Djwhal Khul en pocas palabras
Djwhal Khul es el Maestro conocido como el Tibetano, o sencillamente D. K. Es un adepto del segundo rayo, el de Amor-Sabiduría, discípulo cercano del Maestro Kuthumi, y vive según su propio testimonio en los confines del Tíbet. Entre 1919 y 1949 transmitió, a través de Alice A. Bailey, la mayor parte de los libros que hoy conocemos como la obra del Tibetano: Iniciación Humana y Solar, el Tratado sobre Fuego Cósmico, el Tratado sobre los Siete Rayos, El Discipulado en la Nueva Era y muchos más. Su nombre se escribe de varias maneras: Djwhal Khul, Djwal Khul, Djwal Kul o Maestro DK.
En esta guía distinguimos lo que dice él mismo en sus libros, lo que recuerda la teosofía, lo que añade el World Teacher Trust y lo que enseña la corriente de los Maestros Ascendidos, donde se le llama Djwal Kul. Y, sobre todo, intentamos responder a lo que más se pregunta sobre él: quién es, por qué se le llama el Tibetano, qué relación tuvo con Alice A. Bailey y por dónde empezar a leerlo.
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¿Quién es el Maestro Djwhal Khul?
Hay Maestros que conocemos por su fuerza, otros por su ternura y otros por una obra. Djwhal Khul pertenece a estos últimos. Para muchos lectores es, ante todo, una voz: la que habla en primera persona en más de veinte libros, firma como «el Tibetano» y explica con paciencia de maestro la Jerarquía espiritual, los siete rayos, la meditación y el sentido del servicio.
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, presentó al gran público una enseñanza que la teosofía había esbozado medio siglo antes. Ella fue su amanuense; él, el autor. Respetaremos esta diferencia a lo largo de la guía: los libros son del Tibetano, y la tarea de Alice A. Bailey fue escucharlos, escribirlos y publicarlos.
¿Quién es, entonces? En sus propias palabras, un discípulo tibetano que a veces preside un grupo numeroso de lamas, ayuda a los Maestros Morya y Kuthumi y se dedica a enseñar la Sabiduría Eterna. Iniciación Humana y Solar lo describe como un adepto del segundo rayo que recibió en 1875 la quinta iniciación, la que hace de un discípulo un Maestro. Y en El Discipulado en la Nueva Era lo reconoció ante sus discípulos: «El hecho de que soy un Maestro no altera las cosas».
Djwhal Khul, Djwal Khul, Djwal Kul o Maestro DK: un mismo Maestro
Quien busca a este Maestro encuentra varios nombres, y todos se refieren a él. En internet circulan además variantes como Dwal Khul, Djwal Kuhl, Dwal Kul o solo Khul, que nacen de la dificultad del nombre. Quien las escribe busca al mismo Maestro. Estas son las formas que encontrarás en los libros:
- Djwhal Khul: la de las portadas de sus libros, también en español: «Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul».
- Djwal Khul: frecuente en las traducciones españolas de Iniciación Humana y Solar y de la Autobiografía Inconclusa.
- Djwal Kul: la forma de The Summit Lighthouse y de la corriente de los Maestros Ascendidos.
- D. K., Maestro DK: sus iniciales; Iniciación Humana y Solar habla del «Maestro D. K., como se lo llama frecuentemente».
- El Tibetano, el Maestro Tibetano: el nombre con el que firma sus enseñanzas.
El Tibetano habla de sí mismo
Pocas figuras espirituales han dejado un autorretrato tan sobrio. En agosto de 1934 el Tibetano publicó una breve declaración sobre sí mismo que desde entonces abre muchos de sus libros, empezando por Iniciación Humana y Solar. Comienza así:
«Solamente diré que soy un discípulo tibetano de cierto grado; esto puede significar muy poco para ustedes, porque todos son discípulos, desde el aspirante más humilde hasta más allá del Cristo Mismo. Tengo cuerpo físico lo mismo que todos los hombres; resido en los confines del Tíbet y, a veces (desde el punto de vista exotérico), cuando me lo permiten mis obligaciones, presido un grupo numeroso de lamas tibetanos».
