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Seth ~ Mi entorno, mi trabajo y mis actividades actuales

enfrentarse a la vida

 

 

(Eran las 22.16. Jane hizo una pausa y se frotó los ojos.)

 

 

Empezaremos el capítulo dos.

 

 

 

Aunque mi entorno difiere en varios aspectos importantes del de mis lectores, os puedo asegurar, con moderada ironía, que es tan vivido, variado y vital como el de la existencia física. Es más placentero –aunque mi idea del placer ha cambiado algo desde que yo era un ser físico–, más gratificante y ofrece más oportunidades para la realización creativa.

 

 

 

Mi existencia presente es la más estimulante de todas las que he conocido, y he conocido muchas, tanto físicas como no físicas. La consciencia no física no reside en una sola dimensión, al igual que no hay un único país en vuestro planeta, ni un único planeta en vuestro sistema solar.

 

 

 

Mi entorno actual no es aquel en el que os vais a encontrar inmediatamente después de vuestra muerte. No puedo evitar el hablar humorísticamente, pero aún tenéis que morir muchas veces antes de que entréis en este plano particular de existencia. (El nacimiento es más traumático que la muerte. A veces morís y no os dais cuenta; pero el nacimiento implica casi siempre un reconocimiento repentino y profundo de algo totalmente desconocido. Así que no tenemos necesidad alguna de temerle a la muerte. Y yo, que he muerto muchas más veces de las que puedo contar, estoy escribiendo este libro para podéroslo comunicar.)

 

 

 

Mi trabajo en este entorno me proporciona muchos más estímulos que ninguno de los que vosotros conocéis y, además, requiere el manejo de materiales creativos que están casi fuera del alcance de vuestra comprensión actual. Pronto os contaré más sobre esto. Ante todo debéis entender que no existe la realidad objetiva, sino aquella que es creada a través de la consciencia. Es siempre la consciencia la que crea la forma, y no al contrario. Así que mi entorno es una realidad de existencia creada por mí y por otros iguales a mí, y representa la manifestación de nuestro desarrollo.

 

 

 

No usamos estructuras permanentes. Por ejemplo, no existe una ciudad o pueblo en el que yo habite. Tampoco quiero insinuar que estemos ahí fuera en un espacio vacío. En primer lugar, no concebimos el espacio como lo hacéis vosotros, ya que podemos darle forma a cualquier imagen particular que queramos tener a nuestro alrededor.

 

 

 

Estas imágenes las crean nuestros patrones mentales, al igual que vuestra realidad física se crea como una réplica perfecta de vuestros pensamientos y deseos internos. Creéis que los objetos existen de manera independiente a vosotros, y no os dais cuenta de que son la manifestación de vuestros seres psíquicos y psicológicos. Nosotros somos conscientes de que creamos nuestra propia realidad; así que lo hacemos con una importante dosis de alegría y libertad creativa. Vosotros os sentiríais completamente desorientados en mi entorno, pues os parecería falto de coherencia.

 

 

 

Sin embargo, conocemos las leyes internas que gobiernan toda «materialización». Hablando en vuestros términos, yo puedo hacer que sea día o noche, según prefiera, o ir a cualquier período de vuestra historia. Esas formas cambiantes no molestarían en absoluto a mis asociados, ya que las interpretarían como pruebas palpables de mi estado de humor o de mis sentimientos e ideas.

 

 

 

(Mientras transmitía este párrafo, Jane –que aún estaba en trance– fue a la cocina a buscar una caja de cerillas; quería encender un cigarrillo.)

 

 

 

Básicamente la permanencia y la estabilidad nada tienen qué ver con la forma, sino con la integración del placer, el propósito, el logro y la identidad. Yo «viajo» a otros muchos niveles de existencia para poder cumplir con mis deberes, que son principalmente los de profesor y educador; y para ello utilizo las ayudas o técnicas que me sean más útiles en esos sistemas.

 

 

 

En otras palabras, puede suceder que enseñe la misma lección de muchas maneras distintas de acuerdo con la capacidad y las presunciones propias del sistema en el que debo operar. Para esas comunicaciones, y para este libro, utilizo una parte de mi ser de entre las muchas personalidades de mi identidad. En otros sistemas de realidad, esta personalidad determinada de Seth que yo –la identidad mayor de Seth– adopto aquí no se entendería.

