Shamballa: qué es, significado espiritual, Sanat Kumara y la voluntad divina

Shamballa como centro espiritual planetario y foco de la voluntad divina

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Shamballa es el centro donde la Voluntad de Dios es conocida. Así lo nombra la tercera estrofa de la Gran Invocación, y así lo explicó el Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey: es el más elevado de los tres grandes centros de la vida del planeta, la sede de Sanat Kumara, el Señor del Mundo, y la fuente del propósito que la Jerarquía espiritual traduce en amor y la Humanidad lleva a la práctica.

Aquí profundizamos en Shamballa: el origen de su nombre en la India y el Tíbet, lo que enseñan la teosofía, el Tibetano y la corriente de los Maestros Ascendidos, la Cámara del Concilio, los Budas de Actividad, su huella en el siglo XX y una práctica sencilla para cultivar la voluntad al bien. El mapa general de la fraternidad está en la guía Qué es la Gran Hermandad Blanca de Luz.

Shamballa como centro coronario planetario, síntesis y gobierno espiritual
Shamballa, el centro donde la Voluntad de Dios es conocida, ocupa en el planeta el lugar del centro coronario.

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¿Qué es Shamballa?

En la enseñanza del Tibetano, la vida del planeta se organiza en tres grandes centros espirituales: Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad. Shamballa es el primero y el más elevado. La Exteriorización de la Jerarquía lo describe como el lugar donde la Voluntad de Dios está enfocada y desde el cual se dirigen Sus propósitos. Allí se deciden, dice el texto, los grandes movimientos políticos y el destino de las razas y las naciones, mientras que las religiones, las culturas y las ideas espirituales llegan a través de la Jerarquía, el centro de Amor y de Luz.

El mismo libro recuerda que Occidente no tenía nombre para este centro y que Oriente lo llama Shamballa. Sugiere que su eco occidental podría ser Shangri-La, palabra muy conocida en aquellos años, que evoca un centro de felicidad y de propósito. En otros pasajes el Tibetano usa un lenguaje cristiano: llama a Shamballa el Hogar del Padre y reserva para la Jerarquía el nombre de Reino de Dios.

Cada centro tiene su tarea. Shamballa conoce el propósito, la Jerarquía lo convierte en Plan y la Humanidad le da forma con su inteligencia. Por eso, al hablar de Shamballa, hablamos de voluntad, de propósito y de decisión, más que de visiones. Es el aspecto de la vida divina que más cuesta imaginar y el que más madurez pide a quien lo estudia.

El centro donde la Voluntad es conocida

La expresión procede de la tercera estrofa de la Gran Invocación, en la forma que el Tibetano dio en 1945. El verbo «conocer» tiene aquí un sentido propio. En La Exteriorización de la Jerarquía, el Tibetano explica que en Shamballa trabajan quienes han unido la voluntad de su personalidad y su voluntad espiritual con la voluntad universal, y que esa unión trae consigo el conocimiento.

Se trata, aclara, de un conocimiento distinto del nuestro: una mezcla de sabiduría, de comprensión intuitiva y de identificación, para la que no existe palabra en ningún idioma. Quienes forman la Cámara del Concilio ven la voluntad divina en su totalidad. La Jerarquía la percibe como Plan, ordenado por etapas, y la humanidad la encuentra como una necesidad concreta que pide respuesta. Es el mismo propósito, conocido desde tres alturas.

El Hogar del Padre

El Tibetano encuentra en los Evangelios un testimonio de Shamballa. En La Exteriorización de la Jerarquía recuerda que, en los momentos de crisis de la vida del Cristo, una Voz le habló: era la voz del Padre, que afirmaba su filiación y daba su aprobación a su trabajo. En ese instante, explica, se fundieron los dos centros espirituales, la Jerarquía y Shamballa, y se liberó energía espiritual sobre la Tierra.

La Reaparición de Cristo añade que con la Crucifixión, que en Oriente recibe el nombre más exacto de Gran Renunciación, el Cristo introdujo por primera vez en la Tierra un tenue hilo de la Voluntad divina procedente del Hogar del Padre. Ese hilo pasó a la custodia del Reino de Dios y, por medio del Cristo, llegó a la humanidad.

Origen del nombre y sus tradiciones

La palabra Shamballa es mucho más antigua que la teosofía. Antes de nombrar un centro espiritual del planeta, nombró una ciudad de las escrituras de la India y un reino oculto del budismo tibetano. Conviene distinguir estas capas, porque cada tradición le da un sentido propio y mezclarlas sin aviso produce confusiones que luego cuesta deshacer.

Orígenes de Shamballa como símbolo de sabiduría, tradición y estudio interior
La palabra Shamballa viaja desde los Puranas y el Kalachakra hasta la teosofía y la enseñanza del Tibetano.

Shambhala en la India y el Tíbet

En sánscrito se escribe Śambhala. Los Puranas de la India la nombran como la ciudad donde nacerá el Kalki Avatar, la futura encarnación de Vishnu que cerrará la edad oscura, el Kali Yuga, y abrirá una nueva edad de verdad. Helena P. Blavatsky recoge esta profecía en su Glosario Teosófico y en La Doctrina Secreta, donde cita el pasaje del Vishnu Purana que anuncia el nacimiento de ese ser en la familia de «un eminente brahmán de Shamballah».

En el budismo tibetano, Shambhala aparece en el Kalachakra Tantra, la enseñanza de la «rueda del tiempo», como un reino escondido que gobierna una dinastía de reyes guardianes de esa doctrina. La tradición anuncia que el último de ellos saldrá de Shambhala en una época de decadencia para abrir una edad de oro. La Doctrina Secreta recoge también su nombre tibetano, Dejung, que significa «fuente de la felicidad».

Blavatsky cita a un orientalista de su tiempo según el cual el sistema del Kalachakra llegó a la India en el siglo X y al Tíbet, desde Cachemira, en el XI. Ella discrepa: para ella aquella enseñanza era mucho más antigua que sus textos escritos. Estos relatos hablan de reinos, de linajes y de profecías, y cada tradición los vive dentro de su propia práctica. Merecen respeto en sus propios términos.

Shamballa en la teosofía

Blavatsky llevó la palabra al lenguaje de la teosofía. En La Doctrina Secreta habla de una Isla Sagrada donde se refugiaron los elegidos de una humanidad muy antigua, y la identifica con la que llama, entre comillas, la «fabulosa» Shamballah del desierto de Gobi. La describe también como la «ciudad de los Dioses», situada en Occidente para unos pueblos y en Oriente, en el norte o en el sur para otros, y como el lugar del que procederá el futuro Kalki Avatar.

