Tercer Acuerdo Tolteca: ‘No hagas suposiciones’

Lucas María
Lucas María

«Resulta asombrosa la poca imaginación de los celos, que pasan el tiempo haciendo suposiciones, cuando de lo que se trata es de descubrir la verdad.»

– Marcel Proust

En la actualidad, con el avance de las telecomunicaciones y la tecnología, la forma en que nos relacionamos se encuentra en crisis. Por lo tanto, es imperioso que nos preocupemos por crear vínculos fuertes y verdaderos en nuestra vida.

Bienvenidos, en esta tercera entrega hablaremos del tercero de los Cuatro Acuerdos Toltecas: ‘No hagas suposiciones’.

Este es quizás uno de los más grandes desafíos que nos plantea este libro, pues hemos adoptado la suposición como una forma de lectura de lo que está aconteciendo en la realidad. Sin embargo, esta lectura ha demostrado no ser eficaz, puesto que en más de una oportunidad no tiene parentesco con lo que verdaderamente sucede y no hace más que crear sufrimiento en nosotros y en los demás.

Nuestra tendencia a hacer suposiciones perjudica nuestra forma de relacionarnos. Tienen la facultad de cargarnos de veneno emocional, y ya vimos en los acuerdos anteriores cómo eso termina.

Las suposiciones como un sueño personal

Dice Miguel Ruiz que todos somos propietarios de un sueño, una idea del mundo que no tiene base en la realidad. Y por lo tanto no tenemos la capacidad de ver las cosas como realmente son.

Somos, en realidad, seres interpretadores de todo. Pasamos toda información que nos llegue del mundo que nos rodea por un filtro que hemos construido a lo largo de toda nuestra vida. Y muchas veces, ese filtro opaca completamente la realidad. Las suposiciones son una manifestación de ese filtro.

Entonces, reaccionamos contra ese filtro, contra esa porción de información alterada que creamos en nuestra imaginación.

Sin embargo, este acuerdo se nos presenta como un gran desafío. Sabemos lo malo de hacer suposiciones, el problema que significa a nivel comunicación y el daño que puede ocasionar. ¿Por qué nos cuesta tanto, entonces, cambiar nuestra forma de operar en el mundo?

La humildad en la interpretación

Y es que hemos dado por sentado que todo lo que creemos es la verdad, lo cual es a su vez una falta de humildad. No necesitamos preguntar para “darnos cuenta” de qué es lo que está sucediendo. Estamos también acostumbrados a respirar veneno emocional de manera diaria. Es por esto que no se nos hacen extrañas las consecuencias que las suposiciones tienen en nuestro día a día.

Es nuestra necesidad de saber la que nos guía, pero ha errado el camino. Ahora no busca el saber, sino el sentir que sabe. El demostrar que sabe. Así que nos quedaremos con la primera respuesta que nos parezca que medianamente explica los hechos. Y en este sentido, también tendemos a repetir los mismos patrones a la hora de elegir «nuestra verdad«. Por ejemplo, el pesimista será aquel cuyo patrón de suposiciones tiendan a llevarlo hacia donde nada sale bien.

Suponemos que somos

Las suposiciones que hacemos sobre nosotros mismos, las del tipo “esto me sucede porque yo soy así”, son también una gran fuente de conflictos personales. Y la otra mitad de estos conflictos se la lleva la suposición “si yo hubiera hecho las cosas de otra manera, esto no habría pasado”.

Ninguna de estas declaraciones tiene base en la realidad. Pero las creamos para explicar también nuestra propia insatisfacción, nuestra carencia.

Sentimos carencia porque somos en un principio seres incompletos. La carencia es parte de nuestra naturaleza. Sólo una búsqueda comprometida por lo verdadero puede darle sentido a esa carencia, y las suposiciones son todo lo contrario a esa búsqueda.

La búsqueda de respuestas

Preguntando se eliminan las suposiciones. Si crees que alguien hizo algo por algún motivo, pregúntale. Puede que su respuesta te sorprenda. Abandona esa idea de que tienes el poder de conocer la verdad sólo porque se te cruza por la cabeza.

Quítate las suposiciones de encima. No te hacen bien, ni favorecen tus relaciones. Abandona los chismes, pues es una forma de producción de suposiciones en masa.

El autor del libro nos dice que al dejar de suponer podremos también llegar a ser impecables con nuestras palabras. Ese es el acuerdo primero.

Pero para ser impecable con las palabras debemos también incorporar los otros tres.

No supongas, y busca la verdad.

AUTOR: Lucas, redactor en la gran familia de HermandadBlanca.org

Fuentes: ‘Los Cuatro Acuerdos‘, de Miguel Ruiz

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