 

 

 

No todos los sistemas de realidad están orientados hacia lo físico, e incluso hay algunos que desconocen totalmente la forma física. Tampoco les es natural el sexo tal como lo conocéis vosotros. Por consiguiente, no quiero comunicarme con vosotros como una personalidad masculina que ha tenido muchas existencias físicas, aunque ésa sería una porción de mi identidad muy válida y legítima.

 

 

 

¿Tienes la mano cansada?

 

 

 

(–No, estoy bien.– 22.54.)

 

 

 

Bien. Cuando estoy en mi entorno doméstico, puedo asumir la forma que quiera y puedo variarla, y lo hago según mi pensamiento. Vosotros, en cambio, creáis vuestra propia imagen física a nivel inconsciente, más o menos de la misma manera, pero con importantes diferencias. Normalmente no os dais cuenta de que creáis vuestro cuerpo físico en cada momento, y de que éste es el resultado directo de vuestra concepción interna de lo que creéis que sois, o de que experimenta importantes cambios físicos y electromagnéticos al ritmo de vuestro pensamiento en eterno movimiento.

 

 

 

Nosotros, que conocemos desde hace mucho tiempo la dependencia que existe entre la forma y la consciencia, somos capaces de cambiar totalmente de forma, para que ésta responda fielmente a cualquier matiz de nuestra experiencia interna.

 

 

 

Podéis tomaros un descanso o terminar la sesión, según prefiráis.

 

 

 

(–Tomaremos el descanso.)

 

 

 

(23.00. Jane estaba en estado de trance profundo, aunque pareció salir de él con bastante rapidez. Dijo que era consciente de cada palabra a medida que las iba transmitiendo en la sesión, pero que las olvidaba casi de inmediato. Sin embargo, a las 23.05 se dio cuenta de que no había «salido completamente» durante el descanso, después de todo. Continuamos a las 23.07.)

 

 

 

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Esa habilidad para cambiar la forma es inherente a toda consciencia. Sólo varía el nivel de pericia y realización. Podéis verlo en vuestro propio sistema, pero en versión ralentizada, si observáis la forma cambiante que toma la materia viviente a través de su historia «evolutiva».

 

 

 

Bien. Nosotros además podemos asumir varias formas distintas a la vez, por decirlo así; algo que vosotros también podéis hacer aunque generalmente no os dais cuenta. Vuestra forma física puede permanecer dormida e inerte en la cama mientras vuestra consciencia viaja en sueños a lugares muy distantes. Podéis crear simultáneamente una «forma mental» de vosotros mismos, idéntica en todos los aspectos, que podría aparecer en la habitación de un amigo, sin que conscientemente os deis cuenta del todo. Por tanto, la consciencia no está limitada por las formas que es capaz de crear en un momento dado.

 

 

 

Hablando claramente, estamos algo más avanzados que vosotros en ese sentido, y cuando creamos esas formas lo hacemos con consciencia plena. Comparto mi campo de existencia con otros que más o menos se enfrentan a los mismos retos, a los mismos sistemas de diseño evolutivo. Conozco a algunos de ellos y a otros no. Nos comunicamos telepáticamente, algo que también está en la base de vuestras lenguas, ya que, sin la telepatía, vuestra simbología carecería de significado.

 

 

 

Aunque nos comunicamos de esa manera, eso no quiere necesariamente decir que usemos palabras mentales, porque no es así. Nos comunicamos por medio de lo que sólo puedo llamar «imágenes térmicas electromagnéticas», capaces de transmitir mucho más sentido en una sola «secuencia». La intensidad de la comunicación depende de la intensidad emocional que la produce, aunque la frase «intensidad emocional» puede prestarse a confusión.

 

 

 

Nosotros sentimos algo equivalente a lo que vosotros llamáis emociones, aunque no son exactamente el amor, el odio o la cólera que conocéis vosotros. La mejor descripción de vuestros sentimientos sería que son materializaciones tridimensionales de acontecimientos psicológicos y experiencias mucho más importantes relacionados con los «sentidos internos».