Annie Besant desarrolló la imagen en Genealogía del Hombre. Escribe allí que los Señores de Venus, el grado más elevado de la Jerarquía de los Sabios, habitan en Shamballah, «la mística Ciudad Santa» del desierto de Gobi. Añade que se dice de ella que está situada sobre el corazón de la Tierra, porque de quienes la habitan fluyen todas las corrientes de la vida espiritual de la humanidad.

La enseñanza del Tibetano

El Tibetano dio a Shamballa su lugar más preciso. En Iniciación Humana y Solar la presenta como la sede de la Jerarquía, un centro en el desierto de Gobi que los libros antiguos llaman la «Isla Blanca». Existe en materia etérica, dice, y su ubicación se conocerá y su realidad será aceptada cuando la humanidad desarrolle la visión etérica. Será el último de los lugares sagrados etéricos en revelarse, porque su materia pertenece al segundo éter.

El glosario del mismo libro conserva la definición teosófica: la ciudad de los Dioses, la Isla Sagrada, el hogar del misticismo y de la Doctrina Secreta. Lo nuevo de su enseñanza está en la función. Shamballa es el centro de la voluntad, el primero de los tres centros planetarios, desde el que la vida divina desciende a la Jerarquía y a la Humanidad. Sobre esa visión se apoya casi todo lo que sigue.

La corriente de los Maestros Ascendidos

En el siglo XX nació en Estados Unidos la corriente de los Maestros Ascendidos, con su propio lenguaje de llamas, decretos y retiros etéricos. The Summit Lighthouse, la organización de los mensajeros Mark L. Prophet y Elizabeth Clare Prophet, describe Shamballa como un retiro etérico sobre el desierto de Gobi y afirma que el cargo de Señor del Mundo lo ocupa hoy Gautama Buddha. Su relato sobre Sanat Kumara habla de su llegada desde Venus con ciento cuarenta y cuatro mil almas que se ofrecieron a acompañarle.

En este punto las fuentes difieren. En la enseñanza del Tibetano, Sanat Kumara sigue en su puesto: de los Kumaras, solo «el Rey» permanece constante en activa encarnación física. Tratado sobre Fuego Cósmico habla de ciento cuatro Kumaras llegados de Venus, ciento cinco si se cuenta al propio Señor del Mundo. Las dos corrientes coinciden en Venus y en el Gobi, y difieren en quién preside hoy. Saber qué fuente habla en cada caso ayuda a leer ambas con más provecho.

Sanat Kumara, el Señor del Mundo

A la cabeza de Shamballa está Sanat Kumara. Iniciación Humana y Solar cuenta que a mediados de la época lemuriana, hace unos dieciocho millones de años, el Logos de nuestro planeta, uno de los siete Espíritus ante el Trono, encarnó en la forma de Sanat Kumara y descendió a la Tierra para quedarse con nosotros. Por la pureza de su naturaleza no podía adoptar un cuerpo físico denso, y actúa en su cuerpo etérico.

Sanat Kumara como custodio del propósito espiritual de Shamballa
Sanat Kumara, el Señor del Mundo, custodia desde Shamballa el propósito de la vida planetaria.

El libro le da muchos nombres: el Anciano de los Días, el Iniciador Uno, el Observador Silencioso, el Gran Sacrificio y el Joven de los Eternos Veranos. Las escrituras hindúes, añade, lo llaman el Primer Kumara. Desde su trono de Shamballa preside la Logia de Maestros, tiene en sus manos las riendas de los tres departamentos de la Jerarquía y ha decidido velar por la evolución de los hombres y los devas hasta que todos hayan sido, en lenguaje esotérico, «salvados».

El Tibetano lo llama también el Manantial de la Voluntad del Logos planetario, una voluntad que se demuestra como amor. Esa fórmula resume el carácter de Shamballa mejor que cualquier imagen: la voluntad que allí se conoce es una voluntad que ama. La guía de Sanat Kumara recorre su figura con más detalle.

En el camino de la iniciación, Sanat Kumara es el Hierofante a partir de la tercera iniciación; en las dos primeras oficia el Cristo. Iniciación Humana y Solar explica que hasta entonces el iniciado no está en condiciones de recibir directamente la fuerza planetaria. Los Rayos y las Iniciaciones describe esa tercera iniciación como el momento en que el discípulo, por primera vez y sin ayuda, invoca a Shamballa y funde su voluntad individual con la voluntad divina.

Los Kumaras y los Budas de Actividad

Sanat Kumara no trabaja solo. Junto a él, como consejeros, están tres Budas de Actividad, también llamados Pratyeka Budas. Según Iniciación Humana y Solar, estos cuatro Seres encarnan la voluntad activa, amorosa e inteligente, y alcanzaron en un sistema solar anterior lo que la humanidad intenta perfeccionar ahora.

Kumaras y Budas de Actividad asociados al centro espiritual de Shamballa
Los tres Budas de Actividad acompañan a Sanat Kumara como consejeros.

Alrededor del Señor del Mundo, separados y ocultos, hay otros tres Kumaras, y con él suman los siete de la manifestación planetaria. Los tres Budas de Actividad son los Kumaras exotéricos, la totalidad de la energía planetaria en acción. Los tres esotéricos encarnan energías que aún no se manifiestan plenamente en la Tierra. Cada uno de los seis transmite la fuerza de uno de los rayos y está en comunicación con uno de los planetas sagrados. Sanat Kumara sintetiza el séptimo tipo de energía, el propio de nuestro planeta.

El libro añade un matiz: los tres Budas de Actividad cambian de vez en cuando y pasan a ser exotéricos o esotéricos según el giro de los ciclos, y únicamente el Rey permanece constante. Tratado sobre Fuego Cósmico confirma que los tres Budas de Actividad siguen junto a él y subraya el doble sentido de su nombre: son amor y sabiduría en acción.

La Cámara del Concilio

Estos Seres presiden la Cámara del Concilio de Shamballa. Junto a ellos, Iniciación Humana y Solar sitúa a cuatro Seres que representan en el planeta a los cuatro Señores del Karma del sistema solar, llamados los cuatro Maharajás. Se ocupan de la distribución del karma de individuos y grupos, del cuidado de los archivos akásicos, que la tradición cristiana atribuye a los ángeles registradores, y de representar a nuestro planeta en los concilios solares.

El Señor del Mundo se reúne en concilio con los Chohanes y los Maestros cuatro veces al año, y autoriza lo que debe hacerse para adelantar los fines de la evolución. En momentos de gran crisis convoca también a iniciados de grado menor.