El Tibetano, declaración de agosto de 1934, en Iniciación Humana y Solar
De ahí viene la idea, muy difundida, de que es el abad de un monasterio lamaísta. Se describe como «un hermano que ha andado un poco más por el sendero», cuya tarea es enseñar y difundir la Sabiduría Eterna, y dice que trata de ayudar en todo momento a los Maestros M. y K. H., es decir, a El Morya y a Kuthumi.
Lo más llamativo de esta declaración es lo que no pide. No pide fe. Al contrario, advierte contra «esa ciega obediencia y tonta devoción» que el aspirante emocional ofrece a un gurú, y deja la última palabra al lector:
«No espero que sean aceptados los libros que he escrito. Pueden o no ser exactos, correctos y útiles. El lector puede comprobar su verdad mediante la práctica y el ejercicio de la intuición».
El Tibetano, declaración de agosto de 1934, en Iniciación Humana y Solar
Es una manera muy hermosa de presentarse: un Maestro que no se pone en el centro, que no busca seguidores sino colaboradores y que remite cada enseñanza a la prueba de la vida.
Un adepto del segundo rayo, discípulo de Kuthumi

El retrato más completo está en Iniciación Humana y Solar (1922), el primer libro que dictó:
«El Maestro Djwal Khul o Maestro D. K., como se lo llama frecuentemente, es otro adepto del segundo rayo de Amor-Sabiduría, el último de los adeptos que pasaron la iniciación, pues recibió la quinta iniciación en 1875; conserva el mismo cuerpo de entonces; la mayoría de los Maestros la recibieron en cuerpos anteriores, su cuerpo de origen tibetano no es joven».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar
El mismo pasaje dice que está dedicado al Maestro K. H. y que vive en una casita cercana a la suya. Como Kuthumi y El Morya viven, según este libro, en Shigatsé, en el Tíbet, podemos imaginar al Tibetano en esa misma región, a pocos pasos de su Maestro.
Por su disposición a hacer cuanto sea necesario se le ha llamado «el Mensajero de los Maestros». Es muy culto y, dice el texto, sabe más acerca de los rayos y de las Jerarquías planetarias que ningún otro Maestro. Trabaja con quienes se dedican a curar, con los buscadores de la verdad en los grandes laboratorios del mundo y con movimientos filantrópicos como la Cruz Roja, y colabora con ciertos devas sanadores. En los diez años anteriores había aliviado a los Maestros M. y K. H. de parte de su trabajo de enseñanza, tomando a su cargo a algunos de sus discípulos.
En El Discipulado en la Nueva Era él mismo lo resume: «Como bien saben, yo soy un discípulo de segundo rayo, iniciado de cierta categoría». Y añade que desde hace muchas vidas está íntimamente vinculado con el Maestro K. H.
- Rayo: segundo, el de Amor-Sabiduría.
- Maestro: Kuthumi, el Maestro K. H., a quien está dedicado.
- Iniciación: la quinta, recibida en 1875 en el mismo cuerpo que conserva.
- Lugar: una casita cerca de la de Kuthumi; él mismo dice que reside en los confines del Tíbet.
- Servicio: la enseñanza, la curación, los rayos y la ayuda a los discípulos de otros Maestros.
El Maestro D. K. en la teosofía

Antes de los libros del Tibetano, su nombre ya circulaba entre los primeros teósofos. Junto a Morya y Kuthumi, los Maestros que inspiraron la Sociedad Teosófica, se movían discípulos que llevaban mensajes y ayudaban en el trabajo. Uno de ellos era el Maestro D. K. Annie Besant recoge en H. P. Blavatsky y los Maestros de Sabiduría el testimonio de Charles W. Leadbeater, que trabajó en Adyar, cerca de Madrás, entre 1884 y 1888:
«Tengo la satisfacción de asegurar que en muchas ocasiones he visto aparecer á los Maestros en forma materializada en el Cuartel general de Adyar. En semejantes condiciones he visto al Maestro M. K. H., al Maestro D. K., y á otro miembro también de la Confraternidad y á uno ó dos discípulos que actuaban como mensajeros».
