina desde el temor, confunde y reinarás, divide y vencerás, y por último, distrae para mantener. El adoctrinamiento desde el temor se fundamenta en la amenaza a través de una creencia impuesta que exponga la posibilidad de un castigo. Por ejemplo, a un individuo que tiene sus propias formas de acercarse a la espiritualidad, se le hace creer que puede ser castigado por continuar basando su vida en dichas formas. En ese momento se generan las condiciones para confundir, y así nacen la doble moral y el puritanismo entre otras formas de control, produciendo una sensación en el individuo de estar continuamente descarrilado y vigilado, haciéndolo culpable. Y de las mismas fuentes se producen la separación y la división, llevando al individuo a pretender ser mejor que el otro y a competir por su “salvación”. Después de esto viene la etapa de la distracción. De repente, todo lo que nos rodea llama la atención de nosotros como un “hay que ser y/o lograr eso” y terminamos sumergidos en una carrera por el éxito olvidando lo que realmente somos. Así, nos mantenemos dormidos buscando alcanzar metas impuestas por la estructura social.

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La Utilización de la Esclavitud

Pero las cosas no se detienen ahí. Cuando este sistema ha cumplido su cometido, se va consolidando como “lo común” y va trascendiendo en el tiempo. A esto se suman otros factores como el incremento de la densidad demográfica. Y entonces, la figura Amo-esclavo se va haciendo más sutil de manera progresiva, provocando que se vaya convirtiendo en una figura amo-esclavo dormido. O para ser más exactos, una figura amo-esclavo que deja de sentirse esclavo. En ese momento lo que llamamos normalidad está fundamentado en formas de temor no evidente, y el subyugador ya está sentado en el lugar de las decisiones que afectan a todos los individuos, a través de subsistemas como el religioso, el político, el económico, etc., todos estos haciendo parte de una mezcla en la que los ingredientes se hacen cada vez menos distinguibles.

A Nivel Planetario

En principio puede ser sencillo caer en la creencia de que las colonizaciones no tienen que ver con nosotros, más aún si somos personas que hemos crecido en zonas urbanas de grandes dimensiones, o a las que podríamos llamar “zonas civilizadas”. No obstante, revisando lo anterior y yendo un poco más a profundidad, la realidad actual nos muestra que la raza humana pudo haber sido colonizada en algún momento del curso de la Tierra. Es así como, a escala planetaria, la Tierra puede ser equivalente a un territorio que ha venido siendo colonizado por milenios, y no solamente los de las zonas “civilizadas” hacemos inevitablemente parte del sistema, sino que posiblemente somos los integrantes más activos del mismo.

Ahora bien, si fuéramos a determinar quién es el amo en este inmenso escenario tendríamos que caer en señalamientos que se salen del propósito de este texto. Pero al final parece claro que la mayoría de los seres humanos hacemos parte del segundo colectivo.

¿Qué Hacer con Respecto al Sistema?

Cuando hacemos consciencia de nuestra esclavitud, surge la pregunta de qué hacer al respecto. Hay algunos pasos que, desde mi experiencia, pueden ser útiles:

  1. Despertar: Lo primero es Despertar. Y ese sí es el propósito de este artículo. El momento en el cual se hace consciencia de hacer parte de un sistema de esclavitud, cambia la perspectiva de las situaciones que se dan diariamente, tanto a nivel individual, como a nivel del colectivo.

  2. Desnudar para ver: Lo segundo es analizar la influencia en todo. Es posible que una vez se haya dado el primer paso, se entre en un estado de observación que permita determinar de qué manera nuestra cotidianidad está influenciada por este sistema. No obstante, es posible que esto no suceda, entonces siempre cabe mantenerse en el propósito de informarse y observar, pues es muy posible que nuestra vida no sólo haga parte del sistema, sino que esté impregnada del mismo. Ahí es cuando el título puede caer bien al contenido de este texto. Debemos desnudar al sistema en nuestros hábitos diarios para poder ver cómo lo alimentamos, pues está presente en muchos de esos hábitos y en los eventos del día a día, desde los más sencillos como la alimentación y los procesos de producción, hasta los más complejos como las avasalladoras guerras religiosas, políticas e imperialistas. Si queremos ayuda, hay infinidad de documentales y textos cuyo fin es abrir los ojos de la comunidad. Basta con hacer una rápida búsqueda en internet.

  3. La Distancia: La tercera acción consiste en ir alejándonos del sistema en la medida de lo posible. Es comprensible que, aunque algunas personas en su Despertar puedan tomar la decisión de buscar alejarse definitivamente del sistema, se vea difícil optar por esta opción y más bien se considere prudente ir tomando pequeñas medidas que nos vayan permitiendo distanciarnos del mismo. Cada día hay más personas que toman pequeñas medidas para buscar mantenerse al margen o de alguna manera “infiltradas” en el sistema. No obstante y como decía anteriormente, el simple hecho de hacernos conscientes del sistema, puede permitir que entremos en un estado de revisión de sus influencias. Y es posible que más pronto de lo que pensemos, comprendamos que lo estamos alimentando de las formas menos pensadas a través de subsistemas como el político, el religioso, el educativo, el de consumo, etc. De cualquier manera, al reconocer de qué formas podemos estar manteniendo al sistema, ya estamos en otra actitud y en el curso de recuperar nuestro poder. 

