Ingeniería Genética e Inteligencia Artificial

 

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Pienso que nos hemos tomado demasiado en serio lo de haber sido hechos a “imagen y semejanza” de Dios, por lo menos es lo que me hacen evocar estas dos tecnologías, ingeniería genética e inteligencia artificial, a través de las cuales tratamos de emular dones divinos. Con la primera queremos “mejorar” el diseño natural de las especies creadas por Dios, incluyendo la nuestra, de lo cual interpreto nuestra creencia de poder hacerlo mejor que Él y con la segunda queremos crear maquinas a “nuestra imagen y semejanza”, tal como Él lo hizo con nosotros.

En lo que respecta a la Ingeniería Genética, es impresionante lo que hemos avanzado desde 1953, cuando se hizo público el descubrimiento de la molécula del ADN por parte de los Doctores Francis Crick, James Watson y Maurice Wilkins, quienes recibieron el premio Nobel de Medicina en 1962 por ese descubrimiento.  

A partir del descubrimiento de esa molécula maravillosa que guarda el secreto de cómo se crea la vida a partir de elementos inorgánicos, se han desarrollado una variedad de técnicas que en su conjunto constituyen lo que llamamos Ingeniería Genética, entre las cuales podemos mencionar las siguientes:

  • Amplificación génica del ADN: Consiste en aumentar in vitro la cantidad de copias de un fragmento del ADN mediante una reacción en cadena de la polimerasa.
  • Secuenciación del ADN: El objetivo de esta técnica es identificar el orden de los nucleótidos o bases en la doble hélice del ADN. Esta secuencia constituye la información genética heredable para la creación y desarrollo de los seres vivos. A lo largo de los años se han desarrollado muchas técnicas de secuenciación, hasta llegar en la actualidad a técnicas automáticas muy rápidas y precisas.
  • Clonación molecular: Consiste en introducir secuencias de ADN en un organismo receptor con el objetivo de copiar o clonar muchas veces esa misma secuencia.
  • Mutaciones: Se refiere a cambios intencionales en las secuencias del ADN para ver sus efectos en las proteínas asociadas a las secuencias modificadas.
  • Transgénesis: Consiste en transferir genes de un organismo a otro, con el fin de combinar características deseables de ambos organismos en uno solo. Esto tiene muchas aplicaciones en la mejora de los cultivos de plantas y la cría de animales. Sin embargo, hay muchos detractores de estas prácticas por la incertidumbre en las consecuencias del consumo de estas “nuevas” especies transgénicas “no naturales”.
  • Bloqueo de genes: Mediante esta técnica se “apagan” genes específicos en un organismo para suprimir su expresión.

Todas estas técnicas tienen como objetivo general modificar el ADN con diferentes propósitos. Ya han sido utilizadas en plantas para mejorar su resistencia a enfermedades y a factores ambientales, para modificar las características nutricionales y organolépticas de sus productos y para producir sustancias de interés farmacológico. También han sido utilizadas en bacterias, hongos y levaduras para transferir secuencias de ADN entre organismos y para la producción de fármacos. En animales se han utilizado para mejorar el rendimiento del crecimiento en especies comestibles y para investigar la elaboración de fármacos para enfermedades humanas. En el caso específico de los humanos su utilización ha estado enfocada en el diagnóstico y la terapia de enfermedades genéticas, mediante la identificación y corrección de las secuencias defectuosas en el ADN que las causan.

 

La aplicación de estas técnicas conlleva muchas implicaciones éticas, la mayoría de ellas relacionadas con la incertidumbre o el desconocimiento de sus consecuencias. En el caso de los alimentos transgénicos no está claro si los beneficios de su desarrollo justifican los riesgos de consumir especies “artificiales” creadas en laboratorios, por lo que la ética exige que los consumidores estén informados de esta situación y tengan la libertad de decidir si asumen o no esos riesgos.  En cuanto a la manipulación genética de microorganismos y su uso en la transferencia de secuencias de ADN entre organismos, los riesgos de crear nuevas especies pueden ser muy altos, dada la capacidad de mutación que ellos tienen y en lo que respecta a su utilización en humanos hay mucha controversia en cuáles deberían ser los límites hasta donde se puede llegar en su aplicación, porque aun cuando ya hay  acuerdos que tratan de regular en esta materia, como “La declaración universal sobre el genoma y derechos humanos” y “El convenio relativo a los derechos humanos y a la Biomedicina”, así como también leyes específicas en la mayoría de los países, el interés por los avances científicos muchas veces tiende a prevalecer sobre el interés colectivo. De no ser así, no hubiésemos desarrollado las armas de destrucción masiva, químicas  y biológicas que hoy tenemos y que se siguen desarrollando. Temas como la clonación humana y la manipulación genética embrionaria, consideradas éticamente inaceptables, siguen estando en las agendas de poderosas transnacionales biotecnológicas, por el atractivo económico detrás de su implementación.   

