Sueño 1: los tres velos entre el Hombre y Dios. Anna Bonus Kingsford

José Contreras

 

A continuación se presenta una traducción del punto N° 1 de la obra Dreams and Dream-Stories de Anna Bonus Kingsford.  Aquí se traduce uno de sus sueños: En relación a los tres velos entre el hombre y Dios en inglés: Concerning The Three Veils Between Man And God.

Este sueño tiene tres partes: en la primera se refiere al reclamo del cielo contra quienes creyendo venerar a Dios, veneran a sus símbolos. En la segunda parte, se critica a quienes adoran figuras humanas y en la tercera parte, se nos dice que no basta con reconocer a Dios, que hemos creado tres velos que impiden que su luz llegue a nosotros y tenemos que quitar esos velos.

Con este trabajo comenzamos a traducir e interpretar la obra de Anna Bonus Kingsford.

Sueño: En relación a los tres velos entre Dios y el hombre

 

Primera parte

¡Él destruirá todos los ídolos¡

Un cáliz de oro, como esos usados en los ritos católicos, pero recubierto por tres envolturas, me fue entregado en mi sueño por un Ángel.

Estas cubiertas, me dijo, significan los tres grados de los cielos: pureza de vida, pureza de corazón y pureza de doctrina.

copa ceremonial anna bonus kingsford los tres velos entre el hombre y dios 1 i211861

Un cáliz de oro

Inmediatamente después, se me apareció allí un gran templo techado con un domo, en estilo musulmán. En el portal, estaba un ángel vertido en lino blanco. Quien con aire de comando dirigía un grupo de hombres empeñados en destruir y zumbar a la calle numerosos crucifijos, biblias, libros de oración, utensilios del altar y otros emblemas sagrados.

Al tiempo que observaba, escandalizada por el evidente sacrilegio, una voz, desde las alturas del aire, gritó con sobrecogedora claridad de:

 ¡Él destruirá todos los ídolos¡

Luego, la misma voz, que parecía ascender aún más alto, me gritó:

“Ven aquí y observa”.

 

angel en medio de ruinas anna bonus kingsford los tres velos entre el hombre y dios 1 i211861

El ángel con aire de comando dirigía un grupo de hombres empeñados en destruir.

 

Segunda parte

¡Levántense sobre sus pies – reverencien solo a Dios!

Inmediatamente me pareció que el Ángel me estaba elevando por el cabello sobre la tierra.

angel en las alturas anna bonus kingsford los tres velos entre el hombre y dios 1 i211861

Me pareció que el Ángel me estaba elevando por el cabello sobre la tierra.

Repentinamente surgió en el medio del aire la aparición de un hombre de aspecto majestuoso, engalanado a la antigua y rodeado por una multitud de adoradores postrados.

Al principio, me extrañe ante esta figura, pero mientras la miraba con atención, su cara y vestido cambiaron y reconocí a Buda –el mesías de la India-.

Pero apenas me convencí de esto, una voz, como si fuesen mil voces gritando al tiempo, recriminó a los adoradores.

¡Levántense sobre sus pies – reverencien solo a Dios!

 Nuevamente la figura cambió, como si una nube hubiese pasado delante y ahora parecía asumir la forma de Jesús. Otra vez vi a los adoradores arrodillados y, otra vez, la poderosa voz clamó:

¡Levántense! Adoren solo a Dios!

El sonido de esta voz parecía la de un trueno y noté que tenía siete ecos. El grito resonó siete veces, ascendiendo con cada repetición como si subiese de esfera en esfera.

 

Tercera parte

¡Brilla, Oh Señor Dios!

Luego, repentinamente, me caí a través del aire, como si una mano hubiese dejado de sostenerme, y otra vez toqué tierra.

Estaba dentro del templo que había visto en la primera parte de mi visión.

Hacia el lado este estaba un gran altar, desde arriba y detrás llegaba una bella luz blanca, pero desvanecida. Su resplandor estaba frenado y oscurecido por una cortina oscura colgada del domo frente al altar.

El cuerpo del templo que, a no ser por la cortina, habría estado iluminado, estaba  sumergido en la penumbra, rota solo por el brillo intermitente de las lámparas de aceite medio apagadas que colgaban aquí y allá desde la basta cúpula.

En la derecha del altar estaba parado el mismo Ángel que había visto antes en la puerta del templo.

Tenía en su mano un Incensario humeante. Luego, al darme cuenta que me miraba fijamente, le dije:

“Dime, ¿Cuál es esa cortina que obstaculiza la luz y porqué está el templo en la oscuridad?