Charles W. Leadbeater, citado por Annie Besant en H. P. Blavatsky y los Maestros de Sabiduría
La relación más profunda la cuenta el propio Tibetano: según Iniciación Humana y Solar, dictó gran parte de La Doctrina Secreta, la obra monumental de Blavatsky publicada en 1888, y le hizo ver muchas de las ilustraciones y datos que aparecen en ella.
Por eso presenta su obra como una continuación. En «Mi trabajo», una nota suya incluida en la Autobiografía Inconclusa, explica que quiso dar a conocer de forma ordenada la Jerarquía que Blavatsky había difundido «mediante insinuaciones y enunciados». Puedes conocer aquel primer impulso en nuestra guía sobre qué es la teosofía.
Noviembre de 1919: la voz en la colina

Alice A. Bailey (1880-1949) era inglesa y se consideraba desde joven discípula del Maestro Kuthumi. En 1919, recién divorciada, vivía con sus tres hijas en California, cerca de Krotona, el centro teosófico de Hollywood, y acababa de conocer a Foster Bailey, que sería su marido. En su Autobiografía Inconclusa narra el momento con detalle:
«En noviembre de 1919 establecí mi primer contacto con El Tibetano. Había enviado a mis hijas a la escuela y, con la idea de tener algunos minutos para mí, salí en dirección a una colina, cerca de la casa. Allí me senté y comencé a reflexionar, cuando de pronto me sentí alarmada, y presté atención. Oí lo que me pareció una clara nota musical, emitida desde el cielo, resonando en la colina y dentro de mí. Entonces escuché una voz que decía: “Deberán escribirse ciertos libros para el público. Tú puedes escribirlos. ¿Lo harás?”».
Alice A. Bailey, Autobiografía Inconclusa
Su primera respuesta fue un no rotundo: no quería ser «una vulgar síquica». La voz le dio tres semanas para pensarlo y volvió, una noche, con la misma propuesta. Aceptó probar un par de semanas y en ese tiempo recibió los primeros capítulos de Iniciación Humana y Solar.
Al cabo de un mes, asustada, se negó a continuar: sus hijas solo la tenían a ella. El Tibetano aceptó su decisión y le sugirió consultarlo con su propio Maestro. Kuthumi le aseguró que no corría ningún peligro, que se le ofrecía un trabajo realmente valioso y que había sido él quien sugirió al Tibetano que ella podía ayudarlo. Alice A. Bailey aceptó, y la primavera de 1920 fue, en sus palabras, un período de feliz colaboración.
El Tibetano contó la misma historia desde su lado, en una nota titulada «Mi trabajo» que se publica al final de la Autobiografía Inconclusa:
«En el mes de noviembre de 1919 me puse en contacto con Alice A. Bailey y le pedí que escribiera y publicara algunos libros que debían aparecer, con el fin de impartir la verdad en forma correlativa».
El Tibetano, «Mi trabajo», en Autobiografía Inconclusa
Ella cambió de parecer, cuenta, cuando le explicó que la relación telepática era algo comprobado y que «la prueba de la verdad es la verdad misma». Puso una sola condición: que los escritos se publicaran sin pretensiones y demostraran su valor por sus propios méritos.
Cómo se escribieron los libros del Tibetano

Alice A. Bailey insistió toda su vida en que no se trataba de escritura automática, que consideraba peligrosa, ni de un trance. Al principio el dictado se hacía a horas fijas y oía con nitidez una voz que dictaba palabra por palabra. Con el tiempo, a medida que sus mentes se sintonizaron, le bastaba concentrarse intensamente para recibir y anotar los pensamientos del Tibetano.
«En el trabajo que realizo no hay negatividad, asumo una actitud de atención positiva e intensa. Retengo el pleno control de todos mis sentidos de percepción y nada de lo que hago es automático. Sencillamente escucho, anoto las palabras que oigo y registro los pensamientos que se introducen uno tras otro en mi cerebro».
