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Estados divinos por el Maestro Beinsá Dunó

Maestro Beinsa Duno con gorroVerbo matutino, dado por el Maestro Beinsá Dunó, el 9 de noviembre de 1930, en Sofía – Izgrev.

Reflexión.

¿Qué hace el hambriento cuando va al restaurante? Come. ¿Qué se requiere del restaurantero? Que cocine bien. Cuando te alimentes, pagarás. Y en el restaurante Divino se paga. Diréis que ahí todo se da gratis. Así como se da, así pagarás. Entonces, gratis se da, gratis se paga. “Ahí no hay dinero”. Si no hay dinero, trabajarás: te quedarás donde el restaurantero para cortar cebolla, lavar los platos, poner la mesa. Si no puedes pagar con dinero, trabajarás; si no puedes hablar, reflexionarás.

¿Qué representa la reflexión? Una conexión con el Mundo Divino. Al reflexionar, el hombre vive algo Divino, él pasa a un mundo más alto. Sin embargo, debéis distinguir los estados Divinos de los humanos. Cada estado humano tiene una expresión externa: por ejemplo, estás sentado en una silla y te mueves, meneas tus piernas; hablas y meneas tus brazos. Estos son estados humanos: ¿puede que un hombre vivo no se menee? Así es – mientras vive, el hombre constantemente se mueve: en esto se distingue él del muerto. El muerto de ninguna manera se mueve y cuanto más tiempo pasa, él comienza oler – esto muestra que él ya está listo para que se lo coman los gusanos. En los estados Divinos el hombre experimenta cierto contento, y en los estados humanos – descontento. Por lo tanto, si estás alegre y contento, tú vives un estado Divino; si no estás contento, tu estado es humano.

¿Cuál es el pensamiento básico en el capítulo ocho del Evangelio de Juan? Diréis que ahí hay unos cuantos pensamientos básicos. No, en cada capítulo hay un pensamiento básico – los demás pensamientos se agrupan hacía éste como hacía uno que es el central. Pensamiento principal, básico, es este que trae vida. Los demás pensamientos se agrupan alrededor del básico y trabajan para su fecundación. La cerilla es importante mientras que pueda encenderse y dar luz. Dices: “¡Que nos amemos!” Para amar, tú debes tener un estado Divino. ¿Puedes comer si no tienes boca? Tal como no puedes comer si no tienes boca, así no puedes amar si no vives algo Divino. El Amor se manifiesta solo en los estados Divinos. Si tienes una boca de lobo, comerás como lobo; para comer como un hombre, debes tener una boca humana. Dicho con otras palabras: para manifestar el Amor, debes tener un estado Divino. No puedes manifestar el Amor si reflexionas como una oveja o como un lobo. Estas reflexiones son buenas, pero solo para el lobo y para la oveja; cuando llegamos al hombre, de él se requieren reflexiones humanas, y además las de un hombre justo y razonable. Para manifestar el Amor Divino no es suficiente que solo seas un hombre, sino que debes ser razonable, que tengas un estado Divino. Sin este estado tú de nuevo tendrás logros, pero mediocres, como los del hombre ordinario.

¿Cómo vais a definir con unas cuantas palabras el estado Divino? Vosotros pensáis que sabéis qué representa éste. Puede que os estéis engañando. En este aspecto vosotros os parecéis a un hombre que está seguro de que tiene dinero en su monedero: toca su monedero, lo siente pesado, piensa que está lleno de oro. Entráis en un restaurante moderno, bien arreglado, os alimentáis bien, pero cuando sacáis el monedero para pagar, veis que os habéis engañado – el dinero no era de oro, sino de cobre. El restaurantero sonríe y dice: “Señor, este dinero no va”. ¿Qué haríais si entráis en un restaurante angelical con este dinero – podéis justificarse con esto de que no sabéis el idioma angelical? El restaurantero os mirará, sonreirá y dirá: “Señor, aquí el dinero habla”. No es importante que no sepáis el idioma angelical. Algunos piensan que si saben el lenguaje Divino, sus trabajos andarán bien. Puede que sepan el lenguaje Divino, pero su dinero es falso, nada se logra. Diréis que la culpa no está en vosotros, que no lo habéis acuñado vosotros. Verdaderamente, el dinero no lo habéis acuñado vosotros, pero vuestra conciencia debe estar despierta, que sepáis con qué disponéis.

