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Historias de Reiki en el hospital, por Loreto Alonso Alegre

logo reiki unitario- Gabriela GonzálezEn Julio del 2014 empezamos a impartir sesiones de Reiki a los enfermos del hospital Santa Clotilde, en Santander.

 

 

 

Gracias a la mente abierta y la calidad humana de la dirección y profesionales del hospital, nos permitieron la oportunidad de crear un voluntariado de Reiki.

 

 

 

Hoy en día, afortunadamente, el Reiki se ofrece en muchos hospitales de España y de otros países, en alguno llevan mas de una década impartiendo esta técnica con resultados muy gratificantes. Muchas personas están haciendo una labor desinteresada, todas ellas se merecen mi mas profundo respeto. Estoy segura de que todos ellos tienen un montón de anécdotas, yo por mi parte, he sentido las ganas de compartir las mías.

 

 

 

Por el momento nos dedicamos principalmente a la unidad de paliativos. De todas las personas a las que les dimos Reiki al empezar, después de tres meses , tan sólo una mujer sigue en el hospital. Los demás han ido dejando sus cuerpos. De los que pasan por allí, algunos están mas tiempo que otros.

 

 

Nuestra misión es transmitir energía Reiki, que es energía de amor para que la utilicen como mas lo necesiten.

 

 

Nosotros no nos cuestionamos que hace la energía en cada paciente, simplemente la transmitimos y la energía hace el resto.

 

 

 

Por respeto a las personas de las que voy a hablar, cambiaré sus nombres.

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Uno de los grandes efectos de la energía es que proporciona paz y tranquilidad interior.

 

 

 

Agradecen mucho la energía personas que están nerviosas , cuando les preguntas que han sentido, comentan que han sentido calma. Los que sus cuerpos tiemblan se relajan, dejan de temblar y normalmente se duermen. Lo mismo ocurre con los que tienen problemas con dormir, estos se quedan profundamente dormidos durante la sesión.

 

 

 

Una mujer con la mirada ausente y que ha perdido la fuerza de seguir adelante después de recibir energía comenta; “He sentido mucha paz”.

 

 

 

Un hombre en condiciones anímicas parecidas no encuentra las palabras y dice con un hilo de voz “Muy bien , me he sentido muy bien” No sólo lo dicen sino que se les ve en la mirada. La gran mayoría repiten la experiencia cada vez que les ofrecemos transmitirles Reiki.

 

 

 

María, nuestra pionera, una gran mujer que espera que llegue el día que vamos porque, palabras textuales: “Me encanta, me siento en la gloria”. Ahí está como una campeona, el tiempo que dure no lo sabemos, lo que si sabemos es que, en la media hora que dura la sesión, se siente “Maravillosamente bien”

 

 

La historia de Gustas.

 

 

Haciendo el voluntariado un martes de Octubre, íbamos por el pasillo con mi compañera Rocío cuando se encontró a una conocida. Esta mujer tenía a su madre ingresada por una rotura de cadera. El caso es que le ofreció que le hiciéramos reiki a lo cual accedió gustosamente.

 

 

 

Hasta ahora nos movemos en la unidad de paliativos pero estas mujeres estaban en otra planta por lo que el personal del hospital no estaba familiarizado con el voluntariado de Reiki.

 

 

 

Al entrar en la habitación nos impactó la compañera de habitación de Magdalena. Entre las dos camas se encontraba sentada Gustas, entubada, la cabeza caída y con los ojos cerrados.

 

 

Se percibía un gran atasco y sobrecarga a nivel energético, claramente estaba sufriendo. Las dos voluntarias sentimos el impulso de ponerle las manos. Ahora bien, si el paciente no está despierto o lúcido para darnos su consentimiento no podemos hacerle reiki. Afortunadamente en este caso su hijo estaba allí. Al oírnos explicar las propiedades del reiki comentó: “Mi madre ya no tiene remedio pero hacedle si queréis”

 

 

 

Por supuesto le aclaramos que este era quizás uno de los momentos mas propicios para recibir energía. Le dijimos que el reiki le iba a ayudar también para cuando hiciera el tránsito al otro lado. Esto no significa, le comenté, que le va a acelerar o atrasar el proceso sino que le que cuando le toque, lo realice mas fluidamente.

