Energías Negativas y Sanación por Maite Barnet Abad

Maite Barnet

La mayoría de nosotros estamos de alguna manera familiarizados con conceptos como sanción y energías. Por regla general pensamos o creemos que utilizamos bien la corriente energética, en beneficio propio o de los demás. Aprendemos técnicas que incorporamos de una manera automática y con una cierta fe y esperamos resultados que pueden darse o no dependiendo de múltiples variables, pero pocas veces nos preguntamos qué tipo de energía estamos utilizando o dejamos correr a través de nuestro cuerpo y el de nuestros pacientes o a donde van estas energías que supuestamente limpiamos para sanar.

energía entre manos - sanación

La primera vez que alguien con mucha más experiencia que yo me formuló esta pregunta me quedé atónita. Debo reconocer que nunca me había planteado el tema y daba por supuesto que si mi intención era buena y noble la energía que conectaba y corría a través de mí también debía serlo. Reflexione sobre el asunto y no pude encontrar una respuesta que me hiciera tener una cierta seguridad sobre el tipo de energías que estaba manejando y que pasaba con ellas. Escuche con atención y me escuche a mí misma, escuche a mi cuerpo y entendí. Si, en ese momento entendí que manejar energías a la ligera, sin pensar ni saber podía llegar a convertirse en un problema para mí y para los demás.

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Quiero compartir en este artículo algunos de los conceptos que aprendí y que creo pueden ser de interés para todos aquellos que nos atrevemos a manipular de alguna manera la energía con fin de ayudar en los procesos de sanación.

DE DONDE PROCEDE LA ENERGÍA QUE UTILIZAMOS.

 

Ante esta pregunta mi respuesta inmediata era que utilizaba la energía original que procede del universo y ciertamente, utilizamos energía del universo pero como ya comentamos en un artículo anterior las propias personas con nuestros pensamientos y actitudes generamos energías negativas, los lugares pueden estar cargados o contaminados con las mismas y al iniciar un trabajo energético fácilmente podemos conectar y acceder a estas energías que nos rodean por todas partes y sin saberlo, este es el tipo de energía con la que vamos a trabajar y que vamos a dejar correr por nuestro cuerpo y el de nuestros pacientes. Si hemos tenido un mal día o estamos enojados o de mal humor es bastante lógico pensar que las energías que vamos a manejar procedentes de nosotros mismos no son de la calidad que esperamos que sean. Lo mismo ocurre con la energía del paciente que vamos a dejar en muchos casos que pase a través de nosotros. Incomodidad, nerviosismo, dolor, sensación de cansancio, ahogo adormecimiento, bostezos continuos… muchas veces experimentamos estas sensaciones durante el proceso y pensamos que estamos limpiando, pero en realidad deberíamos pensar ¿Qué está pasando? Acumulamos, absorbemos energías que se quedan adheridas a nuestra aura y a nuestros cuerpos energéticos y que producen bloqueos en nosotros, no permiten que seamos en este caso un buen canal transmisor de esa energía purísima en la que confiamos que estamos trabajando. En ocasiones enfermamos o nos sentimos muy mal y aún así algunos lo justifican pensando que todo ello es por un bien superior y así soportan sin saberlo el peso de energías no deseadas y no deseables que tienen consecuencias sobre ellos y sobre los demás.

En ocasiones antes de realizar determinadas técnicas se invoca a la energía con la que se quiere trabajar. Símbolos, palabras… ¿Cómo podemos estar seguros de donde proceden estas energías? El universo está formado por energías de todo tipo que se mueven, cambian y interactúan y que buscan una vía de expresión a través de las puertas que se abren al invocar y permitir su paso y eso es algo que aunque sorprenda, no debe tomarse a la ligera.

Continuamente se abren portales dimensionales por los que pueden transitar diversos tipos de energías. De manera inconsciente muchos contribuimos a que esto suceda, la realización de rituales, por no hablar de los que practican algún tipo de magia aunque supuestamente sea magia blanca abren puertas que después es difícil cerrar y mantener selladas y que son aprovechadas en muchas ocasiones por tipos de energía cargada con cualidades no del todo bien intencionadas o por entidades del bajo astral para acceder a nosotros. Tengámoslo en cuenta.

PROTECIÓN/PRECAUCIÓN.

 

Protegernos y aislarnos de los tipos de energía no deseados es evidentemente una premisa que nunca debemos olvidar. Existen múltiples técnicas para lograrlo. Algunas de las realmente sencillas y efectivas es la utilización de pirámides y los tubos o cilindros de luz para limpiarnos y procurarnos un escudo o un entorno seguro para nosotros y los demás.

Antes de realizar cualquiera de estas técnicas debemos estar seguros de que hemos pedido protección y ayuda a los seres de la luz blanca a través de nuestro ser superior y de su vibración de amor suprema por ejemplo repitiendo por tres veces a los seres que supuestamente están a nuestro lado para ayudarnos que si vienen en nombre de dios y de la Luz blanca pueden quedarse pero en caso contrario deben marchar. Nos puede sorprender ver la cantidad de energía supuestamente benefactora que se disipa al realizar estas afirmaciones.

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Visualizarnos dentro de un cilindro de luz blanca a través del cual son transportadas y transmutadas todas aquellas energías no deseadas y restos energéticos que hayan podido quedar adheridos a cualquiera de nuestros cuerpos y mantenernos en el interior de pirámides de luz para protegernos son algunos ejercicios sencillos que podemos realizar.

Es importante recordar en todo momento que nosotros somos solamente un canal y no realizamos ninguna función específica, así nuestro cuerpo debe ser un cable o un filtro pero nunca una esponja o un deposito que absorba algo que después puede ser difícil de eliminar. Dejemos que la luz y el amor actúen a través de nosotros y sean ellos y no nuestros cuerpos los que transmuten estas energías.

A DONDE VAN LAS ENERGIAS QUE MANEJAMOS.

Durante todo el proceso de manejo de energía y al final del mismo hemos de ser muy consientes de a donde dirigiremos las mismas para asegurarnos de que no queden formando parte de ese enorme depósito energético de todo tipo que nos rodea y pedir que cualquier energía que manipulemos sea enviada a la luz blanca para su reciclaje y transmutación.

Son sencillos consejos que pueden marcar la diferencia en los procesos sanadores tanto para nosotros mismos como para los demás.

AUTOR: Maite Barnet Abad, redactor de la gran familia de hermandadblanca.org

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