Bla, bla, bla o silencio

La palabra es la forma más densa y emocional de expresar nuestros sentimientos. El verdadero silencio, exterior e interior, emite una poderosa vibración de nuestros puros sentimientos.

Solemos pasar horas hablando al cabo del día, pero ¿has reflexionado alguna vez acerca de tus palabras, para qué y para quién conversas o si podrías condensar o reducir tus charlas?

¿Es necesario hablar tanto?

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Si lo analizas durante un periodo de tiempo —ya sea un día o una semana— podrás darte cuenta de que, en general, el tipo de conversaciones mantenidas son, seguramente, intrascendentes, insignificantes o repetitivas, pudiéndose haber prescindido de la mayoría de ellas.

Normalmente hablamos y hablamos y la mayor parte de lo dicho solo sirve para alimentar el ego; así que apenas una minúscula fracción de lo que hablamos es Nutricionalmente relevante y se transforma en saludables palabras que Nutren nuestra Esencia y la de los demás.

¿Qué sucede cuando solo hablamos?

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Cuando al ego le privas de su jerga habitual, utiliza el estado de silencio para comunicarse y actuar…

Alimentamos el ego

El formato de conversación intrascendente que es el bla, bla, bla proviene de nuestro compañero de viaje: el ego.

Este tipo de charla le engorda, por lo que llenará tu mente y ofuscará tu alma. A él le satisface, retroalimentarse y enraizarse con el bla, bla, bla, creándonos así un insano hábito de cautiva autodependencia.

El ego crea y se sirve de ese hábito para subyugar la mente y nublar a nuestra humilde y sutil realidad, de forma que la profunda e inspiradora conciencia permanezca oculta a la espera de que le abras la puerta.

¿Qué sucede cuando racionamos el habla?

Nutrimos el alma

Romper ese insalubre hábito de hablar por hablar es posible cuando todo ese tiempo invertido es utilizado para nutrir el silencio y así podrás observar, escuchar, analizar, reflexionar y llegar a las profundidades de tu realidad.

Al ego, nuestro estimado acompañante, le es mucho más difícil afianzarse en estado de silencio, ya que este propicia el medio para estar con uno mismo o con lo que nos rodea mediante la contemplación y el darse cuenta de la unión de todo y con todo.

Este es el inicio del camino para tomar Conciencia de nuestro verdadero ser. En cambio, cuando solo hay bla, bla, bla, la mente está ocupada procesando el habla y el ego campa a sus anchas sintiéndose plenamente satisfecho. 

¿El silencio es la solución?

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El silencio es el camino, pero ¡ojo!, hay que estar atento

Cuando al ego le privas de su jerga habitual, utiliza el estado de silencio para comunicarse y actuar.

Puede hablar por la boca, pero también puede hablar en la quietud de tu silencio, mediante la agitación mental.

Se instala en los pensamientos baldíos y en las elucubraciones mentales, dándoles vueltas y más vueltas, convirtiendo tus inquietudes en grandes pelotas de problemas que nunca suceden; y, así, el silencio se convierte en un incesante ruido mental.

El silencio es el camino. Por ello, cuando le das las gracias a tu estimado ego y le invitas a posponer esos pensamientos que enturbian el proceso de tu profunda conexión, estás creando el hábito que permitirá que, al entrar en silencio empieces a profundizar y tu alma pueda expresarse en forma de gozo, que es la forma real y duradera de felicidad.

Cuando aparezca el ego en tu silencio, dile: “Gracias ego por tus servicios, gracias ego por acompañarme en este viaje por la tierra, pero ahora permanece quieto, pues necesito conectarme con la realidad”.

En resumen: “gracias ego, pero, ahora, retírate.”

¿El silencio en la meditación profunda?

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(Busca tu lugar en función de tu estado de conciencia)

La mayor fórmula de silencio

El silencio que practiques en la meditación te llevará a estados profundos de conciencia. Esta aplicación práctica y científica es la expresión máxima de silencio y se contrapone con el exponente máximo de verborrea.

Retirarte todos los días, aunque sea por un corto espacio de tiempo, en tu lugar de silencio meditativo, te irá regenerando, disolviendo todas tus preocupaciones y te aflorarán las soluciones que precises a cada momento.

¿Qué camino sigo?

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Busca tu lugar en función de tu estado de conciencia

El gran arraigo del bla, bla, bla comporta que al principio cueste estar en silencio.

La mente, regida por el ego, crea un hábito que se enraíza en lo  más profundo de los surcos mentales, por eso es necesario reaprender a estar en silencio, a estar calmado, en paz y en observación.

Reaprender lo que sabemos y somos, pero que hemos perdido de vista, nublados por el predominio constante del ego.

Una vez decidas, firmemente, practicar el silencio, es probable que el ego haga sus últimos intentos para impedirlo y estos consisten en hacer que la mente murmure dentro de tu estado silencioso.

Al principio hay que mantenerse alerta para evitar que el ego instaure un nuevo hábito que le afiance en tu estado de silencio.

Céntrate solo en un aspecto concreto; observa la respiración, una palabra inspiradora, una imagen…, algo sencillo que evite dispersar la mente, sin que tengas que pensar sobre ello y también evitar que se transforme en un acto inconsciente, saborea lo que hayas elegido como si de una suculenta comida se tratara.

El ego intentará una y otra vez alterar tu mente mediante el flujo de infinidad de pensamientos.

Tu firme decisión pasa por darle las gracias por acompañarte en este estado, pero indicándole que se apacigüe, que cuando lo necesites, ya le avisarás.

Si los pensamientos vuelven, repetimos una y otra vez la misma acción, lo que fortalecerá el convencimiento mental de que en ese momento que dedicas relajarte, deseas estar en pleno silencio interior y es el comienzo para instaurar el nutritivo y saludable hábito opuesto al bla, bla, bla.

Comunícate por mediación de la palabra cuando toque, en su justa medida y necesidad, evita el innecesario y cansino parloteo, permanece en silencio todo el tiempo que puedas, observando y aprendiendo; dedica un tiempo a meditar en silencio, navegando en las profundidades de tu ser; y, con todo ello, irás tomando conciencia de tu verdadera realidad.

Reflexión

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Solo tú, sin excusas ni justificaciones, puedes optar por ser una radio que sintoniza todo tipo de emisoras y músicas, o una con una silente melodía armónica que te une con la realidad Universal, la tuya.

El silencio con una mente revuelta es la variante interior del bla, bla, bla.

El silencio con una mente calmada permite escuchar, observar aprender…

El silencio adecuado te llevará a gozar de la vida y te aportará las soluciones que precises que cubrirán todas tus necesidades.

Si deseas conocer más sobre este apasionante mundo natural, te invito para que visites la web www.institutoessen.com

AutorJosep María Montserrat – Nutricionista Celular, Redactor en la Gran Familia de hermandadblanca.org

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