Adama en pocas palabras
Adama es el Sumo Sacerdote de Telos, la ciudad de luz que, según su enseñanza, guardan bajo el Monte Shasta, en California, los descendientes de la antigua Lemuria. Preside el Consejo Lemuriano de Luz de esa ciudad y es presentado como un Maestro Ascendido del Rayo Azul y, al mismo tiempo, como un Maestro del amor y la compasión. Su voz llegó al mundo a través de Aurelia Louise Jones, que desde 1998 recibió en el Monte Shasta los mensajes reunidos en los libros de Telos.
En esta guía contamos quién es Adama de Telos, qué se enseña sobre Lemuria y sobre la ciudad de Telos, cómo encaja todo ello con lo que dijeron antes la teosofía y otros autores sobre el Monte Shasta y, sobre todo, qué nos pide su enseñanza en la vida diaria. Adama no aparece en los libros de Blavatsky ni en los del Tibetano: pertenece a una corriente posterior, y así lo explicamos.
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¿Quién es Adama?
Si alguien nos pregunta quién es Adama, la respuesta corta es esta: el Sumo Sacerdote de Telos, una ciudad lemuriana de luz que existiría bajo el Monte Shasta, y el guía del Consejo que la gobierna. Así lo presenta la enseñanza que transmitió Aurelia Louise Jones, que lo describe además como embajador de la humanidad ante nuestros hermanos de las estrellas y como responsable, junto a su equipo lemuriano, de una red cristalina de luz que rodea el planeta.
Su figura es inseparable de una montaña, el Monte Shasta, y de un recuerdo muy antiguo, el de Lemuria, a la que esta tradición llama la Tierra Madre. Hablar de Adama es hablar de Telos, una humanidad que, según este relato, conservó abierto el corazón cuando el resto del mundo lo fue cerrando.
Su nombre aparece de varias maneras: Maestro Adama, Adama de Telos o Lord Adama. Todas se refieren al mismo ser. Es difícil no escuchar en él la palabra hebrea adamá, que significa «tierra», y no deja de ser hermoso que el Maestro de la Tierra Madre lleve un nombre con ese eco.
La misma fuente lo llama un Maestro Ascendido del Rayo Azul de nivel universal y, en la misma frase, un Maestro de amor y compasión. El azul es el color de la voluntad divina y de la protección; el amor es la sustancia de su mensaje. Adama, dice esta tradición, encarna el Corazón de Lemuria, el corazón de la Madre Divina y el regreso de la conciencia crística al planeta.
- Función: Sumo Sacerdote de Telos y guía del Consejo Lemuriano de Luz.
- Lugar: Telos, la ciudad lemuriana bajo el Monte Shasta, en el norte de California.
- Rayo: el Rayo Azul, el de la voluntad divina, la fe y la protección.
- Cualidades: amor, compasión, inocuidad, gratitud y cuidado de la Tierra.
- Símbolo: el Corazón de Lemuria, el corazón de la Madre Divina.
- Transmisora: Aurelia Louise Jones, en la serie de libros Telos.
De dónde viene su enseñanza: Aurelia Louise Jones y los libros de Telos
Todo lo que se cuenta hoy sobre Adama procede, de un modo u otro, de una mujer: Aurelia Louise Jones. Nació en Montreal, en una familia francocanadiense, a comienzos de los años cuarenta. Fue enfermera y dedicó gran parte de su vida adulta a acompañar a otros como consejera espiritual y de salud, con la naturopatía y la homeopatía. Se trasladó a Estados Unidos en 1989.
Según la biografía que conserva Telos USA, en 1997, mientras vivía en Montana, recibió de Adama y del Consejo Lemuriano de Luz la indicación de mudarse al Monte Shasta. Llegó en junio de 1998 y empezó allí el servicio de su vida: transmitir las enseñanzas de Telos, dadas sobre todo por Adama, pero también por otros telosianos y por varios Maestros Ascendidos. Fundó para ello Mount Shasta Light Publishing y el boletín The Lemurian Connection.
