Los 7 Chohanes y los 7 Rayos: guía completa

Siete figuras alrededor de una mesa de luz, una por cada rayo

Siete rayos y Chohanes en pocas palabras

Los siete rayos son una manera de nombrar las grandes cualidades con las que la vida divina se expresa: la voluntad que sostiene, la sabiduría que comprende, la inteligencia que da forma, la armonía que reconcilia, el conocimiento que precisa, la devoción que se entrega y el orden que transforma. Cada uno tiene, en las escuelas que trabajan con este mapa, un Maestro o una Maestra que lo preside. A esa figura se la llama Chohán.

Este es el desarrollo del tema que la guía sobre quiénes son los Maestros Ascendidos presenta en pocas líneas. Aquí reunimos el nombre de cada rayo, quién lo preside en las dos corrientes que más lo han transmitido, los colores, los días y los retiros que la corriente de los Maestros Ascendidos les asigna, el tipo humano de cada rayo con sus luces y su sombra, y su campo de servicio.

No es un catálogo de rangos ni una promesa de resultados. Es un mapa de cualidades para estudiar, reconocer y servir mejor.

Siete corrientes de luz nacen alrededor de un loto cósmico y una geometría luminosa
Siete corrientes de fuerza nacen de una energía central y se reparten por la vida del planeta, según la enseñanza del Tibetano.

Índice de esta guía

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¿Qué es un rayo?

Una corriente de fuerza, no una persona

En la enseñanza que el Maestro Tibetano Djwhal Khul transmitió a través de Alice A. Bailey, un rayo es una corriente de energía con una cualidad propia. Psicología Esotérica lo dice con una imagen precisa: los siete rayos son «las siete corrientes de fuerza que emergen de una energía central» después de que esa energía se establece como un vórtice. No son ángeles, ni personas, ni premios espirituales. Son el modo en que la vida se reparte, se diferencia y vuelve a reunirse.

Por eso se habla de ellos como energías que actúan a la vez en la naturaleza, en las culturas y en el carácter humano. El Tibetano los relaciona con los «Siete Espíritus que están ante el Trono de Dios», esa frase antigua que también recoge la teosofía: grandes Vidas que reúnen en sí mismas la cualidad de cuanto se manifiesta.

Conviene decirlo pronto: los rayos no son una escala de perfección. Ninguno está por encima de otro, y ninguno basta solo. La voluntad necesita del amor para no endurecerse, y el amor necesita de la inteligencia para no quedarse en intención. Los siete se corrigen y se acompañan.

Tres rayos mayores y cuatro de atributo

La misma obra distingue dos grupos. Los tres primeros son los rayos mayores o rayos de aspecto: voluntad o poder, amor-sabiduría e inteligencia activa. Los cuatro siguientes son los rayos menores o rayos de atributo: armonía y belleza, conocimiento concreto, devoción y orden ceremonial. Un viejo comentario que el Tibetano cita lo expresa con sencillez: los siete hermanos son hijos del mismo Padre, pero los tres mayores participan de la naturaleza del Padre y los cuatro menores se asemejan a la Madre.

La diferencia no es de valor, sino de función. Los rayos de aspecto son lentos, amplios y de efecto acumulativo; los de atributo laten con más rapidez y dan el color inmediato a las cosas. Ahora mismo hay cuatro en manifestación: el segundo, el tercero, el quinto y el séptimo. El séptimo entró en manifestación en 1675 y el sexto está saliendo.

Cada rayo tiene, además, siete subrayos. El primero puede expresarse de siete maneras distintas, y lo mismo todos los demás. Esa es la razón de que dos personas del mismo rayo puedan parecerse muy poco entre sí.

Siete corrientes de luz nacen de un manantial central: tres mayores y cuatro de atributo
Un manantial de luz se abre en siete corrientes: tres mayores y cuatro de atributo que riegan el mundo.

Un rayo no resume a una persona

Nadie es únicamente voluntad, conocimiento, devoción o transformación. En una vida madura las siete fuerzas se equilibran. El propio C. W. Leadbeater, al describir los rayos en Los Maestros y el Sendero, advierte que poseer plenamente las cualidades de un rayo no significa carecer de las de los demás: quien es fuerte también ha alcanzado la devoción, el amor y cada una de las otras cualidades.

Por eso esta guía no propone decidir «de qué rayo eres» y quedarse ahí. Propone observar qué cualidad pide atención ahora y cómo las siete se sostienen entre sí.

Cómo leer esta guía

Toma los nombres y las correspondencias como lo que son: un mapa de estudio dentro de una familia de enseñanzas. Cuando un dato provenga de una corriente concreta, lo diremos. Un color o un día pueden ayudarte a contemplar una cualidad y, al mismo tiempo, no son un acuerdo universal. Nombrando la procedencia, cada enseñanza se recibe con más respeto y más libertad.

Los tres rayos mayores

Los tres rayos de aspecto pueden reconocerse en toda la vida del planeta. El Tibetano los relaciona con la voluntad, el amor y la inteligencia divinas, y con los tres grandes centros de la vida planetaria: Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad. En su forma más simple, son la fuerza que sostiene, la fuerza que comprende y la fuerza que construye.

Primer rayo: la voluntad y el poder

El primer rayo es la energía de la voluntad, del propósito y de la dirección. Quien lo lleva tiene fuerza de voluntad para el bien o para el mal, según cómo se oriente: el Tibetano observa que, sin sabiduría ni amor, ese rayo sería destructivo, y que unido a los otros dos se vuelve creador y regidor. Sus virtudes son la fortaleza, el valor, la constancia y la veracidad que nace de no tener miedo, junto con la capacidad de gobernar y de tomar decisiones.

Su sombra aparece como orgullo, ambición, inflexibilidad y deseo de dominar; las virtudes que le falta adquirir son precisamente las del segundo rayo: ternura, humildad, tolerancia y paciencia. La figura que lo representa trabaja cerca del Manu, y su método para emprender el camino es la fuerza de la voluntad.