 Y me contestó,

“Este velo no es uno sino tres y ellos son Sangre, Idolatría y la Maldición de Eva. Tú tienes el poder de quitarlos; Se confiable y ten coraje. El tiempo ha llegado”.

velos que impiden el paso de la luz anna bonus kingsford los tres velos entre el hombre y dios 1 i211861

Los velos impiden el paso de la luz. «Tú tienes el poder de quitarlos; Se confiable y ten coraje. El tiempo ha llegado».

La primera cortina era roja y muy pesada, con gran esfuerzo la hice a un lado y dije:

“Quité el velo de la sangre de Tu Faz. ¡Brilla, oh señor Dios!”.

Pero una voz detrás de las dos cubiertas me contestó:

“No puedo brillar, a causa de los ídolos”.

Allí, frente a mí. estaba una cortina de muchos colores, tejida con todo tipo de imágenes, crucifijos, madonas, Antiguos y Nuevos Testamentos, libros de oración, y otros símbolos religiosos, algunos extraños y terribles como los ídolos de China y de Japón, algunos bellos como los griegos y los cristianos.

El peso de la cortina parecía plomo  porque estaba entretejido con oro  y plata.

Con ambas manos la despegué y grité

“He quitado los ídolos que ocultaban tu Faz. Brilla, Oh Señor Dios”.

Ahora, la luz era más clara y más brillante, pero, frente a mí, colgaba un tercer velo, todo negro. Sobre él estaba dibujada la figura de cuatro lilas sobre un solo tallo invertido; sus copas abrían hacia abajo.

Detrás de este velo la voz me respondió otra vez,

No puedo brillar, debido a la maldición de Eva”.

Entonces usé toda mi fuerza y con gran voluntad arranque la cortina, gritando, }

“¡Ya quité la maldición de Eva  frente a Ti. Brilla, Oh Señor Dios!”

Ahora no había más velo, sino un paisaje, más glorioso y perfecto de lo que las palabras pueden expresar.  Un jardín de absoluta belleza, llena con palmeras, olivares e higueras, ríos de agua clara y prado verde tierno; y arboledas y bosques lejanos, rodeados por montañas coronadas con nieve; y en la cima de sus picos brillantes, un sol naciente. Cuya luz era la que había visto detrás del velo.

Y entorno  al sol, en el aire, flotaban formas blancas y vaporosas de grandes ángeles, como  nubes en la mañana que navegan sobre el sitio del amanecer. Y abajo, bajo un frondoso árbol de cedro, se encuentra un elefante blanco, llevando en su dorado houdah a una bella mujer vestida como una reina y con su corona.

Pero mientras miraba, encantada y deseando mirar para siempre, el jardín, el altar y el templo fueron llevados, l lejos de mí, hacia el cielo.

Cuando elevaba la mirada, regresó la voz, primero en el aire, bajando a la tierra mientras escuchaba. Y mira, frente a mi apareció el pináculo blanco de un minarete, y alrededor y debajo de él, el cielo era todo oro y rojo con la gloria del sol elevándose. Y percibí que ahora la voz era la de un Muezzin solitario que permanecía sobre el minarete y elevando las manos, gritaba

¡Alejen la sangre de ustedes!

¡Destruyan los ídolos!

¡Restaura tu Reina!

De inmediato una voz, como la de una multitud infinita, viniendo desde arriba, desde los alrededores y debajo de mis pies – una voz como una brisa elevándose desde las cavernas, debajo las colinas hasta las más elevadas y lejanas alturas, hasta las estrellas, respondió:

¡Adora solo a Dios!


 

Interpretación del sueño los tres velos entre el Hombre y Dios.

Interpretación de la primera parte

.

El número tres se va a repetir a través de todo el sueño. Nos habla de que el cáliz tiene tres capas. Estas son: pureza de vida, pureza de corazón y pureza de doctrina.

Podemos decir que todos tenemos un cáliz con tres cubiertas: a) nuestra vida o capacidad de percepción que debe aprender a desarrollar la sensibilidad, b) nuestro corazón o nuestra capacidad de desarrollar el amor y c) nuestra mente que debe aprender a pensar.

Luego se observa un sacrilegio: En un templo de estilo musulmán se destruyen símbolos de todas las religiones. Todos los emblemas que nos son tan sagrados estaban siendo despedazados.

Lo más asombroso para quien observa es que todo esto cuenta con la aprobación de una voz que desde las alturas dice:

¡Él destruirá todos los ídolos¡

Lo importante es que esos ídolos no son externos. Los ídolos que hay que destruir son nuestras propias limitaciones.

Destruir esos ídolos implica desarrollar la sensibilidad, aprender a amar y aprender a pensar.

Un símbolo debe ser útil para recordarnos lo esencial, no para creer que el símbolo sea lo esencial.

Una persona que guarda un papel sucio solo porque tiene una imagen sagrada, ha confundido la idea que debe transmitir esa imagen con el papel mismo. Sin embargo, si observamos en la historia todo pasa. Hasta las obras de arte se degradan. Lo que no se degrada es la idea que el artista quiso transmitir.