Existe además una reunión mayor, el Gran Concilio, que según Los Rayos y las Iniciaciones se celebra cada cien años. Lo convoca un sonido que emite Sanat Kumara, y en nuestra época se reunió en 1725, 1825 y 1925. En él se presentan informes sobre el desarrollo del planeta y se decide lo que vendrá. Pocos miembros de la Jerarquía forman parte de él: los iniciados de sexto grado y algunos Maestros del primer rayo, el rayo que condiciona a la propia Shamballa.

Gobierno Interno del Mundo y consejo espiritual en relación con Shamballa
En el Gran Concilio de Shamballa se decide el rumbo de cada ciclo de la evolución.

El conjunto de esta dirección espiritual del planeta, con Shamballa en su vértice, es el tema de El Gobierno Interno del Mundo.

Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad

La guía de la Gran Hermandad Blanca recorre despacio el mapa de los tres centros, y aquí basta recordarlo. Shamballa conoce el propósito, la Jerarquía lo formula como Plan con amor y sabiduría, y la Humanidad lo realiza con su inteligencia. En la enseñanza del Tibetano, estos tres centros corresponden en el planeta a los centros coronario, cardíaco y laríngeo del ser humano.

✦ La Hermandad Blanca

El mapa completo de la fraternidad: los tres centros, los Maestros, los rayos y el lugar de cada persona que desea servir.

📜 La Jerarquía

El centro donde el amor de Dios es conocido. Recibe el propósito de Shamballa y lo convierte en Plan, enseñanza y servicio.

🤝 La Humanidad

El centro de la inteligencia creadora. Da forma al Plan en la cultura, en las instituciones y en las relaciones humanas.

Cómo desciende la voluntad

El Tibetano describe el recorrido con precisión en La Reaparición de Cristo. La voluntad al bien del Hogar del Padre puede convertirse en buena voluntad en el Reino de Dios, y la humanidad inteligente puede transformarla en correctas relaciones humanas. Son tres nombres para una misma corriente, según el nivel por el que pasa.

La Jerarquía hace de puente. Los Rayos y las Iniciaciones lo resume así: el amor relaciona a la Jerarquía con la Humanidad, y la sabiduría la relaciona con Shamballa. Pone además una condición: la energía de Shamballa solo podrá fluir plenamente a través de los otros dos centros cuando la Humanidad y la Jerarquía trabajen unidas.

Dentro de la Jerarquía, los tres Grandes Señores, el Manu, el Cristo y el Mahachohan, son los representantes de Shamballa, según La Exteriorización de la Jerarquía, y Iniciación Humana y Solar añade que están en contacto continuo con el Señor del Mundo. La voluntad desciende así por grados, y en cada uno se adapta a lo que el siguiente puede recibir.

Relación entre Shamballa, Jerarquía y Humanidad como tres centros planetarios
Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad: voluntad, amor e inteligencia en un mismo circuito.

El centro coronario del planeta

Iniciación Humana y Solar ofrece una analogía con el cuerpo humano. En la cabeza de toda persona hay siete centros de fuerza a través de los cuales el alma difunde su energía y desarrolla su plan. Sanat Kumara y los otros seis Kumaras ocupan en el planeta una posición semejante: transmiten la energía, el propósito y la voluntad del Logos planetario. Este centro coronario planetario actúa directamente a través de los centros cardíaco y laríngeo, y por medio de ellos rige los demás.

Los Rayos y las Iniciaciones completa el cuadro con una observación sobre nuestro tiempo. La circulación de energía entre los tres centros incluye por primera vez a Shamballa, y todavía no se ha establecido del todo. Con el tiempo, dice el Tibetano, habrá entre ellos una afluencia libre en ambas direcciones, un verdadero vórtice de fuerza.

La voluntad y el primer rayo

Shamballa está condicionada por el primer rayo, el de la voluntad o poder; así lo afirma Los Rayos y las Iniciaciones. Por eso el ashrama del Maestro Morya, que trabaja en ese rayo, está relacionado con Shamballa, y el Tibetano presenta a Morya como guía de las verdaderas escuelas esotéricas. La guía sobre los siete rayos explica las cualidades de cada uno.

La palabra voluntad se presta a malentendidos. En la vida corriente evoca empeño, terquedad o capacidad de imponerse. En esta enseñanza nombra la orientación de toda la vida hacia el propósito, una voluntad que, como en Sanat Kumara, se demuestra como amor. El Tibetano la llama «voluntad al bien»; en los seres humanos, su reflejo es la buena voluntad.

Siete rayos como expresión del plan espiritual en relación con Shamballa
Shamballa está condicionada por el primer rayo, el de la voluntad o poder.

El primer rayo tiene también un aspecto destructor, y el Tibetano lo trata con franqueza. La actividad destructora, dice, la pone en marcha la voluntad de quienes forman el Concilio de Shamballa, para que las formas que impiden la expresión divina den paso a otras. Distingue con cuidado esa energía, que purifica y libera la vida, de la fuerza destructora inherente a la materia, la que empleaban las potencias agresoras de su tiempo. Y pide reflexionar sobre ese propósito destructor de Dios como un propósito motivado por el amor.

Para quien estudia, la consecuencia es sencilla. La voluntad espiritual aparta lo accesorio para servir lo esencial, sostiene una decisión correcta aunque cueste y deja caer las formas que ya no sirven a la vida. Unida al amor que custodia la Jerarquía, nos vuelve más firmes y también más bondadosos.

¿Un lugar físico o un estado de conciencia?

Es la pregunta que más se repite, y las fuentes responden con bastante claridad si las dejamos hablar. Ninguna de las enseñanzas que hemos visto presenta Shamballa como una ciudad de piedra que pueda encontrarse con un mapa, y ninguna la reduce a un símbolo psicológico.

Para el Tibetano, Shamballa existe en materia etérica, la parte sutil del plano físico, y en concreto en el segundo éter. Se sitúa en el desierto de Gobi, y su ubicación se conocerá cuando la humanidad desarrolle la visión etérica. En el mismo capítulo, Iniciación Humana y Solar recuerda que los miembros de la Jerarquía tienen existencia física: muchos Maestros en cuerpos densos, y los más elevados, como el Señor del Mundo, en cuerpos etéricos.

Blavatsky escribía «fabulosa» entre comillas al hablar de la Shamballah del Gobi, como quien sabe que otros la tienen por leyenda. La corriente de los Maestros Ascendidos habla de un retiro etérico sobre ese mismo desierto, y el Kalachakra, de un reino oculto. Las palabras cambian, y todas señalan una realidad que la vista ordinaria no alcanza.

