¿Por qué somatizamos las enfermedades?

La somatización es un fenómeno muy común en todas las personas

Bienvenidos a la entrada del día de hoy, queridísimos amigos de la Hermandad Blanca.  Hace algunos días platicamos un poco sobre una meditación para poder restablecer el equilibrio energético de nuestros planos astrales y físicos  y evitar somatizar energías negativas.

A raíz de ello, surgieron varias dudas sobre el proceso de somatización y sobre las  pistas que nos dan nuestros síntomas físicos sobre cuál es la causa que podría subyacer a dicha enfermedad y que se encuentra en el plano metafísico, mental, emocional o espiritual de la persona.

Por eso, hoy vamos a adentrarnos en la fascinante teoría de la somatización para que todos podamos aprender un poco  de las causas, señales y formas más frecuentes que ésta adopta.  Y también para que podamos detectarla cuando aparece en uno mismo o en alguien más.

Vamos a comenzar revisando cuáles son los signos de alerta de que nuestra enfermedad podría ser producto de un desequilibrio energético en otro plano y posteriormente revisaremos que es lo que cada una de las dolencias particulares más frecuentes nos dicen sobre la naturaleza de esas energías que se están proyectando hasta lo físico.

Señales de que podrías estar somatizando

La somatización debe de separarse de la sintomatología de una enfermedad real

Es importante que, pese a lo que muchos charlatanes nos digan no todas las enfermedades son producto o resultado de un proceso de somatización, sepamos que existen enfermedades reales y siempre debemos consultar a nuestro médico de cabecera como primera opción para descartar cuestiones graves, antes de sospechar que podríamos estar somatizando.

Sí, un gran número de síntomas se deben a esto, pero la salud siempre va primero y hay que asegurarnos antes de decidir que nuestro padecimiento no tiene una base fisiológica real. Además, muchas somatizaciones alcanzan niveles en los que se vuelve imposible recuperar el equilibrio a nivel físico sólo buscando el equilibrio del plano energético que las esté provocando. Así que la medicina siempre es nuestra amiga.

Hay muchas pistas que la enfermedad o el padecimiento pueden darte que te hagan darte cuenta de que lo que te está pasando es un resultado de un desequilibrio emocional o metafísico. Presta especial atención si detectas alguna de las siguientes:

La enfermedad no parece tener causa

Hay varias pistas que pueden alertarnos de que estamos somatizando

Una de las enfermedades que mejor sirve para ejemplificar la somatización es la llamada “fibromialgia”. Hasta la fecha, es una enfermedad que no tiene ni cura ni causa conocida. Y eso es porque la mayoría de las veces responde a un proceso de somatización.

Esta enfermedad causa mucho dolor a quienes la padecen, mujeres, principalmente, que pasan por una situación muy difícil pues al no encontrar una causa biológica, mucha gente no les cree o considera que mienten sólo para llamar la atención.

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Muchos síntomas pueden comenzar a aparecer sin causa aparente y si después de varias revisiones médicas y realizarnos todos los estudios correspondientes, no aparece ninguna anormalidad biológica, podemos comenzar a indagar en planos diferentes al físico sobre la causa de nuestra sintomatología.

No responde al tratamiento de rutina

Los padecimientos más comunes de las personas por lo general ya cuentan con tratamientos de rutina a los que las enfermedades casi siempre responden bien. Pero si además de que no encuentras la causa de tus síntomas, estos no responden a tratamiento paliativo, quizá el dolor o los síntomas provengan de un lugar diferente al cuerpo y sólo se estén proyectando de esa forma.

Las enfermedades somatizadas normalmente no responden bien en los primeros estadios de la enfermedad por que las pastillas y los medicamentos no tienen manera de llegar a actuar hasta los planos astrales donde se está generando un problema.

Sin embargo, cuando la somatización va avanzando, también va provocando daños reales en el cuerpo que, al sí ser estos físicos, responden un poco mejor al tratamiento, aunque ya se trate de daños más graves.