¿En qué se distingue un hombre que posee algún estado Divino? Él está concentrado, enfocado en sí. Si se sienta en una silla, él no se mueve mucho, sus brazos y sus piernas están tranquilas. En este estado el mundo razonable se descubre para él. Mientras estabais sordos para este Mundo, ahora oís que se os hablan cosas preciosas y comenzáis a comprender la meta y el sentido de la vida. Después de un tiempo perdéis este estado y decís: “¿Era real esto lo que viví o era un sueño?, ¿era una realidad o una ilusión?” Mientras estás en el estado Divino, tú miras la vida de una manera real; cuando caes en un estado humano, tú comienzas a dudar de todo. Cuando te enfrentas con un estado humano, tú te vuelves tacaño; si llega lo Divino en ti, tú te vuelves generoso. En el estado humano tú eres perezoso, en el estado Divino tú eres trabajador, despierto. En el estado Divino tú constantemente estás en oración – por mucho que ores, no te aburres; en el estado humano oras poco y encuentras que largo tiempo has orado. En el estado humano tú siempre estás descontento y buscas una salvación por fuera; en el Divino tú estás contento de todo y buscas tu salvación por dentro. El estado Divino es parecido a una fuente de la cual el hombre siempre extrae.

¿Cómo podemos orar bien? Dejando de pensar de una manera humana, liberándoos de las deficiencias de vuestra conciencia. La cuestión no es llegar a ser perfecto de una manera mecánica. Esto significa que te irradies y que no adquieras nada. Este es un estado humano, es igual a como si entras en un restaurante y no tienes dinero. Si no tienes dinero, mejor no entres en el restaurante. Si ya has entrado, pedirás algún trabajo para pagar tu comida. Si entras en el restaurante Divino, tienes que trabajar – tal es la regla allí. Trabajarás un cierto tiempo y después de esto te dirán: “Es suficiente tanto trabajo – por la comida que se te da, tanto trabajo se requiere”.

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Y así, la vida tiene dos lados: uno humano y uno Divino. Lo Divino vas a imitarlo – esto es razonable; lo humano no debes imitarlo. Importante es que el hombre distinga el estado humano del Divino – y cuando los distinga que procure cada día tener por lo menos un estado Divino. Que tengas un estado Divino, esto significa que has adquirido una riqueza grande. Si no tienes tal estado, aunque hayas trabajado un día entero, aunque hayas orado, el día está perdido. Importantes son aquellos días de nuestra vida durante los cuales hemos vivido algo Divino. Durante los días de los estados Divinos el hombre hace conexiones internas con el Inicio Razonable. Dices: “Diez años ya que ando en el camino recto”. Si cada año has vivido un estado Divino, para diez años tendrás diez tales estados. ¡Este es un capital enorme! Lo correcto, sin embargo, es que cada día tengas un estado Divino: entonces para un año tendrás 365 estados Divinos, y para diez años – 3,650. ¿Podéis imaginar con qué capital dispondréis?

Una comprensión nueva es necesaria a la gente. Hablo a un hombre con horas y después de esto él dice: “Lo he comprendido todo, pero no comprendo cómo se puede vivir sin dinero”. Es cierto que sin dinero no se vive, pero depende en qué mundo vives – en el humano o en el Divino. Si vives en el mundo Divino, entrarás en un jardín de manzanas y libremente recogerás tantas manzanas como quieras, sin dar dinero. Solo una cosa tendrás en cuenta: que prestes oído al hablar de la manzana. Ella te dirá: “Si sabes cómo comer, toma tantas manzanas como quieras”. Irás a un pasto donde las vacas viven libremente, cogerás una de ellas, la ordeñarás y te alimentarás. La vaca no te va a pedir dinero, pero te dirá: “Si sabes cómo beber la leche, puedes ordeñar libremente y agradecer”. Te vas a detener delante de un río, echarás tu red y cogerás unos cuantos pececitos. Y el pez no te va a pedir dinero, pero te dirá: “Si sabes cómo cocerme y comerme, tienes derecho de cogerme”.