Integración de cuerpo físico, plano etérico y conciencia en el trabajo interior con Shamballa
Para el Tibetano, Shamballa existe en materia etérica y es también un estado de conciencia.

Junto a la localización, el Tibetano señala un estado de conciencia. En Los Rayos y las Iniciaciones describe tres grados de identificación: en el centro humano, el hombre se identifica consigo mismo; en la Jerarquía, con el grupo; en Shamballa, con el todo planetario. Las dos lecturas se completan. Shamballa es un centro real de la vida del planeta y, a la vez, el nombre de una conciencia que la humanidad irá alcanzando.

Shamballa en el siglo XX

Una de las aportaciones más singulares del Tibetano es su lectura de la historia reciente a la luz de Shamballa. Hasta hace poco, según Los Rayos y las Iniciaciones, la fuerza de Shamballa llegaba a la humanidad a través de la Jerarquía, que la atenuaba. Escribe que «en este siglo y por primera vez, ha habido impacto directo».

El toque de Shamballa de 1825

La decisión, cuenta el Tibetano, se tomó en 1825, durante la reunión centenaria del Gran Concilio. La humanidad fue considerada capaz de recibir un «toque de Shamballa» sin que fuera necesario aminorarlo por medio de la Jerarquía, y ese toque se aplicó como un gran experimento.

En octubre de 1943 escribía que los resultados estaban a la vista. El movimiento industrial recibió un fuerte impulso. El mal existente en las naciones, la agresión, la codicia, la intolerancia y el odio, despertó como nunca, y estallaron las dos guerras mundiales. Al mismo tiempo se levantó el bien: creció la comprensión, se difundió el idealismo, se purificaron los sistemas educativos y llegaron reformas a cada sector de la vida humana. El conocimiento sobre la Jerarquía, el discipulado y la iniciación empezó a ser patrimonio común.

La consecuencia más visible fue que el bien y el mal quedaron uno junto al otro, a plena luz, y la humanidad entera pudo verlos a escala mundial. Una energía de voluntad hace eso: pone las cosas de relieve y obliga a elegir.

La guerra mundial y la voluntad

El Tibetano trata la guerra de 1914 a 1945 como un único proceso. Según Los Rayos y las Iniciaciones, cuando la energía de Shamballa toca directamente a la humanidad sin pasar por la Jerarquía, el resultado es lo que el mundo estaba presenciando: una conflagración destructora, una «tierra ardiente» mundial.

Relaciona además ese periodo con una decisión de la propia Jerarquía. A comienzos del siglo, un grupo pequeño y poderoso de Maestros que se preparaban para la sexta iniciación decidió trabajar unido en la Tierra para producir cambios que ya estaban en la conciencia del Logos planetario. Las energías liberadas estimularon la unidad humana, la planificación para el bien común y la creatividad, sobre todo la científica, y provocaron también la erupción del mal en quienes estaban inclinados a él. Los Maestros, dice, lo sabían, y asestaron conscientemente un golpe al materialismo que aprisionaba al espíritu humano.

Leer así la historia pide delicadeza. El Tibetano afirma que la guerra era inevitable, y que el conflicto pudo haberse quedado en el plano mental si la humanidad hubiera decidido correctamente. Ve en la purificación de aquellos años la condición que haría posible que la Jerarquía se exteriorizara y actuara abiertamente en el mundo.

Una columna de luz blanca y dorada desciende directamente sobre la Tierra y separa escenas de guerra e industria de escenas de educación, ciencia y cooperación
El toque de Shamballa en el siglo XX: el mal y el bien quedaron a la vista, uno junto al otro.

Una respuesta humana por primera vez

El Tibetano también señala signos de esperanza. La síntesis, el segundo atributo de la voluntad, estaba produciendo una respuesta masiva, una tendencia general hacia la unión de los grandes grupos humanos. Más adelante, dice, el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y los discípulos convertirán esa respuesta instintiva en experiencia consciente.

El propósito fundamental de Sanat Kumara, escribe, es establecer rectas relaciones en cada campo de su vida manifestada. Por eso, cuando la humanidad empieza a interesarse por las relaciones humanas correctas, responde por primera vez de forma consciente a la voluntad de Shamballa, aunque no conozca su sentido esotérico. En El Discipulado en la Nueva Era II añade que la vibración conjunta de los discípulos y aspirantes del mundo era ya, por primera vez, lo bastante fuerte para llegar hasta Shamballa.

Wesak, el Buda y Shamballa

Cada año, en la luna llena de Tauro, se celebra el festival de Wesak. La Exteriorización de la Jerarquía lo presenta como el festival del Buda, el intermediario espiritual entre Shamballa y la Jerarquía, expresión de la sabiduría de Dios e indicador del propósito divino. Es el gran festival de Oriente, como la Pascua lo es de Occidente.

El mismo libro explica que Wesak une en lo interno la principal religión de Oriente con la principal fe de Occidente y que, en lenguaje esotérico, da la clave para atravesar la puerta entre Shamballa y la Jerarquía, entre el propósito de Dios y el método que Dios emplea, que es el amor. En ese momento, los tres representantes de Shamballa dentro de la Jerarquía, el Manu, el Cristo y el Mahachohan, invocan al Buda, que a su vez transmite fuerzas aún más elevadas.

El Buda en meditación ante una puerta de luz bajo la luna llena de Tauro, con tres Maestros que invocan y una multitud que medita en el valle
En Wesak, el Buda hace de puente entre Shamballa y la Jerarquía, y la humanidad se une a esa invocación.

Los Rayos y las Iniciaciones une esa actividad del Buda en mayo con la del Cristo en la luna llena de junio. Juntas sirven para acercar al Señor del Mundo y la Jerarquía. Es, según el Tibetano, el primer ciclo de la historia humana en que ambos trabajan a la vez, porque ha llegado el momento de establecer contacto con Shamballa y evocar su energía. La guía de las fiestas espirituales explica cómo se viven los plenilunios a lo largo del año.

La tercera estrofa de la Gran Invocación

La Gran Invocación dedica a Shamballa su tercera estrofa. El Tibetano la dio en su forma actual en 1945 y la situaba a la altura de las grandes plegarias de la humanidad, como el Padrenuestro. Dice así:

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El propósito que los Maestros conocen y sirven.

La Exteriorización de la Jerarquía

Los tres versos recorren los tres centros. El primero mira a Shamballa. El segundo, a la humanidad, cuyas voluntades son todavía pequeñas y dispersas. El tercero, a la Jerarquía, que conoce el propósito y lo sirve. La estrofa pide que el propósito guíe, y deja a las voluntades humanas la libertad de orientarse hacia él.