De ese trabajo nacieron los tres libros de la serie Telos. El primero revela la vida de la Nueva Lemuria, el segundo reúne mensajes para la iluminación de una humanidad en transformación y el tercero, publicado en castellano como Telos III: Protocolos de la quinta dimensión, describe cómo se vive en esa conciencia. En inglés se editaron entre 2004 y 2006, y por las mismas fechas aparecieron en castellano. Después llegó Las Siete Llamas Sagradas, donde Adama y otros Maestros hablan de cada una de las llamas divinas. Hoy se leen en más de una docena de idiomas.
Aurelia Louise Jones dejó este mundo el 12 de julio de 2009. Quienes continúan su labor cuentan que, poco después, se hizo presente en un grupo de estudio en Canadá para insistir en algo que había subestimado en vida: sanar las emociones que guardamos sin saberlo.
Una enseñanza recibida, no escrita
Los libros de Telos se presentan como mensajes recibidos por canalización: Aurelia no firmaba como autora, sino como mensajera de Adama. Leerlos así nos ayuda a acogerlos con el corazón abierto y a dejar que nuestra propia conciencia reconozca lo que en ellos resuena como verdadero.
Lemuria, la Tierra Madre

Lemuria no es una invención reciente. Cuando Adama empieza a hablar, a finales del siglo XX, el nombre lleva más de cien años en la literatura espiritual de Occidente. Helena P. Blavatsky lo recoge en su Glosario Teosófico y explica su origen con estas palabras:
«Término moderno empleado por algunos naturalistas, y que actualmente usan los teósofos para designar un vastísimo continente».
Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico
Para la teosofía, ese continente precedió a la Atlántida y fue el hogar de la tercera raza raíz. Annie Besant, en La Genealogía del Hombre, lo llama «la cuna de la raza en la que apareció la inteligencia humana» y describe cómo se fue fragmentando entre volcanes y terremotos hasta desaparecer, dejando como huellas tierras como Australia, Madagascar o la Isla de Pascua.
El Tibetano añade una pieza que da mucho sentido a todo lo que vendrá después. En Iniciación Humana y Solar sitúa precisamente en Lemuria el nacimiento de la Jerarquía espiritual del planeta, con la llegada de Sanat Kumara, el Señor del Mundo:
«En los días de Lemuria, después del gran descenso de las Existencias espirituales a la tierra, quedó sistematizado el trabajo que proyectaron. […] Esta Jerarquía de Hermanos de la Luz, existe aún, y el trabajo prosigue constantemente».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar
Ese es el fondo sobre el que se levanta el relato de Telos: Lemuria como el tiempo en que la humanidad recibió a sus primeros instructores. Lo que cambia, y conviene decirlo con serenidad, es la cronología. La teosofía y el Tibetano hablan de millones de años; en Iniciación Humana y Solar, la llegada de Sanat Kumara ocurre «a mediados de la época lemuriana, hace aproximadamente dieciocho millones de años». La enseñanza de Telos, en cambio, sitúa el hundimiento final de Lemuria hace unos doce mil años. Son dos maneras distintas de contar la historia del alma humana, y no hace falta forzarlas para que coincidan.
Lemuria según la enseñanza de Telos
En los textos de Aurelia Louise Jones, la Era Lemuriana va desde hace unos cuatro millones y medio de años hasta hace unos doce mil. Lemuria ocupaba buena parte del Pacífico y llegaba, por el este, hasta la actual California. Sus habitantes honraban la sacralidad de toda vida y conocían un equilibrio perfecto entre lo masculino y lo femenino, entre la mente y el corazón. Lemuria representaba la energía de la Madre Divina y la Atlántida la del Padre Divino, y ambas debían guiar juntas a los pueblos más jóvenes.
