La primera palabra, lección del Maestro Beinsá

Jorge Gomez (333)

El Sol Naciente, por el Maestro Beinsá Dunó

“La Buena oración” – oración.

Cantad “Todo en la vida es lograble”.

¿Tenéis un tema dado? (– “No”). Escribid entonces sobre: “La influencia de los pensamientos y los sentimientos buenos”.

Pues, debéis saber cómo yuxtaponer los buenos pensamientos que la Naturaleza os da. El hombre debe alimentar buenos pensamientos dentro de sí, para que no destroce el sentido de su vida. Debe alimentar buenos sentimientos dentro de sí, para que logre aquello que él desea. Vosotros, por ejemplo, tenéis ciertos deseos, pero no sabéis el origen de vuestros deseos. Los deseos del hombre juegan un rol grande. Ahora, cuando el hombre se afina de esta manera, que comprenda sus sentimientos, porque cada sentimiento tiene una cierta aspiración. Ahora yo no hablo para los sentimientos en el sentido ordinario, para la disposición, esto es otra cuestión. Los sentimientos siempre dan una aspiración interna. Podemos asemejar el pensamiento humano a aquel capitán que está en el mar, y desde lejos él aspira, ve hacia alguna parte. Pero para el logro de su meta a él le hacen falta sentimientos buenos. Los sentimientos buenos, estos son un impulso Divino, esta es la influencia del Espíritu Divino que trabaja en el alma humana.

Ahora, vosotros a veces tropezáis en los logros de las cosas o sentís que hay algunas cosas que no podéis lograr. No sabéis la causa del por qué no podéis lograr cosas esenciales, yo hablo de trabajos esenciales que queréis lograr. Estos logros no son unos y mismos. Estos son diferentes. Vosotros, por ejemplo, no podéis hacer que una flor crezca sin agua. Vosotros no podéis hacer que una flor crezca sin luz. Podéis preguntar por qué es así. Así es, se ha observado que la luz que las flores han recogido dentro de sí durante el día, durante el tiempo nocturno éstas edifican el material que han recogido y lo ponen a trabajar.

¿Ahora en la vida de los jóvenes, qué es lo más difícil? Cada dificultad que el hombre encuentra, por ejemplo, el hombre siente que aquello hacia lo cual aspira es inlograble para él, y él se descorazona. Ahora debéis tener una manera para vuestros logros. Digamos, puedes tener un pozo, puedes tener el deseo de sacar agua, puedes tener un cubo, pero no tienes cuerda. Concientizas que algo es inlograble. La otra situación: Puede haber cuerda, cubo no tenéis. Entonces dos conjugaciones son necesarias: un cubo y una cuerda. La tercera situación es que vosotros debéis poner manos a la obra para trabajar. Cuando bajáis el cubo y después de llenarlo, debéis sacarlo. Así que en cada trabajo que comencéis, mirad si hay cuerda y cubo.

Hay otras dificultades que pueden tropezaros. Dos cosas son necesarias. ¿Ahora, a qué podemos asemejar la cuerda? La cuerda es aquella fe invencible que el hombre debe tener. Ahora, lo otro que puede tropezar a un hombre joven, es que este cubo sea tan grande que no pueda sacarlo. Imaginad ahora que este cubo es de cien kilos y tú lo has llenado. Otra dificultad viene. Llenas el cubo, no puedes sacarlo. ¿Entonces, por qué la gente tiene que ayudarse? Como uno no puede sacar el cubo, llegará un segundo, un tercero, se ayudarán. Entonces, si el cubo es pequeño, este trabajo podemos realizarlo. Si el cubo es grande, entonces en el mundo debe de haber ayuda, comprensión.

