Valentina Herrera

Foto de Valentina Herrera
Los números me acompañan desde hace años, primero como juego y después como forma de mirar patrones. Un 11, un 22, una secuencia que se repite… me interesan cuando abren una pregunta, no cuando pretenden cerrar un destino. Escribo numerología con esa obsesión: que se entienda, que no asuste y que no se convierta en superstición. Si un significado no resuena, se suelta. Prefiero eso a forzar una respuesta bonita.