 

 

 

Os explicaré estos sentidos internos más adelante, al final de este capítulo. Por ahora es suficiente decir que nosotros tenemos experiencias emocionales intensas, aunque éstas difieren en gran medida de las vuestras. Son mucho menos limitadas, mucho más amplias, dado que somos conscientes de la totalidad de nuestro «clima» emocional y sensibles a él. Somos más libres de poder sentir y experimentar, porque no tenemos tanto miedo como vosotros de ser inundados por nuestros sentimientos.

 

 

 

Por ejemplo, nuestra identidad no se siente amenazada por las emociones intensas de otra persona. Podemos viajar a través de las emociones de una manera que aún no os es natural, y traducirlas a otras facetas de creatividad diferentes de aquellas que os son familiares. No sentimos la necesidad de esconder nuestras emociones, pues ya sabemos que eso es en el fondo imposible e indeseable. En vuestro sistema las emociones pueden parecer problemáticas, porque aún no habéis aprendido a utilizarlas. Ahora comenzamos a comprender su enorme potencial y el poder de creatividad al que están conectadas.

 

 

 

Por hoy terminaremos la sesión.

 

 

 

(–De acuerdo.)

 

 

 

Mis más cariñosos saludos para ambos. Que paséis una buena noche.

 

 

 

(–Buenas noches, Seth. El material ha sido muy bueno.)

 

 

 

(Todavía como Seth, Jane se inclinó divertida hacia adelante.)

 

 

 

Tú eres el primero en leerlo.

 

 

 

(–Sí. Es un placer.)

 

 

 

(23.37. Jane dijo más tarde que su trance había sido muy profundo y que sólo sabía que Seth había hablado sobre las emociones.)

 

SESIÓN 514, 9 DE FEBRERO DE 1970 21.35 LUNES

 

 

 

(En esta sesión estuvieron presentes Carl y Sue Watkinsy y su bebé Sean. Carl y Sue asisten a las clases de percepción extrasensorial.)

 

 

 

Buenas noches.

 

 

 

(–Buenas noches, Seth.)

 

 

 

Buenas noches también a nuestros amigos. Habéis venido a ver a un autor creando su obra; así pues vamos a continuar, si os parece bien, con el capítulo dos.

 

 

 

Bien. Teniendo en cuenta que somos conscientes de que nuestra identidad no depende de la forma, es evidente que no tememos cambiarla, ya que sabemos que podemos adoptar la forma que deseemos.

 

 

 

Tampoco conocemos la muerte según vuestros términos. Nuestra existencia nos lleva a distintos entornos y nos fundimos (gesto) con ellos. Seguimos cualquier regla que rija la forma que exista en esos entornos. Todos los que estamos aquí somos profesores, de modo que adaptamos nuestros métodos para que puedan comprenderlos personalidades con distinta concepción de la realidad.

 

 

 

La consciencia, como he dicho, no depende de la forma, pero siempre busca crearla. No existimos en ninguna estructura temporal como la que conocéis vosotros. Los minutos, las horas y los años han perdido tanto su significado como su fascinación. No obstante, conocemos la situación del tiempo en otros sistemas y debemos tenerlo en cuenta en nuestras comunicaciones. De lo contrario no se entendería lo que decimos.

 

 

 

No hay barreras reales que separen estos sistemas de los que hablo. Lo único que los separa son las distintas capacidades de las personalidades para percibir y actuar. Vosotros, por ejemplo, estáis en medio de otros muchos sistemas de realidad, pero no podéis percibirlos. Y a veces, incluso, cuando algún acontecimiento de esos sistemas de realidad se introduce en vuestra existencia tridimensional, no sois capaces de interpretarlo, porque está distorsionado por el mero hecho de su entrada.