Así que digo, en consecuencia de esto aparecen una serie de necesidades para el estudio de las cosas en el mundo. Este es un trabajo simple. Pero imaginad que aquel que te ayuda, quiere la mitad de aquello que vais a sacar. Empezáis vosotros a negociar sobre cuánto le darás. La ley está en la Naturaleza: Dos personas que trabajan, lo que sacan, lo repartirán a la mitad. En el reino animal no es así. En los animales, que no comprenden esta ley, los animales fuertes se llevan el trozo más grande, para los débiles queda poco. Ahí no hay sentido, dominan los deseos. Psicológicamente tenéis que comprender. A veces vosotros no estáis listos de dar el derecho a la gente. Teóricamente dais, pero cuando llegáis a ciertas áreas, no estáis listos de dar el derecho. Estos son momentos, no voy a afectarlos.

Hay un área donde los jóvenes siempre tropiezan. Tomad la ley del comer. Tú tienes tanta hambre que en un caso dado no estás listo de ceder. Después de alimentarte estás listo de dar algo. Pero mientras no has comido, dices: “Yo voy a satisfacer mis necesidades”. Eh, bien, imaginad que tú quieres satisfacer tus necesidades y la comida te es dada a ti, como ahora ocurren contiendas en el mundo. El otro que ha llegado, es más fuerte que tú, él comprende más de humanismo, tú piensas en si darle el derecho o no. Él comienza a pensar de otra manera, que utilice su fuerza. Te oprime y te toma la comida. Esto ocurre en los animales. Mirad en los animales, de la misma manera solucionan la cuestión. El perro más fuerte siempre ahogará al más débil y le tomará el alimento. Y ellos saben, un perro débil cuando ve al grande, suelta en la tierra lo que tiene. Pregunto: ¿en tal orden qué esperáis? Una situación psicológica que tropieza a la gente. De ahí ha provenido el proverbio que con el bien en el mundo nada se hace. Bien, los fuertes solucionan muy bien, ¿pero los débiles qué tienen que hacer ahora?

Debéis ser prudentes. El débil, en ningún aspecto puede ser más fuerte que el fuerte. Entonces quiero que pongamos la cuestión de que y los jóvenes, y los viejos han sido enviados para vivir en la Tierra. Tú no has sido enviado para arreglar tu vida. Vosotros pensáis que podéis arreglar vuestra vida. Se puede, pero debéis saber dónde podéis arreglarla. Por eso ahora tenéis que estudiar. La Naturaleza ya enseña al hombre cómo utilizar el Amor Divino. La única cosa en el mundo que arregla la vida, esto es el Amor Divino. Y tú, cuando piensas en el Amor Divino y te conectes con Dios, tu mente no debe estar atada por fuera. Tú puedes mirar las formas externas. Debes tener plena fe de que aquello que deseas, el Amor Divino te ayudará a lograrlo. Puesto que cada deseo es un impulso Divino. Cuando tú logras algo, decimos que Dios lo logra. Por lo tanto, Dios es el más fuerte. Él nunca te va a dejar, por muy débil que seas. Él como puede, Él logrará los trabajos. Pero no os descorazonéis, esta es una ley. Preguntaréis si es así o no. ¡Probad! Tú probarás los trabajos.

Ahora la otra situación. La otra situación que debemos mantener en nuestra mente es la siguiente: No puedes tener resultados, por muy bellas que sean las semillas que tienes, no puedes tener resultados hasta que estas semillas no las siembres. Entonces el sembrar será de ti. Si tienes las semillas y las muestras a éste, a aquel, cuentas la cuestión científicamente de lo que darán a luz, pero tú tienes que sembrar las semillas, no debes esperar a aquello que la gente siembra. En la Naturaleza, esto lo que te es dado, si lo siembras, tendrás logros. Si no siembras, te quedarás con esto, lo pequeño que tienes. Y frecuentemente las desdichas de la vida provienen de esto, que tú no has sembrado las cosas. Tú has esperado que algún otro haga algo por ti. Y esto está bien. Esto muestra que todos viven armoniosamente. Si la gente se ayuda uno a otro, esto muestra que ellos han comprendido la ley Divina. Pero supongamos que la gente no ha comprendido la ley Divina. Porque hay y otra comprensión de la ley Divina. Lo sembrado en la Naturaleza es para ti. Esto, lo que no has sembrado, no puedes utilizarlo. Así que digo: Cada deseo bueno es una semilla, podemos decir, que Dios ha sembrado en tu corazón. Si tú no la cuidas, no la riegas, tú no tendrás frutos. Tú debes regarla para que tengas fruto.