Los síntomas aparecen de forma simultánea a una crisis

Es muy frecuente que la somatización venga durante o inmediatamente después de una crisis

Muchas veces la somatización aparece durante o justo después de una crisis de vida de cualquier tipo. Desde un divorcio, hasta la pérdida de empleo o incluso dar a luz un hijo, pueden ser eventos traumatizantes de una u otra manera para alguna de nuestras facetas espirituales o emocionales y al no encontrar la forma  de desahogar esa energía negativa, ésta se dirige al cuerpo y a su plano físico para poder dispersarse en él causando enfermedades.

Si por ejemplo, acabas de tener una gran discusión con tu pareja, o te mudaste de país y de pronto comienzan a aparecer de forma recurrente todos los síntomas de una alergia que parece no tener ninguna causa evidente, puedes comenzar a sospechar que quizá estás somatizando un disgusto de alguna parte de tu alma con respecto a la nueva situación que te encuentras viviendo.

Los síntomas van cambiando

A veces, cuando estamos somatizando y no lo sabemos, aparece una enfermedad, la tratamos, se cura, pero inmediatamente otra le sobreviene. Si de pronto vas saliendo de varios episodios con problemas respiratorios sólo para entrar a una temporada de colitis y terminar con afecciones de la piel sin causa aparente, es muy probable que tu cuerpo sólo esté desplazando la energía negativa que le hace daño de un punto a otro, pero no la está logrando liberar.

Como puedes ver,  si estás somatizando y la causa real del problema no es física, tu cuerpo te dará pistas para que puedas saberlo. Te reitero que siempre debes contar con la asesoría de un profesional de la salud. En realidad, como veremos más adelante, aunque la enfermedad que tengas tenga una causa emocional somatizada,  el mejor tratamiento siempre es el que combina  terapias alópatas, o sea, medicamentos, y terapias alternativas, como la meditación y la autoexploración espiritual.

Si estás somatizando, es muy probable que tu cuerpo te de pistas para que lo descubras

¿Qué dicen los síntomas de la somatización?

Generalmente, las energías en conflicto que se protestan desde planos astrales, mentales, emocionales y metafísicos al cuerpo cuando no logran resolverse en el nivel al que pertenecen, atacan allí donde encuentran mayor similitud simbólica. Por eso la somatización en los distintos sistemas de nuestro cuerpo, nos puede decir mucho sobre qué es exactamente lo que está sucediendo en el plano no físico.

Enfermedades de las vías respiratorias

Cuando comenzamos a somatizare en el nivel de las vías respiratorias, pueden aparecer catarros, gripas e incluso episodios de bronquitis muy frecuentes, que suben y bajan pero que de pronto parecen no irse nunc a por completo.

También se pueden presentar alergias. Dificultad para respirar. Gargantas adoloridas y todo tipo de síntomas que comprometan nuestra capacidad de respirar, pero también de hablar, de utilizar adecuadamente el sistema principal a través del cual expresamos nuestros pensamientos, ideas  y emociones.

Así, cuando algo que queremos y no podemos decir se queda demasiado tiempo en nuestro  interior y no podemos sacarlo con palabras, el sistema mental va a proyectar ese malestar al plano físico en forma de enfermedad, para poder difuminarlo un poco.

Medicina emocional recomendada: Honestidad.  Es muy importante que seamos honestos con nosotros mismos sobre qué es eso que tal vez no queremos admitir. O que nos atrevamos a expresar las ideas que nos están haciendo daño y que por miedo no hemos dejado salir.

Una paciente mía solía tener una rinitis estacional tremenda que coincidía con que su hermana llegaba de vacaciones desde Valencia. La rinitis desapareció el día que se atrevió a decirle a su hermana que le parecía un abuso que se hospedara todo el verano en su casa sin poner un euro ni hacer nunca la colada.

Las enfermedades somatizadas de las vías respiratorias, usualmente nos indican que hay algo que estamos “callándonos”

Enfermedades del sistema digestivo

La somatización que tiene que ver con estrés, enojo y rencores, por lo general aparecen en forma de alteraciones del sistema digestivo, que pueden  ir desde una  úlcera gástrica hasta colitis y otros padecimientos.