El desacuerdo llegó precisamente ahí: los lemurianos querían dejar que cada pueblo evolucionara a su ritmo y los atlantes querían dirigirlos. Aquel conflicto acabó en guerras sin vencedores, y así se fue produciendo lo que Telos llama la caída de la conciencia, cuando la mente se impuso al corazón. Leído con calma, no es solo una historia de continentes perdidos. Es también un retrato muy preciso de lo que nos pasa cuando dejamos de escuchar el corazón.
La última noche de Lemuria
Los sacerdotes sabían desde hacía mucho que el continente se hundiría, y pusieron a salvo los registros y, sobre todo, las llamas que ardían en sus templos. Unas fueron a Telos y otras a tierras que no se verían afectadas. Cuando llegó el final, cuentan estos textos, la tierra se hundió en una sola noche, tan en silencio que casi todos dormían.
Aurelia Louise Jones recoge aquí una transmisión que atribuye al Maestro Himalaya, dada en 1959 a través de Geraldine Innocente, del Puente a la Libertad. Según ese relato, muchos sacerdotes y sacerdotisas se quedaron con su pueblo y rezaron y cantaron hasta el último momento para envolver a todos en un manto de paz, de modo que el miedo no dejara heridas profundas en sus almas. La melodía que cantaban, añade, es la que hoy conocemos como Auld Lang Syne. Lemuria, concluye el texto, se hundió con dignidad.
El Monte Shasta, montaña sagrada

El Monte Shasta se alza en el condado de Siskiyou, en el norte de California, no muy lejos de la frontera con Oregón. Es un volcán dormido de la cordillera de las Cascadas, de más de 4.300 metros, que se alza solitario sobre los valles, a menudo coronado por nubes lenticulares. Los pueblos originarios de la región lo consideran sagrado desde mucho antes de que llegaran los europeos.
Para la enseñanza de Telos, el Monte Shasta es un gran vórtice espiritual, la puerta por la que entra la luz que alimenta las redes del planeta y el hogar de los supervivientes de Lemuria. Pero su fama espiritual empezó antes que Adama.
Phylos y «A Dweller on Two Planets»
El primer libro que convirtió al Shasta en una montaña de misterio fue A Dweller on Two Planets («Un habitante de dos planetas»). Lo escribió Frederick Spencer Oliver (1866-1899), un joven que vivía en el norte de California y que aseguró haberlo recibido, a partir de 1883, de un espíritu que se presentaba como Phylos el Tibetano. Lo terminó en 1886, pero no se publicó hasta 1905, seis años después de su muerte, gracias a su madre.
Narra la vida de Phylos en la Atlántida y su última encarnación en la América del siglo XIX, en la que su cuerpo reposaba en un templo oculto dentro del Monte Shasta. Muchos ven en él el origen de la leyenda moderna de la montaña, y su influencia llega a la actividad YO SOY.
Saint Germain en el Monte Shasta, 1930

El segundo gran momento llegó en 1930. Guy Ballard, un ingeniero de minas que trabajaba entonces al pie de la montaña, contó que durante sus largas caminatas por el Shasta había conocido al Maestro Saint Germain. Lo narró en Misterios Develados (1934), firmado con el seudónimo de Godfré Ray King, y fecha aquellas experiencias en agosto, septiembre y octubre de 1930.
El encuentro empieza de forma muy sencilla. Ballard se inclina para llenar su taza en un manantial y ve tras él a un joven que parece otro excursionista. El desconocido le devuelve la taza llena de un líquido cremoso que lo recorre como una corriente de vida. Era Saint Germain. De aquellas conversaciones nació la actividad YO SOY, origen de la corriente de los Maestros Ascendidos tal como hoy la conocemos. Su primer capítulo recoge el rumor de que en la montaña vivía una Hermandad del Monte Shasta, rama de la Gran Logia Blanca activa allí desde tiempos muy antiguos, y la serie de libros está dedicada a Saint Germain, a la Gran Hermandad Blanca y a esa misma Hermandad.
En ninguno de estos dos libros aparecen Adama ni Telos, que llegarán más tarde. Pero cuando Aurelia Louise Jones se instaló en el Shasta en 1998, la montaña llevaba casi un siglo siendo un lugar de encuentro con los Maestros. Tienes más sobre ella en nuestra página sobre el Monte Shasta.