En La Reaparición de Cristo, el Tibetano relaciona esta estrofa con el camino de la iniciación. Las dos primeras iniciaciones, que administra el Cristo, convierten al discípulo en agente del amor de Dios, y quienes las reciben comprenden la segunda estrofa. Las iniciaciones superiores le capacitan, etapa tras etapa, para ser agente de la voluntad de Dios, y el grupo que el Cristo prepara en la era de Acuario conocerá el significado de la tercera.

Durante la era de Piscis, añade, la tarea del Cristo fue relacionar a la humanidad con la Jerarquía. En la de Acuario consistirá en relacionar a ese grupo creciente con el centro donde se reconoce la filiación y puede conocerse el propósito divino. El texto completo de la oración y su práctica están en la guía de la Gran Invocación.

Una práctica sobria

El trabajo con Shamballa empieza por la voluntad al bien, y conviene dejarlo madurar sin prisa. En Los Rayos y las Iniciaciones, el Tibetano cuenta que incluso el Gran Concilio procede con mucha cautela, porque un contacto directo prematuro con la humanidad produce sobreestímulo. Podemos aplicar esa misma prudencia a nuestra escala: una práctica breve y constante enseña más que una experiencia intensa que no encuentra sitio en la vida.

Meditar la tercera estrofa

En El Discipulado en la Nueva Era II, el Tibetano propone a un discípulo una meditación sobre la voluntad que cualquiera puede adaptar. Resumida con nuestras palabras, tiene estos pasos:

  1. Aquietarse y entonar el OM, orientando el cuerpo, el corazón y la mente hacia el alma.
  2. Dejar que la personalidad exprese durante unos minutos buena voluntad hacia los demás.
  3. Centrar la conciencia en el alma y, con ayuda de la imaginación, orientarla hacia lo más alto que podamos concebir.
  4. Reflexionar sobre una sola frase, una cada mes: «Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida», «Que el propósito rija a las pequeñas voluntades de los hombres», «El propósito que los Maestros conocen», «El propósito que los Maestros sirven».
  5. Cerrar con el OM en silencio y volver a las tareas del día.

La lista del Tibetano continúa con frases como «Que la Luz restablezca el Plan en la Tierra» y termina con una dedicación a cumplir la voluntad divina. Una frase al mes es un ritmo lento, y deja tiempo para que cada idea se asiente en la conducta.

En otra meditación del mismo libro, pensada para hacerse una vez por semana, la tercera estrofa se pronuncia después de concentrar la intención de servir y de difundir amor alrededor. En la medida en que lo hacemos, dice el Tibetano, fundimos nuestra voluntad personal con la voluntad divina. La meditación termina con una pregunta muy concreta: qué puede hacerse durante la semana siguiente para preparar la venida del Cristo.

Meditación sobria con Shamballa desde silencio, alineación y propósito espiritual
La voluntad al bien se cultiva con una práctica breve, regular y tranquila.

La voluntad al bien en la vida diaria

La prueba de esta práctica está en la conducta. Estas son algunas señales sencillas de que la voluntad al bien empieza a echar raíces:

  • En el trabajo, más claridad para distinguir lo importante de lo accesorio y menos dramatismo ante las tareas difíciles.
  • En las relaciones, firmeza amable: hablar claro, poner límites y seguir respetando al otro.
  • En las decisiones, una certeza más tranquila, que asume las consecuencias sin buscar culpables.
  • En el servicio, menos necesidad de protagonismo y más gusto por la tarea bien hecha, aunque nadie la vea.
  • En la vida interior, más cuidado del tiempo, del descanso y de la atención, que son el terreno donde se escucha el propósito.

Si una práctica nos vuelve más humildes, más fiables y más útiles, va por buen camino. Si solo aumenta las ganas de hablar de energías elevadas, conviene volver a lo sencillo.

Discernimiento al estudiar Shamballa

Shamballa despierta mucha imaginación, y es natural que así sea. Algunas confusiones aparecen con frecuencia, y merece la pena nombrarlas con serenidad:

  • Confundir Shamballa con la Hermandad Blanca. Shamballa es el centro de la voluntad; la Jerarquía, con sus Maestros, es el centro del amor que la traduce. Están unidas y son distintas.
  • Tomarla por una ciudad que una expedición podría encontrar. Las fuentes hablan de materia etérica, de un retiro etérico o de un reino oculto.
  • Mezclar sin aviso lo que dicen el Kalachakra, la teosofía, el Tibetano y la corriente de los Maestros Ascendidos. Cada fuente tiene su voz, y escucharlas por separado enriquece la visión de conjunto.
  • Entender la voluntad como dureza. La voluntad de Shamballa se demuestra como amor.
  • Leer cada dificultad personal como una intervención de Shamballa. El Tibetano habla de grandes ciclos de la humanidad; en lo cotidiano, el criterio sigue siendo el fruto de nuestras decisiones.

Una medida sencilla: una comprensión madura de Shamballa nos hace más sobrios, más rectos y más disponibles para servir. Si alimenta la sensación de ser especiales, hemos tomado el envoltorio por el contenido.

Shamballa y el servicio en grupo

La enseñanza sobre Shamballa desemboca siempre en el grupo. La Exteriorización de la Jerarquía anuncia un esfuerzo para relacionar Shamballa directamente con el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, a través de los ashramas que trabajan en las líneas externas de la buena voluntad práctica. Según La Reaparición de Cristo, el objetivo de ese grupo ha sido siempre reunir a todos los agentes de buena voluntad que responden a la energía de la divina voluntad al bien.

Así se cierra el círculo. La voluntad que se conoce en Shamballa se convierte en buena voluntad en la Jerarquía y llega a la vida diaria como relaciones humanas correctas, muchas veces a través de personas que nunca han oído hablar de Shamballa. La guía del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo explica cómo sumarse a ese trabajo, y la de el trabajo de la Jerarquía espiritual muestra el eslabón intermedio.

Servicio grupal y futuro de la humanidad orientados por el propósito de Shamballa
La voluntad de Shamballa llega al mundo a través de grupos que sirven con buena voluntad.

Ocho términos para orientarse

Estas palabras aparecen a menudo al estudiar Shamballa. Aquí va una orientación breve para seguir leyendo sin perder el hilo.

Shamballa

Centro donde la Voluntad de Dios es conocida. Es el primero de los tres centros planetarios y la sede de Sanat Kumara; según el Tibetano, existe en materia etérica.

Sanat Kumara

El Señor del Mundo, el Anciano de los Días. Preside Shamballa y la Logia de Maestros desde hace unos dieciocho millones de años.

Kumaras

Los siete Seres que, con Sanat Kumara en el centro, forman el centro coronario del planeta. Tres son exotéricos y tres esotéricos.

