La Iluminación y la Sabiduría, parte 2 – por Fran Soto

Fran Soto
Fran Soto

LA BÚSQUEDA DE LA LUZ

El aspirante a la Luz no sabe en qué momento ha empezado de manera efectiva lo que él pueda considerar el camino, aunque más adelante podrá ir recapitulando e ir constatando su progreso, hasta el punto de establecer conclusiones muy esclarecedoras.

¿Dónde empieza el camino iniciático?

¿Dónde empieza el camino iniciático?

Como mencionaba en la primera parte, el candidato posee una motivación íntima enfocada en progresar espiritualmente mediante la mejora personal. Tras haber superado el sendero probatorio, cuya índole corresponde exclusivamente al candidato, éste será iniciado. Recibirá lo que en ocultismo se conoce como primera iniciación. La primera iniciación así como la posterior ascensión a través de sucesivas iniciaciones o grados implican una expansión de la conciencia. Esta expansión a su vez incrementa la vibración y la frecuencia en que dicha persona vive. Estos términos metafísicos pueden ser filosóficamente desarrollados, si bien sólo será su directa experimentación la que pueda hacer destellar en la vida del iniciado su profunda comprensión. No hay que olvidar que dichas mejoras son fruto de un arduo trabajo interior y por tanto el hecho de comprenderlas puede considerarse también como un merecido logro sin olvidar que primero fue nuestro esfuerzo y luego nuestra recompensa.

Una de las primeras cosas que aprenderá es a atenerse a unos principios de la sabiduría: saber, querer, osar y callar.

Aprenderá a valorar el conocimiento y la sabiduría y a respetarlos. También a desarrollar su anhelo por progresar de manera equilibrada, y a atreverse a dar siempre un paso más allá inspirado por los más elevados ideales. Y fundamentalmente a callar. Comenzará a comprender de una forma nueva el silencio y su gran importancia.

Somos un ÚNICO ser de Luz

Somos un ÚNICO ser de Luz

Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y os abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren. (Mateo 7,7). No llevéis para el camino ni bastón ni alforjas, ni pan ni dinero, ni tengáis dos túnicas. (Lucas 9,3).

El avance en el camino está ligado a la mejora personal, y el ya iniciado debe ser cauto a la hora de interpretar los textos de sabiduría que le van llegando, así como las nuevas percepciones que vaya descubriendo gracias a su expansión de conciencia. Pero también y como se ha indicado, debe ser osado para continuar siempre adelante, con su propio ritmo que irá puliendo días tras día. Las directrices mencionadas por Jesucristo y citadas en el párrafo anterior cobrarán un significado místico, más allá de la interpretación literal del texto.

Al llegar a la tercera iniciación, que en masonería se conoce como primer grado o grado de aprendiz, el estudiante tiene la tarea de pulir la piedra bruta. Dicha piedra bruta se identifica con su persona y por tanto será él mismo quién deberá desbastar sus asperezas para, a través de las mejoras que vaya experimentando, ir reconociendo progresivamente su ideal de perfección y trabajar para lograr manifestarla. Habrá de continuar sometiendo su naturaleza inferior a la razón y mediante la disciplina alcanzar un equilibrio que le permita establecer una base sólida sobre la que seguir avanzando.

Una radiografía completa de tus cuerpos

Una radiografía completa de tus cuerpos

Las herramientas para esta mejora personal, explicadas en masonería con el nombre de herramientas de la construcción (escuadra, compás, martillo, cincel, plomada, etc.) consisten en habilidades psicológicas y cognitivas enfocadas a levantar su propio templo personal a la Gloria del Altísimo, es decir, a convertirse en la piedra cúbica que es el Ideal íntimo de inspiración divina que constituye su aspiración.

Estas aptitudes de trabajo interno implican un ejercicio mental constante.

El análisis de cada herramienta masónica constituye un tema interesante para estimular la reflexión interna y aquí sólo relacionaré cada una de las principales herramientas con algunos de los significados más notables de cada una de ellas. La escuadra representa la rectitud y discernimiento; el martillo la voluntad y el empuje; el cincel la inteligencia y la asimilación; la plomada la dirección vertical de los esfuerzos encaminados a la consecución del ideal íntimo.

De esta manera el ya iniciado en el sendero de la iluminación irá tomando perspectiva del gran trabajo que tiene ante sí, y se irá esforzando por acercarse siempre a la Verdad, su interior reconocimiento de dicha Verdad, cultivando la virtud y alejándose progresivamente de cuantos escollos pudiesen surgir. Habrá de reflexionar sobre su relación con el Principio de la vida según su entendimiento, así como con él mismo (concepciones interiorizadas acerca de uno mismo que tendrá que reexaminar en la luz) y con sus semejantes.

Puesto que el iniciado tiene su confianza puesta en el Señor para triunfar en su empresa, es muy razonable que ore habitualmente y es importante señalar en este caso un principio cabalístico necesario al pronunciar la oración: la kawwanah, es decir, la intención y asunción interna de las palabras que estamos dirigiendo a nuestro Padre celestial. Se trata de no rezar rutinariamente sin prestar atención, sino que hay que tener presente que estamos ante el Señor dirigiéndole una plegaria sustanciada en un conjunto de palabras con una intención divina. Esto está en relación con lo que más recientemente se ha denominado de manera vulgar como “oración científica”.