La otra situación: Cuando se habla teóricamente sobre estos trabajos, es muy fácil. Dice: “Debes atar amistad con alguien”. No, primeramente debes saber cómo atar amistad, debe haber un motivo. Después de esto la segunda situación: Debes mantener esta amistad. Simultáneamente tú no puedes ser amigo de toda la gente. Comportamiento debes tener, hay una conexión interna que conecta a la gente. Luego podemos decir que el camino por el cual andamos, no es un camino plano, pero este es un camino que es extremadamente cambiable. Digamos que en el principio vosotros podéis tomar muchas cosas para llevarlas solos por el camino plano. Pero imaginad que vosotros llegáis a un camino que tiene 85 grados de pendiente y vosotros subís por este camino. Pregunto entonces: ¿cómo lo lograréis? Esto lo que lleváis, tenéis que dejarlo. Y cuando Cristo dijo: “Si nosotros no nos negamos de nosotros mismos”, Él sobreentendía que vendrá aquel camino Divino empinado, donde dejaréis todo abajo para lograr tu meta. No vais a confiar a él, confiarás solo a aquello que puedes sacar en el caso dado.

Vosotros en alguna parte necesitáis de no muchos pensamientos. Un pensamiento con el cual podéis salir y lograr vuestra meta, este es importante para ti. Por lo tanto, veréis con qué pensamiento subiréis arriba. Cuál pensamiento es el más fuerte y cuál sentimiento.

Ahora aquí se requiere un despertar de la conciencia Divina. No es necesario que sepáis cómo han sido creadas las cosas. Imaginad que vosotros subís a un aeroplano contemporáneo o a un automóvil. Es otro el que conduce el automóvil, pero vosotros sentís que viajáis. Vuestro automóvil tiene que moverse. De qué manera viajará, cómo lo vais a conducir, esta es otra cuestión. Cuando entréis en la vida Divina, tú no vas a pensar en lo que va a ocurrir. Solo mira si va o no. Si el automóvil va – es Divino; si choca en alguna parte, es humano. Si algunas cosas son inlogrables, tú has entrado en el área humana; si las cosas son logrables, tú has entrado en el área Divina. Cuando estás en este camino Divino, tú saldrás hasta la meta final que tienes. Si llega aquella conciencia Divina en cada trabajo vuestro que comenzáis, andará, entonces los trabajos andarán bien. Imaginad que en vosotros nace un sentimiento de miedo. En esta área, cada pensamiento y cada sentimiento de miedo – estos no hacen la Voluntad de Dios. El miedo es solo un sentimiento que te guarda de las cosas. El miedo siempre te va a detener para no ir a algún extremo en la vida. Pero el miedo no es un sentimiento humano. El miedo es un sentimiento animal. No es que sin miedo no se puede. Pero el miedo debe aparecer cuando pones una gran carga sobre tu espalda, y que el miedo diga: “No lo hagas, no puedes sacarla”.

Ahora, ¿en qué se distinguen los logros en la vida? En un camino Divino, el hombre gradualmente tiene que iluminarse, se expande, fuerza adquieren la mente y el corazón humano. Más tú, en un proceso humano, cuando entras, gradualmente ahí se nubla tu mente y tus sentimientos. Tú por fin comienzas a vacilar.

¿Ahora cómo vais a diferenciar si la dirección en la cual os movéis es Divina o no? Si en la dirección en la cual os movéis se aumenta la luz, vosotros estáis en un camino Divino. Si poco a poco esta luz disminuye, vosotros estáis en dirección contraria. Esto es lo humano. Ahora un joven razonable así tiene que comprender. La vida está severamente determinada. No temáis en la vida. Vosotros estaréis conectados con lo Divino en cualesquiera condiciones que viváis, Dios os sacará de estas. ¿Y qué hay que asustarse? Vosotros tenéis un capitán, por muy malo que sea, Dios vive en él. Vive Dios, pero hasta que comienzas a creer en esto.