 Recordad: cada proceso que incluye en sí alguna deficiencia, es humano. Reflexionas sobre cierta cuestión, pero aparece en tu pensamiento algo torcido – tú estás en el proceso humano. Todo el día debes trabajar con tu pensamiento para pasar al proceso Divino, que adquieras un estado Divino. Éste puede llegar por la mañana, al mediodía o en la noche: el hombre no sabe cuándo pasará del estado humano al Divino. El que pasa por estados Divinos, inmediatamente se libera de las limitaciones de la vida. El hombre libre está lejos de las condiciones limitantes. Mientras piensas que sin dinero no se vive, tú estás en las condiciones limitantes – tú no puedes ni trabajar, ni orar. Si dices que sin dinero no se vive, tú eres un hombre ordinario. El hijo Real no necesita de dinero – por dondequiera que pase, todos dicen: “¡El hijo Real viene!” Lo que desea, todos le dan y nadie pide dinero de él. ¿Por qué? Ha sido editada una proclamación hacia el pueblo: donde entre el hijo Real, que tenga un acceso libre, que aproveche libremente de los bienes de la Naturaleza. Por lo tanto, si dices que sin dinero no se puede, tú eres un hombre ordinario – para ti no han editado una proclamación hacia el pueblo. Si dices que sin dinero se puede, tú eres un hijo Real – para ti todas las puertas están abiertas. A muchos los he oído decir que se puede vivir sin dinero, pero piden de mí dinero. A tales digo: “Si se puede sin dinero, yo andaré contigo – tú eres un hijo Real”. Es bueno andar con el hijo Real, que te acepten en todas partes y que te agasajen.

Hoy os dan la tarea de que hasta la noche adquiráis un estado Divino. Si lográis éxito en esto, vuestro trabajo se ordenará bien. Si cada día tenéis un estado Divino, pronto realizaréis vuestro trabajo en la Tierra y partiréis para el otro mundo. A dónde iréis, nadie sabrá: partiréis para el otro mundo así como el rayo solar pasa y se va. Allí trabajaréis silenciosamente y sin ruido, como el carro lleno. El carro vacio se mueve con un ruido grande y con un chirrido, sin hacer trabajo alguno. ¿Cómo puede el hombre alcanzar un estado Divino? Para llegar a un estado Divino, debe arreglárselas consigo mismo. Si en tiempo de reflexión tú te mueves, tocas la nariz, tu oreja, mueves tus brazos y tus piernas, esto muestra que no has adquirido un estado Divino. Si tocas tu nariz y tu oreja, Sabiduría te hace falta; si mueves tus piernas, Virtud te hace falta. Si mueves tu boca – Amor te hace falta; agitas tus brazos – Justicia te hace falta; tocas tu pelo – reglas, leyes te hacen falta. Irás traduciendo estas cosas para que adquieras conocimiento.

La madre prepara todo para el niño. El almuerzo – pan. Leche, todo está listo. Ella despierta a su niño acariciándole ligeramente por la cabeza y le dice que el almuerzo está listo. Si no le acaricia y no le predispone, éste llorará; de otra manera se levanta de inmediato y se sienta para comer. Frecuentemente y vosotros despertáis a vuestros niños, pero nada les habéis preparado. Lo mismo sucede no solo en el mundo físico, sino y en el Espiritual. No es suficiente decir a tu niño que se levante, pero debes prepararle de comer. Si todo está preparado, y el niño, y la madre estarán alegres.

Alguien dice: “Diez años ya que estoy en este camino y nada he adquirido”. Recordad: si durante un año no has adquirido un estado Divino, el año está perdido. Y si durante el mes no has adquirido por lo menos un estado Divino, éste está perdido; si durante la semana no has adquirido un estado Divino, ésta está perdida, si durante el día no adquieres un estado Divino, el día está perdido; y finalmente, si durante un siglo no has adquirido un estado Divino, el siglo está perdido. Hay épocas durante las cuales Dios se aleja del hombre. Si durante tal época, por lo menos hasta el fin de tu vida, no adquieres un estado Divino, tu vida está perdida. Y el pecador puede adquirir durante su vida un estado Divino. Para tal hombre decimos que se ha volcado hacia Dios. Es suficiente que adquieras un estado Divino para que sean atraídos y otros tales. Muchos reemplazan este trabajo y dicen: “Veremos”. Con ver, los trabajos no ocurren. Cuando vas al restaurante, ¿qué quieres que te digan?: “Tenga usted para comer” o “Veremos si podemos darte”. Con ver no puedes alimentarte: las cosas deben realizarse – esto significa que te alimentes bien. El estómago no se satisface solo con ver – se le debe dar algo real. Que tengas un estado Divino, esto significa que tu monedero esté lleno. Yo estoy por el monedero lleno – con un monedero lleno fácilmente puedes entrar en el restaurante y alimentarte.

