Maestro Hilarión: quién es, verdad, ciencia y sanación

Maestro Hilarion Chohan del Quinto Rayo Verde en templo de sanación en Creta

Quién es Hilarión y por qué su figura sigue despertando interés

Maestro Hilarión Chohan del Quinto Rayo Verde en templo griego de sanación y verdad

Hilarión ocupa un lugar muy singular dentro de la tradición de los Maestros Ascendidos porque reúne, en una misma figura, asuntos que para el lector moderno siguen siendo especialmente sensibles: la verdad, la sanación, la ciencia, la investigación espiritual y la necesidad de discernir entre intuición genuina e ilusión. En la corriente teosófica y metafísica se lo presenta como el Chohán del Quinto Rayo Verde, vinculado al conocimiento que cura, a la observación que ordena y a la búsqueda honesta de aquello que libera a la mente del engaño.

Su figura interesa porque actúa como un puente. Por un lado, habla a personas que se sienten atraídas por la dimensión mística de los rayos, los retiros etéricos y la jerarquía espiritual. Por otro, atrae a quienes necesitan una espiritualidad menos nebulosa, más sobria y más compatible con la investigación, el cuidado del cuerpo, la atención a los hechos y el trabajo interior paciente. En un ecosistema esotérico donde con frecuencia abundan las afirmaciones enfáticas, Hilarión representa una pedagogía distinta: no basta con creer; conviene comprender, verificar, observar y sanar con discernimiento.

En GHB preferimos leer su enseñanza desde una clave madura. Eso significa respetar el marco doctrinal que lo transmite, pero sin obligar al lector a aceptar literalmente cada encarnación atribuida, cada descripción del templo etérico o cada afirmación sobre movimientos psíquicos y curaciones. En la tradición, Hilarión aparece ligado a la Atlántida, a Creta, a San Pablo, a San Hilarión de Palestina y a una visión de la sanación como expresión de la verdad divina. Todo ese conjunto puede leerse como un relato espiritual, pero también como un mapa simbólico que nos enseña algo profundamente práctico: no hay sanación sin honestidad, no hay verdad sin humildad y no hay ciencia interior si la mente vive esclava de sus autoengaños.

Junto a El Morya, Kuthumi, Pablo el Veneciano, Serapis Bey, Lady Nada y Saint Germain, Hilarión forma parte del sistema de los siete grandes rayos espirituales. En su caso, la palabra clave no es el consuelo ni el entusiasmo, sino la claridad: ver lo que hay, aprender a nombrarlo, comprender su causa y trabajar para restaurar armonía allí donde se instaló discordia.

Por eso su enseñanza sigue despertando interés. Mucha gente llega a Hilarión buscando salud, respuestas o guía espiritual, y descubre algo más exigente: una invitación a revisar el vínculo con su propio cuerpo, sus emociones, sus hábitos mentales, su forma de buscar pruebas, su relación con la intuición y su necesidad de sostener verdades incómodas sin caer en fanatismo. Hilarión no representa una espiritualidad evasiva, sino una espiritualidad que investiga, sana y ordena.

Cómo leer esta guía: en la tradición metafísica, Hilarión simboliza la verdad que sana y la ciencia espiritual que ordena. Conviene leer sus relatos, templos y encarnaciones como parte de una pedagogía interior: no solo importa si el símbolo nos fascina, sino qué nos ayuda a ver con más honestidad, cuidar mejor nuestra vida y distinguir intuición de fantasía.

Hilarión y el Quinto Rayo Verde

Quinto Rayo Verde de sanación, ciencia y discernimiento con geometría sagrada

Dentro del lenguaje de los rayos, Hilarión se asocia al Quinto Rayo Verde, que sintetiza verdad, ciencia, curación, observación, concentración y capacidad de diferenciar lo real de lo ilusorio. Mientras otros rayos insisten más en la voluntad, la sabiduría, el amor devocional, la pureza o la transmutación, el quinto rayo nos coloca frente a una pregunta muy concreta: ¿cómo sabemos que algo es verdadero y qué hacemos con esa verdad cuando la vemos?

Eso explica por qué Hilarión suele atraer a personas que aman investigar, estudiar, contrastar, comprobar, entender procesos y buscar causas antes de quedarse con explicaciones superficiales. En una lectura espiritual, el Quinto Rayo no es solo el rayo de la mente aguda, sino de la mente honesta: aquella que no se conforma con slogans, que no necesita adornar la realidad para hacerla soportable y que aprende a poner su inteligencia al servicio de la curación, no del orgullo.