Así que digo: Hay gente en la cual Dios está manifestado; hay gente en la cual Dios no está manifestado. ¿Entonces, cómo tenéis que actuar? Así que vosotros frecuentemente estáis no manifestados. Alguna vez vosotros no actuáis absolutamente justo. Con alguien actuáis cortésmente, amablemente, os es agradable, más con algunos sois negligentes, no cuidadosos. Pero poned en vuestra alma el pensamiento de si comprendéis o no, poned aparte, poned en vuestra alma el Amor Divino y sobre él edificad. Esperad, pero al mismo tiempo y vosotros trabajad.

Digo: Sobre estos trabajos como se hablan las cosas nuevas, tienen que comprenderse. ¿Por qué el hombre joven está en el orden nuevo, en el orden Divino? Pero este orden Divino es un descenso. El joven desciende, el viejo sube. En consecuencia de esto el joven canta, el joven no siente dificultades, puesto que desciende hacia abajo, pero esto no depende de él, esto sin que él lo quiera. El viejo, por muy prudente que sea, dice: “La vida es pesada”. ¿Qué es pesado? ¿Todo esto lo que ha recogido el viejo, puede sacarlo arriba? Mira él, tiene que dejarlo. Así que ahora, mientras sois jóvenes, los trabajos van fácilmente. Cuando se apuran vuestros trabajos, vosotros sois viejos. No es que la vida es más pesada, pero el terreno por el cual os movéis, cambia. O dicho de otra manera, psicológicamente puesto: Cuando estáis bajo la influencia del Amor Divino y durante el descenso, y durante el ascenso el trabajo es fácil. Cuando llega el amor humano, ahí el trabajo cambia. Ahí, en el amor humano, aparecen todas las dificultades.

Así que ahora, solucionad la dificultad. Alguna vez, cuando aparezca algo, no podéis solucionarlo – vosotros estáis en el área humana. Hay cosas no solucionadas que estaban en el pasado, ahora se solucionan, y ahora hay dificultades que después de un tiempo se van a solucionar. Cuando llegue lo Divino en el mundo, las dificultades más fácilmente se van a solucionar. A la gente le hace falta muy poco para que tengan del Amor Divino. Porque el amor a veces y él se ingiere. Así se habla, que el amor es inmutable. ¿Cómo os vais a explicar vosotros, cuando el amor de dos personas cambia? No cambia, sino que es tragado, se ha ido en alguna parte.

Así que es bueno que el hombre, en las peores condiciones tenga aquella fe invencible. ¿En qué aparece la fe entonces? La fe es una manera a través de la cual se mantiene el amor. Así es en el mundo físico. Vosotros tenéis una fe invencible para que mantengáis el amor. Este ya es el lado científico – que pensemos. Si no piensas, tú ya solo te vas a influenciar de las consecuencias que pueden ocurrir. En la vida vemos, por ejemplo, cuando deja de trabajar el brazo derecho, en el brazo izquierdo aparece el deseo de moverse. Ahí donde el pensamiento no puede lograr ciertas cosas, aparecen los sentimientos. Ahí donde los sentimientos no pueden hacer algo, viene el pensamiento. ¿Para qué están las dos manos? – Para ayudarse. ¿Para qué están las dos orejas? – Para ayudarse. ¿Para qué están los dos ojos? – Para ayudarse. Así que si vosotros comprendéis la ley de los dos, esto es una correlación.

