Pablo el Veneciano en pocas palabras
Pablo el Veneciano es el Maestro del Tercer Rayo en la corriente de los Maestros Ascendidos: el rayo rosa del amor divino, la belleza y la creatividad. Esa misma corriente lo reconoce en el gran pintor del Renacimiento Paolo Veronese (1528-1588) y lo presenta como el guía del Château de Liberté, un retiro espiritual sobre el valle del Ródano, en el sur de Francia. También se le llama Pablo Veneciano o, en inglés, Paul the Venetian.
En esta guía contamos lo que se enseña sobre él separando cada fuente: lo que transmiten el Puente a la Libertad y The Summit Lighthouse, lo que sabemos del Veronese histórico y cómo dialoga todo ello con la enseñanza de los rayos que el Maestro Tibetano Djwhal Khul transmitió a través de Alice A. Bailey. Y, sobre todo, cómo se vive su rayo en lo cotidiano, que es donde de verdad se le encuentra: en un amor que se nota en las formas.
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¿Quién es Pablo el Veneciano?
Hay Maestros a los que se reconoce por su fuerza y otros por su sabiduría. A Pablo el Veneciano se le reconoce, sobre todo, por su manera de amar. Es un amor que no se queda en el sentimiento. Busca forma, color, música, una mesa bien puesta, una palabra dicha con tacto. Por eso su nombre aparece siempre unido a la belleza y al arte, aunque su enseñanza llega mucho más allá de los artistas.
Su nombre se escribe de varias maneras. Pablo el Veneciano es la forma habitual en español; también se lee Pablo Veneciano, Paulo el Veneciano o, sencillamente, «el Veneciano». En inglés es Paul the Venetian, y así aparece en los libros y conferencias de The Summit Lighthouse. Todas se refieren al mismo Maestro. El sobrenombre viene de Venecia, la ciudad donde, según esta tradición, transcurrió su última encarnación como pintor.
Conviene saber desde el principio de dónde procede lo que se cuenta de él. La figura de Pablo el Veneciano tal como hoy la conocemos pertenece a la corriente de los Maestros Ascendidos, la que nace con la actividad YO SOY en los años treinta del siglo XX y continúan el Puente a la Libertad y The Summit Lighthouse. Allí es uno de los siete Chohanes, los Maestros que presiden cada uno de los siete rayos, y allí se narran sus vidas, su retiro y su servicio.
En los textos de la teosofía clásica y en los libros del Tibetano que hemos consultado no aparece con este nombre, aunque sí una enseñanza muy rica sobre el tercer rayo y la belleza que ayuda a comprenderlo y que recorreremos más adelante.
El Chohan del Tercer Rayo
En la corriente de los Maestros Ascendidos, Pablo el Veneciano es el Chohan del Tercer Rayo, el rayo rosa del amor divino. The Summit Lighthouse lo describe como un gran maestro del sendero del amor, cuya devoción es la belleza y el perfeccionamiento del alma por medio de la compasión, la paciencia, la comprensión y la autodisciplina. Su tarea, añade, es desarrollar las facultades intuitivas y creativas del corazón.
Dos rasgos de esa descripción merecen detenerse. El primero es que Pablo acompaña la iniciación del chakra del corazón, el proceso por el que el corazón deja de ser solo el lugar de las emociones y se convierte en un órgano de percepción. El segundo es el don espiritual que se le asocia: el discernimiento de espíritus. La misma fuente lo explica como la capacidad de distinguir el bien del mal, la luz de la sombra y los matices delicados de todo lo que creamos, y lo llama una verdadera sensibilidad interior hacia los demás. Amar, en el tercer rayo, también es saber ver.
Esta tradición lo considera originario de Venus, el planeta que en su lenguaje simboliza la armonía y el amor, y explica que de ahí le vienen la gracia, la diplomacia y el tacto. Le confía además una tarea muy concreta: impulsar una cultura de la belleza y la verdad para nuestra época, trabajando con artistas, músicos, arquitectos, diseñadores y artesanos. Para la corriente de los Maestros Ascendidos, la humanidad responde a las verdades espirituales sobre todo a través de la cultura, es decir, de la música, el teatro, la arquitectura y el arte.