Budas de Actividad

Los tres Kumaras exotéricos, consejeros del Señor del Mundo, también llamados Pratyeka Budas.

Cámara del Concilio

El concilio que presiden los Kumaras en Shamballa. Cada cien años se reúne el Gran Concilio, que decide el rumbo del ciclo siguiente.

Voluntad al bien

La voluntad divina tal como se conoce en Shamballa. En la Jerarquía se convierte en buena voluntad y en la humanidad, en relaciones humanas correctas.

Kalachakra

«Rueda del tiempo». Tantra del budismo tibetano que describe Shambhala como un reino oculto gobernado por una dinastía de reyes.

Wesak

Festival del Buda en la luna llena de Tauro. El Buda actúa en él como intermediario entre Shamballa y la Jerarquía.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Shamballa?

Es el centro donde la Voluntad de Dios es conocida, el más elevado de los tres grandes centros de la vida del planeta según la enseñanza del Tibetano. Allí preside Sanat Kumara, el Señor del Mundo, con los tres Budas de Actividad. Su propósito llega a la Humanidad a través de la Jerarquía espiritual, que lo traduce en amor y sabiduría.

¿Shamballa es un lugar físico?

No es una ciudad de piedra. Según Iniciación Humana y Solar, existe en materia etérica, la parte sutil del plano físico, y su ubicación se conocerá cuando la humanidad desarrolle la visión etérica. El Tibetano la describe también como un estado de conciencia: en Shamballa uno se identifica con el todo planetario.

¿Dónde se sitúa Shamballa según las fuentes?

La teosofía y el Tibetano la sitúan en el desierto de Gobi, e Iniciación Humana y Solar añade que los libros antiguos la llaman «Isla Blanca». La corriente de los Maestros Ascendidos habla de un retiro etérico sobre el Gobi. En el budismo tibetano, Shambhala es un reino oculto descrito en el Kalachakra Tantra.

¿Qué relación tiene Shamballa con Sanat Kumara?

Sanat Kumara, el Señor del Mundo, preside Shamballa desde su llegada a mediados de la época lemuriana, hace unos dieciocho millones de años, según Iniciación Humana y Solar. Actúa en un cuerpo etérico y es el Manantial de la Voluntad del Logos planetario, una voluntad que se demuestra como amor.

¿Quiénes son los Budas de Actividad?

Son tres grandes Seres, también llamados Pratyeka Budas, que trabajan como consejeros de Sanat Kumara. Con él encarnan la voluntad activa, amorosa e inteligente. Forman parte de los siete Kumaras de la manifestación planetaria, y Tratado sobre Fuego Cósmico confirma que siguen junto al Señor del Mundo.

¿Shamballa es lo mismo que la Gran Hermandad Blanca?

No. Shamballa es el centro de la voluntad, donde se conoce el propósito. La Gran Hermandad Blanca, o Jerarquía espiritual, es el centro del amor, donde los Maestros convierten ese propósito en Plan. Están estrechamente unidas: los tres Grandes Señores de la Jerarquía son los representantes de Shamballa dentro de ella.

¿De dónde viene el nombre Shamballa?

Del sánscrito Śambhala. Los Puranas de la India la nombran como la ciudad donde nacerá el Kalki Avatar, y el budismo tibetano la describe en el Kalachakra Tantra como un reino oculto, cuyo nombre tibetano significa «fuente de la felicidad». La teosofía adoptó la palabra en el siglo XIX y el Tibetano la convirtió en el nombre del centro de la voluntad del planeta.

¿Qué dice la Gran Invocación sobre Shamballa?

Su tercera estrofa dice: «Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida, que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres, el propósito que los Maestros conocen y sirven». Pide que el propósito que se conoce en Shamballa oriente las voluntades humanas, con la Jerarquía como mediadora.

¿Qué relación tiene el festival de Wesak con Shamballa?

Wesak, en la luna llena de Tauro, es el festival del Buda, intermediario espiritual entre Shamballa y la Jerarquía. Según La Exteriorización de la Jerarquía, este festival da la clave para atravesar la puerta entre ambos centros, entre el propósito de Dios y el amor, que es su método.

¿Qué fue el «toque de Shamballa»?

Según Los Rayos y las Iniciaciones, en 1825 el Gran Concilio decidió que la humanidad podía recibir la energía de Shamballa sin que la Jerarquía la atenuara. Ese impulso aceleró a la vez el bien y el mal: favoreció la industria, las reformas y la comprensión, y despertó la agresión que desembocó en las guerras mundiales.

¿Cómo se puede trabajar espiritualmente con Shamballa?

Con sobriedad: cultivando la voluntad al bien, meditando la tercera estrofa de la Gran Invocación, una frase cada vez, y llevando sus frutos al trabajo, las relaciones y el servicio. El Tibetano advierte que un contacto prematuro produce sobreestímulo, por eso conviene preferir la constancia a la intensidad.

Continúa tu recorrido

Estas son las siguientes lecturas, según la pregunta que tengas ahora:

Fuentes y criterios de lectura

Esta guía se apoya sobre todo en los libros del Tibetano transmitidos a través de Alice A. Bailey, contrastados con textos de la teosofía y, para la corriente de los Maestros Ascendidos, con sus propias publicaciones:

  • Iniciación Humana y Solar: Shamballa en materia etérica, Sanat Kumara, los Kumaras, los Budas de Actividad y la Cámara del Concilio.
  • Tratado sobre Fuego Cósmico: los Kumaras llegados de Venus y los tres Budas de Actividad.
  • Los Rayos y las Iniciaciones: el primer rayo, el Gran Concilio centenario, el toque de 1825 y el impacto directo del siglo XX.
  • La Exteriorización de la Jerarquía: los tres centros, el festival de Wesak y la Gran Invocación.
  • La Reaparición de Cristo: la voluntad al bien, la buena voluntad y las relaciones humanas correctas.
  • El Discipulado en la Nueva Era II: las meditaciones sobre la tercera estrofa.
  • La Doctrina Secreta y el Glosario Teosófico, de Helena P. Blavatsky, y Genealogía del Hombre, de Annie Besant.
  • El glosario y el relato de Sanat Kumara publicados por The Summit Lighthouse.

Las referencias sostienen el estudio. La enseñanza sobre Shamballa se comprende de verdad cuando la voluntad al bien empieza a notarse en una decisión, en una conversación o en un servicio hecho sin esperar nada.