Interpretación de la segunda parte

En la segunda parte, nos separamos de la tierra y somos llevados a las alturas.

 

Allí, los seres más adorados como Buda o Jesús le hacen un reclamo a sus seguidores.

Han confundido a sus respectivas iglesias con Dios. Dios está por encima de cualquier religión. Esta parte finaliza con una referencia a siete esferas. La voz no solo le dice a sus seguidores que no deben postrarse ante ninguna figura humana, sino que les dice que es lo que deben hacer:

¡Levántense! Adoren solo a Dios”.

Dice que no deben seguir postrados, ni siquiera ante Dios. Dice ¡Levántense! El destino del hombre no estar humillado. Es elevarse hacia Dios.

Interpretación de la tercera parte

En esta parte retoma el número tres. Tal vez lo más importante es que se le recuerda al hombre que Dios siempre está allí, que es el ser humano quien se ha separado y quien ha puesto los velos que le impiden ver la verdad. También dice que somos nosotros quienes tenemos que quitar esos velos con confianza y con coraje.

¡El tiempo ha llegado!

Los velos que tenemos que quitar son Sangre, Idolatría y la Maldición de Eva.

Si recordamos, en la primera parte se habla de pureza de vida, pureza de corazón y pureza de doctrina.

La pureza de vida también se refiere a no matar  y a procrear sin lujuria,

La pureza de corazón nos hace referencia a amar a Dios y al prójimo y a nosotros mismos. En ningún momento nos dice que le impongamos nuestra imagen de Dios al prójimo. Tampoco dice que Dios este mejor representado en una imagen, que en nuestro prójimo o en nosotros mismos. De que vale venerar una imagen, si no reconocemos que dentro de nosotros podemos descubrir la esencia de la vida. El tercer velo se refiere a la maldición de Eva.

La maldición de Eva: aquí se implica que así como debe terminar el derramamiento de sangre y la adoración de los ídolos, también debe terminar la maldición de Eva, que entre otras cosas indica que sea esclava del hombre.

Eva representa a nuestra alma que en vez de mirar a lo alto se ha atado a lo que la esclaviza.

Si seguimos con la idea de los velos en este sueño. Esos velos los hemos puesto nosotros, hombres y mujeres y solo los podremos quitar nosotros.

No lo va a quitar el Ángel. El Ángel solo nos puede guiar. El esfuerzo es da cada uno. La maldición de Eva es el interpretar todo en sentido materialista y creer que nuestro deber es esclavizar todo lo que tenemos a nuestro alrededor y , a la vez, ser esclavos de todo lo que no podemos controlar.

Dios no está limitado por los velos. Somos nosotros los que no podemos ver la luz porque hemos puesto tres velos para sentirnos seguros en nuestra caverna o nuestra iglesia o en nuestra sociedad. Una vez que hemos quitado los velos, podemos ver la luz y estar en un paraíso donde nuestra alma es la reina que coronada va sobe un elefante.

Este paraíso donde nuestra alma ha recobrado su corona, se eleva hacia el mundo celestial.

Sin embargo, como decía Schopenhauer, refiriéndose a la música. La música nos lleva a las esferas más altas y quisiéramos quedarnos allí, pero tenemos que regresar al mundo de la vida cotidiana. Pero ya no es igual, porque ahora hay más luz, más conocimiento y conocemos mejor nuestro deber. Cada día, en cada hora, en cada lugar vamos a recordar nuestro trabajo de quitar los tres velos.

 

Debemos quitar los tres velos entre el nosotros y Dios:

Alejen la sangre de ustedes

Destruyan los ídolos

Restaura tu Reina

l

Y lo más esencial:

¡Adora solo a Dios!

Bibliografía

Kingsford, A. B. «Concerning the three veils between man and God»  en Clothed with the sun  Being The Book Of The Illuminations NOTA: Este es el trabajo que está traducido y comentado en este artículo. http://www.thenazareneway.com/Clothed%20With%20The%20Sun/clothed_with_the_sun_part_1.htm#No.%201

 

Sugerencias de enlace:

Obras de Anna Bonus Kingsford http://www.humanitarismo.com.br/annakingsford/english/Works_by_Anna_Kingsford_and_Maitland/Works_by_Anna_Kingsford_and_Maitland.htm

Breve biografía de Anna Bonus Kingsford en español: http://www.victorianweb.org/espanol/religion/kingsford1.html

 

 

AUTOR: José Contreras, redactor y traductor en la gran familia de hermandadblanca.org

1 comentario

  1. Gracias Gracias Gracias!!! Hermoso mensaje , y muy bien logrado.

    Desde mi corazón , siempre ,cada día, en cada hora, en cada lugar voy a recordar

    nuestro trabajo de quitar los tres velos.

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