Telos, la ciudad de luz bajo el Monte Shasta

La ciudad de Telos es el corazón de toda esta enseñanza. Su nombre, explica la tradición, significa comunicación con el Espíritu, unidad y comprensión con el Espíritu. Antes del hundimiento, Telos era el nombre de toda la parte oriental de Lemuria, lo que hoy es California y parte de la costa del Pacífico hacia el norte. Después pasó a ser el nombre de la ciudad que los lemurianos construyeron bajo la montaña.
Cómo nació la ciudad
Según los textos de Aurelia Louise Jones, cuando los lemurianos supieron que su tierra estaba condenada pidieron permiso para construir una ciudad bajo el Monte Shasta y unirse a la Red de Agartha, el conjunto de ciudades subterráneas del planeta. Para obtenerlo tuvieron que demostrar que habían aprendido las lecciones de la guerra y de la agresión. Esta tradición llama al centro de esa red «Shamballa la Menor», que no debe confundirse con la Shamballa de la que habla el Tibetano, el centro donde la voluntad de Dios es conocida.
Partieron de una gran caverna en forma de cúpula que ya existía dentro de la montaña y la ampliaron con su dominio de la energía, los cristales y el sonido. La ciudad estaba pensada para doscientas mil personas. El cataclismo llegó antes de lo previsto, y solo unas veinticinco mil alcanzaron a refugiarse en ella. De ellas descienden los telosianos, que hoy serían alrededor de un millón y medio.
Cómo es Telos hoy, según su enseñanza
Las descripciones de Telos son muy concretas. La ciudad se organiza en cinco niveles bajo la montaña. En el primero, bajo la gran cúpula, vive la mayor parte de la población y están los edificios públicos y varios templos. En su centro se alza el templo principal, el Templo de Ma-Ra, una pirámide blanca con capacidad para diez mil personas, dedicada al sacerdocio de Melquisedec, cuya piedra de remate habría sido un regalo de Venus.
En los niveles inferiores están los talleres y las escuelas, unos jardines que alimentan a toda la ciudad sin agotar la tierra y, en el último, pura naturaleza: árboles altos, lagos y animales que conviven sin miedo. Telos, dicen estos textos, es el lugar donde el león y el cordero duermen juntos.
Además de la ciudad física, esta tradición habla de una gran ciudad de cristal en el plano etérico, alrededor del Monte Shasta, de unos sesenta kilómetros de diámetro, donde se conservarían templos de la antigua Lemuria como el Templo de la Unión, dedicado al amor de las llamas gemelas.
Cómo leer las descripciones de Telos
Telos vive, según esta enseñanza, en una frecuencia más alta que la nuestra, la quinta dimensión, así que no se trata de buscarla con una linterna en las cuevas del Shasta. Sus jardines, su templo blanco y sus animales en paz son también un retrato de lo que una humanidad reconciliada podría llegar a ser. Quien las lee con el corazón suele quedarse con una pregunta: ¿cuánto de Telos podemos empezar a vivir ya, aquí?
El Consejo Lemuriano de Luz

Telos tiene, según su enseñanza, dos formas de gobierno. La primera la forman el rey y la reina de Telos, Ra y Rana Mu, dos Maestros Ascendidos que son además llamas gemelas, y que tienen la última palabra en los asuntos de la ciudad.
La segunda es el Consejo Lemuriano de Luz, formado por doce Maestros Ascendidos: seis mujeres y seis hombres, para que lo femenino y lo masculino divinos estén siempre en equilibrio. El decimotercer miembro es el Sumo Sacerdote, hoy Adama, que guía el Consejo y decide cuando la votación queda empatada. Sus miembros se eligen por su madurez espiritual, sus cualidades interiores y su campo de experiencia, y cuando una plaza queda libre cualquier habitante que se sienta preparado puede ofrecerse para ocuparla.