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📅 Última revisión: 6 de octubre de 2026 por Celia Montoya Revisado

10 comentarios

  1. MI CRISTO, SALUDA A SU CRISTO DESDE LO MAS ALTO DE MI CORAZÓN.
    SHAMBALLA ES EL NÚCLEO CORONARIO,PERO PARA LLEGAR ALLÍ SE NECESITA LIMPIEZA DE LAS ENERGÍAS MALUSADAS Y MAL CALIFICADAS DESDE LA INDIVIDUALIZACIÓN,CON LA LIMPIEZA COMENZAMOS A DESARROLLAR LA COMPRENSIÓN,AMAMOS SIN EGOÍSMO ,VIVIMOS DE ACUEDO A VALORES Y PRINCIPIOS ESPIRITUALES,ENTONCES LA CONCIENCIA LLEGA A SER UNA (ES EL PUNTO DE MAYOR TENSION SOBRE EL PLANETA) MEDIANTE EL PROCESO DE EVOLUCION EL CANON DE LA VIDA Y LA VOLUNTAD DEL LOGO PLANETARIO, LLEGAMOS A SHAMBALLA,EL GRAN LATIDO DEL CORAZON
    GRACIAS,YO BENDIGO A SU CRISTO.

  2. ME GUSTO ESTO QUE RECIEN LEÍ- ES LA PRIMERA VEZ QUE OIGO DE SHAMBALLA- TANTO CONOCIMIENTO ME DEJO ASORADA PERO COMO SOY METAFÍSICA- REIKIANA- Y POR SUPUESTO EL MOTIVO DE MI EXISTENCIA ES SER MEJOR SER HUMANO ME GUSTARÍA SABER SI EN LOS SUEÑOS SE PUEDE ACCEDER-A SHAMBALLA -POR MEDIO DE ALGÚN MANTRAM ANTES DE DORMIRNOS- YO LEO Y LEO Y TRATO TANTO CORREGIRME QUE ME PARECE QUE ES ARDUA LA TAREA – GRACIAS A TODOS- Y BENDICIONES

  3. Estimado Pablo,

    Disculpa el retraso al responder.

    Estoy deacuerdo contigo, el conocimiento no lleva a la sabiduria. Solo a los seres que usan el conocimiento con sabiduria y que solo buscan un proposito puro dentro del Plan Divino se les permite tener acceso a las "capacidades" de otros planos de consciencia para usarlos en este plano.

    No tienes porque darme las gracias por dejar la pagina abierta a comentarios, mas bien debo darte yo a ti las gracias por compartirte con todos nosotros para que entre todos consigamos ir liberando nuestras mentes para asimilar la nueva energia de este gran ciclo que comienza.

    Shamballa esta dentro de todos nosotros, para encontrarla debemos encontrarnos primero.

    Un abrazo de luz,

  4. Jorge. No hace falta respuesta, gracias.

    Este texto encierra un alto contenido esotérico, poder interpretarlo requiere de mucha dedicación al estudio y al análisis concienzudo con bien intencionados pensamientos, en él se encuentran encerradas claves y enseñanzas que mucho tienen que ver con nuestra vida cotidiana, pero de las que lamentablemente no somos conscientes. Este texto como tantos otros que circulan sirve para comenzar la búsqueda.

    La descripción de Vicente es muy conmovedora, según interpreto, en un viaje astral consciente se le permitió ingresar en un Santuario secreto que tiene SHAMBALLA y vivir una experiencia que nuestras palabras a duras penas podrían expresar algo de ello, ya que tales vivencias se manifiestan en planos que todavía no se conocen por quienes no tienen la evolución suficiente (me incluyo, obviamente!!). Lo importante es intentar analizar lo que Vicente describe de su experiencia, ya que el logra expresar en palabras de tercera dimensión, experiencias vividas astralmente.

    Mientras escribía estas iniciales palabras no podía dejar de pensar, aunque sea algo suplementario al artículo, sobre el especial cuidado que se debe tener cuando uno habla o escribe sobre el “viaje astral”. Según tengo entendido el desprendimiento astral consciente no es algo sencillo de lograr, todo por el contrario, se debe estar guiado por un Maestro y se debe hacer una gran labor de limpieza física – mental, ya que de lo contrario, si ninguna de estas condiciones es cumplida, y me imagino que debe haber muchas otras más que se me pierden de vista, lo más seguro es que el desprendimiento se logre (al seguir los manuales que están a la venta o que son enseñados de modo totalmente irresponsable por diferentes “escuelas” al público en general) pero que se acceda a los subplanos más bajos del astral los cuales se encuentran inundados de “seres” y formas pensamientos vibracionalmente muy bajas, todo lo cual puede acarrear grandes males hasta incluida la muerte física (si el cordón de plata se corta) para quien intente jugar con estas actividades sagradas. Nótese que los autores responsables nunca describen de modo completo como realizan los mismos, a lo sumo brindan determinadas claves que sin alguien que oriente jamás podrían ser develadas por uno mismo. Es una responsabilidad muy grande el escribir desmedidamente, esto puede notarse cuando Vicente muy acabadamente indica: “No creo traicionar secreto alguno de orden iniciático al referir lo que aconteció en aquella misteriosa estancia…”.

    Siguiendo con lo anterior, tal como lo menciona el Maestro que le habla a Vicente lo que debemos aprender a desarrollar, aunque mas no sea en nuestro plano de existencia, ya que la ley aplica: por que lo que esta arriba es como lo que está abajo, es la responsabilidad espiritual. Muchas veces nos sentimos con el deseo de querer experimentar cosas nuevas, sensaciones desconocidas, tener experiencias místicas cuando ni siquiera hemos comenzado a gatear en el sendero al Padre. A mi entender estos incipientes deseos corresponden a la fuerza que originariamente siente cualquiera que comienza a escuchar y leer todas estas enseñanzas, fuerza generalmente común a todos y hasta cierto punto benigna para iniciar el camino, pero que debe ser aprendida a ser dirigida responsablemente con entrega al trabajo y con una guía fidedigna. Esta creo que es la fuerza que le menciona el Maestro a Vicente.

    Tengo entendido que si hay algo que aprenden conscientemente los seres que logran estos viajes es que ellos no estudian y no anhelan evolucionar para poder lograr un desprendimiento u obtener algún otro “poder espiritual”, todo por el contrario, logran acceder a dichos “poderes” (que no son propios) por decantación de su esfuerzo de querer evolucionar en los tres aspectos para servir verdaderamente a Dios y a su Creación de la cual ellos forman parte. Demás está decir que del único modo en que tales “poderes” serán usados es siguiendo directrices no egoístas y acorde a leyes inquebrantables impuestas por el Supremo Creador.