En lo que respecta a la tecnología de Inteligencia Artificial, el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) la define cómo: «Disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico». Para lograr este objetivo se requiere el desarrollo de máquinas capaces de percibir y comunicarse con su entorno, razonar, aprender y resolver problemas. En este sentido se han desarrollado tecnologías que dan respuesta a estas necesidades, entre las cuales podemos mencionar las siguientes:

  • Generación de lenguaje natural: Conversión de datos en texto. Le permite a las maquinas comunicarse con su entorno de manera precisa y natural.
  • Reconocimiento de voz: Conversión de voz en comandos ejecutables por las máquinas. Le permite a los humanos comunicarse con las máquinas de manera precisa y natural.
  • Asistentes virtuales: Programas informáticos capaces de interactuar con los humanos.
  • Biometría: Reconocimiento facial, de tacto, de voz y de lenguaje corporal, incluyendo reconocimiento de emociones, lo cual facilita la interacción hombre – máquina. 
  • Análisis de texto y procesamiento de lenguaje natural: Se utiliza en la detección de fraudes.
  • Sistemas expertos: Consiste en la automatización del trabajo cognitivo en profesiones que dependen en gran medida del conocimiento de sus trabajadores.
  • Aprendizaje automático o Machine Learning (ML): Esta es quizás la tecnología que más ha impulsado los avances en Inteligencia Artificial. Se basa en algoritmos que detectan patrones en los datos y hacen predicciones que le permiten a las maquinas aprender a través de redes neuronales cada vez más complejas, que simulan el funcionamiento del cerebro humano. Dentro de esta tecnología encontramos diferentes versiones:
  1. ML Supervisado: El algoritmo procesa datos etiquetados previamente, lo que le permite relacionarlos y procesarlos con otros datos con esas mismas etiquetas. 
  2. ML No Supervisado: En este caso los datos no están etiquetados y el algoritmo está diseñado para buscar similitudes entre los datos que le permita relacionarlos y procesarlos.
  3. ML de Refuerzo: Este aprendizaje se basa en pruebas de ensayo y error hasta que la maquina aprende cual es la mejor manera de lograr el resultado que busca.
  4. ML Profundo: En estos sistemas cada capa de la red neuronal transforma los datos en una representación más compleja, hasta que la maquina logra determinar (comprender) el patrón que los relaciona y en ese proceso aprender a relacionar ese tipo datos y patrones.

 

Viendo los avances que ha tenido esta tecnología solo en este siglo y los que aún están en proceso,  realmente me sorprende la ingenuidad de algunos científicos que piensan que la Inteligencia Artificial nunca llegará a ser un riesgo para el futuro de la humanidad. Al ver sus declaraciones me pregunto si ¿es que acaso ellos creen que los humanos somos algo más que materia?, como científicos pienso que lo más probable es que no. Para la ciencia somos algo así como maquinas biológicas, somos una cantidad de átomos que de alguna manera, desconocida para nosotros, se organizaron y desarrollaron una mente y adquirieron consciencia. ¿Las maquinas a las cuales les estamos incorporando Inteligencia Artificial no son también una cantidad de átomos organizados, en este caso con el fin de desarrollar una “mente” y una “consciencia” como la nuestra?, ¿no es ese el fin último de todos los esfuerzos que se están haciendo en los desarrollos de IA?, ¿construir máquinas capaces de pensar, comportarse y hasta de sentir como humanos?

 Entiendo que en este momento estamos aún lejos de eso, o quizás no tanto. La velocidad con la que avanzan estos desarrollos hace prever que en algún momento en el futuro eso será posible. Ya hemos visto como en las fábricas miles de trabajadores han sido sustituidos por robots cuyo nivel de Inteligencia Artificial es muy básico y estamos viendo como las tecnologías en esta materia apuntan a la sustitución en puestos de trabajo de naturaleza intelectual. En un futuro, tal vez no muy lejano, serán las maquinas quienes hagan las entrevistas de trabajo y decidan a quien contratar o no. Serán quienes tomen las decisiones más importantes en las empresas, porque estarán capacitadas para procesar mucha más información y en menos tiempo que cualquier humano y lo harán de manera “objetiva”, sin la “subjetividad” humana que algunas veces interfiere con la toma de “buenas” decisiones. Por ahora esas máquinas son nuestros asistentes más eficientes, pero como leí hace poco en un artículo de The New York Times titulado “Una máquina podría no quitarte el empleo, pero podría convertirse en tu jefa” , pudiera ser que eso es lo que nos depara el futuro.  

Sé que para muchos esto suena a ciencia ficción, pero hace un par de siglos, o quizás menos, muchas de las tecnologías de las que hoy disfrutamos seguramente habrían sido calificadas  como ciencia ficción. Mi punto es que con estas tecnologías de Ingeniería Genética e Inteligencia Artificial debemos tener MUCHO CUIDADO de no tomar caminos equivocados. En mi artículo “Reflexiones: Un camino equivocado” ya adelantaba la advertencia sobre estas dos tecnologías y sobre la nanotecnología, de la cual hablo en mi artículo «Reflexiones: La nanotecnología en la creación». No es que piense que estos desarrollos no van a generar muchos beneficios para la humanidad, con seguridad va a ser así, pero debemos establecer con tiempo los límites hasta los cuales debemos llegar sin poner en riesgo nuestra propia supervivencia.    

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Autor: Juan José Sequera. Autor de la Hermandad Blanca

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