Segundo rayo: amor y sabiduría

El segundo rayo es la energía del amor que comprende, la que sostiene sin imponerse. Sus virtudes son la calma, la paciencia, la resistencia, el amor a la verdad, la lealtad y una inteligencia serena; su vicio típico es el estudio que enfría el corazón, la indiferencia hacia los demás y cierto desprecio por las limitaciones ajenas. Lo que le toca adquirir es el amor, la compasión, el altruismo y la energía.

Es el rayo que dio a luz a los grandes instructores de la humanidad: quien conoce y ama, enseña. El Tibetano lo describe como el rayo de los Budas. Su campo de servicio es el proceso de la iniciación tal como lo enseña la Jerarquía, y su reflejo más cercano al gran público es el mundo religioso.

Dos figuras comparten el estudio de un libro del que asciende una llama dorada
El segundo rayo se aprende a dos: uno estudia y otro escucha, y la llama dorada crece entre ambos.

Tercer rayo: inteligencia activa

El tercer rayo es la energía de la inteligencia que crea, de la adaptación y de la forma. Sus virtudes incluyen un amplio criterio ante las cuestiones abstractas, la sinceridad de propósito, un intelecto claro, la paciencia y la cautela. Su sombra es el orgullo intelectual, la frialdad, el aislamiento, la inexactitud en los detalles y la crítica excesiva. Necesita aprender simpatía, tolerancia, devoción, exactitud y sentido común.

El Tibetano lo llama el rayo del pensador abstracto y del filósofo, y señala que en nuestro planeta es el rayo que rige el aspecto de la personalidad. Su campo de servicio son los medios que conectan a las personas y la circulación del dinero, que puede servir a la vida o convertirse en su medida. El tercer departamento de la Jerarquía, el del Mahachohan, ordena los cuatro rayos menores desde esta misma energía.

Los cuatro rayos de atributo

Los cuatro rayos menores dan el color inmediato a la vida: la belleza, la precisión, la entrega y el orden. Están sintetizados en el tercer rayo y, en la práctica, son los que más reconocemos en nosotros mismos porque describen temperamentos concretos.

Cuarto rayo: armonía y belleza

El cuarto rayo se llama el de la armonía a través del conflicto, y también el de la belleza y el arte. Sus virtudes son grandes afectos, simpatía, generosidad y percepción rápida. Su dificultad es que la actividad y la inercia conviven en él casi equilibradas, lo que convierte su vida en una lucha constante; cuando esa lucha se resuelve con conciencia nace lo que la tradición llama el nacimiento del Cristo en el alma. Lo que le falta adquirir es serenidad, autocontrol, pureza y equilibrio.

Su campo de servicio es la construcción en el sentido amplio: el arte, la arquitectura y la creación de formas habitables y bellas. El Tibetano lo relaciona con el trabajo masónico y con la proyección de las ciudades. Es el rayo que aprende que la belleza no niega la tensión: la atraviesa.

Quinto rayo: el conocimiento concreto

El quinto rayo es el de la ciencia y la investigación. Le corresponden la exactitud en las afirmaciones, la perseverancia, el sentido común, la rectitud y un intelecto agudo; su riesgo es la crítica mordaz, la estrechez mental, la arrogancia y la falta de compasión. Necesita aprender reverencia, devoción, conmiseración y amplitud de miras.

Es el rayo del investigador que comprueba, del cirujano y del ingeniero, y también el de la ciencia del alma: la psicología esotérica. Aquí conviene un cuidado especial cuando se habla de sanación. La claridad de este rayo incluye respetar la medicina y la ayuda profesional, y no confundir la búsqueda espiritual con un diagnóstico.

Taller de precisión con instrumentos, un cristal en la balanza y planos luminosos
El quinto rayo pesa, mide y comprueba: la verdad se busca con instrumentos y paciencia.

Sexto rayo: la devoción

El sexto rayo es el de la devoción y el idealismo. Sus virtudes son la devoción, el amor, la ternura, la lealtad y la reverencia; su sombra es el amor celoso, la dependencia, la parcialidad, el sectarismo, la superstición y los arranques de ira. Lo que le falta adquirir es fortaleza, veracidad, tolerancia, serenidad y sentido común.

El Tibetano no se anda con rodeos: en este rayo el mejor tipo es el santo y el peor el fanático, y las guerras religiosas nacieron de ese fanatismo. Su campo de servicio es el mundo religioso y devocional, el cristianismo y las grandes tradiciones que enseñan a entregarse a algo mayor que uno mismo. El sexto rayo está saliendo de la manifestación, y con él una forma de fe que dividía; lo que queda de su mejor herencia es la capacidad de amar y de consagrarse.

Séptimo rayo: el orden ceremonial

El séptimo rayo es el del orden, el ritual y la magia blanca: el Tibetano lo llama el rayo del ceremonial y de la organización. Sus virtudes son la fortaleza, la perseverancia, el valor, la cortesía y el cuidado del detalle; sus vicios, el formulismo, la intolerancia, el orgullo y la estrechez de criterio. Lo que le falta adquirir es la comprensión de la unidad, la amplitud mental, la humildad y el amor.

Es el rayo que ama «todas las cosas hechas en forma decente y ordenada», y por eso reúne al gran sacerdote, al organizador que cuida cada detalle y a quien sabe construir un rito que sostiene a un grupo. El Tibetano espera de este rayo relacionar y unificar en estrecha síntesis los cuatro reinos de la naturaleza, con la energía del orden que hoy está entrando. En algunos movimientos modernos se le llama, con razón, el rayo revelador de la nueva era.

Los Chohanes y los departamentos

Qué significa Chohán

Chohán es un título, no un nombre. En Iniciación Humana y Solar el Tibetano lo define como el adepto que ha recibido y pasado la sexta iniciación, y añade que un Chohán de la sexta iniciación aplica la ley en toda la cadena planetaria, mientras que un Maestro la aplica en los tres mundos. Cada uno de los siete rayos tiene su Chohán, que conoce la ubicación del gran talismán de nuestra evolución y guarda las fichas de quienes pertenecen a su rayo.

