Seres espirituales viviendo una experiencia humana: La búsqueda de reunirnos con nuestra esencia en lo mundano de nuestros días

Lucas María
Lucas María

«Yo no puedo decirte ninguna verdad espiritual que en lo profundo de tu ser no sepas. Todo lo que puedo hacer es recordarte de aquello que has olvidado.»

– Eckhart Tolle

Ya lo dijo Pierre Teilhard de Chardin: ‘Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana’. Y esta frase resuena en nuestro interior, pues de alguna manera estamos seguros de la verdad que se manifiesta en ella.

Sin embargo, desde que esa experiencia humana comienza, quedamos fascinados por los sentidos y los volvemos nuestra principal fuente de información sobre el mundo y nosotros mismos. De esa manera, toda la información que conocemos por defecto al nacer queda relegada al olvido, y sobrepasada por las cosas que vivimos a lo largo de nuestra vida.

Si somos seres espirituales viviendo una experiencia humana, ¿cómo es que olvidamos nuestra esencia?¿qué sucede en el medio, y cómo volvemos a reencontrarnos con nosotros mismos?

El papel de Pierre Teilhard de Chardin, recordándonos de dónde venimos y cuál es la verdad detrás de lo que experimentamos se vuelve fundamental. Pero, ¿quién es este maestro iluminado?¿qué lo lleva a realizar esa observación?

Quédate con nosotros, mientras nos introducimos a la verdad detrás de esta frase tan reconocida como cierta.

Quién es Pierre Teilhard de Chardin

Pierre Teilhard de Chardin, autor de la frase ‘somos seres espirituales viviendo una experiencia humana’, fue un cura jesuita nacido en la comuna de Orcines, en la provincia de Auvergne, Francia, en 1881. A edad muy temprana, la influencia de sus padres tendría un papel fundamental en su desarrollo. Su padre, un naturalista y coleccionista de piedras, plantas e insectos le heredaría su pasión por la naturaleza, y la religiosidad de su madre sería fundamental para el despertar de su espiritualidad.

Su avidez por conocimiento queda evidenciada por sus estudios. A lo largo de su vida, Pierre obtiene varios títulos en teología, filosofía, matemáticas, literatura, zoología, botánica y geología.

En 1914 es convocado para servir como camillero en la Primera Guerra Mundial, lo que le vale numerosas condecoraciones por su valor. Sobre esta experiencia, él escribe en sus diarios: ‘La guerra es un encuentro […] con El Absoluto’.

Sintetizando su conocimiento en distintas áreas, escribe sus libros ‘La Vida Cósmica’, ‘El Espíritu de la Tierra’, ‘El Fenómeno del Espíritu’, ‘La Energía Humana’ y ‘La Energía Espiritual del Sufrimiento’, entre otros. De más está decir que para entonces, varios de sus trabajos estaban prohibidos por la Iglesia Católica, la que llegó a considerarlo una amenaza para la Doctrina de la Fe. Esta no reconocería el valor de su trabajo hasta después de su muerte, que se da a raíz de un paro cardíaco el domingo de pascua, como curiosamente él había predicho a sus amigos.

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Seres espirituales viviendo una experiencia humana

Somos, pues, seres espirituales, eso no es ninguna novedad. Pero es la experiencia humana la que nos desconcierta. Pues parece señalar que lo que no es espíritu no es lo necesario, sino que está marcado por la contingencia.

Sin embargo, esta idea tampoco debería de sorprendernos, pues sabemos que la materia es transitoria, es limitada temporalmente y en un punto se inclina hacia la decadencia hasta su inevitable final. Es, por lo tanto, solo un vehículo que viene con fecha de vencimiento.

El afirmar que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana nos invita a buscar la verdadera naturaleza de nuestra existencia, más allá de nuestras ataduras físicas. Pues todo lo demás es pasajero, es momentáneo. Pero nuestra esencia no lo es.

Pero esta materia que nos compone y que nos permite experimentar la vida humana, tiene limitaciones que van más allá de lo temporal. Y es que está equipada con muchas herramientas para hacer subsistir a la materia misma. El pensamiento y los sentidos nos confunden, y no nos permiten conocer y explorar la verdad si no reconocemos primero sus limitaciones, y entendemos que por más real que parezca lo que percibimos, la realidad está sesgada por nuestra limitada capacidad para comprender.

