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La Originación Dependiente en el Budismo

En la filosofía budista la “Originación Dependiente” explica la condición natural del surgir y cesar de los fenómenos mentales y físicos, el mecanismo causal del sufrimiento y la felicidad, tema central de las Cuatro Nobles Verdades y el Camino Óctuple.

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La Originación Dependiente es complemetaria de Los Cuatro Sellos, principios fundamentales del budismo:

 

1.- Todos lo fenómenos condicionados son temporales y transitorios.

Anicca: la realidad de la Impermanencia.

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La ola no tiene que buscar el agua porque ella es agua. No podemos datar una fecha verdadera del nacimiento y la muerte de la nube: sucede la nube se transforma en lluvia, granizo o neblina. Siempre hay expansión. Una nube continúa o prolonga el océano, el río y el calor del sol así como la lluvia continúa o prolonga la nube.

 

2.- Todos los fenómenos contaminados son, por naturaleza, sufrimiento.

Dukkha: la Realidad del Sufrimiento, productor-de-ansiedad.

Aunque la materia exterior pueda actuar como causa de ciertas sensaciones de dolor o placer, la causa principal que determina que sintamos felicidad o sufrimiento reside en nuestro interior, son nuestras propias emociones negativas y las acciones que realizamos basándonos en ellas.

 

3.- Todo fenómeno está vacío de existencia propia.

Anatta: Vacuidad, insustancialidad, ‘la carencia de existencia inherente o impersonalidad, Toda la energía del universo es neutral, atemporal y carece de dimensiones. Nuestra naturaleza es la naturaleza de la no- discriminación, del no-nacimiento, de la no-muerte, del no-ser y del no no-ser.

Darnos cuenta del vacío de nuestra mente comprendemos que es sin fundamento, desarraigada y tiene naturaleza luminosa: “la radiación inherente de la mente naturalmente luminosa.” (Mipham Rinpoche)

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Esto no es mío, no soy yo, esa no es mi alma

Vacuidad no quiere decir que nada exista, sino que nada existe en sí mismo, sino sólo como parte de una red universal de seres. El “yo” no existe con independencia del mundo: integramos un sistema abierto que está constantemente conectado y en interrelación con el medio ambiente y con los seres vivos (minerales, vegetales y animales) de los que dependemos y con quienes compartimos el mundo. No existen límites entre ego y no- ego, persona y no-persona, ser vivo y no-ser vivo, periodo vital y no- periodo vital. Tú eres yo; yo soy tú, nosotros inter-somos. TODOS SOMOS UNO. Uno en Todo, Todo en Uno. Ninguna parte está separada del Todo. Todo es no-dos. Todos uno y uno todos.

Somos expresión de la misma vida. Somos una sola energía que fluye, sin principio ni origen ni fin somos partícipes de un proceso continuo y dinámico de cambio, en el que hemos existido desde siempre de una forma u otra. Nada nace ni se crea ni se origina. Nada muere ni se destruye ni se pierde. El universo no tiene un inicio que se pueda descubrir en el tiempo: no existe un punto primigenio, no hay un momento inicial de creación. A través del remoto e inefable pasado los sistemas cósmicos surgen, evolucionan, y después se desintegran, seguidos por nuevos sistemas cósmicos sujetos a la misma ley de crecimiento y desintegración. El budismo llama a esto INTERDEPENDENCIA y se representa en el símbolo del NUDO INFINITO. Toda entidad que sea sometida a examen no es una ocurrencia aislada, sino parte de una red de procesos surgidos condicionalmente que puede ser terminada mediante el entendimiento y la eliminación de la causa que le da existencia.

Para existir todos dependemos de otras cosas: nada está apartado ni aislado, ni separado. Todo es uno. Todo es no-dos. Ninguna parte está separada del Todo. Cuando una flor florece, lo hace en dependencia con todo el universo y al mismo tiempo el universo existe en dependencia de la flor.

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Estamos conectados al campo unificado de conciencia. Estamos en estado de entrelazamiento cuántico. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada palabra, cada acción y cada creencia se proyecta en la substancia atómica de la materia física y todo esto se manifiesta luego en nuestra realidad física. A medida que mi don de vida fluye a través de mí, recoge las vibraciones de mi consciencia y expresa esas vibraciones de forma visible, en experiencia, en circunstancias. 

 

AUTOR: María Gracia, redactora de la gran familia de hermandadblanca.org

 

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Sobre María Gracia Núñez Artola

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