- Rayo: tercero, el del amor divino, la belleza y la creatividad.
- Color: rosa, en toda su gama, del rosa pálido al rosa intenso.
- Cualidades: amor, compasión, tolerancia, tacto, belleza y creatividad.
- Centro que acompaña: el chakra del corazón.
- Don espiritual: el discernimiento de espíritus.
- Compañeros de rayo: el Arcángel Chamuel y Caridad, y los Elohim Heros y Amora.
- Retiro: el Château de Liberté, en el plano etérico sobre el Ródano, en el sur de Francia.
- Día y piedras: el lunes; el rubí, el diamante, el granate, el cuarzo rosa y el berilo rosa, según The Summit Lighthouse.
- Llave tonal: I Love You Truly, de Carrie Jacobs-Bond, en el Puente a la Libertad y en The Summit Lighthouse; A. D. K. Luk, en Ley de la Vida, indica la canción de amor a Elsa del Lohengrin de Wagner.
En esta enseñanza, cada rayo tiene también un Arcángel y una pareja de Elohim, los grandes constructores de la forma. En el tercero sirven el Arcángel Chamuel, cuyo nombre se interpreta como «el que busca a Dios», junto a su complemento divino, Caridad, y los Elohim Heros y Amora. Pablo, como Chohan, es quien enseña a los seres humanos a vivir ese mismo amor en sus decisiones diarias. Esa fuente menciona además a su llama gemela, la Maestra Ascendida Ruth Hawkins, a quien llama Diosa de la Belleza.
La llama rosa del corazón

Para entender por qué un Maestro del amor trabaja con el corazón, hay que conocer una enseñanza central de esta corriente: la llama trina. The Summit Lighthouse la describe como una llama de tres plumas que arde en la cámara secreta del corazón. Una es azul, la del poder. Otra es amarilla, la de la sabiduría. La tercera es rosa, la del amor. Juntas expresarían la Trinidad en la vida de cada persona.
La pluma rosa es el terreno de Pablo el Veneciano. Según esta enseñanza, las tres plumas rara vez tienen la misma altura. Hay personas con mucha voluntad y poco amor, otras con mucho conocimiento y poca ternura, otras con un corazón enorme que no saben sostener en el tiempo. El trabajo espiritual consiste en equilibrarlas, de modo que el amor del corazón llegue a estar a la altura de la inteligencia de la mente y de la voluntad.
Cuando falta la pluma rosa, el consejo de esta tradición es muy sencillo: buscar a quienes necesitan amor y dárselo, una y otra vez, hasta sentir de verdad la fuerza de ese amor en el propio corazón. Se empieza dando, y el sentimiento llega después.
Así se entiende que Pablo forme un trío natural con El Morya, Maestro de la pluma azul, y con Lord Lanto, Chohan del rayo amarillo de la sabiduría. Puedes profundizar en esta práctica en nuestra guía sobre cómo desarrollar la llama trina.
Las vidas que se le atribuyen
Como ocurre con otros Maestros, la corriente de los Maestros Ascendidos atribuye a Pablo el Veneciano una serie de vidas anteriores. La teosofía clásica y los libros del Tibetano no recogen esta historia, así que la contamos como lo que es: el relato que esa tradición hace del camino de un alma de tercer rayo. Leída así tiene mucho que enseñar, porque en todas sus etapas aparece la misma tarea: dar una forma bella al amor y ponerla al servicio de una comunidad.
La Atlántida: el cuidado de la cultura

La primera escena se sitúa en la Atlántida. Según The Summit Lighthouse, Pablo sirvió allí en el gobierno como responsable de los asuntos culturales. Es un detalle que dice mucho. En el relato de esta corriente, una civilización no se sostiene solo con leyes y con técnica, sino con música, arte, fiestas y espacios comunes que educan la sensibilidad de todos. Quien cuida de eso tiene, de algún modo, el corazón de un pueblo en sus manos.