Alice A. Bailey, Autobiografía Inconclusa
Se consideraba «sólo la pluma o el lápiz, la taquígrafa o trasmisora de la enseñanza de alguien a quien reverencio y respeto». Pulía el idioma sin cambiar el sentido y a veces discutía con él, pero si el Tibetano no cambiaba de parecer, ella no alteraba nada. «Después de todo, los libros son Suyos y no míos», escribió. Él lo confirma en «Mi trabajo»: «soy absolutamente responsable de lo que aparece» en sus libros, salvo en La Luz del Alma, que escribieron entre los dos.
Un texto de la revista The Beacon (1925) añade otros dos métodos a la clariaudiencia y la telepatía: la visión de los símbolos que aparecen en los libros y el recuerdo, al despertar, de lo visto durante el sueño.
Dos anécdotas que ella misma cuenta
Le habían contado que Carl Gustav Jung veía en el Tibetano a su yo superior personificado. Ella respondía con humor que algún día le preguntaría cómo puede su yo superior enviarle encomiendas desde la India.
La otra la protagoniza su amigo Henry Carpenter, que intentó tres veces llegar hasta los Maestros en Shigatsé. No obtuvo permiso para cruzar la frontera, pero en Gyantse vio llegar a un lama montado en un burro, acompañado por otros cuatro, ante quien los aldeanos se inclinaban. Era el abad de un monasterio del otro lado de la frontera, venido expresamente para hablar con él. Preguntó por Alice A. Bailey y por la Escuela Arcana y le entregó dos grandes paquetes de incienso para ella. Alice A. Bailey no añade ningún comentario. No hace falta.
Los 24 libros de Alice A. Bailey y la obra del Tibetano
Se habla a menudo de «los 24 libros». Alice A. Bailey publicó veinticuatro: la mayoría son del Tibetano, que se hace responsable de ellos; cinco son de ella, y uno, La Luz del Alma, es compartido: él dio la paráfrasis de los aforismos de Patanjali y ella escribió los comentarios. Estos son sus títulos en español:
- Iniciación Humana y Solar (1922)
- Cartas sobre Meditación Ocultista
- Tratado sobre Fuego Cósmico
- Tratado sobre Magia Blanca
- Psicología Esotérica I y II (Tratado sobre los Siete Rayos, tomos I y II)
- Astrología Esotérica (tomo III del Tratado sobre los Siete Rayos)
- La Curación Esotérica (tomo IV)
- Los Rayos y las Iniciaciones (tomo V)
- El Discipulado en la Nueva Era I y II
- Los Problemas de la Humanidad
- La Reaparición de Cristo
- El Destino de las Naciones
- Espejismo, un problema mundial
- Telepatía y el Vehículo Etérico
- La Educación en la Nueva Era
- La Exteriorización de la Jerarquía
- La Luz del Alma, los aforismos de Patanjali, escrito entre los dos
- De Alice A. Bailey: La Conciencia del Átomo, El Alma y su Mecanismo, Del Intelecto a la Intuición, De Belén al Calvario y su Autobiografía Inconclusa
En total, dieciocho del Tibetano, uno compartido y cinco de Alice A. Bailey. Después se publicaron Los Trabajos de Hércules, de ella, y recopilaciones temáticas de textos del Tibetano como Reflexionen sobre esto o Los Siete Rayos de la Vida. Puedes leerlos y descargarlos en español en nuestra sección de libros del Tibetano.
Sus grandes enseñanzas
Resumir treinta años de enseñanza es imposible, pero hay ideas que vuelven una y otra vez en sus libros, como las vigas de una casa.
La Jerarquía espiritual y el Plan
La primera es la existencia de una Jerarquía espiritual: Maestros y discípulos que custodian la evolución de la humanidad y sirven a un Plan. Por encima está Shamballa, el centro donde se conoce la Voluntad de Dios, con Sanat Kumara, el Señor del Mundo. Iniciación Humana y Solar describe sus tres departamentos y el trabajo del Cristo como Instructor del Mundo, y el Tibetano anunció que los Maestros volverán a trabajar de forma visible entre los hombres. Es la misma comunidad de almas que llamamos la Gran Hermandad Blanca.
