Culturas en peligro: la etnosfera.


La idea central de la antropología es que el mundo que cada uno de nosotros conocemos no es un absoluto, sino que es solamente un modelo de la realidad; una opción particular de la forma de vida que fue escogida por nuestros ancestros, la consecuencia de un conjunto de opciones adaptativas.


Las culturas antigüas del mundo han acumulado sabiduría y apreciación, única y profunda, sobre detalles del planeta, y estas culturas están, poco a poco, desapareciendo o siendo absorbidas por el avance de la «modernización». Corremos el serio peligro de perder conocimiento sobre medios ambientes, plantas, etc, información y valores que son irremplazables.
Las gentes de estas culturas nos enseñan que hay otras formas de ser, de pensar, de relacionarnos con el planeta. Esto debería darnos un sentido de esperanza. En el planeta hay miles de grupos humanos con su propia visión espiritual y cultural. Esta variedad es tan importante para el planeta como la «biosfera», y a este «tejido» cultural le llamamos la «etnosfera». Podemos pensar sobre la etnosfera como si fuese la suma total de todos los sueños, ideas, inspiraciones, intuiciones … el gran legado de la humanidad; todo lo que somos y lo que podemos ser.
La etnosfera también se está erosionando, tal como la biosfera. Un gran indicador de esto es la pérdida de lenguajes. Cuando nacimos, se hablaban cerca de 6 mil idiomas en el mundo. El idioma no es solo una colección de reglas gramaticales y vocabulario. El idioma es un destello del espíritu humano, un vehículo para el alma de cada cultura. La mitad de estos idiomas del mundo hoy ya no se hablan ni se susurran en los oídos de los niños, es decir, prácticamente ya son idiomas muertos.
A algunos se nos suele olvidar que cuando se dice «distintas realidades» REALMENTE SON distintas realidades:


Los Waorani, del Noreste ecuatoriano, aislados, mataron cinco misioneros con lanzas porque al recibir sus fotos que les lanzaron desde un avión, pensaron que eran «tarjetas del diablo», porque no entendieron el carácter bi-dimensional de una fotografía. Tienen cazadores que pueden distinguir la orina de los animales a cuarenta pasos, y saber de qué especie se trata.


Estas gentes, por medio del tiempo y ritual, han forjado una conciencia sobre el planeta, no nostálgica, sino con intuición profunda. Una mística tradicional de la Tierra a través del tiempo y rituales que no se basa en la idea de ser conscientes de ello de forma cercana sino la idea de que la tierra sólo puede ser asumida en el mismo interior del ser por la conciencia humana. Ésto significa que un niño de los Andes que fué criado para creer que la montaña es un espíritu Apu será una ser humano diferente que un niño que cree que una montaña es sólo una pila de rocas lista para ser explotada. Lo importante no es si la montaña es en realidad un hogar de dioses o una pila de minerales, lo importante es la relación que tengan los seres humanos con ellas.
De esta manera también podemos entender cómo logran sus experimentos. Los biólogos a veces utilizan el método prueba y error. Pero si le preguntamos a un indígena, nos contestará: «Las plantas nos lo dijeron» Los Kofan, por ejemplo, reconocen hasta 17 especies de una planta por la melodía que lanzan al viento en la luna llena.
El problema es que vemos a los indígenas como pintorescos y coloridos y, en cierta manera, al margen de la historia, del mundo real, nuestro mundo. No recordaremos el siglo XX por las guerras ni por la innovación tecnologica, sino por la destrucción masiva de ambas diversidades tanto biológicas como culturales. El problema no es el cambio, con el paso del tiempo las culturas cambian constantemente, y el problema no es la tecnología, los indios Sioux no dejaron de serlo cuando cambiaron sus arcos y flechas igual que nosotros cuando cambiamos las carretas. Lo que amenaza la integridad de las etnosfera es EL PODER. La cruda cara de la dominación. Estas culturas no están destinadas a desaparecer. Son pueblos dinámicos que transitan la existencia por fuerzas identificables que están más allá de su capacidad de adaptación. El genocidio está universalmente condenado, pero el etnocidio, la destrucción del estilo de vida de un pueblo, no sólo no es condenado universalmente sino que en muchos lugares es celebrado como parte del desarrollo. El mundo moderno como lo conocemos tiene tan sólo 300 años de antigüedad. Esta historia superficial no me sugiere que tenemos todas las respuestas para todos los desafios a los que nos enfrentaremos en los próximos milenios.


Un inuit, para combatir una peligrosa tormenta en el ártico, se bajó los pantalones, defecó en su mano y las heces comenzaron a congelarse. Les dió forma de cuchillo y, colocando un poco de saliva al borde del «cuchillo» mató a un perro, lo desolló e improvisó un arnés, utilizó las costillas para hacer un trineo tirado por otro perro y huyó para ir a resguardarse lo más rápido posible.
La revelación central de la antropología es que este mundo merece existir en diversidad. Encontrar una forma de vida en un mundo verdaderamente multicultural y pluralista donde toda la sabiduría de los pueblos pueda contribuir al bienestar de toda la humanidad.
Fuente:





Creo que usted debería adentrarse en el estudio de la sabiduría del Cosmos, su FUENTE, su EVOLUCIÓN, sus LEYES ETERNAS.
Lo que austed le parece decadente y desesperante tiene una palabra: EVOLUCION y no sólo es la que conocemos a través de Darwin. Es…EL PLAN DIVINO MANIFIESTO está sustentado en el AMOR y la ENERGIA que emana hacia la GENERACION no solo de nuestra civilización sino hacia todas las civilizaciones inmersas en este PLAN.
Cada ser en el cosmos tiene su tiempo y su lugar de expresión (no sólo física).
Cuando una dimensión ya no puede «albergar» a una expresión vibratoria, la solución es el CAMBIO DIMENSIONAL.
Así, por amor y justicia, los seres EVOLUCIONAN,para seguir su camino, que no sólo se circunscribe a su planeta, sino a su AVANCE VIBRACIONAL.