Una manera metafórica de verlo sería la siguiente:

El plano emocional no encuentra manera de liberarse del enojo o del estrés, y lo envía hacia el cuerpo y el sistema digestivo para que éste sea “digerido” por él. Como es evidente, ésta energía también se queda atorada en el sistema, dañando los órganos y dificultando las funciones naturales de los mismos.

Generalmente, el estrés y las presiones se van directo a la parte superior del sistema digestivo, provocando aftas, úlceras y reflujo. Y los enojos se van a la parte inferior, provocando problemas digestivos y colitis.

Medicina emocional recomendada: Perdón y paz espiritual.

La somatización por estrés podemos verla con mucha frecuencia entre personas jóvenes y saludables que tienen trabajos de oficina muy demandantes. Aunque se alimentan adecuadamente, todo el estrés mental que tienen no encuentra otra salida más que a través del plano físico.

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Enfermedades de los huesos y las articulaciones

La somatización con síntomas artríticos responde a una sensación de falta de autonomía.

Cuando nos sentimos impotentes, o que alguien más tiene el control de nuestras vidas, es común que estas emociones se somaticen por medio de afectaciones en los huesos y las articulaciones.

Es como si el cuerpo estuviera mimetizando las dificultades de autonomía que está atravesando el plano emocional.

Medicina emocional recomendada: Recuperar la motivación

Por eso, es muy frecuente que cuando los adultos comienzan a sentir que están dejando a tras la etapa productiva de sus vidas, desarrollen afecciones de este tipo como una respuesta física a la sensación de que ya no pueden “moverse” o ser útiles o tomar sus propias decisiones de vida.

Enfermedades de los nervios

Cuando se padecen síntomas de enfermedades de los nervios sin una razón fisiológica aparente, podríamos estar somatizando una energía fuera de control de otros planos que responde a nuestros miedos.

Medicina emocional recomendada: enfrentar los miedos

A veces, cuando nos negamos a aceptar y enfrentar el miedo que le tenemos a algo, esa energía se queda estancada en el plano emocional  y éste trata de liberarse de ella mandándola hacia el cuerpo, dónde comienza a impactar el sistema nervioso y a provocar que la persona padezca de múltiples enfermedades relacionadas.

Enfermedades del sistema urinario

Integrar nuestros planos físico, mental y emocional en equilibrio es necesario para poder dejar de somatizar.

Las enfermedades del sistema urinario que son producto de una somatización aparecen en respuesta de una disociación general de los planos físicos con los planos metafísicos. Cuando el cuerpo no está correctamente vinculado con su plano emocional y mental, las energías que de éstos le llegan son fragmentadas. El cuerpo las interpreta como un desecho y al intentar excretarlas  sobrevienen los problemas en el aparato excretor.

Medicina emocional recomendada: Integración.

Cuando los medicamentos no funcionan y las infecciones siguen siendo recurrentes,  puede deberse a que necesitamos  volvernos a integrar holísticamente en mente, cuerpo y alma.

Enfermedades del aparato genital

Las enfermedades del aparato genital pueden aparecer como derivado de un profundo sentimiento de falta de autoestima y de valía, principalmente relacionados con el rol de género, sexual, o con la forma en que creemos que las demás personas nos ven.

Medicina emocional recomendada: Autoestima

Es justamente en eso que nos hace diferentes los unos de los otros donde las energías negativas del plano mental se proyectan. Son falsas creencias que terminan convirtiéndose en enfermedades del sistema reproductivo y pueden abarcar desde miomas, hasta impotencias y en casos muy graves desembocar en cáncer de próstata o de útero.

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Nuestras emociones y nuestros pensamientos afectan a nuestro cuerpo. No lo olvides.

Esta es una guía muy general de la somatización. Cada caso es diferente y para poder averiguar dónde está el núcleo del problema, debemos hacer un autoanálisis reflexivo y exhaustivo que nos permita encontrar la energía negativa y desde qué plano de nuestro ser está siendo proyectada hasta nuestro cuerpo.

AUTOR: kikio, redactora de la gran familia hermandadblanca.org

PARA SABER MÁS:

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