La misma obra describe un gobierno que reúne en concilio a los Chohanes y Maestros cuatro veces al año, y menciona a los «Chohanes de los Rayos» como custodios, junto a los Budas de Actividad, del cetro que solo el Señor del Mundo y ellos conocen.

Siete figuras alrededor de una mesa de luz, una por cada rayo
Los siete Chohanes en torno a una mesa de luz, cada uno con el matiz de su rayo.

Los tres departamentos

La Jerarquía espiritual trabaja en tres grandes departamentos, y cada uno tiene su guía. El primero está presidido por el Manu, que se ocupa de la voluntad y el propósito del Logos planetario, del gobierno racial y del establecimiento de los tipos y las formas. El segundo lo preside el Instructor del Mundo, el Cristo, también llamado Bodhisattva y Señor Maitreya, que dirige los destinos espirituales y trabaja desde el amor y la compasión. El tercero lo encabeza el Mahachohan, el Señor de la Civilización, cuya energía es la inteligencia, y cuyo departamento se divide en cinco secciones que abarcan los cuatro rayos menores.

Esta estructura es una clave para leer a los Chohanes sin confundirlos con rangos administrativos. El primer rayo se relaciona con el departamento del Manu, el segundo con el del Cristo, y los cuatro rayos de atributo con el del Mahachohan. Como el Tibetano explica, un Maestro puede desempeñar temporalmente un cargo en otro departamento: el Maestro Rakoczi, por ejemplo, pertenece al séptimo rayo y al departamento del Mahachohan, y a la vez actúa como regente de Europa y América bajo el Manu.

Dos listas que conviene no mezclar

Hay dos corrientes principales que nombran a los Chohanes de los siete rayos, y no coinciden del todo. La primera viene de la teosofía: C. W. Leadbeater, en Los Maestros y el Sendero (1925), describe al Maestro Morya como representante del primer rayo en el nivel de la iniciación de Chohán, al Maestro Kuthumi en el segundo, al Chohán Veneciano al frente del tercero, al Maestro Serapis en el cuarto, al Maestro Hilarion en el quinto, al Maestro Jesús en el sexto y al Maestro el Conde de Saint-Germain, también llamado Rakoczy, en el séptimo.

La segunda viene de la corriente de los Maestros Ascendidos, que se organiza en el siglo XX en torno a las enseñanzas dadas a través de Guy Ballard primero y de The Summit Lighthouse después. En esa corriente los siete Chohanes son El Morya, Lanto, Pablo el Veneciano, Serapis Bey, Hilarión, Lady Nada y Saint Germain, y cada uno tiene un color, un día de la semana, un retiro etérico y un arcángel que le acompaña.

Ambas listas hablan de los mismos grandes Seres en varios casos y se separan en otros. Que difieran no significa que una esté equivocada: significa que cada escuela tiene su historia, sus fuentes y su manera de transmitir. En las páginas que siguen presentamos, rayo por rayo, lo que dice cada tradición, y señalamos dónde coinciden y dónde no.

Los Elohim y los arcángeles

La corriente de los Maestros Ascendidos asocia a cada rayo un arcángel y un Elohim. Según las publicaciones de The Summit Lighthouse, el primer rayo corresponde al arcángel Miguel y a la fe; el segundo a Jofiel, con la iluminación; el tercero a Chamuel, con el amor divino; el cuarto a Gabriel, con la pureza y la resurrección; el quinto a Rafael y María, con la verdad y la sanación; el sexto a Uriel, con la paz y el servicio; y el séptimo a Zadquiel, con la transmutación violeta.

Los Elohim son otra cosa: siete parejas que esa corriente describe como constructoras de la forma. Los mencionamos solo para situar el mapa completo y para que nadie confunda a un arcángel con un Maestro Ascendido: pertenecen a otro reino de la vida.

Una nota sobre los colores y los días

Los colores que la mayoría de las personas reconoce (azul, dorado o amarillo, rosa, blanco, verde, púrpura y oro, violeta) proceden de la corriente de los Maestros Ascendidos y son los de la lista de abajo. La teosofía y el Tibetano no asignan a cada rayo un color fijo de la misma manera, porque en su lenguaje el color pertenece más bien a la ciencia de los subrayos, las naciones y los reinos de la naturaleza.

Los días de la semana son también de esa corriente: martes para el primer rayo, domingo para el segundo, lunes para el tercero, viernes para el cuarto, miércoles para el quinto, jueves para el sexto y sábado para el séptimo. Funcionan como una invitación a ordenar la semana, no como una ley.

  • Primer rayo, azul: voluntad, poder y protección. El Morya. Martes. Retiro sobre Darjeeling (India).
  • Segundo rayo, dorado: amor-sabiduría e iluminación. Lanto, después de Kuthumi. Domingo. Retiro del Teton Real (Wyoming).
  • Tercer rayo, rosa: amor divino, belleza y creatividad. Pablo el Veneciano. Lunes. Château de Liberté, sobre el sur de Francia.
  • Cuarto rayo, blanco: pureza, disciplina y ascensión. Serapis Bey. Viernes. Templo de la Ascensión, Luxor (Egipto).
  • Quinto rayo, verde: verdad, ciencia y sanación. Hilarión. Miércoles. Templo de la Verdad, cerca de Creta (Grecia).
  • Sexto rayo, púrpura y oro (con matices de rubí): devoción, paz y servicio. Lady Nada. Jueves. Retiro árabe y Templo de la Rosa.
  • Séptimo rayo, violeta: orden, libertad y transmutación. Saint Germain. Sábado. Cueva de los Símbolos (Wyoming) y Templo de la Cruz Maltesa.
Caminante con un bastón de luz azul en un paso de montaña al amanecer
El primer rayo abre camino: un caminante y su bastón de luz azul en el paso de montaña.