La energía verde asociada a este rayo se vincula con la restauración, el equilibrio y la inteligencia aplicada al cuidado. En algunas corrientes se la relaciona con médicos, enfermeras, terapeutas, científicos, investigadores, sanadores y personas que trabajan con sistemas complejos donde hace falta precisión. Pero también puede entenderse de un modo mucho más cotidiano: toda persona necesita, en algún momento, aprender a mirar con más verdad lo que siente, cómo se deteriora, qué hábitos la dañan, qué creencias la enferman y qué prácticas la reordenan.

Por eso Hilarión no representa un milagro que evita el proceso, sino una pedagogía que lo atraviesa. Nos enseña que la sanación no consiste solo en sentirse mejor, sino en entender mejor. A veces la vida mejora cuando entendemos el patrón que repetimos; otras veces sana cuando aceptamos una limitación real y dejamos de luchar contra ella; otras, cuando dejamos de fingir que estamos bien. El Quinto Rayo Verde ilumina precisamente ese terreno: la verdad que, al ser reconocida, empieza a curar.

  • Cualidades más citadas: verdad, investigación, ciencia, sanación, concentración, exactitud, perseverancia.
  • Color simbólico: verde esmeralda y matices verde-dorados.
  • Ámbito de trabajo: cuerpo, mente, estudio, terapia, investigación y claridad interior.
  • Arcángel asociado en esta tradición: Arcángel Rafael, por su vínculo con la curación y la restauración.
  • Retiro etérico: Templo de la Verdad sobre Creta, en el Mediterráneo.
  • Llaves tonales citadas: Toccata y fuga en re menor de Bach y otros anclajes musicales del quinto rayo.
Clave de lectura: el Quinto Rayo no pide frialdad ni obsesión por tener razón. Pide una mente suficientemente clara para observar la realidad, un corazón suficientemente humilde para reconocer sus errores y una voluntad suficientemente perseverante para sostener el proceso de sanación.

Las encarnaciones atribuidas a Hilarión

Uno de los aspectos que más curiosidad despierta en torno a Hilarión es la serie de encarnaciones que diferentes escuelas le atribuyen. Estas listas no funcionan solo como biografías espirituales, sino como un relato pedagógico: cada vida encarna una faceta de la misma enseñanza. En su conjunto, dibujan una evolución donde la verdad pasa del combate ideológico al testimonio, del testimonio a la curación, y de la curación al discernimiento espiritual.

Leídas literalmente, estas encarnaciones pertenecen al universo doctrinal de la tradición. Leídas simbólicamente, muestran cómo una misma cualidad puede madurar a través de contextos distintos. A veces la verdad aparece como conversión interior; otras, como vida ascética; otras, como investigación; otras, como servicio curador. El hilo que une a Hilarión en todas estas narrativas es claro: la verdad no es una idea abstracta, sino una fuerza que transforma la vida cuando se vuelve práctica, humilde y constante.

Saulo de Tarso / San Pablo: la verdad como giro radical

La vida más conocida que la tradición le atribuye es la de Saulo de Tarso, luego San Pablo. Esta asociación es importante porque resume una enseñanza poderosa: la verdad no siempre llega como confirmación de lo que ya pensábamos, sino como una irrupción que nos obliga a revisar por completo nuestras convicciones. El episodio del camino a Damasco simboliza precisamente eso: una conciencia convencida de estar defendiendo la verdad descubre, de golpe, que su celo estaba mal orientado.

Leído espiritualmente, San Pablo representa la transformación del rigor doctrinal en servicio. La mente que antes perseguía termina anunciando; la seguridad que antes juzgaba termina aprendiendo a escuchar. Para Hilarión, esta vida encarna un mensaje decisivo: el conocimiento sin humildad puede volverse violencia, mientras que la verdad genuina abre paso a una forma de conciencia más compasiva y más fértil.

Qué conviene leer como símbolo en la figura de San Pablo

Más allá de la historicidad de cada detalle, lo importante aquí es el arquetipo: una persona puede estar muy convencida y, aun así, profundamente equivocada. La verdad que sana no humilla para destruir, sino que ilumina para reorientar. Esa conversión interior es una de las grandes lecciones del Quinto Rayo.

San Hilarión de Palestina: la verdad como curación y humildad

Otra encarnación central es la de San Hilarión de Palestina, ermitaño y sanador del cristianismo primitivo. Aquí la enseñanza se desplaza del plano doctrinal al plano terapéutico: la verdad ya no solo convierte la mente, sino que sana la vida. El desierto simboliza despojo, silencio y limpieza de lo accesorio; las curaciones atribuidas al santo, por su parte, muestran que la presencia puede volverse medicina cuando deja de buscar protagonismo.