    Tal como nosotros no le daríamos a un niño pequeño, un determinado objeto que pueda lastimarlo o lastimar a otro prójimo (entiéndase cualquier otro ser animado o ““inanimado”” que nos rodea) si no sabe discernir como utilizarlo, lo mismo Dios. Cualquier ser que se sienta inclinado a evolucionar en pos de obtener tales poderes, los caminos se le irán cerrando paulatinamente, porque sus guías no le permitirán acceder a ellos a menos que estén verdaderamente capacitados y preparados.

    Actualmente estoy leyendo el libro de Victorino del Pozo: Siragusa Mensajero de los Extraterrestres. En dicho libro, hacia el final del mismo se hace mención sobre una Ciudad subterránea llamada El Dorado, la cual tiene una gran similitud en cuanto a su descripción y función que la descripta aquí. Al encontrar esta similitud no puedo dejar de asombrarme y maravillarme en como La Jerarquía aplica el plan, ya que cuando uno lee determinados autores, aún cuando en apariencia estén hablando de cuestiones diferentes todos ellos tienen un hilo conductor, es como un gran rompe-cabezas que uno tiene que ir armando. Esto me hace interpretar, aunque más no sea de modo muy sesgado, porque en diferentes lugares y en diferentes épocas, distintos seres han aparecido entre nosotros dando nuevas enseñanzas a la humanidad, además de marcar hechos históricos que cambiaron nuestro rumbo evolutivo: Hermes Trismegisto, Pitágoras, Sócrates, Platón, Zoroastro, Lao Tse, Apolonio de Tyana, Buda, el Maestro Jesús, Saint Germain, Cagliostro, Confucio, Krishna, Moisés, etc, etc. Aún cuando aparezcan como enseñanzas disímiles todas ellas, a mi entender, estaban destinadas al despertar evolutivo de esta generación, y todas ellas tienen nexos en común, pero que acorde al plan seguido estaban destinadas a limar determinadas asperezas del tiempo evolutivo en las que fueron impartidas, pero que ello no quiere decir que no sean aplicables hoy, por el contrario. El problema se suscita muchas veces cuando nuestro acotado discernimiento nos hace creer que no hay relación entre ellas y lo peor aún a veces nos lleva a encerrarnos y a fanatizarnos no aceptando al otro, aumentado el segregacionismo, que nada tiene que ver con lo que estos grandes seres legaron.

    He visto algunos documentales en donde se busca este lugar, pero a su vez he leído que son contados los seres humanos que logran acceder en carne y hueso, ó vía desprendimiento astral, a Shamballa, lugar celosamente custodiado por la Jerarquía (recordar los Asuras de los que habla Vicente) y desde la antigüedad hasta la actualidad muy buscada por los poderes del mundo. Lo que tales poderes no logran comprender es que sus mismas intenciones egoístas, ambiciosas y profanas, por mínimas que sean, vedan cualquier intento de aproximación a tal lugar; puede que estén cerca, pero como las antiguas escrituras lo mencionan: la entrada puede que se encuentre delante de nuestras narices, pero no será ni siquiera vislumbrada o presentida si no somos limpios de alma, cuerpo y mente. ¿Qué mejor mecanismo de camuflaje que nuestra misma profanidad? Se debe recorrer un arduo camino y poner mucha voluntad y esmero para poder tener en algún momento de la existencia un contacto directo con dicho lugar, sin olvidar que nuestra meta, si es que se puede mencionar de este modo, no es SHAMBALLA sino Dios y el desinteresado servicio a su creación. Este es el fin, a mi entender, de los seres que tienen contacto con dicho lugar.

    Nuevamente y tal como lo mencione en el texto de Helena Blavatsky, Diferencia entre Alma (psychê) y Espíritu (nous), gracias por dejar poner comentarios, esto ayuda a plasmar de mejor modo lo que uno lee y aprende, además de dejar abierta la puerta al intercambio de opiniones las cuales enriquecen cualquier conocimiento que uno adopte. Tal como dice Helena, en dicho texto, nuestras verdades son verdades relativas, a medias ya que en definitiva ellas se encuentran medidas según desde el ángulo y prisma desde el cual uno vea e interprete cada suceso. A la mayor cantidad de opiniones, mayor la diversidad de ángulos desde donde es interpretado cada hecho y lógicamente mayor es el enriquecimiento de conocimientos que uno adquiere.

  5. Hola Jorge,

    Le hago una pregunta, probablemente no vea el origen de este texto en la página, no pude leer completo el texto por falta de tiempo, pero ya me lo agende ¿usted me podría decir quien es el autor de este texto? Muchas Gracias, Pablo

  6. Es un honor, poder leer, ésta experiencia relatada.Confío en que llegará el día, en que pueda vivir todo este viaje hermoso.

    Amada Presencia, recibo tu poderosa Luz, segundo a segundo.Ayudame , enseñame a bien utilizar todo cuanto se me es entregado. Sé tu en mis ojos para ver sólo el bien, Sé tu en mi mente para pensar solo lo bueno. Sé tu en mi boca para hablar sólo de lo mejor.

    Gracias porque ya es Así.

    Ma@lita

  7. Estoy iniciando la separacion del mis mundos, el fisico y el espiritual, saben, me cuesta mucho trabajo, sobre todo soltar los apegos senimentales, de mi familia de origen y de la mujer a la que Amo y me a dado un hermoso bebe, sin envargo estoy convencido de querer ser una mejor persona para poser aspirar a ser un digno hijo y representante de Dios, Yo Soy, el Amor que el desea, so, Dios me permitar la claridad de mente para poder lograr que la divina presencia de Dios en mi Yo soy, transmute me karma negativo y lo convierta en la estabilidad y amor que Dios quiere.

  8. QUE maravilla,me parece lindo lo leido,MI equipaje será ligero,para poder avanzar rápida.Tendré que dejar tras de mi la carga inútil.Las dudas que paralizan,y no me dejan moverme.Los temores que me impiden,saltar al vacio contigo.LAS cosas que me encadenan y me aseguran.Tendre que dejar tras de mi el espejo de mi misma,el "YO" como unicas gafas.Y llevaré.Todo aquello que no pesa.Muchos nombres con su historia,mil rostros en el recuerdo,la vida en el horizonte,proyectos para el camino,valor su tu me lo das.Amor que cura y no exije,tu como guia y MAESTRO,y una oración que te haga presente.A TI SEÑOR LEVANTO Y ALMA,EN TI CONFIO NO ME DEJES.ENSEÑAME TU CAMINO,MIRA MI ESFUERZO,PERDONA MIS FALTAS,ILUMINA MI VIDA, PORQUE ESPERO EN TI con Amor VISITACIÓN.

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