¿Cuál es la correlación de dos hacia uno? La ley es cierta ahí. ¿En un caso dado en cada condición, cómo actúas? 1:2 o 2:1 – correlación tienen. Digamos que ahora vosotros sois científicos. ¿Cómo vais a traducir esto en forma geométrica? Le daréis forma y espacio, sabrás cómo actuar. Si se queda como una correlación matemática, entonces comprenderás los trabajos, pero no sabrás como trabajar. Apenas ahora vosotros comenzáis a estudiar la geometría Divina. Para que logres cualquier cosa en la vida, tú tienes que comprender la geometría Divina. No puedes lograr algo – no comprendes la geometría. Decís: “¿De otra manera no se puede?” No hay otra manera. La geometría tienes que comprenderla muy bien. Dices: “Uno hacia dos”. Ahora y en la escuela ordinaria dicen 1:2. Ahora suponed que uno, esto es Dios, y dos – esto eres tú. Correlación tienes. ¿Qué tienes que hacer ahora? Que pienses bien en alguien, esto es que encuentres la correlación matemática que tienes hacia él y la posición geométrica. Ahora, si no podéis lograr algo en la vida, dirás: “Soy débil en la geometría”. A los jóvenes ahora les hace falta un estudio de la geometría. Ahora digo la regla, ¿cómo empezarás el estudio de la geometría?

Alguna vez te vas a algún hombre, no sabes que hablar. Tú concientizas decir algo, pero no concientizas cómo decirlo. No comprendes la geometría entonces. No se requieren discursos largos. Se requiere solo una palabra, pero que solo sepas decirla. No hay qué, la geometría es difícil ahora en la vida, la gente comprende bien estas leyes. Cuando viene alguien para pasar por un lugar, él busca un lugar para pasar, busca el lado fino, que se haga un hoyo para salir, que encuentre un lugar. Y esta es toda la dificultad, que no sabes la primera palabra, no sabes que decir. Y hasta ahora la gente científica busca. Hay una palabra perdida que la gente busca y no la ha encontrado. Cuando vosotros no podéis lograr ciertas cosas, vosotros no sabéis la primera palabra. Vosotros habláis mucho, pero esto, lo que conecta las cosas, no lo sabéis. Y hasta ahora buscan la palabra perdida. Todos buscan. Estas investigaciones científicas para alargar la vida, para la salud, miles de cosas hay, pero y hasta ahora no han encontrado esta palabra.

Y así, para vosotros tenéis que saber, debéis buscar esta palabra. Dice: “Ideal tiene”. Buscáis algún ideal. El ideal es esta palabra. El trabajo no es tan fácil como vosotros pensáis. Es muy difícil, es muy difícil cuando el hombre no tiene la primera palabra que ha perdido, y es muy fácil cuando ya tiene esta palabra. Entras en algún restaurante, tienes esta palabra – una moneda metálica. Metes la mano en el bolsillo, tienes, estás contento. Pero imaginad, metes y no hay nada en ti. El restaurantero y él no te conoce. Muéstrale la primera palabra. Esto es solo para aclaración. Cuando vosotros os esperanzáis y tenéis fe, vosotros aspiráis hacia esta palabra. Cuando os desesperanzáis, esta palabra no está. Cuando Dios dijo que se haga la luz, y se hizo la luz. Solo por una palabra dijo Él. “Hagamos al hombre” y lo hizo. Dice y las cosas ocurren. Es esta, la primera palabra en el mundo, la que crea, la que da espacio al espíritu, al corazón humano, al pensamiento humano. A veces vosotros decís: “Llegaré a ser yo un hombre bueno”. Luego te viene en la mente otro pensamiento: “¡A lo mejor llegaré, a lo mejor no!” Esta bifurcación que tienes, esto no es de la vida buena. En la vida buena no debe haber ninguna bifurcación. La bifurcación debe permanecer por fuera.

Ahora buscaréis la palabra perdida, puesto que la gente no se mueve hacia esta palabra para encontrarla. Ahora, es el Amor Divino que os va a llevar a la palabra perdida. Ahora, imaginad que hablo en una reunión de gente vieja, de 80, 90, 100 años. ¿Puedo hablarles de esto que os hablo a vosotros? ¿Puedes decir a un hombre viejo: “Cuando termines la escuela”? El viejo, cuando está en la escuela, pues, tiene el deseo de estudiar y puede estudiar, él está en el proceso Divino. Si diferencias y dices que mi trabajo está terminado, terminado está tu trabajo.