Esta fase del relato recuerda algo esencial para cualquier camino espiritual: la sanación profunda no suele coincidir con el exhibicionismo. Quien realmente acompaña procesos de curación aprende a reconocer sus límites, a no apropiarse del resultado y a no convertir el sufrimiento ajeno en escenario para su ego. En ese sentido, Hilarión enseña que el verdadero sanador no “posee poderes” como quien exhibe una mercancía; más bien se vuelve un canal más limpio, más atento y más disponible.

Qué error conviene evitar al hablar de curaciones milagrosas

Tomar literalmente cualquier relato de milagro y usarlo para crear falsas expectativas. En una lectura madura, estas historias apuntan al poder restaurador de la fe, la presencia, la verdad y el cuidado, pero no sustituyen procesos médicos, terapéuticos o psicológicos cuando son necesarios.

Atlántida y el Templo de la Verdad: el origen mítico de su misión

La tradición también sitúa a Hilarión como sacerdote del Templo de la Verdad en la Atlántida. Este elemento pertenece claramente al imaginario esotérico, pero ofrece una clave hermosa: su misión no nace solo en una biografía histórica, sino en una función más antigua. Hilarión aparece como custodio de una enseñanza donde el conocimiento, la energía y la responsabilidad debían mantenerse unidos para no degenerar en manipulación.

Leído en términos simbólicos, esto dice mucho sobre el presente. También hoy vivimos en una época con enorme poder técnico y gran dificultad ética. El mito atlante puede recordarnos que no toda ampliación de capacidad trae sabiduría consigo. De hecho, cuanto más poder tenemos, más urgente se vuelve una conciencia que sepa discernir para qué sirve, a quién beneficia y qué costo humano deja a su paso.

Hilo simbólico unificador: de San Pablo a San Hilarión, y del Templo atlante a Creta, la enseñanza se repite: la verdad no es un adorno intelectual. Es una fuerza que corrige, cura, ordena y exige humildad para no convertir el conocimiento en superioridad.

La verdad que sana: curación, mente y discernimiento

Hilarión irradiando luz verde sanadora en ceremonia de verdad y curación
Hilarión canaliza la luz verde del Quinto Rayo: verdad, curación y discernimiento interior.

Una de las ideas más poderosas asociadas a Hilarión es que la verdad sana. Esto no significa que toda experiencia dolorosa se resuelva solo con “pensar positivo” ni que la enfermedad sea una culpa moral. Significa, más bien, que la curación profunda suele comenzar cuando dejamos de mentirnos: cuando reconocemos lo que sentimos, lo que evitamos, lo que nos agota, lo que sabemos que debemos cambiar y lo que durante demasiado tiempo hemos ocultado bajo hábitos, discursos o mecanismos de defensa.

Desde esta perspectiva, la verdad no es un martillo, sino una medicina. A veces duele porque desarma ilusiones, pero precisamente por eso abre un camino de reparación. Muchas personas enferman emocionalmente porque viven muy lejos de sí mismas: dicen que sí cuando quieren decir no, sostienen vínculos que las vacían, normalizan ritmos destructivos, trabajan desde la escasez de sentido o niegan necesidades básicas. La enseñanza de Hilarión recuerda que nombrar bien una herida ya es parte de la curación.

También por eso el Quinto Rayo tiene un vínculo tan estrecho con la ciencia. La observación atenta, la capacidad de hacer preguntas, la búsqueda de causas, el orden mental y la precisión en los procesos no son enemigos de la espiritualidad; pueden ser su mejor soporte. Hilarión no invita a elegir entre intuición y razón, sino a permitir que ambas se purifiquen. Una intuición sin contraste puede volverse fantasía; una razón sin corazón puede volverse estéril. La verdad que sana nace cuando el conocimiento se humaniza y la sensibilidad se vuelve más rigurosa.

En el plano práctico, esto se traduce en preguntas muy sencillas: ¿qué verdad me cuesta mirar sobre mi cuerpo, mi descanso, mi alimentación o mi gestión emocional? ¿Qué síntomas estoy usando como enemigos cuando quizá también son mensajeros? ¿Dónde busco soluciones mágicas porque me resulta más difícil cambiar hábitos? ¿Dónde llamo “intuición” a un miedo o a un deseo? Hilarión trabaja especialmente en ese lugar donde la vida nos pide dejar de adornar el problema para empezar a tratarlo con honestidad.