Primer rayo: El Morya

El primer rayo es la voluntad que sostiene. En la teosofía y en la enseñanza del Tibetano el Maestro Morya pertenece a este rayo: es uno de los adeptos orientales más conocidos, un príncipe Rajput que trabajó durante décadas en los asuntos de la India, que vive en Shigatsé, en el Himalaya, y que colabora estrechamente con el Manu. El Tibetano añade que, más adelante, será el Manu de la sexta raza raíz.

Su trabajo consiste en llevar a cabo los planes del Manu: inspira a los estadistas del mundo y sostiene las fuerzas que preparan las condiciones para la evolución de la humanidad. El tipo humano del primer rayo es el dirigente nato. El Tibetano escribe que quien pertenece a este rayo «siempre estará al frente» en su campo de actividad: puede ser el que delinque o el juez que lo condena, pero en cualquier caso estará a la cabeza.

Es quien defiende al débil, reprime la opresión y no teme las consecuencias. Su sombra es la dureza: el orgullo, el deseo de mandar, la obstinación y la ira. Lo que le hace bien es la ternura y la escucha del segundo rayo. La corriente de los Maestros Ascendidos lo llama El Morya, jefe del Concilio de Darjeeling, con el azul y el blanco como vibración, el martes como día y el Templo de la Buena Voluntad como retiro.

Un campo de servicio

El primer rayo sirve en el gobierno, la justicia y la dirección de las empresas humanas. En la vida cotidiana aparece en la capacidad de sostener una decisión justa, poner un límite necesario o terminar una tarea que otros evitan, sin convertir la firmeza en dureza.

Segundo rayo: Kuthumi y Lanto

El segundo rayo es el amor que comprende. En la teosofía el Maestro Koot Hoomi, Kuthumi, pertenece a este rayo de Amor-Sabiduría. El Tibetano lo describe como un Iniciado de alto grado, oriundo de Cachemira, de gran cultura, que se ocupa de vitalizar las grandes corrientes filosóficas y de despertar en la conciencia humana la percepción de la hermandad. Está preparado para ocupar el puesto de Instructor del Mundo cuando el actual titular lo deje.

En el mismo rayo trabajan el propio Maestro Tibetano, Djwhal Khul, que recibió la quinta iniciación en 1875, y el Buda, a quien Leadbeater sitúa como cabeza del segundo rayo. El tipo humano del segundo rayo es el maestro y el embajador: calmo, paciente, intuitivo, con una inteligencia serena. Su riesgo es el estudio que enfría, la indiferencia y cierto desprecio por las limitaciones ajenas.

El Tibetano señala que el método de este rayo para acercarse al camino es el estudio concienzudo de las enseñanzas, hasta que dejen de ser conocimiento intelectual y se conviertan en regla de vida. Quien se queda solo en la información se vuelve frío; quien une conocimiento y amor se convierte en instructor de la humanidad.

La corriente de los Maestros Ascendidos honra a Kuthumi como Chohán del segundo rayo hasta 1958, año en que ese oficio pasó a Lord Lanto, que ya compartía con Jesús la tarea de Instructor del Mundo desde 1956. El color de este rayo es el dorado y el amarillo, el día el domingo y el retiro el Teton Real, en las montañas de Wyoming.

Un campo de servicio

El segundo rayo sirve enseñando, acompañando y traduciendo la sabiduría a la vida. Aparece cuando escuchamos antes de responder, cuando estudiamos sin dejar de amar a quien no piensa como nosotros, y cuando el conocimiento se convierte en cuidado concreto.

Llama amarilla sobre un libro abierto en una biblioteca de claustro
En el claustro, la llama amarilla del segundo rayo arde sobre el libro abierto.

Tercer rayo: Pablo el Veneciano

El tercer rayo es la inteligencia que crea y da forma. Aquí las dos corrientes se separan de manera interesante. En la teosofía, Leadbeater sitúa al frente del tercer rayo al Chohán Veneciano, y describe su cualidad como la adaptabilidad: quienes pertenecen a este rayo tienen un tacto poco común y una rara facilidad para hacer lo oportuno en el momento justo. La astrología, añade, está vinculada con este rayo, porque su ciencia consiste en saber cuándo conviene poner en marcha una fuerza y cuándo no.

El Tibetano, por su parte, no nombra así al Chohán de este rayo: señala que el Maestro Rakoczi y el Maestro Hilarión dirigen a la mayoría de los discípulos de tercer rayo de Occidente. Lo que sí cuenta es algo notable: al asumir la tarea de Mahachohan y convertirse en Señor de la Civilización, el Maestro R. trasladó su ashrama del séptimo rayo al tercero, y los miembros que quedaron en el séptimo pasaron a la tutela del Maestro que ocupó su lugar.

La corriente de los Maestros Ascendidos llama a este Chohán Pablo el Veneciano: el artista que fue Paolo Veronese en su última encarnación, chohán del tercer rayo del amor divino, con el rosa como vibración, el lunes como día y el Château de Liberté como retiro. Lo describe como un gran maestro del camino del amor y de la belleza, que acompaña a artistas, músicos, arquitectos y artesanos.

El tipo humano del tercer rayo es el pensador y el creador de formas: filósofo, metafísico, artista o buen organizador. Su riesgo es el orgullo intelectual, la frialdad, el aislamiento y la crítica excesiva. Su campo de servicio son los medios que conectan a las personas: la palabra, la imagen, la enseñanza y también la circulación justa del dinero.

Cuarto rayo: Serapis Bey

El cuarto rayo es la armonía que se conquista atravesando la tensión, y también la belleza y el arte. En la teosofía el Maestro Serapis Bey está al frente de este rayo; el Tibetano lo llama «el Egipcio» y cuenta que de él reciben impulso los grandes movimientos artísticos del mundo, la evolución de la música, la pintura y el teatro, y que dedica gran parte de su atención al desarrollo del mundo angélico.

Leadbeater añade que la línea propia de este Chohán es la armonía y la belleza, y que quien pertenece a su tipo no descansa hasta introducir armonía en su entorno. El cuarto rayo es el de la lucha interior, porque en él la actividad y la inercia están casi equilibradas y se combaten. De ese combate nacen, cuando se sostiene con conciencia, la serenidad, el autocontrol y el equilibrio.