Los siete rayos
La segunda son los siete rayos, las siete grandes energías que cualifican todo lo que existe, a las que dedicó los cinco tomos del Tratado sobre los Siete Rayos. Cada ser humano tiene un rayo del alma y un rayo de la personalidad, y conocerlos ayuda a comprenderse, a comprender a los demás y a descubrir el propio camino de servicio. Puedes empezar por nuestra guía sobre los 7 rayos y cuál es el tuyo y por el texto del Tibetano sobre el séptimo rayo, revelador de la Nueva Era.
El alma, la meditación y el discipulado
La tercera es el alma. Toda su obra gira en torno al contacto consciente entre el alma y la personalidad, y la meditación es el puente: sus Cartas sobre Meditación Ocultista se basan en el reconocimiento del alma en cada persona y no en la devoción a los Maestros. En El Discipulado en la Nueva Era publicó las instrucciones que dio a un grupo de discípulos, con reglas nuevas: ya no se exige obediencia, el discípulo es un agente libre e inteligente y el gran incentivo son las necesidades de la humanidad.
El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo
La cuarta es el servicio. En 1932, cuenta Alice A. Bailey, recibió del Tibetano el texto que se publicó como folleto con el título El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo: un grupo que se formaba en todas las naciones, sin organización externa, con el núcleo de la civilización futura. De ahí nacieron las Unidades de Servicio en diecinueve países y la difusión de la buena voluntad. Tienes más en nuestra guía sobre el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
Las lunas llenas y la nueva religión mundial
La quinta es la unidad de las religiones. En La Nueva Religión Mundial el Tibetano propuso tres festivales de luna llena: la Pascua en abril, Wesak en mayo, dedicado al Buda, y el Festival de la Humanidad en junio. Para él, el Buda y el Cristo son los dos grandes instructores de la humanidad, y entre ellos no hay rivalidad alguna.
La Gran Invocación
Si hay un texto del Tibetano que ha llegado a millones de personas, es la Gran Invocación. La dio en tres etapas: una primera estrofa en 1936, una segunda durante la guerra y la versión que hoy se recita, el 17 de abril de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin. Así la presentó en La Exteriorización de la Jerarquía, pidiendo que se usara a diario. Estas son sus dos primeras estrofas:
«Desde el punto de Luz en la Mente de Dios, / Que afluya luz a las mentes de los hombres, / Que la Luz descienda a la Tierra. / Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, / Que afluya amor a los corazones de los hombres, / Que Cristo retorne a la Tierra».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Exteriorización de la Jerarquía
El mismo texto aclara que el Cristo jamás abandonó la Tierra: la frase se refiere a la exteriorización de la Jerarquía guiada por él. La Gran Invocación no pertenece a ninguna religión y su fuerza depende, dice el Tibetano, de la intensidad mental y del propósito con que se recite.
El Tibetano en el World Teacher Trust
El World Teacher Trust, la escuela espiritual del Maestro E. K. (Ekkirala Krishnamacharya) que hoy continúa Sri K. Parvathi Kumar, cita con frecuencia los libros del Tibetano y añade algunos rasgos propios.
En Master CVV and Sirius, K. Parvathi Kumar dice que el Maestro que ha tejido en red toda esta sabiduría en el planeta es Djwhal Khul, y que su enseñanza se dirige al plano búdico, el de la intuición: quien lo lee solo con la mente encuentra poco, y quien lo lee desde la intuición descubre muchísimo. En The Seven Waves of Life cuenta que, cuando llegó el Maestro D. K., Morya y Kuthumi le confiaron con alegría buena parte de su tarea y pasaron a responsabilidades más altas.
En Life and Teachings of Master Jupiter (2016) recoge un relato del Maestro E. K.: Djwhal Khul habría viajado a las montañas Nilgiri, en el sur de la India, enviado por Kuthumi al ashram del Maestro Agastya, al que esta escuela llama Maestro Júpiter, para aprender la astrología, la ciencia del sonido y de los ciclos. Lo presentamos como enseñanza propia de esta escuela.
Djwal Kul en la corriente de los Maestros Ascendidos

En la corriente de los Maestros Ascendidos, y especialmente en The Summit Lighthouse, fundada por Mark L. Prophet y continuada por Elizabeth Clare Prophet, se le llama Djwal Kul y se le considera un Maestro Ascendido. Es una diferencia que conviene tener clara: en 1934 el Tibetano decía tener cuerpo físico y residir en el Tíbet; para esta corriente ya ascendió. Las dos miradas coinciden en lo esencial, su sabiduría, su lealtad a Kuthumi y su vocación de instructor.