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Por qué nos perdemos en el camino

Ser seres espirituales viviendo una experiencia humana no es tarea fácil. Las preocupaciones mundanas son muchas y muy ruidosas, y nos tientan constantemente a que abandones tu lado espiritual. Nos distraen de lo que verdaderamente vinimos al mundo a realizar, y terminamos olvidando quienes somos. Los pensamientos nos fascinan, y terminamos dándoles demasiado crédito.

Cuando nos olvidamos de nuestra propia esencia espiritual estamos condenados a vagar toda nuestra vida buscando llenar ese vacío. Y lo que el mundo tiene para ofrecernos no siempre es la mejor opción. El dinero, los vicios, el poder, son algunos de los lugares más comunes en los que recaemos en estos casos. Pero cada uno de ellos viene acompañado con grandes cantidades de ansiedad, frustración, sinsentido, falta de motivación. La desconexión nos consume y nos contamina, y esto se manifiesta sobre todo en los momentos en que el ruido cesa y nos encontramos solos y en silencio. En esos momentos, el espíritu te toca la puerta, para preguntarte qué estás haciendo.

Y es que por dentro, nuestra necesidad de conservar esta esencia a lo largo de todo el viaje es primordial. Como seres espirituales viviendo una experiencia humana debemos reencontrarnos con nuestro centro, con la energía que guía nuestro espíritu y de esa manera lograr estabilizarnos y vivir esta experiencia de vida como lo que realmente es.

El cuerpo tiene padecimientos que el espíritu no tiene.

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Cómo reencontrarnos con nuestro lado espiritual

Sabemos que como seres espirituales viviendo una experiencia humana no muchas veces logramos conectar con nuestra esencia primordial. Y eso se vuelve la búsqueda de toda nuestra vida. Pero, como toda búsqueda, es cuestión de estar atentos.

Debemos permitirnos entrar en contacto con nosotros mismos.  Apagar el celular, televisión y demás distracciones y sentir nuestro cuerpo, el vehículo que ha de llevarnos a lo largo de toda la experiencia. Percibir la respiración, y las distintas sensaciones que están aconteciendo en el momento presente. Y es a través del momento presente, entrando en contacto con nosotros mismos que podemos llegar a recordarnos como seres infinitos, algo que conocemos intuitivamente pero dejamos olvidado. A través de reconocer nuestra vida sensible como una manifestación de seres espirituales viviendo una experiencia humana, podremos abrazar nuestra verdadera naturaleza. No a través del pensamiento.

Al presenciar el momento presente de manera directa, a través de nuestro cuerpo, nuestro pensamiento se hace a un lado y nuestro ego desaparece. Somos esa energía que fluye en de nuestro espíritu. Permítete utilizar tus sensaciones como un portal. Escúchalas.

Debemos dejar de huir del silencio y la soledad, y abrazarlos. Aprovechar esos momentos para buscar nuestra esencia espiritual donde se encuentra rezagada: dentro de nosotros. El momento presente no puede traducirse en pensamientos ni en conceptos. No es algo que podemos elaborar para poder charlarlo con amigos, ni un lugar al que debemos llegar.

El presente es algo que somos, algo en lo que estamos inmersos, y cuando pretendemos expresarlo con pensamientos o palabras, lo separamos de nosotros mismos, pasa a ser una posesión, una meta.

El presente se experimenta a través del cuerpo, no con él. A través de los latidos del corazón, de la intuición y las sensaciones. El pensamiento cumple otras importantes funciones en nuestra vida, pero no es el camino para reconocernos como seres espirituales viviendo una experiencia humana.

Presta atención. Cierra tus ojos. ¿Qué sensaciones son las que se despiertan en tu cuerpo?

AUTOR: Lucas, redactor y traductor de la gran familia de hermandadblanca.org

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5 comentarios

  1. Wow. Me dejaste sorprendida con la sincronía de este tema en mi vida. TE cuento que Pierre Teilhard ha sido una gran inspiración para mi, desde hace muchos años, pero últimamente "me encuentra" de diferentes formas… en mi desarrollo de recursos de autoconocimiento. Y tu texto ha sido una grata sorpresa, pues apenas ayer me llegó otro tema de Teilhard. Gracias, gracias, gracias por tu contenido tan inspirador, me quedo con cada palabra que has compartido, son semillas en mi camino. Te envío un abrazo de sincronía!

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