Perú: la llama de la libertad en los Andes

Antes de que el continente se hundiera, continúa el relato, Pablo estableció en el Perú un foco de la llama de la libertad. Esa llama habría dado impulso, mucho tiempo después, a la cultura, la belleza y la riqueza de la civilización inca. La imagen es hermosa: una llama custodiada durante siglos en las montañas, que florece en terrazas de cultivo, en piedras talladas con una precisión asombrosa y en tejidos de colores que todavía hoy nos conmueven.
Merece la pena fijarse en el nombre de esa llama. No es la llama del amor, sino la de la libertad. Volveremos a encontrarla en Francia, en el nombre mismo de su retiro. Para esta tradición, amor y libertad van juntos: solo se crea de verdad allí donde el alma es libre.
Egipto: arquitectura sagrada junto a El Morya
Más tarde, siempre según esta corriente, Pablo encarnó en Egipto como maestro de arquitectura esotérica y trabajó muy de cerca con El Morya, que entonces era maestro de obras. Es una escena que une dos rayos: la voluntad que levanta la estructura y el amor que le da proporción y belleza.
Venecia: Paolo Veronese
Su última encarnación, dice esta tradición, fue la de Paolo Veronese, uno de los grandes pintores de la escuela veneciana del siglo XVI. Es la vida que le da el nombre y la única de la que tenemos una biografía histórica, así que merece un apartado propio.
Cómo leer estas vidas
No hace falta aceptar cada escena al pie de la letra para aprovechar lo que enseña. Las cuatro forman un mismo retrato: el que cuida la cultura de su pueblo, el que guarda una llama de libertad, el que da belleza a la piedra y el que llena de luz los muros de una ciudad. Cada uno de nosotros puede preguntarse cuál de esos gestos le toca vivir ahora.
Paolo Veronese, el pintor de la luz veneciana

Paolo Caliari nació en Verona en 1528, hijo de un cantero. De su ciudad natal le vino el sobrenombre con el que pasó a la historia: el Veronés, Paolo Veronese. Se formó en Verona y hacia 1553 se instaló en Venecia, que era entonces una de las grandes capitales del arte en Europa. Allí trabajó durante más de treinta años, en los mismos años que Tiziano y Tintoretto, y allí murió el 19 de abril de 1588.
Veronese fue, ante todo, un maestro del color. Sus cuadros están llenos de sedas que brillan, de cielos claros, de arquitecturas blancas y de una luz que parece de mediodía. Pintó techos para el Palacio Ducal y decoró durante años la iglesia de San Sebastiano, donde está enterrado. En la Villa Barbaro de Maser, un edificio de Andrea Palladio, cubrió las paredes de frescos que todavía sorprenden por su frescura: paisajes que abren los muros, un balcón pintado desde el que se asoma la dueña de la casa, una niña que mira al visitante desde una puerta entornada.
Las bodas de Caná

Su obra más célebre es Las bodas de Caná, pintada entre 1562 y 1563 para el refectorio del monasterio benedictino de San Giorgio Maggiore, en Venecia. Es un lienzo inmenso, de casi diez metros de ancho, que convierte la escena del Evangelio en un gran banquete veneciano con más de un centenar de figuras, músicos, criados, perros y columnas bajo un cielo luminoso. En 1797 las tropas de Napoleón se lo llevaron a París, y hoy cuelga en el Museo del Louvre, en la misma sala que la Gioconda. Una tradición antigua reconoce en los músicos del primer plano a los propios pintores venecianos, el mismo Veronese entre ellos.
Mirado desde la enseñanza de Pablo, el cuadro dice algo precioso. Lo sagrado no está fuera de la vida, sino en medio de ella: en una fiesta, en una mesa compartida, en la música, en la alegría de los invitados. Jesús ocupa el centro, y alrededor bulle la vida entera. Esa es la mirada del tercer rayo, la que encuentra a Dios en la belleza de lo humano y no necesita apartarse del mundo para reconocerlo.