Su aportación más conocida es la historia de los Reyes Magos. The Summit Lighthouse enseña que los tres sabios que siguieron la estrella hasta Belén eran tres Maestros: El Morya fue Melchor, que llevó el oro; Kuthumi, Baltasar, con el incienso; y Djwal Kul, Gaspar, con la mirra. Recuerda además que, según la tradición occidental, Gaspar era rey de la India. Los tres Maestros que mucho después inspirarían la teosofía y la obra del Tibetano habrían estado juntos ante el nacimiento de Jesús, ofreciéndole, además de sus regalos, su fuerza espiritual.
Junto a Kuthumi firma The Human Aura (El aura humana), cartas dictadas a través de Mark L. Prophet sobre el campo de energía que rodea a cada persona. De ese libro proceden una meditación del corazón en la que se visualiza cada día a uno de los siete Chohanes de los rayos y un ejercicio de respiración rítmica para equilibrar los cuerpos. The Summit Lighthouse habla también de un retiro etérico del Maestro Tibetano donde se recibe su instrucción.
Lo que el Tibetano pide a quien lo lee
Si algo distingue a este Maestro es la libertad que deja al lector. Cuando reveló su identidad a su grupo de discípulos, en El Discipulado en la Nueva Era, les pidió que no exageraran la importancia de sus palabras ni aceptaran la autoridad sin más: «Soy aún vuestro Instructor Tibetano, el mismo que les ha enseñado durante muchos años».
En ese libro les confió también una historia personal. Varias vidas atrás, su Maestro vio en él una debilidad que él tomaba por virtud: era joven, ansioso por ayudar y muy satisfecho de sí mismo como aspirante. «Mi amor al Maestro me perjudicó», confiesa; aquel amor se apoyaba en el orgullo de sentirse discípulo. Tardó una vida de fracasos en comprender que se estaba sirviendo a sí mismo y no a la humanidad.
Que un Maestro cuente sus tropiezos es un regalo. Nos recuerda que el camino no se recorre a fuerza de devoción a una persona, sino aprendiendo a servir. Una sola idea comprendida y vivida vale más que un tratado leído de corrido.
Djwhal Khul y los demás Maestros
El Tibetano no se entiende sin los Maestros con los que trabaja. El primero es Kuthumi, su Maestro, junto a cuya casa vive y que fue también el Maestro de Alice A. Bailey. Ambos comparten el segundo rayo y la tarea de enseñar.
El segundo es El Morya, el Maestro del primer rayo, a quien dice ayudar en todo momento. En la corriente de los Maestros Ascendidos los tres aparecen juntos como los Reyes Magos: Morya aporta la voluntad, Kuthumi el amor y la sabiduría, y el Tibetano la capacidad de ordenar el conocimiento para que llegue a muchos.
Su obra señala además hacia el Cristo, el Instructor del Mundo, y hacia Shamballa y Sanat Kumara. En el World Teacher Trust se le une a Saint Germain: según esa escuela, el Cristo les sugirió a ambos aprender la astrología y el ritual con el Maestro Júpiter.
Cómo acercarte a la enseñanza del Tibetano

Al Tibetano no se le invoca como a otros Maestros. Su propuesta es sencilla y exigente a la vez: estudiar, meditar y servir. Esta pequeña práctica recoge ese espíritu.
Una práctica de quince minutos
- Elige un párrafo. Abre uno de sus libros y lee despacio un solo párrafo, dos veces. No busques entenderlo todo.
- Alinéate. Cierra los ojos, respira con calma y lleva la atención del cuerpo a las emociones y de las emociones a la mente, hasta que todo quede tranquilo.
- Reflexiona. Durante unos minutos, deja que la idea central del párrafo trabaje en ti. Pregúntate qué significa y cómo podría vivirse hoy.
- Recita la Gran Invocación. Una vez, con atención, pensando en la humanidad entera.