 

 

 

Ya os dije que nosotros no experimentamos la misma secuencia del tiempo que vosotros. Viajamos a través de distintas intensidades. Nuestro trabajo, desarrollo y experiencia tienen lugar dentro de lo que yo llamo «lo importante del momento». Aquí, en lo importante del momento, da fruto incluso el más pequeño de los pensamientos, exploramos la más mínima posibilidad, examinamos concienzudamente las probabilidades, consideramos todos los sentimientos sin tener en cuenta su mayor o menor intensidad. Es difícil explicar esto con claridad, y, sin embargo, lo importante del momento es la estructura en la que tenemos nuestra experiencia psicológica. Dentro de él, las acciones simultáneas fluyen «libremente» a través de diseños asociados. Supongamos, por ejemplo, que yo pienso en ti, Joseph. Al hacerlo, experimento inmediatamente –e intensamente– tu pasado, presente y futuro (en vuestros términos) y todas aquellas emociones intensas o determinantes que te han embargado, así como su causa.

 

 

 

Puedo viajar contigo a través de esas experiencias, si así lo elijo. Podemos seguir, pues, a una consciencia a través de todas sus formas y, para decirlo en vuestros términos, en un abrir y cerrar de ojos.

 

 

 

Una identidad necesita estudios, evolución y experiencia antes de que pueda aprender a mantener su propia estabilidad frente a esa gran cantidad de estímulo constante; y muchos de nosotros nos perdemos y llegamos incluso a olvidar quiénes éramos, hasta que volvemos a despertar a nosotros mismos. Ahora hacemos todo eso de una manera casi automática. En las infinitas variedades de la consciencia, seguimos siendo conscientes de un pequeño porcentaje de la totalidad de los depósitos de personalidades que existen. Cuando tomamos «vacaciones», nos vamos de visita a formas de vida bastante simples y nos fundimos con ellas.

 

 

 

De este modo, nos permitimos cierta relajación y algún sueño, y así podemos pasar un siglo como un árbol o como una forma de vida simple en otra realidad. Deleitamos nuestra consciencia con la dicha de la simple existencia. Podemos crear, como veis, el bosque en el que vivimos. Normalmente somos muy creativos y tenemos la totalidad de nuestra energía enfocada en nuestro trabajo y en nuestros nuevos retos.

 

 

 

A partir de nosotros mismos, de nuestra totalidad psicológica, podemos dar forma a otras personalidades dondequiera que lo deseemos. Aún así, ellas deberán desarrollarse de acuerdo con sus méritos propios usando las cualidades creativas que les son inherentes, y son libres de hacer su propio camino. No obstante, no hacemos esto a la ligera.

 

 

 

Podéis tomar ahora vuestro primer descanso y luego continuaremos.

 

 

 

(22.02. Jane había tenido un trance profundo. Dijo que antes de la sesión estaba exhausta. Habíamos pasado la tarde cambiando los muebles de sitio. Nada parecía perturbar a Seth esa noche una vez que hubo empezado, ni siquiera la lactancia de Sean. Continuamos con el mismo ritmo rápido a las 22.20.)

 

 

 

Cada lector es sólo una pequeña parte de su identidad propia y está evolucionando hacia el mismo tipo de existencia que yo conozco. En la infancia y durante el estado de sueño, toda personalidad es consciente, en cierta medida, de la verdadera libertad inherente a su propia consciencia interna. Estas cualidades de las que hablo son, por consiguiente, características a toda personalidad y a la consciencia como un todo.

 

 

 

Mi entorno, como os he dicho, cambia constantemente, pero también lo hace el vuestro. Cuando eso ocurre, vosotros racionalizáis las percepciones intuitivas válidas que recibís. Por ejemplo, si una habitación de repente os parece pequeña y estrecha, dais por sentado que ese cambio de dimensión es imaginario y que la habitación no ha cambiado a pesar de vuestra sensación.

 

 

 

El hecho es que, en esas condiciones, la habitación habrá cambiado de una manera definitiva y en aspectos importantes, aunque las dimensiones físicas midan lo mismo. El impacto psicológico total de la habitación estará alterado, y otros además de vosotros sentirán el mismo efecto. Entonces atraerá cierto tipo de acontecimientos en lugar de otros, y también alterará vuestra estructura psicológica y vuestra potencia hormonal. Reaccionaréis al estado alterado de la habitación, incluso de manera bastante física, aunque su ancho o largo no parezcan haber variado en metros y centímetros.

 

 

 

Le dije a nuestro viejo amigo Joseph que subrayase la palabra «parezcan» porque vuestros instrumentos no mostrarían alteración física alguna (ya que cualquier instrumento que estuviese dentro de la habitación también estaría alterado en la misma medida).