Cristo llegó a la Tierra con un monedero lleno. El monedero lleno sobreentiende un agua bonita, fluyente: alrededor de éste se reúnen hombres y conversan. ¿Qué hará la gente cuando se encuentre delante de un bebedero seco? Ellos hablarán de éste, por quién fue hecho, durante qué tiempo, qué arboles había alrededor. Sin embargo esta conversación no les ayuda, ellos están sedientos: miran el bebedero y creen que fluirá. Viene un hombre devoto, también sediento. Él pone su boca en el bebedero, pero todos le detienen: “¿Estás loco, no ves que el bebedero se ha secado?” Pero él no les escucha – pone su boca en el bebedero y éste comienza a fluir. ¿Si pones tu boca en el bebedero seco y éste no comienza a fluir, qué hombre eres tú? Fe es necesaria a todos, y además, tal fe de la cual todos se aprovechen. Si dudas de mis palabras, pon tu boca en el bebedero y probarás la fuerza de tu fe. “Yo tengo una fe fuerte”. Vas a probarla: si el bebedero seco comienza a fluir, tu fe es fuerte. Tal cosa es el estado Divino – en éste, el bebedero seco comienza a fluir. Para lo Divino todo es posible – allí y las cosas imposibles se vuelven posibles. En el estado Divino, donde el bebedero seco comienza a fluir, todos se salvan: y los humanos, y los animales, y las plantas. A esto le llamamos descenso del Cristo a la Tierra. Cuando llegó a la Tierra, Cristo enseñó a los humanos cómo satisfacer su sed – que del bebedero seco saquen agua.

Cuando se habla de la venida del Cristo, muchos se preguntan: “¿Somos dignos nosotros para encontrarnos con Cristo, somos dignos para beber de Su agua y para comer de Su pan?” ¡Extraños son los humanos! Si estás sediento, eres digno de beber agua; si estás hambriento, eres digno de comer pan. Si el agua y el pan han llegado a ti, esto muestra que tú has manifestado obediencia – de otra manera, ni el agua ni el pan vendrán a ti. La mayoría de los humanos perciben la venida de Cristo mecánicamente. En realidad este es un proceso interno. Esto es igual a como si dijeras que sin dinero no se vive. Hasta que miren solo el lado externo de la vida, los hombres pensarán solo en pan, en dinero, en casas, etc. ¿Si estas cosas son necesarias y sin éstas no se puede, cómo os explicaréis por qué cuando tienen y dinero, y casas, de nuevo les falta algo? Lo tenéis todo, pero una cosa no os alcanza. Diréis que debéis vender vuestros bienes, que repartáis todo a los pobres y que vayáis en pos de Cristo. ¿A quién vais a repartir vuestros bienes? Según yo, debes repartirlos a un hombre justo, santo. Si los repartes a algún pecador, nada vas a adquirir. ¿Repartirás tus bienes a los lobos? Ellos son los hombres pecadores, criminales. “¿Verdad que el hambriento tiene necesidad y no el saciado?” Hambriento y sediento es este que tiene hambre y sed de la Justicia – él es un hombre con una conciencia despierta, con una alma abierta. Si ayudáis, buscaréis hombres con mentes y corazones luminosos – a ellos se le debe ayudar.

Ahora vosotros decís: “Nosotros tenemos tal experiencia, conocemos los estados Divinos”. Me alegro de vuestra experiencia, pero ésta es solo para un día. Sin embargo, no os quedéis solo con un día – cada día esconde posibilidades específicas. Cuando el hombre adquiere algo específico, los demás dicen: “Le basta tanto”. Según yo, no tenéis derecho de hablar así. Si un hombre ha adquirido solo un estado Divino, yo le llamo anualito. Lo correcto es que cada día se vaya adquiriendo un estado Divino. ¿Por qué? Porque cada día es Divino. Por lo tanto, el crecimiento natural concluye en esto – que cada día recibas un bien Divino. Hace unos cuantos días escuché a unos hermanos conversando de cosas Divinas. Como comprendo, ellos se engañan en muchas cosas. Les digo: estas son comprensiones religiosas, no os engañéis. ¿Si no amas a Dios y si no amas a Dios en los humanos, qué comprensión tendrás? Si te encuentras delante del bebedero seco y al poner la boca, éste no comienza a fluir, y hasta Cristo no puede ayudarte. Donde Cristo ayuda, allí todos los bebederos fluyen. Si el Amor no comienza a fluir en ti, esto muestra que Cristo no ha tocado tu bebedero seco; y si no tienes un pensamiento luminoso, Cristo no ha tocado tu mente seca.