- Escribe una línea. Anota en un cuaderno la idea que te llevas y un gesto concreto de servicio para ese día.
- Cúmplelo. La práctica termina cuando el gesto se ha hecho.
Muchos estudiantes se reúnen además en cada luna llena para meditar juntos, y quienes siguen la corriente de los Maestros Ascendidos practican la meditación del corazón y la respiración que esa tradición atribuye a Djwal Kul. Son caminos distintos que se pueden respetar sin mezclarlos.
Señales de que vamos bien
- Pensamos con más claridad y juzgamos con menos prisa.
- Leemos menos por curiosidad y más para vivir lo que leemos.
- Nos importan más las necesidades de los demás que nuestro progreso espiritual.
- Trabajamos mejor en grupo y competimos menos.
- Sentimos más amor, y un amor más inteligente.
Una advertencia para el camino
El riesgo de esta enseñanza es convertirla en un sistema mental frío o en motivo de orgullo, sintiéndonos especiales por conocer palabras difíciles. El Tibetano lo advirtió muchas veces: la medida del progreso es el servicio, no el conocimiento. Si la lectura nos aísla o nos vuelve más críticos con los demás, conviene volver a lo sencillo. Y si atraviesas un momento de angustia o confusión, recuerda que la meditación no sustituye la ayuda médica o psicológica cuando hace falta.
Preguntas frecuentes
¿Quién es el Maestro Djwhal Khul?
Es el Maestro conocido como el Tibetano o Maestro D. K., un adepto del segundo rayo de Amor-Sabiduría y discípulo cercano del Maestro Kuthumi. Recibió la quinta iniciación en 1875 y vive en el Tíbet, cerca de Kuthumi. Entre 1919 y 1949 transmitió a través de Alice A. Bailey la mayor parte de los libros conocidos como la obra del Tibetano.
¿Djwhal Khul, Djwal Khul, Djwal Kul y Maestro DK son el mismo Maestro?
Sí. Djwhal Khul es la forma de las portadas de sus libros; Djwal Khul aparece en las traducciones españolas; Djwal Kul es la forma de The Summit Lighthouse. D. K. o Maestro DK son sus iniciales, y el Tibetano, el nombre con el que firma. Dwal Khul o Djwal Kuhl son variantes de escritura del mismo nombre.
¿Por qué se le llama el Maestro Tibetano?
Porque es tibetano y vive en el Tíbet. En su declaración de agosto de 1934 dice que tiene cuerpo físico, que reside en los confines del Tíbet y que a veces preside un grupo numeroso de lamas; de ahí la idea de que es abad de un monasterio lamaísta. Él mismo firma sus enseñanzas como el Tibetano.
¿Djwhal Khul es un Maestro Ascendido?
Depende de la tradición. En sus propios libros es un Maestro de Sabiduría que recibió la quinta iniciación en 1875 y que conserva un cuerpo físico en el Tíbet. La corriente de los Maestros Ascendidos, en especial The Summit Lighthouse, lo llama Djwal Kul y lo considera un Maestro Ascendido, que habría sido Gaspar, uno de los Reyes Magos.
¿Qué relación tuvo Djwhal Khul con Alice A. Bailey?
Alice A. Bailey fue su amanuense. El Tibetano contactó con ella en noviembre de 1919 y durante treinta años le transmitió sus libros, primero dictándolos y después por telepatía. Ella insistía en que no era escritura automática y en que los libros eran de él; él confirmó que era responsable de lo publicado.
¿Cuáles son los libros del Maestro Tibetano?
Entre otros, Iniciación Humana y Solar, Cartas sobre Meditación Ocultista, Tratado sobre Fuego Cósmico, Tratado sobre Magia Blanca, los cinco tomos del Tratado sobre los Siete Rayos, El Discipulado en la Nueva Era, Los Problemas de la Humanidad, La Reaparición de Cristo y La Exteriorización de la Jerarquía. De los 24 libros que publicó Alice A. Bailey, dieciocho son del Tibetano, uno es compartido y cinco son de ella.
¿Qué relación tiene Djwhal Khul con el Maestro Kuthumi?