Sus virtudes son los grandes afectos, la generosidad y la percepción rápida; su sombra, el egocentrismo, la preocupación, la inexactitud y la indolencia. El Tibetano observa que el artista que une el cuarto rayo con el séptimo alcanza la forma y el color más elevados. La corriente de los Maestros Ascendidos lo llama Serapis Bey, chohán del cuarto rayo de la pureza, con el blanco y el cristal como vibración, el viernes como día y el Templo de la Ascensión en Luxor como retiro.

Su tipo humano es el artista, el músico y el constructor de formas habitables y bellas, y también quien aprende a reconciliar un conflicto sin negarlo. Su campo de servicio es la construcción, la arquitectura y la creación de espacios donde la vida pueda florecer.

Llama blanca de ascensión sobre un altar en un patio de templo egipcio
La llama blanca de la ascensión arde sobre el altar del templo de Luxor.

Quinto rayo: Hilarión

El quinto rayo es el conocimiento concreto, la ciencia y la verdad que se comprueba. En la teosofía el Maestro Hilarión está al frente de este rayo, con su cualidad de exactitud científica. Leadbeater cuenta que fue Iamblichus y que dio al mundo, a través de una mensajera, Luz en el Sendero; el Tibetano añade que en una encarnación anterior fue Pablo de Tarso, y que tiene en observación a los sensitivos de orden superior para ayudarlos a crecer en bien del grupo.

Es el rayo del investigador que comprueba, del cirujano, del ingeniero y del científico, y también el de la ciencia del alma que hoy llamaríamos psicología esotérica. Sus virtudes son la exactitud, la perseverancia, la justicia y el sentido común; su sombra es la crítica mordaz, la estrechez mental, la arrogancia y la falta de compasión. Lo que le hace falta adquirir es reverencia, conmiseración y amplitud de miras.

La corriente de los Maestros Ascendidos lo llama Hilarión, chohán del quinto rayo de la verdad y la sanación, con el verde y el oro como vibración, el miércoles como día y el Templo de la Verdad, en el plano etérico cerca de Creta. En esa corriente el arcángel de este rayo es Rafael y su complemento divino es María, la madre de Jesús. El verde es también el color del rayo de sanación, y por eso este rayo pide un cuidado especial: la claridad espiritual acompaña a la medicina y a la ayuda profesional, nunca las sustituye.

Sexto rayo: Lady Nada

El sexto rayo es la devoción que se entrega. Es aquí donde las tradiciones se separan con más claridad. En la teosofía y en la enseñanza del Tibetano el Maestro Jesús pertenece al sexto rayo de Devoción o Idealismo Abstracto: Leadbeater escribe que el Maestro Jesús rige el sexto rayo, el de la bhakti o devoción, el de los santos y los místicos de todas las religiones.

El Tibetano cuenta que el Maestro Jesús, punto focal de las energías que fluyen por las iglesias cristianas, trabaja con las masas más que con los individuos, y que sus discípulos se caracterizan a veces por ese fanatismo y esa entrega que dieron los mártires de los primeros tiempos. La corriente de los Maestros Ascendidos sitúa en el sexto rayo a Lady Nada, chohán de la paz, la ministración y el servicio, con el púrpura y el oro como vibración, el jueves como día y el retiro árabe y el Templo de la Rosa como lugares.

En esa corriente Jesús y Kuthumi son los Instructores del Mundo, y Lady Nada, miembro del Consejo Kármico, representa el aspecto de la justicia y del servicio. Ambas lecturas coinciden en el corazón del rayo: la devoción que se vuelve cuidado concreto de las personas.

El tipo humano del sexto rayo es el devoto. Ve el mundo en blanco y negro: sus amigos son ángeles y sus adversarios, lo contrario, sin medir los méritos reales. Por eso el mejor tipo de este rayo es el santo y el peor, el fanático y el inquisidor. Su campo de servicio es el mundo religioso en su mejor sentido: sostener una causa sin despreciar a nadie, cuidar sin anularse y dejar que el amor se convierta en acto.

Templo en forma de rosa de luz sobre el mar, en púrpura y oro
El templo de la Rosa, en púrpura y oro, se levanta sobre el mar al caer la tarde.

Séptimo rayo: Saint Germain

El séptimo rayo es el orden, el ritual y la libertad que transforma. En la teosofía Leadbeater sitúa al frente del séptimo rayo al Maestro el Conde de Saint-Germain, a quien también llama Rakoczy, y el Tibetano lo describe como el Maestro R., húngaro de nacimiento y con hogar en los Cárpatos, que trabaja por medio del ritual y el ceremonial esotéricos y se interesa por los efectos de la masonería, las fraternidades y las iglesias.

En su obra aparece después asumiendo la tarea de Mahachohan, Señor de la Civilización, con la misión de coordinar la Jerarquía y Shamballa en el amanecer de una nueva era. El séptimo rayo es hoy el que entra: está en manifestación desde 1675 y el Tibetano espera de él una tarea de síntesis. El sexto rayo produjo al místico; el séptimo desarrollará al mago que trabaja en el campo de la magia blanca. El sexto condujo a la separación y al sectarismo; el séptimo conduce a la fusión, porque su energía une el espíritu y la materia.

La corriente de los Maestros Ascendidos lo llama Saint Germain, chohán del séptimo rayo y maestro de la Llama Violeta, con el violeta como vibración, el sábado como día y dos retiros: la Cueva de los Símbolos, en Wyoming, y el Templo de la Cruz Maltesa, en Transilvania. Su llama de transmutación es una práctica simbólica de revisión y cambio, no una fórmula que borre las consecuencias de nuestras decisiones. Transformar también significa reparar, pedir ayuda y volver a elegir.

Su tipo humano es el ritualista: el sacerdote, el que cuida cada detalle, la enfermera atenta o el organizador que sostiene a un grupo. Su sombra es el formulismo, la intolerancia y el orgullo de la forma. Su campo de servicio es todo lo que ordena la vida en común y le da un ritmo donde las personas pueden encontrarse.