Ante la Inquisición
En 1573 Veronese terminó para los dominicos de Santi Giovanni e Paolo una gran Última Cena. El cuadro estaba lleno de personajes que poco tenían que ver con la escena sagrada: bufones, alabarderos alemanes, un criado al que le sangra la nariz, perros. El 18 de julio de ese año, el tribunal de la Inquisición de Venecia lo llamó a declarar. Veronese respondió con sencillez que los pintores se toman ciertas licencias, como los poetas, y que había llenado el espacio sobrante con figuras de su invención para adornar la historia.
El tribunal le ordenó corregir la obra. Él no cambió las figuras: cambió el título. El cuadro pasó a llamarse Banquete en casa de Leví, un episodio evangélico en el que sí caben publicanos y pecadores sentados a la mesa con Jesús, y así se conserva hoy en las Galerías de la Academia de Venecia. La corriente de los Maestros Ascendidos ve en este episodio un rasgo muy propio del Maestro: la libertad creadora defendida sin violencia, con ingenio y casi con una sonrisa. Hubo una salida inteligente que salvó la obra y respetó a todos.
Del pintor al Maestro Ascendido
La historia sitúa la muerte de Veronese en Venecia el 19 de abril de 1588, a los sesenta años. The Summit Lighthouse da esa misma fecha como el día de su ascensión, que habría tenido lugar desde el Château de Liberté. Lo que para la biografía es un final, para esta tradición es un comienzo: el pintor que llenó de luz las iglesias y los palacios de Venecia se convierte en el Maestro que ayuda a otros a crear desde el corazón.
El Château de Liberté, su retiro en el sur de Francia

El retiro de Pablo el Veneciano se llama Château de Liberté, el Castillo de la Libertad. La corriente de los Maestros Ascendidos lo sitúa en el plano etérico, sobre el río Ródano, en el sur de Francia. Un retiro etérico, en esta enseñanza, es un lugar de luz al que las almas pueden acudir durante el sueño para aprender junto a los Maestros. No se visita con el cuerpo, sino con la conciencia.
El nombre recoge el hilo que ya vimos en el Perú. Allí Pablo habría fundado un foco de la llama de la libertad; aquí, en Francia, la libertad da nombre a su casa. El Puente a la Libertad lo describió en sus páginas sobre los hogares y retiros de los Maestros de Sabiduría y le asignó una llave tonal muy elocuente: La Marsellesa, el himno de Francia, que tomó su nombre de los voluntarios de Marsella. The Summit Lighthouse menciona además un segundo foco de su servicio, el Templo del Sol, sobre Manhattan, donde trabaja junto a Ruth Hawkins.
¿Por qué la libertad en la casa de un Maestro del amor? La respuesta de esta tradición es sencilla. El amor que no deja libre no es amor, y la belleza que nace del miedo o de la obligación se marchita enseguida. El Château de Liberté sería, así, una escuela de libertad creadora: un lugar donde el alma aprende a crear sin pedir permiso al juicio ajeno y, al mismo tiempo, sin imponerse a nadie.
Quien quiera trabajar con esta imagen puede hacerlo antes de dormir. Basta con pedir, con palabras sencillas, ser instruido en el retiro de Pablo, y al día siguiente fijarse en las ideas, los deseos de crear o las reconciliaciones que vayan apareciendo. En esta corriente es una práctica habitual.
El tercer rayo según el Tibetano
Quien llega a Pablo el Veneciano desde los libros que el Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, transmitió a lo largo de treinta años se encontrará con otra manera de ordenar los rayos. No es una contradicción que haya que resolver, sino otra perspectiva que enriquece la mirada.