 

 

 

Vosotros estáis cambiando constantemente la forma, la figura, el contorno y el propósito tanto de vuestro cuerpo físico como de vuestro entorno íntimo, aunque hacéis todo lo posible por hacer caso omiso de esas alteraciones constantes. En cambio, nosotros les damos rienda suelta, pues sabemos que estamos motivados por una estabilidad interna que puede permitirse hacer uso de la espontaneidad y la creatividad, y somos conscientes de que la identidad espiritual y psicológica depende del cambio creativo.

 

 

 

Por tanto nuestro entorno está lleno de exquisitos desequilibrios, donde permitimos libertad de juego al cambio. Es vuestra propia estructura del tiempo la que os induce a dar por sentada la relativa permanencia de la materia física y os hace cerrar los ojos a las constantes alteraciones que hay en ella. Vuestros sentidos físicos hacen todo lo posible para que sólo percibáis una realidad altamente definida. Sólo mediante el uso de la intuición, cuando dormís y en estado de sueño podéis, por regla general, percibir la naturaleza gozosa y cambiante propia de vuestra consciencia y de cualquier otra.

 

 

 

Uno de mis deberes es instruiros sobre estas materias. Para ello debemos usar conceptos que os resulten al menos completamente familiares. De este modo usaremos esas porciones de nuestra personalidad con las cuales podéis relacionaros en cierta medida.

 

 

 

En nuestro entorno no existe el fin. En vuestros términos diríamos que no nos hace falta el espacio y el tiempo para actuar, un hecho que ejercería una presión enorme sobre cualquier consciencia que careciera de la suficiente formación o desarrollo. No disponemos de un universo sencillo y acogedor donde escondernos. Permanecemos muy alerta a otros sistemas de realidad que nos son extraños y que destellan justo en los límites de la consciencia que nosotros conocemos. Existen muchísimos más tipos de consciencia que formas físicas, cada una con su diseño de percepción propio y dentro de su propio sistema de camuflaje. Sin embargo, todas tienen el conocimiento interno de la realidad que existe dentro del camuflaje y que compone cualquier realidad, sea cual sea su nombre.

 

 

 

 

Ahora podéis tomaros un descanso.

 

 

 

(De 22.44 a 22.56.)

 

 

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Bien muchas de estas libertades os resultan bastante familiares en estado de sueño; a menudo dais forma a distintos entornos de sueño para ejercitar vuestro potencial. Más tarde haré algún comentario acerca de la manera en que podréis reconocer vuestras propias hazañas, para que podáis compararlas con vuestra pericia en la vida física diaria. Por tanto, podréis aprender a cambiar vuestro entorno físico cuando aprendáis a cambiar y a manipular vuestro entorno de sueños. También podréis programar sueños específicos en los que pueda verse el cambio deseado, que aparecerá después en ciertas condiciones en vuestra realidad física. Ahora hacéis esto con frecuencia sin daros cuenta.

 

 

 

La consciencia total adopta distintas formas, y no siempre necesita estar dentro de la forma. No todas las formas son físicas. Incluso hay muchas personalidades que nunca han sido físicas. Han evolucionado por caminos distintos, y sus estructuras psicológicas os resultarían muy extrañas.

 

 

 

Hasta cierto punto yo también viajo a esos entornos. Pero la consciencia debe mostrarse. No puede evitar ser. Si no es física, debe mostrar su actividad por otros medios. En algunos sistemas, por ejemplo, forma armoniosos diseños matemáticos y musicales que sirven a su vez de estímulo a otros sistemas del universo. Sin embargo, no estoy muy relacionado con ellos y por consiguiente no puedo hablar de ellos con familiaridad.

 

 

 

Como os he dicho ya, si mi entorno no tiene una estructura permanente, tampoco la tiene el vuestro. Si yo puedo ser consciente ahora de la comunicación que establezco a través de Ruburt, cada uno de vosotros también se comunica telepáticamente con otras personalidades y a través de ellas, aunque no sois conscientes de vuestros logros.