Cómo distinguir una verdad que sana de una verdad usada para herir

La verdad que sana puede ser incómoda, pero no se complace en humillar. Aporta claridad, responsabilidad y posibilidad de reparación. La “verdad” usada para herir busca imponerse, exhibir superioridad o castigar. Hilarión invita a una verdad con conciencia, no a una sinceridad brutal que deja más heridas de las que cura.

Qué hacer cuando una verdad te desordena

Respira, toma distancia y no conviertas la revelación en espectáculo. A veces una verdad necesita tiempo para asentarse. Escríbela, compártela con alguien de confianza, busca apoyo profesional si hace falta y pregúntate qué paso concreto te pide hoy, no qué transformación total tendrás mañana. La verdad sana mejor cuando encuentra un ritmo practicable.

Discernimiento importante: la espiritualidad puede acompañar procesos de sanación, pero no sustituye atención médica, psicológica o psiquiátrica cuando hace falta. Hilarión inspira claridad, responsabilidad y cuidado integral; no justifica abandonar tratamientos ni convertir cualquier síntoma en puro “karma”.

El Templo de la Verdad en Creta

La tradición sitúa el Templo de la Verdad de Hilarión sobre Creta, en el Mediterráneo. Este retiro etérico se describe como un foco de instrucción, sanación e investigación espiritual donde los aspirantes aprenden a percibir con mayor claridad, ordenar sus energías y distinguir la verdad de la ilusión. Como sucede con otros retiros atribuidos a los maestros, puede entenderse de forma literal dentro de la cosmología esotérica o como un mapa contemplativo que ayuda a trabajar una cualidad interior.

Creta no es una elección casual. Su geografía simbólica sugiere varias ideas: isla, centro de tránsito entre culturas, memoria de civilizaciones antiguas, mar abierto, arquitectura compleja, laberintos y caminos de conocimiento. Leído de ese modo, el templo de Hilarión representa el lugar interior donde la conciencia aprende a orientarse sin perderse en sus propios pasillos mentales. La verdad no aparece solo como definición correcta, sino como salida del laberinto de la confusión.

Hilarión contemplando el mar desde Creta junto a su templo etérico de verdad
Creta simboliza el retiro del Quinto Rayo: verdad, concentración y restauración.

En muchas personas, la idea del retiro etérico despierta imágenes de viaje astral, visitas nocturnas y encuentros sutiles. Esa posibilidad forma parte del lenguaje tradicional, pero no es la única forma útil de acercarse. Una lectura más sobria entiende el templo como un espacio de trabajo interior: cuando meditamos con intención, revisamos nuestras motivaciones, buscamos comprender mejor la causa de nuestros desajustes y pedimos claridad para servir con más limpieza, estamos entrando simbólicamente en esa escuela de Creta.

Qué significa “retiro etérico” en una lectura madura

No hace falta imaginar un edificio físico flotando sobre el Mediterráneo para beneficiarte del símbolo. Un retiro etérico puede entenderse como una geografía interior: un foco de conciencia al que accedes mediante concentración, contemplación y trabajo sostenido sobre una cualidad concreta. En este caso, verdad, sanación y disciplina mental.

Qué relación tiene Creta con la idea de verdad

Creta evoca laberintos, memoria antigua, tránsito entre mundos y búsqueda de salida. En clave espiritual, esa imagen encaja bien con la experiencia humana de la verdad: muchas veces no necesitamos más información, sino un hilo que nos permita salir del enredo de interpretaciones y volver a lo esencial.

Geografía simbólica: el templo de Creta puede leerse como un recordatorio de que la verdad no siempre se impone de golpe. A veces hay que recorrer un laberinto de hábitos, emociones y explicaciones antes de encontrar el centro que realmente ordena.

Hilarión y la investigación espiritual

Otro rasgo muy característico de Hilarión es su vínculo con la investigación espiritual. Algunos textos lo presentan como impulsor de movimientos psíquicos y estudios sobre dimensiones invisibles. Esa afirmación, leída sin matices, puede alimentar credulidad o sensacionalismo. Pero trabajada con madurez ofrece un aprendizaje más interesante: la espiritualidad no tiene por qué renunciar a investigar, y la investigación no tiene por qué reducirlo todo a lo medible de inmediato. El reto consiste en sostener ambas cosas sin fraude.