En Iniciación Humana y Solar (1922), el Tibetano explica que la Jerarquía espiritual se organiza en tres grandes departamentos, cada uno con un gran Señor al frente. El tercero lo encabeza el Mahachohan, el Señor de la Civilización, y su tarea se describe así:
«Su trabajo es fomentar y fortalecer la relación entre espíritu y materia, vida y forma, yo y no-yo, cuyo resultado es lo que llamamos civilización».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar
Para el Tibetano, el tercer rayo es el de la inteligencia activa o adaptabilidad, y el amor pertenece al segundo, el del amor-sabiduría. La belleza aparece en el cuarto rayo, que en Los Siete Rayos de la Vida se llama «Rayo de Armonía, Belleza, Arte y Unidad». El lugar del amor y de la belleza no coincide, por tanto, con el que les da la corriente de los Maestros Ascendidos, donde el amor es el tercer rayo y su color es el rosa. Cada enseñanza tiene su propio lenguaje y lo sensato es no mezclar sus correspondencias. Lo bonito es comprobar cuánto se iluminan la una a la otra cuando se leen con calma.
La tolerancia que el tercer rayo aprende
Al describir el tercer rayo, el Tibetano enumera las virtudes que la persona de ese rayo necesita adquirir. La lista es breve:
«Simpatía, tolerancia, devoción, exactitud, energía, sentido común».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Los Siete Rayos de la Vida
Simpatía y tolerancia son, justamente, dos de las cualidades que la corriente de los Maestros Ascendidos asocia a Pablo el Veneciano. El mismo texto advierte que la fuerza del tercer rayo puede usarse para manejar a los demás en beneficio propio o, en manos de un verdadero discípulo, para «llevar a cabo los propósitos amorosos de la Realidad espiritual». Una inteligencia activa puesta al servicio del amor: no está lejos del retrato de Pablo.
El rayo del color
El cuarto rayo, el de la armonía y la belleza, ofrece otra resonancia. El Tibetano lo llama «preeminentemente el rayo del color, del artista», y cuesta no pensar en la escuela veneciana, que hizo del color su gran lenguaje. Pero enseguida añade una precisión que conviene recordar:
«El artista se encuentra en todos los rayos, al igual que el ingeniero, el médico, el hombre que forma su hogar o el músico».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Los Siete Rayos de la Vida
Es la misma idea que recorre toda la enseñanza de Pablo: la belleza no es patrimonio de unos pocos con talento. Quien forma un hogar, cuida una conversación o hace bien su trabajo también está creando. En otro pasaje, el Tibetano dice del cuarto rayo que «enseña el arte de vivir para crear una síntesis de la belleza», y continúa: «No hay belleza sin unidad». Son dos frases que podrían colgarse a la entrada del retiro del Ródano.
La belleza como camino espiritual
La enseñanza de Pablo el Veneciano parte de una intuición sencilla: el amor necesita forma. Un amor que no se nota en nada, ni en el tono de la voz, ni en la manera de recibir a alguien, ni en el cuidado de las cosas, se queda en buena intención. Por eso Pablo trabaja con la belleza. No como adorno, sino como el modo en que el amor se hace visible.
The Summit Lighthouse le atribuye un lema dirigido a quienes quieren crear: «Learn to love to do well and you shall!». Podríamos traducirlo así: aprende a amar el hacer bien las cosas, y las harás bien. La excelencia, en el tercer rayo, no nace de la exigencia ni del miedo a equivocarse. Nace del amor por la obra y por quienes la van a recibir.
Esta belleza tiene poco que ver con el lujo o con la perfección. Una cocina humilde y limpia, un ramo de flores del campo, una carta escrita a mano, una canción tarareada mientras se trabaja: todo eso es tercer rayo. Lo que cuenta es la calidad del amor que se pone en la forma, no el precio de los materiales ni la aprobación de nadie.
Tampoco es una belleza ingenua. El don de Pablo es el discernimiento, y discernir significa notar la diferencia entre lo que eleva y lo que solo deslumbra, entre la ternura y la complacencia, entre la tolerancia y la indiferencia. El amor del rayo rosa sabe decir que no cuando hace falta, y lo dice sin herir. Es un amor educado, en el sentido más hondo de la palabra.