Es una imagen muy bella del liderazgo espiritual: el que preside no está por encima de los demás, sino en el centro del círculo, al servicio del acuerdo. En cualquier familia o equipo podemos cuidar ese mismo equilibrio y esa misma escucha antes de decidir.
Lo que enseña Adama
Las enseñanzas de Adama parten todas de un mismo centro: el corazón. Si tuviéramos que resumirlas en una frase, la tomaríamos de uno de sus mensajes a través de Aurelia Louise Jones:
«Remember always that Love is the key, dear ones».
Adama, a través de Aurelia Louise Jones, «Telos Codes of Entry»
Podríamos traducirlo así: recordad siempre, queridos, que el amor es la llave. En ese mismo mensaje Adama añade que el amor abre todas las puertas, y se despide con una fórmula que lo define: «I am Adama, your Lemurian brother», soy Adama, vuestro hermano lemuriano. No habla desde arriba. Habla como un hermano mayor que ya ha recorrido el camino.
El amor por uno mismo y por toda la vida
Adama insiste en que el amor empieza por casa. Pide amor incondicional por uno mismo, por los demás y por todos los reinos de la vida, y lo pone como el primer requisito para acercarse a la conciencia de Telos. En otro mensaje, el anciano Ahnahmar, que habla junto a Adama, lo dice de una forma muy directa: la relación que buscamos fuera es el reflejo de la relación que tenemos con nuestro propio ser divino.
Sanar las emociones
La segunda es la sanación emocional. Los mensajes de Telos piden abrazar y liberar con paciencia el dolor, la culpa o la tristeza que guardamos desde hace mucho, sin juzgarnos. En su mensaje sobre la Nueva Lemuria, Adama invita incluso a dejar que fluyan las lágrimas si este recuerdo toca algo dentro: forman parte de la curación.
La inocuidad y el cuidado de la Tierra
La tercera es lo que estos textos llaman el camino de la inocuidad, es decir, no hacer daño a ninguna forma de vida. De ahí nace su cuidado por los animales, por las plantas y por la propia Tierra, y su visión de una ciudad donde se vive sin agresión. Adama y su equipo trabajan, dice esta tradición, en una red cristalina de luz alrededor del planeta, y la misma enseñanza nos recuerda que somos huéspedes de una Madre Tierra generosa, no sus dueños.
Las llamas sagradas y el reencuentro
Por último, Adama habla de las llamas sagradas que Lemuria guardó en sus templos y que hoy se custodian en Telos, a las que Aurelia Louise Jones dedicó Las Siete Llamas Sagradas. Y todo su mensaje mira hacia un reencuentro con nuestra antigua familia lemuriana, que llegará, dice, a medida que abramos el corazón.
- Amor: por uno mismo, por los demás y por toda forma de vida.
- Inocuidad: no causar daño con palabras, actos ni pensamientos.
- Sanación: acoger las emociones antiguas sin juicio hasta liberarlas.
- Cuidado de la Tierra: vivir como huéspedes agradecidos del planeta.
- Comunidad: decidir juntos, en equilibrio y en escucha.
Adama y la Sabiduría Antigua
Quien llega a Adama desde la teosofía o desde los libros del Tibetano se preguntará dónde aparece en ellos. No aparece: hemos buscado su nombre, el de Telos y el del Monte Shasta en los libros de Blavatsky, de Besant y del Tibetano de nuestra Biblioteca, y no figuran. Adama pertenece a una corriente posterior, que nace a finales del siglo XX con los mensajes recibidos por Aurelia Louise Jones y que se reconoce heredera de la corriente de los Maestros Ascendidos.
Eso no significa que no haya puentes. Lemuria sí está en la teosofía y en el Tibetano, como el tiempo en que la Jerarquía de los Hermanos de la Luz empezó su trabajo con la humanidad. La enseñanza de Telos convierte esa intuición en una historia cercana, con nombres, templos y una ciudad viva. La teosofía habla del pasado remoto de la humanidad; Telos habla de una familia que nos espera.
