Los secretos de Enoch. Segunda Parte.

Desde la Ciudad Virtual de la Gran Hermandad Blanca seguimos con la segunda parte de este magnifico libro sobre la vida y el ascenso de Enoch a los Cielos por orden del Altísimo, libro que es parte de la Colección  Metafísica de Conny Mendez.

Para leer la primera parte, te invitamos al link:

https://hermandadblanca.org/los-secretos-enoch-primera-parte/ 

EL CUARTO CIELO: DONDE ESTA EL CURSO DEL SOL Y LA LUNA

1 Entonces me cogieron aquellos hombres y me llevaron hasta el cuarto cielo, donde me hicieron ver el recorrido, desplazamientos y toda la irradiación de luz así del sol como de la luna.

2 Y pude medir sus trayectorias y cotejar su resplandor, comprobando que el sol tiene un haz de luz siete veces más intenso que el de la luna.

3 Vi también sus órbitas y los carros en que ambos son transportados, que avanzan como el viento a una velocidad vertiginosa y giran noche y día sin descanso.

4 Hay asimismo cuatro estrellas de primera magnitud a la derecha del carro del sol, cada una de las cuales tiene bajo sus órdenes mil estrellas, y otras cuatro a la izquierda, cada una de las cuales tiene igualmente mil estrellas a sus órdenes, haciendo un total de ocho mil estrellas, que acompañan al sol continuamente.

5 De día conducen el carro quince miríadas de ángeles y de noche mil ángeles. Ángeles hexaptérigos preceden al carro, mientras que un centenar de espíritus celestes se encargan de darles fuego.

6 Y hay espíritus volantes que tienen el aspecto de dos pájaros, uno parecido al fénix y otro semejante al calcedrio, ambos con cara de león y pies, cola y cabeza de cocodrilo; son como de color purpúreo, igual que el arco iris de las nubes; su tamaño es de novecientas medidas; sus alas son de ángeles, correspondiendo doce a cada uno. Estos son los que arrastran la carroza del sol – trayendo consigo el rocío y el calor–.

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7 y, siguiendo las órdenes del Señor, (lo) hacen girar y él se pone y sale de nuevo entre el cielo y la tierra con el fulgor de sus rayos.

PUERTAS ORIENTALES Y OCCIDENTALES DEL CUARTO CIELO

8 Entonces me llevaron los dos varones a la parte oriental de este cielo y me enseñaron las puertas por las que sale el sol a su debido tiempo, de acuerdo con las circunvoluciones de la luna a lo largo del año y con arreglo a la cifra del calendario de día y de noche.

9 Y vi seis puertas grandes, abiertas, cada una de las cuales medía sesenta y un estadios y cuarto. No sin haber tomado medida escrupulosamente, pude apreciar tal magnitud, que corresponde a las puertas por las que el sol sale, avanza hacia el ocaso, se equilibra y entra en todos los meses.

10 Por la puerta primera sale cuarenta y dos días, por la segunda treinta y cinco, por la tercera treinta y cinco, por la cuarta treinta y cinco, por la quinta treinta y cinco, y por la sexta cuarenta y dos. Luego vuelve atrás –partiendo de la sexta puerta a medida que pasa el tiempo– y entra por la quinta puerta treinta y cinco días, por la cuarta treinta y cinco, por la tercera treinta y cinco, por la segunda treinta y cinco. Y así terminan los días del año al ritmo de las cuatro estaciones.

11 De nuevo me llevaron aquellos varones a la parte occidental del cielo y me mostraron seis grandes puertas, abiertas y situadas frente por frente en la misma disposición que las de la parte oriental. Por ellas se pone el sol de acuerdo con el cómputo de trescientos sesenta y cinco días y cuarto, y de esta manera, a través de las puertas occidentales, llega el sol a su ocaso.

12 Cuando éste sale de las puertas occidentales, cuatrocientos ángeles le quitan su corona y se la llevan al Señor, haciéndole girar juntamente con su carroza, con lo que el sol se queda sin luz las siete horas de la noche.

13 Y a la hora octava de la noche traen los ángeles –cuatrocientos– la corona y se la ponen de nuevo.

LOS CÁNTICOS DE LOS ELEMENTOS DEL SOL

14 Entonces los elementos llamados fénix y calcedrio entonan un cántico, por lo que todas las aves agitan sus alas en señal de júbilo al Dador de la luz y cantan así:

15 «Está llegando el Dador de la luz para dársela a su creación».

16 Y me enseñaron el cómputo de la trayectoria del sol y las puertas por donde entra y sale. 17 Estas son las grandes puertas que Dios hizo (como) calendario del año; por esta razón el sol es un objeto grandioso de la creación.