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Y así, en cada vivencia es necesario que tengas un estado Divino. Tú debes librarte de todas las contradicciones. Esto significa que te reconcilies, que sacudas el polvo de tus ropas, que las laves, que se quite el lodo de estas – este es el camino del desarrollo humano. No digáis que como reflexionáis mucho, mucho adquiriréis: difícil es reflexionar. ¿Cuándo? Cuando no tienes Amor. Difícil es trabajar sin Amor. Si trabajas desde la mañana hasta noche con Amor, tú regresarás a tu hogar alegre de que has cavado en tu campo. Donde no hay Amor, allí la aguijada jugará por la espalda, por los brazos, por las piernas. ¿Preguntarás entonces por qué te duele la cabeza, por que te duelen los brazos y las piernas? Como no entiendes el rol de la aguijada, dices: “Difícil es la vida”. Preguntaréis qué ha predicado Cristo. Y vosotros ahora decís: “¿Por qué nos ha dado el Maestro este servicio espiritual?” Y sin éste se puede. Cuando nace el niño, y sin pañales se puede. Los pajaritos pequeños, recién eclosionados, ¿tienen necesidad de pañales? Yo me asombro de dónde vino en los humanos el pensamiento de los pañales: el niño no necesita ni de partera, ni de pañales. ¿Cómo eclosionan los pájaros – con una partera? Y ahora, cuando nace el niño, sin falta debe venir alguna abuela. Esto es un desvío del camino recto. Si los humanos anduvieran en el camino recto, ellos iban a pasar una vida buena. Y ahora, para que nazca un pensamiento, un sentimiento o un acto en ti, sin falta deben parirlo; luego tienes que enrollarlo en pañales, llevarlo en un cochecito y otros. Y esto está bien. Esto existe y en la vida religiosa. Sin embargo, esta comprensión tiene una frontera. Que lo acunes en una cuna 1-2 años, entiendo, pero después de esto él debe bajar de la cuna y caminar solo. Llegará un tiempo cuando ya no habrá pañales y cunas. Este es un estado Divino.

Cuando se habla del mundo, unos dicen que éste está bien hecho, y otros – que no está bien hecho. Esto depende de la comprensión de la gente. Para aquel que ha adquirido un estado Divino, el mundo es bueno; para aquel que no ha adquirido tal estado, el mundo no es bueno. Que tengas estados Divinos – esto significa que has adquirido la llave de la comprensión correcta. Cristo dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Haced una traducción de este versículo según el lenguaje contemporáneo. Yo soy el Camino – esto significa yo, el que pienso. Con la Sabiduría comienza. Cristo habla de la vida, pero no y del Amor. Se dice que el Amor da a luz a la vida. Entonces Cristo habla de esto lo que ha salido del Amor. “¿Cuándo la Sabiduría determina el camino?” Importante es que sin Sabiduría no hay camino. Debéis ser prudentes, que tengáis Sabiduría. “¿Para qué nos hace falta un camino?” Para que encontréis la Verdad. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. La Verdad está en el medio, en el centro. Cristo habla de la Verdad, y no de la libertad. ¿Por qué? Porque la Verdad regula la vida, regula y el camino. Debéis tener el deseo de que la Verdad regule vuestra vida cada día, que cada semana vayáis adquiriendo un estado Divino, también y cada día.

Cuando hacéis el servicio espiritual, ¿cuál es vuestra adquisición? Hoy es la octava semana del servicio espiritual. Debéis tener por lo menos una vez a la semana un estado Divino. Si tenéis cada día tal estado, entonces 8 x 7 = 56 – tantos estados Divinos deberíais tener. Yo estoy seguro cien por cien de que no tenéis tantos estados Divinos – esto lo sé positivamente. Si tenéis durante la semana solo un estado Divino, para ocho semanas tendríais ocho estados. Esto es alcanzable para el hombre. El santo puede tener más – cada día un estado. ¿Cuál ha sido vuestro estado de hoy? ¿En qué se distingue el estado Divino? Si durante este año vais adquiriendo cada día un estado Divino, yo prometo edificarles por una casa bonita, y a cada uno le daré una renta de diez mil levas. Importante es que cada día vayáis ganando un estado Divino. Si no podéis hacer esto, vosotros pagaréis. Entonces hagamos un contrato. En los trabajos Divinos importante es la prueba. Si cada día adquirís un estado Divino, tendréis 365 estados Divinos. Esto es un capital enorme con el cual podéis lograr todo. Si no se logran estados Divinos, la vida se desarrolla difícilmente – llega una pobreza grande. Vosotros provocaréis la pobreza artificialmente. Adán pecó y para un día se quedó desnudo: en la mañana pecó e inmediatamente quedó desnudo, y se escondió. En la noche vino Dios a buscarle. Él perdió su riqueza – algo esencial en la vida. Cuando se empobreció, él se volvió incapaz de trabajar en el jardín. Dios le echó fuera y puso otros trabajadores en el jardín del paraíso. Así Adán y Eva se empobrecieron.