Hay diferencias: las fechas no coinciden, y el Tibetano no describe ciudades ni la vida cotidiana de la Jerarquía, mientras que los textos de Telos lo hacen con generosidad. Cada corriente tiene su lenguaje. Lo sensato es no mezclar sus datos y, a la vez, reconocer lo que comparten: la certeza de que la humanidad no está sola y de que el camino pasa por el corazón.
Adama y los demás Maestros
Adama no trabaja solo. Telos USA lo presenta como uno de los grandes responsables de la ascensión del planeta junto al Cristo planetario, el Señor Maitreya, el Señor Sananda, el Señor Buda y Sanat Kumara, entre otros. Telos sería hoy, según esa fuente, el principal centro de la ascensión en la Tierra.
Con El Morya comparte el Rayo Azul. No es casual que Aurelia Louise Jones recibiera algunos mensajes firmados por los dos, El Morya y Adama juntos: la voluntad divina que da dirección y el amor que la hace habitable. Con Saint Germain le une la montaña misma, donde Guy Ballard situó su encuentro de 1930. Y con Kwan Yin, la Madre de la Misericordia, comparte la compasión: según la biografía de Aurelia, fue Kwan Yin quien le pidió transmitir el mensaje del reino animal que recogió en uno de sus libros.
Adama no es uno de los siete Chohanes. Su servicio es otro: guardar en el interior de la Tierra la memoria de lo que fuimos y la promesa de lo que podemos ser.
Cómo acercarte a Adama

A Adama uno se acerca por el corazón. Su enseñanza no pide grandes rituales, sino abrir el corazón, mirar con amor lo que llevamos dentro y tratar con cuidado a todo lo que vive.
Una práctica de diez minutos
- Llega al corazón. Siéntate con la espalda cómoda, cierra los ojos y lleva la atención al centro del pecho. Respira despacio durante un par de minutos.
- Visualiza la montaña. Imagina el Monte Shasta al amanecer, blanco y en calma. Siente su estabilidad y deja que una luz azul y blanca, suave, envuelva tu corazón.
- Saluda a Adama. Con tus propias palabras, dirígete a él como a un hermano mayor. Puedes decir, por ejemplo: «Adama, ayúdame a recordar que el amor es la llave».
- Acoge una emoción. Si hay en ti una tristeza, un enfado o un miedo, no lo empujes. Míralo con ternura, respira con él y ofrécelo a la luz, sin juzgarte.
- Bendice la Tierra. Antes de abrir los ojos, da las gracias a la Tierra que te sostiene y envíale tu amor.
- Haz un gesto inocuo hoy. Elige una forma concreta de no hacer daño y de cuidar: una palabra más amable, un animal o una planta a los que atender, un consumo más consciente.
Antes de dormir
En la tradición de Telos es habitual pedir, antes de dormir, ser llevado a sus templos para aprender durante la noche; Ahnahmar, uno de los ancianos de la ciudad, invita así a sus clases en el Templo de la Unión. No hace falta recordar nada al despertar: basta con pedirlo con sencillez y observar si en los días siguientes hay más paz.
Para quien sigue la línea del Tibetano
En la enseñanza transmitida a través de Alice A. Bailey no se invoca a los Maestros por su nombre, y Adama no forma parte de ella. Quien siga ese camino encontrará, aun así, en el mensaje de Telos un eco de lo que el Tibetano pide siempre: inocuidad, buena voluntad y servicio. La Gran Invocación, dicha con atención por toda la humanidad, es una forma de colaborar con la misma Jerarquía de los Hermanos de la Luz que, según el Tibetano, nació en los días de Lemuria.
Señales de que vamos bien
- Nos tratamos con más ternura y nos juzgamos menos.
- Sentimos más gratitud por la Tierra y por lo que tenemos.
- Hacemos menos daño, en las palabras y en los actos.
- Escuchamos más antes de decidir.
- La espiritualidad nos acerca a la vida cotidiana en lugar de alejarnos de ella.