Imaginad que os cuento como a gente vieja, ¿qué comprenderéis? ¿Cómo conversa la gente vieja?, ¿sabéis? Frecuentemente la gente vieja es tan prudente, puesto que tienen muy poca energía, ellos no gastan su energía. Dos poetas ingleses destacados, uno va de visita al otro. Como estaba sentado durante cuatro horas, cuando se levanto, se dijeron con una palabra. Uno, el que visito a su amigo, dijo: “Estoy muy agradecido por la buena conversación que hemos tenido. Veo que estás contento”. Que cuatro horas permanezcas sentado y que digas que estás contento, cuando no has dicho ni una palabra, esto ya es una transmisión telepática de pensamientos. Si vais en alguna parte y la gente no os habla, esto ya es como estos dos ingleses. Tened en cuenta que para lograr algo, a vosotros os hace falta el Amor Divino. Ahora en la vida buscad la palabra perdida. Cuál será el sentido de vuestra vida, cuáles serán los logros en el futuro, esta es una idea no determinada. Un día, cuando vosotros logréis esto, entonces en vosotros cambiará la vida. A esto, en aquel mundo le llaman crecimiento. El crecimiento del hombre ocurre conscientemente e inconscientemente. La gente ahora crece inconscientemente.

¿Cuántas de las cosas que os he dicho recordáis? ¿Cuál es la regla más importante? En cada situación, cuando el hombre escucha un discurso bello o en la Naturaleza en alguna parte, tiene que ver qué es lo que puede comprender y que quede algo. Cada día debe quedarse algo en el alma humana, algún don.

Ahora, aquello que habéis comprendido, trataréis de aplicarlo. Por eso ahora viene la ley de la oración. El hombre debe orar. ¿Verdad que cuando tenéis un amigo, queréis que os haga un pequeño favor? Le escribiréis cartas, si está lejos, si está cerca le hablaréis. Si nada le habláis, si esperáis que él mismo se acuerde, es posible y que él se acuerde, y que vosotros os acordéis.

¿Cómo os acordáis? El hombre tiene que hacer un pequeño favor. Se va un muchacho joven a un hombre rico enfermo que no tenía a nadie para servirle. Él se va, toma la vasija, trae agua y el enfermo queda muy agradecido. El enfermo sabe que el muchacho tiene hambre, tiene pan – le da. Si él no hubiera traído agua – entonces el joven se ha acordado que al viejo le hace falta agua, entonces el viejo se acuerda que al joven le hace falta pan. Correlación es esto. Haces algo que es necesario para alguien. Favor por favor. Esto es un hablar. Que llevas la vasija, esto es un hablar. Por eso siempre tratad de hacer favores a aquellos que necesitan, y vuestra vida se corregirá. Por eso el hombre, cuando va a Dios, tiene que estudiar lo que Dios quiere de él. El Señor quiere algo de la gente. Si tú te acuerdas de lo Divino que se requiere, y el Señor se acordará de aquello que tú quieres. Si tú no te acuerdas de aquello que Él quiere de ti, y Él no se acordará. Amor por amor, derecho por derecho. ¿O cómo vais a traducirlo? Si tú manifiestas amor, y los demás van a manifestarlo, si tú no manifiestas amor, y los demás no van a manifestarlo.

Pero que ahora no nos distraigamos. Recordad: Aquellos deseos Divinos que están puestos en vuestro corazón, vosotros dadle lugar.

SOLO EL CAMINO LUMINOSO DE LA SABIDURÍA GUÍA HACIA LA VERDAD. ¡EN LA VERDAD ESTÁ ESCONDIDA LA VIDA!

 La primera palabra, lección del Maestro Beinsá

2 comentarios

  1. Muchas Gracias por toda esta enseñansa es verdad todo los dias aprendemos y encontramos nuestros dones …GRACIAS.

  2. Por eso creemos que lo que dijo Jesús es verdad: ("Por qué me dices bueno? Bueno solo Dios"). Porque "Los sentimientos buenos son un impulso divino, son la influencia del Espíritu Divino que trabaja en el alma humana". Por eso peca de ignorancia el hombre que dice de sí mismo: Yo soy bueno. Bueno solo Dios.

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