 

 

 

Terminaré la sesión por el momento. Me gustaría cantar una nana –esto no es para el libro– al pequeño amigo que tenemos aquí. (Sean Watkins estaba mamando de nuevo), pero mi voz no está en condiciones.

 

 

 

Mis mejores deseos para todos. Que tengáis una buena noche. (Divertido y enfático:) Y éste es, por supuesto, el primer y último borrador.

 

 

 

(–Buenas noches, Seth. Gracias. Ha sido muy interesante.)

 

 

 

(23.08. El último comentario de Seth al partir fue en contestación a una pregunta que había formulado Sue al principio de la noche, sobre cuántas correcciones iba a necesitar el libro. Jane opinaba que el libro, por ahora, no iba a requerir trabajo alguno excepto la reconstrucción de alguna que otra frase.)

 

 

SESIÓN 515, 11 DE FEBRERO DE 1970 21.20 MIÉRCOLES

 

 

Buenas noches.

 

 

 

(–Buenas noches, Seth.)

 

 

Volvemos a nuestro capítulo dos.

 

 

 

Los sentidos que vosotros usáis son los que crean de manera muy real el entorno que percibís. Vuestros sentidos físicos necesitan la percepción de una realidad tridimensional, pero la consciencia está equipada con perceptores internos. Estos perceptores son inherentes a toda consciencia, sea cual sea su grado de desarrollo, y operan de manera independiente con respecto a los que asume una consciencia concreta cuando adopta una forma especial, como el cuerpo físico, para poder operar en un sistema particular.

 

 

 

Todos mis lectores, por tanto, tienen sus sentidos internos y, hasta cierto punto, los utilizan constantemente, aunque su ego no es consciente de hacerlo. En cambio nosotros usamos nuestros sentidos internos conscientemente y con bastante libertad. Si vosotros pudierais hacer lo mismo, percibiríais el tipo de entorno en el que transcurre mi existencia. Veríais una situación sin camuflaje en la que los acontecimientos y las formas serían libres y no estarían atascados en el gelatinoso molde del tiempo. Por ejemplo, veríais vuestro cuarto de estar actual no sólo como un conglomerado de algo que permanentemente parecen muebles, sino que, si pudierais cambiar vuestro enfoque, podríais ver la constante e inmensa danza de las moléculas y demás partículas que componen los distintos objetos.

 

 

 

Podríais ver un brillo parecido a la fosforescencia, que es el aura de la estructura electromagnética de la que se componen las moléculas. Si lo desearais, podríais condensar vuestra consciencia hasta hacerla lo suficientemente pequeña para poder viajar dentro de una molécula y, desde el mundo propio de la molécula, contemplar el universo de la habitación y la gigantesca galaxia de unas formas interrelacionadas, siempre en movimiento, parecidas a estrellas. Bien. Todas estas posibilidades representan una realidad legítima. La vuestra no es más legítima que otra cualquiera: simplemente es la única que sois capaces de percibir.

 

 

 

Cuando nosotros usamos nuestros sentidos internos, nos convertimos en creadores conscientes, creadores conjuntos. Y vosotros sois creadores conjuntos inconscientes aunque no lo sepáis. Si vuestro entorno aparece desorganizado a vuestros ojos, es sólo porque aún no comprendéis la verdadera naturaleza del orden, que no nada tiene que ver con la forma permanente, aún cuando lo parezca desde vuestra perspectiva.

 

 

 

Las cuatro de la tarde o las nueve de la noche no existen en mi entorno. Y con esto quiero decir que no estoy limitado por el tiempo secuencial. No hay nada que me impida experimentar esas secuencias, si así lo decido. Nosotros experimentamos el tiempo, o lo que vosotros llamaríais su esencia equivalente, según la intensidad de la experiencia: un tiempo psicológico, con sus altibajos propios.

 

 

 

Es algo parecido a los estados emocionales vuestros, en los que el tiempo parece acelerarse o detenerse, pero con importantes diferencias. Si comparamos nuestro tiempo psicológico con las paredes de una habitación, en nuestro caso estarían cambiando constantemente de tamaño, color, ancho y profundidad.