- Tacto: decir la verdad sin humillar a nadie.
- Tolerancia: dejar espacio al otro sin renunciar al propio criterio.
- Cuidado de la forma: que lo que hacemos tenga orden, limpieza y armonía.
- Creatividad: atreverse a hacer algo nuevo, aunque sea pequeño.
- Hospitalidad: que quien entra en nuestra casa o en nuestra vida se sienta bienvenido.
- Discernimiento: notar qué nos ennoblece y qué nos empobrece.
- Gratitud: reconocer la belleza que ya está ahí.
Pablo y los demás Maestros
Pablo el Veneciano no trabaja solo. En la corriente de los Maestros Ascendidos, los siete Chohanes forman un círculo en el que cada rayo completa a los demás, y hay algunos lazos que esta tradición subraya especialmente.
Con El Morya, Maestro del Primer Rayo, comparte el relato de Egipto, donde uno habría sido el arquitecto y el otro el maestro de obras. En la llama trina, la pluma azul de El Morya y la pluma rosa de Pablo se equilibran: la voluntad sin amor se endurece, y el amor sin voluntad no llega a ninguna parte.
Con Saint Germain, Chohan del Séptimo Rayo, le une la llama de la libertad. Saint Germain es en esta tradición el gran Maestro de la libertad y de la llama violeta; Pablo guarda un foco de libertad en su retiro de Francia. Uno libera y transmuta, y el otro enseña a crear desde esa libertad recién estrenada.
Con Lady Nada, Maestra del Sexto Rayo, comparte la cualidad del amor, vivida de otra manera: en ella es el amor que sirve y consuela; en él, el amor que crea y embellece. Y con Lord Lanto completa la llama trina con la pluma amarilla de la sabiduría.
En el reino de los ángeles, su compañero es el Arcángel Chamuel, que sirve en el tercer rayo junto a Caridad. Los dos sirven a la misma llama rosa, uno desde el reino angélico y el otro desde la experiencia de quien la vivió, encarnación tras encarnación, en la tierra. Para quien sigue la línea del Tibetano, el puente natural es el Maestro Djwhal Khul y su enseñanza de los rayos.
Cómo acercarte a Pablo el Veneciano

A Pablo el Veneciano uno se acerca mejor con las manos que con las ideas. Su rayo se reconoce cuando algo cambia en la forma de hacer las cosas: un espacio que se ordena, una relación que se suaviza, una obra que por fin se termina. Por eso su práctica une siempre el recogimiento en el corazón con un gesto concreto de belleza.
Una práctica de diez minutos
- Llega al corazón. Siéntate con comodidad, cierra los ojos y lleva la atención al centro del pecho. Respira despacio durante un par de minutos.
- Visualiza la llama trina. Imagina en tu corazón una pequeña llama de tres plumas, azul, amarilla y rosa. Deja que la pluma rosa crezca con suavidad hasta igualarse con las otras dos.
- Haz una afirmación. En la corriente de los Maestros Ascendidos se usan frases como «YO SOY la luz del corazón» o «YO SOY el amor de Dios en acción». Elige una y repítela tres veces, con calma.
- Pide instrucción. Si lo sientes, dirígete a Pablo el Veneciano con tus propias palabras. The Summit Lighthouse propone una oración breve: pedirle que nos instruya en la ley del amor y nos dé la fórmula para que la llama del amor salga victoriosa en nuestro corazón.
- Escucha un momento. Pon, si quieres, una música que te ensanche el pecho. Las llaves tonales que esta tradición asocia a Pablo son una opción, pero cualquier música noble sirve.
- Haz algo bello hoy. Una sola cosa: ordenar un rincón, escribir una nota amable, cocinar con cuidado, avanzar en una obra pendiente. La práctica termina cuando el amor toma forma.