  4. Responsabilidad: La cuarta acción consiste en asumir nuestra responsabilidad como entes que intercambian con el sistema. Bien podemos pensar que el amo es el único responsable dentro de una figura de esclavización. Pero de alguna manera, la realidad la hemos creado entre todos. El sistema existe en parte porque lo hemos creado desde la energía del temor, y paulatinamente, nos hemos dejado convencer y nos hemos dejado contagiar de esa búsqueda de poder, habiendo entregado el propio poder a través de actitudes como la ambición. Así que al final no somos tan diferentes. Cada uno de los seres que conforma la población mundial ha hecho arte y parte de las circunstancias que vivimos actualmente en el mundo. Y comprender eso nos permite asumir la responsabilidad sin buscar culpables externos. 

  5. No reacción: La quinta acción es más bien un llamado a la no reacción. Una vez comprendemos que somos parte de un sistema y que podemos estar cooperando con el mismo, es sencillo reaccionar desde la rabia proveniente de la sensación de abuso. Pero la única forma de evitar convertirnos en integrantes más activos del sistema es evitando tomar medidas agresivas en contra del mismo. Explicado de manera más sencilla, si el motor del sistema es el temor y la agresión es una forma de reacción proveniente del temor, cuando actuamos agresiva o violentamente ante el sistema estamos transformándonos en el motor. Por consiguiente, más conviene a todos adoptar la intención de alejarnos de él silenciosamente, que producir la misma energía sobre la cual está edificado. 

  6. Información: Y la sexta acción, es informar sobre el sistema. Entre más esclavos Despiertos haya dentro del sistema, menos alimento para el mismo y más posibilidades de que se derrumbe por inanición. Por supuesto y de acuerdo con el punto anterior, ojalá lo hagamos propagando cordura y tranquilidad. Y si nuestro deseo es movilizarnos, siempre es posible hacerlo pacíficamente.

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El Despertar Espiritual

El Despertar Espiritual y el Ser

El viaje al Despertar implica entrar en el campo de la autoobservación. Entrar en un campo de autoanálisis para ir regresando al verdadero ser. Vivir un nivel de Despertar que se ciña a tener consciencia sobre el sistema, es un gran paso. Sin embargo, el Despertar espiritual va más allá. Cuando se hace consciencia del sistema, es muy común caer en la trampa de sentir rabia hacia los demás y hacia el propio sistema. Puede ser común sentir necesidad de controlar a otros para que vivan lo que uno está viviendo, o de la manera que uno lo considera correcto. Pero el Despertar es un proceso tan único como cada individuo, y cada cual atraerá a su vida lo que vaya necesitando para Despertar en el momento que sea oportuno. Así que, quien afirme que es completamente ajeno al sistema, es posible que sea víctima del autoengaño, y en lo referente al ambiente urbano, si muchas veces ni las comunidades indígenas ni las aldeas ecológicas están en la capacidad de aislarse por completo de él, mucho menos alguien que se encuentra viviendo en una ciudad. 

En el estado Despierto del ser, comienza a hacerse más imperioso que cualquier cosa el respeto hacia los demás, incluyendo a quienes cumplen el rol de enemigos, pues se hace evidente que las acciones desde el temor son solo un espejismo presente para recordar lo que somos en realidad. Y lo que somos en realidad es amor.

Soltar y Fluir

Si hay algo que se va descubriendo durante el proceso espiritual, es que gran parte del crecimiento se puede resumir en esa pequeña frase: soltar y fluir. Y en lo que se refiere a este tema no debe ser diferente. Aunque implique mucho valor y gran admiración la intención de aislarse del sistema que demuestran los miembros de las comunidades retiradas de la civilización, y aunque parte del nuevo mundo se esta construyendo en este tipo de cimientos, siento que es importante dejar que fluya la ruptura del mismo. Y siento que el simple hecho de estar conscientes de ese sistema y de la manera como interfiere en nuestra evolución es ya un gran logro que nos permite vivir con una capacidad mayor de discernimiento sobre lo que consumimos —tanto a nivel mental como a nivel físico— para poder decidir qué estamos dispuestos a absorber de él y que no. Con el simple hecho de ser capaces de reconocer el miedo y el amor que lo conforman todo, ya hemos dado un salto en nuestra consciencia.

