La historia de un buscador, caminando entre santos.

Carlos Flores

 

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Caminando entre Santos, la historia de un buscador

Los pasatiempos  

Mesin pencari, cariñosamente le llamaban Mesin, era un joven de la aldea, muy entusiasta, tenía mucha energía, le gustaba preguntar y aprender bien en todo lo que los mayores le encomendaban, le gustaba mucho ir al rio y pasaba largas horas pescando, esto desde luego cuando no estaba atendiendo las labores propias de su edad y de su casa, también le gustaba mucho estudiar, aunque allí en su aldea la educación era precaria, cada fin de semana llegaba un maestro que venía desde lejos, para brindar el pan del saber a los niños y jóvenes de la aldea.

Otro de los pasatiempos de Mesin, era ir a un templo que la selva había invadido, de esos frondosos árboles y hiervas emergían algunos vestigios de lo que seguramente había sido un templo muy hermoso, allí pasaba largas horas también, pero lo que más le encantaba era ir a visitar a un viejo aldeano, que vivía en las afueras de la aldea, y que había dedicado mucho de su tiempo a atender las necesidades espirituales de los habitantes de aquel bello lugar.

Cuando se juntaba con él, empezaba su larga lista de preguntas, a veces abrumaba a aquel pintoresco anciano, su cabellera cana y su barba un poco descuidada también.

Mesin, siempre le preguntaba a aquel anciano, si podría llevarlo algún día donde hubiera muchos hombres Santos, con los cuales el pudiera platicar y hacerles interminables preguntas, su inquietud era grande. Pero lo que el más deseaba era conocer muchos Santos y si se lo permitían quedarse con ellos.

El viaje  

Un día, después de muchas jornadas de trabajo y pesca, decidió ir de nuevo a visitar a aquel anciano. En cuanto estuvo a su lado le dijo, vas a llevarme con los Santos. Después de unos minutos de silencio, el anciano lo miro a los ojos y le dijo si está bien, ven dentro de dos días y partiremos. Los ojos de Mesin brillaron, se puso a dar de saltos y a entonar canticos y agradecido marcho a su casa.

Para Mesin, aquellos dos días fueron interminables, pero por fin pasaron, llego a casa del anciano y juntos partieron.

En el camino Mesin, iba muy callado, realmente su imaginación volaba muy alto, se imaginaba muchas cosas, lo que mas se imaginaba era cuando ya estuvieran cerca de aquel hermoso templo donde él pensaba que estarían todos aquellos Santos que el deseaba conocer. La jornada no era para nada fácil, ese templo quedaba a nada menos que a tres días de camino. Sin embargo, para Mesin, los dos primeros días pasaron rápidamente a menos de un día de camino en la montaña lejana se avistaba el enorme entorno de aquel viejo convento.

Cuando ya estaban a unas cuantas horas de camino, llegaron a una bifurcación de aquel sendero, uno enfilaba rumbo a la montaña que alberga el templo y otro para cualquier otro lado menos para el templo.

La desilución

Cuál no sería la sorpresa para Mesin, que, en el justo momento de decidir, el anciano tomo el otro camino, casi pierde el aliento, se quedó pensando, pero siguió los pasos del anciano, sin atreverse a dirigirle ni una sola palabra. Luego de unas horas de camino, por fin se animó a preguntar al anciano, a donde vamos, con desgano y desaliente, el anciano lo miro a los ojos y pregunto a Mesin, a donde me pediste que te llevar y Mesin le respondió, con los Santos, pues allí es a donde vamos contesto el anciano, el desconcierto fue mayor, pero mantuvo el silencio, habían transcurrido un par de horas de camino, cuando el anciano le dijo, allá vamos señalando un poblado en la montaña.

Luego de otras tantas horas de camino llegaron a aquel poblado, era muy diferente de su aldea donde las pequeñas casas quedaban muy lejos una de otra, aquí por el contrario quedaban muy juntas, las calles, aunque pequeñas estaban empedradas, enseguida Mesin, noto un bullicio, el cual se producía por las múltiples platicas de muchas personas.

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Poco a poco llegaron al centro de aquel poblado, allí lo que había era una especie de mercado, había quienes estaban vendiendo productos de comida, ropa, y muchas cosas más. Después de un tiempo de caminar entre ellos. Por fin el anciano se dirigió a Mesin y le dijo, observa detenidamente y dime que ves, Mesin contesto inmediatamente, muchas personas, muchas cosas, animales, entre ellos ancianos, jóvenes y niños.

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                                                             Mercado en chichicastenago

Bien respondió el anciano, que más, Mesin se quedó en silencio un rato y finalmente contesto, pues, eso es lo que veo.

El anciano nuevamente lo miro a los ojos y le dijo. Allí están los Santos que deseabas ver y lo mejor de todo es que hay muchos juntos.

  1. Un hermano es todos los hermanos. Y en cada mente se encuentran todas las mentes, pues todas las mentes son una. Ésta es la verdad

Lección 161 LE  UCDM

Que la paz sea conmigo, el santo Hijo de Dios. Que la paz sea con mi hermano, que es uno conmigo. Y que, a través nuestro, el mundo sea bendecido con paz.

Lección 360 LE UCDM

  1. Eres el santo Hijo de dios mismo, Recuerda esto, y el mundo entero se libera.

Lección 191 LE   UCDM

Mesin pencari. Significa buscador en indonesio. Traductor de Google

           

 

 

Autor. Carlos EFR, redactor de la gran familia de hermandadblanca.org

Basado en: UN CURSO DE MILAGROS. (UCDM)

Canalizado por: Helen Schucman

 

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