Cómo reconocer tus rayos

El rayo del alma y el de la personalidad

El Tibetano distingue varios rayos en una misma persona. El rayo del alma describe la cualidad que el ser trae como propósito profundo; el rayo de la personalidad describe el temperamento con el que se mueve en el mundo. Psicología Esotérica lo resume así: el cuerpo físico reacciona sobre todo al rayo del alma, mientras que el cuerpo emocional está bajo la influencia del rayo de la personalidad en manifestación en ese momento.

La misma obra advierte que este reconocimiento no es sencillo. Hasta que no se conoce el rayo del alma de una persona y el efecto que ejerce sobre el de su personalidad, la verdadera naturaleza de su temperamento continúa siendo difícil de interpretar. No es un dato que se obtenga de un test rápido ni de una lista de características.

Lo que sí ofrece la tradición es una orientación amable: los Chohanes de la sexta iniciación guían a las unidades de conciencia en las que predominan sus vibraciones de rayo y color. Cada cual responde con más naturalidad a la cualidad que le es propia, y esa respuesta se reconoce con el tiempo, en la vida vivida.

Discernir sin etiquetarse

El mejor modo de acercarse a los rayos es tratarlos como preguntas y no como diagnósticos. Podemos observar qué virtud nos resulta fácil y qué sombra se repite en nosotros, qué tarea nos pide la vida ahora y qué tipo de servicio nos deja en paz al final del día. Si la respuesta alimenta la vanidad o el desprecio de los demás, probablemente estemos mirando el rayo equivocado.

Conviene recordar una advertencia que la propia tradición deja escrita. El Tibetano observa que los discípulos del primer rayo comprenden el discipulado en términos de energía y fuerza, y los del segundo en términos de conciencia y relación, y que de ahí nacen muchas de sus diferencias. Ninguna de las dos formas agota a la otra.

Tres preguntas sencillas

¿Qué cualidad me cuesta y me hace bien cultivar? ¿En qué gesto concreto se nota esa cualidad en mi vida de esta semana? ¿A quién beneficia cuando la practico? Las tres respuestas dicen más del rayo de una persona que cualquier lista de características.

Persona escribiendo junto a siete pequeñas lámparas de colores
Reconocer los propios rayos pide silencio, cuaderno y tiempo: siete lámparas en el alféizar.

Vivir los rayos cada día

Una práctica semanal de siete cualidades

Una forma sobria de estudiar los rayos consiste en dedicar unos minutos cada día de la semana a una cualidad, sin forzar experiencias ni buscar señales. El primer día puede invitar a revisar una decisión pendiente; el segundo, a escuchar o estudiar con paciencia; el tercero, a dar forma bella y honesta a una tarea; el cuarto, a reconciliar una tensión sin negarla; el quinto, a comprobar un dato antes de afirmarlo; el sexto, a servir con afecto y con límites; y el séptimo, a ordenar algo que estaba disperso.

Al terminar la semana, un cuaderno basta para anotar qué gesto fue posible y qué dificultad apareció. No hay calificación ni una respuesta correcta. Con el tiempo, este registro muestra que las cualidades no son abstracciones lejanas: se revelan en cómo hablamos, cómo organizamos el día y cómo respondemos cuando alguien necesita de nosotros.

Estudio, meditación y servicio

La práctica se apoya en tres cosas sencillas: el estudio, para no confundir la tradición con nuestras suposiciones; la meditación o la oración, para que la cualidad pase de la cabeza al corazón; y el servicio, para que el corazón no se quede en emoción agradable. Las escuelas que hablan de decretos o invocaciones los sitúan como una forma de oración con palabras, útil para ordenar el pensamiento y afirmar una decisión. Aquí los leemos con la sobriedad con que se lee una plegaria: pueden acompañar, no obligan y no prometen resultados.

La meditación, la oración y la contemplación pueden acompañar este trabajo. No sustituyen la atención sanitaria ni psicológica, ni las decisiones que exigen ayuda profesional. La vida interior madura cuando puede convivir con la realidad cotidiana.

La señal más útil

Si una práctica te vuelve más presente, más responsable y más disponible para los demás, merece continuar. Si alimenta el miedo, la dependencia o la sensación de superioridad, es momento de tomar distancia y volver al estudio y a la vida compartida.

Siete llamas en círculo sobre una mesa de piedra, una mano enciende la séptima
Vivir los rayos es encender cada día la llama que toca, también la séptima.

Glosario breve

Rayo

Corriente de fuerza con una cualidad propia. En la enseñanza del Tibetano, los siete rayos son las corrientes que emergen de una energía central y se reparten por toda la manifestación.

Rayo del alma

La cualidad profunda que un ser trae como propósito. Se reconoce mejor con el tiempo y con la vida que con un test.

Rayo de la personalidad

El temperamento con el que alguien se mueve en el mundo, distinto del rayo del alma. Los cuerpos internos responden de manera diferente a uno y a otro.

Rayos de aspecto

Los tres rayos mayores: voluntad o poder, amor-sabiduría e inteligencia activa. Son amplios, lentos y de efecto acumulativo.

Rayos de atributo

Los cuatro rayos menores: armonía y belleza, conocimiento concreto, devoción y orden ceremonial. Expresan la cualidad de la manifestación.

Chohán

Título de un adepto que ha recibido y pasado la sexta iniciación. Cada rayo tiene su Chohán, que conoce a quienes pertenecen a él y ordena su trabajo.

Ashrama

El grupo de discípulos y trabajadores que se reúne en torno a un Maestro y a la energía de un rayo.

Departamentos de la Jerarquía

Las tres grandes secciones del gobierno espiritual: la del Manu, la del Instructor del Mundo o Cristo, y la del Mahachohan, Señor de la Civilización.

Elohim

En la corriente de los Maestros Ascendidos, siete parejas de seres divinos constructores de la forma, asociadas a los siete rayos.