Para quien sigue la línea del Tibetano
En la enseñanza transmitida a través de Alice A. Bailey no se suele invocar a los Maestros por su nombre. El camino es la meditación, el estudio y el servicio, y la belleza tiene en él un lugar propio: ordenar la propia vida para que exprese armonía, cultivar la simpatía y la tolerancia que el Tibetano pide al tercer rayo y colaborar con el Plan a través de la Gran Invocación. Ahí la pregunta no es qué puede hacer el Maestro por mí, sino qué belleza puedo añadir yo al mundo.
Señales de que vamos bien
- Hablamos con más tacto, también cuando hay que decir algo difícil.
- Nuestros espacios están un poco más ordenados y son más acogedores.
- Terminamos lo que empezamos a crear.
- Criticamos menos y apreciamos más.
- Sentimos más ternura, sin perder claridad.
Una advertencia del propio rayo
El riesgo del rayo rosa es confundir el amor con la complacencia y la belleza con la apariencia. Si después de trabajar con Pablo nos volvemos más pendientes de la imagen, más perfeccionistas o más incapaces de poner límites, algo se ha desviado. Su belleza se reconoce por sus frutos: más armonía, más libertad y más cuidado de los demás. Y si atraviesas un momento de tristeza profunda o de soledad, recuerda que amarte también es pedir ayuda médica o psicológica cuando hace falta.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Pablo el Veneciano?
Es el Maestro del Tercer Rayo en la corriente de los Maestros Ascendidos: el rayo rosa del amor divino, la belleza y la creatividad. Esa tradición lo reconoce en el pintor renacentista Paolo Veronese (1528-1588), lo considera originario de Venus y le atribuye la tarea de impulsar una cultura de la belleza y la verdad, trabajando con artistas, músicos, arquitectos y artesanos.
¿Pablo el Veneciano es un Maestro Ascendido?
Sí. En la corriente de los Maestros Ascendidos, la del Puente a la Libertad y The Summit Lighthouse, es uno de los siete Chohanes de los rayos. Esa tradición sitúa su ascensión el 19 de abril de 1588, la misma fecha en que la historia registra la muerte de Paolo Veronese en Venecia, y la sitúa en su retiro del Château de Liberté.
¿Pablo Veneciano y Paul the Venetian son el mismo Maestro?
Sí. Pablo el Veneciano es la forma habitual en español; también se escribe Pablo Veneciano, Paulo el Veneciano o simplemente el Veneciano. Paul the Venetian es su nombre en inglés, el que usa The Summit Lighthouse. El sobrenombre se refiere a Venecia, la ciudad de su última encarnación como pintor.
¿Qué rayo y qué color tiene Pablo el Veneciano?
El Tercer Rayo, de color rosa, el del amor divino, la belleza y la creatividad, según la corriente de los Maestros Ascendidos. Comparte ese rayo con el Arcángel Chamuel y Caridad y con los Elohim Heros y Amora. En los libros del Tibetano transmitidos a través de Alice A. Bailey los rayos se ordenan de otro modo: el tercero es el de la inteligencia activa, el amor corresponde al segundo y la belleza al cuarto.
¿Pablo el Veneciano fue Paolo Veronese?
Así lo enseña la corriente de los Maestros Ascendidos, que presenta a Paolo Veronese como su última encarnación. Veronese nació en Verona en 1528, trabajó en Venecia más de treinta años y pintó obras como Las bodas de Caná, hoy en el Louvre, y el Banquete en casa de Leví. Esa misma tradición le atribuye vidas anteriores en la Atlántida, en el Perú y en Egipto.
¿Qué es el Château de Liberté y dónde está?
Es el retiro de Pablo el Veneciano, el Castillo de la Libertad. La corriente de los Maestros Ascendidos lo sitúa en el plano etérico sobre el río Ródano, en el sur de Francia, como un lugar de luz al que las almas pueden acudir durante el sueño para aprender. El Puente a la Libertad le asigna como llave tonal La Marsellesa.
¿Pablo el Veneciano solo ayuda a los artistas?