Los principios de la Geometría se estudian una vez iniciado el sendero

Los principios de la Geometría se estudian una vez iniciado el sendero

También es importante tener presente las nociones sobre oración que dio Jesucristo en Mateo 6,5: rezar en la intimidad y para el Señor, y no perderse en frases o argumentaciones mundanas que el Señor ya conoce.

Con las aptitudes mencionadas y férrea fe aumentará su tolerancia y su solidaridad para con los demás, comprendiendo progresivamente que cada persona es un proyecto único de consecución de su propio ideal más elevado, y que cada uno está en algún punto de ese camino de la vida sin fin. Y finalmente, que cada uno forma parte de un gran rompecabezas o templo universal, donde cada uno tiene su sitio y función en perfecta armonía.

El progreso espiritual es íntegramente íntimo, y si bien el iniciado irá notando en su vida exterior el avance alcanzado, es éste de una naturaleza tal que no es posible revelarlo a alguien que no esté en disposición del mismo nivel de adelanto. Por lo tanto, llegado el momento oportuno, el llamado aprendiz ascenderá a la siguiente fase de aprendizaje, consecuente de la anterior y relacionada con el estudio de los textos sagrados y de los principios de la geometría, una más profunda comprensión de las facetas divinas, y una mayor asunción de nuestro servicio para con la humanidad, desarrollando la fraternidad universal. Esta fase se conoce en masonería como segundo grado o grado de compañero. El tercer grado, correspondiente a la maestría masónica (quinto grado iniciático en ocultismo), implica un amplio desarrollo de las facultades interiores y de mejora personal, desarrolla importantes aspectos del camino de ascensión crística y de iluminación divina. 

Alcanzar el Cristo es la primera fase antes de alcanzar la Iluminación plena

Alcanzar el Cristo es la primera fase antes de alcanzar la Iluminación plena

A partir de este estadio, el siempre estudiante continúa su progreso sin fin. 

Todo ello establece en el individuo una nueva forma de vivir y de afrontar su estancia en este mundo. Aprenderá a confiar en su intuición e irá atrayendo lo que necesite para su obra interior y personal. Su actitud estará basada en el optimismo y en un enfoque positivo a cualquier circunstancia de la que pueda tener conocimiento. También en una confianza serena en el porvenir, así como en un olvido del pasado una vez aprendidas las lecciones anteriores. Debe asumir que siempre está en el lugar apropiado en el momento apropiado, a confiar en su propia manera de hacer las cosas, y a buscar la mejor manera de conciliar aquello que sea susceptible de ello. Su manera de entender el trabajo también progresará, y antepondrá que sus proyectos se ajusten a un ideal de perfección por encima de cualquier otra consideración temporal o material.

Poco a poco irá aprendiendo más sobre el funcionamiento del cosmos: la ley de correspondencia, principios teológicos, mentales, kármicos… En su recorrido por los libros de los que vaya sirviéndose, tendrá que integrar y sintetizar las diversas tradiciones espirituales, místicas y religiosas dentro de su propia creencia y experiencia en su camino hacia la Verdad.

También deberá estar atento a aquellas percepciones que, procedentes de cualquier origen o situación puedan extrapolarse a su progreso espiritual y le sirvan de enseñanza.

El camino vital es eterno, pero el recorrido hacia la iluminación puede alcanzarse en un periodo concreto, que siempre estará relacionado con el avance personal del estudiante.

Dentro de ese periodo es posible que esté en contacto con alguna institución u organización de carácter iniciático, teniendo un grupo de compañeros interesados en la misma ciencia de la vida con los cuales compartir reflexiones y desarrollar la fraternidad en Cristo.

A partir de un momento determinado de progreso el estudiante entrará en contacto con la Gran Hermandad Blanca, integrada por la dirección espiritual del planeta, esto es, el Señor del Mundo o Logos Planetario, el Buddha de la Tierra, el Manú, el Boddhisattva o Cristo Planetario, y el Maha-Chohán, además del resto de Maestros Ascendidos a cargo de diversos asuntos. El contacto con la hueste ascendida es íntimo.

Gracias a los instructores mundiales de la Gran Hermandad Blanca, el estudiante recibirá nuevas enseñanzas que le permitirán un más profundo desarrollo de muchísimas concepciones tanto espirituales como cotidianas que le ayudarán enormemente a avanzar en su proceso de perfección evolutiva.

Un grupo de maestros te ayudará cuando alcances determinado punto de ascensión

Un grupo de maestros te ayudará cuando alcances determinado punto de ascensión

Llegará a comprender la Unidad del Todo, así como a descubrir que somos cuerpo físico, alma (o Cristo interior) y espíritu (fusión con la divinidad) a través de experiencias propias. También la existencia de los grupos álmicos, correspondientes con grupos de trabajo y países; y de los seres y campos mórficos de la matriz, los animales, los elementos y la vegetación y minerales; globalmente sintetizados en el Cristo de la Tierra y universalmente en el Cristo Cósmico.

AUTOR: Fran Soto, redactor en la gran familia de hermandadblanca.org

3 comentarios

  1. Muy interesante, pienso que lo mas grande que hay es Dios, es mas asi como dicén El debe ser el todo y que no puede haber nada mas fuera de El y que nosotros somos solo una realización de su mente, pero sea como fuere es maravilloso y estoy muy agradecido por vivir en el mundo que existo y el universo en que vivo.
    Gracias Señor.

  2. Excelente : solo tenemos que recorrer el camino para encontrar la luz que descubre el principio de la omnipotencia que se convertirá en el hilo conductor, mediante una profunda fe reveladora

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