Hilarión representa así a quienes buscan comprender experiencias internas, intuiciones, sueños, señales, procesos energéticos o fenómenos sutiles sin perder el criterio. Eso exige una virtud poco espectacular, pero decisiva: la paciencia epistemológica. No todo lo que sentimos es una revelación. No todo lo que deseamos es guía. No todo lo extraordinario es profundo. Y, al mismo tiempo, no toda realidad humana cabe en lo que hoy sabemos medir. El Quinto Rayo nos invita a habitar esa tensión sin ansiedad.

En la vida práctica, investigar espiritualmente puede significar llevar un diario de síntomas y estados anímicos, observar qué prácticas nos ordenan de verdad, aprender a distinguir entre intuición y proyección, leer textos con contexto histórico, preguntar antes de concluir y aceptar que algunas respuestas tardan. Hilarión no premia la prisa por tener una explicación total; premia la perseverancia de quien busca comprender con honestidad.

Cómo distinguir intuición de fantasía

La intuición verdadera suele llegar con una cualidad de sobriedad: aclara, no agita; orienta, no infla; deja una sensación de ajuste, no de espectáculo. La fantasía, en cambio, tiende a intensificar el ego, a crear urgencia, a convertirnos en personajes especiales o a justificar lo que ya queríamos creer. Hilarión enseña a volver una y otra vez a los hechos, al cuerpo y a los frutos concretos.

Qué hacer si una experiencia espiritual contradice la realidad observable

No hace falta negarla de inmediato ni absolutizarla. Lo sabio es sostener una doble actitud: respeto por la experiencia y contraste con la realidad. Anótala, obsérvala con tiempo, busca contexto y evita construir decisiones graves solo con una impresión intensa. La verdad madura soporta ser revisada.

Este punto es crucial para nuestro tiempo. Vivimos rodeados de información, canales, mensajes y fórmulas que prometen claridad instantánea. Hilarión va en dirección contraria: nos recuerda que la verdad requiere método, silencio, humildad y una relación más honesta con nuestras ganas de creer. Y precisamente por eso su enseñanza puede ser tan terapéutica para la mente contemporánea.

Cómo trabajar con Hilarión sin caer en rigidez mental

Trabajar con Hilarión no consiste en repetir fórmulas verdes ni en volverse un inspector espiritual de uno mismo y de los demás. La práctica madura con el Quinto Rayo busca otra cosa: desarrollar una mente más clara, un cuerpo más escuchado, una intuición más contrastada y una relación más humilde con la verdad. Para algunas personas eso pasa por meditar; para otras, por ordenar hábitos; para otras, por sostener una terapia, estudiar con más rigor, revisar una herida antigua o aprender a nombrar lo que de verdad necesitan.

La música atribuida a Hilarión, especialmente la Toccata y fuga en re menor de Bach, puede funcionar como anclaje contemplativo. No porque active automáticamente un portal místico, sino porque ayuda a crear un clima interno de atención, estructura y elevación. Del mismo modo, la visualización de la luz verde puede acompañar procesos de descanso, restauración y enfoque, siempre que no se convierta en sustituto de las decisiones concretas que la vida está pidiendo.

También es útil recordar que la verdad del Quinto Rayo no siempre se expresa como certeza. A veces aparece como una pregunta más fina, una sospecha que conviene observar, una negativa saludable, una revisión de hipótesis, una necesidad de descanso o una conciencia nueva sobre el impacto de nuestros hábitos. Hilarión no nos vuelve omniscientes; nos vuelve más honestos con el proceso de conocer.

Mini práctica diaria: siéntate unos minutos, respira, visualiza una luz verde suave envolviendo tu cuerpo y pregúntate con sencillez: “¿Qué verdad necesito reconocer hoy para cuidarme mejor?”. Después escribe una acción concreta: una llamada, un descanso, una revisión médica, una conversación pendiente, una lectura seria o un límite saludable.
Qué conviene leer como símbolo en la práctica con Hilarión

El color verde, el templo de Creta, las llaves tonales y las invocaciones pueden entenderse como herramientas contemplativas. Su valor no está en la espectacularidad del símbolo, sino en si te ayudan a vivir con más claridad, más sobriedad y más responsabilidad sobre tu salud física, emocional y espiritual.

Qué error conviene evitar al trabajar con el Quinto Rayo

Convertir la búsqueda de verdad en perfeccionismo, juicio continuo o orgullo intelectual. Una mente que siempre corrige pero nunca se conmueve también está enferma. Hilarión une precisión y compasión; si falta una de las dos, el equilibrio se rompe.

“La verdad libera cuando se vuelve conciencia vivida, no cuando se queda como concepto repetido”.

