¿Gobernar o Servir? Cuestión de Consciencia

Rafael Bueno
Rafael Bueno

Servir y gobernar son dos palabras cuyos significados podrían ser considerados como opuestos. Vivimos bajo un modelo social en el cual ambas palabras están directamente asociadas la política. La primera de ellas se utiliza como propuesta para acceder al poder, mientras que la segunda representa en sí misma el poder. 

Para la Real Academia Española la palabra gobernar tiene varios significados: «mandar con autoridad o regir algo«; «dirigir un país o una colectividad política«; «guiar y dirigir«; «manejar a alguien, ejercer una fuerte influencia sobre él«. Pero, si nos vamos a la etimología de la palabra, el término gobierno proviene del griego “kubernao”, que significa “pilotar un barco” o “capitán de un barco”, refiriéndose a ejercer el control y la dirección sobre algo. Así mismo, gobernar se relaciona con “dirigir, mandar o establecer con autoridad o de regir algo. Dirigir, administrar o presidir de una colectividad, organización o de un país. Guiar, orientar, adiestra o indicar”.

En todos los sitios los verbos utilizados para definir la palabra gobernar o gobierno eran básicamente los mismos: dirigir, guiar, controlar, mandar y regir. Y casi todos los sitios visitados coinciden con que la autoridad es un factor de peso. Ahora bien, bajo estos conceptos y definiciones, gobernar se trata básicamente de tomar decisiones por otros. Trata también de girar instrucciones que deben ser ejecutadas por aquellos que son gobernados. Trata sobre decidir el destino de otros. Y esto me trae una pregunta a mi mente: ¿para quién es aplicable un gobierno?

Gobernar es para consciencias dormidas

Basándome en la definición de gobierno, que utiliza los verbos dirigir, controlar, mandar y regir, un gobierno es aplicable a aquellas personas que no saben qué hacer, que no desean tomar responsabilidad de sus decisiones, o que prefieren que otros se hagan cargo de ellos. Es decir, un gobierno es aplicable a aquellas personas que han decidido vivir una vida sin poder.  Y como ya he explicado en este artículo, una vida sin poder es la vida de una persona que renuncia a su libre albedrío. 

Entonces, un gobierno es perfectamente aplicable para un grupo de personas que han renunciado a su libre albedrío, y estas son personas cuyas consciencias están dormidas. Cuando una consciencia está dormida, no actúa por voluntad propia, sino que se somete a la voluntad del colectivo. No tiene autonomía de pensamiento ya que está “sintonizado” con el pensamiento de la masa.

Por ejemplo, si el colectivo de una comunidad de personas cree que la pobreza es algo que se debe aceptar, entonces un individuo “dormido”, perteneciente a esa comunidad, aceptará la pobreza como algo natural. No cuestionará cuáles son los factores que originan la pobreza. Tampoco cuestionará su propia responsabilidad o la responsabilidad del gobierno bajo el cual vive. Simplemente se adaptará a la cuota de pobreza que le corresponda, tratando de sobrevivir lo mejor que pueda, aceptando con resignación su situación.

Cuando ser gobernado ya no es suficiente

Y esa situación se mantiene hasta que una consciencia empieza a despertar, cuando inicia un proceso de desconexión de la consciencia colectiva, empieza a razonar como individuo y a ejercer su libre albedrío. Es entonces que se empieza a rebelar contra aquello que elige no aceptar. Siguiendo el ejemplo anterior, un individuo en proceso de despertar puede no aceptar la pobreza como parte de su realidad a pesar de que todas las personas que le rodean lo aceptan, y entonces usará su libre albedrío para elegir una realidad diferente. 

La consciencia de una persona que despierta es como una pequeña luz en un cuarto oscuro. Si la habitación es muy grande y la luz es muy pequeña, apenas si se notará su presencia. Pero, aunque el cuarto sea muy grande, cuando se encienden varias luces, por muy pequeñas que estas sean, iluminarán en cierta medida la habitación, lo que aclarará la visión de quienes se encuentren en ella. 

Lo mismo ocurre cuando las consciencias de las personas que habitan una localidad empiezan a despertar. Si solo hay un par de consciencias despiertas, apenas si se notará. Pero cuando son decenas o centenares de consciencias las que despiertan, entonces se empieza a generar un cambio en la manera de percibir la realidad y, por tanto, un cambio en la percepción de la realidad.