No. Su rayo resuena especialmente con artistas, músicos, arquitectos y artesanos, pero su enseñanza es para cualquiera que quiera amar de un modo que se note en las formas: en la manera de hablar, de recibir, de ordenar una casa o de hacer bien un trabajo. El propio Tibetano recuerda que el artista se encuentra en todos los rayos.
¿Cómo puedo conectar con Pablo el Veneciano?
Con un momento de recogimiento en el corazón, la visualización de la llama rosa y, sobre todo, con un gesto concreto de belleza hecho con amor. En la corriente de los Maestros Ascendidos también se le pide instrucción antes de dormir. La conexión se reconoce en los frutos: más tacto, más armonía y más cuidado de los demás.
Continúa tu recorrido
Y el resto de Maestros de los rayos y de la Hermandad: Kuthumi, Serapis Bey, Hilarión, la Madre María, Lady Portia, Kwan Yin, Adama.
Para leer en la Biblioteca
Algunos de los libros que citamos en esta guía se pueden descargar en la sección de libros del Tibetano, entre ellos Iniciación Humana y Solar y Los Siete Rayos de la Vida. De la corriente de los Maestros Ascendidos tienes el diario del Puente a la Libertad y El Libro de Oro de Saint Germain. Hay muchos más en la Biblioteca.
Fuentes de esta guía
Esta guía se apoya en la corriente de los Maestros Ascendidos para la figura del Maestro, en los libros del Tibetano para la enseñanza de los rayos y en la biografía histórica de Veronese:
- The Summit Lighthouse, «Paul the Venetian»: su rayo, sus cualidades, el chakra del corazón, el discernimiento de espíritus, su origen venusino, sus vidas atribuidas, su ascensión en 1588, sus retiros y su llama gemela.
- The Summit Lighthouse, páginas sobre la llama trina, los siete Chohanes, los retiros etéricos y el Arcángel Chamuel y Caridad.
- Diario del Puente a la Libertad (números de 1953 y 1955): las llaves tonales de Pablo el Veneciano y del Château de Liberté.
- A. D. K. Luk, Ley de la Vida: la llave tonal del Lohengrin de Wagner.
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar (1922): los tres departamentos de la Jerarquía y la obra del Mahachohan.
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Los Siete Rayos de la Vida: las virtudes del tercer rayo y el cuarto rayo de armonía, belleza y arte.
- Paolo Veronese (1528-1588): Las bodas de Caná (Museo del Louvre), Banquete en casa de Leví (Galerías de la Academia, Venecia), los frescos de la Villa Barbaro y su proceso ante la Inquisición de Venecia en 1573.







Buenos días…. El otro día… Cuando tuve que visualizar con que Maestro Ascendido me sentía más identificada… Me apareció el maestro Pablo el Veneciano… Por ello quiero saber más sobre su vida y obra.. Gracias desde ya…
Llevo un mes que me aparece mucho el numero 232 he buscado información y al final he llegado hasta este post. Me a parecido muy bonito y interesante nunca abia oído ni visto el nombre de Pablo el veneciano.tendrían más información. Estaría muy agradecida. Muchas gracias
Buenas noches, disculpe
En que fecha se encuentra abierto este Retiro, de Pablo Veneciano.
Oh siempre está abierto?
Me dijeron que Pablo Veronesse era mi maestro ascendido. Y que desde ahora me acompañará si lo invoco.
Quiero saber más de el.
Me pueden enviar información.
Gracias estaré muy agradecida.
Buenas tardes bonitos Seres, Gran Hermandad Blanca
Maravilloso regalo para mi alma, saber sobre el maestro Pablo el veneciano, el rayo rosa, la llave tonal y más, me invita a seguir estudiando con entusiasmo y alegría sobre este hermoso camino de luz.
Muchas gracias por enseñarme .
Abrazos desde mi corazón ❤ gracias
Interesante el artículo, constantemente se me aparece el número 232, todavía no se bien por que o para qué, pero me fue muy útil su publicación. Gracias!