Una advertencia del propio corazón
La enseñanza de Telos habla de ciudades de luz, de reencuentros y de una humanidad futura llena de belleza. El riesgo es usar esa imagen para huir de la vida presente o para sentirnos especiales. Si después de trabajar con Adama nos sentimos más lejos de la gente que nos rodea, más ansiosos por vivir experiencias extraordinarias o menos atentos a nuestras responsabilidades, algo se ha desviado. Su mensaje se reconoce por sus frutos: más amor, más paz y más cuidado de la vida. Y si al acoger emociones antiguas aparece un dolor que te desborda, recuerda que pedir ayuda médica o psicológica también es una forma de amarte.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Adama?
Adama es el Sumo Sacerdote de Telos, la ciudad lemuriana de luz que, según su enseñanza, existe bajo el Monte Shasta, en California. Guía el Consejo Lemuriano de Luz de esa ciudad y es presentado como un Maestro Ascendido del Rayo Azul y como un Maestro del amor y la compasión. Su enseñanza llegó a través de Aurelia Louise Jones, que la recibió en el Monte Shasta desde 1998.
¿Adama es un Maestro Ascendido?
Sí, así lo presenta la enseñanza de Telos: un Maestro Ascendido del Rayo Azul de nivel universal, dedicado a ayudar a la humanidad y al planeta en su ascensión. Adama no aparece en los libros de la teosofía ni en los del Tibetano transmitidos a través de Alice A. Bailey; pertenece a una corriente posterior, que se reconoce heredera de la corriente de los Maestros Ascendidos.
¿Qué es Telos y dónde está?
Telos es, según esta enseñanza, una ciudad construida por los lemurianos en una gran caverna bajo el Monte Shasta, en el norte de California, antes del hundimiento de Lemuria. Su nombre significaría comunicación con el Espíritu. Hoy vivirían en ella un millón y medio de personas, en una frecuencia más alta que la nuestra, invisible a los ojos físicos.
¿Qué relación tiene Adama con Lemuria?
Adama es el guía espiritual de los descendientes de Lemuria que se refugiaron en Telos. La enseñanza de Telos cuenta que Lemuria, la Tierra Madre, se hundió en el Pacífico hace unos doce mil años y que sus sacerdotes pusieron a salvo bajo el Monte Shasta sus registros y sus llamas sagradas. La teosofía también habla de Lemuria, aunque la sitúa millones de años atrás.
¿Quién canalizó los mensajes de Adama?
Aurelia Louise Jones, nacida en Montreal a comienzos de los años cuarenta y fallecida el 12 de julio de 2009. Se instaló en el Monte Shasta en 1998 y transmitió los mensajes de Adama en la serie Telos, en tres volúmenes, y en Las Siete Llamas Sagradas.
¿Qué rayo tiene Adama?
La enseñanza de Telos lo presenta como un Maestro del Rayo Azul, el de la voluntad divina, la fe y la protección, el mismo de El Morya. Al mismo tiempo lo describe como un Maestro de amor y compasión que encarna el Corazón de Lemuria, de modo que en él la firmeza del azul está siempre al servicio del amor.
¿Se puede visitar Telos?
Según esta enseñanza, Telos vive en una frecuencia de quinta dimensión y no se visita como un lugar turístico. Adama habla de unos requisitos de entrada que son, en el fondo, cualidades del corazón: amor incondicional, inocuidad y emociones sanadas. En esta tradición se puede pedir, antes de dormir, ser llevado a sus templos para aprender durante la noche.
¿Cómo puedo conectar con Adama?
Con un momento de recogimiento en el corazón, un saludo sencillo con tus propias palabras y, sobre todo, con gestos concretos de amor y de cuidado por la vida. Adama insiste en que el amor es la llave. La conexión se reconoce en los frutos: más ternura, más gratitud y menos daño.