Una de las primeras cosas que ocurrirá es que, para las consciencias despiertas, se hará evidente si el gobierno que tienen actúa conforme a la voluntad y al bien mayor del colectivo que dirige o si no lo hace. Y si no lo hace, entonces empezarán a actuar para propiciar un cambio porque se darán cuenta de que el gobierno que tienen no los representa. Y mientras más consciencias despiertas se sumen a este proceso, de mayor profundidad e impacto serán los cambios propiciados.

Hasta que llegue el punto en el que un gobierno no sea ya necesario porque el colectivo ha alcanzado un nivel de consciencia tal, que no necesita que alguien lo dirija o que tome decisiones por él, sino que está listo para tomar sus propias decisiones y elegir su dirección. Es entonces que aparecerán personas dispuestas a escuchar e interpretar la voluntad del colectivo en acciones concretas para beneficio de todos. Personas que entiendan las necesidades del grupo y que tomen acciones eficaces para resolver sus problemas.  Y es así como cambia el paradigma de gobernar a servir.

De gobernar a servir: un cambio de paradigma

Servir, para la Real Academia Española entre otros significados quiere decir «estar sujeto a alguien por cualquier motivo haciendo lo que él quiere o dispone«. Cuando la consciencia de un pueblo despierta, atrae a personas dispuestas a servir, al tiempo que aleja a personas que quieren gobernar. Y eso es todo un cambio de paradigma. Aquí es perfectamente aplicable aquella frase budista que dice: «el maestro aparece cuando el discípulo está preparado» porque, si la consciencia de un pueblo está dormida, ese pueblo será gobernado. Pero, si la consciencia de ese pueblo despierta, entonces aparecerán aquellas personas que resuenan con la frecuencia de esa consciencia colectiva, con la intención de llevar a cabo la voluntad de ese pueblo. Ya no bajo sus propias agendas, sino escuchando e interpretando la voz del pueblo. 

Es entonces cuando aquello que llamamos gobierno mágicamente se transforma en un servicio. Se establece un círculo de retroalimentación entre quienes sirven, los servidores públicos, quienes escuchan e interpretan las necesidades del colectivo y establecen agendas y prioridades, y el colectivo, el cual, a través de cada individuo, se encarga de proveer retroalimentación, información y seguimiento. 

¿Gobernar o servir?

Si me lo preguntan ahora, yo diría que gobernar o servir es una cuestión del nivel de consciencia que como colectivo haya alcanzado una comunidad.  Mientras más alto sea el nivel de consciencia del colectivo, menos necesitará ser gobernado y más requerirá ser servido. 

El sistema en el que vivimos es un sistema de gobiernos, en los cuales la voluntad del pueblo no es escuchada, porque es apenas tímidamente manifestada. Vivimos en una sociedad aletargada, o mejor dicho, dormida, dirigida por unos pocos que no tienen intenciones de interpretar la voluntad la gente. Los gobiernos están en su mayoría al servicio de los grandes intereses transnacionales, cuyo principal objetivo es el enriquecimiento. Por tanto, las necesidades y la voluntad de las personas cuenta muy poco, si es que acaso cuenta. 

Afortunadamente, la consciencia de la humanidad está dando grandes señales de un despertar masivo. Esto significa que las personas, de manera individual, están recuperando su poder de elegir. Y lo están empezando a usar. Así que, eventualmente, el paradigma de gobernar se irá diluyendo hasta desaparecer, dejando en su lugar la evolución de un modelo que busque siempre el bienestar común por encima de intereses particulares.

Hoy en día el gobierno se impone sobre el servicio. Pero puede que en menos de una década ocurra lo opuesto: menos gobernantes y más servidores. Pero esto dependerá, en todo caso, de cuántas consciencias despertemos en el transcurso de los próximos años. Porque ya saben cómo funciona: «el maestro aparece cuando el discípulo está preparado«, y la humanidad ya está dando grandes señales de estar lista para un cambio de paradigma. Veremos…

 

AUTOR: Rafael Bueno, redactor en la gran familia de hermandablanca.org

1 comentario

  1. Excelente …muy buen articulo…falta despertar la conciencia de muchos seres humanos …
    Felicito a quien relato este escrito….!!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

xxx