Retiro etérico

Lugar donde un Chohán trabaja con sus discípulos según la corriente de los Maestros Ascendidos, situado en la materia sutil y no en el plano físico denso.

Llama Violeta

Práctica simbólica de purificación y cambio asociada al séptimo rayo y a Saint Germain. Se la lee como una forma de oración y de revisión, sin promesas de resultados.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un Chohán?

Chohán es un título, no un nombre. Designa al adepto que ha recibido y pasado la sexta iniciación y que preside uno de los siete rayos. En la enseñanza del Tibetano, un Chohán de la sexta iniciación aplica la ley en toda la cadena planetaria, y cada rayo tiene su Chohán, que conoce el trabajo de quienes pertenecen a él.

¿Los siete rayos son una religión?

No. Son un lenguaje espiritual presente en distintas corrientes esotéricas, desde la teosofía hasta los movimientos de Maestros Ascendidos. Muchas personas lo usan como apoyo de estudio sin abandonar su tradición religiosa, filosófica o humanista.

¿Qué diferencia hay entre los rayos mayores y los menores?

Los tres mayores, o rayos de aspecto, son la voluntad, el amor-sabiduría y la inteligencia activa: son amplios, lentos y de efecto acumulativo. Los cuatro menores, o rayos de atributo, son la armonía y belleza, el conocimiento concreto, la devoción y el orden ceremonial: laten más rápido y dan el color inmediato a las cosas. Los cuatro están sintetizados en el tercero.

¿Cada persona tiene un solo rayo?

La tradición distingue al menos el rayo del alma y el de la personalidad, y cada uno de los cuerpos internos responde a influencias distintas. A eso se añaden los siete subrayos de cada rayo. Por eso las cualidades se estudian a lo largo de toda la vida y se equilibran entre sí.

¿Los colores, los días y los retiros son iguales en todas las tradiciones?

No. Los colores, los días de la semana, los retiros y los arcángeles proceden de la corriente de los Maestros Ascendidos, tal como los publica The Summit Lighthouse y comunidades afines. La teosofía y la enseñanza del Tibetano no asignan a cada rayo un color o un día de la misma manera. Conviene nombrar la procedencia de cada correspondencia.

¿Quiénes son los siete Chohanes?

En la corriente de los Maestros Ascendidos son El Morya, Lanto, Pablo el Veneciano, Serapis Bey, Hilarión, Lady Nada y Saint Germain. En la teosofía de Leadbeater la lista es Morya, Kuthumi, el Chohán Veneciano, Serapis, Hilarion, Jesús y el Conde de Saint-Germain. Coinciden en varios nombres y se separan en otros, sobre todo en el segundo, el sexto y el séptimo rayo.

¿Por qué unas listas sitúan a Jesús en el sexto rayo y otras a Lady Nada?

Porque son dos corrientes con historias distintas. Leadbeater y el Tibetano sitúan al Maestro Jesús en el sexto rayo de la devoción. La corriente de los Maestros Ascendidos nombra a Lady Nada chohán del sexto rayo y presenta a Jesús como Instructor del Mundo junto a Kuthumi. Ambas lecturas coinciden en el corazón del rayo: la devoción que se vuelve servicio concreto.

¿Qué son los tres departamentos de la Jerarquía?

La Jerarquía espiritual trabaja en tres grandes secciones. La primera la preside el Manu, que se ocupa del gobierno y del establecimiento de los tipos y las formas. La segunda la preside el Instructor del Mundo, el Cristo, también llamado Bodhisattva. La tercera la encabeza el Mahachohan, Señor de la Civilización, cuyo departamento abarca los cuatro rayos menores.

¿Quiénes son los Elohim y los arcángeles de los rayos?

En la corriente de los Maestros Ascendidos cada rayo tiene un arcángel y un Elohim que sostienen la misma cualidad desde otro nivel. Los arcángeles son Miguel, Jofiel, Chamuel, Gabriel, Rafael, Uriel y Zadquiel, cada uno con su complemento divino. Los Elohim son siete parejas constructoras de la forma. No son Maestros Ascendidos: pertenecen a otro reino de la vida.

¿Cómo puedo reconocer mi rayo?

Con paciencia y sin test rápidos. Puedes observar qué virtud te resulta natural, qué sombra se repite en ti, qué tarea te pide la vida ahora y qué tipo de servicio te deja en paz al final del día. La tradición advierte que hasta no conocer el rayo del alma y su efecto sobre el de la personalidad, el temperamento propio sigue siendo difícil de interpretar.

¿Cómo se trabaja con los rayos sin convertirlo en una etiqueta?

Tomando los rayos como preguntas y no como diagnósticos. Se puede dedicar cada día de la semana a una cualidad, anotar en un cuaderno qué gesto fue posible y qué dificultad apareció, y unir estudio, meditación y servicio. Si la práctica te vuelve más presente y más disponible para los demás, merece continuar.

¿Los colores de los rayos tienen poder por sí mismos?

En estas corrientes el color acompaña a la cualidad y ayuda a contemplarla, pero no actúa como un talismán que resuelva la vida por nosotros. El Tibetano relaciona los colores con la ciencia de los subrayos, las naciones y los reinos de la naturaleza. Sirven para ordenar la mirada, no para sustituir la decisión y el trabajo.