Continúa tu recorrido
Y el resto de Maestros de la Hermandad: El Morya, Kuthumi, Lord Lanto, Pablo el Veneciano, Serapis Bey, Hilarión, Lady Nada, la Madre María, Lady Portia, Djwhal Khul.
Para leer en la Biblioteca
Algunos de los libros que citamos en esta guía se pueden leer y descargar aquí. En la sección de libros del Tibetano está Iniciación Humana y Solar, donde se habla de los días de Lemuria. De la corriente de los Maestros Ascendidos tienes El Libro de Oro de Saint Germain y el diario del Puente a la Libertad. Y si quieres conocer el origen de la teosofía, empieza por qué es la teosofía, por Helena P. Blavatsky. Hay muchos más en la Biblioteca.
Fuentes de esta guía
Esta guía se apoya en la enseñanza de Telos para la figura de Adama, en la teosofía y el Tibetano para el trasfondo de Lemuria y en la literatura anterior sobre el Monte Shasta:
- Aurelia Louise Jones, serie Telos (Mount Shasta Light Publishing): vol. 1, Revelations of the New Lemuria; vol. 2, Messages for the Enlightenment of a Humanity in Transformation; vol. 3, Protocols of the Fifth Dimension (en castellano, Telos III: Protocolos de la quinta dimensión); y The Seven Sacred Flames.
- Telos USA (telos-usa.com): páginas sobre Adama, Aurelia Louise Jones, Lemuria y Telos, el Monte Shasta y los mensajes «The New Lemuria», «Telos Codes of Entry» y «Temple of Union».
- Mount Shasta Light Publishing (mslpublishing.com): «Telos and Lemuria», con el gobierno de Telos, sus niveles y el relato del hundimiento según la transmisión del Maestro Himalaya a través de Geraldine Innocente (1959).
- Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico: la entrada «Lemuria».
- Annie Besant, La Genealogía del Hombre: la fragmentación y desaparición de Lemuria.
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar (1922): la llegada de Sanat Kumara y la fundación de la Jerarquía en los días de Lemuria.
- Frederick Spencer Oliver (Phylos el Tibetano), A Dweller on Two Planets (escrito entre 1883 y 1886, publicado en 1905).
- Godfré Ray King (Guy Ballard), Misterios Develados (1934): el encuentro con Saint Germain en el Monte Shasta en 1930 y la Hermandad del Monte Shasta.








Me encantan estos temas y estoy en el camino de la Ascención, gracias por excelente texto.
Glady comparto tu pena de no poder estar con tu hijo ya tendrás oportunidad de viajar e ir a verlo y estar cerca de el Gldy que tengas paz en tu corazon abarazos
Si, me a gustado mucho. Mi nombre es guillermo antonio martinez. Y desde que tengo recuerdo siempre e buscado a mi Dios, el Dios del cosmos y me ha parecido una tarea sin fin. Asta ue parece que finalmente a mis 55 obtengo algunos resultados. Me encuentro muy feliz o cada dias mas mas feliz a medida que continuo. Solo quisiera pedir que si hay alguna meditacion para dejar de fumar cigarrillos, es el ultimo vicio en desaparecer ademas del vicio de comer carne que a sido lo mas duro en cuanto a la alimentacion gracias hermanos.
Gracias?
Me encanto, hace tiempo vi a tres seres iguales, era una noche de verano sobre las tres de la Madrugada, mirándome desde la ventana, nunca más les vi, Hasta hoy, que cayó en mis mano, hoy se que no es casualidad, pero no consigo saber la causalidad
excelente
Gracias
Gracias, por tan buena informacion.
Muy interesante
soy Dante de Argentina quiero participar
Bien
MUCHAS GRACIAS.
Muy interesante en este momento me encuentro en angustia por la salud de mi hijo sobre todo por no poder estar a su lado esta en post operatorio sencillo pero como madre quisiera esta con el en este momento, se encuentra solo con Dios y la Virgen pero terrenalmente no esta ningún familiar necesito Ayuda espiritual para fortalecerme y superar esta angustia o inquietud Amen
HERMOSO!