“Me llamo Andrea, Soy Drogadicta. La Calle es mi Hogar” ¡Reflexiona!

William Estrada

Como Terapeuta de Procesos Re-educativos y de Drogodependencia, atiendo diversas personas con distintos estados emocionales y de vida, algunos ¡realmente estremecen! Hoy quiero compartir contigo la experiencia de Andrea[1], es drogadicta, le gusta que le llamen “la Loca”, vive en calle y asegura que éste es su hogar.

Al final, te invito para que realicemos juntos un ejercicio de reflexión y meditación personal.

Me llamo Andrea, Soy Drogadicta, la Calle es mi Hogar

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(Hoy Andrea se trasparenta en muchísimas personas que por distintas situaciones han preferido existir en la calle como su hogar)

Andrea, nace en una familia mal llamada “disfuncional”, su padre ausente, su madre drogadicta, amante a los juegos de azar, sin tiempo que dedicarle a su hija, y su hermana mayor “sicaria”, y, según dice ella “de las mejores”.

Viven en una zona marginal de su ciudad natal, lugar, donde la delincuencia, los desplazamientos forzosos y las “balas” son el “pan de cada día”.

Así creció Andrea, amando la calle, consumiendo drogas, menospreciando la vida de las demás personas, odiando a sus padres, y sin figuras de autoridad que le brindaran una oportunidad de vida y un sendero real por donde sumergirse en un proyecto de vida viable.

En su adolescencia media, apenas en el noviciado de sus pétalos hormonales y físicos, su madre, a quien a partir de ese momento empezó a odiar con todo su ser, le vendió sexualmente a un individuo “gordo y feo” según relata ella.

A sus 13 años, casi 14, fue violada por primera, abusada sexualmente por voluntad de su madre biológica.

Los abusos continuos

Como los maltratos sexuales se volvieron la disculpa perfecta para los días en que la comida escaseaba, Andrea decidió abandonar su casa y huir hacía el centro de la ciudad, donde la calle se convirtió en su nuevo hogar. Drogadicta y en la calle.

Con sólo 15 años, sin conocer a nadie, mendigando y prostituyéndose, Andrea empezó a conseguir su comida diaria y la droga necesaria para afrontar el tormentoso y abrasador desierto de la calle. Pan, sobras de comida en restaurantes, “marihuana” y cocaína, se fueron volviendo paulatinamente su minuta nutricional.

Andrea consolida su Familia de Calle

Sus más íntimos amigos empezaron a forjarse; “Elí” el que a través de engaños y su feroz velocidad, hurta a incautos transeúntes de la zona; “Gatillo”, quien se gana la vida “dando bala”, así lo expresa Andrea, para él lo más importante es su certera puntería; “el Zarco”, el líder, a quien todos deben reportarse y recibir instrucciones; y finalmente, “Ratón”, conocedor de la zona y experto en hurtar celulares, cámaras fotográficas y de vídeo. Se consolidó así “Los Troyanos”.

Ya Andrea no sólo recibía dinero como prostituta, con sus compañeros de andanzas prefería ir a sectores de altos estratos económicos, ofrecer sus servicios sexuales, drogar a los clientes, y, en palabras de Andrea, “robarles hasta la pecueca… ya perdieron”, lo dice con cierta picardía y sonrisa en su rostro.

La nueva vida de Andrea

La vida de Andrea ha cambiado, consume de las mejores drogas, visita los restaurantes más finos, y se codea con los que de verdad poseen dinero para ella. Sus clientes tradicionales jamás serán robados, a no ser, como ella dice “se pasen de la raya”.

Ésta es la vida de Andrea, ayer cumplió 23 años, no tiene nada que envidiarle a una modelo de televisión, se viste sensualmente, y según expresa, “en fiestas y rumbas se levanta a los “manes” que quiera”, recibe el pago y despacha a su cliente.

Para Andrea el sexo sólo existe si hay dinero de por medio, el sexo por placer no existe, ¡eso es lo más importante!