Preguntáis: “¿Dónde van los santos?” Ellos van al paraíso, para trabajar allí. Todos vosotros sois candidatos para el paraíso – un azadón os hace falta. Dicho está: “En el hogar de mi Dios muchas moradas hay”. Solo allí está el paraíso, allí hay muchas casas y jardines. El paraíso es un lugar grade – el mundo entero: hay lugares para todos. A cada uno le es dado un lugar, que lo trabaje solo. De cada uno se requiere que produzca en sí un estado Divino – no es que lo produzca, sino que lo perciba. El Espíritu viene cada mañana y el hombre debe recibirlo. Dices: “¿No sabe Dios qué necesitamos?” Dios sabe, pero y tú debes saber. Importante es que sepas cómo servir a Dios. Cuando sirves a Dios, todas tus necesidades se van a satisfacer, de cualquier carácter que sean éstas – descalzo y hambriento no andarás. Si sirves a Dios, tu vida mejorará.

Servid a Dios y no penséis en nada: los banqueros tienen dinero, os pagarán. “¿Por qué sonreís?” Yo sonrío siempre cuando alguien quiere convencerme de esto lo que no es. Esto no pasa delante de mí. Sonrío, más él dice: “El Maestro no me presta atención”. Sin embargo, cuando el hombre realiza la Voluntad de Dios yo le miro de una manera específica. Hay una sonrisa con la cual quiero decir que esto lo que se me habla no pasa, o sea, no se acepta. Hay una sonrisa que muestra que todo está en orden. En la primera sonrisa yo saco de mi caja fuerte todo mi dinero de cobre. Dicho de otra manera: cuando pasas al lado de una panadería con pan caliente, saca de tu bolsa el enmohecido, tíralo y en vez de él pon dos panes frescos. Dirás que es una vergüenza esto. Vergonzoso era pedir del panadero un pan fresco, y no era vergonzoso llevar en tu bolsa un pan enmohecido. Pasas al lado de un bebedero: derrama el agua de la vasija y llénala con fresca. El que vacía su vasija, tiene derecho de llenarla; el que puede vaciar su bolsa del pan enmohecido, tiene derecho de llenarla con pan fresco.

 Recordad: el estado más importante en el hombre es el Divino. No hay estado más importante que este, que llegues a estar en armonía con Dios. Nosotros, la gente contemporánea, nos parecemos a niños llorones. Su madre le despierta, él abre sus ojos y comienza a llorar. Su madre y su padre empiezan a consolarle, pero éste no deja de llorar. El padre toma la varita y se vuelve un director del coro. Así y vosotros cuando lloráis mucho, viene el hermano mayor, la madre, el padre, pero el llanto no cesa. Cuando llega la vara, todos los trabajos se arreglan. Te dices: “Un hombre muy tonto he sido”. No esperes a que venga tu padre con la vara – cuando viene el hermano mayor, vete con él; si viene el hermano menor, y con él vete. Toma tu librito y empieza a leer. “No quiero leer”. ¡Entonces vete al viñedo para cavar, pero levántate! Tienes a una amiga – visítala. Y esto no quieres. ¿Quién vendrá por fin? ¡La vara Divina! Ella es muy bella, del paraíso ha salido. “¡Es mejor que no venga!” Para el justo ésta nunca viene, sino para el pecador. La amenaza es una ley para cada uno que se desvía del camino recto y no quiere servir. La amenaza, el sufrimiento es un camino hacia el Amor Divino. Si no llega el estado Divino, ningún pensamiento, ningún progreso puede esperarse. Si los trabajos de los religiosos no van, esto es porque ellos no trabajan para la venida de los estados Divinos en ellos – ellos esperan que todo se logre de una manera mecánica.

Mucho trabajo se requiere de todos. ¡Cuántos estados Divinos permanecen acumulados por los correos – y hasta hoy todavía no están recibidos!

Secreta oración.

Autor:

Maestro Beinsá Dunó

Estados divinos

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Sobre Eva (Redactora GHB)

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