Kuthumi es su Maestro. Iniciación Humana y Solar dice que el Tibetano está dedicado al Maestro K. H. y vive en una casita cercana a la suya, y él mismo afirma en El Discipulado en la Nueva Era que está íntimamente vinculado con Kuthumi desde hace muchas vidas. Kuthumi fue además quien animó a Alice A. Bailey a colaborar con él.
¿Cómo empezar a estudiar al Maestro Djwhal Khul?
Leyendo despacio y aplicando lo leído. Iniciación Humana y Solar es una buena puerta de entrada; Cartas sobre Meditación Ocultista y Tratado sobre Magia Blanca son más prácticos; Los Problemas de la Humanidad y La Reaparición de Cristo hablan del servicio. El Tratado sobre Fuego Cósmico conviene dejarlo para más adelante.
Continúa tu recorrido
Y el resto de Maestros de la Hermandad: Lord Lanto, Pablo el Veneciano, Serapis Bey, Hilarión, Lady Nada, la Madre María, Kwan Yin, Adama.
Para leer en la Biblioteca
Los libros citados en esta guía se pueden leer y descargar en español en la sección de libros del Tibetano. También tienes una página dedicada al Tratado sobre Magia Blanca, otra sobre el gobierno interno del mundo y muchas más en la Biblioteca.
Fuentes de esta guía
Esta guía se apoya en los libros del propio Tibetano y en el testimonio de Alice A. Bailey, contrastados con la teosofía, el World Teacher Trust y la corriente de los Maestros Ascendidos:
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar (1922): la declaración de agosto de 1934, el retrato del Maestro D. K. y su relación con Kuthumi.
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, El Discipulado en la Nueva Era I: su rayo, su vínculo con Kuthumi, la revelación de su identidad y el relato de su propia debilidad.
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Exteriorización de la Jerarquía: la Gran Invocación del 17 de abril de 1945.
- Alice A. Bailey, Autobiografía Inconclusa: el primer contacto de 1919, el método de trabajo y las anécdotas que cuenta; incluye «Mi trabajo», del Tibetano, y el texto de The Beacon (1925).
- Annie Besant, H. P. Blavatsky y los Maestros de Sabiduría: el testimonio de C. W. Leadbeater sobre el Maestro D. K. en Adyar.
- Sri K. Parvathi Kumar (World Teacher Trust), Master CVV and Sirius, The Seven Waves of Life y Life and Teachings of Master Jupiter (2016).
- The Summit Lighthouse: «Communion with the Three Wise Men», «El Morya’s Deeper Mysteries of Epiphany», la meditación del corazón y el ejercicio de respiración de Djwal Kul, y la presentación de El aura humana.







El titular de esta enseñanza es un gran Maestro. Gracias por difundir.
Hola estoy emprendiendo este camino espiritual , con mucho amor ya que soy sanadora ,me interesaría saber más porque todo aporte para la evolución espiritual ,es buena y bien recibida ,desde ya muchas gracias
Hola. Tranqui tronco, que estás en el buen camino.
Muchas gracias por todo tu esfuerzo Djwhal, no cae en saco roto. Aunque como todos sabemos, hay que seguir un camino con corazón sin importarnos el recibo del fruto de nuestros actos. Cosa fácil de decir y harto difícil de conseguir, pero en eso estamos. La Justicia Universal y el Amor Incondicional son leyes cósmicas, que nada imponen, pero cuando las seguimos nos sentimos plenos y en paz. Y después de todo, no hay nada más grande que podamos alcanzar como seres creados y testigos de esta inmensidad de belleza y misterio sin igual.
Salud y fuerza.
Gracias Pedro, tus desvelos en la búsqueda del conocimiento interno, (Sabiduría Sempiterna) : te ha llevado, entre otras cosas, a mostrarnos con precisión y sencillez, el perfil del gran Maestro Djwhal Khul. Al que doy las gracias desde aquí, en nombre de todos los discípulos que nos hemos nutrido y crecido a través de su canal, (Alice Bailey) con sus preciosas enseñanzas. Gracias, gracias, gracias
Gracias, gracias, gracias
Me invita el contenido de este post a comprender frases como "la ley de la Correspondencia" Gracias por compartir
Gracias por la informacion