— Lectura contemplativa inspirada en la enseñanza de Hilarión

Decreto breve del Quinto Rayo

“YO SOY la verdad que ilumina mi mente, la luz verde que restaura mi cuerpo y la inteligencia divina que ordena mis pasos en paz.”

Invocación sobria a Hilarión

“Amado Hilarión, si esta enseñanza resuena con mi proceso, ayúdame a ver con claridad lo que necesito reconocer, sanar y ordenar. Que la verdad no me endurezca, sino que me vuelva más humilde, más consciente y más disponible para cuidar la vida.”

Preguntas frecuentes sobre Hilarión

¿Quién es el Maestro Hilarión?

Dentro de la tradición teosófica y metafísica, Hilarión es un Maestro Ascendido asociado al Quinto Rayo Verde de verdad, ciencia, sanación y discernimiento. Su figura reúne elementos históricos, simbólicos y espirituales, y se le presenta como guía de quienes buscan claridad, investigación honesta y curación profunda.

¿Qué representa el Quinto Rayo Verde?

Representa verdad, ciencia, observación, concentración y sanación. En una lectura práctica, es la capacidad de mirar con honestidad, comprender causas, ordenar procesos y permitir que el conocimiento se convierta en cuidado real de la vida.

¿Hilarión fue San Pablo?

Según estas corrientes, sí: se lo vincula con Saulo de Tarso / San Pablo como parte de su trayectoria espiritual. Una lectura madura puede entenderlo como símbolo de conversión interior: la mente convencida que aprende a rendirse ante una verdad más alta y más compasiva.

¿Dónde está el Templo de la Verdad de Hilarión?

La tradición lo sitúa en el plano etérico sobre la isla de Creta. Puede entenderse literalmente dentro de la cosmología esotérica o simbólicamente como un foco de meditación sobre claridad, investigación, sanación y salida del laberinto mental.

¿Qué relación tiene Hilarión con la sanación?

Se lo asocia con la idea de que la verdad sana: ver con honestidad, comprender causas, cuidar el cuerpo y trabajar las emociones con responsabilidad. No propone milagros automáticos, sino una integración entre consciencia, cuidado y restauración.

¿Cómo se puede conectar con Hilarión?

Mediante meditación, música contemplativa, visualización de la luz verde, estudio serio, escritura introspectiva y acciones concretas de cuidado. La conexión madura se reconoce por sus frutos: más claridad, más sobriedad y más responsabilidad personal.

¿Hilarión sustituye la medicina o la terapia?

No. La práctica espiritual puede acompañar procesos de sanación, pero no sustituye diagnósticos, tratamientos ni apoyo profesional. Precisamente por su vínculo con la verdad y la ciencia, Hilarión se entiende mejor cuando impulsa integración y no evasión.

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📅 Última revisión: 10 de julio de 2026 por Celia Montoya Revisado

14 comentarios

  1. Que bendición contar con esta información, anoche tuve un sueño, estaba en aprietos y el Maestro Hilarion me ayudaba, desperté esta mañana con la curiosidad de quién será, me hace mucho sentido la lectura de esta información con la ayuda que estoy necesitando en estos momentos de mi vida. Gracias Maestro Hilarion, gracias a todos los Maestros de la Gran Hermandad Blanca y gracias a quienes hacen posible esta página.

  2. Me llama la atención no se mencione a Maurice B. Cooke quien fue el escogido por Hilarion para transmitir sus enseñanzas, como la Naturaleza de la Realidad y varios temas mas dictados a su ser interior. Mientras, escribía este conocimiento para transmitírnoslo.

  3. el misterio de los ununaki desarrallondo el plan de maldad para el nuevo orden mundial y traer asu cristo cosmico que nosotros llamamos jesucristo yashua pero su pago pronto lo tendran en infierno por engañar con falasias de demonio su dios NO ES NUESTRO DIOS NUESTRO ETERNO

  4. Maestro Hilarión? jaja pura Nueva Era que disfraza el maligno que quiere engañar a la humanidad con falsos mensajes disfrazados de luz

  5. Muchas gracias por la información. Es muy interesante conocer nuestra historia y procedencia tanto biologi a como espiritual. Como coincidencias o casualidades… soy Rafael, mi color preferido es el verde, tengo dos hijas que llevan nombres griegos y un hijo de nombre italiano. Encuentro muy atractivo y hasta necesario estar en la Isla de Creta y/o en Grecia y el mediterraneo. Continuare examinando la información.

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