 

 

 

Cada una de nosotras dio a las dos mujeres de la habitación, Magdalena no estaba muy interesada aunque si se movía la energía en ella pero le importaba mas bien poco. En cuanto a Gustas la energía se movió muchísimo.

 

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Tanto Rocío como yo tuvimos la sensación de que en realidad Magdalena había sido el enlace, el contacto para poder llegar a Gustas.

 

 

 

La siguiente vez que fuimos, el hijo de Gustas nos comentó que después de haberle hecho reiki a su madre, ésta había abierto los ojos, cosa que no hacía desde hace varias semanas. Dijo también que había sentido un cambio en ella y que le hacía gracia ya que él era escéptico y nos había dado permiso porque total, daba igual. Estaba impresionado con el efecto que le había producido a su madre.

 

 

 

Para comentar la siguiente escena, tengo que decir que Gustas llevaba ya un tiempo ingresada en el hospital, por lo cual su hijo había entablado cierta relación con parte del personal del hospital.

 

 

 

Ese día teníamos muchas personas en la lista para recibir energía. Mi compañera Elsa y yo nos repartimos los pacientes y como apenas quedaba tiempo decidimos bajar las dos juntas donde Gustas.

 

 

 

En aquel momento, en la la habitación sólo estaba Gustas con su hijo, ella sentada como la vez anterior, entubada, cabizbaja, con los ojos cerrados y encajada entre dos camas vacías. Su hijo al vernos dejó la habitación y al pasar por allí una mujer que trabaja en el hospital, le comentó que nosotras estábamos dentro y los acontecimientos sucedidos anteriormente. Lo debió de decir tan efusivamente que la mujer quiso entrar para comprobar ella misma aquello que estaba sucediendo.

 

 

 

Así que allí estábamos Elsa y yo, moviendo las manos por el cuerpo de Gustas ante la atenta mirada de la trabajadora que, atónita, se expresaba en voz alta: “Mira, pero si está abriendo los ojos, yo flipo, ….. mira, pero si hasta parece que se mueve…. que fuerte!!

 

 

 

En esas estábamos cuando entra en la habitación otra mujer del personal y venía muy decidida dispuesta a poner una agarradera incorporadora de cama. No estoy segura de como se sentía con respecto a lo que estaba sucediendo allí, desde luego lo que yo percibí era que no estaba muy de acuerdo con la situación. Así que ella insistía una y otra vez, de manera muy efusiva en encajar el palo de la agarradera en el hueco que corresponde subiendo y bajando los brazos como quien está clavando una bandera…. mientras nosotras seguíamos con lo nuestro y la admiradora espontánea exclamando sus percepciones boquiabierta.

 

 

 

Fue una situación un poco surrealista, lo importante es que nosotras seguimos a lo nuestro, transmitiendo energía a Gustas, que era a lo que habíamos ido. Llevo muchos años en esta profesión como para aceptar y entender todo tipo de reacciones con respecto al reiki.

 

 

 

A la semana siguiente cuando entramos en la habitación me sorprendí gratamente al ver a Gustas tumbada en una cama, con los ojos totalmente abiertos y con una energía que reflejaba mas tranquilidad. No pude por menos que exclamar “Pero si tienes unos preciosos ojos azules” Me miró y no dijo nada. Su hijo nos comentó que incluso había dicho algunas palabras.

 

 

Gustas se fue un par de días después y tengo la absoluta certeza de que pasó al otro lado ligera y fácilmente.

 

 

Por Loreto Alonso-Alegre.

 

Fuente: www.maestrareiki.es

 

 

Historias de Reiki en el hospital, por Loreto Alonso Alegre

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Sobre Eva (Redactora GHB)

Eva es una de las redactoras de la gran familia de hermandadblanca.org.


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