 

 

 

También es diferente nuestra estructura psicológica, prácticamente hablando, puesto que utilizamos conscientemente la realidad psicológica multidimensional que vosotros también poseéis por herencia, pero que no es familiar a vuestro ego. Por tanto, es natural que nuestro entorno tenga capacidades multidimensionales que los sentidos físicos nunca podrían percibir.

 

 

 

Cuando dicto este libro, proyecto una porción de mi realidad a un nivel indiferenciado entre sistemas que está relativamente libre de camuflaje. Hablando comparativamente, sería un área interactiva. Si hiciéramos una equiparación con la realidad física, esa área se asemejaría a la que está justo sobre la atmósfera de vuestra Tierra. Sin embargo, estoy hablando de atmósferas psicológicas y psíquicas, y esa área está a suficiente distancia del ser físicamente orientado de Ruburt para que sea posible establecer la comunicación.

 

 

 

Está también de alguna manera lejos de mi entorno, ya que en mi propio entorno tendría cierta dificultad para expresar información en términos físicos. Debéis entender que, cuando hablo de distancia, no me refiero al espacio.

 

 

 

Podéis tomaros un descanso.

 

 

 

(21.56. El trance de Jane había sido profundo, pero salió de él inmediatamente. Continuamos a las 22.22.)

 

 

 

La creación y la percepción están conectadas mucho más íntimamente de lo que cualquiera de vuestros científicos sabe.

 

 

 

En efecto, es verdad que vuestros sentidos físicos crean la realidad que perciben. Un árbol es bastante diferente para un microbio, un pájaro, un insecto o un hombre que estuviera de pie tras él. No quiero decir que el árbol sólo parezca diferente: es diferente. Vosotros percibís su realidad mediante un conjunto de sentidos sumamente especializados. Eso no quiere decir que su realidad exista en esa forma de una manera más fundamental de la que existe en la forma que percibe el microbio, el insecto o el pájaro. No podéis percibir la realidad relativamente válida de ese árbol en otro contexto que no sea el vuestro. Esto se aplica a todo lo que existe en el sistema físico que conocéis.

 

 

 

No es que esa realidad física sea falsa, sino que su imagen física es sólo una entre un número infinito de maneras de percibir los diversos disfraces con los que se expresa la consciencia. Vuestros sentidos físicos os impelen a traducir una experiencia en percepciones físicas. Vuestros sentidos internos os abren un abanico de posibilidades de percepción, os permiten interpretar una experiencia de una manera mucho más libre, y crear nuevas formas y nuevos canales a través de los cuales podáis conoceros a vosotros mismos.

 

 

 

La consciencia es, entre otras cosas, un ejercicio espontáneo de creatividad. Ahora estáis aprendiendo, en un contexto tridimensional, las diversas vías por las que vuestras existencias emocionales y psíquicas pueden crear gran variedad de formas físicas. Vosotros maniobráis en un entorno físico, y esas maniobras quedan automáticamente impresas en vuestro molde físico. En cambio, vuestro entorno es creativo por sí mismo de una manera diferente de la vuestra. Vuestro entorno muestra su creatividad en esos árboles que dan fruto, en el hecho de que hay un principio de autonutrición, en la tierra que alimenta a los suyos. Los aspectos naturalmente creativos son materializaciones de las más profundas inclinaciones físicas, psíquicas y espirituales de la raza, establecidas, según vuestros términos, hace muchas eras, y que conforman el depósito racial de conocimiento psíquico.

 

 

 

Nosotros dotamos a los elementos de nuestro entorno de una creatividad mucho mayor, difícil de explicar. No tenemos flores que crezcan, por ejemplo. Pero la intensidad y la fuerza psíquica condensada de nuestra naturaleza psicológica originan nuevas dimensiones de actividad. Si pintáis un cuadro en la existencia tridimensional, la pintura estará sobre una superficie plana y sólo sugerirá la experiencia tridimensional, que no se puede insertar en él. En nuestro entorno, por el contrario, podríamos crear realmente cualquier efecto dimensional que deseáramos. Ese tipo de facultades no son solamente nuestras: forman parte de vuestra herencia. Como veréis más tarde en este libro, vosotros ejercitáis vuestros sentidos internos y capacidades multidimensionales con mayor frecuencia de lo que parece, en otros estados de consciencia diferentes del estado normal de la vigilia.