Asegura que difícilmente dejará las drogas y su trabajo, dice que “los Troyanos” son su proyecto de vida, ¡la plata lo es todo!

Cambio repentino en el estado de ánimo de Andrea

A esta altura de nuestra conversación, Andrea me hace una seña de querer terminar su diálogo conmigo, se levanta de su silla, y sale de mi oficina con rumbo desconocido.

Verdad o mentira en su historia de vida, no soy la persona idónea para evaluarla, juzgarla, señalarla o condenarla, lo único que puedo decirte, es que hoy “me estremecí”.

Seguramente no vuelva a verla nunca, de lo que si estoy seguro es de su carencia y su estado como persona tan afectado, sería ideal poder ayudarle a salir de su pequeña esfera con todo mi equipo de profesionales especializados.

Realmente, ser drogadicta y vivir en la calle, no es el hogar más protector y adecuado para una persona con realidades difíciles en su vida personal, social, afectiva, familiar y psíquica.

Nuestra Reflexión Personal

20180308 willyhern39164 id144453 images - “Me llamo Andrea, Soy Drogadicta. La Calle es mi Hogar” ¡Reflexiona! - hermandadblanca.org

… la calle nunca sería el hogar propicio para ningún ser humano.

Pocas veces escribo sobre mis pacientes, hoy sentí la necesidad de expresar en palabras escritas la vida de Andrea, no por ser una vida distinta y tendiente a la drogadicción y a la delincuencia, sino por ser una experiencia de vida cargada de “maldad” desde su nacimiento.

Cuando Andrea estaba firmando el consentimiento para publicar esta parte de su vida en nuestra Revista Virtual y Holística de la Gran Hermandad Blanca, las lágrimas empezaron a inundar su rostro, sus pómulos empezar a volverse rojizos, y con su voz entre quebrada, me dijo que su vida era “una basura”, que ojalá muchas personas pudieran leer esa experiencia de vida y que nadie quisiera vivir ese estilo de vida.

Ahora, de modo personal, ¿tú que piensas de esta experiencia de vida? En esta historia Andrea es drogadicta y necesita ayuda, pero te invito para que pienses en las personas que están en tu comunidad y también necesitan de tu ayuda, ¡son muchas!, ¿cierto?, ¿cómo podrías tenderles la mano?

Hoy Andrea se trasparenta en muchísimas personas que por distintas situaciones han preferido existir en la calle como su hogar, consumir sustancias psicoactivas o que generen dependencia física, médica y psicológica.

Lo ideal, sería que pudieras ayudar, por lo menos, a una sola persona, ¡imagina el gran bien que haríamos en el mundo! Recuerda que la calle nunca sería el hogar propicio para ningún ser humano.

Ojalá que Andrea algún día comprenda que, como drogadicta, o con una vida de aparente delincuencia, la calle en vez de ser su hogar es su más peligroso y violento mundo.

Actualmente, la vida de Andrea es una “existencia sin esencia

Finalmente, te invito para que continúes visitándonos, aprendiendo, formándote y recibiendo enseñanzas a través de todas nuestras publicaciones, los textos que estamos preparando en este momento poseen un sorprendente contenido, sé que te ayudarán muchísimo.

Sería espectacular que pudieras aprender del Artículo “¡Encuentro Personal con Dios! Maravillosa Oración para Hablar con Dios”, también te recomiendo “¡Adéntrate en tu Espíritu! Meditación de los Cuatro Elementos”.

Te deseo éxitos y bendiciones abundantes, recibe un abrazo de Luz

Autor: William Hernán Estrada Pérez, Redactor en la Gran Familia de hermandadblanca.org

[1] Por Petición de la Verdadera Andrea, ha sido puesto el nombre de Andrea a la protagonista de nuestra historia. Sabréis que es importante que Andrea permanezca en el anonimato y sea respetada y protegida su verdadera identidad.

2 comentarios

  1. Buenos consejos para comenzar a entenderse a uno mismo y poder lidiar con sentimientos parecidos. Camibos de vida y enseñanzas del alma. Gracias por estas historias que dejan.

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