SOBRE EL CURSO DE LA LUNA

18 Otro cómputo referente a la luna me mostraron aquellos varones: todas sus trayectorias y circunvoluciones, así como las doce puertas grandes y eternas del lado oriental, por las que entra y sale la luna en el tiempo habitual.

19 Por la primera (puerta) entra exactamente treinta y un días en la zona solar, por la segunda exactamente treinta y cinco días, por la tercera exactamente treinta días, por la cuarta exactamente treinta días, por la quinta treinta y un días de manera excepcional, por la sexta exactamente treinta y un días, por la séptima exactamente treinta días, por la octava treinta y un días de manera excepcional, por la novena treinta y un días exactamente, por la décima treinta días exactamente, por la undécima treinta y un días exactamente y por la duodécima veintidós días exactamente.

20 Y de la misma manera por las puertas occidentales –en correspondencia con el circuito y el número de las puertas orientales– marcha y cumple el año día tras día.

21 El año solar consta de trescientos sesenta y cinco días y un cuarto, mientras que el lunar tiene trescientos cincuenta y cuatro, que hacen doce meses. Contando a veintinueve días por mes, le faltan once días con relación al ciclo solar, que son las epactas de la luna. Este gran ciclo comprende quinientos treinta y dos años.

22 En cuartos marcha durante tres años, el cuarto (año) lo cumple exactamente: ésta es la razón por la que (los cuartos) no entran en cuenta –fuera del firmamento– tres años consecutivos y por la que no son añadidos al número de los días, ya que ellos cambian los tiempos del año, dos nuevos meses de plenilunio y otros dos de cuarto menguante.

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23 Y cuando se han acabado las puertas occidentales, da la vuelta y pasa a las orientales con su luz.

24 Y así marcha ella día y noche por los círculos celestes, por debajo de las restantes órbitas, más rauda que el viento del cielo.

25 Y hay también espíritus que vuelan, correspondiendo a cada ángel seis alas. 26 El ciclo lunar tiene siete cómputos y verifica una revolución completa cada diecinueve años.

27 En medio del cielo vi soldados armados que servían al Señor con tímpanos e instrumentos musicales y cantaban ininterrumpidamente una agradable melodía, causándome un gran deleite el escucharlos.

DE LA ASUNCIÓN DE ENOCH HACIA EL QUINTO CIELO

1 Entonces me cogieron aquellos dos varones y me llevaron en volandas al quinto cielo, donde vi una cantidad innumerable de guerreros llamados grigori.

2 Su aspecto era como de hombres, si bien su estatura era mayor que la de los grandes gigantes; su faz era triste y el silencio de sus labios era perpetuo.

3 Y no había nadie que sirviera en el quinto cielo.

4 Entonces dije a los dos varones que me acompañaban: ―¿Por qué están tan tristes y (tienen) sus rostros compungidos y su boca taciturna y por qué no hay servicio en este cielo?

5 (A lo que) me repusieron los dos varones: ―Estos son los grigori que apostataron del Señor – doscientas miríadas en total– juntamente con su caudillo Satanael,

6 y los que siguieron sus huellas y se encuentran ahora aherrojados y sumergidos en una espesa niebla en el segundo cielo.

7 Estos son los que, desde el trono del Señor, descendieron a la tierra, al lugar llamado Hermón, mancillando la tierra con sus fechorías.

8 Las hijas de los hombres cometen muchas abominaciones en todas las épocas de este siglo, conculcando la ley, mezclándose (con ellos) y engendrando a los grandes gigantes, los monstruos y la gran iniquidad.

9 Y por esta razón (el Señor) los condenó en un gran juicio, mientras que ellos lloran a sus hermanos y esperan su confusión en el día grande del Señor.

10 Entonces dije a los grigori: ―Yo he visto a vuestros hermanos (y he sido testigo) de sus obras, de sus tormentos y de sus grandes plegarias;

11 he rogado también por ellos, pero Dios los ha condenado (a estar) bajo la tierra hasta el fin de ésta y del cielo por los siglos.

 

Fuente: “Enoch” de la Colección de Metafísica de Conny Mendez. Edición Junio de 1991.

Ilustraciones de Christopher Schiefer, Curtis Holt y Jeremy Cook.

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José Angel Dominguez: Ilustrador y creador de contenido para la Gran Hermandad Blanca. Lic. en Educación mención Desarrollo de talento humano de la Universidad Central de Venezuela. Seguidor y ávido lector de la Metafísica y los Maestros Ascendidos, actualmente realiza el Proyecto de "Llaves Tonales" para el canal oficial de Youtube de la Hermandad.

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