Continúa tu recorrido

Estas son las siguientes lecturas, según lo que necesites ahora:

Fuentes y criterios de lectura

Esta guía se apoya sobre todo en los libros del Maestro Tibetano Djwhal Khul transmitidos a través de Alice A. Bailey, contrastados con la teosofía y, para las correspondencias de colores, días y retiros, con las publicaciones de la corriente de los Maestros Ascendidos. Estas son las obras principales:

  • Iniciación Humana y Solar: los tres departamentos, el Manu, el Instructor del Mundo y el Mahachohan, la definición de Chohán y el trabajo de los Maestros por rayo.
  • Psicología Esotérica, tomos I y II: los rayos de aspecto y de atributo, las virtudes y los vicios de cada rayo, los subrayos y el rayo del alma frente al de la personalidad.
  • Los Rayos y las Iniciaciones: los siete grupos planetarios y el cambio de ashrama del Maestro R. al asumir el oficio de Mahachohan.
  • El Séptimo Rayo: Revelador de la Nueva Era (compilación de textos del Tibetano publicada por Lucis Publishing): el paso del sexto al séptimo rayo.
  • La Exteriorización de la Jerarquía: los tres centros planetarios y la relación entre Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad.
  • Los Maestros y el Sendero, de C. W. Leadbeater (1925): los siete Chohanes de los rayos según la teosofía.
  • El Glosario Teosófico de Helena P. Blavatsky y La Doctrina Secreta: el sentido de los Dhyân Chohans y de los siete Espíritus planetarios.

Para los colores, los días, los retiros, los arcángeles y los Elohim de la corriente de los Maestros Ascendidos hemos seguido las páginas públicas de The Summit Lighthouse sobre cada Chohán y cada arcángel, y las de comunidades afines. Cuando una lista difiere de otra, lo hemos dicho en el texto en lugar de mezclarlas.

Las referencias sostienen el estudio. La enseñanza de los rayos se comprende de verdad cuando una cualidad empieza a notarse en una decisión, en una conversación o en un servicio hecho sin esperar nada a cambio.

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📅 Última revisión: 6 de octubre de 2026 por Santiago Beltrán Revisado

80 comentarios

  1. all despues de despertarme lo q paso———————————————————————————————————————————————————————-

  2. Estoy empezando a relacionarme con estos maestros maravillosos y con sus enseñanzas. Me gustaría, por favor, me den bibliografía.

  3. Al final todo se desliga – por mas que querramos, miren, cobrar y cobrar – estamos interconectados- transferencia de energia, metafisica, transmutacion etc… y Cobramos ?? vaya, lo mundano seguira y seguira – Dios esta en ti, en todos, maestros aquel que guia sin obtener beneficio o reconocimiento – leyes de leyes. absurdo lo que estan haciendo.

  4. Más que un comentario, me gustaría conocer más literatura al respecto, estoy interesado en adelantar, leyendo y tomar determinaciones para evolucionar y ayudar en el gobierno de mi localidad y región.
    Soy colombiano y vivo en el departamento del meta y su capital Villavicencio.
    email edaubali4@Gmail.com

  5. Hola deseo saber quien conoce la historia de pachita la curandera y si saben si dejo algún pariente que opere como ella, o si saben de quien hace cirugías cuánticas que me pueda ayudar con un tema de salud gracias,

    1. heredo su poder a su hijo, si no mal recuerdo le dijo al cientifico mexicano jacobo grinbert que despues de su muerte como ser humano, le quedan 2 o 3 generaciones mas a su linaje como curanderos, despues de eso se pierde su don… actualmente su hijo es el que hace las operaciones y curaciones en el mismo lugar de pachita, te invito a leer el libro de titulado «PACHITA», escrito por el cientifico jacobo grinbert, ahi viene la direccion de su domicilio.

  6. Muchas gracias por este conocimiento!

    Tengo una duda, si alguien puede explicarme mejor, por favor: ¿por qué hay asignadas obras musicales a cada uno de nuestros hermanos mayores/maestros ascendidos?

    Paz y elevación a todos nosotros que somos Uno 💖

    1. Cada” Maestro” tiene una Llave Tonal, esa Llave Tonal conecta con la vibración del Maestro

  7. EN EL DIA MAS VRILLANTE ,EN LA NOCHE MAS OSCURA, NINGUN BIEN Y NIN GUN MAL ESPAPARA DE MI.
    AQUELLOS QUE VENERAN EL PODER DEL BIEN Y EL PODER DEL MAR, NO ESCAPARFAN DE MI….

    DETRAS DE LA LUZ ESTA LA OSCURIDAD, Y DETRAS DE LA OSCURIDAD ESTA LA LUZ… microvios jugando con microvios…
    no soy sabio, soy estremadamente sensillo, muy simple…
    ni esto, ni aquello, ni lo que esta alla…permanecera…

    Y si yo siendo el creador ,causa de todos . no puedo definirme descrivirme , escapar de mi mismo…
    quienes son ustedes ara hacerlo….

  8. Hola, me llamo Ramon y vivo en Catalunya, España. Este 2021 he leido a tres autores que trabajaron con hipnosis: Dolores Cannon, Michael Newton y Brian Weiss… Supongo que que he accedido aquí porque cada vez estoy más convencido del tema de vida entre vidas y una evolución cósmica. Estoy maquetando mi primer libro y entre otras informaciones he llegado hasta aquí. Me interesa lo de la Era de Acuario, la ascensión y todo este rollo. Pido si alguien lo desea me dé un apoyo, gracias. Yo siento cierta atracción por Toth (El Kybalion)

    1. Mucho se ha escrito sobre la Era de Acuario, en este caso te recomiendo que busques La enseñanza Gnóstica, allí podrás complementar sobre el Tema y otros aportes interesantes interesantes. Los Mayores Triunfos.

  9. gracias he vuelto los años a esta pagina y veo comentarios muy interesantes corroboran ro que aprendemos sigamos comentando.cuando tenia catorce años bi un libro que decia cosas enlas cuales es imposible que dios mienta.desde alli se desperto mi curiosidad por saber que hago aqui por que estor aqui? y segui entrando a religiones y no ayaba ninguna respuesta me cosidero un investigador libre de la verdad tal como queria ser para pertenecer a la enseñanza del puente a la libertad somos libres como dijo jesus llega el dia y la hora que los verdaderos adoradores adoraran no en esa montaña ni en ese templo si no en su propi corazon en espiritu y en verdad. eso hago ahora libre amo adios y todas las espitulidades.las regiones de esta mundo son para los que necesitan todavia de es escuela no estan de mas poco a poco van asimilando los conocimiento.gracias por ayar la verdad si buscas encuentras bajo un monton de guijarros.

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