El Despertar Espiritual se vive con desapego, incluso, a la idea de que debemos forzar el Despertar de los demás, pues se entiende que cada cual está en su momento y vive un presente de acuerdo con lo que ha creído, y por lo tanto, de acuerdo con lo que ha creado a partir de su pasado. 

 

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La Nueva Tierra

La Nueva Tierra

La nueva Tierra se está formando a una velocidad vertiginosa. Cada día que pasa, esto se hace más evidente, tanto por los acontecimientos políticos y sociales, como por los desastres y fenómenos naturales. Llevando el tema a lo más tangible, el principio fundamental sobre el cual se cocreará dicha Nueva Tierra, se puede percibir en las formas de convivencia de algunas culturas indigenas y de algunas ecoaldeas recientemente fundadas, y el cual se podría resumir en la intención de coexistir a partir del aporte individual a la búsqueda del bien mayor de la comunidad. 

En términos más espirituales, mientras que en la vieja Tierra prima un estado latente de temor, la Nueva Tierra se creará a partir del amor incondicional. Será una Tierra que se forme partiendo de ese estado en el que el ser se entrega en servicio al bienestar del Todo; y los acontecimientos que estamos viviendo nos llevarán a decidir —consciente y/o inconscientemente dependiendo del nivel individual de consciencia— si es el momento de cada uno de fusionarse con los demás para participar en la cocreación de esta Nueva Tierra, o si queremos seguir experimentando en la densidad del materialismo desde el individualismo. La decisión es de cada Espíritu y cualquier elección que se haga es perfectamente válida, pues esa opción de elegir (que practicamos constantemente) es a lo que se ha llamado en algunos dogmas el libre albedrío. 

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La No Dualidad

Lo que viene en esta sección puede ser uno de los temas que pueden parecer más confusos en el camino al reencuentro con el propio ser. Sin embargo, y muy acorde con la pretensión de no reaccionar en contra del sistema, se da otro gran descubrimiento que llega con el Despertar espiritual: El bien y el mal no existen, sino como niveles de manifestación de la energía, entre los cuales la baja energía es una forma de ilusión para experimentar la oscuridad, y poder ir viendo la luz. La baja energía es el contraste para poder ir volviendo así a lo que llamamos Dios/Diosa o Fuente de Creación. 

Lo que puede resultar clave en este viaje es tratar de comprender que todas las situaciones que vivimos las elige la partícula de Dios/Diosa que habita en nosotros, para que sanemos nuestros temores y nuestras culpas en el orden de reencontrarnos con Él/Ella. Así también podemos entender que esa partícula somos nosotros, por lo tanto somos los únicos responsables de nuestro destino. 

La pregunta sería ¿qué tan preparados nos sentimos para abandonar los temores con el fin de poder hacer parte de la creación de esa Nueva Tierra? Esa está siendo y será la confrontación de fondo con la que tenemos que lidiar en estos días (meses o años). 

 

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Convertirse en Paz

Ser Paz

Cuando comprendemos que nuestro destino en lo individual y lo colectivo lo creamos nosotros mismos a partir del temor o del amor, se hace más sencillo emplear ese poder de creación en la construcción de un mañana mejor para todos. 

En estos tiempos de turbulencia y polarizaciones más vale que evitemos contribuir con el conflicto desde el temor y la reacción al mismo. Que evitemos engrosarlo desde el señalamiento a otros y desde la rabia. Más bien podemos ir haciendo diferencia por medio de la adopción del estado de paz que nos pertenece desde la creación, que entre otras cosas, viene de soltar la necesidad de ser justicieros del planeta. No basta con hablar de paz, sino debemos ejemplificarla para poder volver a vivirla en colectivo.

Namasté.

Autor: André Van Hissenhoven

Este tema más en detalle en el libro Eres Dios del mismo 

Una canción que habla del tema, Back Home del mismo autor.

Visto también en el sitio www.eresdios.com

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Sobre André Van Hissenhoven

André Van Hissenhoven nació en Bogotá (Colombia) en el seno de una familia estructurada en el catolicismo. Estudió en colegio católico también, así que su formación tanto en casa como fuera de ella se basó en los lineamientos de esta religión. Luego se formó en música con énfasis en composición y producción, haciendo de estas sus actividades principales.


Siempre, desde lo que puede recordar, sintió que debía haber algo más detrás de la rareza de la vida y de una extraña insatisfacción que experimentaba con frecuencia.


Hasta que en el año 2013 vivió una experiencia mística que le cambió la vida de manera radical. Ahí comenzó un intenso viaje hacia lo que él llama “su muerte en vida”, para llegar cuatro años después a la consciencia Crística. Dicha vivencia le permitió ver el propósito de la existencia y de la vida en esta Tierra, y descubrir y comprender con ello muchas cosas sobre el ser, su evolución y el importante momento del planeta.


Desde eso, vive entregado al presente y al plan de su espíritu, y con la intención puesta en proyectar la nueva Tierra.


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