 

 

 

Como el entorno que nos es propio carece de elementos psíquicos fácilmente definibles, sólo podréis entender su naturaleza por deducción cuando vaya explicando algunos temas relacionados con él a lo largo del libro. Vuestro propio entorno físico os aparece tal como lo hace debido a vuestra estructura psicológica. Si vuestro sentido de la continuidad personal se basara principalmente en procesos asociativos, en lugar de ser resultado de lo aprendido por el ser a través del tiempo, podríais experimentar la realidad física de una manera completamente diferente. Podríais percibir a la vez objetos del pasado y del presente, cuya presencia se explicaría por conexiones asociativas.

 

 

 

Supongamos que vuestro padre ha tenido ocho sillas favoritas a lo largo de su vida. Si vuestros mecanismos perceptivos estuviesen establecidos como resultado de la asociación intuitiva y no por la secuencia temporal, podríais percibir todas esas sillas a la vez; o, al ver una de ellas, tendríais consciencia de las otras. Por tanto, el ent
orno no es en sí mismo algo separado, sino el resultado de patrones perceptivos que están determinados por la estructura psicológica.

 

 

 

Así que, si queréis saber cómo es mi entorno, tendréis primero que entender lo que soy. Para poder explicarlo hablaré sobre la naturaleza de la consciencia en general y, al hacerlo, acabaré contándoos muchas cosas sobre vosotros mismos. Las partes internas de vuestra identidad ya conocen muchas cosas de las que os voy a contar. Parte de mi propósito es relacionar vuestro ser egotista con un conocimiento que ya conocen muchas partes de vuestra consciencia, pero que habéis pasado por alto durante mucho tiempo.

 

 

 

Toda vuestra atención está enfocada de una manera sumamente especializada en un punto brillante y resplandeciente al que llamáis realidad. Existen muchas otras realidades a vuestro alrededor, pero vosotros hacéis caso omiso de su existencia y borráis todos los estímulos que provienen de ellas. Hay una razón que explica ese estado de aturdimiento, como descubriréis, pero debéis despertar poco a poco. Mi propósito es abriros los ojos internos.

 

 

 

Y aquí finalizo esta sesión. Estamos a punto de acabar el capítulo dos. Os doy las buenas noches.

 

 

 

(–Buenas noches, Seth. Ha sido muy bueno.)

 

 

 

(23.12. Jane salió rápidamente del trance, que era profundo. «No recuerdo nada», dijo.)

 

SESIÓN 518, 18 DE MARZO DE 1970 21.25 MIÉRCOLES

 

 

 

(Jane se había tomado un descanso de más de un mes. Sólo mantuvo dos sesiones –una para amigos y otra personal para nosotros– y una para su clase semanal de percepción extrasensorial [las sesiones de las clases no las numeramos]. De vez en cuando Jane se preguntaba qué efecto causaría este período de descanso en el libro de Seth. Sin embargo, después de hacerme comentarios muy agudos sobre mi pintura, Seth continuó el dictado del libro a las 21.33, como si no hubiese mediado tiempo alguno desde el 11 de febrero al 18 de marzo.)

 

 

 

(Una observación: pensé que sería interesante mostrar cuanto tiempo necesita Seth para transmitir cierta cantidad de material acabado para su libro, y por ello apunto el tiempo periódicamente.)

 

 

 

Concedednos un momento. Os daré lo último que falta del capítulo dos y comenzaré el siguiente.

 

 

 

Mi entorno incluye, por supuesto, a esas otras personalidades con las que entro en contacto. La comunicación; la percepción y el entorno difícilmente se pueden separar. Por tanto, el tipo de comunicación que utilizamos mis compañeros y yo es de suma importancia en una explicación sobre nuestro entorno.

 

 

 

En el próximo capítulo espero poder daros una idea bastante sencilla de nuestra existencia, del trabajo que hacemos, de la dimensión en la que existimos, de nuestros objetivos y, sobre todo, de los intereses que constituyen nuestra experiencia.

 

 

 

AUTOR: JANE ROBERTS

 

 

 

VISTO EN: http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/

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Sobre Eva (Redactora GHB)

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